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Biografía

Sakina Jaffrey

Sakina Jaffrey

58 años

Sakina Jaffrey

Nació el 14 de Febrero de 1962 en Nueva York, EE.UU.
Filmografía
Defender a Jacob

2020 | Defending Jacob | Serie TV

Entretenida adaptación del best-seller de William Landay, un poco del estilo de thriller judicial que popularizó John Grisham, aunque el formato serial lleva a un alargamiento excesivo de la trama. Se ocupa del guion Mark Bomback, que ha estado en sagas fílmicas como El planeta de los simios y Divergente, y que por primera vez escribe una miniserie completa. Tras la cámara está el eficaz director de Descifrando Enigma, el noruego Morten Tyldum. Indaga en lo que puede ser la peor pesadilla para los Barber, una familia aparentemente feliz: que el hijo único adolescente Jacob sea acusado del asesinato de un compañero de su colegio, Ben Rifkin, que le sometía a bullying. Para más inri, su padre Andy era auxiliar de la fiscal del distrito, que inicialmente se involucra en la investigación, hasta que su hijo es inculpado, momento en que le toca pasar al otro lado del tablero, de la acusación a la defensa, aunque no la ejercerá personalmente, acudirá a la abogada Joanna Klein. Por otro lado la madre, Laurie, que trabaja en una escuela infantil para niños desfavorecidos, también es relegada de su puesto, se convierte en una apestada. Un individuo que vive en los alrededores, en libertad condicional tras una condena de abuso sexual, podría tener que ver con el caso, aunque al mismo tiempo asoman dudas sobre el propio Jacob: ¿habrá heredado ciertas inclinaciones violentas de su abuelo y padre de Andy, en prisión por asesinato? Bomback y Tyldum se las arreglan para ir desenrollando la madeja argumental, con la aparición de elementos novedosos que complican la trama y contribuyen a la angustia que se percibe en el carácter de los protagonistas de la unidad familiar de los Barber, que se enrarece progresivamente por la presión a que están sometidos, y la dificultad en ocasiones de entenderse entre ellos, a pesar del innegable cariño que se profesan. Tiene su gracia ver como matrimonio con problemas al Capitán América Chris Evans y a Lady Mary Crawley Michelle Dockery de Downton Abbey, pero desde luego logran hacer creíbles a sus personajes. También está bien el joven Jaeden Martell, actor que ha sabido crecer desde que tuvimos ocasión de verle como niño en St. Vincent. Resulta creíble como adolescente indolente, poco comunicativo y sin grandes amigos, y pegado gran parte de su tiempo a la videoconsola.

6/10
Lost in Space (2ª temporada)

