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Biografía

Robert Edward Crawford

Robert Edward Crawford

Robert Edward Crawford

Trabajos destacados
Filmografía
Abominable

2019 | Abominable

Yi es una adolescente china que vive en Shanghai algo despegada de su madre y su abuela, que la quieren mucho, la muerte del padre la ha vuelto introspectiva, y ya no toca el violín, algo que le encantaba a su progenitor. Lo único que la mantiene ocupada es la asunción de múltiples trabajos temporales en vacaciones, con idea de algún día haber ahorrado bastante dinero para emprender un viaje por los maravillosos paisajes de su enorme país. Tal proyecto podría conocer un adelanto inesperado, pues de un laboratorio clandestino se escapa Everest, una cría de yeti que había sido capturada por la doctora Zara, a instancias del anciano millonario Burnish. Yi le esconde primero, y luego decide ayudarle a volver con los suyos en el monte Everest, en el Himalaya, aventura para la que contará con la ayuda de sus primos Jin, un guaperas algo presumido, y el pequeño Peng, un niño apasionado del baloncesto, y que logra una conexión muy especial con Everest. Seguramente la mejor de las películas recientes de animación sobre el abominable hombre de las nieves o yeti, Smallfoot y Mr. Link: El origen perdido eran bastante decepcionantes. Dirige y firma el guión una mujer, Jill Culton, que mejora tras su debut en la dirección con Colegas en el bosque, donde estaba acreditada como codirectora, y que seguramente para el yeti se ha inspirado en Monstruos S.A., película cuyo argumento original era suyo y de otros colegas de Pixar. Funciona bien la idea de que la vuelta a casa de Everest, supone también, de algún modo, la de Yi a la suya. Aunque la trama de esta producción de DreamWorks no es perfecta –una vez puestas las bases, lo que es el viaje resulta un tanto previsible–, introduce ideas muy interesantes para sus potenciales jóvenes espectadores: la aceptación de la muerte de los seres queridos, la atención a los primos y hermanos, aunque sean de menor edad, el saber abrirse y contar lo que te pasa, la vanidad sobre el aspecto físico o la presencia en redes sociales, la mala praxis en la investigación científica, la belleza de la música... Quizá la parte fantástica se antoja algo postiza –el yeti tiene una conexión especial con la naturaleza, con su canto especial–, pero permite la introducción de escenas de acción vistosas, como aquella en que un campo florido se convierte en una suerte de océano con imponentes olas. Está muy conseguidos el desarrollo de los personajes y la animación, y conviven bien la acción trepidante, el humor y el punto de emoción para la lagrimita.

5/10

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