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Biografía

Geoffrey Rush

Geoffrey Rush

69 años

Geoffrey Rush

Nació el 06 de Julio de 1951 en Toowoomba, Queensland, Australia

Premios: 1 Oscar

Entre el bien y el mal

07 Noviembre 2007

Geoffrey Rush tiene edad suficiente como para asegurar que su éxito no es pasajero y que es dueño de una consolidada carrera. Su profesionalidad va ligada a una versatilidad que le permite encarnar el bien y el mal, además de la gama de grises que los separan.

No es joven ni guapo, algo poco habitual en la meca del cine. El estar lejos del típico galán le ha abierto las puertas de personajes oscuros, malvados e inquietantes, sin que por ello haya podido dejar de interpretar al “bueno” de la película. Es, por tanto, un buen ejemplo de profesionalidad y versatilidad. A esta imagen de “currito”, ayuda el hecho de que alcanzó la fama internacional con 45 años gracias a Shine, cuando ya tenía una extensa carrera detrás.

Nació en Toowoomba, Queensland (Australia) en 1951. Su interés por el teatro se materializó en 1971, cuando debutó con la compañía de su estado. En sus comienzos compatibilizó su labor como actor con sus estudios en filología inglesa. Tras licenciarse  en 1975 viajó a París, donde estudió Mimo y Teatro del Gesto en la escuela de Jaques Lecoq. Con la experiencia europea a cuestas, Rush volvió a Australia donde cultivó su faceta como actor de teatro hasta acumular más de setenta obras y numerosos premios. Y es que en su carrera profesional, el teatro representa casi el doble de títulos que el cine, mundo en el que debutó en 1981 con un papel secundario en Hoodwink. A partir de entonces compaginó su trabajo en cine, televisión y teatro, aunque sin destacar en los dos primeros terrenos. En 1992 sufrió una crisis nerviosa que le mantuvo al margen del trabajo. Su vuelta al cine se produjo tres años después, justo unos meses antes de encontrarse con el papel que le abriría las puertas del Oscar y del Globo de Oro, el de David en Shine (1996). Era su primer protagonista en cine y Rush dio la talla interpretando a un pianista excepcional con graves problemas mentales. A partir de ese momento comenzó a alternar los personajes protagonistas con los secundarios, algo que ha sido muy habitual en su filmografía. Enseguida se hizo también palpable otra constante, su colección de personajes malvados. La primera ocasión de ser el antihéroe le llegó en Los miserables (1998), donde trajo de cabeza al personaje de Liam Neeson.

Con este título comenzó su andadura europea que se completó con coproducciones como Elizabeth (1998) o Shakespeare enamorado (1998), que le dio una nominación al Oscar. Su primera película completamente norteamericana fue Mistery Men (1999), donde demostró que podía ser algo más que malo, pues para la ocasión volvió a encarnar al villano, pero con grandes dosis de humor, pues se trataba de una parodia de las películas de superhéroes. Su carrera en Hollywood continuó con títulos como House on Haunted Hill (1999) y Quills (2000), otra buena dosis de personajes inquietantes ya que en el primero era un extravagante y sádico millonario, y en el segundo el Marqués de Sade, papel que le valió una nueva nominación al Oscar. Esta faceta oscura no pasó desapercibida en Hollywood, y fue elegido por Gore Verbinski para ser el malvado pirata Barbossa en la trilogía de Piratas del Caribe. Un personaje que a pesar de no aparecer en la segunda entrega –salvo al final y de manera gloriosa–, tiene mucha importancia en la historia que protagonizan Johnny Depp, Orlando Bloom y Keira Knightley. Rush se refiere a la evolución de su personaje en la serie y afirma que en Piratas del Caribe: En el fin del mundo (2006) la misión de Barbossa es “asegurar que la verdadera herencia romántica de los piratas se mantiene, y no desfallece ante el despiadado mundo empresarial de la Compañía de Comercio de las Indias Orientales”.

La dosis de papeles de malvado estaba cubierta, por lo que su siguiente trabajo vino de la mano de los hermanos Coen en la comedia Crueldad intolerable (2003), aunque su personaje no fuera precisamente un angelito. Sin embargo, con Llámame Peter (2004) sí que se alejó por completo del “lado oscuro”. Este drama biográfico sobre el actor de comedia Peter Sellers le valió un Emmy, pues se trataba de un proyecto para televisión. Y es que su buen hacer tanto sobre el escenario, como delante de las cámaras, ha sido reconocido de múltiples maneras. Valga como una de ellas, que el rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg, le escogiera como secundario para Munich (2005). Actualmente espera el estreno de Elizabeth: la edad de oro, en la que ha repetido con el director Shekhar Kapur y con Cate Blanchett, como ocurrió en Elizabeth. El actor interpreta al fiel consejero de la reina inglesa, por lo que, salvo desde el punto de vista español –enemigo inglés por aquellos años–, se pude interpretar como bueno a su personaje. Y es que no es tan fiero el león como lo pintan, y eso es gracias a la versatilidad del que le da vida. Pues el buen hacer de Rush es lo que le ha llevado a ser reconocido y valorado tanto por el público como por el gremio. Con este panorama tan reconfortante no puede por menos que llevar una vida tranquila en Melbourne (Australia), donde comparte sus días con su mujer Jane Menelaus y sus hijos Angelica y James, de 15 y 12 años. Y es que en su familia también se muestra excepcional, pues no es frecuente en el mundillo que los matrimonios duren 19 años, como es el caso del de Geoffrey y Jane, quien también es actriz.

Oscar
1997

Ganador de 1 premio

Filmografía
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar

2017 | Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales

Un antiguo enemigo de Jack Sparrow, el capitán Salazar, sólo piensa en matarlo, pues el pirata del rimmel le condenó a una terrible maldición, por la que navega errante con su ejército de fantasmas. Para localizar a su odiado rival contará con la ayuda de un viejo conocido, el capitán Barbossa. Por su parte, el hijo de Will Turner –éste presa de otro hechizo que lo mantiene en estado fantasmal en el fondo del mar– busca también a Sparrow, pues le puede ayudar a encontrar el Tridente de Poseidón con el que salvar a su padre. Se sumará al equipo Carina Smyth, intrépida chica capaz de leer los mapas estelares. Una entrega más de la saga de "Piratas del Caribe" (y van cinco). Tras el correcto trabajo de Rob Marshall en la anterior película, el equipo de producción, con Jerry Bruckheimer al frente, ha echado mano esta vez de dos cineastas noruegos, Espen Sandberg y Joachim Rønning (Max Manus, Kon-Tiki), acostumbrados a formar equipo, para plasmar en imágenes el cargadito guión de Jeff Nathanson (Atrápame si puedes), que agrupa todo lo que se puede esperar de otra entrega de la franquicia: mucha acción, fantasía a raudales, monumentales efectos especiales, maldiciones mágicas y el consabido sentido del humor. Desde luego hay que reconocer que la historia está narrada con un ritmo trepidante, sostenido durante toda la película, enviando al espectador de un lugar a otro, de una subtrama a otra, de una acción a otra, del mar a tierra firme, de modo que no da tiempo a aburrirse. Otra cosa es que lo que vemos sorprenda de alguna forma, que no es así. Sigue teniendo el tono paródico y fantasioso de anteriores filmes, algo que otorga al conjunto el carácter de un simple divertimento humorístico con poca hondura, y absolutamente previsible en su desarrollo general, aunque también contenga alguna sorpresilla. Ayuda al espectáculo el despliegue de efectos especiales, a veces asombroso, como en la larga secuencia inicial o en el clímax final en el fondo del océano. No se comprende, sin embargo, el pobre papel de la banda sonora, muy desaprovechada por Geoff Zanelli, quien ni siquiera recupera como debiera el "leitmotiv" original de la saga, tan reconocible y gratificante para espectador. Por otra parte, lo peor de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es probablemente un Jack Sparrow que cada vez resulta más tontaina y prescindible. Con el paso de los años Johnny Depp se ha anquilosado en sus gestos y exageraciones y su personaje está fuera de la realidad; su pícara inteligencia, su audacia y su valentía se han evaporado definitivamente, para convertirse ya en un mero comparsa cómico, salvado siempre de los peligros por no se sabe qué casualidades. En cambio, en la línea de lo que viene siendo habitual en el cine de los últimos tiempos el film intenta recuperar el espíritu de los inicios con la inclusión de dos jóvenes aguerridos y valientes que son capaces de arrostrar peligros sin cuento en persecución de sus ideales. Así el impulsivo Henry Turner y la intrépida Carina Smyth vienen a ser un trasunto juvenil de Will Turner y Elizabeth Swann, y son los encargados de aportar a la trama el contenido más clásico y aventurero. El magnífico trabajo de Breton Thwaites (Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (El corredor del laberinto) es crucial en este film y además promete larga vida a la saga. Mientras tanto, el lado aparatoso y fantástico viene de la mano de Barbossa y Salazar, éste interpretado por un Javier Bardem que vuelve a bordar al malvado de turno. El origen de su odio a Jack Sparrow da lugar a una de las mejores escenas de la película. Y aviso para navegantes: permanezcan en sus butacas durante los títulos de crédito, pues al término de los mismos se incluye una breve escena final.

