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Biografía

Gérard Meylan

Gérard Meylan

67 años

Gérard Meylan

Nació el 14 de Diciembre de 1952 en Marsella, Francia
Filmografía
Gloria Mundi

2019 | Gloria Mundi

Mathilda, humilde trabajadora en periodo de pruebas de una tienda de ropa que odia su trabajo, da a luz a Gloria, su primera hija, para alegría de su marido, Nicolás, conductor autónomo de Uber. La madre de Mathilda, la limpiadora de oficinas Sylvie, decide avisar al abuelo, Daniel, que acaba de salir de la cárcel, donde ha permanecido tanto tiempo que ella rehízo su vida con el conductor de autobuses Richard, con el que llegó a tener otra hija, Aurore, ahora ya también adulta. A esta última es a la única de la familia a la que parece irle bien, gracias a la tienda de su novio, el poco escrupuloso Bruno, que compra y vende productos de segunda mano a desfavorecidos. Oh, sorpresa, Robert Guédiguian vuelve a ambientar una película en su Marsella natal, repitiendo con su compañía estable, encabezada por su esposa, Ariane Ascaride, y Jean-Pierre Darroussin y Gérard Meylan. Sigue siendo interesante su discurso, esta vez en torno al valor del sacrificio, cuando está destinado a sacar adelante a la familia. Como buen cineasta de izquierdas habla de la explotación capitalista, y de las dificultades para sobrevivir trabajando muchas horas por un salario bajo, y poder conciliar con la crianza de un bebé. Pese a todo, el viejo idealista ha llegado a la conclusión de que mantener la rebeldía juvenil quizás no lleva a un buen puerto, pues se corre el riesgo de acabar envidiando a quien sigue un camino quizás más convencional, y más duro, pero que se ve recompensado con sacar adelante a los suyos. Incluye también una crítica a quienes imponen las huelgas, amparados por la inmunidad que ofrece el cargo de delegado sindical, pero intimidan a quienes legítimamente no quieren seguirla. Y se ponen de manifiesto la degradación de los valores morales, y los peligros de las drogas o de usar el sexo como moneda de cambio. Por supuesto, el autor de Marius y Jeannette sigue siendo un maestro a la hora de dirigir a los actores; a los de siempre posiblemente les haya dado pocas indicaciones, se nota que saben de sobra lo que se espera de ellos. La mejor, como cabe esperar, Ascaride, ideal como abuela coraje, que fue justamente recompensada con la Copa Volpy a la mejor actriz en Venecia. Se luce en una escena en la que su personaje confiesa una revelación inesperada. También demuestran nivel los más jóvenes, Anaïs Demoustier, Robinson Stévenin y Lola Naymark, con los que Guédiguian también había trabajado previamente. Pero esta vez el marsellés pincha un poco, en comparación con su media habitual. No acaba de hacer que funcione un guión artificioso que ha coescrito con Serge Valletti, con el que había colaborado ya en algunos de sus últimos trabajos. Da la sensación de que ambos tenían en mente cómo querían acabar el film, así que todo conduce a un desenlace forzado. Los diálogos no resultan naturales, y a veces la acumulación de desgracias que sufre alguno de sus personajes llega a producir el efecto contrario al perseguido, no logra aumentar el dramatismo sino que incluso produce risas. En concreto, ocurre en un momento con un autobús y unos policías. Otros fragmentos no parecen creíbles, por ejemplo que una de las hijas pida ver un vídeo erótico que ha grabado…¿su hermana?

