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Biografía

Jordi Gasull

Jordi Gasull

Jordi Gasull

Premios: 1 Goya

Goya
2013

Ganador de 1 premio

Filmografía
Tadeo Jones 2. El secreto del Rey Midas

2017 | Tadeo Jones 2. El secreto del Rey Midas

Tadeo aún recuerda la fantástica aventura que vivió con Sara tiempo atrás, pero ahora ha vuelto a su vida habitual, con su trabajo como albañil. Sin embargo, su amor por Sara no ha disminuido y tiene planeado demostrárselo con un anillo de compromiso. La oportunidad surge cuando acompaña a Sara a una convención de arqueología en Las Vegas, en donde ella presentará un manuscrito que demuestra la existencia del collar del rey Midas, cuyo poseedor convertía en oro todo lo que tocaba. Las tres piezas del mágico collar fueron desperdigadas por el mundo y Sara conoce las claves para encontrarlas. Cinco años después de Las aventuras de Tadeo Jones, película de animación que marcó un hito en la taquilla española con más de 13 millones de euros de recaudación, llega esta segunda parte con la esperanza de emular el éxito precedente. Desde luego el tiempo de preparación se nota en el resultado logrado por Enrique Gato y compañía. Porque Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas tiene todas las virtudes de la primera parte y suma además otros aspectos que no brillaron tanto entonces. Mantiene así las señas de identidad del héroe: tan bueno y noble como torpón y poco avispado, quiere ser un nuevo Indiana Jones (ese sombrero ya no es casualidad pues hay mención explícita al personaje de Spielberg) pero sigue trabajando como obrero de la construcción. Sin embargo, a Tadeo le ha caído en suerte enamorar a la chica más alucinante y aventurera que se pueda imaginar, Sara Lavroff, una verdadera estrella de la arqueología al estilo Lara Croft, y gracias a ella será empujado a vivir por casualidad otra alocada aventura. El tono general sigue siendo adecuado para el target infantil al que se dirige, lo cual es seguramente una de las grandes causas de su éxito. La película resultará así especialmente entretenida para los pequeños, pues su desarrollo se sigue con facilidad, es aún más dinámica que la primera parte y nos lleva a varias localizaciones, desde Las Vegas en Estados Unidos, hasta Granada en España o el cálido desierto de Egipto. Los protagonistas serán perseguidos –magnífica la larga secuencia en Granada– y tendrán que sortear diversos peligros provocados por un equipo de avariciosos rivales. De fondo, la historia escrita por Jordi Gasull, Neil Landau y Javier López Barreira, habla a las claras de los peligros de la ambición –se narra y recupera el mito del Rey Midas– y de que el poder más fuerte para combatir el mal y la muerte es el sacrificio por amor. Donde Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas es claramente superior al film original es en la calidad visual de la animación. Aquí todo está más cuidado, se tienen en cuenta los detalles y la acción no chirría. Es algo que el equipo técnico ya logró con su film anterior, Atrapa la bandera, y que ahora confirma de nuevo. Y como es habitual en la saga otro punto fuerte es su sentido del humor, con muchos gags sencillos pero eficaces que condimentan constantemente la trama. A este respecto el trío de guionistas recupera al alocado personaje de la momia, cuyas estrafalarias apariciones se mantienen en justo equilibrio para no ser demasiado cargantes. También se incluyen divertidos gags protagonizados por el loro Belzoni y el perro Jeff.

