IMG-LOGO

Biografía

Rolf Lassgård

Rolf Lassgård

65 años

Rolf Lassgård

Nació el 29 de Marzo de 1955 en Östersund, Suecia
Filmografía
Una vida a lo grande

2017 | Downsizing

En un congreso de desarrollo sostenible el científico noruego Jorgen Asbjørnsen presenta un descubrimiento sensacional. La posibilidad de reducir a las personas de tamaño, que traerá consigo enormes ventajas a un planeta que parece estar recorriendo el camino hacia la destrucción: seres humanos en miniatura significa reducción del coste de vida, menor consumo de valiosos recursos naturales cada vez más escasos, reducción en la generación de residuos... Todo parecen ventajas, y pasados unos años empieza a haber por todo el mundo pequeñas ciudades con hombrecitos, varones y mujeres, empresas especializadas publicitan ampliamente el procedimiento de volverse pequeño. Paul Safranek, terapeuta ocupacional, se deja seducir por la posibilidad de ser reducido de tamaño junto a su esposa Audrey, la inversión merece la pena, pues quizá con sus ahorros podrán vivir ya el resto de sus vidas sin necesidad de trabajar, y en el caso de que lo hagan será sólo para estar entretenidos y ocupar el tiempo. Pero cuando se lanzan a la aventura, surgen los miedos y las sorpresas. Original y sugerente parábola de anticipación al futuro que puede aguardar a una humanidad demasiado narcisista, a cargo de Alexander Payne, que vuelve a trabajar en el guión con Jim Taylor, ambos firmaron antes los libretos de Election, A propósito de Schmidt y Entre copas. El tándem Payne-Taylor hace gala de un sabio conocimiento de las grandezas y limitaciones del ser humano con una trama que muestra que, incluso ante un escenario que a priori debería hacer la vida más fácil a las personas, siempre surgen los problemas y las malas prácticas, existe el peligro de la manipulación, el abuso de las tecnologías, y las desigualdades sociales no van a desaparecer por arte de magia, o aquí, mejor dicho, de ciencia. La mirada es inteligente y poliédrica, y las cuestiones planteadas muy sugerentes, aunque quizá no se ha logrado el completo equilibrio argumental, decididamente algunos pasajes son más brillantes que otros. La narración, de algún modo, nos ofrece el punto de vista de Paul, que se identifica con el del espectador –el papel le va al pelo a Matt Damon, con su pinta de buen chico despistado, un boy scout–, y va por tanto del estupor al conocimiento, y pasa por el acostumbramiento a una nueva situación que exige al final, el tamaño no importa, buscar el bien del prójimo como condición imprescindible para ser feliz. Y todo arranca de un modo muy atractivo y ágil, con la presentación del descubrimiento y su progresiva implantación social. La tendencia a convertirlo todo en moda pasajera, o la tentación de anhelar una vida ociosa y vacía, se pintan con habilidad, la crítica social es mordaz. También en lo referente a la escasa solidez actual de los lazos matrimoniales, que pueden ser muy frágiles. Existe un problema en varios momentos de cambio de tono, Payne se arriesga y no acaba de lograr que todo cuadre. Pero se agradece su audacia, que le lleva a evitar simplismos. Los avances científicos más vanguardistas se pueden usar para oprimir a las personas, los cínicos y los aprovechados existen en todas partes, y pese a todo tienen su corazoncito –Christoph Waltz y Udo Kier, pillos contrabandistas serbios–, y aunque está bien aspirar al ideal de una sociedad perfecta, hay que mirar las utopías con un sano escepticismo, que no cinismo. En tal sentido la introducción del atractivo personaje de la activista vietnamita Ngoc Lan Tran –la desconocida Hong Chau, que trabajó con Paul Thomas Anderson en Puro vicio– es un hallazgo, que supone todo un revulsivo en la vida del mediocre Paul, quien empieza a saborear la satisfacción de ayudar a los demás desinteresadamente. La puesta en escena se beneficia de unos muy buenos efectos visuales a la hora de mostrar a seres diminutos en el mundo de las personas normales.

6/10
Los milagros de Viskan

2015 | Miraklet i Viskan

Bjame y Malin viven a un lado del río Ljungan. El suegro de Bjame vive en el otro lado, pero nunca se han visto en persona. Su conflicto de hace más de 20 años está basado en diferencias de clase, discusiones pasadas y problemas de una herencia relacionada con una empresa de transportes. Pero un desafortunado día, Malin cruza el río para pedir a Halvar que avale un préstamo que Bjarne quiere pedir.

