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Biografía

Andy de la Tour

Andy de la Tour

Andy de la Tour

Filmografía
Las confesiones

2016 | Le confessioni

Una cumbre del G8 tiene lugar en un gran palacete de la costa alemana. Hay pendiente la toma de una importante decisión que puede determinar el curso económico de los próximos años. En estricta reclusión pasarán ahí unos días los ministros de economía de los países más ricos del mundo, presididos por Daniel Rochè, director de Fondo Monetario Internacional. Pero, para asistir al evento, éste también ha invitado a otras dos personas completamente ajenas al mundo económico: la escritora Claire Seth y el monje Roberto Salus. Más que sugerente película dirigida por Roberto Andò, quien vuelve a contar con el protagonista –el gran Toni Servillo– de su anterior film, Viva la libertà. Andò entrega un film inusual, cuyo insólito planteamiento tiene algo de surrealista y anacrónico: un monje cartujo, con su hábito medieval, paseándose por entre las pulcras paredes de un amplio palacete en donde se reúnen los hombres más poderosos del mundo. No es muy corriente en los tiempos que corren que las conciencias de ministros y políticos reclamen arrepentimiento y el guión deja claro que esos prohombres del mundo toman sus decisiones siendo perfectamente conscientes de los males que provocarán con ellas. Unos sufren más y otros menos, pero nadie queda al margen. Andò refleja así la seria responsabilidad que pesa sobre los gobiernos que toman decisiones macroeconómicas para servir a sus propios intereses, líderes capitalistas que supeditan muchas veces sus políticas a ecuaciones y números abstractos olvidando la justicia y la vida real de las personas. Pero no vaya a creerse que Las confesiones es una película religiosa. El guión de Angelo Pasquini y del propio Andò toca lógicamente esa dimensión, pero se acerca a ella muy de puntillas, de modo difuso, poco ortodoxo, lo cual no impide formular la idea de fondo de que detrás de la historia hay fuerzas misteriosas que mueven los asuntos humanos. Visualmente el cineasta italiano impregna la película de una atmósfera verdaderamente hipnótica (al estilo de su compatriota Paolo Sorrentino), con un elegantes encuadres de pasillos y habitaciones de hotel, lugares a menudo silenciosos, claroscuros, que invitan a los secretos, las escapadas furtivas. A ese primoroso aspecto formal –ayuda la música de Nicola Piovani– se suma una trama que invita levemente a la intriga, quizá con crimen de por medio, y ese ambiente subyugante se incrementa con la presencia del enigmático protagonista, un monje lacónico, inteligente, a quien Andò hace partícipe de las confidencias de los personajes. De todas formas, el espectador no las tiene todas consigo con Salus, mientras que Andò juega también a la ambigüedad con escenas brillantes como la del perro en la mesa de la reunión –el “tamquam leo rugiens circuit” de la Escritura– o la del discurso final. El plantel de actores es un lujazo, con el excepcional Toni Servillo a la cabeza, pero seguido muy de cerca por Daniel Auteuil o las actrices Connie Nielsen o Marie-Josée Croze. Película singular, un poco desconcertante, que quizá no aprovecha todo su potencial, pero que da que pensar.

6/10
Oliver Twist (2005)

2005 | Oliver Twist

Con toda probabilidad la novela más universal de Charles Dickens, junto a David Copperfield. Su trama es archiconocida. Situada en la Inglaterra del siglo XIX, narra las tribulaciones del pequeño Oliver Twist, cuya madre murió al nacer él. Enviado a un orfanato donde se aplica una hipócrita caridad oficial, indigna de tal nombre, los chicos sobreviven como pueden, pues la alimentación es más que escasa. Una caída en desgracia de Oliver, hace que el chico sea ofrecido como aprendiz a aquél que lo desee. Así va a parar a casa de un empresario de pompas fúnebres. Tras diversas peripecias, el chico llega a Londres, y es acogido por el avaro Fagin y su banda de rateros juveniles. Un alma bondadosa se fijará en Oliver, pero éste tiene tan mala pata, que Faggin volverá a enredarle en sus trapacerías. Roman Polanski y su novelista Ronald Harwood son muy fieles a Dickens, aunque se toman las inevitables licencias que exige el resumir una gruesa novela. Así, las principales omisiones se refieren a los orígenes de Oliver, tal vez considerados por el cineasta como demasiado folletinescos: la muerte y nacimiento con que arranca el libro, y el parentesco del chaval con una agradable familia. Pero el resto está ahí: la bondad desarmante del crío, y la doblez astuta de Fagin, que tienen un enfrentamiento decisivo, narrado con exquisita sensibilidad, en la entrevista que ambos celebran en la cárcel. El film está servido con una exquisita fotografía, que ofrece muchas escenas rodadas en la ‘hora mágica’, o sea, el crepúsculo, sobre todo en los desplazamientos por los caminos de Oliver, algo que ya hizo Polanski en Tess. Pero sobre todo abundan las imágenes sombrías, oscuras y con mucho contraste, lo que ayuda a acentuar la denuncia social de Dickens, un sistema que condenaba a muchos chicos huérfanos a la delincuencia y a la miseria por la falta de oportunidades.

7/10
Obsesión (2005)

2005 | Asylum

La esposa del recién nombrado director de un manicomio siente una insana atracción por uno de los pacientes. Se trata de un artista recluido allí por matar a su mujer en un ataque de celos. Ambos inician una tórrida relación, que uno de los médicos del lugar espía en secreto. Típico thriller cuya trama pivota alrededor de una atracción fatal, de funestas consecuencias para los implicados, y que depara algunas sorpresillas. Destacan en el reparto Natasha Richardson e Ian McKellen.

3/10

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