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Biografía

Gilles Lellouche

Gilles Lellouche

48 años

Gilles Lellouche

Nació el 05 de Julio de 1972 en Caen, Francia
Filmografía
Pequeñas mentiras para estar juntos

2019 | Nous finirons ensemble

Casi diez años después de Pequeñas mentiras sin importancia, el grupo de amigos de antaño vuelve a reunirse, algo que no logran con facilidad. La ocasión de los 60 años de Max parece perfecta, y el resto de la pandilla decide darle una sorpresa y presentarse en su casa en la campiña. No parece una buena idea. Separado de su mujer, y con una nueva relación, se encuentra bastante deprimido, su situación económica no es boyante, y está buscando comprador para la casa, algo que no ha explicado a su ex ni a sus hijos, para quienes tal decisión sería sin duda un berrinche. Max tiene idea de echarlos a todos, pero se ablanda, además Eric, que viene acompañado de un bebé, su hija, y la niñera, anuncia que ha alquilado un casoplón en línea de playa donde lo van a pasar en grande. Y nos vamos poniendo al día acerca de Marie, con un niño, y que echa de menos al hombre de su vida, mientras desatiende los requerimientos de Eric, enamorado de ella. Guillaume Canet insiste en su celebración de la amistad –los amigos están para lo bueno y para lo malo, nunca deberían fallar, y menos en las horas malas–, ahora con un guión coescrito con Rodolphe Lauga, donde se ahonda en la idea de personas que han de hacerse cargo de su edad, aceptar sus limitaciones, dejarse ayudar, sentar la cabeza. De modo que se conjuga lo trágico y lo cómico, los vericuetos sentimentales, la nostalgia por el pasado simbolizada en la casa de Max, y los pequeños dramas que te ponen el corazón en un puño, la aventura de navegación de los hijos. A pesar de su largo metraje, superior a las dos horas, se trata de una película coral que no se hace larga, porque es conscientemente ligera a pesar de tratar los grandes temas de la vida y sus múltiples personajes, aunque podamos considerar a François Cluzet con su Max como protagonista. Está compuesta de pequeñas situaciones bien planteadas e hilvanadas, y con un magnífico reparto, que vuelve a encontrarse muy a gusto dirigido por el también actor –aquí detrás de la cámara– Canet.

6/10
Bienvenidos al barrio

2019 | Jusqu'ici tout va bien

Pese a haber afrontado un doloroso divorcio, las cosas parecen ir bien para el cuarentón y padre de un hijo adolescente Fred Bartel, al frente de una compañía que realiza diseños para perfumes y cosméticos. Pero Hacienda descubre que ha mentido, domiciliando la entidad en un barrio pobre, para lograr incentivos fiscales previstos para quienes den trabajo a los desfavorecidos. Cuando le dan a elegir entre pagar un pastizal como sanción, o trasladarse realmente con sus trabajadores a la zona periférica parisina, Bartel escoge lo segundo. Acaba en la Corneuve, zona muy conflictiva, donde los recién llegados no parecen encajar demasiado bien, aunque el jefe contratará a un tipo que le suplica que le dé un trabajo, Samy, guardia de seguridad que resultará de gran ayuda. Nicolas Duval Adassovsky, uno de los productores de Intocable, está detrás de esta comedia que pretende ir en la misma línea, pues acumula chistes sobre el contraste de clase social entre los dos protagonistas principales, al tiempo que muestra la realidad de las zonas más pobres de Francia, dándola a conocer en tono amable, sin ocultar problemas que han dado lugar a terribles disturbios. No en vano, la realización le ha sido encomendada a Mohamed Hamidi, que abordaba con gran sentido del humor la disparidad entre inmigrantes y franceses de origen en sus dos anteriores trabajos, Mi tierra y La vaca. Quizás no resista comparaciones con el film sobre el millonario tetrapléjico y su asistente, y se le podría haber sacado algo más de jugo al punto de partida. Pero logra arrancar carcajadas, en momentos inspirados, como el recorrido turístico en autobús de los subalternos de Bartel por la nueva ubicación de su empresa, o la lección de Samy para integrarse en el barrio. A Gilles Lellouche se le da tan bien el terreno de la risa como actuar en dramas del nivel de En buenas manos, y forma buen tándem con el menos conocido Malik Bentalha, secundario en las dos anteriores cintas del director.