6/10
Genius

2017 | Genius | Serie TV

Primera serie de ficción de National Geographic, aunque con la colaboración de productoras con amplia experiencia en este terreno, como Fox e Imagine. A la hora de acercarse a la insigne figura del científico Albert Einstein, toma como fuente principal la completa biografía de Walter Isaacson "Einstein: su vida y su universo", autor riguroso cuya obra "Steve Jobs" también sirvió para una película sobre el creador de Apple dirigida por Danny Boyle. Aquí dirige el primer episodio Ron Howard, quien ya se sumergió en la vida de un brillante matemático a la hora de entregar la oscarizada Una mente maravillosa, y está respaldado por su socio habitual, Brian Grazer. A la hora de narrar, sobre todo en el primer episodio, se diría que se desea jugar con los conceptos del espacio, el tiempo y la relatividad, pues todo arranca con un atentado terrorista antisemita en Berlín, y el anuncio a un Albert Einstein ya adulto de que su vida corre peligro ante un ambiente cargado de intolerancia y agresividad. Algunos pasajes en este momento temporal, que avanzan hacia adelante y hacia atrás, se conjugan con otros de un Eistein juvenil, en que su genio ya se hace notar, al igual que un ímpetu arrollador que puede irritar a padres y profesores. Sus primeros pasos en el mundo de la investigación se muestran al tiempo que vemos sus primeros episodios amorosos, en el entorno familiar, y con una estudiante serbia, Mileva Maric, inteligente y de fuerte personalidad. Estamos ante una serie ambiciosa, muy bien ambientada, y en que se hacen presentes ciudades reconocibles, como Berlín, Zurich, París, Praga, y también zonas rurales, o los Alpes suizos. Y hay un gran esfuerzo para dar a conocer al hombre y al científico. Y no sólo eso, también el entorno en que se está produciendo un efervescente cambio en los conocimientos y usos sociales, de modo que podemos reconocer a los Curie, Pierre y Marie, Max Plank, Philip Lenard, Carl Jung, e incluso a Franz Kafka. Lo cual es encomiable, aunque a veces se puede tener la sensación de que quien mucho abarca, poco aprieta, son un poco agotadores los saltos continuos de años y localizaciones. Son las limitaciones del medio, por ejemplo, la comparación de los revolucionarios avances en la ciencia que aporta Einstein con el cuestionamiento de pretender que el matrimonio sea para toda la vida, parece cuando menos simplista. Hay, además una descompensación entre la presencia de los elementos personales y científicos. En los primeros episodios se presta mucha atención a los primeros, incluso con insistencia en los juegos eróticos de la joven y apasionada pareja de Albert y Mileva, lo que hasta parece revelar cierto complejo de inferioridad, como si los creadores de la serie se dijeran "hemos de mostrar que los científicos no están todo el día en las nubes, también les gusta el sexo", o algo así, sino el espectador saldrá corriendo o cambiará de canal. También, curiosamente, pueden ser reiterativos algunos pasajes, Mileva frustrada, o los manejos de la madre de Einstein, por ejemplo. En cualquier caso se agradece que se preste atención a la familia de los personajes, y a las dificultades para conciliar su atención y la fidelidad con el trabajo absorbente. A la hora de explicar las teorías científicas, se juega con lo visual, y eso engancha, pero quizá también se abusa del recurso de un Einstein que escucha algo que le dice su interlocutor, y entonces salta la chispa del genio, aun concediendo que gran parte de la genialidad de Einstein provenía de su imaginación y de hacerse preguntas todo el tiempo, frente al resto del mundo que da las cosas por sentadas. Fotográficamente hay un gran trabajo, pues se juega con los primeros planos y los objetivos cortos y grandes angulares, posiciones de cámara baja, ello de modo más o menos rompedor y coherente. En cuanto al reparto, y visionados la mitad de los episodios, está mucho más entonado el Einstein maduro que compone el australiano Geoffrey Rush, que el del joven interpretado por el sudafricano Johnny Flynn, a veces algo envarado, aunque el actor sin duda se esfuerza.

6/10
El arte de la amistad (Final Portrait)

2017 | Final Portrait

Quinto trabajo como realizador del más conocido como prolífico intérprete Stanley Tucci, que llevaba una década sin retomar esta faceta, desde Blind Date, de 2007. También se ha ocupado del guión, basado en un libro del crítico de arte James Lord, donde éste contaba su experiencia en París en 1964, tras entrevistar al pintor y escultor suizo Alberto Giacometti. De forma inesperada, éste le pide que pose para un cuadro, labor que en teoría le va a llevar ‘unas pocas horas’. Sin embargo, el trabajo se alargará más de lo esperado. Al tiempo que se reconstruye la elaboración de uno de los retratos más famosos del autor, parece que se ha pretendido retratar a Giacometti, con unas pocas pinceladas, pero muy reveladoras de su carácter estrafalario y complejo. Se centra sobre todo en su relación cómplice con su hermano Diego, la poca consideración hacia su mujer, Annette, y su tórrido romance con Caroline, una prostituta mucho más joven. La fotografía de interiores de Danny Cohen (La habitación) recuerda a la pintura del homenajeado por sus tonos grises, y la planificación ayuda a que el film no resulte monótono, pese a que transcurre casi en su totalidad en el estudio del personaje. Quizás resulte demasiado fría, y se vuelve un tanto repetitiva por momentos. Podía haber profundizado más en los personajes. Pero su reflexión sobre la amistad, la decadencia, la excentricidad y la creación artística engancha, sobre todo por el buen trabajo de los actores. La función está al servicio de Geoffrey Rush, muy caracterizado, que compone una eficaz recreación de Giacometti, a ratos un tanto exagerado, pero sabiendo sacarle un lado humano pese a sus rarezas; y además demuestra su generosidad pues a su lado gana su principal compañero de reparto, el un tanto inexpresivo Armie Hammer. Ambos están arropados por buenos secundarios, Tony Shalhoub (Diego), Sylvie Testud (Annette), y Clémence Poésy (Caroline).

6/10
Dioses de Egipto

2016 | Gods of Egypt

El dios Horus se prepara para la ceremonia en la que sucederá a su padre, Ra, como rey de Egipto. Pero antes, su malévolo tío Seth frustra sus pretensiones, pues usurpa el trono tras asesinar a su hermano Ra, mientras que a Horus le arranca los ojos y le condena al exilio. El caído en desgracia recibirá la ayuda de un mortal, Bek, que espera a cambio que pueda resucitar a Zaya, su amada. Dirigió El cuervo, que obtuvo una enorme repercusión, publicitada por la trágica muerte en pleno rodaje de Brandon Lee, pero después ni Dark City, ni Yo, robot, ni mucho menos Señales del futuro alcanzaron el éxito que se esperaba. Esto ha dejado al realizador Alex Proyas fuera de juego durante bastante tiempo. Siete años después de su último trabajo, regresa con una superproducción que de nuevo se ha estrellado en taquillas. Además, el film ha levantado cierta polémica, por su reparto mayoritariamente blanco, y ha obtenido en general unas críticas pésimas. Se le puede achacar su ingenuidad argumental, algunos giros delirantes, la poca originalidad, su abuso de los decorados y personajes digitales, y unos diseños que tienen un aire pasado de rosca. Y sobre todo que fracase la mayor parte del reparto, quizás porque la mayoría de los actores de primera fila que lo componen no dan con el tono, pretenden tomarse en serio lo indefendible. Ocurre con el joven Brenton Thwaites (Bek), Nikolaj Coster-Waldau (Horus), el actor fetiche del realizador, Rufus Sewell (sicario de Seth), y sobre todo con un Geoffrey Rush que provoca vergüenza ajena, con una caracterización barata como el dios Ra. Sólo consigue resultar eficaz en todo caso Gerard Butler, en un registro desenfadado como el villano Seth. Sin embargo, se agradece que a ratos se tome con humor sus propias carencias y excesos, y que recupere el tono del péplum y de filmes como Furia de Titanes, esta vez con dioses egipcios, como su título indica. Si no se tienen grandes expectativas funciona como entretenimiento ligero para toda la familia. Y por mucho que no sea una obra maestra, su narrativa tradicional logra mejores resultados que el caos argumental de otros títulos que se estrenan más o menos al mismo tiempo, como Warcraft. El origen y Ninja Turtles, que sin embargo no han sido tan vapuleados por los especialistas.