5/10
La casa junto al mar

2017 | La Villa

Tres hermanos se reúnen en la casa familiar –situada en una preciosa cala cerca de Marsella– cuando el padre de ellos sufre un ataque por el que queda aparentemente inconsciente, ajeno a la realidad. Por un suceso del pasado, Angèle –ahora actriz de renombre– no visitaba el lugar desde hacía veinte años, cosa que le reprocha su hermano Armand, que se quedó allí al cuidado de su padre y al frente de un modesto restaurante. Joseph, por su parte, ha llegado con una joven conquista, Bérangère, aunque la falta de conexión entre ellos habla a las caras de que la relación se ha terminado. Una película muy Guédiguian. El director francés sigue fiel a sus principios, a sus conflictos, a sus personajes. Es decir, a toda una generación occidental desilusionada que en su juventud abanderó la utopía comunista, la lucha contra el patrón y el burgués acomodado, la repartición equitativa, y que ha visto cómo las cosas se han mantenido inalterables. Esa búsqueda de la paz en la tierra, sin asideros más allá de esta vida, se escapa. Y el tiempo pasa y las ilusiones se van desvaneciendo, sólo quedará entonces esa nostalgia del tiempo pasado, de esa época alegre y romántica de deseos irrealizables por los que se estaba dispuesto a jugarse el futuro. Robert Guédiguian se mira en esos personajes de sus películas, que siempre son los mismos y que vienen a ser un islote en medio del océano del mundo moderno. Su corazón no ha cambiado y mira atrás con nostalgia intentando alcanzar algún fleco suelto del pasado. Pero hay también una rendida y sincera comprensión de lo ocurrido: “Tú razón es de derechas, tus sentimientos de izquierdas –hace decir a un personaje, que concluye:–, como todos”. Con muchos elementos en común con Las nieves del Kilimanjaro, el director marsellés de origen armenio cuenta una vez más con todo su equipo de intérpretes, encabezados por su mujer Ariane Ascaride y por Jean-Pierre Darroussin, a quienes se suman otros habituales como Gérard Meylan o la más joven Anaïs Demoustier. Con maestría sabe hacerlos cercanos, accesibles, e introducir en el guión los conflictos de cada una, de cada uno, traumas o tragedias, dudas o tristezas con las que han de lidiar en crisis interiores, pero sabe hacerlos progresar, avanzar, incluyendo diálogos realistas, sonrisas y lágrimas, ternura y solidaridad, y eso aunque muchas situaciones o tristes decisiones no parezcan demasiado verosímiles. La casa junto al mar es una película hermosa –aunque no del todo alegre– también por el emplazamiento elegido por el director, una preciosa e idílica cala abierta al mar y a la luz del mediterráneo en donde a cualquier espectador le gustaría perderse.

6/10
Cézanne y yo

2016 | Cézanne et moi

La amistad entre Émile Zola y Paul Cézanne. Ambos se conocieron de niños, pues fueron compañeros de clase en Aix-en-Provence, y desde entonces fueron inseparables. Amigos desde la infancia y la juventud, sus anhelos artísticos les abrieron caminos diferentes: a Émile hacia la escritura y a Paul hacia la pintura. Ambos son hoy considerados dos de los más grandes artistas franceses del siglo XIX. La directora Danièle Thompson (La bûche, Patio de butacas) ofrece un film interesante, que gustará especialmente a amantes del arte y curiosos de la vida de los artistas. Que no se busquen en esta película grandes giros, momentos de tensión o una trama rocambolesca de intrigas. El cuidadoso guión de la propia directora traza algo así como una crónica de la amistad entre Zola y Cézanne a lo largo de sus largas vidas, con sus afinidades y distanciamientos, sus relaciones con otros artistas de la época parisina como Manet, Pisarro o Maupassant, los amores libertinos por las mujeres, a veces tormentosos, o sus modos de enfrentarse a la fama o a la falta de recursos. Se logra así un acercamiento bastante bien elaborado sobre las vidas de estos dos gigantes, pero sin que se caiga nunca en la hagiografía o el subjetivismo artificioso. Thompson establece el eje en torno al cual sitúa la trama en la visita que Cézanne y su mujer Hortense realizaron a Zola en 1888, en su casa de Medan. Allí los reproches del pintor al escritor por haberse valido de su vida para perfilar el personaje de Claude Lantier en su novela “La obra” sirve a Thompson para narrar el pasado de los amigos y el futuro que aún les quedaba por vivir. Además de la bella y adecuada banda sonora de Éric Neveux, destaca en Cézanne y yo el definido carácter de los protagonistas. Para ello se vale de unos estupendos actores: Guillaume Canet en el papel del Émile Zola, un escritor atormentado a su modo, pero más reservado y acomodaticio que su amigo pintor, y un sobresaliente Guillaume Gallienne en la piel de Cézanne, un ser éste de carácter volcánico, difícil de manejar, lo cual lo alejó de los grandes círculos artísticos y de sus seres queridos.

