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Zona friki

Yo te desprecio, Jean-Luc Godard

Lógicamente, cuando uno fallece resulta maleducado sacar a la luz viejos rencores.

Así lo piensan en ABC, que en su momento retiró durante mucho tiempo de su cartelera a la sala madrileña Alphaville, denominada así por la película de Jean-Luc Godard, tras estrenarse allí en 1985 el bochornoso film Yo te saludo, María, del que Juan Pablo II, el Papa de la Virgen, dijo que “hiere profundamente el sentimiento religioso de los creyentes y el respeto por lo sagrado”. En el momento de su muerte, el rotativo sin embargo le califica como “uno de los grandes del cine de nuestro tiempo”.

Pues bien, han transcurrido dos días tras su triste deceso por suicidio asistido (una pena), así que pienso que puedo largar. Resulta indiscutible la importancia de los hallazgos de Jean-Luc Godard para el avance del Séptimo Arte y la publicidad. Pese a todo, debo confesar que sus películas… ¡me aburren terriblemente! Sobre todo sus delirios con el dodecafonismo fílmico y el maoísmo, que no se pueden tomar en serio. Salvo de la quema Al final de la escapada, y escenas sueltas de Banda aparte, sobre todo aquélla en la que los protagonistas recorren a la carrera el museo del Louvre (intenté imitarles con una amiga pero me pusieron de patitas en la calle). Total que al final lo mejor de este realizador es la influencia en otros realizadores posteriores. Lo ha definido muy bien un crítico que ha dicho “A mí de Godard la que más me gustaba era una de Scorsese”. Amén.

Me parece que le va al pelo que una de sus películas se titule El desprecio por tratarse de un tipo despreciable. Je pense que Jean Luc Godard est une mauvaise personne et un crétin. Lo siento, pero así lo creo. Basta visionar Meeting’ WA, donde el gabacho entrevista con preguntas agresivas a Woody Allen porque su cine no le interesaba lo más mínimo. Podía haber aprendido del neoyorquino a interesar al espectador, pero no, aprovecha de forma mezquina la incapacidad de éste para entender el francés, para ponerle nervioso, y después la cámara hace zoom para resalar sus movimientos angustiosos. Además, se fuma un puro con arrogancia frente a él lanzándole el humo. Sin comentarios. Mejor persona que él, Allen aceptó al año siguiente un ridículo papel en su infumable film El rey Lear.

De carácter difícil, como muestra Michel Hazanavicius en su film Mal Genio, para colmo de males no le gustaba el cine de casi ningún otro compañero suyo. Cuando a Jean-Luc Godard le consultaron qué le parecía Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, respondió "la Guerra de Vietnam costó más dinero". Cuando Steven Spielberg expresó su admiración por él, comentó “no le conozco en persona, pero sus películas no son muy buenas”. Le sentó muy mal que el mucho más humilde François Truffaut aceptara un papel en Encuentros en la tercera fase, del Rey Midas. “Tenía que haber seguido siendo crítico, porque sus filmes son deplorables”, comentó sobre su amigo y compañero en la revista Cahiers du Cinema. Después de que éste rodara La noche americana, le mandó una carta poniéndole a parir, porque en su opinión mostraba de forma falsa los rodajes de películas (después le pedía dinero para su siguiente trabajo). Y por último, en lugar de parecerle entrañable que Quentin Tarantino se declarase fan suyo hasta el punto de que llamó a su productora Banda Aparte, como la citada cinta, declaró “hubiera preferido que me mandara pasta”.

Pero sobre todo, Jean-Luc Godard me rompió el corazón cuando durante el rodaje en 2016 de Caras y lugares, de Agnès Varda, esta adorable realizadora quiso visitar al director, como se puede ver en el metraje. En vez de recibirla, el realizador escribió en la cristalera de su porche el nombre de un local de Montparnasse en el que Varda, su marido Jacques Demy (ya fallecido por aquel entonces) solían quedar con él a cenar de jóvenes. Parecía insinuar que pasaba de invitarla a su casa, y que se fuera a un restaurante. “Si quería hacerme daño, lo ha conseguido”, explicaba Varda entre lágrimas. 


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“Godard es un puñetero aburrimiento”. Ingmar Bergman (no dijo "puñetero", lo he suavizado un poco).

"Sólo se preocupa por sus mensajes, que no ocupan más que una cabeza de alfiler, como ocurre con todos los mensajes en el cine". Orson Welles.

"Alguien como Jean-Luc Godard no es más que dinero falso si lo comparas con una buena película de kung-fu". Werner Herzog.

“Me importa un carajo lo que pienses de La noche americana”. François Truffaut.

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  • Steven Spielberg
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  • Jean-Luc Godard
  • Al final de la escapada

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