5/10
La mejor oferta

2013 | La migliore offerta

Virgil Oldman es todo un personaje en el mundo del arte. Está al cargo de una casa de subastas en Roma, y un vistazo a un cuadro le basta para saber si se encuentra ante una obra maestra o un trabajo del montón. Petulante y siempre exhibiendo aires de superioridad, ha reunido en complicidad con su amigo Billy, que puja en su nombre, una secreta colección de magistrales retratos femeninos, que guarda en una cámara privada, para su único y personal goce. La suya es una vida solitaria y egoísta, pero va a sufrir un vuelco cuando entra en su vida Claire, una misteriosa mujer que desea vender la colección de arte heredada de sus padres. Ella, encerrada en su villa romana, evita verle, pues padece agorofobia. Aunque irritado al principio, la fascinación de Virgil por su elusiva cliente puede más, al igual que el misterio de las piezas dispersas que va encontrando por toda la casa, partes de un valioso autómata del siglo XIX, y que entrega a otro amigo, Robert, para que lo arme. Cinta escrita y dirigida por Giuseppe Tornatore, con vocación internacional por la ambiciosa producción, el atractivo reparto -donde destaca sobre todo Geoffrey Rush-, y el hecho de que esté rodada en inglés. El cineasta italiano ganador del Oscar por Cinema Paradiso saca a pasear sus mejores señas de identidad, un romanticismo angustiado, el deseo a aprehender algo que se nos está escapando; y ello con un amplio lienzo, rico visualmente -piénsese también en La leyenda del pianista en el océano-, en el caso que nos ocupa acentuado por las obras de arte y el autómata, más la fusión sonora con la partitura de Ennio Morricone, su compositor habitual. Estamos, desde luego, ante una fábula, la del hombre que en su amor por el arte cree haber cumplido todas sus aspiraciones, incluida la que podría suponer el compartir la vida con una mujer, pues sus cuadros habrían satisfecho y sublimado esa necesidad. Pero incluso la torre de marfil del egoísta, atrincherado tras sus muros, tiene vías de acceso a realidades nunca experimentadas antes, como es el enamoramiento, la posibilidad de darse a otra y ser correspondido. Tornatore presenta la tensión entre esa dulzura, apenas gustada, y la comodidad de esa otra vida fabricada durante años, con la ventaja de que los cuadros no protestan, no se quejan. El director y guionista sabe intrigar con esa mujer cuyo aspecto se nos hurta, inteligentemente, durante casi todo el metraje. Mientras que vemos que lo único que humaniza a Virgil son sus relaciones humanas, la amistad, suscitada gracias a su trabajo, con Billy y Robert. Y utiliza con habilidad el marco donde transcurre su cuento, las escenas de la subasta, de la villa con sus antigüedades, del taller en que va cobrando forma el autómata, del “sancta sanctorum” que contiene los lienzos de las “novias” de Virgil.

7/10
La ladrona de libros

2013 | The Book Thief

1938, Adolf Hilter campa a sus anchas en Alemania. La adolescente Liesel es adoptada por los Hubberman, Hans y Rosa, un matrimonio sin hijos, él todo bondad, ella dura por fuera pero de gran corazón. Su madre está destinada a un campo de internamiento por sus ideas políticas, y su hermanito muere en el camino al nuevo hogar. Ya instalada ahí, le toca pasar las penurias de la guerra, mientras, analfabeta al principio, descubre el placer de leer, escuchar y contar historias. Se hace amiga de un chico de su edad, Rudy, que sueña con correr tan rápido como Jesse Owens. Y compartirá con los Hubberman el riesgo de ocultar en el sótano a Max, un judío hijo de un antiguo camarada de armas de Hans en la Gran Guerra, que le salvó la vida. Adaptación de “La ladrona de libros”, el best-seller de Markus Zusak. Ha habido un gran esfuerzo de producción, y la banda sonora es de un maestro que se piensa mucho los proyectos en que se involucra, John Williams. El guión de Michael Petroni hace un gran esfuerzo por mantenerse fiel al original, incluido el mantenimiento, aunque con menor presencia, de la voz en off de la narradora de la historia, nada menos que la muerte. Sin embargo la película que entrega Brian Percival, conocido sobre todo por su trabajo televisivo en la serie Downton Abbey, resulta demasiado fría y cerebral, no acaban de aflorar las deseadas emociones. Un problema es que que le falta sutileza, subraya demasiado los elementos dramáticos de algunos pasajes, cayendo en la obviedad incluso, paradójicamente, en la contención. El tono es menos oscuro que en el original, pero hay que reconocer que se han tomado riesgos, no se puede acusar al film de haber ablandado lo que se cuenta hasta convertirlo en otra cosa. Está claro que el planteamiento, salvando las distancias que uno quiera, invita a las comparaciones con El niño con el pijama de rayas o El diario de Ana Frank, que también tienen base literaria y protagonistas jóvenes. No obstante las pegas señaladas, la historia es tan poderosa, que enganchará a muchos espectadores. Porque tiene su encanto ver cómo se estrechan los lazos entre Liesel –Sophie Nélisse, la niña de Profesor Lazhar– y sus padres, bien compuestos por Geoffrey Rush y Emily Watson, el amor “teen” de ella por Rudy, o el afecto por el “hermano mayor” que viene a ser Max. La pasión por los libros y la lectura se apunta, aunque adolece del mismo problema que la obra original, los textos que se leen, ficticios, no enganchan, empezando por el primero e irónico manual del sepulturero; y se entiende que se haya acudido aquí a uno real, “El hombre invisible” de H.G. Wells, como un subtexto de la presencia escondida de Max. De todos modos no se aprovecha bastante la magia que cabía esperar en lugares como la biblioteca de la esposa del alcalde, o el sótano de los bombardeos donde se cuentan historias.

5/10
Piratas del Caribe: En mareas misteriosas

2011 | Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides

Cuarta entre de la saga iniciada por Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. Entonces, allá por 2003, ese film significó la recuperación por todo lo alto de las películas de aventuras que han poblado siempre la imaginación infantil, desde las creaciones de Daniel Defoe hasta Emilio Salgari, pasando por Jules Verne o Robert Louis Stevenson. Jack Sparrow y compañía recuperaron un mundo legendario que parecía perdido. Ahora asistimos a una nueva aventura pirata con algunos elementos novedosos, efectos especiales llamativos –ampliados gracias al 3D- y la introducción de nuevos personajes. Y por supuesto el rey de la función sigue siendo el “capitán” Johnny Depp. Los reinos de España e Inglaterra se disputan la hegemonía de los mares, y sus respectivos reyes buscan encontrar la mítica Fuente de la eterna juventud, localizada al parecer por el descubridor Ponce de León. Jack Sparrow, quien ha estado investigando por su cuenta el itinerario hacia el misterioso lugar, será capturado por el rey inglés y por su aliado el Capitán Barbossa y requerido para conducirles hasta allí. Con sus artimañas Sparrow logrará evadir esa “obligación”, pero lo que no podrá más tarde es esquivar la aparición de un antiguo amor, la bella Angélica, quien también va tras el preciado “tesoro”, al igual que su temible aliado: el legendario pirata Barbanegra. El guión, de nuevo obra de Ted Elliott y Terry Rossio, se sigue más o menos con interés (porque no da tregua), aunque ofrece más o menos lo mismo de siempre y además la inclusión de las diversas aventurillas colaterales puede hacer perder intensidad al conjunto. En realidad los guionistas tienen muy claro que no desean llegar a ningún sitio, más bien se trata de que el camino sea lo más entretenido posible. Eso está logrado, pero también es compatible con cierto regusto general a producto enlatado, de puro diseño, un espectáculo taquillero tan garantizado que carece de verdadera emoción. Y desde luego donde ya queda poco por hacer es con el personaje de Jack Sparrow: el fabuloso pirata ya no fascina tanto y su encanto baja enteros sencillamente porque espectador le conoce tan bien que siempre se adelanta a sus intenciones, a sus golpes de humor, a sus réplicas chistosas. Por lo demás, la historia cae levemente en el tópico al presentar a los españoles (principalmente con el rostro de Óscar Jaenada) como unos fanáticos defensores del catolicismo sin demasiadas luces. Lo dicho, un guión de sólo diseño. Por lo demás, aunque se repiten las mismas constantes de los otros filmes: impresionantes escenas de acción; lograda mezcla de humor y seriedad, incluso en escenas que se supondrían altamente dramáticas; introducción de sortilegios y seres fantásticos; un punto de romance, etc., hay muchos cambios que hacen esta película diferente de las otras. Para empezar abandona la saga el director Gore Verbinski y coge el relevo Rob Marshall, conocido sobre todo por su cine musical (Chicago (2002), Nine). De todas maneras, quizá este sea el cambio menos significativo, puesto que Marshall se mantiene absolutamente fiel al espíritu de la saga en cuanto a acción a mansalva a lo Jerry Bruckheimer, puesta en escena grandiosa y atmósfera aventurera. Donde sí se nota una importante modificación es en la desaparición de la pareja Will Turner–Elizabeth Swann, que eran interpretados por Orlando Bloom y Keira Knightley. En su lugar el romance viene ahora de la mano de la española Penélope Cruz, encargada de sacar el lado más tierno de Sparrow. La actriz no está a la altura de su colega británica, pero la verdad es que logra un trabajo convincente. Por su parte, destaca la composición de la jovencita Astrid Berges-Frisbey (Bruc: El desafío) como una bella sirena que se niega a derramar una lágrima por los humanos.