6/10
En buenas manos

2018 | Pupille

Fascinante película sobre el mundo de la adopción en Francia, arranca con la comunicación a Alice de que ha sido seleccionada para concederle un bebé recién nacido en adopción, lo que supone una mezcla inenarrable de sorpresa y felicidad. Han sido casi diez años de espera hasta que le llega esa noticia. El film, que transcurre en la pequeña localidad de Brest, en la Bretaña, describe con muchísimo detalle y siempre sin cansar, la cadena de acontecimientos que ha conducido a esa situación, a partir de la llegada de Clara, joven encinta a punto de dar a luz, que no se ve capaz de ocuparse de su bebé, y los pasos para entregar a la criatura al procedimiento de adopción, para buscarle unos padres, lo que incluye la intervención de una trabajadora social, y el trabajo temporal de unos padres de acogida; por otra parte, flash-backs puntuales muestran el laborioso procedimiento que afrontan potenciales padres adoptivos como Alice, pues en el sistema el punto de vista es encontrar unos padres a un bebé, no un bebé a unos padres, la criatura, un bebé o un menor de edad, es siempre la parte principal con la que no se puede jugar. Jeanne Herry, guionista y directora, sólo tenía en su haber hasta el momento otra película, Elle l'adore. Aquí demuestra una habilidad inmensa a la hora de ofrecer una historia coral con conciencia social, con múltiples personajes y numerosas subtramas muy bien hilvanadas, donde no falta ni sobra nada; y sabe pintar, con apenas unas pocas pinceladas, pequeños y grandes dramas cotidianos, introduciendo cuando es preciso un puntito de humor. La película ofrece emociones genuinas, y el espectador nunca tiene la sensación de que están intentando convencerle de algo. Simplemente se muestra la belleza de la vida, que merece la pena valorar y amar, y de la necesidad que tiene cualquier niño de un entorno familiar sano y acogedor; y cómo un conjunto de profesionales se empeña en buscárselo, en un precioso proceso de acompañamiento a las personas implicadas, la madre que entrega y, en este caso, la madre que adopta. Llama la atención los cuidados primorosos que merece un bebé, donde se insiste en que cualquier elemento perturbador cercano puede afectarle, y que en cambio ayuda mucho hablarle con cariño y dulzura, como si pudiera entendernos perfectamente. Esto podía haberse contado en un documental, pero el gran logro de Herry es hacerlo con una historia de ficción tremendamente humana, de personajes que aprendemos a querer, y con distintos rasgos: Alice, que fue con su marido para adoptar porque no podía tener niños, y que tras divorciarse ha perseverado en su intención de ser madre adoptiva; Clara, la joven que no quiere hipotecar su futuro con el hijo que lleva en su vientre; Mathilde, la trabajadora social que atiende a Clara, acogedora, que no intenta condicionarla, que le explica con claridad todo lo que puede hacer para ayudar a su hijo antes de entregarlo; Jean, el padre de acogida que ha aceptado su rol de “amo de casa”, mientras su esposa trabaja; Karine, la pediatra y supervisora de Jean, por el que tiene un amor imposible; Lydie, la trabajadora social que habla con los candidatos a adoptar; Irène, la directora del centro de adopción... Todos y otros tienen fuerza, y están encarnados por un reparto excepcional, Élodie Bouchez, Leïla Muse, Clotilde Mollet, Gilles Lellouche, Sandrine Kiberlain, Olivia Côte, Miou-Miou...

8/10
C'est la vie!

2017 | Le sens de la fête

¿Cuál es el colmo a la hora de traducir el título original de una película? Cambiarlo y no traducirlo, conservando el idioma punto de partida. Será por eso del acento circunflejo que se menciona en uno de los muchos gags del film... Le sens de la fête, “El sentido de la fiesta”, que en España se conocerá como C'est la vie!, “Así es la vida”, viene a demostrar que Intocable no fue un espejismo a la hora de ofrecer un comedia bien orquestada. Punto clave de la carrera de Éric Toledano y Olivier Nakache, que enganchó con todo tipo de públicos, y ha dado pie hasta la fecha a dos remakes, la pareja de directores decepcionó un tanto con Samba, que quería presentar un punto de vista más dramático. Sin embargo aquí logran algo muy difícil, una comedia coral con un timing perfecto, amable como la que les dio fama, y donde los gags nunca se detienen y nunca agotan. El film narra los preparativos de una boda de alto copete, principalmente y sobre todo desde el punto de vista de sus organizadores, la logística para que sea una velada perfecta, una auténtica fiesta. Lo que no significa que los novios y su familia no tengan una cierta presencia, sobre todo el pelmazo que va a casarse. En tal sentido podríamos ver el planteamiento al estilo de las populares series Arriba y abajo y Downton Abbey, aunque la preponderancia se concede a los planificadores, animadores, camareros, fotógrafo, etcétera, y a los obstáculos y desafíos que se les presentan durante el festejo: un novio ególatra y perfeccionista, que quiere dar un gran e interminable discurso, las desavenencias sentimentales del jefe de la empresa, que debería dar por acabado su deteriorado matrimonio para oficializar su amor con una de sus empleadas, el fotógrafo que debería preguntarse por qué sólo le llama a cubrir bodas una única persona, etcétera, etcétera. Estamos ante una trama ligera y divertida, que no pretende desarrollar grandes filosofías, pero que invita a reírse de uno mismo, y afrontar las dificultades de la vida con buen ánimo, todo se puede sortear, incluso una intoxicación alimentaria o que los planes sorpresivos del novio no salgan exactamente como los tenía previstos. Con sentido positivo y optimista, de fiesta, se puede concluir que la vida es bella. El reparto es excelente, pero sobresale Jean-Pierre Bacri, muy, muy convincente como jefe capaz de abordar los problemas laborales, siempre ayudando a todo el mundo, pero que en lo personal no sabe muy bien cómo actuar.