6/10
Atrapa la bandera

2015 | Atrapa la bandera

Tras el inesperado éxito de Las aventuras de Tadeo Jones –que obtuvo una impresionante recaudación en España superior a los 15 millones de euros– el equipo liderado por el director Enrique Gato y el guionista Jordi Gasull, bajo la producción de Mediaset y Telefónica, entregan cuatro años después Atrapa la bandera, un film muy meritorio llamado a convertirse en uno de los referentes de la animación española. Desde luego, la película supone un paso adelante considerable en cuanto a calidad con respecto a su precedente y todo apunta a que podemos estar ante un tándem creativo que puede dar mucho que hablar en el futuro. Mike es un intrépido chaval de doce años, al que le gusta vivir aventuras arriesgadas, junto a su amigos Amy y Marty. El padre de Mike es astronauta de la NASA y su abuelo también lo fue, aunque ahora vive retirado en una residencia y apenas mantiene contacto con su familia. Algo sucedió en el pasado que Mike no acierta a comprender. Ahora, cuando un millonario texano llamado Richard Carson decide hacer creer al mundo que la llegada a la luna del Apolo XI en 1969 fue un montaje y se descubre que desea robar la bandera que depositaron allí los norteamericanos, la NASA decide adelantarse y el padre de Mike es nombrado jefe de una nueva expedición espacial. Sin embargo, por una serie de contratiempos y casualidades serán Mike, su abuelo Frank, su amiga Amy y la mascota Igor quienes puedan malbaratar los planes del malvado Carson. Lo primero que salta a la vista en Atrapa la bandera es su “look” yanqui y su intención de ofrecer una película destinada a un público lo más internacional posible. Cualquier referencia a su país de producción, España, sencillamente no existe y los personajes, la ambientación y la historia pertenecen al imaginario del más puro cine de Hollywood. Por otro lado, la estrategia a la hora de escribir la historia y crear a los personajes es claramente el cine estadounidense, de ahí sus referencias a filmes como Space Cowboys y sus clarísimos modelos al concebir los personajes: el carácter del abuelo Frank recuerda al célebre Sr. Fredricksen de Up; la madre de Mike rememora a la Elastigirl de Los increíbles; la hermana pequeña, Tessa, resulta casi clavadita a la Boo de Monstruos S.A. o a la Agnes de Gru. Mi villano favorito... Aunque lógicamente se pueda achacar en este sentido cierta falta de originalidad, no cabe duda de que lo que ya funcionó con Tadeo Jones es un camino seguro hacia el éxito y que si se desea ofrecer un producto de calidad más vale aprender de los maestros. Y en este sentido, resulta tremendamente gracioso y audaz el homenaje que se hace al director Stanley Kubrick, un simpatiquísimo guiño para los más cinéfilos. Visualmente la película está muy cuidada y se nota que Enrique Gato y su equipo han contado con un presupuesto más holgado. Ya sólo el prólogo sitúa la calidad de la animación a buena altura, en un nivel muy superior al acostumbrado en España, pero también funciona fenomenal la larga secuencia del asalto a la residencia. Y el director se encarga de planificar con mucho esmero y sobre todo de mantener un excelente ritmo que no decae ni un minuto y que hace posible lo más importante: entretener sin pausa. Quizá, es cierto, podría haberse pulido más la gestualidad de los personajes, los matices, así como equilibrar algo más la presencia de algunos de ellos en pantalla: se echa de menos por ejemplo más protagonismo materno o mayor sentido en los gags de la hermanita Tessa. Por contra, sí se consigue que la continuada presencia de la mascota –el lagarto Igor en este caso– no resulte cargante, sino divertida, algo difícil y que suele ser un lastre en este tipo de filmes. Aunque destinada eminentemente a un público infantil, hay en la historia concebida por el también productor Jordi Gasull y el resto de los guionistas cuestiones de calado, de esas que no pasan de moda y que él guión enaltece e incorpora con optimismo. Se trata así con realismo la dificultad de las relaciones familiares, desencuentros entre padres e hijos que pueden durar toda una vida; y de ahí la importancia capital de no rendirse a la hora de luchar por la ansiada reconciliación. La amistad es otro tema clave, así como la necesidad de colaboración para llevar a cabo un objetivo común, en clara consonancia con la misión que cada uno ha de desempeñar en esta vida.