5/10
El foco de la tempestad

2011 | The Eye of the Storm

La muerte está cerca de la anciana Elizabeth Hunter, rodeada de enfermeras que le prestan mil cuidados, y con la mente lúcida sólo a ratos, mientras se mueve entre ensoñaciones del pasado, conatos de romances no resueltos, y recuerdos de algo parecido a la felicidad. Junto a ella acuden sus dos hijos adultos, que llevan una vida insatisfactoria. Basil es un autor de teatro, irremediable mujeriego, que en su regreso al hogar de antaño llega a añorar algo parecido a la inocencia infantil. Mientras que su hermana Mary tiene el título de princesa, pero en un rasgo de lucidez reconocerá la insípido de su frívola existencia, y quizá inicie la reconciliación con su madre por ciertos hechos nunca perdonados. El veterano director australiano Fred Schepisi adapta una obra de su compatriota y Premio Nobel de Literatura Patrick White, que ofrece una visión desencantada del ser humano, caracterizado por sus miserias y que fácilmente se deja llevar por las pulsiones más primarias, sin pensar en las repercusiones que tal comportamiento puede tener en los otros. Hay pues una disección nada complaciente de ciertas clases sociales que dejan pasar la vida sin saber dejar huella del modo que verdaderamente importa. En cualquier caso el cuadro es parcial, los trazos demasiado impresionistas, y domina un pesimismo suavizado con una leve ironía, que viene a decir que los seres humanos somos incorregibles. Lo mejor del film son los actores, y si bien Charlotte Rampling como anciana ida está un pelín pasad de rosa, Geoffrey Rush y Judy Davis demuestran de sobras sus grandes dotes interpretativas. Alexandra Schepisi, hija del director, no pasa de correcta, aunque tiene ocasión de probar que sabe llorar con ocasión de una escena de hallazgo de cadáver algo truculenta.

4/10
El camino del guerrero

2010 | The Warrior's Way

Un asesino imbatible (Dong-gun Jang) ha jurado matar al último superviviente del clan enemigo pero descubre que se trata de una niña indefensa. Conmovido por su inocencia, decide dejar las armas, empezar una nueva vida y criar al bebé en el viejo Oeste. En un pueblo polvoriento y destartalado, conoce a una mujer temperamental (Kate Bosworth) y lleva una vida tranquila hasta que una banda de bandoleros obliga a nuestro héroe a matar de nuevo. En el enfrentamiento final, un encuentro letal entre Oriente y Occidente, participan un famoso pistolero (Geoffrey Rush), el sádico jefe que fue traicionado y el pueblo entero. Se combate con pistolas y espadas, con los puños y desde luego, con furia. Las técnicas de kung-fu se combinan con las del salvaje oeste americano para crear acción, violencia y emoción. 

El discurso del rey

2010 | The King's Speech

Década de los 30 del pasado siglo. Reina en Inglaterra Jorge V, y soplan aires de guerra. Su segundo hijo, Albert, padece una pronunciada tartamudez desde que era niño. Los muchos expertos que han tratado de ayudarle con su problema han fracasado. Lo que no tendría demasiada importancia, de no ser por la muerte de su padre y lo poco adecuado que es David, el heredero, para asumir la función de monarca. Los avatares del destino le obligan a llevar la corona... y sus súbditos, en tiempos difíciles, necesitan oír la voz del rey. Un heterodoxo logopeda, el australiano Lionel Logue, podría ser la solución a tan reales dificultades. Formidable película dirigida por el británico Tom Hooper, que tiene a sus espaldas un magnífico currículum de películas y series televisivas basadas en personajes auténticos, ya sean regios (Elizabeth I), presidenciales (John Adams) o futboleros (The Damned United). Tiene a su disposición un guión de lujo firmado por un sorprendente David Seidler, quien hasta ahora sólo había descollado, y eso muy relativamente, con libretos de películas animadas (El rey y yo, La espada mágica. En busca de Camelot), y con uno escrito para Francis Ford Coppola, el de Tucker, un hombre y su sueño. Los hermanos Weinstein, productores, vuelven por la puerta grande a la lucha por los Oscar, y desde luego el conjunto del reparto de este film es de los mejores que se han visto en los últimos tiempos. Los personajes son magníficos y los actores que los representan les sacan todo su jugo, está increíble, sensacional, Colin Firth, pero también Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Timothy Spall, Derek Jacobi, Michael Gambon, Jennifer Ehle, Anthony Andrews... Una trama basada en la relación profesor-alumno, por así decir, es algo muy visto. Caer en el tópico es muy, pero que muy fácil. Porque hay elementos que inevitablemente se repiten, ya sea el choque de caracteres, la no comprensión de lo que el profesor pretende, el no-respeto por las capacidades del alumno, etcétera. Pero Seidler y Hooper se las arreglan para sortear una y otra vez estas dificultades ascendiendo a cotas de brillantez excepcionales. Un elemento de originalidad lo introduce, obviamente, el hecho de que uno pertenezca a la realeza y el otro sea un plebeyo, y que éste, para aplicar con éxito su método, exija una relación de igualdad, e incluso de amistad. Pero la razón de que esta película sea casi un milagro no estriba sólo en eso, pues hay mil y un detalles, perfectamente cuidados, que contribuyen a reforzar lo que se cuenta. Así, podemos entender de dónde viene la inseguridad de Albert y la confianza de Lionel, aprendemos a conocer y contrastar los respectivos entornos familiares y sus distintas responsabilidades. Y hay escenas redondísimas, que producen emociones genuinas: no quisiéramos hacer el listado de las mismas, pero vale la pena destacar la de la primera consulta de Albert, la que tiene lugar en Westminster cuando ensayan la coronación y, por supuesto, la del climático discurso tras la declaración de guerra. Es muy inteligente la partitura musical, tanto los temas originales de Alexandre Desplat, como el uso de música clásica, Beethoven y su séptima sinfonía en un momento clave. Y la fotografía, con lentes cortas, y el recurso a picados y contrapicados, resulta muy apropiada para resaltar la soledad de la función real, aunque, paradójicamente, uno se encuentre en buena compañía.

