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Biografía

Alban Ivanov

Alban Ivanov

35 años

Alban Ivanov

Nació el 10 de Septiembre de 1984 en Narbona, Francia
Filmografía
¡Va por nosotras!

2020 | Une belle équipe

Después de que su equipo de fútbol sea descalificado por insultar al árbitro durante un partido importante, una pequeña ciudad corre el riesgo de perder su financiación y su campo de fútbol. Para evitar este desastre, se decide crear un nuevo equipo formado exclusivamente por mujeres para defender los colores de la ciudad. Pero en una comunidad donde el fútbol siempre ha sido para los hombres, el nuevo estatus de estas mujeres sacudirá la vida cotidiana de sus habitantes.

Los profesores de Saint-Denis

2019 | La vie scolaire

Samia pide por razones personales un destino como jefa de estudios de un liceo parisino en el conflictivo distrito de Saint-Denis. Se ocupará especialmente de alumnos problemáticos reunidos en aulas especiales donde no existen las asignaturas optativas, para que puedan centrarse en ayudarles. La idea básica es que no terminen convertidos en delincuentes, sino que se ilusionen con adquirir alguna formación que les permita ganarse la vida honradamente. Entre los estudiantes abunda la diversidad de procedencia, son chicos y chicas de origen subsahariano, o procedentes de Argel, aunque los hay también autóctonos. Algunos como Issa, al que le gustan las matemáticas, podría plantearse ser arquitecto. Y Yanis, pese a su actitud rebelde, y a que su padre está en la cárcel, es muy inteligente, y le encanta el cine. La narración transcurre a lo largo de un año escolar. Y se ve con gusto, aunque a veces puede tener uno la sensación de el guion se ha construido hilando un montón de anécdotas reales ocurridas en las aulas, con las variaciones oportunas para un film de ficción. Samia cumple la función de elemento estructurador, con la intriga de por qué está ahí, y su evolución, que se nota también en su atuendo, inicialmente formal y pijo, luego más acorde con el barrio en el que se mueve. Y alrededor se plasman dos mundos paralelos no tan lejanos, el de profesores y personal no docente, y el de los alumnos. Con situaciones que cualquier docente puede reconocer: clases interrumpidas por alumnos que son expulsados, mayor o menor afinidad profesor-alumno, reuniones de Samia con los padres, intercambios de orientación profesional, medidas disciplinares, y hasta algún hecho traumático que sacude metafóricamente hablando las paredes de la escuela. El dúo de directores que conforman Grand Corps Malade y Mehdi Idir cuenta su historia con frescura, ayudados por su conocimiento del terreno que pisan, como ya ocurriera en su anterior film Patients, sobre la educación especial. Hay un esfuerzo por ser realistas en el diagnóstico de lo que puede lograr la enseñanza pública al educar a alumnos que proceden de familias desestructuradas, y se agradece no caer en histerismos extremos al pintar casos concretos. Quizá la narración se alarga demasiado, lo que unido al efecto persistente de cotidianidad, puede cansar en algún momento al espectador. Pero los cineastas se muestran inspirados a la hora de recurrir a algún elemento humorístico –las apuestas entre los vigilantes, o el castigo inspirado en Bart Simpson–, y conjugarlo con los aspectos más dramáticos. Se trata de un film muy coral, en que los actores, como Liam Perron dando vida a Yanis, son debutantes, lo que no impide que resultan naturales y convincentes. La composición de Zita Hanrot como la recién llegada al liceo también tiene su mérito, pues logra que nos creamos su capacidad para lidiar con alumnos y profesores difíciles.