6/10
Las aventuras de Tadeo Jones

2012 | Tad, the Lost Explorer

Procedente del mundo de los videojuegos, el pucelano Enrique Gato ganó en 2006 el Goya al mejor corto de animación, así como numerosos premios internacionales, con Tadeo Jones, seguido de Tadeo Jones y el sótano maldito, que obtuvo otro galardón de la Academia Española. El personaje venía a ser una parodia de Indiana Jones, muy influida por los comics de "Superlópez", la versión cómica de Superman creada por Jan, autor que finalmente acabó dibujando la versión en viñetas de Tadeo Jones en dos álbumes. Ahora, Gato se lanza a la aventura de debutar en el largo con Las aventuras de Tadeo Jones, una producción de animación digital concebida para tener difusión internacional. En Las aventuras de Tadeo Jones, el protagonista pierde su modesto trabajo como obrero de la construcción pues anda más concentrado en sus aspiraciones de convertirse en un gran arqueólogo. La oportunidad le llega cuando por una serie de circunstancias acaba sustituyendo a un amigo en un viaje a Perú para llevarle una antigua tabla inca a un profesor que trata de descubrir los restos de una legendaria ciudad perdida. Con ayuda de la hija de éste, un loro mudo, un perro y Freddy, un vendedor de baratijas, Tadeo se ve inmerso en la búsqueda de este lugar, pero tendrá que tener cuidado con los matones de una corporación de cazadores de tesoros. Se nota que cuenta con un presupuesto restringido en comparación con las superproducciones de Pixar y DreamWorks, sobre todo en la animación de los personajes, muy pobre comparada con la media de las producciones actuales. Por contra, están bastante cuidados los fondos, sobre todo las localizaciones naturales de Machu Picchu. Aunque como pasaba en su precedente más inmediato, la también española Planet 51, a los personajes les falta encanto, se salvan en esta ocasión una momia cuyos movimientos se inspiran en el capitán Jack Sparrow, y el loro, que se expresa a través de carteles. Las aventuras de Tadeo Jones funcionará entre el público infantil. Sin embargo, el guión, de diálogos poco inspirados, no pasa de homenaje pobre a los filmes de Steven Spielberg, con secuencias de acción muy propias del universo de En busca del arca perdida, pero que recuerdan a los peores títulos de las consolas, sin una mínima entidad propia o capacidad de sorpresa. El género paródico en teoría debería compensar esta falta de originalidad con risas, pero éstas no se logran en ningún momento. Podría haber seguido la estela del citado historietista Jan, que le sacaba mucho jugo a la hispanización de los tópicos de sus modelos americanos, pero quizás pensando en la distribución internacional no hay nada típicamente español, lo que podría haber dado de sí. Siguiendo la estela de los americanos, se ha contratado a alguna estrella como doblador, aunque no se entiende muy bien que el humorista José Mota doble con acento de España a Freddy, un personaje que debería hablar con entonación en peruano. El arranque, lo mejor del film, que presenta a Tadeo Jones de niño, promete un mínimo fondo reflexivo en torno a la lucha por hacer realidad los sueños, aunque todo esto finalmente se diluye en el desarrollo. Queda algún pequeño mensaje de medio pelo sobre temas como las consecuencias de la mentira, pero se introduce de forma demasiado rutinaria.

4/10
Lope

2010 | Lope

Siglo de Oro español. El soldado Lope de Vega vuelve de la guerra en las Azores, dispuesto a establecerse en Madrid y no volver a servir en el ejército. Tras enterrar a su madre, decide cultivar su pasión por el teatro y los versos, buscando el respaldo del empresario Jerónimo Velázquez. Logrará ganarse su confianza, al tiempo que cultiva una relación amorosa clandestina con su hija, Elena Osorio, y se siente atraído por Isabel de Urbina, de noble familia.El cine hispano sigue haciendo un esfuerzo por abordar tramas interesantes de su apasionante pasado, tras Alatriste y La conjura de El Escorial. Y hay que agradecer el gran esfuerzo de producción, la ambientación histórica es impresionante, y el elenco de actores bastante aceptable. Pero como ocurría en los mencionados títulos, el resultado es desigual. La idea al abordarse libremente la vida de uno de los genios de la literatura española, Lope de Vega, y que remite a Shakespeare enamorado, es ofrecer sus cuitas amorosas, al hilo de su vocación a las letras. Aunque una cosa es la intención, y otra el resultado, un tanto deslavazado.No es fácil dilucidar si es cosa del guión de Jordi Gasull e Ignacio del Moral, o de la puesta en escena de Andrucha Waddington, pero la sensación del conjunto es de escasa vertebración e indefinición de personajes. Valga a tal efecto, un ejemplo. Arranca el film con una carta de Lope dirigida a su madre, y tal recurso epistolar, junto a la muerte de ella, poco aportan a la historia. Se nos indica que al protagonista le importan las apariencias -de ahí ese entierro, por encima de sus posibilidades-, pero luego esto parece inconexo con la posterior descripción del triángulo amoroso, donde los auténticos sentimientos de Lope hacia Elena e Isabel son poco nítidos, y no parecen desde luego en ninguno de los casos los de un enamorado. Es cierto que hay algunas escenas que funcionan -la improvisación de los sonetos, el encuentro de las dos mujeres...-, pero falta el deseable ritmo brioso y domina la frialdad en la narración, con enredos y rencores que no conmueven, y sentimientos y modos de actuar muy básicos, como esas exageradas miradas lascivas de Elena (Pilar López de Ayala) en los primeros pasos del film, o el modo en que se resuelve un juicio. Por otra parte, el conocedor de la obra de Lope echará en falta un mayor recurso a ella, aunque ciertamente, con respecto al caso Shakespeare, el hándicap estriba en que es menos conocida por parte del gran público.