Un hombre llamado Ove

2015 | En man som heter Ove

Una delicia de película, esta cinta sueca ha conseguido dos nominaciones a los Oscar, a mejor film extranjero y al mejor maquillaje. Tiene la virtud de romper el saque, no la ves venir, o no del todo. Y con este enfoque, lejos de producir en el espectador desconcierto, logra justo lo contrario, alimentar un interés creciente. La trama sigue a Ove, el hombre del título. Todo nos hace sospechar que se trata de un tipo insoportable. Vive solo, se queja de todo, siempre está gruñendo. Le molesta que los vecinos de su urbanización no cumplan las normas, o que circulen coches por donde no está permitido. Descubrimos que es viudo desde hace poco, y que visita con frecuencia la tumba de su esposa, a la que cuenta las novedades de su anodina vida, y sus deseos de reunirse con ella. Cuando le echan del trabajo, jubilación anticipada, parece que definitivamente se le han terminado las razones para seguir viviendo. De modo que intenta reiteradamente suicidarse, pero siempre hay algo que lo impide, y ese algo casi siempre consiste en su disposición a ayudar a quien requiere sus servicios. Como por ejemplo a una familia iraní recién llegada al vecindario, un matrimonio, sus dos hijas y un tercero en camino. Y es que quizá Ove sea mejor persona de lo que podemos imaginar, sobre todo porque se conoce a sí mismo, lo que no es sabiduría pequeña. El director sueco Hannes Holm es conocido sobre todo por su saga de películas sobre la familia Andersson, tres comedias amables pero quizá con una idiosincrasia localista en exceso. Aquí los valores presentes son muy universales, pero no renuncia a un punto de vista muy escandinavo, al adaptar una novela de Fredrik Backman: sin duda que el carácter sueco queda perfectamente plasmado en Ove, un hombre que a pesar de su difícil carácter tiene sólidos principios, el cumplimiento del deber y el seguimiento de la ley no se discuten, algo que quizá a ciertas mentalidades mediterráneas hace sonreír irónicamente, pero de lo que convendría que tomaran buena nota; también la relación con un vecino y la rivalidad basada en sus coches de distinto fabricante, es humor nórdico de buena ley. Sea como fuere, el mérito de Holm, autor también del guión, es desplegar su historia con gran equilibrio, y dosificando cierta intriga con flash-backs acerca del pasado de Ove, logrando un ritmo excelente, las dos horas de metraje se pasan casi en un suspiro. De modo que no se cae en los típicos excesos de la comedia negra, en las intentonas suicidas del protagonista, ni en el histrionismo tentador a la hora de mostrarle malhumorado –qué gran trabajo hace Rolf Lassgård en la versión anciana de Ove–, ni en el sentimentalismo blandito a la hora de tejer la historia romántica o las acciones altruistas. Lo que hay es una preciosa historia, muy humana, que invita a aceptar la vida como viene, desde el principio hasa su final, y así ser auténticos protagonistas de la propia existencia, lo que pasa por convivir con los demás, sin juzgarles, y prestándoles pequeños o grandes servicios sin darse importancia. Un planteamiento que ya me gustaría ver más a menudo en un panorama fílmico con frecuencia deprimente o desesperanzado.

7/10
Sturm

2009 | Sturm

Un general, criminal de guerra en la antigua Yugoslavia, es detenido. Tres años después, cuando arranca su juicio en el Tribunal de La Haya, el caso parece venirse abajo por el suicidio de un testigo principal, cuya declaración contenía algunos agujeros importantes, no bien estudiados en la fase procesal. Lo que provoca la ira de la fiscal Hannah, que ahora debe encontrar pruebas en una carrera contra el reloj para que no se le escape el acusado. Podría ser clave el testimonio de la hermana del suicida, casada y con un niño, que tiene terror a contar lo que sabe. La película de Hans-Christian Schmidt es más interesante por lo que cuenta, que por su ejecución. El cineasta alemán opta por un enfoque realista, casi documental, sin excesos hollywoodienses. Lo que está bien... hasta cierto punto, pues la decisión de renunciar a una partitura musical se nos antoja desacertada, el resultado es demasiado frío. De modo que el dramatismo queda en las solas manos de los actores, entre los que brilla sobre todo Anamaria Marinca De todos modos, se plantean con verosimilitud los dilemas de un tribunal que puede buscar una solución de compromiso en un caso que impide que se haga verdadera, o al menos total, justicia. En efecto, se combinan las dificultades técnicas -la falta de pruebas- con las cuestiones políticas, las presiones de estilo mafioso o el deseo de mantener el prestigio del alto tribunal.

