IMG-LOGO

Biografía

Guy Hibbert

Guy Hibbert

Guy Hibbert

Filmografía
Espías desde el cielo

2016 | Eye in the Sky

Desde Sussex, la oficial Katherine Powell supervisa una operación militar para capturar a varios extremistas que se reúnen en una casa de Nairobi. Tiene a sus órdenes al piloto de un avión no tripulado que proporciona vigilancia aérea, y a algún agente junto al objetivo, que envía escarabajos mecánicos teledirigidos con cámara de vídeo. Las imágenes desvelan que los terroristas preparan una acción contra civiles, por lo que Powell pedirá a sus superiores autorización para aniquilarles. Tras el Oscar a la mejor película de habla no inglesa por Tsotsi, el sudafricano Gavin Hood saltó a Holllywood con filmes de temática fantástica, X-Men Orígenes: Lobezno y El juego de Ender, de resultados más bien insulsos. Le ha venido bien apartarse del ‘mainstream’ y ponerse al frente de esta cuidada producción rodada en su país, con capital británico, que se centra en el debate sobre la moralidad de la guerra contra el terrorismo mediante el uso de drones teledirigidos, que saltó a la actualidad sobre todo tras los ataques encubiertos de la administración Obama contra dirigentes de Al Qaeda en Yemen, Somalia y Pakistán. Parte de un guión muy cuidado de Guy Hibbert (Omagh), que aborda el tema central sin entrar en cuestiones de derecho internacional, pero también sin quitarle un ápice de complejidad. Espías desde el cielo pretende aportar elementos para el debate, más que adoctrinar. Por un lado acepta que para evitar un mal mayor puede ser legítimo causar la muerte de quienes preparan un atentado masivo, pero también reconstruye con distanciamiento crítico el papel de los que intervienen en la toma de la decisión final. Se ve así que los políticos a veces están más preocupados por salvar sus muebles, que por llevar a cabo acciones justas, o que a los militares les puede venir bien acabar con objetivos, dejando un poco de segundo lado lo que se conoce con el eufemismo de ‘daños colaterales’. Podría pensarse que estamos ante un film demasiado discursivo, pero no es así, pues logra enorme dramatismo, y tensión ‘in crescendo’. Un reparto internacional de esos que se califican como “de campanillas” logra dar humanidad a los personajes, y que se entienda (aunque pueda no compartirse) que a veces amañen el papeleo, con tal de quedar bien. Quizás destaque sobre el conjunto Aaron Paul, que compone el escalofriante papel del piloto que hace la guerra sentado sobre un monitor, como el que juega con la consola, y que a pesar de sus dudas, en el fondo debe obedecer las órdenes. Pero también desarrollan buenos trabajos Helen Mirren (teniente que comanda la misión), el escocés conocido por Juego de Tronos Iain Glen, brillante como ministro de exteriores con problemas puntuales de salud, Barkhad Abdi, candidato al Oscar por Capitán Phillips, como heroico agente sobre el terreno, y en su última aparición física en pantalla el gran Alan Rickman (oficial que supervisa desde Londres), a cuya memoria está dedicado el film.

7/10
Un reino unido

2016 | A United Kingdom

La historia real de Seretse Khama, heredero del reino de Bechuanalandia, y de Ruth Williams, la joven británica con la que se casó en 1948. Ambos se conocieron un año antes, en una velada parroquial cuando él acababa de terminar sus estudios de abogado y se preparaba para ser nombrado rey del país sudafricano. El flechazo fue mutuo y tras unos cuantos encuentros, bailes, cenas y paseos por el Londres de la posguerra, decidieron casarse. Sin embargo, esa unión interracial –él negro, ella blanca– iba a traer muchas dificultades para ambos, consecuencias no solo familiares, sino sobre todo en el delicado plano de la política internacional. Estupenda película histórica servida con clasicismo por la directora londinense Amma Asante, quien tras Belle vuelve a contar una historia real con principales elementos raciales, en sus diversas vertientes: prejuicios, segregación, amor. Pero esta vez la adaptación del libro de Susan Williams ofrece una visión que supera las meras relaciones personales entre dos enamorados y nos adentra en las luchas de poder por un país sudafricano, entonces llamado Bechuanalandia, que buscaba su consolidación como estado moderno, bajo la atenta y celosa mirada de su protector, el Reino Unido. Sin duda, hay en el magnífico guión de Guy Hibbert (Espías desde el cielo) grandes simplificaciones en cuanto a los elementos clave que forjaron la creación de la República Botsuana en 1964, pero los invocados –las relaciones con la Sudáfrica del “apartheid”; en el fondo, intereses siempre económicos– están sabiamente escogidos y resultan suficientes para comprender los hechos que se sucedieron. Narrativamente Asante logra una gran fluidez, donde el paso de los años se hace comprensible y la inclusión de las distintas personas que obstruyeron o apoyaron desinteresadamente los derechos de Seretse Khama y de su país (parlamentarios, periodistas, lores, hasta el mismo Churchill) son verosímiles, sin ficciones excesivas. Pero donde Un reino unido destaca por encima de otros relatos históricos es en su intensa historia de amor, tremendamente difícil y profundamente bella, auténtico catalizador de los acontecimientos políticos del film. Funciona a la perfección desde los primeros compases, mientras Seretse y Ruth charlan y bailan jazz en las fiestas de Londres, y nos creemos que ese amor podrá atravesar todas las fronteras y tormentas que lo amenacen. El trabajo actoral es sobresaliente y es el artífice absoluto de esa credibilidad: David Oyelowo ya nos tiene acostumbrados a bordar esos papeles de hombre íntegro que lucha por sus derechos entre la injustica, véase Selma, mientras que Rosamund Pike ofrece aquí una de las mejores interpretaciones de su carrera, enternecedora, vulnerable, fuerte, encantadora. La química que logran ambos es llamativa. Algunos momentos son memorables, como las llamadas telefónicas entre esposos.