4/10
Bruc: El desafío

2010 | Bruc: El desafío

Excelente muestra de cine de aventuras, con logradas secuencias de acción e impecable factura visual. Lo nunca visto en el cine español. El director Daniel Benmayor da un salto de gigante en este film, tras su fallido debut tras las cámaras con Paintball. La atractiva historia, ambientada en las montañas de Montserrat durante las Guerras Napoleónicas, se basa libremente en un hecho verídico que llegó a convertirse en legendario, según la cual un joven catalán logró la primera derrota del ejército napoleónico gracias a la bravura con que tocó el tambor en una zona escarpada de las montañas, de modo que el eco y la conmoción provocaron el desconcierto, la derrota y la postrer huida del invasor francés a manos de los lugareños. 1808. Juan es un joven de apenas veinte años, listo y despierto, que ayuda a su padre trabajando de carbonero en las montañas catalanas. Acostumbrado a la vida al aire libre y experto cazador, Juan encuentra la celebridad cuando provoca la derrota francesa en la llamada Batalla del Bruc. Pero el hecho resulta tan vergonzoso para Napoleón que encarga personalmente a su amigo Maraval que le traiga la cabeza del famoso rebelde. Ayudado por sus fieles secuaces –Attab, Baraton, De la Mata y Noailles–, Maraval no cejará en su empeño por reclamar el siniestro trofeo aunque para ello tenga que matar a todo el que se interponga en su camino. Por fin alguien demuestra que no todo en el cine español tiene por qué ser siempre frivolidad y Guerra Civil. Y, ¡albricias!, por fin dejamos a un lado la autoflagelación a la que siempre recurren los cineastas –no vaya a ser que se les tache de engreídos o no sé qué– y alguien se atreve a desenterrar un glorioso episodio de nuestra historia y a proclamar con orgullo que en España ha habido héroes que han combatido por la libertad y por altos ideales. Bruc es una película de género con todas las de la ley, un film de aventuras de corte clásico, con héroes y villanos, dolor y amor, y ofrece un espectáculo muy entretenido, a la altura de los mejores filmes extranjeros de gran presupuesto. Quizá la clave del triunfo estriba en que el guión de Patxi Amézcua y Jordi Gasull no intenta abarcar demasiado y, consciente del terreno que pisa, se ciñe con resolución y realismo al curso de la trama (algo que olvidó Alatriste, por ejemplo), de modo que el espectador siempre está en vilo junto al protagonista. Tampoco se olvida de perfilar sutilmente a los personajes: todos ellos reciben su pequeña atención y botón de muestra es la fantástica presentación de Maraval. Es claro que la narración está en deuda con otras películas de cacería humana, en particular con Acorralado, y sobre todo con Apocalypto hacia el tramo final, pero también hay un serio esfuerzo por no rizar el rizo y, salvando un par de detalles (¿cómo puede un montaraz catalán hablar con acento de Parla?), el conjunto es del todo verosímil. Benmayor narra con gran pulso y realismo, apoyado en una planificación trabajada y sencilla, que huye de estridencias, una límpida fotografía de Juan Miguel Azpiroz y un vívido montaje que no olvida la épica en una serie de preciosas tomas aéreas. Se echa en falta, eso sí, una banda sonora de mayor hondura y belleza, acorde con las imágenes. Todo el reparto está estupendo, desde el protagonista Juan José Ballesta, hasta su enamorada Astrid Berges-Frisbey, pasando por un sorprendente Santi Millán en su desagradable papel. Aunque quizá se lleve la palma el francés Vincent Pérez, que realiza un trabajo colosal.

7/10
El viaje de Arián

2000 | El viaje de Arián

Arián es una joven vasca que tiene una visión idealizada de la lucha callejera perpetrada por grupos radicales. Llevada de su romanticismo entra en contacto con Vivaldi, un terrorista de ETA obsesionado con la música clásica. Allí empieza a colaborar con la banda, primero con tareas informativas, y luego colaborando en un secuestro. ¿Es el suyo un viaje sin retorno? Intento del catalán Eduard Bosch de mostrar cómo una persona puede acabar asesinando en nombre de unos supuestos ideales. Ingrid Rubio, que da vida a Arián, dice que su personaje se ve sumergida en el mundo terrorista “por el amor que siente por un miembro de un comando”.

3/10

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