5/10
Después de la boda

2006 | Efter brylluppet

Jacob vive en la India, donde dedica todo su tiempo a los proyectos de ayuda a los más desfavorecidos de una organización no gubernamental. Pero si algo no sobra allí, son los fondos de financiación. De modo que cuando Jørgen, un gran empresario danés, muestra su disposición para donar una importante cantidad a la organización de Jacob, éste no tiene más remedio que seguir las “reglas del juego” y viajar a Dinamarca para explicarle su labor, ponerle un vídeo, etc. Jacob no se siente cómodo en ese ambiente donde el dinero a menudo se derrocha, y anhela cumplir la promesa que hizo a un niño de un orfanato, de estar de vuelta en una semana, para celebrar su cumpleaños. Y sólo por compromiso acepta asistir a la boda de Anna, la hija de Jørgen y Helene, que coincide con su visita a Copenhague. El caso es que un brindis de la novia tras la ceremonia va a llevar la historia por cauces inesperados. La directora danesa Susanne Bier ya había apuntado maneras de buena cineasta en la ‘dogmática’ Te quiero para siempre, y en la reflexión sobre la guerra Hermanos. Ahora, con este film nominado al Oscar a la mejor película extranjera, confirma sus dotes de gran narradora de historias, gracias a un guión coescrito con Anders Thomas Jensen, que contiene magníficos quiebros y requiebros, que lejos de estar forzados, se producen con naturalidad. Parece que Bier nos está contando inicialmente, con agilísimo ritmo, una historia sobre las diferencias entre los países pobres y la opulenta sociedad occidental, y sí, esto está también presente; pero sobre todo construye cuatro grandes personajes –el matrimonio (Rolf Lassgård y Sidse Babett Knudsen), la hija (Stine Fischer Christensen), el visitante (Mads Mikkelsen, visto como villano en la bondiana 007 Casino Royale)– y sus interrelaciones, de gran solidez, que además de producir en el el espectador emociones genuinas, empujan a la reflexión de que hay que ayudar a los que están lejos… y a los que están cerca. Apuntes como la sinceridad y transparencia como bases de un amor sólido y fiel, en el matrimonio y en la paternidad-filiación tienen un enorme valor antropológico. También está muy bien compuesto el discurso de cumpleaños, en que los comentarios tópicos de un empresario con planes de futuro están precedidos por una declaración de amor a los suyos, y la invitación a aprovechar el bien preciosísimo del tiempo. 

8/10
Pisando los talones

2005 | Steget efter

Correcta adaptación cinematográfica de una de las novelas más célebres del inspector Wallander, magnífica creación literaria del sueco Henning Mankell. La historia arranca con la muerte de uno de los amigos de Wallander, el policía Svedverg. Durante la investigación, diversos hechos arrojarán luz sobre una verdad oculta durante mucho tiempo. Interesante de principio a fin, la trama avanza hasta el impactante desenlace.

5/10
Bajo el sol (1998)

1998 | Under the Sun

Olof, un granjero cuarentón que no sabe leer ni escribir, pone un anuncio para buscar un ama de llaves. En teoría debe sustituir a su madre, recién fallecida, en las tareas domésticas. Pero lo que en realidad quiere, como descubre su equívoco amigo Erik, es encontrar una mujer a la que querer. Y se presenta Ellen, hermosa candidata al puesto, muy trabajadora, pero que quizá oculta algún suceso de su vida pasada. Bajo el sol, rival de Pedro Almodóvar y Todo sobre mi madre por el Oscar a la mejor película extranjera, es el ejemplo perfecto de cómo, a partir de una historia mínima, se puede hacer un buen film. La vida cotidiana, la amistad y el anhelo de amor son cuestiones universales que, cuando se logran atrapar, nunca fallan en la pantalla. Colin Nutley, inglés de nacimiento y formación, pero afincado en Suecia, bucea con éxito en el carácter nórdico: a base de detalles pequeños –la timidez de Olof, que no se atreve a confesar su analfabetismo, las sospechas de Erik acerca de las intenciones de Ellen, los celos ante lo que apunta a triángulo amoroso...– completa un interesante cuadro humano, que va más allá de la fachada exterior de las personas. Es éste un film de grandes actores. Sus personajes tienen caracteres muy distintos, pero cada uno funciona en sí mismo y en la relación con los otros. El director sabe crear además una intriga sostenida (¿sonarán campanas de boda?), hasta la magnífica resolución, en torno a una misiva de misterioso contenido.

8/10

Últimos tráilers y vídeos