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Biografía

Alain Hernández

Alain Hernández

44 años

Alain Hernández

Nació el 13 de Diciembre de 1975 en Barcelona, España
Filmografía
Madres. Amor y vida

2020 | Madres. Amor y vida | Serie TV

Aborda las historias vitales, las relaciones y los conflictos de un grupo de madres que atraviesan una etapa vital con un nexo común: sus hijos están enfermos y reciben tratamiento en el mismo hospital. Sus trayectos se cruzan mientras dejan sus carreras profesionales como abogadas, periodistas o cajeras una vez cruzan las puertas del centro sanitario con sus hijos. Juntas en esta burbuja, deben afrontar la incertidumbre de un diagnóstico, la relación con el personal médico o las consecuencias del inexorable paso del tiempo que fuera, en el mundo exterior, avanza sin compasión arrastrando con él trabajos, parejas y amistades.

La influencia

2019 | La influencia

Alicia regresa a la casa de su madre, la posesiva Victoria, en coma profundo, que sobrevive porque está conectada a una máquina. Hasta ahora estaba bajo los cuidados de Sara, su otra hija, y de una enfermera que acude por las noches. La recién llegada está acompañada por su familia, compuesta por Mikel, su marido, y por la pequeña hija, Nora, que comienza a sentir una fascinación insana por la anciana enferma. Puesta de largo del catalán Denis Rovira van Boekholt, cuyos tres cortos anteriores, Ángel, Lazarus Taxon y El grifo han tenido una buena acogida en el circuito de festivales especializados. Él mismo ha coescrito el guión, con Daniel Rissech y Michel Gaztambide, ganador del Goya por No habrá paz para los malvados, que adapta una novela del británico Ramsey Campbell, al que curiosamente sólo se adapta en España, pues sus obras habían dado lugar hasta ahora únicamente a dos largometrajes patrios, Los sin nombre, de Jaume Balagueró, y El segundo nombre, de Paco Plaza. No le falta talento al emergente realizador, que aprovecha la iluminación natural grisácea de las localizaciones asturianas en las que ha rodado para componer una atmósfera sugerente. Consigue también un arranque prometedor, al centrarse en describir las relaciones familiares de los personajes, todo indica que pretende construir un film cocinado a fuego lento al estilo de Hereditary, con imágenes turbias que recuerdan al cine de Guillermo del Toro. Por desgracia, no consigue dar entidad a los personajes, pese a los esfuerzos del reparto, principalmente de la siempre admirable Manuela Vellés (Alicia), y Maggie Civantos (Sara), mientras que la niña, Claudia Placer, da la talla. Por el contrario, poco pueden hacer Emma Suárez (la madre) bajo una espesa capa de maquillaje, y el insulso Alain Hernández, en la piel de un marido que no tiene ninguna hondura. El desastre absoluto sobreviene cuando arranca el tercer acto, una sucesión de gritos, sustos para impresionar a adolescentes, y cuchilladas incoherentes que llegan a provocar carcajadas involuntarias; el film resulta únicamente recomendable para incondicionales del género.

4/10
Monteperdido

2019 | Monteperdido | Serie TV

Hace cinco años, dos niñas de once años, Ana y Lucía, desaparecieron en Monteperdido, un pueblo del Pirineo. Tras una extensa búsqueda, el caso nunca se resolvió y los vecinos quedaron marcados por la tragedia. Ahora, una de las niñas, Ana, ha regresado. Las autoridades se volcarán con el caso para encontrar a Lucía, pero los habitantes de Monteperdido, incluso las familias de las niñas atrapadas en sus secretos y mentiras, no se lo pondrán nada fácil a los investigadores. Algo tienen claro: el monstruo está entre ellos y los agentes iniciarán una caza que pondrá en peligro sus propias vidas.

