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Biografía

Frédérique Bel

Frédérique Bel

45 años

Frédérique Bel

Nació el 24 de Marzo de 1975 en Annecy, Haute-Savoie, Francia
Filmografía
Un verano en Ibiza

2019 | Ibiza

El podólogo Philippe se ha enamorado de Carole, divorciada con dos hijos, Manon y Julien. Para ganarse al segundo, le promete que si aprueba el bachillerato llevará a todo el clan de vacaciones a cualquier destino que elija. Tras aprobar, el chico se decanta por Ibiza, pues meses atrás se trasladó allí la chica por la que se siente atraído, así que confía en encontrarla. Christian Clavier ha demostrado su talento para la comedia, sobre todo en la divertida Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, realmente hilarante. Esta vez contaba a su favor con que le da la réplica Mathilde Seigner, una excelente actriz, más versátil que él, pues fue La chica de París, o la principal actriz de Harry, un amigo que os quiere, aunque también tiene en su filmografía disparatados subproductos concebidos para la risa como Camping y su secuela. El dúo se esfuerza a la hora de levantar un guión que tras el planteamiento inicial se centra en tópicos sobre la isla balear, y sus excesivas fiestas, donde se consumen todo tipo de drogas. Retrata el contraste generacional entre los veteranos y los jóvenes, lo que da lugar a escenas que hacen esbozar una sonrisa. Dirige con un estilo academicista Arnaud Lemort, cuyos dos trabajos anteriores, L'amour, c'est mieux à deux y Dépression et des potes, no habían tenido demasiada repercusión. Por desgracia, la mayor parte del metraje se limita a presentar a secundarios que no aportan demasiado. En ocasiones recurre al humor grosero o escatológico o a chistecitos fáciles, pero se trata de un film sin demasiadas pretensiones.

4/10
Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho… ahora?

2019 | Qu'est-ce qu'on a encore fait au bon Dieu?

El matrimonio chapado a la antigua formado por Claude y Marie Verneuil ha acabado acostumbrándose a la idea de que sus cuatro hijas se hayan casado con maridos de diferentes etnias, el árabe Rachid, el judío David, el chino Chao y el africano Charles. Ahora que Claude se jubila, los Verneuil se ven viviendo su vejez feliz, en compañía de sus nietos. Pero reciben otra noticia inesperada por parte de las chicas, que amenaza con arruinar su felicidad, por lo que pondrán en marcha un ingenioso plan para evitar la tragedia. Se agradece que el realizador Philippe de Chauveron recupere a los personajes de Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, pues esta divertida comedia tuvo una buena acogida, y no sólo en Francia, ya que presentaba una realidad fácilmente reconocible en otros países, entre ellos España. Sigue teniendo gracia Christian Clavier en el papel protagonista, el conservador Claude, pero también los diversos secundarios, especialmente sus yernos, Frédéric Chau (Chao), Noom Diawara (Charles), Ary Abittan (David) y Medi Sadoun (Rachid) –que siguen debatiendo sin reparar en la corrección política espinosos temas, como la tensión entre Israel y Palestina–, y especialmente Pascal N’Zonzi, el irritable consuegro negro André Koffi, a quien esta vez se le saca todavía más tajada. No faltan los pasajes inspirados, como lo relativo al jardinero musulmán de quien Claude sospecha que se trata de un talibán. En su defensa a ultranza, con tono amable y ligero, de la diversidad, esta vez se ha incluido la temática gay, llamando a aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo, cuando la hija de André pretende casarse con otra mujer. También realiza una apología de las costumbres y la gastronomía gala, a veces con referencias que difícilmente se entenderán fuera de allí, como la alusión a una frase del general De Gaulle. Y sobre todo, se ha perdido esta vez el factor sorpresa de la primera entrega. No obstante, es de grato visionado.