7/10
Cosas de la edad

2017 | Rock'n Roll

Una de esas películas que mezcla la realidad y la ficción, con los actores interpretándose a sí mismos, buscando un efecto cómico con el supuesto sano ejercicio de reírse de uno mismo, aunque no deje de flotar en la narración un acento profundamente narcisista. Aquí es Guillaume Canet el que emprende la senda seguida por otros artistas como Larry David (Larry David), Jorge Sanz (¿Qué fue de Jorge Sanz?) o Berto Romero (Mira lo que has hecho). En efecto, Guillaume Canet se encuentra inmerso en el rodaje de una película, pero se encuentra acomplejado porque le ofrecen papeles de tipo maduro, cuando el se sigue sintiendo joven y guay, puro rock'n roll. Así, le irrita profundamente que su compañera de reparto, Camille Rowe, le vea como un carroza, que ya no se corre juergas y llega prontito a casa con su mujer Marion Cotillard y su hijo, aunque él insiste en que es su pareja y que sí se corre francachelas con sus amigotes. Lo que parece una típica crisis de los cuarenta, o de la edad madura, en su caso se convierte en una verdadera caída cuesta abajo, pues en su preocupación por parecer más joven se pone ajustadísimos pantalones, y empieza a ponerse cachas, entre otros objetivos que le distancian de Marion. Hay momentos graciosos, con muchos cineastas haciendo de sí mismos, y se critica con acierto la obsesión por el aspecto físico de los actores. Pero aparte de que se peca de frivolidad tontorrina, quizá las dos horas de metraje resultan excesivas, con muchos pasajes reiterativos, los momentos en que Guillaume se pasa de la raya en los rodajes, y los pasajes oníricos. Aunque sí se acierta en el desenlace hollywoodiense, el colmo del disparate.

5/10
Plonger

2017 | Plonger

Sous le même toit

2017 | Sous le même toit

Sky

2016 | Sky

Ils sont partout

2016 | Ils sont partout

Grandes familias

2015 | Belles familles

Tras años de ausencia de Francia, Jerôme regresa a París con su novia china, con idea de anunciar a su madre viuda y a su hermano su próxima boda. Es un viaje relámpago, pues la pareja, colegas de trabajo, tienen pendiente una importante reunión de negocios en Londres. El caso es que Jerôme se entera que los planes de venta de la gran casa familiar en el campo están paralizados por un contencioso judicial del que se ocupa su amigo de la infancia Piaggi. Así que viaja sólo ahí, en lo que será una especie de regreso al pasado para afrontar el trauma de la relación con su padre, que nunca le mostró demasiado afecto. El encuentro con la querida de su progenitor, que tiene una hija, complicará las cosas. No se ha prodigado demasiado en la dirección de películas Jean-Paul Rappeneau después de cautivar a medio mundo con su Cyrano de Bergerac, de 1990. Después sólo ha hecho tres películas no muy apasionantes, y entre la que nos ocupa y la anterior media una docena de años. Ha sido con 83 años cuando Rappeneau ha decidido que aún tenía algo que decir, en relación a la familia, y lo ha hecho colaborando con sus hijos Martin, compositor, y Julien, coguionista. El caso es que esta historia de líos familiares, donde nadie es perfecto, a priori prometía, pero el cineasta estira la trama en exceso, e incluye extremos poco creíbles para justificar relaciones románticas, la más increíble que la hija de la querida de su padre, no sea también hija de su padre, sino de algún anónimo personaje, lo que permite jugar con un posible enamoramiento de Jêrome sin caer en el incesto. Aunque algo larga, la cinta es medianamente agradable, y tiene un ritmo aceptable y un reparto apañado, encabezado por Mathieu Amalric. Pero le falta chispa, resulta anodina, y algunos trucos de guión son demasiado obvios.

5/10
Les gorilles

2015 | Les gorilles

Mea culpa

2014 | Mea culpa

Hace un tiempo que Simon dejó a tras su carrera de policía y ahora trabaja en una empresa de seguridad. Su vida se fue al traste cuando, borracho al volante, tuvo un accidente y mató a dos personas. Una temporada en la cárcel no ha servido para devolverle la paz y se siente incapaz de “llegar” hasta su mujer Alice y su hijo Théo, que le adora. Cuenta también con el afecto y el apoyo de Franck, su compañero de la policía, quien hace lo posible para que su amigo enderece su vida, reaccione, regrese del estado insensible en que se encuentra. Las cosas cambiarán cuando el pequeño Théo presencia un ajuste de cuentas de la mafia rumana. Su vida pende de un hilo. Tras cambiar de tercio en la desdeñable comedia Los infieles, el francés Fred Cavayé vuelve en este film a lo que mejor sabe hacer: contar historias criminales con ritmo y atmósferas realistas en donde los personajes se ven sometidos a una presión que no pueden controlar. Así lo hizo en Cruzando el límite –de la que hubo una estimable versión hollywoodiense titulada Los próximos tres días– y en la adrenalítica Cuenta atrás. Ahora, en Mea culpa reúne a los dos actores de sus dos mejores películas –Vincent Lindon y Gilles Lellouche– y entrega un más que apañado thriller con bastante enjundia, gracias a un guión que atrapa e interesa, aunque el punto de partida se haya visto en multitud de ocasiones, la más célebre de ellas quizá en Único testigo. Más allá de la acción, que la hay considerable, Cavayé crea una ambientación muy realista (las peleas son muy, muy verosímiles), y no sólo con esa fotografía apagada, nublada, sino en cuanto al interior de los personajes y las cuestiones que les mueven, esa “mea culpa” que los define. Y es que el trauma del protagonista es una constante que afecta a todos: a su colega Franck y, sobre todo, a su sufriente mujer Alice (magnífica la actriz y directora libanesa Nadine Labaki) y al chiquillo al que ha de proteger, de modo que además de intentar solucionar la angustiosa situación tiene por delante algo mucho más difícil: recuperar una vida echada a perder. Vincent Lindon es el perfecto actor para interpretar al traumado Simon, tipo de pocas palabras, pero de ideas claras; mientras que Gilles Lellouche convence cómo el amigo dispuesto a hacer lo que sea para no volver a perder a Simon.

