La serie interminable, que dura, y dura, y dura...
Tengo muchos colegas críticos de cine, que sólo reseñan películas. Qué afortunados son. Se quejan cuando les toca ver un film de tres horas, pero es de vicio, porque a la postre abordan algo que empieza, continúa y acaba, o sea, es algo manejable. No es el caso de las series, un formato más escurridizo que una pastilla de jabón.




