7 razones para huir

2019 | 7 raons per fugir

Curiosa película con tres directores –Esteve Soler, Gerard Quinto y David Torras– y siete historias encadenadas –adaptación de breves piezas para la escena de Soler–, que funcionan independientemente, pero que comparten mirada de humorada negra y desazón vital ante el modo en que la sociedad entiende sus valores, lo que queda ejemplificado en el terrible plano final, que cohesiona el conjunto. Se articula pues alrededor de la familia –un matrimonio explica a su hijo adulto cómo nunca desearon tenerle–, la solidaridad –un negrito que pide ayuda desde la pantalla de un televisor, se cuela en la sala de estar de un matrimonio mayor poco sensible–, el orden –en medio de la noche, un tipo despierta a su vecina porque no recuerda qué número va después del 6–, la propiedad –una mujer que busca piso, se encuentra con que el que le enseñan incluye un tipo ahorcado colgando de la lámpara–, el trabajo –un matrimonio de sastres esconde bajo la tarima de madera del suelo a 700 chinos que confeccionan sus pedidos–, el progreso –un tipo ha sido atropellado por el tranvía y una vecina se demora en llamar a la ambulancia– y el compromiso –en la boda que se celebra en una iglesia, el concepto de "hasta que la muerte os separe" toma asombrosos derroteros–. El conjunto es un claro homenaje al cine de Luis Buñuel, citado al inicio a propósito de la simetría, que luego se guarda y rompe en la composición de algunos planos, una opción estética complementada por el uso de grandes angulares y el rodaje en su totalidad en interiores. El sentido del humor y las situaciones surrealistas son claramente buñuelescos. Hay un buen y variado elenco actoral, y se combina el uso del catalán y el castellano.

6/10
Solo

2018 | Solo

Película basada en hechos reales, describe la peripecia vivida por Álvaro Vizcaino, joven surfista que en el verano de 2014, yendo a coger olas y estando completamente solo, se precipitó por un acantilado. Aunque sobrevivió, cayó al agua en una zona inaccesible, donde debe aguzar el ingenio para ponerse a salvo. Irregular historia de supervivencia, que tocaba de cerca de su director Hugo Stuven, pues el protagonista era muy amigo de su hermana. Aunque técnicamente bien resuelta, con momentos tan impresionantes como el del deslizamiento del protagonista por la arena hasta quedar colgado al borde del precipicio, quizá resulta demasiado unisituacional. En la misma línea, resulta bastante más lograda Infierno azul, de Jaume Collet-Serra. No es mala idea la invitación a la reflexión existencial, y tratar de relacionar el aislamiento que le toca vivir a Álvaro –un correcto Alain Hernández–, con el de su propia vida personal, donde con la excusa de ser un “espíritu libre”, la inexistencia de ataduras le conducen a la soledad egocéntrica y a la incapacidad de conectar y amar a fondo, lo que se nota especialmente en el caso de Ona –Aura Garrido–. Pero al resultado en la pantalla le falta cohesión, las escenas post-accidente de reflexión en la playa, junto a las de supervivencia y las previas de un pasado sin compromisos, no logran la deseable unidad, existe dispersión.

5/10
El fotógrafo de Mauthausen

2018 | El fotógrafo de Mauthausen

Reconstrucción del periplo real de Francisco Boix, militante comunista exiliado en Francia tras combatir en el bando republicano en la Guerra Civil Española, que cuando es capturado por los nazis acaba encerrado en Mauthausen, en Austria. Se presenta para trabajar en el laboratorio fotográfico del campo de concentración, que la Administración del campo destina sobre todo a usos policiales. Poco a poco, empieza a gestar la idea de sacar al exterior –con ayuda de camaradas del partido– negativos que muestren la cruda realidad de lo que allí ocurría. Detrás de la cinta está Mar Targarona, hasta ahora más centrada en la producción. La cofundadora (con su marido, Joaquín Padró) de la compañía Rodar y rodar, ha sacado adelante títulos como El orfanato, de Juan Antonio Bayona, que obtuvo un enorme éxito, aunque ya tenía en su haber dos títulos como realizadora: Muere, mi vida y Secuestro. En esta ocasión, la cineasta se ha obsesionado por lograr la mayor fidelidad posible, por lo que vio todos los documentales y películas sobre este tema existentes, y se documentó con obras como ‘Els catalans als camps nazis’, de Montserrat Roig. También logró la cooperación de Benito Bermejo, autor del libro “El fotógrafo de Mauthausen”, que explica el periplo de Boix. Sin duda, Targarona se ha superado a sí misma con este tercer trabajo, con numerosos puntos de interés, pues le ha sacado provecho a una historia que por sí misma tenía mucho tirón, y potencial dramático, muy desconocida, que merecía ser contada. Pese a que no cuenta con un presupuesto tan holgado como el de las grandes superproducciones de Hollywood, logra resultar bastante convincente, con decorados que reconstruyen con fidelidad el célebre campo de exterminio, y sus diferentes partes, como los barracones, la enfermería, los hornos crematorios, la carpintería y la puerta de entrada. Sobre todo ha reflejado muy bien la espontaneidad de los presos españoles, pese a estar en una situación límite. Pero el plato fuerte de El fotógrafo de Mauthausen reside en el esmerado trabajo de su protagonista, Mario Casas, que va mejorando cada vez más como actor. Esta vez ha adelgazado doce kilos para interpretar al protagonista. Se luce sobre todo en secuencias como en las que trata de mantener la esperanza en un niño, un poco al estilo de La vida es bella. Le rodean actores internacionales bastante convincentes, como Alain Hernández y Richard Van Weyden, aunque despunta la gran Macarena Gómez (popular sobre todo por la serie La que se avecina), que se ha tomado muy en serio su dramático papel como prostituta entregada como premio para motivación para los internos, pese a la brevedad de su intervención. No hay papel pequeño.