5/10
El cumpleaños de Ariane

2014 | Au fil d'Ariane

Ariane celebra su cumpleaños, recibe varios ramos de flores, tiene una gran tarta lista para festejar pero... su marido y sus hijos, sucesivamente, llaman por teléfono para anunciar que no podrán acudir. Decepcionada, se sube en su automóvil, un mini Cooper, dispuesta a alejarse de casa, y los acontecimientos y encuentros se suceden, un atasco le lleva a conocer a un motorista, que le lleva a un restaurante, que... Robert Gúediguian, con su esposa y musa Ariane Ascaride como actriz principal, presenta su film como una "fantasía", y en efecto estamos ante un divertimento entregado por un cineasta muy seguro de sí mismo, capaz de asumir riesgos al estructurar la narración siguiendo el mito de "el hilo de Ariadna", o sea encadenando situaciones de apariencia inconexas con personajes variopintos, pero que conforman una unidad, un destino. El arranque es agilísimo, con un movimiento de cámara imposible, y un buen uso de la música, con pasajes como el de la ópera de Verdi, muy a cuento, "la donna è mobile, qual piuma al vento". También resulta inteligente el recurso al doble sentido de la palabra "suis" en francés, que puede signficar "soy" o "sigo", lo que viene a indicar que para dar dar sentido a la propia existencia, y ser, hay que seguir, o sea, luchar, perseverar, no puede uno abandonarse a la pasividad, tirar la toalla, pensar que las cosas no tienen remedio. O sea, variación filosófica del pensamiento cartesiano, "Sigo, luego existo", muy adecuada para un director desencantado con algunas viejas y caducas ideas del marxismo, pero al que el egoísmo de las sociedades burguesas actuales tampoco satisface en absoluto, al final el amor y la bondad puestas en acción son lo que cuenta.  Tan bien engrasada está la narración en el primer tramo de la película, que el frenazo que nos detiene en el restaurante acaba cansando, se pierde un poco el ritmo, a pesar de algunas buenas ocurrencias. Además la resolución no acaba de satisfacer, no es cuestión de desvelarla aquí, pero no sólo resulta manida como desenlace, sino que quita algo de coherencia a las ideas que latían en la narración.

6/10
Nono, el niño detective

2012 | Nono, het, Zigzag Kind

Nono es un niño de 13 años que admira a su padre y quiere ser como él: el detective más famoso del mundo. Antes de su decimotercer cumpleaños, su padre lo envía con su tío, pero en el trayecto a Nono se le presenta la oportunidad ideal para demostrar que él también puede ser detective. Sus aventuras no han hecho más que empezar. Simpática coproducción europea para disfrutar por toda la familia que ofrece un guión agradable, compatible con las consecuentes dosis de humor, amor y aventura. Destaca la presencia de intérpretes de renombre como Isabella Rossellini.