6/10
Conexión Marsella

2014 | La French

Francia, años 70. Gracias a su integridad y profesionalidad, el juez de menores Pierre Michel es promovido como juez principalísimo en la lucha contra el crimen organizado en Marsella, punto de fabricación y tráfico de heroína que luego es distribuida por todo el mundo, especialmente en Estados Unidos. Su determinación sorprende a todos, empezando por la policía, poco acostumbrada a ver a un magistrado visitando sus dependencias y pidiendo información concreta. Su estrategia de hacer mella golpeando desde abajo, primero a los peones de la trama de narcotráfico, para ir ascendiendo poco a poco en los objetivos, logra poner nervioso al capo Gaëtan Zampa. Aunque la corrupción extiende sus tentáculos entre la policía y los políticos, y el tesón por asestar un golpe decisivo a la organización criminal pasa factura a Michel en lo que se refiere a su vida familiar. Película del desconocido Cédric Jimenez basada en hechos reales, quizá demasiado cerebral, y muy violenta, pero interesante y con ritmo, que aprovecha bien el antagonismo entre Michel y Zampa, incluida la electrizante escena que ambos comparten al detener sus autos en una carretera. Sirve además para conocer a fondo los problemas del tráfico de drogas de esa época desde el lado francés. Como es bien conocido por los cinéfilos, un punto de vista desde Estados Unidos de la cuestión pudo verse en The French Connection. Contra el imperio de la droga. Jean Dujardin entrega una formidable interpretación como juez coraje, que hace pensar en títulos como La escolta, de Ricky Tognazzi. Y evita que determinados pasajes, que se aproximan al cliché, chirríen: la escena de la conversación telefónica con la esposa, por ejemplo, tiene fuerza. Gilles Lellouche está a la altura, pero quizá su cínico personaje, con sus arranques de violencia, está demasiado visto en la pantalla.

6/10
The Informant

2013 | Gibraltar

Acuciado por serios problemas financieros, Marc Duval, casado y con un bebé, ha dejado Francia para instalarse en Gibraltar. Allí junto a su esposa regenta un bar que a duras penas le sirve para pagar las facturas y las deudas. En esa situación recibe una curiosa oferta de trabajo por parte del servicio de aduanas francés: convertirse en informador. En efecto, su establecimiento es lugar de reunión habitual de narcotraficantes. El sólo tiene que trasladar los datos a su contacto en aduanas, el agente Belimane. El francés Julien Leclercq debutó en 2007 con el oscuro largometraje Chrysalis. En este caso adapta la novela de Marc Fievet, inspirada en hechos reales que se iniciaron en 1987 y que tienen como epicentro la lucha internacional contra el narcotráfico con base en Gibraltar. No es The Informant una película al uso sobre el tema, tan dado a truculencias y escenas de acción, aunque alguna escena sangrienta hay, pues Leclercq quiere evitar la espectacularidad para mostrar más realismo en los hechos. El punto fuerte es precisamente ése: como un hombre corriente se ve metido de la noche a la mañana en asuntos tremendamente turbios, que implican a varios capos de la droga, a la vez que se siente desesperadamente empujado a seguir hacia adelante, pues todas las puertas de salida parecen herméticamente cerradas. Esa verosimilitud, esa trampa en que se metido, incluye una mirada nada complaciente con las altas esferas de la política y en general con la burocrática maquinaria del Estado, incluidos sus largos brazos ejecutivos, en donde el fin siempre justifica los medios, cuando esos medios, claro está, son personas anodinas, de segunda, que se pueden dejar en la cuneta. La película, entretenida, también puede hacerse un poco larga, con su puesta en escena algo gris y su ritmo a veces tedioso, quizá realista... De todas maneras, la historia siempre interesa y eso se logra sobre todo gracias a la excelente labor del actor Gilles Lellouche (Pequeñas mentiras sin importancia). Está soberbio en su papel protagonista, continuamente entre la espada y la pared, creíble siempre, y su historia genera empatía con el espectador. Le acompañan unos eficaces Tahar Rahim (Un profeta) y Riccardo Scamarcio (Mi hermano es hijo único).