6/10
Plan de fuga

2017 | Plan de fuga

La policía sigue la pista a una banda de atracadores, de la que tienen noticia de que se ha podido quedar sin su experto en cajas fuertes, motivo por el cual deben permanecer en máxima alerta acerca de a quién podrían fichar. Y en efecto, el meticuloso y solitario Víctor, que suele trabajar por libre, es requerido por unos mafiosos de la Europa del Este, para ejecutar un golpe en la cámara acorazada de un banco. Pero antes le someten a diversas pruebas, para asegurar su lealtad. El thriller español confirma su excelente estado de salud en este film, segundo largometraje de Iñaki Dorronsoro, director y guionista, rodado una década después de su prometedor debut La distancia. El cineasta demuestra que se desenvuelve a la perfección en ambas facetas. En lo referente al libreto, logra romper el saque al espectador en unas cuantas ocasiones, que no es cuestión aquí de destripar. Simplemente apuntaré los giros sorprendentes, que dirigen la trama de pronto por caminos imprevistos, con el consiguiente abandono de los que habíamos imaginado. Se diría que Dorronsoro tiene una deuda con el polar francés, a veces hace pensar en Jean-Pierre Melville, y claro, en tal caso, el lacónico Alain Hernández sería su Alain Delon. Porque crea personajes, Víctor nos interesa, también sus razones misteriosas, que le llevan incluso a rechazar a la hermosa chica que le envían para pasar la noche; a ella le da vida con convicción Alba Galocha, una actriz con clara proyección. Y lo mismo el soplón Rápido, muy bien interpretado por Javier Gutiérrez, que tiene momentos memorables, compartidos con Hernández, gracias a los vínculos que les han llevado a colaborar. También Luis Tosar sabe componer al policía huyendo de estereotipos. Las relaciones entre unos y otros personajes, que en algunos casos se desvelan en su integridad avanzado el metraje, están bien tejidas, tienen sentido, y justifican posteriores acciones y decisiones. Las películas de robos suelen destacar por el modo en que se resuelven fílmicamente los pasajes de dichos robos. Y aquí también Dorronsoro demuestra talento, tanto en los preparativos, como en los pasajes en la entidad bancaria y en la cámara acorazada, de gran tensión, con elementos que dejan paso al componente humano, y con sorpresas. El final, modélico, permite diversas lecturas.

