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Biografía

Chiwetel Ejiofor

Chiwetel Ejiofor

43 años

Chiwetel Ejiofor

Nació el 10 de Julio de 1977 en Forest Gate, Londres, Reino Unido

Esclavo del trabajo bien hecho

25 Febrero 2014

Ha intervenido en numerosas películas de cineastas de primera fila. Pero pocos apasionados del cine le tenían situado hasta que su extraordinario trabajo en "12 años de esclavitud" le ha proporcionado una justa candidatura al Oscar. Aún así, a muchos les sigue costando pronunciar el nombre Chiwetel Ejiofor.

Nacido en el barrio londinense de Forest Gate, el 10 de julio de 1977, Chiwetelu Umeadi Ejiofor procede de un matrimonio de emigrantes nigerianos formado por Arinze (médico) y Oblajuli (farmacéutica). Cuando tenía 11 años, sobrevivió a un accidente de coche en el que falleció su padre.

"Creo que la persona que más me ha inspirado a lo largo de mi vida es mi padre", ha comentado Ejiofor. "Era doctor pero también músico, de modo que heredé de él la vena creativa. También gracias a él aprendí a amar los sonetos de Shakespeare. Murió a los 39 años, y a medida que me acerco a esa edad tengo una relación más aguda y reflexiva con él, con mi recuerdo de él. Mi padre inspira todo lo que hago".

Para intentar superar la desgracia, a los 13 años participaba en funciones escolares. Gracias a una beca pudo estudiar en la Academia Londinense de Música y Arte Dramático.

Enseguida despuntó en la escena de la capital británica y llegó a ganar el prestigioso premio Olivier, al mejor actor, por su papel protagonista en un montaje de "Otelo". En el cine debutó de la mano del mismísimo Steven Spielberg, en un film sobre la esclavitud, Amistad, donde era el intérprete del ejército americano. Curiosamente, protagonizaba el film Matthew McConaughey, destinado a ser su mayor rival por el Oscar años después.

Sin dejar nunca las tablas, Chiwetel Ejiofor ha trabajado con realizadores cinematográficos de primera fila, como Stephen Frears, que le convirtió en un nigeriano que descubría que su jefe estaba implicado en tráfico de órganos humanos, en Negocios ocultos.

Fue jefe de la mafia en Cuatro hermanos, de John Singleton, el hombre recién casado con Keira Knightley, en Love Actually, de Richard Curtis, hermano de Denzel Washington, en American Gangster, de Ridley Scott, científico en 2012, de Roland Emmerich, detective en Plan oculto, de Spike Lee, asesino en Serenity, de Joss Whedon, entrenador de jiu-jitsu, en Cinturón rojo, de David Mamet, y hasta ha llegado a trabajar con Woody Allen, encarnando al idílico novio de Melinda (Radha Mitchell), en Melinda y Melinda.

"Todos los grandes directores con los que he trabajado poseen gran control y autoridad", ha explicado el actor. "Pero a la vez son capaces de permitir que suceda la magia, de crear una atmósfera idónea para que sus actores sientan que pueden explorar y sacar el máximo partido a sus habilidades".

Pero despuntaba especialmente en la apocalíptica Hijos de los hombres, de Alfonso Cuarón, donde era miembro de un grupo de la resistencia contra el despótico gobierno, en un mundo en el que la Humanidad había perdido la capacidad de tener descendencia.

Chiwetel Ejiofor también se ha prodigado en la televisión. Entre otros trabajos, encarnó al político sudafricano Thabo Mbeki en el telefilm sobre el fin del apartheid Endgame, y a un fiscal en Phil Spector.

Le ha cambiado la vida el realizador Steve McQueen, que le eligió como protagonista de su tercer largometraje, 12 años de esclavitud. Ejiofor realizó un extraordinario trabajo en la piel de un personaje real, Solomon Northup, afroamericano libre que en 1841 fue secuestrado y vendido como esclavo. El actor brilla en las secuencias más duras, especialmente en la del ahorcamiento.

Al film le ha ido bien en la temporada de premios y ha obtenido 9 candidaturas al Oscar, entre ellas la relativa al mejor actor para Chiwetel Ejiofor. "Ha sido una experiencia transformadora", ha comentado a propósito del rodaje. "No me siento la misma persona que cogió el teléfono al director, McQueen, para hablar por primera vez de la película. Ha sido un viaje que me ha cambiado. No puedo concretar cómo, pero lo ha hecho".

Chiwetel Ejiofor suele involucrarse sentimentalmente con actrices. Mantuvo una relación durante mucho tiempo con Naomie Harris (Skyfall), a la que ha sustituido por la absoluta desconocida Sari Mercer (Jatt & Juliet), con la que –según se rumorea– podría pasar por el altar.

Filmografía
Infinite

2020 | Infinite

La vieja guardia

2020 | The Old Guard

Andy lidera un comando de altruistas mercenarios, capaces de acometer las misiones más increíbles si creen que hay una causa justa. Por alguna misteriosa razón, la jefa había decidido la retirada, pero les piden ayuda para rescatar a un grupo de colegialas secuestradas por extremistas islámicos en Sudán del Sur. Resulta ser una trampa, y es que Andy y sus colegas Booker, Joe y Nicky comparten superpoderes especiales que les hacen inmortales, o casi. Logran escapar de la multinacional farmacéutica que quiere hacerse con el secreto de sus largas vidas, y se pondrán a la búsqueda de una nueva “soldado” con la que han contactado en sueños, y que es inmortal y no lo sabe; se trata de Nile, marine destinada en Afganistán. Adaptación de la novela gráfica de Leandro Fernández, dibujante, y Greg Rucka, guionista, el segundo también ha contribuido al libreto del film. Se trata de una cinta excesivamente larga y poco imaginativa, con mucha acción, heridas que cicatrizan solas y “resurrecciones”, un cóctel que acaba siendo cansino. En esta línea era desde luego mucho mejor la saga Los inmortales con Christopher Lambert y Sean Connery, y eso que distaba de ser una obra maestra. A pesar del carisma de Charlize Theron, y su excelente forma física, el film que nos ocupa está más cerca de la tontorrona Aeon Flux que de Mad Max: Furia en la carretera. Se le quiere dar al film un toque feminista –tiene detrás una directora, Gina Prince-Bythewood, conocida por la discretita La vida secretas de las abejas, y mandan en el reparto las mujeres, Theron y KiKi Layne–, y otro “arco iris” e intercultural –los enamorados inmortales en bandos opuestos durante las cruzadas–. Aunque es lo de menos, y que nadie espera grandes reflexiones sobre el sentido de la vida, la eternidad, el amor o el sentido del deber, en una película tontorrona de usar y tirar, de la que se nos acaba apuntando la inevitable secuela.

4/10
Tonight at Noon

2019 | Tonight at Noon

El niño que domó el viento

2019 | The Boy Who Harnessed the Wind

Película basada en hechos reales, que supone el debut en la dirección de largometrajes del actor Chiwetel Ejiofor, quien también se reserva un papel, el de padre del protagonista. Sigue a William Kamkwamba, un espabilado adolescente que vive en Malaui, y que apasionado por la ciencia, está muy ilusionado por acudir al colegio, y ya piensa en el futuro en la universidad. Pero su vida no es sencilla. Su familia se dedica a la agricultura, y su padre, con poca formación y escasos recursos, piensa que el chico debe arrimar el hombre, sobre todo, trabajando la tierra. Una hambruna y la coyuntura internacional que sacude a los mercados tras los ataques terroristas del 11-S, pone a la familia en especiales aprietos, y no hay dinero para pagar los estudios de William. Éste, sin embargo, tiene una idea para poder regar las tierras de su padre y del resto de aldeanos, pero debe superar el obstáculo de la incredulidad del progenitor, que considera que sus ideas científicas son juegos de niño. Se nota que Ejiofor ha afrontado la película con gran ilusión, pues la trama que maneja, basada en el libro escrito por el propio William Kamkwamba en compañía de Bryan Mealer, presenta elementos muy atractivos. No es el más pequeño la descripción de la vida sencilla en África, donde el esfuerzo por cubrir las necesidades más elementales, como el alimento, el vestido o la educación, pone en valor las cosas que verdaderamente importan, frente a tanta frivolidad que consume tiempo y energias en Occidente, donde muchas vidas se muestran deprimentemente vacías. En tal sentido tiene fuerza dar el contexto histórico en que transcurre la acción, el ataque a las Torres Gemelas, sin aspavientos, incluso señalando cómo en otra parte del Globo, aquello resulta muy lejano, frente a otras noticias locales, como la celebración de un partido de fútbol. Y no obstante, esos sucesos distantes, tienen influencia, y mucha, en un mundo globalizado. Destaca el gran esfuerzo de producción, y hay escenas intensas, como la de la muchedumbre peleando por el escaso grano que el gobierno pone a la venta para su cultivo. Quizá Ejiofor ha querido abarcar muchas cosas, y algunas las sugiere de un modo leve, de modo que falta un poco de cohesión al conjunto. Tiene interés dibujar cómo la implantación de la democracia en los países africanos tiene sus dificultades, es otra cultura, un modo diferente de ver la vida. Y puede surgir la violencia para imponerse, más cuando está en juego mantenerse en el poder, o simplemente, la supervivencia, dar de comer a la propia familia. De todos modos, se apuntan situaciones que quedan algo deslavazadas, no se sabe muy bien adónde se quiere ir a parar con su presentación. Es el caso de la hermana mayor de William, que tiene un amor secreto, y va a tomar decisiones que comprometen su futuro. Y la relación paternofilial, que prometía ser jugosa, deja un sabor a decepción, es un tanto abrupto lo que vemos, tanto el rechazo inicial del padre a las ideas del hijo, como finalmente –y no creo que haga "spoiler" en una película cuyo título es el más "spoileador" del que este crítico tiene memoria–, su celebración. Por otro lado, da la impresión de que se quieren reivindicar de algún modo las costumbres ancestrales, con las vistosas danzas tribales con tipos con zancos y máscaras para pedir la lluvia, y fustigar algunos elementos foráneos, pero tal idea resulta confusa, pues al fin y al cabo es la ciencia llegada de fuera y contenida en los libros de texto, la que puede mejorar la explotación agrícola de la zona. El reparto, compuesto de desconocidos a excepción de Ejiofor, resulta adecuado, incluido el joven debutante Maxwell Simba como protagonista.