2019 | Lost in Space | Serie TV

Fantástica segunda temporada de Lost in the Space, se mantiene el nivel logrado por el arranque de esta nueva versión de la serie original de Irwin Allen. Ésta a su vez adaptaba a un entorno de ciencia ficción la novela “La familia Robinson suiza” de Johann David Wyss, en que los componentes de un clan debían luchar por la supervivencia tras el naufragio de su embarcación, que les llevaba a recalar en una isla desierta. En esta ocasión, los Robinson comienzan sus andanzas más perdidos que nunca, se nave Jupiter ha ido a parar a un planeta cubierto de océanos muy agitados, y donde son frecuentes las tormentas eléctricas. A los papás, Maureen y Toby, y a sus hijos Penny, Judy y Will, les acompañan la doctora Smith, prisionera tras quedar claro que es una villana con muchas caras, y el intrépido Don West, que también tiene algún hecho de su vida pasada poco nítido. Separados de la Resolute, con la que viajaban rumbo al sistema solar Alfa Centuri para montar una nueva colonia por los problemas que atraviesa la Tierra, dudan entre seguir en el complicado planeta donde se encuentran, o intentar aprovechar la energía de las tormentas para despegar y retomar el contacto con los suyos. Will echa de menos al Robot tanto les ayudó, y aún espera volver a tener noticias de quien podía llamar en verdad su amigo. Mientras Penny, con la ayuda de Will, ha compuesto una suerte de relato escrito de las aventuras familiares, “Perdidos en el espacio” se titula, aunque le apena el escaso aprecio del mismo que hace su madre, piensa que le muestra mucho menos cariño que a sus hermanos. La serie desarrollada por Matt Sazama y Burk Sharpless depara estupendas sorpresas, con un ritmo endiablado, hay mucha acción servida con cuidados efectos visuales y un magnífico diseño de entornos planetarios, oceánicos, espaciales, y del interior de las naves. Pero sobre todo está muy logrado el carácter familiar de toda la trama, aventuras a tutiplén, que nunca resultan ñoñas. La idea de que la familia unida es capaz de afrontar mil y un obstáculos atraviesa hábilmente toda la narración, con personajes y sus relaciones muy bien desarrollados, los Robinson parecen de verdad una familia. Además, hay que reconocer la complejidad de la “mala” de la función, Parker Posey compone a la perfección a una persona inteligente, de carácter luciferino, que sabe decir a cada uno lo que necesita oír, aunque duela, su capacidad de introspección psicológica da siempre en la diana de lo que resulta estimulante, y lo que apena porque supone poner el foco sobre un defecto o carencia. Algunos flash-backs sirven para entender cómo se convirtió en la mujer egocéntrica que es, evitando maniqueísmos o simplezas facilonas, por ejemplo no deja de afectarle el descubrimiento de algunas de sus acciones, como el de cómo la niña Samantha perdió a su padre.

7/10
Un amigo extraordinario

2019 | A Beautiful Day in the Neighborhood

Lloyd Vogel, casado y con un bebé, es un periodista prestigioso pero tremendamente amargado. Cree que Jerry, su padre, se portó muy mal con él en el pasado, y no sólo es incapaz de perdonarle, sino que parece que el resto del mundo debe pagar también esos “platos rotos”. Cuando la editora de la revista Esquire le encarga escribir un perfil para una serie de “Héroes contemporáneos” se revuelve, porque le asignan escribir sobre Fred Rogers. Se trata del popular presentador del programa infantil de la televisión pública “El Vecindario de Mister Rogers”, donde al estilo de “Barrio Sésamo” o “Los Lunnis” se explican a los niños conceptos como el amor, la muerte, la guerra o la ayuda al prójimo. La pareja de guionistas compuesta por Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue, también autores del libreto de Maléfica: Maestra del mal, se han inspirado en un artículo del periodista Tom Junod para ofrecer una mágica y optimista fábula a lo Frank Capra. Y la lleva a la pantalla Marielle Heller, quien vuelve a interesarse por el tema del perdón tras dirigir la también interesante ¿Podrás perdonarme algún día? Y consiguen una película inspiradora, muy humana y nada empalagosa, acerca de la condición humana falible, nadie es perfecto, y de lo fácilmente que nos enredamos ante las dificultades, en vez de superarlas por elevación. Algo a lo que ayuda, de modo extraordinario, algo corriente pero muy valioso, la amistad verdadera. La narración pivota sobre Lloyd y el viaje transformador que le toca realizar, donde la piedra de toque es el auténtico personaje de Fred Rogers, alguien que le desconcierta absolutamente. Porque aparece tan buena persona, brindándole además su amistad, que, piensa cínicamente, no puede ser real, en la televisión debe estar interpretando, y no mostrando de verdad quien es. Algo a lo que Rogers, como buen amigo que se esfuerza en ser, acaba dándole la vuelta, es precisamente Lloyd el que se ha construido una armadura para ocultar a los demás su fragilidad, la relación tóxica con su padre, que contamina todo lo que toca. La relación de Lloyd y Fred está muy bien perfilada, con buenas interpretaciones de Matthew Rhys, que logra humanizar a su personaje para no hacerse totalmente antipático, y de Tom Hanks, que es perfecto para dar vida a una buena persona, que con humildad admite que hace cosas mal, que también se harta y necesita desahogarse, que es de carne y hueso en suma; lo que no impide que se esfuerce en ser mejor cada día, y que se apoye en Dios y en su familia para conseguirlo. En la medida en que comparten cosas, ambos se van haciendo más amigos. La estructura del relato está conseguida, con los encuentros de Lloyd con Fred, y la interactuación entre ellos y los programas que rueda en el plató, donde hay mucho subtexto, como en el caso de la tienda de campaña que Fred no lograr armar solo, una enseñanza muy gráfica de que todos necesitamos ayuda. Resulta inteligente el uso de distintos formatos visuales –el grano y tamaño cuadrado de pantalla para lo que es programa televisivo–, las miniaturas del programa que invitan a ver las cosas con perspectiva, y alguna escena onírica en que Lloyd viene a ser un niño que necesita aprender las lecciones que imparte Rogers. Mientras que las relaciones familiares de Lloyd –con su esposa Andrea y el bebé, y con su padre Jerry– están bien engarzadas en el conjunto, configurando lo que está estropeado y habría que recomponer, y lo que es perfecto pero corre el riesgo de terminar yéndose al garete. Aquí Susan Kelechi Watson y Chris Cooper entregan dos valiosos personajes secundarios, fundamentales en la evolución de Lloyd.

