Las realizadoras búlgaras Mina Mileva y Vesela Kazakova habían denunciado los peores resquicios del comunismo en su país en documentales. Debutan en el largometraje dramático con Pequeños milagros en Peckham St., un pequeño milagro cinematográfico donde sus protagonistas luchan por la felicidad. Tiene como protagonista a Irina, emigrante abandonada por su marido, que vive en una humilde urbanización del sudeste de Londres, con su pequeño hijo, Jojo, y su hermano, Vlado. Pese a tener un título de arquitecta, trabaja como camarera. Un día, acogen a un gato que parece abandonado, lo que entusiasma sobre todo al niño, pero pronto llaman a la puerta unos agresivos vecinos, que les acusan de haberles robado al animal.