6/10
Maléfica: Maestra del mal

2019 | Maleficent: Mistress of Evil

En 2014, dentro de la política de revisar sus clásicos de animación con actores de carne y hueso, acompañados de deslumbrantes efectos visuales, Walt Disney decidió abordar el cuento de “La bella durmiente” de Charles Perrault centrando su atención en la villana Maléfica, que no habría sido siempre tan mala, y que hasta podría ser que tuviera su corazoncito. Maléfica sorprendió agradablemente, hasta el punto de que la compañía del ratón vislumbró que había espacio para planear una secuela, Maléfica: Maestra del mal. Todo pivota en el nuevo film alrededor del romance entre la princesa Aurora –que se ha convertido en una hija para Maléfica– y el príncipe Philip, perdidamente enamorados. De producirse el enlace matrimonial, idea que no agrada a Maléfica, esto supondría el aparcamiento definitivo de las diferencias entre su reino de las ciénagas y el reino del castillo. Una cena concertada para que se conozcan las familias políticas, termina en desastre cuando el rey y padre de Philip queda en estado durmiente, hecho del que todos culpan, incluida Aurora, a Maléfica. Pero en realidad se trata de un oscuro plan urdido por alguien más maléfica aún que Maléfica, su futura consuegra y reina Ingrith, que ha visto la ocasión de terminar definitivamente con todas las criaturas del reino de las ciénagas, para tomar ella las riendas del poder. Linda Woolverton, la guionista del film original, repite en esta tarea respaldada por dos escritores, Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue, cuyos principales logros no están precisamente en cintas disneyanas familiares, sino en la serie para adultos de Amazon Transparent. En cualquier caso la nueva entrega maléfica discurre por parámetros semejantes a los de su predecesor, incluido un arranque empalagosamente saturado de efectos visuales, con los dos tortolitos enamorados Aurora y Philippe acompañados de criaturitas voladoras y florecillas sin fin, que invita a los peores presagios. Pero por fortuna, idear a una villana a la altura de Maléfica, una Michelle Pfeiffer que casi acaba robando la función a Angelina Jolie, permite desarrollar una trama con el justo punto siniestro para no asustar a los niños y complacer a los adultos, lo que incluye algún momento espeluznante, especialmente el encierro de las criaturas de las ciénagas para ser gaseadas, un movimiento audaz que inevitablemente nos evoca las siniestras cámaras de gas de los campos de exterminio nazis. En tal sentido parece haber sido una buena idea confiar la tarea de dirigir la cinta al noruego Joachim Rønning, quien parece sentirse cómodo con las dimensiones de los rodajes de Hollywood tras rodar para Disney tras su entrega de la saga de Piratas del Caribe. El resultado es una cinta muy entretenida, con guión novedoso, y donde se sabe sacar partido a múltiples personajes secundarios. Quizá alguna idea resulta un tanto peregrina y no excesivamente desarrollada, como la de imaginar un linaje de criaturas maléficas con cuernos como ella, pero sirve para apuntalar la idea de que pueblos con culturas diferentes deberían poder ser capaces de convivir en armonía conservando su particular idiosincrasia. Las escenas de batallas son muy vistosas, y no desmerecerían en una saga tolkieneana de la Tierra Media.

6/10
María Magdalena

2018 | Mary Magdalene

Jesús visto a través de los ojos de una de sus más fieles discípulas, María de Magdala. La acción arranca con ella tenida por endemoniada por los suyos, al negarse a casarse con el hombre que le han asignado como esposo, y prosigue con el seguimiento a ese nuevo Rabí del que todo el mundo habla, entre la oposición familiar y la aceptación un tanto a regañadientes de los otros apóstoles, todos varones. Mientras ellos tiene una concepción de su reino mesiánico puramente material, ella sabrá ver más allá. Plúmbea película de corte bíblico, que llega a las salas de cine con motivo de la cercanía de la Semana Santa. Más allá de su supuesto y poco sutil discurso feminista –aunque dirige un hombre, Garth Davis (conocido sobre todo por Lion), el libreto lo firman dos mujeres con escaso bagaje como guionistas, Helen Edmundson y Philippa Goslett–, o de sus abundantes detalles heterodoxos –la omisión de la palabra “padre” en la oración del padrenuestro, los bautizos que realiza el mismo Jesús, los motivos de la traición de Judas, la escasa categoría de Pedro, una de las muchas piedras sobre las que edificar la Iglesia…–, sorprende la arritmia de la narración, y su escasa capacidad para despertar emociones genuinas. Imposible saber qué puede atraer a María y demás seguidores del Jesús compuesto por Joaquin Phoenix, poco entrañable y a quien incluso arrebatan las palabras de los evangelios para darle otras que no pronunciaría ni el sacerdote más incompetente a la hora de improvisar su sermón dominical. De modo que el esfuerzo de Rooney Mara por mostrar arrobamiento ante las palabras del maestro, o sus muestras de caridad hacia los necesitados, se revelan insuficientes. En tal sentido sólo eleva la narración la breve aparición de la Virgen María, la madre de Jesús, con su intercambio dialógico con la otra María, pero sabe a poco. Los apóstoles son personajes muy desdibujados, y los detalles familiares están metidos con calzador. Se ha tratado de conceder a la narración cierta sobriedad. Los parajes donde discurre la acción posibilitan vistosos planos generales, y también los que se refieren a Jerusalén, tienen cierto empaque. Pero se echan en falta muchedumbres, como si se anduviera con escasez de presupuesto aunque, quién sabe, tal vez se trata de alguna misteriosa decisión artística. Y la banda sonora del repentinamente fallecido Jóhann Jóhannsson –se trata de su último trabajo, y es coautor– no brilla demasiado, quiere subrayar cierto aire misticista y solemne algo desconcertante en el film, igual que esa decisión de Phoenix de ir en muchas ocasiones con los brazos debajo de su túnica, ofreciendo un aspecto chocante y poco cercano, lo contrario de lo que se espera de Jesús.

4/10
Come Sunday

2018 | Come Sunday

La trayectoria del pastor pentecostalista afroamericano Carlton Pearson, que llena su iglesia en Tulsa, Oklahoma, todos los domingos, gracias a sus sentidos sermones, a su carisma y a la preocupación sincera por los miembros de su congregación, hasta el punto de que ocupan sus bancos en armonía blancos y negros. Casado y con niños, en 1998 su fe va a pasar por una dura prueba, cuando rehúsa ayudar a su tío septuagenario Quincy, que está en prisión, y que necesita una carta de recomendación para que no le nieguen la libertad condicional. Su actitud estricta y poco misericordiosa empujan al otro al suicidio. Es el detonante de una crisis interior que le hace cuestionar la existencia del infierno, y que sea necesario creer en Jesús y hacer buenas obras para alcanzar la salvación eterna. Al trasladar sus dudas a su congregación, se produce un tremendo revuelo entre sus superiores, los fieles y su propia familia. Joshua Marston sorprendió en 2004 con su película independiente María, llena eres de gracia, pero luego ha seguido una trayectoria algo errática. En el film que nos ocupa parte de una historia real, convertida en guión por el desconodido Marcus Hinchey, que quizá llame la atención al público cristiano protestante, pero que al no creyente puede desconcertar, y también al católico. Pues la idea de que la redención de Cristo tiene un alcance universal, y se dirige por tanto a todos los hombres, también a los no bautizados, que encontrarán a Jesús por caminos inesperados sin ser tal vez conscientes de ello, es doctrina común, por lo que las terribles dudas del protagonista causan cierto estupor, aunque seguramente se ajustan a cierto cristianismo muy atado a la literalidad de la Biblia, y que hacen más hincapié en la infinita justicia de Dios, que le llevaría a castigar al pecador, que en su también infinita misericordia, por la que nunca niega su perdón. En cualquier caso, y aunque intenta ser riguroso y el acercamiento es respetuoso, el film acaba limitándose a dar vueltas a estas dudas teológicas y al drama humano consiguiente, que encarnan bien Chiwetel Ejiofor, el pastor, Condola Rashad, su esposa, Jason Segel, un fiel ayudante, Martin Sheen, el mentor, Danny Glover, el tío Quincy. Quizá está metido algo con calzador la subtrama del pianista gay, con sus dilemas entre serlo y comportarse como tal, y el miedo a que el cielo le esté vedado, o las alusiones al genocidio de Ruanda.

