saltar al contenido principal

“A mi edad, sería muy raro que no rodara secuencias que parecen otoñales”

Llevaba vida de jubilado, paseando por el Retiro, sin perderse ningún partido de fútbol por televisión. Hace unos años declaró que ya no rodaría de nuevo, pero le ha pasado lo que a James Bond, por aquello de “Nunca digas nunca jamás”, pues ha vuelto a empezar como realizador con “El crack cero”, antecedente (te corrige si le dices “precuela”) de “El crack”, de 1981, y “El crack dos”, de 1983, que cuenta lo que le ocurre al protagonista de aquéllas, Germán Areta, cuando deja la policía y abre su oficina de investigaciones en la Gran Vía madrileña. Carlos Santos ha tomado el testigo para interpretar al personaje con el que Alfredo Landa dejó atrás a los españolitos persiguiendo suecas en calzoncillos. El primer ganador del Oscar por una película española se presenta a la entrevista con su habitual look, o sea con barba de tres días, chaqueta y vaqueros. De apariencia envidiable para tener ya 75 años, se pasa el tiempo volando mientras charlas sobre cine con el maestro, y dan ganas de decirle: “You’re the One”. Qué grande es José Luis Garci.

 

¿Cómo sintió la necesidad de rodar El crack cero?

Empecé a concebirla para cerrar la saga, que ahora se ha convertido en trilogía. Yo la veo sobre todo en cierta manera como un cierre de mi carrera profesional.

el crack cero 40485 g4Es una película muy nostálgica, ¿ha pretendido que lo sea?

Me dicen que es así. Es que si a mi edad, habiendo nacido en el 44, no hiciera unas secuencias que parecieran otoñales sería un caso muy raro. Toda la película tiene ese tono, hay algo que te indica al rodar que estás en un territorio distinto, en cuanto a lo que estás haciendo. Aunque hubiera filmado una película sobre otro tema, hubiera sido muy parecida.

Nostalgia la he tenido siempre. Desde que era niño, y además, como creo que nos ocurre a casi todos, se producía porque añoraba algo que yo no había vivido. Recordando a Marcel Proust, se puede decir que estoy en busca del tiempo aprehendido, porque cuando yo era niño las películas, incluso las que acababan bien, del oeste y melodramas, te dejaban triste al salir. Es porque habías entrado en otro mundo, y cuando llegabas a tu calle, comprobabas que tenía una iluminación distinta, y echabas de menos a Gregory Peck y a los otros actores. Esa nostalgia la he tenido siempre, desde mi primera película, Asignatura pendiente.

Quizás en este título la nostalgia está acrecentada porque mira a un tiempo remoto, los años 70, que ya no existen, pero que yo he vivido. Usted que pertenece al mundo de la comunicación, se habrá dado cuenta de que ya no es igual que antes. Ahora te comunicas inmediatamente. Antes, un tío tenía que decir “Manolo, dame una ficha para el teléfono”. Hablabas, y al cabo de dos o tres minutos, se acababa la ficha, así que había que darse prisa para contar lo importante. Recuerdo que tenías que telefonear a la oficina a lo largo del día. “Hola, soy fulanito, ¿me ha llamado alguien?”. Ahora ya no hace falta, y para la gente de ahora, lo de la ficha es ciencia ficción.

Así que en El crack cero he mostrado ese mundo de ciencia ficción, donde aparece una Gran Vía en la que había catorce cines, y numerosas salas de fiestas, como Pasapoga y Rex. Eso es otro mundo.

¿Por qué ha elegido retratarlo en blanco y negro?

Precisamente porque no estoy mostrando el mundo real. Es otro Madrid alternativo, así que me di cuenta de que tenía que mostrarlo al estilo de las películas clásicas, sobre todo las de cine negro americano, como Perversidad y La mujer del cuadro, de Fritz Lang. Quería imitar a Milton R. Krasner, director de fotografía de ambas. Ya había hecho las dos películas anteriores en color, y ahora no me apetecía repetir, porque además así subrayo que la acción se desarrolla antes. Quería reflejar la atmósfera de los 70. Las películas de cine negro tienen su propia atmósfera, que consiguen por una serie de elementos, no sólo por la fotografía, también por el vestuario, las prendas son especiales, parecen tener un tacto especial. Vistas en blanco y negro son distintas. La luz también se ve de otra manera.

el crack cero 40485 g3¿De esta forma, las imágenes recuerdan a los clásicos del film-noir?

Sí, aunque yo no quería rodar un film-noir, quería hacer un policiaco. A ver si me explico, en esa época nadie en España te diría que había visto un film-noir. De la misma manera, nadie era cinéfilo, una señora no te decía que su hijo era muy cinéfilo, te habría dicho que no salía del cine, no paraba de ver películas. Era una época aún no infectada por la Nouvelle Vague, y yo quería hacer El crack cero sin ninguna influencia de ese movimiento.

¿Quizás se acerca más al Cine Polar Francés, los policiacos de posguerra de ese país?