6/10
Voy a ser mamá

2013 | 100% cachemire

 

Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10
Thérèse D.

2012 | Thérèse Desqueyroux

A comienzos de siglo XX, en las landas del suroeste de Francia, la familia Larroque y la familia Desqueyroux deciden unir sus destinos y posesiones: enormes hectáreas de tierras, bosques de pinos, campos de caza. Thérèse Larroque y Bernard Desqueyroux se casan por tanto sin amor. Se respetan, por supuesto, pero la pasión y el deseo brillan por su ausencia. Cuando la mejor amiga de Thérèse, su cuñada Anne, jovencita risueña y vivaracha, cae enamorada de un joven portugués de los contornos, Thérèse verá en Anne la pasión que ella misma anhela y un manto de tristeza empezará a cubrir su vida. En su última película como director, Claude Miller –quien murió poco después del rodaje– adapta con ciertas modificaciones una de las más famosas novelas del escritor François Mauriac, “Thérèse Desqueyroux”, ya llevada con éxito al cine en 1962 por Georges Franju, bajo el título Relato íntimo. Como toda la obra del escritor francés se trata de un drama pesaroso, con cierta tendencia fatalista, que en este caso habla de la tragedia de una mujer que se siente incapaz de respirar en el ambiente anquilosado en que le ha tocado vivir. Aunque la narración se desarrolla lejos de las ciudades, al aire libre, en parajes bucólicos y en grandes casas campestres, la atmósfera provinciana no deja de ser en ningún momento opresiva, agobiante, algo que la propia protagonista incorpora a su propia piel, a su espíritu. La película critica las convenciones de la época, el rígido ordenamiento social y las costumbres arcaicas e inamovibles de casarse por la tierra. Asuntos que un corazón supuestamente libre no puede soportar. Filmada con exquisito gusto, planificación clásica, estudiada fotografía y con algunas imágenes de magnético preciosismo, Thérèse D. cojea sin embargo narrativamente debido a un guión que no es capaz de sacar todo el jugo a la tragedia de la protagonista, mujer distante, poco humana. Esa sensación de guión fallido estriba quizá en el confuso comienzo, con una insuficiente presentación de los personajes, quienes, salvo en algunos vivos escarceos –especialmente los pasajes que rodean la relación entre Anne y Azevedo–, ya se mantienen hasta el final alejados emocionalmente del espectador, e incluso algunos acaban desapareciendo sorprendentemente de la escena. Por eso es posible que hubiera sido una mejor elección imitar la estructura abrupta que adopta Mauriac en su novela, por medio de flashbacks bien escogidos. ¿Quién lo sabe? El caso es que aquí intuimos la hondura de la tragedia de Thérèse, mujer sin amor, y la entendemos quizá en el plano teórico, pero las imágenes no explican del todo la realidad de los hechos. La actriz Audrey Tautou hace un esforzado trabajo, meritorio, aunque la opacidad de su interior se antoja excesiva.

5/10
Cuenta atrás

2011 | À bout portant

Tras una trepidante persecución, Hugo es atropellado y llevados posteriormente a un hospital donde permanece sedado. Le cuida el enfermero Samuel, cuya mujer Nadia espera un niño, y que le salva la vida in extremis cuando un desconocido intenta asesinarle quitándole la respiración asistida. Los problemas de Samuel no han hecho más que empezar, pues unos desconocidos secuestran a su esposa encinta, y le exigen que se las arregle para sacar a Hugo del hospital, tarea no tan sencilla, pues está custodiado por un policía. Con Cuenta atrás, Fred Cavayé entrega un dinámico y entretenido film cortado por el mismo patrón que su anterior trabajo, Pour elle, que fue objeto de un remake hollywoodiense, Los próximos tres días. La idea es, una vez más, dejar sin resuello al espectador por el modo en que se le complica la vida a un pacífico matrimonio. Ello enmarcado en una trama de corrupción policial, donde un villano puede convertirse en inesperado aliado, y un supuesto servidor de la ley en el peor enemigo. El problema es que Cavayé fuerza demasiado la petición al espectador de que suspenda su incredulidad. Verdaderamente, una vez que Samuel saca a Hugo del hospital, no se justifica medianamente que Samuel y Nadia sigan enredados en una trama que no va con ellos, la idea de que son testigos incómodos no resulta fácil de aceptar. Tampoco el caos en que se convierte en cierto momento una comisaría, o la eliminación de personajes a sangre fría. Además, hay algo de regodeo en cierta violencia desagradable que no viene a cuento.