10/10
Elizabeth: La edad de oro

2007 | The Golden Age

En 1998 el director indio Shekhar Kapur rodó Elizabeth, reconstrucción de los primeros años del reinado de Isabel I, personaje que ha dado lugar a múltiples series televisivas y películas de calidad. A pesar de su vistosa reconstrucción de la época, el film se recuerda únicamente porque dio a conocer a nivel internacional a la australiana Cate Blanchett, que fue nominada al Oscar, y que hoy en día se ha convertido en una de las grandes estrellas del siglo XXI. Nadie esperaba ansiosamente que nueve años después se hiciera una secuela, aunque quedaba mucha vida de la monarca por retratar. Cate Blanchett vuelve a ponerse en la piel de la protagonista, que se siente atraída por Walter Raleigh, un corsario dedicado a desvalijar barcos españoles con la aprobación de la reina. Como su relación con un plebeyo sería mal vista, no le confiesa su amor, pero con el fin de enterarse de sus andanzas y mantenerle cerca, le envía a Bess, su dama de confianza, para que se gane su amistad. La reina no ha previsto que entre ambos surgirá la pasión. Mientras, sir Francis Walsingham, máximo asesor de la corte, descubre que María Estuardo ha puesto en marcha una conspiración para asesinar a Isabel I. Pero el principal obstáculo al que tiene que enfrentarse la corte británica es Felipe II, el rey de España, a punto de enviar a la Armada Invencible. Shekhar Kapur reincide en la ampulosa planificación de la primera parte, llegando a resultar excesivo en momentos como aquel en el que la cámara rodea la figura de la reina inmóvil, más propio de un anuncio ‘marciano’ de perfumes. Ha contado con medios suficientes para poner en marcha una convincente ambientación, decorados y vestuarios lujosos y secuencias navales impresionantes. Además, ha logrado que repita la citada Blanchett, y el siempre excelente Geoffrey Rush, que encarna de nuevo a sir Francis Walsingham. Algunos de los recién llegados están a la altura, como la casi desconocida australiana Abbie Cornish (Bess), Clive Owen (Raleigh), que cada vez está más en forma, y Samantha Morton (María Estuardo) que es una actriz nada desdeñable, aunque andaba un poco dispersa desde En América, de 2002. No está al mismo nivel el español Jordi Mollà. Su composición caricaturesca de Felipe II, y su acento extrañísimo, da al traste con cualquier pretensión de verosimilitud de la película, y acentúa los principales defectos del film, que se ha dejado llevar por los tópicos de la leyenda negra que proviene del siglo XVI. Mientras que la reina de Inglaterra es una mujer moderna, astuta, culta, tolerante en materia religiosa a pesar de su fervor anglicano y que aconseja que se trate bien a los nativos americanos, Felipe II es un individuo siniestro, católico ofuscado, intolerante y cruel. Es todo tan maniqueo, que resulta difícil creerse nada. Se entienden perfectamente las reacciones negativas que ha suscitado el film en Estados Unidos. Allí, los críticos le han dado tantos palos que han desbaratado por completo las supuestas opciones de nominaciones al Oscar de las que se había hablado antes del estreno. Especialmente duro fue Desson Thompson, en ‘The Washington Post’, que dijo que la relación entre Elizabeth I y Walter Raleigh es tan ‘simple’ y ‘postmoderna’, que parece que han acudido al show de Oprah Winfrey.

4/10
Piratas del Caribe: En el fin del mundo

2007 | Pirates of the Caribbean: At World's End

El colofón de la trilogía disneyana de piratas, tras Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto. Como se recordará, el segundo film dejaba atrapado al capitán Jack Sparrow en el Fin del Mundo, algo de lo que Elizabeth Swann se siente culpable, motivo por el cual impulsa su rescate. Por otro lado, a Will Turner se le parte el alma viendo navegar eternamente a su padre en el Holandés Errante, de modo que está trazando sus propios planes acabar con esa maldición. Y mientras los jerifaltes de la Compañía de las Indias siguen conspirando al servicio de sus propios intereses. Si este film fuera el primero de la saga, en vez del tercero, tal vez el éxito del conjunto habría sido muy diferente. Aquí Gore Verbinski juega “a caballo ganador”, al menos en lo que a taquilla se refiere. Sabe que haga lo que haga, la gente irá a verlo. Y aunque mil críticos al unísono declaren que se trata del peor título de la trilogía (la cosa nos recuerda a El retorno del jedi, la película menos lograda, con diferencia, de la trilogía original de La guerra de las galaxias), muchos espectadores querrán comprobarlo personalmente. Y nostálgicos tal vez por los buenos momentos pasados con Sparrow, sobre todo en el primer film, hasta pueda que algunos defiendan este tercero a capa y espada. Hay algo de pereza en la acumulación de elementos, poco vertebrados en la trama urdida por Ted Elliott y Terry Rossio: la secuencia inicial de ahorcamientos en masa (por cierto, hay más violencia en este film que en los otros), los piratas de Singapur (¿de verdad aporta algo Chow Yun-Fat y sus exóticos corsarios?), la reunión de los piratas ligados por nueve monedas (¿un guiño a la ONU, piratas de todo el mundo mundial, o deseos de agradar a cualquier espectador de los cinco continentes?), la diosa Calipso, las escenas surrealistas de Sparrow… Y resulta difícil entender que la primera aparición de Johnny Depp se haga esperar… ¡tres cuartos de hora! Y si el éxito de la saga reside en el sentido del humor de su personaje, aquí hay que decir que no cuenta con demasiados hallazgos para provocar la risa. En realidad, todos los personajes protagonistas parecen agotados, incapaces de dar más de sí… Convertir a Elizabeth en intrépida capitana tal vez sea un guiño a las feministas recalcitrantes pero, francamente, no es coherente con lo que sabemos de ella. Casi acaban teniendo más gracia y despiertan más simpatía los piratas eternos secundarios, Ragetti, Gibbs y Cotton. Por supuesto que los efectos especiales son espectaculares, y que especialmente el último tramo de batallas en el mar, bajos los efectos de una tempestad, es trepidante. Pero la sensación de una película interminable (casi tres horas, y encima, una escena adicional tras los diez minutos de crédito) y poco mimada domina. Lástima.

4/10
Candy

2006 | Candy

Pareja de jóvenes, guapos pero insuficiemente preparados. Dan ya ha probado antes las drogas, y arrastra consigo por su ejemplo al vértigo del placer a Candy. A partir de ese momento se produce una dependencia completa de la heroína, y en sus esfuerzos por conseguir el dinero que puede comprarla irán cayendo en un completo abismo de degradación. Durísima película australiana, que pinta de modo descarnado las abyecciones a que puede conducir el consumo de drogas. Estructurada en tres actos, en los que resulta difícil saber a qué obedecen los títulos “Cielo”, “Purgatorio” e “Infierno”, el film pinta a unos personajes que primero engatusan a sus familiares y a un amigo 'bon vivant' para conseguir el dinero para sus dosis, para luego llegar incluso a prostituirse. Forman parte del "paisaje" los padres de ellas, que no saben como ayudarla. Además de un erotismo desagradable, resulta muy fuerte la decisión de la pareja por encerrarse para lograr el desenganche, con el loable deseo de sacar adelante al bebé que está esperando ella. En el reparto hay algún rostro conocido del país de los canguros (Heath Ledger, Geoffrey Rush), además de la competente y desconocida Abbie Cornish.

5/10
Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

2006 | Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest

Han pasado tres años desde que los Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra obtuviera un sustancioso botín al desembarcar en las carteleras. Sus responsables daban por hecho desde el estreno que al film le seguirían otras entregas de la saga. Finalmente decidieron rodar a la vez dos nuevos capítulos. Ambos vuelven a estar dirigidas por Gore Verbinski, que también ha contado con la mayor parte del equipo técnico y artístico de la primera. El film retoma la acción justo en el punto donde finalizaba su predecesor. Will Turner está a punto de contraer matrimonio con su amada Elizabeth Swann, en Port Royal (Jamaica). Justo antes de la boda, aparece Lord Cutler Beckett, cazador de piratas, que acusa a la pareja de haber ayudado a escapar al capitán Jack Sparrow. Beckett encarcela a Elizabeth y hace un trato con Will: liberará a su prometida si le trae una brújula en poder del capitán Sparrow. Will encuentra a su amigo embarcado en la búsqueda de un cofre que contiene el corazón del pirata Davy Jones, capitán del Holandés Errante. Resulta que Sparrow hizo un pacto en el pasado con Jones, y si no encuentra el cofre, deberá servir en su tripulación por toda la eternidad. Ciertamente Verbinski logra por momentos superarse a sí mismo en espectacularidad, sobre todo en algunos combates de masas. Los maquillajes de criaturas y efectos especiales son aún mejores, sobre todo en el ataque del monstruo marino al barco, o en algunos momentos divertidos en que Jack Sparrow parece un auténtico personaje de dibujos animados, rebotando mientras permanece atado a un poste. Por su parte, Johnny Depp despliega sus dotes de 'clown' montando un show hilarante, y se luce sobre todo en la parte de la isla de los caníbales, lo mejor del film. Todo esto ayuda a que se conserve parte del encanto del primer film, pero no le llega a la altura por varias razones. Para empezar, se alarga en exceso, introduciendo secuencias innecesarias, mientras que otras, como la lucha de los protagonistas con Jack Davenport, se alargan hasta la extenuación. Y aunque en otras ocasiones han mostrado su altura interpretativa, Orlando Bloom y Keira Knightley no están a la altura de Depp, ni de algunos ilustres secundarios. Y además, la trama está incompleta, pues en el momento más emocionante, el film se acaba para que el espectador pique, y vaya a ver la tercera parte.