6/10
Que baje Dios y lo vea

2017 | Que baje Dios y lo vea

El Monasterio de San Teodosio está en crisis. El obispo pretende trasladar a los inquilinos a otro seminario y vender los terrenos para construir un parador. La noticia cae como una losa en el director, el Padre Munilla. Pero la salvación podría llegar con el fútbol. Ésa es la idea de un nuevo sacerdote recién llegado de África, que ha sido trasladado a San Teodosio como castigo. Según él, si el monasterio fuera capaz de ganar la Champions Clerum –campeonato entre seminarios–, cuya final se celebra en Roma, el monasterio evitaría su desaparición. Pero para eso hay que tener un equipo y los seminaristas no saben ni darle a un balón. Comedia española que tenía ideas para haber apuntado un poquito más alto y que finalmente se queda en un experimento fallido más. No es fácil quizá abordar la vida en monasterio-seminario si se quiere adoptar un tono cómico acorde con los tiempos actuales de incredulidad, pero lo malo de Que baje Dios y lo vea es que nunca acierta con los caminos adecuados. Se trata de un film buenista y tópico, de desarrollo predecible y blandito. Cuando quiere ponerse serio, la cosa deriva en la cursilería y cuando se busca el gag cómico no hay más que el esperpento chusco (lamentable la aparición del Papa). Y para qué hablar de la jerarquía: obispos y cardenales son objeto de los clichés más trasnochados y simplones que uno puede imaginar. Curro Velázquez, que debuta como director tras ejercer de guionista en series como Los serrano o películas como Fuga de cerebros, intenta ser cuidadoso (al menos eso parece) y no reunir un cúmulo de irreverencias, pero no puede evitar el mal gusto con momentos que en el fondo ridiculizan la vida religiosa. Ningún personaje de este seminario es normal, todos son unos pazguatos de aúpa, cortos de miras, casi retrasados. Y por supuesto, mira tú por donde, la única persona cabal es el cura guay llegado de África, que aboga por el trabajo de campo y predica que rezar no vale prácticamente para nada. Por otra parte, daría igual porque en esta película nadie reza. En fin, algún momento divertido hay (el Langui tiene su gracia, especialmente con su rap en los créditos), pero el saldo final es bastante decepcionante.

3/10
El accidente

2017 | El accidente | Serie TV

Adaptación española de una serie televisiva turca, con un sugestivo punto de partida. Los trapicheos de la empresa de transportes de los hermanos Espada, situada en Zafra, Extremadura, muy cerca de Portugal, corren peligro de quedar expuestos por culpa de un fatal accidente aéreo sin supervivientes. Teóricamente José Espada volaba en ese avión, lo que desata la lógica angustia de su esposa Lucía, con quien tiene un niño, Samuel; un sentimiento que comparten su hermano Jesús, su madre, padres político y un cuñado. Pero resulta que el nombre de José no figura en la lista de pasajeros, todo apunta a que nunca subió a ese avión. Por otra parte, un inspector de policía, Ramón, investiga en la zona lo que podría ser la actividad delictiva de una banda criminal. Mientras que Joâo Ferreira, el principal cliente de la empresa de transportes anclado a una silla de ruedas, y que casado con una escultural mujer, María, puede que ocultara en los camiones mercancía delictiva. La serie de TeleCinco que desarrollan Inés París y Daniel Écija tiene buena factura, un buen reparto de jóvenes y veteranos, y la suficiente intriga para enganchar. Pero adolece de algunos defectos típicos de los seriales españoles: capítulos muy largos, momentos reiterativos en que los personajes se demoran, conversaciones poco trabajadas con frases tipo "bueno, pues eso", "si necesitas algo, llámame", "no, no pasa nada", "si estoy bien", y típicos clichés de intrusos desconocidos o erotismo light. De modo que el interés decae paulatinamente, y se cae en un bucle en que todos los personajes se ocultan cosas o se reprochan algo, un esquema que cansa. Probablemente si se hubiera trabajado mejor el libreto y los 13 capítulos se hubieran quedado en 6, estaríamos hablando de una serie más que aceptable. Pero Écija y su equipo son gente que trabaja a destajo, atados a las servidumbres de las teles en abierto, que deben rellenar parrilla, ahí están las series Águila Roja, Vis a vis o El internado para demostrarlo.