5/10
Los visitantes la lían (en la Revolución Francesa)

2016 | Les visiteurs: La Révolution

Los visitantes no nacieron ayer (1993) se convirtió en todo un fenómeno en Francia, donde hasta se puso de moda repetir algunas expresiones del film en el habla coloquial. El realizador y coguionista, Jean-Marie Poiré, repitió con los dos protagonistas, Jean Reno y Christian Clavier (también coguionista de la saga), en Los visitantes regresan por el túnel del tiempo (1998), y los tres se encargaron de rodar el remake estadounidense, Dos colgados en Chicago (2001). Quince años más tarde, el trío vuelve con una nueva entrega que ha seguido recaudando dinero a mansalva en su país. Continúa la trama de la segunda, en cuyo desenlace, el caballero medieval Godofredo de Miramonte, y su fiel sirviente, Delcojón, trasladados por arte de magia al presente, trataban de regresar a su época, pero por un error acaban en 1794, en plena Revolución Francesa. Se unirán a los descendientes de Godofredo, prepotentes aristócratas, que tratan de huir después de que les haya confiscado su castillo un descendiente resentido de Delcojón, convencido revolucionario. Sin llegar a resultar memorable, la primera parte desataba alguna sonrisa incluso fuera de su país, mediante la enésima repetición de la fórmula “pez fuera del agua”, que tan buenos resultados lleva dando desde clásicos como Tarzán en Nueva York. Lo mismo ocurría con las siguientes. Sin embargo, esta tercera entrega ha perdido la inspiración, pues no consigue sacarle punta a las posibilidades de la época de Robespierre. Acaba resultando tan cansina que el espectador está deseando que acabe. Ni siquiera los apasionados de los personajes, franceses mayoritariamente, conectarán con una trama aburrida que no va a ninguna parte. Reno y Clavier parecen en esta ocasión poco entusiasmados. Y resulta algo simplona la justificación que el guión se saca de la manga de que ahora sus personajes envejezcan cada día varios años cuando están en el futuro, lo que explica que no haya pasado el tiempo para ellos, pero que los actores sí acusen los años transcurridos.

3/10
El Sr. Henri comparte piso

2015 | L'étudiante et Monsieur Henri

La joven Constance vive en Orleans con sus padres y su hermano pequeño. Pero está ahogada en ese pequeño mundo de pueblo, trabajando en la frutería de su padre. Anhela estudiar, aspirar a algo más, pero le pesa su torpedad a la hora de enfrentarse a la vida, de superar exámenes. Lo vuelve a intentar cuando decide marchar a París con el deseo de matricularse en la universidad. Para ello conseguirá alquilar una habitación en la casa del Sr. Henri, un viejo cascarrabias que le dejará vivir en su casa con la condición de engatusar a su hijo para que abandone a su esposa, una mujer que no es del agrado del anciano. Amable comedia procedente de Francia, país que sabe entregar con cierta frecuencia un tipo de películas sencillas y a menudo entrañables que tienen su fuerza en las relaciones cotidianas de personas normales, en donde salen a relucir sentimientos reconocibles y genuinos. Justo es reconocer que a la hora de abordar estas cuestiones el país vecino es un auténtico maestro. En este caso, Ivan Calbérac adapta su propia obra de teatro, que habla de un tema ya tratado varias veces con éxito en el cine galo, la relación entre dos personas de edades muy diferentes, en la juventud y en la vejez, con sus tiras y aflojas, con sus mutuos aprendizajes y sabidurías, como sucede en La chica de París o Mis tardes con Margueritte, por ejemplo. También discurre por esos parajes El Sr. Henri comparte piso aunque quizá queda la sensación de que podría haber dado para más, pues aunque contenga momentos logrados había espacio para mayores conflictos, parece huir excesivamente de la emotividad y apenas se regalan escenas memorables. Dibuja correctamente el film los caracteres de los personajes –ahí la procedencia teatral ayuda–, el cascarrabias, el hijo torpe, la nuera estirada, la joven vital que siente el peso del mundo encima. Y la trama se sigue con regocijo. Por contra se echa de menos una mayor evolución en los personajes, al tiempo que se adoptan ciertos giros demasiado tópicos, que no es cuestión de mencionar. En cualquier caso el film ofrece una visión positiva de la compatibilidad entre generaciones, cómo el nexo de unión puede sacar lo mejor de ambas a pesar de las obvias diferencias. Destaca sin duda entre el reparto una dulce y talentosa Noémie Schmidt (Manual de un tacaño).

