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BLOG DE HILDY

Han pasado menos de dos años desde que estallara el caso Harvey Weinstein, pero las cosas en Hollywood ya no son, en cualquier caso, lo que eran. Y esto no ha hecho más que empezar.

El estreno de “Rocketman” enciende de nuevo el debate sobre la realización de películas sobre personajes que aún viven, y que incluso respaldan su producción ellos mismos. ¿Es posible ser objetivos? ¿Se trata quizá de un ejercicio de narcisismo o autojustificación?

No sé quién es Constance Wu. Al menos hasta ahora, no la tenía muy fichada. Y muchos de los que me lean, tampoco lo sabrán.

No soy de esos que creen que el cine se terminó allá por los años 50, o los 70, o los 90, y cuya divisa es “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Pero tampoco entiendo a las personas que sólo quieren estar a la última, y que consideran poco menos que obligatorio estar comentando los episodios de la última temporada de “Juego de tronos”.

Han cerrado casi todos los videoclubes. Las salas de cine tienen que programar ópera y documentales de arte en busca de la supervivencia. Cada vez se venden menos libros de cine. Y ahora, la nueva especie en vías de extinción se llama “crítico de cine”.

¡El cine debe verse en el cine! Eso sostienen los grandes amantes de las películas: en la sala de cine, a oscuras y en pantalla grande, como en ningún sitio. De todos modos, antes de ponernos demasiado puristas y atacar a Netflix y demás compañías prohibiéndoles optar a los Oscar y acudir a festivales, conviene recordar que el cine en casa presenta indudables ventajas. Enumeraré cinco de ellas. Pero para ser justos y paritarios, también voy a señalar cinco inconvenientes palmarios.

Leo hoy que Rutger Hauer recibirá un premio a toda su trayectoria en el prestigioso Festival de Cine de Lucca, que se celebra en esa ciudad toscana.

Este año 2019 es el año de los Oscar locos, con una Academia sin presentador de la gala, que titubea entre entregar o no premios en las pausas publicitarias, y que, definitivamente, ha perdido glamour, y que conste que no soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Como hace todas las semanas, mi colega de “La Luna de Metrópoli” Javier Estrada me solicitó hace unos días las estrellas para calificar los últimos estrenos. Pocas veces he sentido más la frustración de reducir mi mucha o poca estima por una película, que a la hora de puntuar “La casa de Jack”.

Cuando a finales de diciembre tuve ocasión de ver anticipadamente una de las películas favoritas para los Oscar, “La favorita”, inmediatamente pensé que se trataba de un film que podría gustarle a Pablo Iglesias.

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