5/10
Adèle y el misterio de la momia

2010 | The Extraordinary Adventures of Adèle Blanc-Sec

Principios del siglo XX. Adèle Blanc-Sec es una intrépida periodista, aventurera parisina que se diría una especie de Indiana Jones con faldas. Pero tiene una gran pena: su hermana Agathe está en estado catatónico debido a un objeto punzante que atraviesa su cabeza de detrás adelante. Para ayudarla, se le ocurre un plan bastante audaz. La joven marcha a Egipto para hacerse con la momia de un afamado médico de Ramsés II, que podría hacer revivir un amigo suyo, el doctor Esperandieu. De hecho, su primer experimento resucita un huevo de pterodáctilo, aunque el animal, una vez roto el cascarón, provoca el pánico en París, matando a un conocido hombre público. Esto provoca la condena a muerte de Esperandieu, lo que podría dar al traste con las esperanzas de Adèle de que la momia, una vez resucitada, cure a su hermana. Adaptación al cine del conocido cómic del francés Jacques Tardi. La ejecuta un amante de los cómics, su compatriota Luc Besson, que ya reconoció la influencia que ejercieron en El quinto elemento dos pesos pesados del ramo como son Jean Giraud, alias Moebius, y Jean-Claude Mézières. El resultado es un entretenido film de intriga y aventuras, visualmente imaginativo –aunque evidentemente, no es lo mismo la línea clara del cómic que la película–, que utiliza bien las técnicas de integración de personajes generados por ordenador –el pterodáctilo, las momias– con personajes reales y con un París que, merced también a la tecnología digital, parece el del recién nacido siglo XX. El film hace además alarde de un feminismo inteligente, donde el personaje fuerte de la película es Adèle, los otros, con absoluto predominio masculino, son en cierto modo comparsas, como los ridículos policías, un afamado cazador, el enamorado científico Andrej –con ‘j’ de ‘jardín’–, el mismísimo presidente de la República... Los actores cumplen, aunque tampoco se les exigen grandísimas interpretaciones. Domina en general un sano sentido del humor, aunque no se evita algún detalle zafio, también presente en Tardi, quizá para merecer esa etiqueta de antaño de “cómic para adultos”.

5/10
Pequeñas mentiras sin importancia

2010 | Les petits mouchoirs

Guillaume Canet es muy conocido, sobre todo en Francia, por su faceta de actor,  pues ha tenido papeles destacados en títulos como Feliz Navidad o Vidocq. Menos repercusión internacional han tenido hasta ahora sus películas como director y guionista. Éste es su tercer largometraje, tras Ne le dis à personne, Mon idole y varios cortos. El film tuvo un enorme éxito en el país galo, donde llegó a superar en recaudación a Los seductores, que hasta su estreno era la película más taquillera de 2010. Max, exitoso propietario de un restaurante, casado con una defensora a ultranza del ecologismo, invita cada año a su grupo de amigos a su lujosa casa de la playa. Por desgracia, un miembro del grupo, Luddo, sufre un serio accidente de moto justo antes de que dejen París. Aunque todos parecen muy preocupados, deciden seguir adelante con sus vacaciones mientras Luddo permanece en el hospital. Canet ha reunido a un privilegiado grupo de actores, entre los que destaca la oscarizada Marion Cotillard, su pareja en la vida real. Aunque todos están a un alto nivel, destaca François-Cluzet (conocido por su papel de padre en Olivier, Olivier), en un buen registro cómico-dramático como empresario desbordado y desquiciado lleno de contradicciones. El film se inscribe en el subgénero de grupo de amigos que se reúne para pasar unos días juntos, en la línea de Reencuentro, de Lawrence Kasdan, y Los amigos de Peter, de Kenneth Branagh. Con esta última tiene mucho en común, por su recopilación de temas musicales populares, y porque predomina un tono distendido que deriva hacia un final trágico. El film tiene también mucho de la acidez de Robert Altman, que en Vidas cruzadas mostraba en clave de humor negro a un grupo de pescadores, que postergaba la comunicación del hallazgo de un cadáver para disfrutar del fin de semana, pero cuando informan, el film da un giro hacia el drama y los personajes se dan cuenta de que la fallecida era un ser humano con familia. A Canet se le puede reprochar que se excede en metraje, pues le lleva 154 minutos desarrollar una historia que habría funcionado mejor en hora y media. Pero su principal acierto es que ha sabido retratar a un conjunto de personajes desorientados, muy representativos de la sociedad moderna, a los que mira con una enorme distancia crítica. El hombre de negocios que lo tiene todo, pero aún así está estresado y no consigue ser feliz, la treintañera incapaz de comprometerse, aunque aparezca el hombre absolutamente ideal, etc. son bastante reconocibles, y no sólo en Francia, sino en toda la sociedad occidental. En general es implacable con su cinismo, pues a pesar de la amistad incondicional del grupo, apenas parecen preocuparse por su amigo accidentado, a la hora de preocuparse unos de otros son tremendamente superficiales.