8/10
Behold My Heart

2018 | Behold My Heart

Gorrión rojo

2018 | Red Sparrow

Cuando la joven Dominika Egorova se rompe la pierna en plena actuación en el Teatro Bolshoi, su carrera de bailarina queda definitivamente truncada. Su situación económica, con su padre fallecido y su madre impedida, pasa rápidamente a ser muy delicada. Por suerte, su tío Vania, alto funcionario del servicio secreto ruso, ve en su sobrina un gran potencial para servir a los intereses del estado y le propone colaborar con él. Acabará ingresando así en la llamada escuela de Gorriones, agentes especializados en la seducción de sus víctimas. Adaptación de la novela homónima de Jason Matthews, que durante más de treinta años trabajó como agente de la CIA. Aunque con hechuras modernas, Gorrión rojo bebe de esa experiencia y tiene ese sabor añejo de las películas de espías de otra época, cuando americanos y rusos jugaban al ajedrez de las relaciones internacionales, desarrollaban implacables programas para reclutar agentes, sacrificaban peones sin dudarlo u ocultaban agentes dobles entre las filas enemigas. En este sentido, sin ser memorable el film cumple con el cometido de entretener y atrapar al espectador, que seguirá el itinerario de la protagonista sin pestañear. Pero estamos ante una película moderna (aunque algún extraño anacronismo hay) y por lo que se ve eso ha de tener sus inevitables concesiones. Por varios motivos, Gorrión rojo emparenta claramente con un film coetáneo protagonizado por Charlize Theron, Atómica. Al tirón de las actrices y la temática del espionaje entre las dos potencias se suma aquí especialmente el morboso tratamiento del sexo, tan insistente y gráfico que llega a ser desconcertante sobre todo en la primera mitad del metraje. Por supuesto hay también violencia, aunque en este caso menos espectacular, y por eso quizá más dura, más veraz. Es otro de los puntos en los que la trama tiene un mayor sesgo hacia el film clásico, menos efectista, aunque eso no quita que el guionista Justin Haythe (Revolutionary Road) simplifique la historia, juegue al despiste y también se guarde el conveniente as en la manga. Entre otras cosas, le sirve para ello un actor como la copa de un pino, el belga Matthias Schoenaerts, que compone magníficamente al maquiavélico agente ruso tío de la protagonista. Por lo demás, con ritmo sostenido el director Francis Lawrence usa bien sus armas para mantener el interés durante el amplio metraje, la primera de las cuales es la actriz con quien comparte apellido, Jennifer Lawrence, a quien ya dirigió en varias películas de la saga de Los juegos del hambre. Pese a su juventud, vuelve a llamar la atención su madurez frente a las cámaras y su capacidad de transmitir estados de ánimo y credibilidad, en este caso con su personaje de Dominika, una mujer preparada meticulosamente para convertirse en un tipo de agente secreto experto en manipular sexualmente a sus víctimas. Su némesis, el agente norteamericano Nate Nash, es más convencional pero está a la altura gracias sin duda al también carismático Joel Edgerton. Funciona más o menos el “feeling” entre ellos, aunque justo es reconocer que su fulgurante conexión no deja de tener algo de “deus ex machina”. Quizá algún titubeo hubiera sido más efectivo. El resto de secundarios cumple, con mención especial para Jeremy Irons.

