Más señales de cómo el cine se hace el harakiri
No me gusta ponerme cenizo, pero vivimos tiempos desconcertantes, en que los que deberían promocionar el cine y las ganas del espectador de disfrutar las películas en las salas, parece que jueguen en el equipo contrario, no dejan de meterse goles en propia meta.




