6/10
Munich

2005 | Munich

Quizá la película más arriesgada de Steven Spielberg, superior en audacia a La lista de Schindler. El cineasta utiliza como telón de fondo, fragmentado a lo largo de todo el metraje, los trágicos sucesos de las Olimpiadas de Munich de 1972, cuando un grupo terrorista palestino, Septiembre Negro, secuestró y asesinó a 11 atletas israelíes. Y coloca en primer término la respuesta de un grupo de cinco agentes, encargados por el estado de Israel de eliminar, extraoficialmente, a los autores intelectuales del atentado. Con tales elementos tenemos una película vibrante, de cámara nerviosa y estudiada frialdad, que no deja momentos de respiro. El espectador comparte el desasosiego de los personajes, su tensión es la nuestra. Y la violencia, terrible –nunca habíamos visto tanta brutalidad en un film de Spielberg–, recuerda que quitar la vida a un semejante pasa inmediata factura a ambas partes. Al arrancar el film, se nos advierte su ‘inspiración’ en los sucesos de 1972. La realidad compleja, y más si no acontece a la luz del día, es difícil de aprehender. Se queja George Jonas, autor del libro del que arranca el guión de Tony Kushner y Eric Roth, de distorsiones, como los remordimientos de Avner, líder del comando, que aplica a su modo la ley del talión. Resulta difícil juzgar sobre la precisión en hechos tan oscuros, pero Spielberg sale airoso de su meta principal: hablar de la repercusión mediática instantánea del terrorismo actual; y mostrar que la venganza justiciera, fría y fuera de la legalidad, no logra sus objetivos (la violencia no mengua, aumenta) y provoca un vacío interior en sus ejecutores que nada, tampoco la vida familiar, puede llenar. Se ha acusado injustamente al director de equiparar Septiembre Negro y Mossad: en realidad Spielberg no cuestiona el patriotismo y la sinceridad con que los protagonistas sirven a su país; ni la condición de respuesta de sus acciones: sacan el ojo y el diente al que antes hizo lo mismo. Aunque, siguiendo las citas bíblicas, sí señala que “quien a hierro mata, a hierro muere”. Hay sinceridad en el cineasta e ideas para el debate. La violencia deshumaniza, y en la discutida escena en que los agentes israelíes comparten apartamento con terroristas palestinos, plantea el riesgo de que la línea que los separa se desdibuje. Lo vemos en las discusiones del grupo israelí, estupendo reparto, o cuando un agente rechaza el detalle pudoroso de cubrir el cadáver desnudo de una asesina, algo que luego cargará su conciencia. Spielberg ha hecho una película poderosa, su dominio cinematográfico es innegable. Que su trabajo sea el definitivo sobre el terrorismo es otro cantar. No lo es, ni seguramente el director pretende tal cosa.

8/10
Llámame Peter

2004 | The Life And Death Of Peter Sellers

Hay actores que nos han hecho disfrutar tanto en la pantalla, con películas inolvidables, que nos entran unas ganas terribles de conocerles, verles ‘en zapatillas’, en el discurrir de su vida corriente y moliente. Uno de estos casos es el del genial actor de comedia Peter Sellers, que nos ha hecho morirnos de risa, o casi, en películas como El guateque, Teléfono rojo volamos hacia Moscú y en la saga de La pantera rosa, como el patoso inspector Clouseau. El riesgo de indagar en la vida de estos personajes se llama ‘decepción’. Puede resultar que su vida no sea fascinante en absoluto, sino que resulte más bien tirando a mediocre. Es lo que viene a decirnos esta cuidada producción dirigida por un inesperado Stephen Hopkins (director de la 2ª entrega de Depredador y la 5ª de Pesadilla en Elm Street, aunque Los demonios de la noche se inspiraba también en hechos reales): Sellers según el film, adaptación de un libro de Roger Lewis, era un tipo muy unido a su madre, y su vis cómica no impedía que en la vida real fuera un tipo bastante gris, poco seguro de sí mismo y con un carácter enfermizo, entre infantil y violento. Esto se puede ver principalmente en el modo en que conduce su vida familiar (el film nos muestra sobre todo dos de sus cuatro matrimonios), donde la atención a los hijos sufre lo suyo. Evidentemente, uno de los encantos de esta película televisiva de HBO y BBC, es reconocer a Sellers en el rodaje de sus películas más populares, o junto a grandes estrellas como Sofia Loren, quien por cierto le da calabazas cuando la invita a cenar con pretensión de ligársela. La composición de Geoffrey Rush como el actor es asombrosa, se diría que estamos ante el doble del actor. Sin histrionismos en los que habría sido sencillo caer, nos creemos que estamos ante Sellers. Rush está muy bien arropado por el plantel de secundarios, donde Stanley Tucci y John Lightow, por ejemplo, dan vida respectivamente a Stanley Kubrick y Blake Edwards.

5/10
A contracorriente

2003 | Swimming Upstream

Film basado en la historia auténtica del nadador Tony Fingleton. El propio Tony escribió un libro con su hermana Diane acerca de su vida, y el guionista de la película. Situada en la Australia de los años 50 y 60, arranca presentándonos a Los Fingleton, una familia de condición humilde, compuesta por el matrimonio y cinco hijos, en los que Tony ocupa la tercera posición. El difícil carácter del padre dificulta la convivencia familiar, aunque los chicos tienen un modo estupendo de divertirse: la piscina, donde nadan, bucean, y estrechan lazos. El hobby ayudará a Tony a convertirse en nadador; pero le costará más ganarse el aprecio de su duro padre. Russell Mulcahy ofrece un film sólido, que combina la descripción de los esfuerzos del protagonista por triunfar en el agua, con las relaciones familiares. En el reparto tenemos a unos estupendos Geoffrey Rush y Judy Davis, como padres de familia, aunque los actores que encarnan a los hermanos, de niños y ya jóvenes, también hacen un buen trabajo.

5/10
Ned Kelly

2003 | Ned Kelly

Al parecer Ned Kelly es un célebre atracador de bancos australiano, con un aire legendario a lo Jesse James, Billy el Niño y demás iconos criminales del western. Este film adapta una novela de Robert Drewe, "Our Sunshine", que cuenta la historia de la banda de Kelly: orígenes humildes de Ned y su hermano Dan, empujados a la delincuencia por la arbitrariedad de las fuerzas policiales locales; sus atracos a diversos bancos; y su enfrentamiento, parapetados en una taberna, contra un auténtico ejército (un poco, podríamos decir, lo que no se mostraba en Dos hombres y un destino, otro film de facinerosos más o menos mitificados). Para contar este previsible western a la australiana de ‘pobres’ bandidos, se ha contado con un equipo procedente en su mayoría de ese país. Desde el director, Gregor Jordan (Two Hands, Buffalo Soldiers), hasta varios actores del reparto (Heath Ledger, Geoffrey Rush, Naomi Watts), aunque se cuela algún foráneo, como el guaperas Orlando Bloom, que es británico.