5/10
Doctor Strange (Doctor Extraño)

2016 | Doctor Strange

El doctor Stephen Strange es un afamado neurocirujano asentado en Nueva York, cuyas manos obran algo parecido al milagro a la hora de acometer delicadas operaciones en el cerebro de sus pacientes. Con un ego bastante subido, sólo vive para el trabajo, pero su mundo va a venirse abajo cuando sufre un terrible accidente de automóvil: aunque salva la vida, sus manos han sufrido múltiples lesiones, y conservan un temblor que no parece fácil que desaparezca. A pesar de su empeño en recuperarse con rehabilitación, los avances son lentos, y se convierte en un tipo amargado. Hasta que se entera de la recuperación de quien debía ser un tetrapléjico, un tal Pangborn, quien le explica que ha sido gracias a la sabiduría ancestral de una mujer conocida como la Anciana. Aunque escéptico, Stephen viaja a Nepal, y aprenderá que existen unos conocimientos diferentes a la ciencia en la que siempre ha confiado. De modo que se empapa de misticismo, y de la existencia de multiversos, universos paralelos, hasta el punto de que encuentra un nuevo sentido a su vida, hay otras metas y posibilidades para ayudar a los demás más allá de la mesa de operaciones del hospital. Adaptación de las andanzas del personaje de cómic, creado por Steve Ditko en 1963. Aunque no es de los más populares, parece claro que Walt Disney pretende sacar el máximo partido a la amplia galería de personajes de superhéroes de cuyos derechos es propietaria tras la compra de Marvel en 2009. La idea aquí es entregar aventuras con un componente mágico, y de este modo explorar nuevos terrenos frente a las tramas de los típicos superhéroes con su superpoder correspondiente, los grupetes de superhéroes, u otras recientes vías "innovadoras" que incluyen el cine negro (Jessica Jones y compañía) o la parodia (Deadpool). De modo que se presenta el conflicto fe-razón, para lo que parece muy adecuada la elección del director, Scott Derrickson (que brilló en la cinta sobre posesión diabólica El exorcismo de Emily Rose), que es también uno de los autores del guión. Además se incide en la egolatría inicial del protagonista (el eficaz Benedict Cumberbatch), que recibe la correspondiente cura de humildad, a la que contribuyen primero su compañera de hospital Christine Palmer (Rachel McAdams), y luego sus compañeros de aprendizaje (la Anciana a la que da vida Tilda Swinton), más Mordo (Chiwetel Ejiofor) y Wong (Benedict Wong). Los efectos visuales están muy cuidados, con esos edificios que se pliegan y la dinámica acción con las peleas de rigor, deudores de títulos como Origen y Matrix. Y aunque puede agotar la pirotecnia digital, que a veces resulta excesiva, los conflictos aligerados con dosis de humor bien calculadas, hacen que el visionado del film sea en líneas generales altamente disfrutable. Quizá el villano de Mads Mikkelsen sea demasiado hierático, pero en fin, tiene su lado medianamente inquietante, y da pie a un clímax bucle la mar de ingenioso.

6/10
Marte (The Martian)

2015 | The Martian

Ridley Scott dirigió en los principios de su carrera dos clásicos de la ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero, con ribetes de terror, y Blade Runner, emparentada con el cine negro. Mucho más recientemente, revisitó el territorio Alien con Prometheus. Aunque la historia que Marte (The Martian) sea ficción, la película tiene más de ciencia que de fantasía, pues imagina con gran realismo un futuro próximo en que gracias al programa espacial Ares de la NASA, una misión tripulada ha llegado con éxito a Marte. Una intensa tormenta de arena obliga a partir precipitadamente del planeta, y atrás queda el botánico Mark Watney, al que sus compañeros con la comandante Melissa Lewis al frente han dado por muerto a causa de un accidente. Craso error, pues Mark sobrevive, y deberá arreglárselas solo con mucho ingenio y sangre fría, manteniendo la esperanza de poder comunicar con la Tierra en algún momento, antes de que sea demasiado tarde y se agoten sus reservas de alimento y oxígeno. Sin duda estamos ante la mejor película que se ha rodado sobre el planeta rojo, cuyo desarrollo está atravesado de verosimilitud, sin que para alcanzar este logro se pague el precio de aburridas –al menos en el contexto de un film que debe ser dinámico– explicaciones científicas, las que hay están introducidas con gran habilidad. Su trama de supervivencia espacial extraterrestre la emparenta con las también muy logradas Apolo 13 y Gravity. El guión de Drew Goddard –con una carrera forjada en tramas algo fantásticas en series televisivas como Buffy, cazavampiros, Alias y Perdidos y que escribió los libretos de Monstruoso y Guerra Mundial Z–, que adapta una novela de Andy Weir, está muy bien trabado. Utiliza bien el recurso del vídeodiario que mantiene Mark para justificar su voz en off y explicar su modo de resolver los mil y un problemas que lleva aparejada su soledad en Marte. Todo el primer tramo en que contamos con un solo actor, el siempre eficaz Matt Damon, está muy bien sostenido, su dramática situación se suaviza con algún detalle de humor, y el modo en que se las ingenia para disponer de más alimentos, o buscar la comunicación con la Tierra, destila inteligencia, resulta creíble. Incluso la presencia de música disco a lo largo del metraje se introduce con sentido. Algunos riesgos, como mantener fuera de la pantalla casi todo el tiempo a gran parte del atractivo reparto, y darles paso cuando sólo la narración lo requiere, son valientemente asumidos. Con el gratificante resultado de que cuando finalmente vemos a los otros miembros de la misión, nos identificamos con sus pesares y alegrías, y con el sacrificio que exige su trabajo. Verdaderamente las piezas del puzzle encajan bien, el seguimiento de las acciones desde la NASA y el centro de control, o la presentación de la reacción mediática, tienen su justo sitio. Y se logra que cada personaje secundario despierte interés. En general, sostener la trama con la omnipresente idea de que hay que afrontar los problemas sin miedos paralizantes es algo que funciona. Hablar a estas alturas de la pericia de Ridley Scott en la puesta en escena, siendo un director con más de una veintena de títulos a sus espaldas, la gran mayoría proyectos de gran envergadura, resulta casi una “boutade”. El cineasta británico vuelve a demostrar su enorme fuerza visual, su sentido de la planificación y del montaje, empezando por la tormenta de arena del principio, y también en las escenas espaciales, el magnífico clímax que parece casi una escena de gimnasia artística más allá de las estrellas.

8/10
El secreto de una obsesión

2015 | Secret in Their Eyes

2002. Ray Kasten y su compañera Jess Cooper, agentes de la policía de Los Ángeles, reciben una llamada anónima que les alerta de que una joven ha sido violada y asesinada. Resulta ser la hija de la segunda, y aunque el dúo se deja la piel por encontrar al culpable, no resulta posible. Trece años después, Kasten acude a la Oficina del Fiscal de Distrito, ahora dirigida por su antigua amiga Claire Sloan. Le quiere pedir que reabra un caso ocurrido tres años atrás, cuando fue encontrada asesinada la hija de Jessica Cobb, compañera del cuerpo. Ha descubierto nuevas pistas que pueden inculpar a un sospechoso. Remake en inglés de El secreto de sus ojos, adaptación de una novela de Eduardo Sacheri con la que Juan José Campanella obtuvo un justo Oscar al mejor film de habla no inglesa, en 2009. Sigue el mismo esquema, aunque se han realizado sustanciales cambios respecto al original, por ejemplo de raza, sexo y ocupación de los personajes centrales, pues el protagonista, ahora negro, no es agente retirado judicial, sino del FBI, mientras que el padre viudo de la víctima, que fuese Pablo Rago, aquí es una mujer, también policía. La acción se ha trasladado a Estados Unidos, por lo que el trasfondo anterior –la dictadura argentina– se ha sustituido por la conmoción posterior a los atentados del 11-S. El desenlace también se ha cambiado. Supone el tercer trabajo como realizador de Billy Ray, tras las interesantes El precio de la verdad y El espía, aunque en los últimos años ha adquirido un enorme prestigio sobre todo como guionista de títulos ajenos, como Los juegos del hambre y Capitán Phillips. Consigue imprimir al relato la necesaria tensión, con una puesta en escena que funciona y poco más, pues le falta nervio, basta como ejemplo decir que el famoso plano secuencia del argentino, ahora en el estadio de béisbol de los Dodgers (no del Atlético Huracán, de fútbol), ya no está filmado del tirón. Por lo demás, cuenta con trabajos honestos de los componentes del reparto, pues Chiwetel Ejiofor demuestra su solvencia, y que no se ha echado a dormir tras la repercusión de su trabajo en 12 años de esclavitud. Aunque roba la película la veterana Julia Roberts, que compone una madre destrozada muy humana, a pesar de que pasa poco tiempo en pantalla, luciéndose en secuencias como cuando encuentran el cadáver o aquélla en la que coincide en el ascensor con el asesino.