5/10
Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?

2014 | Qu'est-ce qu'on a fait au Bon Dieu?

Claude Verneuil –notario admirador del general De Gaulle– y su mujer, Marie, forman un matrimonio tradicional, católicos de toda la vida. Aunque ambos tratan de mantener la mente abierta, no pueden evitar sentir cierta perplejidad y decepción cuando su primera hija se casa con un musulmán, poco después la segunda hace lo propio con un judío y la tercera acaba con un chino. Mientras tratan de adaptarse a la situación con optimismo, ambos encierran la esperanza de que su cuarta y última hija fije su mirada en un hombre con el que por lo menos comparta la misma religión... Un día, ésta les adelanta a sus padres que ha conocido a un buen católico, pero olvida mencionar algún otro detalle importante... Hilarante cinta francesa, sin muchas ambiciones, pero con situaciones a la orden del día, y personajes muy humanos con sus particularidades y defectos, que tienen potencial para conectar muy bien con el público. No en vano, en su país (donde el matrimonio por mestizaje alcanza un 20%, muy elevado con respecto a los estados de su entorno), ha conseguido un enorme éxito, superando rápidamente los 5 millones de espectadores, y convirtiéndose de esta forma en un fenómeno social extracinematográfico que en cierto sentido se podría comparar al caso de la española Ocho apellidos vascos, producción muy distinta pero con la que comparte la virtud de que funciona y da al público lo que quiere ver. Dirigida y coescrita por el especialista en comedia Philippe de Chauveron (L'amour aux trousses), hasta ahora con poca proyección fuera de su país, Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? cuenta con numerosas situaciones y diálogos divertidos. Muchos de ellos bordean terreno peligroso, por ejemplo cuando el yerno musulmán discute con el judío, pero lo cierto es que De Chauveron sale del paso siempre con elegancia y enorme simpatía. Por su parte, el reparto está bien escogido, ofreciendo interpretaciones exageradas pero perfectas para el tono de la película, como en el caso del cómico Christian Clavier, famoso por haber sido Astérix y protagonizar la saga de Los visitantes. Tan francesa que por ejemplo incluye un chiste (logrado) que alude al cómico Louis de Funès, lo cierto es que todo acaba resultando muy universal. Aunque sólo pretende ser un ‘divertimento’, Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? alcanza cierto fondo con su apología de la tolerancia, por mucho que ésta obligue a veces a realizar un esfuerzo por ambas partes.