5/10
El rey tuerto

2016 | El rei borni

David, policía antidisturbios, ha reventado el ojo de un manifestante con una bala de goma, en una manifestación, pero no siente remordimientos. Su esposa, Lidia, ha invitado a cenar a una vieja amiga, Sandra, sin sospechar que ésta vendrá acompañada de Ignasi, director de documentales, que fue la víctima de David… Adaptación al cine de uno de los mayores éxitos recientes del teatro independiente de Barcelona. Supone el debut como director de largometrajes del autor del texto, Marc Crehuet, que también ha mantenido al reparto original. En el país del cine español, reinan las películas cojas, como ésta, de puesta en escena sencilla, pues transcurre casi en su totalidad en la misma habitación, con sólo cuatro actores de peso, y un quinto secundario. Quizás acabe pesando su tono excesivamente teatral, y su falta de inventiva visual, bastaría haber visto Un dios salvaje, donde Roman Polanski alecciona sobre cómo convertir en puro cine las piezas dramáticas sobre encuentros de dos parejas… El tono satírico del arranque y sus personajes estereotipados invitan a pensar que van a trasladar a la pantalla el discurso de los célebres indignados de la Puerta del Sol. Pero lo que parece que se va a quedar en un mero panfleto de izquierdas, sobre los mecanismos del poder, en realidad acaba siendo un poco crítico con este tipo de posicionamientos, pone en solfa el postureo, y deja abiertas las dudas, invitando al espectador a reflexionar. Funciona a la perfección la combinación de  golpes de humor, en ocasiones de tintes negros, con momentos dramáticos. Aunque en las tablas obtuvo unas críticas de órdago, el reparto realiza una labor irregular en el cine. Alain Hernández tiene fuerza, y a ratos logra remontar que su antidisturbios se queda en mera caricatura. Las chicas salen airosas de su trabajo, pero a Miki Esparbé ni siquiera se le acaba de entender cuando habla.

5/10
Palmeras en la nieve

2015 | Palmeras en la nieve

Adaptación del best-seller de Luz Gabás, que sigue la estela de María Dueñas y El tiempo entre costuras a la hora de plantear una historia exótica en la España colonial, con amores apasionados y secretos por descubrir. Como el original, la narración transcurre en dos tiempos. En 2003, y tras enterrar a su padre Jacobo en un pueblecito del Pirineo oscense, Clarence bucea entre los papeles de él y su hermano senil Kilian, que retrotraen al pasado, cuando vivieron años intensos en la isla de Fernando Poo, que pasaría a formar parte de Guinea Ecuatorial. De modo que la narración transcurre entre el viaje de ella para conocer mejor la peripecia de sus ancestros, y dicha peripecia, que arranca en 1953, cuando el ingenuo Kilian marcha a Guinea arrastrado por su algo juerguista hermano mayor Jacobo, con idea de reunirse con Antón, su progenitor, que regenta una próspera plantación para obtener cacao. El guionista de El orfanato y Lo imposible, Sergio G. Sánchez, se ha encargado de convertir la larga novela, más de 700 páginas, en libreto cinematográfico. Mientras que el director de cintas como Fuga de cerebros, Fernando González Molina, ha sido convocado para ponerse tras la cámara, seguramente por estar detrás de cintas de Mario Casas con almibaradas y más o menos intensas tramas románticas de Federico Moccia, hablamos de Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti. El resultado es bastante discutible, se diría que el desafío les viene a ambos demasiado grande. El esfuerzo de Atresmedia y Telefónica es más que notable, y por ello se habría agradecido un resultado más satisfactorio, pero parece haber pesado en la producción una mirada muy conservadora, la divisa ha consistido en no arriesgar y dejarse guiar por los criterios comerciales más convencionales, hacer una película “bonita” aun a riesgo de que fuera “hueca”. Actores guapos y con tirón, canción de Pablo Alborán, tortugas en la playa, revolcones en la arena... Incluso a la parte histórica le falta un poco de fuste, las críticas al colonialismo, las actitudes racistas, la apelación a la espiritualidad indígena, resultan algo simplistas. La sensación es que bastantes cosas se han quedado en el tintero o en la mesa de montaje, y que el conjunto se ha armado para evitar que el espectador se haga demasiadas preguntas acerca de la debilidad argumental, el entramado no es para nada de hierro, comenzando por la escasa cohesión entre las dos líneas argumentales a las que separa medio siglo de distancia. Así, la escena de alcoba de arranque, muy de papel couché, Kilian y la nativa Bisila comparten catre, parece destinada a acallar esa parte del cerebro que te dice, 'pero qué me están contando'. Este amor apasionado nunca está justificado, más allá de aquello tan manido de 'amor a primera vista', y sorprende cómo el marido de ella es prácticamente ignorado en la narración, casi como si no existiera. La evolución de un Kilian-Mario Casas que parece un boy-scout, a otro experimentado y barbudo, no está lograda. Muchos interrogantes quedan sin respuesta. Citemos uno, no se trata de hacer aquí un recuento exhaustivo: Antón en el lecho de muerte nos habla del gran amor por su esposa, que está en España, pero al espectador se le pide un acto de fe sobre algo que no vemos, y de lo que no se nos ofrece prueba alguna. Entre los personajes femeninos, el más logrado sin duda es Julia, compuesto esforzadamente por Macarena García, al menos en ella vemos algún conflicto, los celos ante un mujeriego Jacobo que no sabe cuidarla, y la inclinación hacia Manuel, el médico que no la atrae inmediatamente, pero que tienen cualidades de las que el otro carece. En cambio la “exploradora” Clarence (Adriana Ugarte) y sus descubrimientos se antojan demasiado postizos, incluso con el relato de la anciana nativa, donde hasta llegamos a olvidar que se ha recurrido al flash-back, tan artificial resulta.