4/10
Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra

2003 | Pirates Of The Caribbean: The Curse Of The Black Pearl

Con una historia ficticia en torno a la maldición aludida en el título, el productor Jerry Bruckheimer ha conseguido romper otra que presuntamente ocurre en la vida real. Por desgracia para los amantes del cine clásico, ninguna película de piratas ha sido rentable desde hace décadas, incluidas algunas que habrían merecido una mejor acogida por parte del público, especialmente la ingeniosa y desmitificadora Piratas, de Roman Polanski. Significativo fue el fracaso de La isla de las cabezas cortadas, que con todos sus defectos, era un digno espectáculo que tendría que haber obtenido una mayor recaudación. Al contrario, estos nuevos filibusteros se han hecho al abordaje con las arcas de las taquillas de cine este verano, y presumiblemente obtendrán un buen botín en su desembarco en vídeo. Siglo XII. A la colonia británica de Port Royal, en pleno mar Caribe, llega el capitán Sparrow, un excéntrico pirata que pretende robar una embarcación para a su vez recuperar su propio barco, La Perla Negra, cuya tripulación le traicionó. Un joven herrero, Will, enamorado en secreto de Elizabeth, la hija del gobernador, intenta detener a Sparrow, y mantiene con él una pelea que acaba con la detención del pirata por parte de los soldados. Esa misma noche, la tripulación de La Perla Negra ataca la ciudad y captura a Elizabeth, que posee un medallón necesario para acabar con una extraña maldición. Así las cosas, a Will no le queda otro remedio que ayudar a escapar a Sparrow, aliarse con él a su pesar, y ayudarle a robar un barco para rescatar a su amada. A partir de un guión que se inspira fielmente en una famosa atracción de Disneylandia California (que también se puede ver en Disneyworld en París), Gore Verbinski (Un ratoncito duro de roer, The Mexican) demuestra finalmente que puede ser un magnífico artesano si cuenta con los ingredientes adecuados. Con ritmo trepidante y mucho sentido del humor, recupera con elegancia (aunque sin pretender meterse en grandes profundidades) los grandes temas de la novela de aventuras, presentes en la obra de Dumas, Stevenson o London, como la lealtad, el amor, el honor, la amistad, y la sinceridad. El tono es similar al de aquellas viejas películas toleradas para todos los públicos, lo que se ve reforzado por sutiles homenajes a escogidos clásicos del género, especialmente El capitán Blood, El halcón y la flecha y El temible burlón. A través de una ambientación irreal, el director integra con mucho talento los elementos fantásticos de la trama, con ingeniosos diálogos y grandes coreografías de batallas. También se merecen un sobresaliente los encargados de escoger al reparto. Memorables resultan Geoffrey Rush en el papel de villano, pero también el joven Orlando Bloom, que demuestra que no será recordado únicamente como Legolas, en El Señor de los Anillos, y Keira Knightley, la chica británica en Quiero ser como Beckham. Pero se lleva la palma Johnny Depp, que no suele participar en grandes superproducciones de aventuras, y que realiza una exagerada pero divertida interpretación que recuerda a sus trabajos con Tim Burton. Su Jack Sparrow es un pirata enloquecido, con apariencia de borracho, o bien de un tipo que ha pasado demasiado tiempo embarcado. A pesar de su condición de bucanero, Sparrow no miente, por muchos problemas que esto pueda ocasionarle. Cuando los guardias del puerto le preguntan quién es, confiesa sin ningún pudor que es un pirata y que ha llegado allí para robar un barco. Como se puede imaginar, no suelen creerle, aunque diga la verdad como un boy scout. Los espectadores atentos descubrirán que Sparrow siempre dice lo que tiene en la cabeza, incluso si el malo le pregunta cuáles son sus planes para derrotarle.

8/10
Crueldad intolerable

2003 | Intolerable Cruelty

Miles Massey (George Clooney) es un abogado especializado en divorcios, inventor de una cláusula matrimonial infalible, pensada para solteros de oro que no desean ser esquilmados por potenciales pretendientes depredadores. A él acude un marido pillado "in fraganti" con otra mujer, cuya esposa, Marilyn Rexroth (Catherine Zeta-Jones), solicita el divorcio. El descubrimiento de que Marilyn se casó por dinero, facilita a Massey la defensa de su cliente; pero con lo que no podía contar es con enamorarse de esa increíble mujer, que volverá a cruzarse en su vida. Con la excusa de una comedia más o menos alocada, con pareja de intensidad y química sorprendentes (magníficos George Clooney, al que cada vez le viene menos grande la comparación con Cary Grant, y Catherine Zeta-Jones, bellísima y muy contenida), los hermanos Joel y Ethan Coen sirven una aguda crítica a una sociedad en que los divorcios están a la orden del día, y donde los repartos de bienes enriquecen a picapleitos y cónyuges ambiciosos. Los acuerdos que tienen en cuenta el “por si acaso”, o los pactos por los que “no me enfadaré si sales con otro”, hablan a las claras, con un divertido toque cínico, de matrimonios donde hay de todo menos amor. Los Coen apuestan en esta ocasión por una narración muy clásica, donde la cámara apenas se hace notar. Siguen presentes los detalles surrealistas que les han hecho célebres (las apariciones con fondo negro de un abogado mentor enchufado a un gotero, el genial asesino asmático, el marido maltratado haciéndose una foto Polaroid de sus lesiones…), pero más integrados en la historia. Al fondo de una línea asumidamente disparatada, donde la exageración es norma, late sin moralinas el anhelo de un amor verdadero y para siempre, como lo único capaz de satisfacer a las personas. A Massey le sale el dinero por las orejas, y Marilyn tiene una fortuna al alcance de su mano: pero no les basta, lo saben y están insatisfechos. De un modo quizá menos brillante que en otras ocasiones pero eficaz, los Coen entregan un film entretenido, en el que funciona el juego del ratón y el gato. Desentonan un par de detalles zafios, aunque se incluyan con la intención de subrayar las patéticas infidelidades conyugales de algunos personajes.

7/10
Amigas a la fuerza

2002 | The Banger Sisters

En su alocada juventud a finales de los 60, Vinnie y Suzette era dos chicas que estaban un día en un concierto de rock y el otro también, alternando con las estrellas, ingiriendo alcohol, y corriéndose todo tipo de juergas. Pero el tiempo pasó, y cada una siguió su camino. Suzette lleva una vida mediocre, pero al menos parece que se lo pasa bien. Mientras que Vinnie se convirtió en Lavinia, se casó y tuvo dos hijos: en teoría, una mujer feliz y de buena posición, pero en realidad una amargada burguesita, cuyos lazos con el marido y los retoños son más bien endebles. El reencuentro de las viejas amigas reactiva las vidas de ambas. Según Bob Dolman, director y guionista de la película, “la idea de la libertad y de la responsabilidad era parte parte de lo que tenía pensado muy al comienzo, cuando trataba de definir a los dos personajes: nuestras vidas toman dos caminos y en parte deseamos nuestra libertad, pero también queremos la responsabilidad que llega a medida que avanza la vida”. O sea, que llega el momento de sentar la cabeza, pero también hay que saber pasarlo bien, viene a decirnos el sesudo Dolman.

5/10
Frida

2002 | Frida

Biopic de la célebre pintora mexicana Frida Kahlo, que se basa sobre todo en la monografía de Hayden Herrera, y que trata de hacer válido el tópico de que los genios son raros por definición. El film es un amplio fresco, que narra muchos de los hechos que marcaron su agitada vida artística y sentimental. Desde el tremendo accidente que estuvo a punto de dejarla paralítica (le dejó secuelas de por vida, incluida su incapacidad de tener hijos), hasta y sobre todo su historia de amor con el también pintor Diego Rivera. Resulta imposible abarcarlo todo, de modo que la directora, Julie Taymor, opta por simplificar todo lo que se refiere a las ideas políticas. Así, aunque aparece la figura decisiva de Trotsky, se hace más hincapié en la rápida aventura amorosa de éste con Frida, que en sus convicciones ideológicas. También la bisexualidad de la artista es apuntada sólo fugazmente. Lo más llamativo del film es el modo, visualmente brillante, de abordar el mundo pictórico de Frida. Taymor, que ha demostrado su enorme fuerza visual en el film shakespeariano Titus, resuelve muy bien los momentos de inspiración de la pintora, o algunos pasajes de transición, como la estancia en Nueva York. El apoyo de un maquillaje que convierte a Salma Hayek casi en la hermana gemela de la pintora, y la brillante partitura, ayudan mucho, y fueron premiados con sendos Oscar.

7/10
Lantana

2001 | Lantana

La cosa parece que va de intriga. Parece. Valerie, prestigiosa psiquiatra, ha desaparecido. Viajaba sola de noche. El detective Leon investiga lo ocurrido. Su vida familiar no marcha bien: engaña a su esposa –que contaba sus penas en el diván a la citada psiquiatra–, la mujer con la que sale, casada, tiene unos vecinos cuya sólida relación se basa en el amor mutuo y a sus hijos... Sorprendente historia coral. El selecto reparto hace sus personajes verosímiles, tipos humanos que podrían ser nuestros vecinos, amigos, parientes... Ray Lawrence entrega un film denso, de guión excelente y con una fantásticas interpretaciones, en especial la de la sufriente Barbara Hershey.

7/10
El sastre de Panamá

2001 | The Tailor of Panama

Adaptación de la novela de John Le Carré, en cuyo guión él mismo ha participado. Narra la llegada al Panamá de la era “postrecuperación-del-canal” de Andy, espía que trabaja en su propio provecho y sólo, como posible efecto secundario no deseado, en el de su país, el Reino Unido. En el país centroamericano contacta con un sastre que puede ser una buena fuente de información. Y empieza a exprimirle sin que le importe demasiado si lo que le cuenta es verdad o no. Vuelta de tuerca a la idea imaginada por Graham Greene en Nuestro hombre en La Habana de espía que inventa una información increíble. Sólo que el film entregado por Le Carré y John Boorman tiene menos sentido del humor y una visión bastante más cínica del ser humano. Así, el personaje de Pierce Brosnan, Andy, cae antipático: su obsesión por el dinero y el placer (sexo que remacha lo animal que es Andy) no ayudan a hacerlo amable. Más cercano resulta el personaje del sastre, encarnado por Geoffrey Rush: las dudas acerca de la mentira sobre la que ha edificado su vida familiar tienen su interés.