No, yo creo que no. Bebe de las fuentes de mis memorias, y de esas películas que vi en mi juventud, que adoro, sobre todo americanas de serie B. Recuerdo Detour, de Edgar G. Ulmer, o La mujer pantera, de Jacques Tourneur, que se filmaban muy rápidamente en cinco semanas. Por eso les dije a mis técnicos que se olvidaran de planos extraños, o de rodar desde diferentes puntos de vista, yo tenía claro cómo íbamos a montar, así que rodaríamos un plano detrás de otro, pero sólo los que valían. Quería filmar una película analógica, porque yo soy de otra época.

Pretendía atinar al máximo, parecerme a Howard Hawks, porque cuando veo una de sus películas pienso que tiene una puesta en escena invisible. Todo fluye muy bien; si un personaje entra en una habitación y aprieta el interruptor la luz se enciende, nada parece artificioso.

He tenido un equipo muy joven, de unos treinta años, tanto en fotografía, como en vestuario, etc. Les dije que quería hacer ese tipo de cine clásico de Hollywood donde los muebles eran de verdad. Era falso, sí, porque rodaban un plano interior noche, de día. Pero al mismo tiempo todo parecía real.

Estos jóvenes han sustituido a grandes mitos que han trabajado antes en su cine, como el decorador Gil Parrondo, ya fallecido. Sobre todo debió ser duro reemplazar a Horacio Valcárcel, con quien escribió El crack y El crack II. ¿Cómo ha sido el trabajo con el joven Javier Muñoz?

Yo no sé si de seguir vivo Horacio Valcárcel se habría dejado convencer para meterse en esta aventura…

Javier Muñoz vino a mi programa de radio, con el actor Víctor Clavijo, cuando estrenaron Sicarivs: La noche y el silencio, dirigida por el primero y protagonizada por el segundo. Fueron ellos quienes me animaron a resucitar a Germán Areta, así que acabé reclutándoles para el film. De hecho, Clavijo iba a ser el detective, pero después ha tenido que hacer frente a un largo rodaje de la serie televisiva Hernán, y representa la obra teatral “Lehman Brothers”, así que no ha podido ser. Menos mal que encontré a Carlos Santos.

En cualquier caso, la forma de trabajar ha sido similar a la que pongo en práctica siempre.

el crack cero 40485 g1Casi todas las películas de su filmografía las ha coescrito con otra persona.

Al principio de mi carrera me pasé diez años trabajando en solitario, ejerciendo como guionista para otros realizadores. Estuve al servicio de Antonio Giménez Rico, Roberto Bodegas, Antonio Drove, Antonio Mercero, Eloy de la Iglesia, León Klimovsky y Rafael Romero Marchent. Cuando empecé a dirigir, y preparaba Asignatura pendiente, le dije a José María González-Sinde que la escribiera conmigo. Me respondió que no había hecho un guión nunca, que sólo producía, y yo alegué que yo tampoco había dirigido, así que al final aceptó. Hicimos el libreto según el estilo de Billy Wilder, como un frontón. Yo tenía que confiar en él, y él en mí.

Ambos hicimos el guión de su película Viva la clase media, donde intervengo como actor. Posteriormente, González-Sinde dejó aquello, fue el primer presidente de la Academia, y director de Telemadrid. Así recurrí a Horacio Valcárcel, con el que he colaborado durante cuarenta años, con la misma fórmula.

Con Muñoz hemos seguido igual. No estás solo en el carro, tú te pones a escribir el guión, e incluyes lo que quieres, que luego ya llega el otro y te corrige. Éste no tiene que empezar de cero, ya tiene algo para modificar. Además, charlas mucho con la otra persona, lo que ayuda por ejemplo a componer muy bien a los personajes.

Están todos los actores estupendos, sobre todo , ¿cómo ha sido el trabajo con ellos?

He seguido mi método habitual, aunque rodamos en cinco semanas, previamente había estado otras cinco semanas ensayando con ellos, como si preparásemos una obra de teatro. Ha sido así desde la primera vez.

Yo aprendí a trabajar con los intérpretes, por mi experiencia con el cuadro de actores de Radio Madrid, del que formaban parte entre otros Matilde Conesa, Matilde Vilariño, etc. Aprendí mucho de la puesta en escena del director teatral José Luis Alonso en el Teatro María Guerrero, con Alfredo Landa, Tina Sáinz, José Bódalo, etc. Gracias a él entendí cómo había que hablar, cómo había que mirarse, y cuándo hacer pausas. Decidí que si rodaba cine, tenía que ensayar, como en el teatro. Lo tuve muy difícil cuando empecé, con Asignatura pendiente, porque durante las semanas anteriores al primer golpe de claqueta el protagonista, José Sacristán, estaba rodando Hasta que el matrimonio nos separe, de Pedro Lazaga. Aproveché que los viernes se quedaba libre, y se iba los fines de semana a Burgos. Así que la actriz principal, Fiorella Faltoyano, y a veces también Antonio Gamero, y yo nos íbamos a esa ciudad, y pasábamos viernes, sábado y domingo ensayando. A la semana siguiente otra vez.

¿Tendremos más películas de José Luis Garci?

En principio no. No estoy ya para poner en marcha otro proyecto, pedir subvenciones y todo eso. Menudo follón. Hay que dejar paso a las nuevas generaciones.

Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit

CALENDARIO ESTRENOS DE CINE


© ESTRENOS 21, S.L. Todos los derechos reservados. 2006-2019 Contacto