5/10
Triple 9

2015 | Triple Nine

En Atlanta, Estados Unidos, la mafia rusa campa a sus anchas liderada por la dura Irina. Su poder es tal que tiene comprados a muchos agentes de la policía, de modo que les encarga espectaculares golpes, como el robo de una caja de seguridad con material sensible en un banco. Atrapados en su laberinto de corrupción, estos policías no ven otra salida para conservar el pellejo y el de sus seres queridos que el cumplimiento de unas exigencias cada vez más peligrosas e inmorales. El nuevo robo que deben ejecutar es de tal riesgo, que deciden matar a uno de sus compañeros policías honrados, lo que se conoce en el argot como un Triple 9: así los polis estarán tan ocupados en vengar al caído que ellos podrán llevar a cabo su golpe. Después de Lawless (Sin ley), parece que el australiano John Hillcoat le ha tomado gusto a las tramas criminales con gángsteres y agentes de la ley corruptos. Aquí entrega un film muy movido, con buenas escenas de acción –el atraco inicial es modélico, y también las persecuciones automovilísticas– y un exceso de violencia, que en su fatalismo se diría que trata de seguir la misma senda que la celebrada serie televisiva True Detective, no en balde uno de los actores de la primera temporada, Woody Harrelson, tiene aquí también un papel. También se diría un referente tonal Heat, de Michael Mann. Falta un punto de credibilidad a la trama y de desarrollo de los personajes, los policías corruptos resultan demasiado desalmados, no parecen humanos. Sólo el intrépido y aún no maleado Chris (Casey Affleck), conserva algo parecido a los intereses de una persona normal, el resto, de algún modo, se han convertido en la peor versión de sí mismos.

6/10
Phil Spector

2013 | Phil Spector

Phil Spector es un productor musical mítico, que trabajó con todos los grandes y revolucionó la industria. Fue un superventas, e introdujo innovadores sistemas de grabación. También es famoso por su carácter volcánico, e hizo una breve incursión cinematográfica en un film emblemático de la contracultura, Easy Rider. En 2003, la actriz Lana Clarkson murió de un disparo en la boca, y él fue acusado de asesinato, aunque la defensa sostuvo que se trató de un suicidio accidental. Este film escrito y dirigido por David Mamet describe cómo la abogada Linda Kenney Baden asume la defensa de Spector. Mamet asegura que su film no pretende contar las cosas tal y como ocurrieron, entre otras cosas porque le faltan datos para poder hacerlo. Lo que pretende es entregar, en sus propias palabras, “una fábula”, donde el personaje de Helen Mirren sería una especie de doncella virginal que se adentra en el laberinto del Minotauro, el Spector encarnado por Al Pacino. Y ofrecer una reflexión sobre las bondades y defectos del sistema judicial, donde es piedra angular la presunción de inocencia, y la carga de la prueba es para dar el veredicto de culpabilidad. Las tramas en los tribunales no son ajenas a la filmografía de Mamet, que firmó el guión de Veredicto final, y también dirigió El caso Winslow. El film está casi concebido como una obra de teatro, una pieza de cámara donde el peso recae sobre dos personajes, soberbiamente interpretados por Mirren, muy sobria, y Pacino, contenido en la excentricidad de Spector y sus pintorescos pelucones. Resulta curioso como las escenas ante el tribunal están reducidas al mínimo, y hay en cambio otra, muy eficaz, de ensayo de una comparecencia, como acentuando el carácter del film que no pretende estar en posesión de la verdad absoluta sobre el caso, presentando en cambio hipótesis que permitirían el veredicto de “no culpable”, que no de “inocente”. Con inteligencia se usa la música lo justo, con buenas ideas, como la de los dibujos de Spector durante el juicio, transformados en notas musicales.

6/10
12 años de esclavitud

2013 | 12 Years a Slave

Norte de los Estados Unidos. Solomon Northup es un hombre negro, casado y con dos hijos, que goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un atractivo trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos desalmados le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por distintas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación, y por el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante tremendas injusticias de las que es testigo. Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante. Lejos del director y de su guionista John Ridley caer en la sensiblería, o en el trazo caricaturesco del hombre blanco. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en el punto de vista de la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos, que no considera que sea labor suya cambiar las cosas; el capataz pendenciero de enorme ego; el depravado dueño de una plantación, y su no menos depravada esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava de la que abusa el otro; los que usan del engaño para servir a sus propios fines; y los que tienen claro que no existen diferencias reales entre los blancos y los negros. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida, y el de aceptación de lo que hay. McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos -repite colaboración con su operador habitual Sean Bobbitt-, verdaderos cuadros “pintados” con talento, podemos citar dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus demás compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad. El completo reparto hace un trabajo extraordinario. Incluido Brad Pitt, a quien hay que felicitar aún más por ser productor de la película, o sea, uno de los responsables de su existencia. Pero puestos a destacar a alguien, es obligado mencionar al protagonista, formidable Chiwetel Ejiofor, y Michael Fassbender, que compone a un sádico al que te puedes creer.

9/10
Half of a Yellow Sun

2013 | Half of a Yellow Sun

Savannah

2012 | Savannah

The Shadow Line

2011 | The Shadow Line | Serie TV

Salt

2010 | Salt

Evelyn Salt es una de las más eficaces agentes de la CIA, pero ha encontrado la felicidad en el matrimonio, y querría por ello un destino tranquilo entre papeles en vez de trabajo de campo. En éstas la reclaman para un interrogatorio rutinario a un desertor de los servicios secretos rusos. El tipo desvela un complot de agentes soviéticos "durmientes", planificado durante la guerra fría, cuyo primer paso sería el asesinato del presidente ruso durante el funeral del recién fallecido vicepresidente de los Estados Unidos; lo más escalofriante de su historia es que Salt sería uno de esos agentes durmientes. Adrenalítico thriller dirigido por Philip Noyce, todo un especialista en películas de la CIA, suyas son dos entregas de la saga de Jack Ryan –Juego de patriotas y Peligro inminente– y la adaptación de la novela de Graham Greene El americano impasible. Aquí entrega un film con final que apunta a nueva entrega, de ritmo endiablo y bastante increíble –su punto de partida recuerda un poco a Nikita (1990)–, pero que una vez aceptada la convención de su inverosimilitud a lo 24 y su estilo cómic, se disfruta intensamente. El director australiano sabe rodar bien las asombrosas escenas de acción, y juega bien la carta de la ambigüedad acerca de quién es y qué quiere realmente Salt, creando una atmósfera desasosegante, de alucinante conspiración donde nada es lo que parece. Angelina Jolie se luce como heroína de acción, y sabe insuflar humanidad a su personaje en las escenas dramáticas, donde vamos conociendo su pasado y motivaciones. Encuentra buenos compañeros de reparto en Liev Schreiber y Chiwetel Ejiofor.