6/10
Mesrine, parte 1: Instinto de muerte

2008 | L'instinct de mort

Película dividida en dos partes que cuenta las andanzas de Jacques Mesrine, un famoso y violento gángster francés, envuelto en espectaculares asaltos a bancos, y protagonista de sonadas fugas carcelarias. Esta primera parte se centra en los inicios del delincuente. Recién llegado de combatir en Argelia, Jacques no encuentra su sitio en la vida que había dejado en Francia. Poco a poco comienza a delinquir y a realizar "trabajos" ilegales de poca monta. Jean-François Richet –César como director– entrega sobre todo un vistoso ejercicio de estilo, repleto de dinamismo, donde la estructura episódica no resulta problemática, ayuda el arranque en Argelia, y la emboscada donde pierde la vida. Eso sí, los personajes son completamente inmorales, y parece clara la influencia de muchos títulos gangsteriles, aunque su falta de referentes morales y cierto sentido del humor la emparentan quizá con Bonnie and Clyde. Vincent Cassel logró el César por su cuidada interpretación del protagonista. Llama la atención la presencia de la española Elena Anaya como Sofía, la mujer del criminal francés que protagoniza la historia. Aunque se aborda esta parte "familiar", no consigue humanizar al personaje, tal vez porque la brutalidad es su característica más destacable, es incapaz de desarrollar relaciones estables movidas por el amor.

6/10
París

2008 | Paris

El director francés Cédric Klapisch encontró el éxito con el film Una casa de locos en 2002, y repitió buenas críticas con la segunda parte, Las muñecas rusas en 2005. Cuatro años después no ha podido emular la altura de esas obras con París, la película que nos ocupa. Por primera vez se aleja del aire tragicómico de sus otros guiones y entrega un drama coral, de resultado correcto pero falto de la emoción y la vitalidad de sus otros filmes. El planteamiento es atractivo: se trata de ofrecer una visión coral de las vidas de unas cuantas personas que confluyen en París. El nexo de unión es Pierre, un joven a quien han diagnosticado una grave enfermedad de corazón. Ante la perspectiva de la muerte comienza a ver con otros ojos a las personas que le rodean. Ese es el resorte que le sirve a Klapisch para introducirnos en las existencias de un grupo de personajes mínimamente conectados, que pasan su días normalmente, que trabajan, sufren, ríen y buscan el amor: la hermana de Pierre, trabajadora social; el vendedor de fruta y verdura; una guapa vecina que estudia en la universidad; el profesor de ésta, enamorado como un quinceañero; el hermano arquitecto; un emigrante africano; la dependienta de una panadería, etc. Quizá el mayor defecto de la película es haber querido abarcar demasiado. Hay dispersión en la historia y aunque los personajes resultan verosímiles, apenas avanzan e interesan poco. Es cierto que hay algunos momentos logrados, magníficamente ambientados con la escogida música (uno de los puntos fuertes del cine de Klapisch), pero al final sólo planea la idea algo manida de la dura realidad de la muerte, que tarde ayuda a darnos cuenta de la maravilla de estar vivo. Lo mejor son los actores, con especial mención al formidable y cómico Fabrice Luchini y a la sempiterna Juliette Binoche.

4/10
No se lo digas a nadie

2006 | Ne le dis à personne

Alex se quedó viudo tras el terrible asesinato de su esposa Margot. Ocho años después y con el recuerdo de ella siempre presente, el hombre recibe un correo electrónico que le avisa con el rótulo 'No le digas a nadie'. Al abrirlo sale la perturbadora imagen de Margot mirando de frente, en medio de una multitud que camina de un lado para otro en la calle. Guillaume Canet filma un interesante thriller mezclado con un tono romántico. El protagonista es un hombre obsesionado con la muerte de su esposa y la imagen de ella a través de un anónimo e-mail es el principio de una correcta intriga que se mantiene hasta el final. El ferviente deseo del protagonista por recuperar el amor perdido no hace más que añadir cotas de suspense a la historia. François Cluzet (El húsar en el tejado) protagoniza el film junto a Marie-Josée Croze (La escafandra y la mariposa) o Kristin Scott Thomas que, a pesar de ser británica y de haber triunfado en Hollywood, se afincó en Francia hace muchos años, país en el que ha participado en varias películas como Amour et confusions o Hace mucho que te quiero. El film ganó cuatro prenios César en 2007 y un premio de la academia británica al mejor film extranjero, entre otros galardones.

7/10
El secreto de Anthony Zimmer

2005 | Anthony Zimmer

Ingenioso thriller francés en que una mujer, amante del misterioso estafador Anthony Zimmer, seduce a un desconocido con el que coincide en un tren. La idea es despistar a la policía, que la vigila, para que crean que ese tipo es el hombre que buscan. Con lo que no cuenta es con que pueda surgir el amor, hasta el punto de que aparezcan los remordimientos, por haber puesto en peligro la vida de ese hombre, que ‘ni pincha ni corta’ en sus problemas con la pasma. La trama contiene muchas vueltas y revueltas –es de esos filmes en que el director pide que, por favor, no desvelen el final, cosa que evidentemente, no vamos a hacer–, buenas dosis de acción, y la idea de las dobles identidades, extremos todos que la convierten en digna parienta gala de la serie televisiva Alias. Aunque es evidente que el modelo Hitchcock, de hombre normal enredado en una trama de conspiración de proporciones colosales se encuentra también muy presente. Curiosamente el director, Jérôme Salle, explica que se planteó el guión partiendo de una premisa-cliché, precisamente para que el desafío a la hora de orquestarlo fuera huir de él a toda costa, algo que a fe nuestra logra de sobras. Explica Salle que “tenía en la cabeza dos o tres escenas que me gustaban, sobre todo la del encuentro en el tren. A partir de aquella situación inicial, fui construyendo la intriga. Realizar todos los cambios, idear las relaciones y los mecanismos de manipulación... Fue algo que me llevó mucho tiempo, más de un año, pero fue también muy emocionante. Para mí, era fundamental que, a pesar de lo complicado de la trama, la historia fuera coherente, lo suficiente como para poder verla una segunda vez.”