6/10
Especiales

2019 | Hors normes

El día a día de dos asociaciones solidarias francesas no oficiales, La voz de los Justos y La escala, y de sus máximos responsables, el judío Bruno y el musulmán Malik respectivamente, que se dedican a educar y cuidar de jóvenes con autismo, casos severos que rechazan todas las instituciones, y a dar una oportunidad a jóvenes de barrios desfavorecidos. Bruno lucha además contra las estrecheces económicas pero sigue acogiendo todos los casos desesperados, aunque eso aumente sus dificultades; Malik, musulmán, forma también a futuros cuidadores, jóvenes sin orientación que pueden encontrar un sentido a su vida. El cine de los franceses Olivier Nakache y Éric Toledano es un soplo de aire fresco entre el panorama cinematográfico europeo. Desde su mayor éxito, Intocable, su filmografía ha seguido el mismo itinerario, historias optimistas y con un toque de comedia que no deja de lado completamente el realismo, como se comprueba con Samba o C'est la vie! Ahora con Especiales –Premio del Público en el Festival de San Sebastián– vuelven a entregar una película ejemplar. Por un lado se mantienen fieles a su visión positiva de la vida y por otro se inspiran en hechos reales para ofrecer un relato que resulta inspirador y que desde luego invita al espectador a ser mejor persona. Esta vez los directores franceses adoptan una puesta en escena hiperrealista, de manera que en algunos tramos parecemos asistir a un documental, una especie de crónica periodística de las aventuras solidarias de los protagonistas. En este sentido hay secuencias muy genuinas, como la desesperada búsqueda nocturna de Valentin, en verdad magnífica. Y en una historia coral y deliberadamente abierta como ésta, llevada a buen ritmo, la trama se centra especialmente en las vivencias de cuatro personajes –los jefes de las dos organizaciones (Bruno y Malik), el autista Joseph y el novato cuidador Dylan–, alrededor de los cuales pululan algunos otros secundarios bien trabajados, como la madre de Joseph (sus apariciones son conmovedoras), la joven logopeda del centro o el alegre camarero del bar… Y se vertebra bien una subtrama intrigante sobre la inspección que realiza el Ministerio de Asuntos Sociales acerca de la legalidad de las dos asociaciones. Por encima de otras consideraciones, Especiales es un canto a la solidaridad y a la vida de cada ser humano. Hay mucha virtud y nada de queja, ningún hastío o egoísmo en los trabajadores de esas dos organizaciones, personas corrientes que con enorme paciencia y generosidad dedican su vida a los demás y son capaces hacer milagros con los casos más desesperados. Una labor oscura, difícil y nada glamourosa, que realizan sin alarde alguno, por motivos de pura y compasiva solidaridad, quizá también religiosos. En realidad la película es una gran lección de humanidad y un severo golpetazo al individualismo de las sociedades occidentales. Los actores Vincent Cassel y Reda Kateb están estupendos.

7/10
El gran baño

2018 | Le grand bain

Bertrand lleva dos años en paro, y sigue un tratamiento antidepresivo. Su mujer lo lleva lo mejor posible, y sus dos hijos, una niña y un adolescente, lo mismo, con los tics propias de esas etapas vitales. Con unos cuñados insoportables, nuestro hombre cuarentón va a encontrar un inesperado desahogadero apuntándose... ¡a un equipo masculino de natación sincronizada! No parece que sea el deporte más viril del mundo, pero con sus compañeros, tan colgados o más que él, surge una inesperada camaradería, que se ve estimulada por la posibilidad de competir en el campeonato del mundo. La película del actor Gilles Lellouche, que aquí se queda al otro lado de la cámara, como director, sigue el esquema "grupo de perdedores recupera las ganas de vivir unidos por la amistad y un común objetivo", que puede detectarse en Full Monty, o, más recientemente en España, Campeones. Bertrand, Marcus, Simon, Laurent y Thierry son tipos con problemas, de autoestima, profesionales, familiares, que comparten con sus dos entrenadoras, Delphine y Amanda, que antaño fueron pareja de natación sincronizada hasta que un accidente dejó a la segunda en silla de ruedas. Título simpático y refrescante, que procura ser un chapuzón y baño de realidad, no logra dar del todo con el tono amable que se espera de un film de este tipo, las aristas de los problemas que padece cada uno son grandes –la madre senil que insulta a su hijo, especialmente–, de modo que el contraste con los momentos humorísticos resulta excesivo, hace que el conjunto chirríe un poco. Incluso pasajes como la actuación en el campeonato, que en otros filmes se aceptaría con la idea de que estamos ante una fabulilla que exige la suspensión de la incredulidad, resultan un tanto increíbles, aunque puedan degustarse haciendo abstracción forzada de estas consideraciones. Los actores están bien, especialmente Mathieu Amalric.