6/10
2012

2009 | 2012

Esto se acaba. O sea, el mundo. Lo ha predicho un astrofísico indio en 2009, el sol se ha vuelto un poco loco, tormentas en el astro rey y tal, y los neutrinos han dado pie a nuevas partículas elementales, con reacciones que irán afectando de modo creciente al núcleo y a la corteza terrestres. Aunque en realidad ya los mayas, muy previsores, concibieron un calendario que termina en 2012. Total, que en tres años, y de modo supersecreto, las grandes potencias se ponen de acuerdo para construir unas naves gracias a las cuales se salvarán unas 400.000 personas. Menos da una piedra. La fecha fatídica del fin del mundo se acerca, y diversos personajes –una familia con dos hijos, los padres divorciados y un tercero en el hogar; un científico muy listo que tiene a su padre en un barco; el viudo presidente negro de los Estados Unidos y su hija; un ‘nuevo rico’ ruso con sus dos retoños y su amante; más algunos tibetanos que pasaban por ahí...– se enfrentan a la dura realidad, cada uno a su modo. El alemán Roland Emmerich es especialista en destrozos y demoliciones del cine de acción, como probó en Independence Day, Godzilla y El día de mañana. Aquí el desafío es un ‘más difícil todavía’, y probablemente sólo de este modo puede ser juzgada 2012, que argumentalmente apenas depara una mínima sorpresa, que no es cuestión de desvelar. Se trata de un film fiel a los cánones del cine catastrofista, concebido como una atracción ferial, donde se trata de disfrutar con carreteras ‘arrugándose’, puentes estrujados, edificios hechos mil añicos, grietas y erupciones, autos volando, barcos volcados, etc, etc. Y en efecto, se alcanzan cotas de gran perfección en los efectos especiales, de modo particular en el destrozo de edificios emblemáticos. Sobre esto sólo cabe criticar el desmesurado metraje de la cinta, la cosa se podía haber despachado en menos de dos horas. Y como el presupuesto se va en los mentados efectos, a la hora de hacer el reparto se ha optado por actores carismáticos, pero no estrellas de sueldos prohibitivos. Algún despistado podría esperar que el film invitara a alguna reflexión sobre qué debería hacer uno si supiera que el tiempo se le acaba. Pero eso sería pedir peras al olmo, no se va más allá de señalar que hay que amar al prójimo, y sacrificarse por él. La religión en este contexto es un mero elemento ornamental, creer que obedece a alguna razón que los únicos iconos religiosos cuya destrucción se contempla son el Cristo de Río de Janeiro, San Pedro y la Capilla Sixtina, mientras un sabio lama parece poco menos que el culmen de la sabiduría, sería conceder al film una elaboración intelectual de la que carece por completo. En tal sentido tal vez sería más exacto decir que Emmerich director juega a ser Dios, decidiendo quién vive y quién muere en el film. Y se lo pasa divinamente.

4/10
Cinturón rojo

2008 | Redbelt

Mike, profesor de jiu-jitsu, regenta una academia donde enseña a sus alumnos la teoría y práctica de este arte marcial. Cien por cien comprometido con la filosofía del jiu-jitsu, Mike vive alejado de los combates y lleva una vida basada en el código de honor que aprendió de su maestro. Una serie de desafortunados acontecimientos pondrá patas abajo la vida de Mike. La acuciante falta de dinero le obligará a plantearse la necesidad de cambiar de estilo de vida. David Mamet plantea una interesante y muy atípica película de artes marciales. Tiene elementos básicos del género como el aprendizaje o la lucha hombre a hombre en un clásico combate final, pero quien espere ver una cinta como Karate Kid se llevará un chasco. Cinturón rojo es ante todo un drama. Una reflexión sobre el ser humano, la codicia y la ambición, temas recurrentes en la filmografía de Mamet. Sin embargo, esta cinta sí cumple con el típico “happy end” de las películas de artes marciales pues el mensaje que ofrece es totalmente optimista. El personaje de Mike defiende durante toda la cinta que no hay situación de la que no se pueda escapar y es precisamente esta visión positiva de la vida la que acaba triunfando frente a un mar de maldades. Algo también típico en el cine de Mamet, es que las cosas no sean lo que parecen. Esto también sucede en Cinturón rojo y el espectador deberá estar atento para no perder dato, pues se producen bastantes giros que complican la trama. En el oscuro mundo de los combates, de las estrellas de Hollywood –tema que ya trató en State And Main–, de los clubes nocturnos, etc., brilla de una manera especial Chiwetel Ejiofor, quien interpreta al heroico y quijotesco Mike. Ejiofor está secundado por Joe Mantegna y Rebecca Pidgeon, dos habituales del cine de Mamet. Como dato curioso, añadir que el propio cineasta es cinturón azul de jiu-jitsu.

6/10
Talk to Me

2007 | Talk to Me

La historia auténtica de un ex convicto afroamericano, Petey Green, que se convirtió en un popular locutor radiofónico en Washington D.C. en la turbulenta década de los 60. El tipo tiene un don especial para llegar a la gente, que ya desarrolló en la cárcel, a través del sistema de megafonía. Y gracias a su asociación con el productor Dewey Hugues, también negro, logrará triunfar con el micrófono. El argumento suena algo convencional. Pero lo cierto es que Kasi Lemmons entrega una historia con garra, que desarrolla bien la relación entre los dos hombres, uno algo gamberro, el otro más formal, donde cada uno va absorbiendo rasgos del otro. Hay momentos memorables, como la jornada del asesinato de Martin Luther King, que empieza con una pelea entre Petey y otra estrella radiofónica, por una mujer, y termina con la responsabilidad de abordar un momento histórico y de llamar a los oyentes a la calma. El trabajo de Don Cheadle y Chiwetel Ejiofor es memorable, resulta difícil decidir quién está mejor.

7/10
American Gangster

2007 | American Gangster

Década de los 60. Acaba de morir Bumpy Johnson, un gángster negro, muy respetado en el Harlem neoyorquino. De modo inesperado va a tomar las riendas de la sucesión Frank Lucas, el hombre que fue su chófer durante años, y que observando calladamente y encargándose de mucho trabajo sucio, ha aprendido el oficio. Lucas empezará a construir un auténtico imperio del narcotráfico, comprando heroína sin intermediarios en el sudeste asiático, y aprovechando los transportes militares estadounidenses, metidos de lleno en la guerra de Vietnam; hasta el punto de que se coloca en una posición de dominio frente a la tradicional mafia italiana. Entretanto Richie Roberts es un duro e íntegro policía, que trabaja en la calle y estudia derecho en clases nocturnas. Aunque su vida familiar presenta un cuadro desastroso, en lo que se refiere a su trabajo profesional es concienzudo, y sortea las muchas tentaciones para ceder a corruptos trapicheos policiales. Al incorporarse a la unidad antidroga, los caminos de los dos hombres acabarán, inevitablemente, cruzándose. Intenso film de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian, dos pesos pesados del cine actual en sus respectivos campos de dirección y escritura de libretos. Quizá lo único que quepa decir en su contra es que todo suena a sabido. Basado en hechos reales, logra plasmar con buen tino la trayectora de ambos antagonistas, que aunque con códigos morales muy distintos, no son tan diferentes como podría creerse. Porque la idea, un poco al estilo de Heat, es trazar ciertos paralelismos entre policía y gángster, pues los dos manejan cierto código de conducta; y señalar en la aproximación de personajes que Richie no es perfecto –resulta demoledora la escena de la vista judicial en que la ex esposa le acusa de utilizar su ética profesional como coartada de su descuido del hogar–, mientras que la frialdad asesina de Frank –que mata sin piedad y no se cuestiona acerca de las vidas que destroza prestándose al tráfico de drogas– convive con el deseo de dar de comer a los de su clan y de cierto “orgullo negro”. Resulta fácil mencionar referencias cinematográficas en la composición de estos dos personajes. Richie recuerda a otro personaje real, Serpico, a la hora de moverse en un ambiente de corrupción en la policía, y es citada explícitamente French Connection (Contra el imperio de la droga); mientras que el comportamiento glacial de Frank, que intenta mantener unida a la familia, retrotrae al Michael Corleone de la saga de El padrino. Y aunque sin duda que dominan la función Russell Crowe y Denzel Washington, justo es señalar que hay múltiples personajes, matones, policías, familia, bien atrapados con los justos trazos del guión y por un estupendo reparto. Estamos ante una historia complicada de producción, tanto por la necesidad de recrear en el Nueva York actual el de finales de los 60, principios de los 70, como a la hora de ofrecer el marco del combate de boxeo de los pesos pesados, o mostrar la Tailandia de donde procede la heroína que da pie a “Blue Magic”, las codiciadas dosis de un material puro cien por cien. Una trama como la que se comenta es difícil que no sea sórdida y violenta. Hay momentos sencillamente brutales, aunque Scott juegue con el fuera de campo; y resultan desagradables, por degradantes, las escenas del lugar en que se prepara la droga, donde las mujeres son obligadas a trabajar desnudas para que no sustraigan parte de la mercancia. El director es bien conocido por la factura visual de sus trabajo, y aquí tiene unas cuantas buenas ideas. Los levísimos copos de nieve que flotan en el aire en muchas escenas refuerzan el tema de esa otra “nieve” llamada heroína; es bueno la secuencia del asalto, de suspense incrementado por el niño que juega con un balón; o ese juego con la puerta de la iglesia, casi al final, donde parece señalarse que el mafioso ha sido expulsado definitivamente de un paraíso al que no tenía derecho.