7/10
Cinco minutos de gloria

2009 | Five Minutes of Heaven

Una mirada diferente a la muy manida, cinematográficamente hablando, cuestión terrorista. Siendo un jovenzuelo imberbe, Alistair Little, que desea demostrar su ‘valía’ ante el UVF protestante en Belfast, asesina a un pobre diablo católico ante la mirada atónica de su hermano, el niño Joe Griffen. Años después, la televisión ha arreglado un cara a cara entre el terrorista arrepentido, y la víctima marcada por el terrible asesinato. Puede ser la ocasión de la reconciliación y el perdón, o bien puede emanar el deseo de venganza. Sorprende, para bien, el tratamiento del alemán Oliver Hirschbiegel, a partir de un inteligente guión de Guy Hibbert, del conflicto en torno a Irlanda del Norte. Se obvia aquí cualquier aproximación política a la cuestión para abordar el drama personal de los dos protagonistas, repleto en ambos casos de matices. En tal sentido conecta el film con El hundimiento, donde la mirada se centraba en las personas y su humanidad (o falta de ella), de Hitler y compañía. Así, Alistair está realmente compungido, pero es el hombre que sabe que nunca podrá alcanzar la paz completa, que trata de ayudar a otros terroristas arrepentidos, pero es incapaz de ayudarse a sí mismo y está solo, que entiende el odio visceral de las víctimas que no perdonan. Mientras que Joe ha sido capaz de formar una familia, pero vio cómo se desintegraba la suya, le ha perseguido el complejo de culpa de no haber hecho algo para detener al hombre que disparó a su hermano, y en el fondo lo único que desea es verle muerto. La estructura narrativa está preparada para conducir al encuentro entre los dos hombres. De modo que el reto de Hirschbiegel era responder a las expectativas, no defraudar. Y lo supera tomando riesgos, de un modo inesperado que permite no caer en el tópico, un vibrante clímax del que no es cuestión dar aquí detalles. Estamos también ante una película de actores, y Liam Neeson y James Nesbitt están sensacionales. Apoyan bien los secundarios, especialmente Anamaria Marinca, ayudante del programa televisivo, y que asume el papel de confidente de uno y otro antes de que se produzca el encuentro.

7/10
Omagh

2004 | Omagh

Film de tono documental acerca del terrible atentado del IRA acontecido en 1998, cuando se había iniciado teóricamente el proceso de paz. La atmósfera y modo de rodar, nervioso, cámara en mano, es semejante al de Domingo sangriento, no en vano Paul Greengrass, su director, es coguionista del film. Y la tensión que precede a la terrible explosión está perfectamente creada. Con estudiado verismo, el cineasta Pete Travis nos presenta, tras el atentado, las penas de una familia que pierde a su hijo: desde las primeras dudas acerca de si habrá sobrevivido, hasta el choque con la dura realidad. Y luego la vuelta al quehacer diario, tratando de soportar el acoso mediático, y con la creación de una asociación de víctimas que busca el hallazgo de la verdad y el castigo para los culpables. Aquí se topan con una tupida y oscura maraña de intereses que apunta a que las autoridades habían recibido algún tipo de señal sobre un posible atentado, pero que por negligencia y el deseo de proteger sus redes de infiltrados, no hicieron nada por evitarlo. Se describe con especial acierto el conflicto del padre de familia, que se halla tan sumergido por la lucha por hacer justicia a su hijo (que su muerte no haya sido en vano), que como contrapartida está descuidando a los suyos, dejando a su esposa e hijas a la deriva de sus depresiones y penas. Las interpretaciones de un reparto de actores pocos conocidos son excelentes. Y se agradece cierto esfuerzo por no ser maniqueo, y la condena sin paliativos de la violencia terrorista.

6/10
Disparo al corazón

1998 | Shot Through the Heart

Drama bélico ambientado en Bosnia, durante la guerra. El serbio Slavko y el musulmán Vlado formaban parte del equipo olímpico de tiro en Yugoslavia, pero la desmembración del país les impide acudir a la Olimpiada de Barcelona de 1992, y en Bosnia acaban enfrentados a pesar de su amistad, donde su capacidad para disparar les hace aptos para ejercer de francotiradores. La idea tiene su punto de originalidad, y no ahorra violencia a la hora de poner en solfa la resolución, es un decir, de conflictos, en el campo de batalla.

5/10
Saigon Baby

1995 | Saigon Baby

El matrimonio Cooper vive en Bangkok. Son británicos pero en Tailandia tienen todo lo que necesitan. Todo menos una cosa: un niño. La pareja está como loca por tener un hijo, así que comienzan el proceso para adoptar uno. En primer lugar acuden a una organización religiosa cuyos métodos de adopción no son del todo legales, aunque el matrimonio está convencido de que en Inglaterra no habrá problemas para conseguir la adopción legal del niño. Pero algo sale mal y se quedan sin retoño. Entonces comienzan una búsqueda por los bajos fondos tailandeses para conseguir un pequeño al que adoptar. Este tema de las adopciones en este tipo de países ha ido ganando actualidad con el paso del tiempo. A comienzos del siglo XXI, las adopciones internacionales están a la orden del día. Un mundo donde entre muchas luces, también ha aparecido alguna sombra.

4/10

Últimos tráilers y vídeos