5/10
The Equalizer 2

2018 | The Equalizer 2

Secuela de The Equalizer que presentaba hace dos años a un protagonista con atractivo: hombre tranquilo, solitario, cuyo interés por una chiquilla en apuros acosada por la mafia despertaba en él su expeditivo talento asesino para solventar situaciones peligrosas, perfeccionadas como miembro secreto de la CIA durante muchos años. Ahora, cuatro años después, Robert McCall prosigue con su “apacible” y secreta vida como conductor de Uber, lo que le permite “arreglar” desaguisados que va conociendo aquí y allá debido a sus clientes. McCall es un justiciero que no anda conchitas cuando se trata de castigar a los culpables de una violación o de un secuestro, algo que sólo conoce su antigua socia y ahora amiga, Susan Plummer. El tándem Antoine Fuqua y Denzel Washington es uno de los más sólidos de Hollywood desde que rodaron Training Day (Oscar para Washington). El actor de Nueva York suele dar vida en esos filmes a tipos implacables y violentos, lo cual casa a la perfección con la intensidad visual que imprime Fuqua y la potente personalidad de Washington. En esta película, como en las anteriores, funciona todo lo que sabemos de antemano; atrapa y no da respiro desde la primera escena en el tren de Turquía, al tiempo que sienta las bases de lo que va a ser una película violenta y sin concesiones pues enfrentarse a McCall significa morir en el intento o como mínimo salir arrastrándose con varios huesos rotos. Por otra parte, si en la anterior entrega la humanidad del protagonista se debía a su implicación en la vida de una niña en apuros, aquí un joven vecino que se aproxima peligrosamente a la vida criminal se convertirá en el pupilo y protegido de McCall, alguien en quien inculcar la voluntad y el arrojo necesarios para llegar a ser una buena persona. Un futuro que proteger, una esperanza al fin y al cabo para un hombre –McCall– que lo ha perdido todo en el pasado. Fuera de esto, el guión peca de una excesiva simpleza, pura linealidad sin matices, aumentada hasta el máximo durante los últimos minutos.

5/10
Timeless

2016 | Timeless | Serie TV

Un misterioso criminal llamado Garcia Flynn roba una máquina del tiempo de última generación que el Estado guarda en secreto. Su intención es cambiar el pasado para destruir los Estados Unidos tal y como los conocemos. La única esperanza del gobierno está en un equipo de lo más variopinto: un científico, un marine y una profesora de historia. Los tres son reclutados y enviados al pasado en un segundo prototipo de la máquina, con el fin de evitar por todos los medios que Flynn se salga con la suya y cambie el curso de la historia. En el episodio piloto, el equipo viaja a 1937 en el momento del desastre del zepelín Hindenburg en Nueva Jersey.

House of Cards (2ª temporada)