7/10
Hijos de los hombres

2006 | Children of Men

El director mexicano Alfonso Cuarón aceptó adaptar libremente la novela de P.D. James Hijos de los hombres, atraído por su premisa: un futuro próximo, el año 2027, con una humanidad en peligro de extinción, por la infertilidad de las mujeres. Con tan sugestiva idea traza una parábola de un porvenir nada halagüeño, que presenta inquietantes similitudes con el panorama actual, de flujos migratorios y cierres de fronteras, manifestaciones de radicales y movimientos antisistema, con la deshumanización del hombre como quid de la cuestión. El film arranca con un personaje gris y tristón, requerido por su ex esposa, activista de uno de esos grupos no gubernamentales que busca, de algún modo, un mundo mejor. A regañadientes se convertirá en escolta de una mujer que, de modo inesperado, ha quedado encinta. Y ese cometido no deseado le devolverá paulatinamente la esperanza perdida. Justamente puede definirse a Cuarón como contador de cuentos: La princesita, Grandes esperanzas, Harry Potter y el prisionero de Azkaban… Hasta el sobrevalorado relato iniciático Y tu mamá también encaja en el formato ‘cuento’. Hijos de los hombres es una historia sencilla con telón de fondo apocalíptico, de hombres cansados y sin referencias que les permitan seguir con ilusión el día a día. Las lágrimas silenciosas al inicio, por la muerte violenta del hombre más joven del planeta, es un perfecto resumen de la situación, de falta de amor y aprecio por la vida. A lo que sigue el vacío vital del protagonista, lacónico y eficaz Clive Owen, y esa mirada nostálgica al mundo hippy del personaje de Michael Caine, cultivador de marihuana que se lamenta por el mundo, aunque poco haga por transformarlo. Puede tacharse el film en algún momento de reiterativo, por las numerosas escenas de persecución o de caos, pero el poderío visual del director y su operador habitual Emmanuel Lubezki es tal, que la elemental trama se sostiene. Especial mención merecen la escena en que la visión de una criatura conmueve a quienes instantes antes estaban combatiendo, aunque se trate de un sentimiento efímero; o la de la barca en la niebla.

6/10
Tsunami: El día después

2006 | Tsunami: The Aftermath

El 26 de diciembre de 2004 un tsunami arrasó el sudeste asiático. Esta ambiciosa coproducción televisiva de HBO y BBC recrea los trágicos sucesos que sucedieron al fenómeno natural que se llevó por delante la vida de más de 250.000 personas.La película sigue a distintos personajes ficticios cuyas vidas quedaron transformadas después de tan magna catástrofe, y aunque es inevitable plegarse a ciertos esquemas del cine de catástrofes hay un esfuerzo claro para huir de los estereotipos y evitar las sensiblerías facilonas.Entre los dramas personales descritos se encuentra el de un matrimonio negro, Ian y Susie, que trata de dar con el paradero de su hijita Martha; el del camarero local Than, cuyo pueblecito de pescadores ha sido arrasado y se ha quedado sin familia; el de la familia Peabody, donde las dificultades para evacuar a un hijo podría obligar a amputarle la pierna. También se describen las actuaciones de la prensa (el veterano periodista Nick de Tim Roth), una ONG cristiana (a la que dedica su vida la Kate Toni Collette), o la empresa propietaria del hotel, que sólo piensa en reconstruirlo y volver a ganar dinero. Y se especula acerca de si se podía haber evitado la catástrofe, de cuya posibilidad había advertido años atrás un prestigioso metereólogo. Actores de la talla de Toni Collette, Sophie Okonedo, Tim Roth y Chiwetel Ejiofor ponen rostro a las miles de personas anónimas afectadas.

6/10
Plan oculto

2006 | Inside Man

Parece que con el tiempo, Spike Lee ha calmado un poco su virulencia racial y va dejando paulatinamente el “combate” a flor de piel, la agresiva reivindicación de la identidad de sus hermanos de raza negra. Y es que el poder visual de las creaciones del director de Atlanta ha hecho mucho por el “Black Power”, con filmes tan notables como Haz lo que debas (1989), Fiebre salvaje (1991), Malcolm X (1992) o La marcha del millón de hombres (1996), por citar algunos de sus trabajos más significativos. Pues bien, después de su extraordinaria La última noche (2002), Lee vuelve a rodar una historia cuya trama se desarrolla al margen de la pigmentación de la piel. Keith Frazier, un policía de Nueva York que está siendo investigado por la desaparición de un importante capital de dinero, ha de enfrentarse como negociador con un peligroso atraco con rehenes en el banco Manhattan Trust. Para lograr el éxito, Frazier tendrá que enfrentarse con tres personas de muy distinta procedencia: el jefe de la unidad de respuesta rápida de la policía, una experta negociadora enviada por un millonario que tiene algo que salvaguardar en el banco, y, por último, con el líder de los atracadores, un inteligente, frío y  hábil estratega que responde al nombre de Dalton Russell. En apariencia, el film arranca como si de un thriller convencional se tratará, pero Lee no es nada simple y pronto deja ver que tras el móvil de los ladrones se esconde algo más complejo de lo que parece. El sólido guión escrito por el casi debutante Russell Gewirtz tiene el suficiente cinismo como para no caer en el típico duelo de buenos y malos, hay sorpresas y algún desconcierto, y sólo parece perder algo de pie con la subtrama protagonizada por Jodie Foster, no del todo justificada. Lee parece disfrutar con unos personajes nada simples, cuyas aristas también hacen referencia a las corruptelas políticas y los límites éticos, y con una llamativa soltura adopta un tono tan ambiguo que casi acaba escapando del thriller para convertirse en un drama de personajes que ilustra con humor el oportunismo que ha reinado y aún reina en la sociedad.

6/10
Pisando fuerte

2005 | Kinky Boots

Gran Bretaña. A la muerte de su padre, Charlie Price toma las riendas del negocio familiar, una fábrica de zapatos tradicional, fundada en 1895. Enseguida se da cuenta de que han bajado los pedidos, por lo que si no lo remedia, tendrá que cerrar. Durante un viaje a Londres, en busca de nuevos clientes, protege a Lola, un travestí, del acoso de un grupo de macarras callejeros. Como agradecimiento, le sugiere que se dedique a fabricar botas para drag-queens. Modesta comedia británica inspirada en la historia real de Steve Pateman, un fabricante que acabó elaborando botas para hombres vestidos de mujer. El tono amable emparenta el film con comedias británicas, como Despertando a Ned o Las chicas del calendario, con las que tiene en común el dibujo costumbrista. Es interesante su retrato del protagonista, un tipo que se convierte en un dinámico emprendedor, como única solución para sacar adelante su negocio. Sin embargo, el guión acumula elementos frívolos sobre el mundo de la moda y el personaje travestido, de los que el film se resiente.

4/10
Serenity

2005 | Serenity

Después de una guerra galáctica, la llamada Alianza Universal se ha hecho con el poder y lo ejerce con férrea mano en todos los planetas. Mal es un rebelde que luchó en el bando de los perdedores y que ahora se dedica a comandar la nave Serenity, gracias a la cual puede llevar a cabo los actos de bandidaje por los que consigue el sustento para sobrevivir. Pero Mal y su tripulación –formada por la aguerrida Zoe, el piloto Wash, el mercenario Jayne y la mecánica Kaylee– están en el punto de mira de sus poderosos enemigos. Por si eso fuera poco, sus problemas se incrementan notablemente cuando recogen en su nave al médico … y a su recién rescatada hermana River Tam, una extraña joven que posee poderes telepáticos y que la Alianza ha tenido recluida para siniestros propósitos. Ahora, River y un mortífero secreto se encuentran a bordo de la nave Serenity… Joss Whedon, creador de las famosas series televisivas Buffy, la cazavampiros y Ángel, estrenó Firefly en 2002, 15 capítulos sobre las aventuras de una nave rebelde en el espacio controlado por los tiránicos vencedores de una guerra civil galáctica. En todas sus producciones, Whedon mezcla aventura, amistad y sencillez, siempre con un ritmo entretenido y un toque de humor muy suyo. Siguiendo el mismo esquema, Whedon ha transformado la serie Firefly en una película de dos horas. Y el resultado es óptimo. La identificación entre ambos productos es máxima gracias al idéntico reparto, un grupo de actores desconocidos cuya falta de carisma es también una carta a favor de la naturalidad y la falta de divismo en sus papeles. La película tiene además un cierto aire de serie B muy adecuado al estilo de la trama y los personajes, con un diseño de producción tipo “futuro apocalíptico y ruinoso”. Los efectos especiales, aunque pocos, son eficaces. Por lo demás, algunas reflexiones en torno al origen y el sentido de la vida aportan materia de fondo. Destacan el papel de la inquietante River (Summer Glau) y un par de secuencias de acción para quitar el hipo.

7/10
Mentiras de ley

2005 | Slow Burn

Ray Liotta recupera su faceta más dura para encarnar al policía Ford Cole, que acaba implicado en un atraco promovido por un importante miembro del crimen organizado. La situación escapa al control de Cole, por lo que decide comenzar una investigación por su cuenta para esclarecer los hechos. Entre los secundarios destaca la presencia de Chiwetel Ejiofor, un actor que con posterioridad demostró su talento en títulos como Cinturón rojo.