6/10
La liste de mes envies

2014 | La liste de mes envies

Un gran equipo

2012 | Les seigneurs

Patrick Orbéra es una antigua estrella del fútbol francés que ha caído en desgracia. A sus cerca de 50 años está a punto de perderlo todo. Tiene un problema con el alcohol, está en el paro y sin recursos económicos, de modo que la custodia de su pequeña hija está en el aire. La justicia le da una oportunidad si consigue trabajo estable. A Patrick no le quedará más remedio que aceptar una peregrina oferta de trabajo, consistente en entrenar al equipo de fútbol de una diminuta isla bretona. Los lugareños pretenden que, si pasan algunas eliminatorias de la copa de Francia, logren salvar la conservera que da sustento a pequeña comunidad. Patrick decidirá reunir para ese fin a unas cuantas viejas glorias del fútbol, ahora en horas bajas. Comedia francesa que usa elementos muy manidos para ofrecer una bienintencionada historia de superación, con el mundo del fútbol como telón de fondo. La cosa empieza con fuerza, con una redonda presentación del protagonista, de modo que uno espera estar ante una típica comedia deportiva, un poco gamberra pero con los clichés necesarios para que funcione. Hubiera sido previsible, pero al menos habría dado lo que se espera. Sin embargo, Un gran equipo descuida lo más importante de este subgénero: ajustarse a un guión sólido y a unos personajes trabajados y atractivos. El colofón, por sabido, sería, pues, lo de menos... Por desgracia, el director Olivier Dahan (Nuestra canción de amor) emborrona esas dos claves tan obvias, así como el equilibrio entre lo verosímil y lo esperpéntico; entre el tema social y el aspecto lúdico. Casi siempre se deja llevar por gags ridículos y absurdos, mientras que los personajes se despachan con tontos brochazos de tebeo barato, especialmente algunos que hacen sonreírse al principio y acaban por hacerse un poquito odiosos, como los encarnados por Gad Elmaleh o Franck Dubosc. Tampoco hay imaginación a la hora de hacer progresar las relaciones entre ellos. De hecho no hay progreso alguno –el tempo es un desastre– y los que se muestran acaban siendo artificiales, como la leve historia de amor. En general todo es frugal y arbitrario, y hay poco oficio a la hora de contenerse al mostrar acciones deportivas innecesarias, que a fuerza de minutos agotan y no aportan absolutamente nada. Lo malo es que las demás escenas tampoco ofrecen demasiado a lo que agarrarse. Por destacar algo, se puede salvar el trabajo de José Garcia y tiene su gracia la pequeña aparición de Jean Reno interpretándose a sí mismo.

3/10
El arte de amar

2011 | L'art d'aimer

Poco conocido fuera de su país, Emmanuel Mouret trata de ser una especie de Woody Allen francés, pues no sólo imita el tono del cineasta de Manhattan, sino que también suele escribir, dirigir e interpretar el papel principal de sus películas, tal y como demuestra en El arte de amar. En esta ocasión rueda una recopilación de historias cortas encadenadas y puntualmente entrecruzadas. Vanessa accede a la petición de su mejor amigo que se acostará con él, pero antes le pide permiso a su pareja; Emmanuelle, una mujer madura, está a punto de dejar a su marido porque empieza a sentirse atraída por otros hombres; Achille intenta conquistar a su atractiva nueva vecina;e Isabelle mantiene encuentros a oscuras en la habitación de un hotel con un conocido de su mejor amiga al que ni siquiera ha visto. A Mouret se le da bien escribir diálogos, con los que logra algún momento cómico eficaz, sobre todo en el último relato. También logra una enorme naturalidad en las interpretaciones del amplio reparto, que incluye a jóvenes como Gaspard Ulliel, pero también a veteranos del cine galo, como Ariane Ascaride y François Cluzet. Por desgracia, todas las tramas de El arte de amar son excesivamente sencillas, y ligeras. Aunque teóricamente tienen como nexo de unión la búsqueda del amor perfecto, en realidad el tema predominante es claramente el deseo sexual.

4/10
Fais-moi plaisir

2009 | Fais-moi plaisir

6/10
Camping

2006 | Camping

1 de agosto. Como todos los años el camping de « Les Flots Bleus” abre sus puertas a los veraneantes. Como todos los años, a orillas del Atlántico vuelven a reunirse los de siempre. Colchones hinchables, latas, barbacoas, Ricard et Shogun (la discoteca)... Qué gusto andar en chanclas! Pero algo raro está pasando este año. Patrick Chirac - el play-boy de Dijon – sigue esperando a que llegue su mujer, los Gatineau viven en tiendas separadas y los Pic ya no están en el número 17... Michel Saint-Josse, un cirujano plástico de Paris, viaja con su hija a Marsella en el Aston Martin de James Bond que acaba de comprarse. Se masca la tragedia… Falla el coche y como no encuentran alojamiento alguno, Michel Saint-Josse aterriza en el Camping Les Flots Bleus, en la tienda Marechal para seis personas de Patrick Chirac. Solo y desamparado en medio de las salchichas, los cubiertos de plástico, el atún con tomate, las duchas colectivas, el Cola Cao y las carreras de patos, Michel Jossé no tendrá más remedio que compartir los problemas existenciales de una raza desconocida hasta entonces : la de los camperos.

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