2014 | House of Cards

La ambición de quien fuera congresista por Carolina del Sur, Francis Underwood, y de su esposa Claire, no parece conocer límites. Después de haber forzado la renuncia del vicepresidente para que se presente a gobernador, y ocupar así su puesto, el camino para llegar a la cúspide del poder parece bastante claro. Se trata de manejar a los que también se muestran ávidos de puestos de mando, pero que pueden ser manejados, como Jackie Sharp, que va a ocupar su puesto de líder de la mayoría del congreso, y emplear para los trabajos sucios a secuaces eficaces y leales como el ex alcohólico Doug Stamper. No faltan, por supuesto, los obstáculos, como los chicos de la prensa, o lobbies poderosos como el liderado por Raymond Tusk, amigo personal del presidente y que tiene negocios muy lucrativos con los chinos. Revelaciones como el recurso al aborto de Claire y agresiones sexuales en la cúpula del ejército van a complicar la vicepresidencia de Underwood, aunque aún más complicado lo va a tener el presidente Garrett Walker, que atraviesa una crisis matrimonial, y que se ve enredado en una complicada partida de ajedrez donde su segundo no parece ser precisamente su aliado. La segunda temporada de House of Cards, que adapta a la realidad estadounidense el libro de Michael Dobbs y la miniserie de Andrew Davies, sigue los parámetros maquiavélicos con que arrancó, su protagonista sigue siendo un perfecto cínico, que expresa sus planes sin remordimientos hablando de vez en cuando a la cámara, o sea, al espectador. Por supuesto a Underwood no le basta su vicepresidencia, y sólo en ocasiones contadas muestra una cierta correspondencia a las personas que le caen bien, como Freddie, que le sirve esas costillas que tanto le gustan en su viejo local. La trama política es sólida y despierta el interés, y hay lugar para las sorpresas, a medida que en el ambicioso camino de Underwood se acumulan los cadáveres, metafóricos o reales. La serie televisiva de Netflix es ágil, e incorpora bien elementos tecnológicos y de la actualidad. Los personajes están bien perfilados, pero pesa demasiado la carga inmoral, con planteamientos muy retorcidos –el ménage à trois del matrimonio Underwood con su guardaespaladas es de traca–, no existe alguien medianamente ejemplar e íntegro, parece que en Washington y en el mundo en general no existe la gente honrada, los políticos que simplemente quieren servir a sus ciudadanos. Una vez más el reparto es sobresaliente, con unos Kevin Spacey y Robin Wright que han tomado perfectamente la medida a Francis y Claire.

7/10
House of Cards

2013 | House of Cards | Serie TV

Recién elegido el nuevo y demócrata presidente de Estados Unidos, el congresista Francis Underwood contaba con ser nombrado secretario de estado. Pero el ingrato presidente electo ha decidido no cumplir su promesa, las circunstancias políticas obligan. No queda convencido Underwood, que a partir de ese momento orquesta su particular venganza: no sólo torpedeará a quien el presidente ha señalado como secretario de estado para colocar a una mujer en su lugar, sino que apoyará una nueva ley de educación a su gusto, y filtrará información a su gusto a una bloguera del influyente diario The Washington Tribune; y todo ello con la apariencia de ser un fiel colaborador de la Casa Blanca, a la que no guardaría rencor. Entretanto la esposa de Francis, Claire, busca el modo de sacar adelante sus proyectos medioambientales sin ánimo de lucro, contando con que los fondos que manejará no son los deseados por la falta de consideración de que ha sido víctima él. Traslación a la realidad política americana de la novela del británico Michael Dobbs, que fue convertida en serie televisiva por la BBC en la última década del siglo XX. Se trata de un ambicioso proyecto de Netflix, el portal de internet para alquiler de películas y series televisivas, que de este modo se mete de lleno en la producción, incluso con el atrevimiento de haber puesto simultáneamente a disposición de sus usuarios, los 13 episodios de que consta su primera temporada. Los dos primeros capítulos los dirige el estiloso David Fincher, en su primera incursión televisiva, y otros cineastas ligados a House of Cards responden a los prestigiosos nombres de James Foley, Joel Schumacher, Carl Franklin y Allan Coulter, entre otros. El enfoque de House of Cards es tremendamente cínico: la entrega de Francis a la política es una exclusiva mirada a su propio ombligo, no consiste en otra cosa que en sentir el vértigo del poder y salirse con la suya, siempre desde una altura clarividente que mira a los demás con desprecio, sean “lobos” o de la “manada”. Ello se subraya con la escenas en que Francis, un papel a la medida de Kevin Spacey, mira directamente a cámara para exhibir sin tapujos su desprecio a los demás, su escasa confianza en la naturaleza humana la búsqueda de su exclusivo interés. Su matrimonio con Claire –no tienen hijos– parece más una fría asociación conveniente para ambos, que algo basado mínimamente en algo parecido al amor. Y los otros congresistas, la periodista, los ciudadanos sufrientes, no son más que peones sacrificables en su particular partida política de ajedrez; y ello porque tampoco es que sean mejores que él. Está claro que la serie, desarrollada en su versión yanqui por Beau Willimon, tiene gancho y está bien rodada. Logra intrigar y los actores hacen un buen trabajo. Pero la imagen que transmite de la actividad política es algo muy parecido a una cloaca donde nadie parece pensar que está prestando un servicio a los ciudadanos. Lo que resulta altamente deprimente.