4/10
Cuatro hermanos

2005 | Four Brothers

Los Mercer son cuatro hermanos adoptivos, cuyas vidas transcurren por separado desde hace tiempo, cada uno sigue su camino. Jeremiah es un hombre de negocios, Bobby, un joven impulsivo, Angel se ha convertido en padre de familia y Jack es músico y trata de triunfar en el mundo del rock. Son tipos duros, criados en la calle, que habrían acabado convertidos en delincuentes, de no ser por Evelyn Mercer, una carismática mujer que se hacía cargo de pequeños huérfanos de Detroit, y que formó con ellos una auténtica familia. Durante un atraco en una tienda, la señora Mercer es tiroteada y muere. Tras el funeral, Bobby propone a sus hermanos buscar a los culpables y tomarse la justicia por su mano. John Singleton, director afroamericano responsable de Shaft y A todo gas 2, reincide en el género policíaco. Como suele ser habitual en su filmografía, está muy presente el tema racial, pues en esta ocasión los protagonistas son dos blancos y dos negros. Cuenta como protagonista con Mark Wahlberg, con quien le une una relación de amistad, aunque nunca habían trabajado juntos. El guión es ligero y convencional, pues repite el típico esquema de cualquier película de venganzas, aunque añade algún toque de crítica social y pequeñas pero acertadas reflexiones sobre la importancia de la familia. Pero a Singleton le interesa sobre todo componer secuencias de acción, tan curiosas como el tiroteo de la casa, en que las balas destruyen brutalmente las paredes.

5/10
Tierra de sangre

2004 | Red Dust

Dirk Hendricks, un policía sudafricano, estudia acogerse a una posible amnistía en el marco de la era postapartheid que vive Sudáfrica, declarando ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Para ello deberá someterse a un careo con Alex Mpondo, ex preso político y actual miembro del Congreso Nacional Africano. Mpondo fue torturado por Hendricks durante su encarcelamiento. Sarah Barcant, abogada nacida en Sudáfrica, regresará a su país natal, tras muchos años de ausencia, para representar a Mpondo, así como a los padres de Steve Sizela, un amigo de Mpondo que también fue arrestado, y que desapareció sin dejar rastro. Correcto drama que adapta una novela de Gillian Slovo, sobre las heridas dejadas por las injusticias del apartheid, y el actual proceso de reconciliación nacional que se vive en el país. El film aboga por el arrepentimiento y el perdón como la mejores maneras de pasar página. Está protagonizada por Hilary Swank, que la rodó justo antes de la multipremiada Million Dollar Baby.

6/10
Melinda y Melinda

2004 | Melinda and Melinda

Un grupo de sofisticados intelectuales neoyorquinos, cena en un restaurante de postín. Agradable velada, donde la desgutación de una buena comida es compatible con la conversación “trascendente”. Pues dos de comensales, ambos escritores, tienen visiones diversas acerca de los sucesos que nos depara la vida. Y cada uno va a demostrar que un mismo hecho, punto de partida, puede desembocar en tragedia o comedia. Risas y lágrimas, con ellas tejemos nuestra existencia, y quizá no anden tan lejos unas de otras. Woody Allen traza su historia con tres líneas maestras: la mencionada cena, y las dos versiones, trágica y cómica, de las vicisitudes de una tal Melinda. En la “cara” divertida de la “moneda” woodyalleniana, Melinda es la vecina de una pareja que ofrece una cena, ella exitosa directora de cine independiente, él actor en horas bajas. Mientras que la “cruz” seria, muestra a una Melinda depresiva con tendencias suicidas, antigua amiga de un matrimonio en que él es actor, que se presenta de improviso en su casa, cuando ellos tienen una cena con invitados. El film salta de uno a otro escenario con pasmosa agilidad, mostrando que los reversos de la citada moneda se asemejan bastante. Todo ello con el habitual tono cáustico y pesimista de su director. Aunque el arranque y la estructura son originales, el cineasta sigue estancado en sus temas de siempre (el amor insatisfecho, las complicadas relaciones de pareja, el sexo, la felicidad, Dios…), y no encuentra nuevos terrenos a descubrir, como si hubiera decidido encerrarse en una isla de geografía limitada.

7/10
Testigo virtual

2003 | 3 Blind Mice

Edward Furlong, joven protagonista de Terminator 2: El juicio final y American History X protagoniza este thriller sobre un tema muy actual: internet. Como otros muchos jóvenes, Thomas se pasa más tiempo conectado que haciendo otras cosas, y tiene una romántica relación con Cathy, a la que sólo conoce a través de una webcam. Pero un día ella es asesinada ante sus propios ojos, y Thomas, que ni siquiera conoce sus apellidos y dirección, debe encontrar al culpable con ayuda de una joven policía.

4/10
Love Actually

2003 | Love Actually

Para los amantes de las películas románticas, Richard Curtis es un viejo conocido. De su talento nacieron los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o El diario de Bridget Jones, sin lugar a dudas tres cumbres de la comedia romántica actual. Respecto a la Love Actually, el mismo Curtis explica que tenía demasiadas historias de amor en la cabeza y no tenía tiempo para esperar a que se filmaran todas. Así que decidió fundir todos esos guiones en uno solo y ponerse por primera vez él mismo detrás de la cámara. El resultado es un collage de diez pequeñas historias de amor protagonizadas por una variada galería de personajes cuyas vidas se entrelazan de algún modo. El experimentado guionista no comete el error de repetirse. Así somos testigos de amores entre jefes de estado y empleadas; de maridos y esposas; de hermanos y hermanas; de hijos y padres; de amistades duraderas, y, cómo no, de romances entre hombres y mujeres con situaciones vitales tan normales como distintas y originales. Las diferentes tramas son simultáneas en el tiempo y están ambientadas en los días próximos a la Navidad. A Curtis le sirve este “truco” para arrancar de sus personajes sentimientos hondos, de tal forma que, cada uno a su modo, experimente la necesidad de sincerar su corazón. Y ahora que el cine suele derivar con demasiada frecuencia hacia historias frustrantes, hay que agradecerle a Richard Curtis su talante esencialmente optimista, una declaración de principios con la que no duda en iniciar la película. Este enfoque es compatible, sin embargo, con las licencias que se toma a la hora de explicitar escenas de burda grosería, que aunque sirvan a la postre para reivindicar el amor verdadero, resultan sorprendentes en una comedia de este perfil. Para dar buen acabado a su cóctel romántico, el director cuenta con un reparto de aúpa, con muchos de los mejores actores británicos actuales. Y lo demuestran en escenas delirantes (Hugh Grant), emocionantes (Colin Firth), surrealistas (Bill Nighy), mágicas (Keira Knightley) o desgarradoras (Emma Thompson), por enumerar sólo las más emotivas. Sin duda, el mundo iría mucho mejor si se hiciesen más películas como ésta, porque después de verla dan ganas de ser bueno de verdad y brindar con champán con el amor de tu vida.

7/10
Negocios ocultos

2002 | Dirty Pretty Things

Un tema conflictivo, el del tráfico de órganos, se aborda en Dirty Pretty Things de Stephen Frears, donde los inmigrantes aceptan proposiciones tan increíbles como la de que les quiten un riñón para obtener el anhelado pasaporte. El film sigue la pista a Okwe, un nigeriano inmigrante ilegal en Londres, que combina trabajos variopintos como los de taxista y recepcionista en un hotel de baja nota. Junto a Senay, una joven turca que también trabaja en el hotel, va a descubrir que Sneaky, su desagradable jefe, desarrolla en el lugar negocios más que turbios. Dura película de Frears, que recupera la descripción de sórdidos ambientes urbanos que le hiciera famoso en títulos como Mi hermosa lavandería y Ábrete de orejas. La novedad estriba en tratar un elemento nuevo en el paisaje, los inmigrantes y el peaje que pagan por incorporarse, es un decir, a la sociedad occidental. El director describe el film “como una historia gótica de terror, pero también se trata de un africano que vive en Londres, un tema bastante infrecuente”. En el internacional reparto podemos reconocer a la francesa Audrey “Amélie” Tautou y al español Sergi López, haciendo de malo malísimo.