5/10
Quills

2000 | Quills

Narración de las andanzas del marqués de Sade (1740-1814), en la época de su encierro en un manicomio. En esa casa de locos recibe cierto trato de favor. El marqués escribe su obra gracias a la benevolencia del abate Coulmier; y la saca al exterior con la complicidad de una chica del servicio, Madeleine LeClerc (Joaquin Phoenix se enfunda la sotana de este personaje al que, por supuesto, se le cae la baba por la chica, Kate Winslet, aunque le falta valor para reconocerlo). Llega a poner orden el doctor Roger-Collard, que se supone es un torturador implacable (¡aunque permite que representen ante sus mismísimas narices, sin osar interrumpirla, una obra burlesca donde se le zahiere por su reciente matrimonio! El gran Michael Caine tiene el mérito de sostener al cornudo y difícil personaje.) El director Philip Kaufman y su guionista Doug Wright tratan de convencernos de que la perversidad y propuestas eróticas del marqués despiertan una fascinación casi universal. Y nos vienen a decir que, para evitar que el ser humano cometa perversidades en la vida real, lo mejor es que dé rienda suelta a las fantasías depravadas de la imaginación, ayudado de la literatura (y del cine, cabe suponer).

6/10
Hombres misteriosos

1999 | Mistery Men

Furioso, un motero; el Zapador, que usa como arma una pala; el Rajá Azul, que viste de verde, y es lanzador de tenedores y cucharas; Flato, cuya principal arma son las ventosidades; la Lanzadora, que maneja una bola de cristal con la calavera de su padre. Son una panda de superhéroes cutres, que andan un poco de capa caída. Pero la captura de Capitán Asombroso por el supervillano Casanova Frankenstein puede ser la ocasión de brillar como auténticos superhéroes que son. Parodia de las típicas historias de superhéroes, tiene unos cuantos golpes de humor que merecen la pena: como botón de muestra, véase la convocatoria laboral de superhéroes, donde les hacen entrevista y todo para cerciorarse de sus superpoderes; o el entrenamiento de La Esfinge, al más puro estilo Yoda. El reparto es de campanillas: desde Geoffrey Rush, el malo de la función a Greg Kinnear, el presumido Capitán Asombroso.

6/10
House on Haunted Hill

1999 | House on Haunted Hill

Stephen Price es un multimillonario, impulsor de parque temáticos para los amantes de las emociones fuertes. Le sale el dinero por las orejas, así que para entretenerse un rato organiza una pequeña diversión: monta una fiesta de celebración de su cumpleaños en un caserón, que antaño fue el instituto psiquiátrico Vannacutt; un lugar donde se hacían salvajes y crueles experimentos pseudocientíficos con los enfermos mentales. Allí ha dispuesto todo tipo de trucos y artilugios para asustar a sus invitados, a los que propone un siniestro juego: dará un millón de dólares a cada uno de los que sobrevivan a la noche de sustos que les espera. Dos pesos pesados del cine actual han unido esfuerzos para producir este terrorífico y sangriento film: Joel Silver y Robert Zemeckis. La cámara enloquecida de William Malone y la presencia en el reparto de los interesantes Geoffrey Rush (el loco millonario) y Famke Janssen (una cínica mujer), son los principales elementos de interés que presenta esta truculenta historia.

5/10
Shakespeare enamorado

1998 | Shakespeare in Love

El joven autor William Shakespeare está preparando una obra de teatro que piensa titular "Romeo y Ethel, la hija del pirata". Pero no se encuentra demasiado inspirado. Hasta que se presenta a los ensayos un joven que dice llamarse Thomas Kent, y que resulta ser una mujer disfrazada (Viola), cuya mayor ilusión en la vida es actuar en la escena. Descubierta su identidad femenina, Shakespeare se enamora sin remedio de la chica. De tal modo que se convierte en su musa para una obra que será, finalmente, Romeo y Julieta. El guión de Marc Norman y Tom Stoppard es superoriginal. Ambos inventan una conjunción de posibles sucesos que podrían haberle ocurrido al genial autor inglés, hasta inspirarle de modo decisivo en la obra. Así conjugan humor, ingenio (es un buen entretenimiento para el espectador descubrir qué sucesos de los narrados recoge luego Shakespeare en la historia de los Capuleto y los Montesco) y romance amoroso. John Madden, el director, ha querido acabar con la idea de que la obra de Shakespeare es para gente sesuda: "He devuelto a Shakespeare a su sitio, junto a la gente". No es de extrañar que el film arrasara en la ceremonia de los Oscar de 1999. Se llevó 7 estatuillas, entre ellas las de mejor película (desbancando a la favorita Salvar al soldado Ryan), guión original y actriz principal, una estupenda Gwyneth Paltrow. La actriz confiesa que "crecí mirando y escuchando las obras de Shakespeare. Creo que si eres una actriz es imposible no estar perdidamente enamorada de él".

7/10
Elizabeth

1998 | Elizabeth

El film del director indio Shekhar Kapur especula con la vida sentimental de Elizabeth, dándole un "toque oriental". Fue conocida como "la reina virgen" y, desde luego, nunca se casó. Pero antes de tomar tal decisión, para dedicarse a gobernar, ¿tuvo alguna aventura sentimental? Lapur y su guionista, Michael Hirst, piensan que sí; y además, bastante tórrida. La historia, en este punto, parece darles la razón. La reconstrucción ambiental de la película es de primera clase. Pero, en la precisión histórica, el film se toma algunas libertades. No sólo en la vida amorosa de la reina, sino en las diversas intrigas políticas, y en las diferencias entre anglicanos y católicos. Para imprimir un aire de conspiración al film, Kapur ha convertido a la cámara en el "principal conspirador": "se mueve como una serpiente, siempre lista para atacar". El éxito del film en Estados Unidos ha sorprendido a sus productores británicos. No sólo ha valido un Globo de Oro a su actriz principal, Cate Blanchett, sino que la película ha obtenido 7 candidaturas a los Oscar, incluida la de mejor película.

6/10
Los miserables

1998 | Les Misérables

En la Francia del siglo XIX, Jean Valjean sufre un persecución implacable por un hurto. Desconfiado de las personas y de la justicia, encuentra el perdón y la comprensión donde menos lo esperaba: en el hombre –un obispo– al que acaba de desvalijar. Esto le cambia hasta el punto de convertirse en el respetado alcalde de la ciudad de Vigau. Pero la llegada de Javert, el nuevo jefe de policía y su antiguo carcelero, pone las cosas al rojo vivo. Más aún cuando Valjean defiende a la bella y explotada Fantine, y a su hijita Cosette. La novela de Victor Hugo ha conocido múltiples y poderosas adaptaciones. La de Bille August, a partir del inteligente guión de Rafael Yglesias (condensa una novela larga y discursiva), es de las mejores. Comenta el guionista: "Sabía que el tema central era la redención. Como era imposible contar toda la historia, decidí centrarme en la transformación progresiva de Valjean en un hombre bueno, y en relación entre él y Javert, que es la fuerza motriz del argumento." También August, el director, lo tenía claro: "El film trata del amor y del perdón, que en mi opinión son temas muy importantes." Combinación maestra de melodrama, emoción y aventura, el film sabe conjugar el drama y el retrato psicológico de los personajes con las vistosas escenas de masas, que se rebelan pidiendo justicia. Se trata, en suma, de un gozoso espectáculo, con un reparto de primera. August explica lo "difícil que era encontrar un actor tan atractivo como Liam Neeson sin ser el típico macho. Necesitábamos a un actor que pudiera expresar emociones apasionadas sin ser sentimental." Sobre su antagonista, Yglesias comenta: "Existía el peligro de que degenerara en un malo de opereta, lo que estropearía completamente el argumento. Geoffrey Rush es un gran actor y demuestra el lado trágico de su personaje."

6/10
Shine

1996 | Shine

La historia real de David Helfgott, un australiano superdotado para el piano, que vio truncada su carrera por un transtorno mental causado por su padre. Cuando le aceptan en una prestigiosa escuela de música de Londres, David se siente capaz de huir de su padre y arriesgarlo todo para vivir de la música. El vigoroso y peculiar realismo de la realización y las interpretaciones de este filme le convirtieron en uno de los mejores del año 96, como lo demuestran los muchos premios recibidos, entre ellos el Oscar al Mejor Actor que consiguió el extraordinario Geoffrey Rush.

6/10

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