5/10
Las buenas intenciones

2018 | Les bonnes intentions

Isabelle vive en París, está casada y tiene dos hijos adolescentes. Es una persona generosa, que dedica todo su tiempo al voluntariado, a las personas necesitadas, pero ha llegado a un punto en que esa obsesión por los más excluidos de la sociedad le ha hecho perder el favor de los suyos, de su familia, a los que descuida de modo llamativo. Así las cosas decidirá llevar a cabo un nuevo propósito: que los miembros de su clase de alfabetización se saquen el carnet de conducir. El francés Gilles Legrand (Malabar Princess) dirige esta comedia que goza de buen andamiaje y sin embargo no acaba de completar un buen acabado. Por hacer un juego de palabras, aquí hay muy buenas intenciones, pero los hechos son otra cosa. En efecto, la historia sobre el papel podría funcionar a las mil maravillas, con la tragicómica protagonista desbordada en su insistencia por sentirse útil hacia los desfavorecidos y un grupo de familiares alrededor que sufre las consecuencias. Asimismo hay secuencias enteras que tendrían que haber sido mucho más contundentes en su concepción cómica, como la llegada de la familia al piso inundado de extraños o las distintas situaciones en la autoescuela. El film se ve con una media sonrisa y hay gags graciosos que funcionan sin duda, pero el conjunto se hace largo y no es redondo. Lo mejor de Las buenas intenciones es su mirada descomplicada hacia la diferencia, a la que se llega desde el absurdo y que supone una clara crítica hacia lo políticamente correcto (véase el familiar protocolo solidario en la cena navideña, un verdadero horror). En primer lugar, dice la película, los tópicos lo son muchas veces porque son verdad, y, en segundo lugar, si se quiere mejorar la sociedad más vale comenzar por la gente más cercana, por escuchar a los seres queridos, por comprenderles, por compartir con nuestros allegados la vida que vivimos. Es el primer peldaño en el orden social si no queremos empezar la casa por el tejado. Aunque algo de eso ocurre también aquí, pues están desdibujados algunos personajes de importancia, como la abuela y su influencia en la protagonista, o la situación con su madre o con su hermano, capaces de aguantar hasta el extremo las excentricidades de Isabelle, encarnada con mucho oficio y activismo por Agnès Jaoui (Háblame de la lluvia), pese a que sus motivaciones no acaben de calar tanto en el espectador.

4/10
Patients

2017 | Patients

C'est la vie!

2017 | Le sens de la fête

¿Cuál es el colmo a la hora de traducir el título original de una película? Cambiarlo y no traducirlo, conservando el idioma punto de partida. Será por eso del acento circunflejo que se menciona en uno de los muchos gags del film... Le sens de la fête, “El sentido de la fiesta”, que en España se conocerá como C'est la vie!, “Así es la vida”, viene a demostrar que Intocable no fue un espejismo a la hora de ofrecer un comedia bien orquestada. Punto clave de la carrera de Éric Toledano y Olivier Nakache, que enganchó con todo tipo de públicos, y ha dado pie hasta la fecha a dos remakes, la pareja de directores decepcionó un tanto con Samba, que quería presentar un punto de vista más dramático. Sin embargo aquí logran algo muy difícil, una comedia coral con un timing perfecto, amable como la que les dio fama, y donde los gags nunca se detienen y nunca agotan. El film narra los preparativos de una boda de alto copete, principalmente y sobre todo desde el punto de vista de sus organizadores, la logística para que sea una velada perfecta, una auténtica fiesta. Lo que no significa que los novios y su familia no tengan una cierta presencia, sobre todo el pelmazo que va a casarse. En tal sentido podríamos ver el planteamiento al estilo de las populares series Arriba y abajo y Downton Abbey, aunque la preponderancia se concede a los planificadores, animadores, camareros, fotógrafo, etcétera, y a los obstáculos y desafíos que se les presentan durante el festejo: un novio ególatra y perfeccionista, que quiere dar un gran e interminable discurso, las desavenencias sentimentales del jefe de la empresa, que debería dar por acabado su deteriorado matrimonio para oficializar su amor con una de sus empleadas, el fotógrafo que debería preguntarse por qué sólo le llama a cubrir bodas una única persona, etcétera, etcétera. Estamos ante una trama ligera y divertida, que no pretende desarrollar grandes filosofías, pero que invita a reírse de uno mismo, y afrontar las dificultades de la vida con buen ánimo, todo se puede sortear, incluso una intoxicación alimentaria o que los planes sorpresivos del novio no salgan exactamente como los tenía previstos. Con sentido positivo y optimista, de fiesta, se puede concluir que la vida es bella. El reparto es excelente, pero sobresale Jean-Pierre Bacri, muy, muy convincente como jefe capaz de abordar los problemas laborales, siempre ayudando a todo el mundo, pero que en lo personal no sabe muy bien cómo actuar.

7/10

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