6/10
The Nanny Diaries (Diario de una niñera)

2007 | The Nanny Diaries

Adaptación del libro humorístico de Emma McLaughlin y Nicola Kraus, que se inspiraron en su experiencia como niñeras de familias bien en el Upper East Side del Manhattan neoyorquino. El film sigue la pista a Annie, una recién licenciada, a la que en teoría debería aguardar un halagüeño porvenir en el mundo empresarial. Pero la joven se siente insegura, mete la pata en sus entrevistas de trabajo. Casi por un golpe del destino, impide en Central Park que un niño sea arrollado por un patinador. Su emperifollada madre confunde el nombre Annie, con que es una "nanny" (niñera), y le da su tarjeta ofreciéndole empleo; lo que provoca una catarata de ofertas en el mismo sentido de otras madres. Inesperadamente acepta ese trabajo, mientras se aclara acerca de a qué quiere dedicarse. Pero se ha metido en un trabajo con trampa, que no es tan grato como pudiera parecer, por sueldo y alojamiento. En efecto, los padres olvidan a sus hijos, y chicas como Annie deben hacer en la práctica de madres; Annie va tomando cariño al chico al que debe cuidar, aunque sea un trasto, y claro, le cuesta dejarle en la estacada, aunque esté harta de los padres, sus jefes, porque cree que si se ausenta el chaval se echará a perder del todo. Divertida y cáustica película, que dirigen al alimón con aplomo el matrimonio formado por Shari Springer Berman y Robert Pulcini, que ya sorprendieron gratamente con la inclasificable American Splendor. De hecho ya es original el arranque, que habla de las tristes características de las clases altas neoyorquinas como si estuviéramos en un museo antropológico, donde se clasifican los distintos especímenes y tribus, con su vitrina correspondiente. Al tiempo que se ofrecen escenas tronchantes, hay de fondo un sabor agridulce, pues se pone el dedo en la dolorosa llaga de unas personas desahogadas en lo económico, pero egoístas y con enormes carencias afectivas, obsesionadas con dietas y actividad social, pero completamente desamoradas, incapaces de dar un poquito de cariño a quien de inmediato se deben, el cónyuge, el hijo (sí, en singular, pues se diría que no es fácil que sean generosos para tener más). Hay por supuesto trazos caricaturescos, pero quizá no tan alejados de la realidad, pues los casos extremos, desgraciadamente, se dan. Son perfectos en su papel de padres "desastre" Laura Linney y Paul Giamatti, éste por ejemplo siendo incapaz de descubrir una persona en Annie; primero, simplemente, no ve nada, y al fin, cuando se fija, lo único que ve es un cuerpo bonito. Scarlett Johansson sigue dando muestras de ser lo más parecido a una estrella que ha surgido en los últimos años. Borda su papel de chica insegura y con encanto, bella, y que sin embargo sabe de algún modo apagar esa hermosura porque lo requiere su interpretación. El film, aunque se ceba en sus críticas con "los ricos", no esquiva la mirada mordaz hacia ciertos jóvenes inmaduros, incapaces de tomar decisiones, y que son incapaces de mostrarse sinceros con las personas que lo han sacrificado todo por ellas; es tremenda en ese sentido la escena de confrontación de Annie y su madre, cuando ésta se entera de que la otra le ha engañado con respecto a su dedicación profesional.

6/10

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