4/10
Amistad

1997 | Amistad

Año 1839. Los esclavos que transporta el barco español Amistad, encabezados por Cinque, se amotinan y exigen ser llevados de vuelta a África. Pero la nave acaba recalando en aguas estadounidenses. Comienza un juicio donde pesan los cargos de asesinato, además de la reclamación de la propiedad de los esclavos por parte de un terrateniente, al que apoya la corona española. Un grupo de abolicionistas se hace cargo de la compleja defensa, viendo una ocasión de oro para avanzar en la supresión del comercio con seres humanos. Si la veta de cine fantástico y de aventuras que hizo popular a Steven Spielberg parece algo agotada -Parque Jurásico y El mundo perdido: Parque Jurásico 2 son un alarde técnico y de dirección, pero se echa en falta la imaginación de su autor- no sucede así con sus películas adultas. El director asume la responsabilidad de provocar la reflexión del espectador -en primer lugar la de sus hijos, ha asegurado-, lo que no está nada mal ante un panorama de películas en cuya degustación parece condición indispensable no pensar en absoluto. No deja de ser paradójico que él y George Lucas recuperaran el cine de aventuras cuando nadie lo cultivaba, y que ahora que abundan los films de simple entretenimiento sea Spielberg el que proponga temas que apelan a la conciencia. Como todos los filmes de Spielberg, Amistad es muy visual; magnífica es la fotografía de fuertes contrastes, en que los personajes parecen bañados en luz. Y la historia, auténtica en sus líneas maestras, interesa. Quizá sea algo larga, con alguna caída de ritmo, y algún personaje poco desarrollado, como el de Morgan Freeman. Pero magníficas ideas de guión mantienen la atención. Una es la dificultad del idioma. Los esclavos no hablan inglés ni castellano, no pueden expresarse bien. Eso mantiene las distancias, y logra que esa consideración de seres inferiores, sin derechos, se acepte más fácilmente. De modo que cuando los defensores, siguiendo los consejos del ex presidente John Quincy Adams –formidable Anthony Hopkins-, tratan de ver no 'cosas' sino 'personas' con su historia, y logran comunicarse, la perspectiva cambia de modo muy efectivo. También el paralelismo entre la odisea de los esclavos y el relato del Evangelio que cautiva a uno de ellos ayuda a dar un sentido a los sinsabores que padecen.

6/10
El niño que domó el viento

2019 | The Boy Who Harnessed the Wind

Película basada en hechos reales, que supone el debut en la dirección de largometrajes del actor Chiwetel Ejiofor, quien también se reserva un papel, el de padre del protagonista. Sigue a William Kamkwamba, un espabilado adolescente que vive en Malaui, y que apasionado por la ciencia, está muy ilusionado por acudir al colegio, y ya piensa en el futuro en la universidad. Pero su vida no es sencilla. Su familia se dedica a la agricultura, y su padre, con poca formación y escasos recursos, piensa que el chico debe arrimar el hombre, sobre todo, trabajando la tierra. Una hambruna y la coyuntura internacional que sacude a los mercados tras los ataques terroristas del 11-S, pone a la familia en especiales aprietos, y no hay dinero para pagar los estudios de William. Éste, sin embargo, tiene una idea para poder regar las tierras de su padre y del resto de aldeanos, pero debe superar el obstáculo de la incredulidad del progenitor, que considera que sus ideas científicas son juegos de niño. Se nota que Ejiofor ha afrontado la película con gran ilusión, pues la trama que maneja, basada en el libro escrito por el propio William Kamkwamba en compañía de Bryan Mealer, presenta elementos muy atractivos. No es el más pequeño la descripción de la vida sencilla en África, donde el esfuerzo por cubrir las necesidades más elementales, como el alimento, el vestido o la educación, pone en valor las cosas que verdaderamente importan, frente a tanta frivolidad que consume tiempo y energias en Occidente, donde muchas vidas se muestran deprimentemente vacías. En tal sentido tiene fuerza dar el contexto histórico en que transcurre la acción, el ataque a las Torres Gemelas, sin aspavientos, incluso señalando cómo en otra parte del Globo, aquello resulta muy lejano, frente a otras noticias locales, como la celebración de un partido de fútbol. Y no obstante, esos sucesos distantes, tienen influencia, y mucha, en un mundo globalizado. Destaca el gran esfuerzo de producción, y hay escenas intensas, como la de la muchedumbre peleando por el escaso grano que el gobierno pone a la venta para su cultivo. Quizá Ejiofor ha querido abarcar muchas cosas, y algunas las sugiere de un modo leve, de modo que falta un poco de cohesión al conjunto. Tiene interés dibujar cómo la implantación de la democracia en los países africanos tiene sus dificultades, es otra cultura, un modo diferente de ver la vida. Y puede surgir la violencia para imponerse, más cuando está en juego mantenerse en el poder, o simplemente, la supervivencia, dar de comer a la propia familia. De todos modos, se apuntan situaciones que quedan algo deslavazadas, no se sabe muy bien adónde se quiere ir a parar con su presentación. Es el caso de la hermana mayor de William, que tiene un amor secreto, y va a tomar decisiones que comprometen su futuro. Y la relación paternofilial, que prometía ser jugosa, deja un sabor a decepción, es un tanto abrupto lo que vemos, tanto el rechazo inicial del padre a las ideas del hijo, como finalmente –y no creo que haga "spoiler" en una película cuyo título es el más "spoileador" del que este crítico tiene memoria–, su celebración. Por otro lado, da la impresión de que se quieren reivindicar de algún modo las costumbres ancestrales, con las vistosas danzas tribales con tipos con zancos y máscaras para pedir la lluvia, y fustigar algunos elementos foráneos, pero tal idea resulta confusa, pues al fin y al cabo es la ciencia llegada de fuera y contenida en los libros de texto, la que puede mejorar la explotación agrícola de la zona. El reparto, compuesto de desconocidos a excepción de Ejiofor, resulta adecuado, incluido el joven debutante Maxwell Simba como protagonista.

6/10
El niño que domó el viento

2019 | The Boy Who Harnessed the Wind

Película basada en hechos reales, que supone el debut en la dirección de largometrajes del actor Chiwetel Ejiofor, quien también se reserva un papel, el de padre del protagonista. Sigue a William Kamkwamba, un espabilado adolescente que vive en Malaui, y que apasionado por la ciencia, está muy ilusionado por acudir al colegio, y ya piensa en el futuro en la universidad. Pero su vida no es sencilla. Su familia se dedica a la agricultura, y su padre, con poca formación y escasos recursos, piensa que el chico debe arrimar el hombre, sobre todo, trabajando la tierra. Una hambruna y la coyuntura internacional que sacude a los mercados tras los ataques terroristas del 11-S, pone a la familia en especiales aprietos, y no hay dinero para pagar los estudios de William. Éste, sin embargo, tiene una idea para poder regar las tierras de su padre y del resto de aldeanos, pero debe superar el obstáculo de la incredulidad del progenitor, que considera que sus ideas científicas son juegos de niño. Se nota que Ejiofor ha afrontado la película con gran ilusión, pues la trama que maneja, basada en el libro escrito por el propio William Kamkwamba en compañía de Bryan Mealer, presenta elementos muy atractivos. No es el más pequeño la descripción de la vida sencilla en África, donde el esfuerzo por cubrir las necesidades más elementales, como el alimento, el vestido o la educación, pone en valor las cosas que verdaderamente importan, frente a tanta frivolidad que consume tiempo y energias en Occidente, donde muchas vidas se muestran deprimentemente vacías. En tal sentido tiene fuerza dar el contexto histórico en que transcurre la acción, el ataque a las Torres Gemelas, sin aspavientos, incluso señalando cómo en otra parte del Globo, aquello resulta muy lejano, frente a otras noticias locales, como la celebración de un partido de fútbol. Y no obstante, esos sucesos distantes, tienen influencia, y mucha, en un mundo globalizado. Destaca el gran esfuerzo de producción, y hay escenas intensas, como la de la muchedumbre peleando por el escaso grano que el gobierno pone a la venta para su cultivo. Quizá Ejiofor ha querido abarcar muchas cosas, y algunas las sugiere de un modo leve, de modo que falta un poco de cohesión al conjunto. Tiene interés dibujar cómo la implantación de la democracia en los países africanos tiene sus dificultades, es otra cultura, un modo diferente de ver la vida. Y puede surgir la violencia para imponerse, más cuando está en juego mantenerse en el poder, o simplemente, la supervivencia, dar de comer a la propia familia. De todos modos, se apuntan situaciones que quedan algo deslavazadas, no se sabe muy bien adónde se quiere ir a parar con su presentación. Es el caso de la hermana mayor de William, que tiene un amor secreto, y va a tomar decisiones que comprometen su futuro. Y la relación paternofilial, que prometía ser jugosa, deja un sabor a decepción, es un tanto abrupto lo que vemos, tanto el rechazo inicial del padre a las ideas del hijo, como finalmente –y no creo que haga "spoiler" en una película cuyo título es el más "spoileador" del que este crítico tiene memoria–, su celebración. Por otro lado, da la impresión de que se quieren reivindicar de algún modo las costumbres ancestrales, con las vistosas danzas tribales con tipos con zancos y máscaras para pedir la lluvia, y fustigar algunos elementos foráneos, pero tal idea resulta confusa, pues al fin y al cabo es la ciencia llegada de fuera y contenida en los libros de texto, la que puede mejorar la explotación agrícola de la zona. El reparto, compuesto de desconocidos a excepción de Ejiofor, resulta adecuado, incluido el joven debutante Maxwell Simba como protagonista.

6/10

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