3/10
Mar de plástico

2015 | Mar de plástico | Serie TV

Ambiciosa serie de intriga con un marco original, los invernaderos de Almería, en la ficticia localidad de Campoamargo. Todo arranca con el hallazgo del cadáver de una joven, la hija de la alcaldesa, lo que coincide con la llegada del nuevo jefe de la policía judicial de la guardia civil, Héctor Tarancón, que antes estuvo destinado en Afganistán. Con elementos como el mosaico de orígenes de la gente en el pueblo –marroquíes, subsaharianos, gitanos, rusos, locales...–, y cuestiones como el caciquismo y el racismo, más una intriga, la cosa prometía. Pero todo es rutinario, con diálogos y situaciones no demasiado inspirados, todo es una réplica de las típicas series policíacas americanas, con información forense, y gente hosca poco colaboradora. Rodolfo Sancho, además, compone un personaje demasiado envarado.

4/10
Terrados

2011 | Terrados

Durante la grave crisis económica que azota a España en 2010, Leo y sus amigos disfrutan de una cómoda situación cobrando el seguro de desempleo. En la treintena y desmotivados por el entorno laboral, pasan sus días recorriendo diferentes terrados de la ciudad escogidos al azar donde pasan las horas sin hacer nada. En medio de esta corriente de pasotismo y evasión, Leo descubrirá que quizás nunca antes se había parado a pensar qué quiere realmente. Las relaciones con su novia Ana y su mejor amigo Mario marcarán el compás de su evolución hasta el punto en que tendrá que decidir si quiere seguir la misma vida de siempre o, por el contrario, hacer caso a su instinto y tomar una iniciativa propia.

Barcelona (un mapa)

2007 | Barcelona (un mapa)

Un matrimonio mayor decide despedir a los inquilinos alquilados en su casa de Barcelona. El motivo es que él está enfermo y desea pasar sus últimos momentos en soledad, con la sola compañía de su mujer. De este modo, ambos hablarán, uno a uno, con sus huéspedes: la profesora de francés, el guardia de seguridad y la emigrante argentina. De las conversaciones saldrán a la luz diversas historias y demás. El desigual Ventura Pons (Actrices) dirige una película intimista, teatral, rodada casi completamente en interiores, con tonos pastel y luces artificiales de hogar rancio, antiguo. Cuenta con dos grandísimos intérpretes como protagonistas, y tanto José María Pou como Núria Espert logran que nos interesemos por sus vidas, por su pasado. Sin embargo, poco a poco Pons va derivando su guión y sus imágenes hasta derroteros cada vez más sórdidos, en donde salen a relucir secretos inconfesados y situaciones grotescas, que incluyen travestismo, adulterio, homosexualidad e incesto. Y no hay más en esta especie de mirada atrás de sus personajes: la visión existencial de Pons, muy material y pobre, transmite al espectador una honda tristeza ante la esterilidad de las vidas que presenta. Al final sólo se salvan las buenas actuaciones y una dirección competente.

3/10

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