5/10
Las nieves del Kilimanjaro, de Guédiguian

2011 | Les neiges du Kilimandjaro

Robert Guédiguian se podría definir artísticamente hablando como un director bipolar. Tan pronto rueda explosiones de optimismo (Marius y Jeannette, su film más conocido) como descarnados relatos repletos de pesimismo (La ciudad está tranquila). Entra en la primera categoría esta cinta cuyo título curiosamente no proviene del relato corto de Ernest Hemingway, que dio lugar a la popular cinta de Henry King con Gregory Peck. Las nieves del Kilimanjaro, de Guédiguian en realidad alude a una canción de Pascal Danel, muy popular en Francia, y que cantan los personajes en un momento determinado. Guédiguian acierta al retratar las consecuencias de la crisis económica, que obliga al sindicato de trabajadores de astilleros a sortear públicamente el nombre de los veinte empleados que la empresa tiene que despedir para evitar el cierre. Uno de los escogidos, Michel, representante de los trabajadores, trata de hacer frente a su cese laboral, al tiempo que celebra su aniversario con Marie-Claire, en compañía de hijos, nietos y amigos que les hacen un regalo muy especial: un viaje al Kilimanjaro. Como es habitual, Guédiguian filma en su Marsella natal, y le da los dos personajes principales, Michel y Marie-Claire, a sus dos actores habituales, Jean-Pierre Darroussin y Ariane Ascaride, esposa del realizador. Sin embargo, la película –que según los títulos de crédito se inspira en el poema de Victor Hugo 'Les pauvres gens', reivindicación de la solidaridad– no suena a ya vista, sino que tiene cierta frescura, y mezcla muy bien comedia y drama. Aunque Las nieves del Kilimanjaro, de Guédiguian tiene tono de fábula, resulta lo suficientemente realista, y confronta diferentes actitudes ante los problemas, la del personaje central y la de su antagonista. Además, todas las piezas confluyen en un desenlace emotivo, que apuesta por la reconciliación, la comprensión del prójimo y la confianza en el futuro. Darroussin y Ascaride demuestran una vez más que son grandes profesionales, con química en pantalla, y están rodeados de creíbles secundarios. Destaca en un papel más breve, pero de gran importancia, el joven Grégoire Leprince-Ringuet, que encarna a otro despedido.

6/10
Mi padre es ingeniero

2004 | Mon père est ingénieur

Curioso film de ‘navidades laicas’, o cómo tomar la imaginería católicas para pergeñar una historia de cine social comprometido con la izquierda. El relato del nacimiento de Jesús en Belén sirve como arranque para conocer que Natascha es víctima de un fuerte shock, no responde a nada, tiene que ser alimentada, lavada, etc. por sus padres. Robert Guediguian vuelva a trabajar con su esposa y actriz favorita en un film intenso, de nostalgia por esos ideales sociales que difícilmente se abren camino en el día a día.

4/10
Marie-Jo y sus dos amores

2002 | Marie-Jo et ses 2 amours

Marie-Jo está casada con Daniel, con quien tiene una hija. Viven felices en Marsella. Pero también tiene a un amante, Marco, que la adora. Marie-Jo se debate continuamente por cuál de los dos decirse, porque los ama a ambos y sabe que la situación debe aclararse de una vez por todas. Drama de Robert Guédiguian (Marius y Jeannette), rodado con el estilo realista y pausado (y a veces pesado) al que nos tiene acostumbrado este director francés de origen armenio. Como casi siempre protagoniza su musa Ariane Ascaride, mientras que otro habitual de su cine, Jean-Pierre Darroussin (Las nieves del Kilimanjaro, de Guédiguian) interpreta al marido de la protagonista.

4/10
De todo corazón

1998 | À la place du coeur

Un embarazo, donde el padre, negro, es acusado de violador. Y el apoyo de las familias respectivas. Con esos mimbres el francés Robert Guédiguian traza un interesante drama social, en su línea habitual.

4/10
Marius y Jeannette

1997 | Marius et Jeannette

Marsella. Marius y Jeannette están a la mitad de sus vidas y subsisten a base de precarios trabajos. Él es guardián de una fábrica que está a punto de demolerse y ella cría a sus dos hijos con un exiguo sueldo de cajera. El amor se abrirá paso con dificultad. Comedia social del mejor Guédiguian. Para cinéfilos exquisitos.

7/10

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