6/10
Un amor de altura

2005 | Ma vie en l’air

Paradoja: un instructor de vuelo de una compañía aérea tiene miedo a volar. Tal fobia, que arrastra desde pequeño, le hizo perder al amor de su vida. Pero deberá coger ese toro por los cuernos si quiere ser feliz. Amable film con el que debutó Rémi Bezançon, conocido sobre todo por El primer día del resto de tu vida. Protagoniza Vincent Elbaz, mientras que Marion Cotillard es la chica que ama.

5/10
Quiéreme si te atreves

2003 | Jeux de enfants

Desde que eran niños, Sophie y Julien se han llevado un extraño juego de retos, auténtico desafío a las convenciones y el buen gusto. Lo malo es que han olvidado que podían enamorarse.

4/10
El gran baño

2018 | Le grand bain

Bertrand lleva dos años en paro, y sigue un tratamiento antidepresivo. Su mujer lo lleva lo mejor posible, y sus dos hijos, una niña y un adolescente, lo mismo, con los tics propias de esas etapas vitales. Con unos cuñados insoportables, nuestro hombre cuarentón va a encontrar un inesperado desahogadero apuntándose... ¡a un equipo masculino de natación sincronizada! No parece que sea el deporte más viril del mundo, pero con sus compañeros, tan colgados o más que él, surge una inesperada camaradería, que se ve estimulada por la posibilidad de competir en el campeonato del mundo. La película del actor Gilles Lellouche, que aquí se queda al otro lado de la cámara, como director, sigue el esquema "grupo de perdedores recupera las ganas de vivir unidos por la amistad y un común objetivo", que puede detectarse en Full Monty, o, más recientemente en España, Campeones. Bertrand, Marcus, Simon, Laurent y Thierry son tipos con problemas, de autoestima, profesionales, familiares, que comparten con sus dos entrenadoras, Delphine y Amanda, que antaño fueron pareja de natación sincronizada hasta que un accidente dejó a la segunda en silla de ruedas. Título simpático y refrescante, que procura ser un chapuzón y baño de realidad, no logra dar del todo con el tono amable que se espera de un film de este tipo, las aristas de los problemas que padece cada uno son grandes –la madre senil que insulta a su hijo, especialmente–, de modo que el contraste con los momentos humorísticos resulta excesivo, hace que el conjunto chirríe un poco. Incluso pasajes como la actuación en el campeonato, que en otros filmes se aceptaría con la idea de que estamos ante una fabulilla que exige la suspensión de la incredulidad, resultan un tanto increíbles, aunque puedan degustarse haciendo abstracción forzada de estas consideraciones. Los actores están bien, especialmente Mathieu Amalric.

5/10
Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10
El gran baño

2018 | Le grand bain

Bertrand lleva dos años en paro, y sigue un tratamiento antidepresivo. Su mujer lo lleva lo mejor posible, y sus dos hijos, una niña y un adolescente, lo mismo, con los tics propias de esas etapas vitales. Con unos cuñados insoportables, nuestro hombre cuarentón va a encontrar un inesperado desahogadero apuntándose... ¡a un equipo masculino de natación sincronizada! No parece que sea el deporte más viril del mundo, pero con sus compañeros, tan colgados o más que él, surge una inesperada camaradería, que se ve estimulada por la posibilidad de competir en el campeonato del mundo. La película del actor Gilles Lellouche, que aquí se queda al otro lado de la cámara, como director, sigue el esquema "grupo de perdedores recupera las ganas de vivir unidos por la amistad y un común objetivo", que puede detectarse en Full Monty, o, más recientemente en España, Campeones. Bertrand, Marcus, Simon, Laurent y Thierry son tipos con problemas, de autoestima, profesionales, familiares, que comparten con sus dos entrenadoras, Delphine y Amanda, que antaño fueron pareja de natación sincronizada hasta que un accidente dejó a la segunda en silla de ruedas. Título simpático y refrescante, que procura ser un chapuzón y baño de realidad, no logra dar del todo con el tono amable que se espera de un film de este tipo, las aristas de los problemas que padece cada uno son grandes –la madre senil que insulta a su hijo, especialmente–, de modo que el contraste con los momentos humorísticos resulta excesivo, hace que el conjunto chirríe un poco. Incluso pasajes como la actuación en el campeonato, que en otros filmes se aceptaría con la idea de que estamos ante una fabulilla que exige la suspensión de la incredulidad, resultan un tanto increíbles, aunque puedan degustarse haciendo abstracción forzada de estas consideraciones. Los actores están bien, especialmente Mathieu Amalric.

5/10
Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10

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