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Biografía

Patxi Amezcua

Patxi Amezcua

Patxi Amezcua

Filmografía
La sombra de la ley

2018 | La sombra de la ley

Año 1921, en los días previos al Desastre de Annual, cuando España vive una época de agitación y violencia, sobre todo en Barcelona. Hasta allí se traslada el vasco Aníbal Uriarte con el fin de colaborar con la brigada del inspector Rediú, policía corrupto que tiene que desentrañar el misterio de un brutal asalto a un tren militar para robar armas. Todo indica que los culpables han sido los anarquistas que siembran la violencia en la ciudad condal. En busca de información, el grupo visita el cabaret regentado por el Barón, mafioso sin escrúpulos metido en los negocios más turbios, y que se entera de todo lo que acontece en la ciudad. Mientras tanto, Sara, hija de un líder obrero, encabeza una manifestación feminista reprimida por la policía. El segundo trabajo del realizador Dani de la Torre, tras la prometedora El desconocido, de nuevo con Luis Tosar al frente del reparto, apabulla por su cuidado diseño de producción, ya que su ambientación de época resulta muy convincente, con ayuda de efectos visuales que permiten recrear detalles como la Sagrada Familia cuando aún no estaba muy avanzada su construcción, y gran número de extras. Pero también porque visualmente está muy por encima del cine español, por ejemplo presenta planos secuencia de acción bastante convincentes, con Tosar a porrazo limpio, o una persecución en coches de entonces a disparo limpio que deja la boca abierta al respetable, ya que nunca antes se ha visto nada igual en el cine patrio. Cuenta también a su favor con que retrata una época poco frecuentada por la industria audiovisual española, La verdad sobre el caso Savolta sería el precedente más ilustre. Pero La sombra de la ley recuerda poco a la adaptación de la novela de Eduardo Mendoza, y tiene mucho más que ver visualmente con Muerte entre las flores o Los intocables de Eliot Ness, sorprendentemente este look de cine de gángsteres cuadra bastante bien con esta etapa histórica en nuestro país, y la fotografía es bastante oscura y sucia, a tono con la trama. Pero sobre todo sería deudora de Cotton Club, pues hilvana las peripecias de numerosos personajes de los violentos años 20 que coinciden en un cabaret, en este caso el que regenta el Barón, donde también se reúne lo más granado del inframundo. Argumentalmente entronca con el western, en especial con Flecha rota, pues muestra que en un conflicto siempre existen hombres bienintencionados, en ambos bandos, que trabajan para conseguir la paz, pero que a otros no les conviene, sobre todo si la guerra les resulta lucrativa. Sería un film sobre los ideales, que resultan difíciles de mantener, pero sin los cuales el mundo difícilmente funcionaría, en este sentido Tosar borda a un personaje desencantado, a medio camino entre Rick, Humphrey Bogart en Casablanca, y los personajes marginales pero con su propio código de conducta de las sagas de Arturo Pérez-Reverte “El capitán Alatriste” y “Falcó”. Le acompaña un reparto sin fisuras, con un buen trabajo de Michelle Jenner, una creíble Sara, que oscila entre el camino de la violencia y el de la paz, pero también vuelan alto Manolo Solo, Vicente Romero, Fernando Cayo, Paco Tous como un jefe anarquista bastante humano, el poco conocido Pep Tosar –sin relación familiar aparente con Luis– como comisario conciliador, y hasta Ernesto Alterio, no siempre eficaz, pero que aquí compone muy bien al repulsivo poli apodado “El Tísico”. Llamativamente violenta, la cinta también consigue tratar algún asunto sombrío, como la pederastia, con bastante elegancia. Quizás pincha un poco hacia la segunda mitad, la poca experiencia del realizador le hace querer abarcar demasiadas cosas. Una pena, pues habría salido ganando con un montaje un poco más recortado. Pero tiene un final brillante, que desemboca a partir de una escena que parece salida de El padrino, con música operística entonada por la soprano Ainhoa Arteta, por lo que el espectador saldrá con buen sabor de boca.

6/10
Séptimo

2013 | Séptimo

Segunda cinta del español Patxi Amezcua, que pese a tratarse de una coproducción parece más argentina, pues se desarrolla en Buenos Aires, y otorga la mayor parte del protagonismo a Ricardo Darín. El realizador reincide en el cine de género, tras ofrecer buenas muestras de su talento en 25 kilates, su estimulante, aunque limitada, ópera prima. En Séptimo, el actor de El hijo de la novia interpreta a Sebastián, abogado hedonista, separado de Delia, que no le ha perdonado sus constantes mentiras. Cuando acude a recoger a sus hijos juega con ellos, como otros días, a organizar una pequeña carrera a ver si llegan antes al portal por la escalera, que él en el ascensor. Pero al llegar abajo resulta que han desaparecido sin dejar rastro. Séptimo parte de un arranque que impacta, por su descripción de la angustia ante la incertidumbre sobre el paradero de los seres queridos. Pero el guión del propio director con el apoyo de Alejo Flah (Taxi), pronto se desvía al peligroso terreno del 'whodunit', término usado por ejemplo por Alfred Hitchcock tal y como lo recogió François Truffaut en su libro de entrevistas. Como es sabido, se refería a los relatos centrados en la búsqueda del culpable, que tienen un grave riesgo, por la sensación de chasco del espectador en los casos en los que se adivine fácilmente quién es el malo. Por desgracia, en Séptimo, la primera tesis que asalta la mente del espectador acaba imponiéndose al final, y al ser la única que parece que no se plantean durante el metraje los personajes, cada vez va creciendo más el presentimiento de que se sabe cómo va a acabar. Además, aunque se hace gala de una enorme habilidad para plantear varias resoluciones posibles, apenas se saca tajada de ellas, pues la mayoría se resuelven de forma ‘facilona’. Esto se hace además abusando de dos recursos que se vuelven repetitivos: o Darín se cuela en la casa del sospechoso para comprobar que los niños no están ahí, o bien utiliza el clásico truco: “Está bien. Se acabó el juego. Sé que has sido tú. Habla”. A pesar de estos defectos, lo cierto es que Séptimo está rodada con solvencia y ritmo, y cuenta con excelentes interpretaciones, sobre todo de Darín (lo que al igual que el final del film, no sorprende demasiado) y Belén Rueda. Y si se disculpan los defectos de la trama policíaca, tiene gran interés por su descripción de personajes característicos de una sociedad sin valores, en la que encontrar a un funcionario que aparentemente sigue la ley, ofrece la sensación de que debe ser el único que lo hace. En este sentido, lo más inolvidable de este thriller dramático sería el terrible momento en el que un rival se mofa de la desgracia del protagonista porque le ha beneficiado profesionalmente.

5/10
Bruc: El desafío

2010 | Bruc: El desafío

Excelente muestra de cine de aventuras, con logradas secuencias de acción e impecable factura visual. Lo nunca visto en el cine español. El director Daniel Benmayor da un salto de gigante en este film, tras su fallido debut tras las cámaras con Paintball. La atractiva historia, ambientada en las montañas de Montserrat durante las Guerras Napoleónicas, se basa libremente en un hecho verídico que llegó a convertirse en legendario, según la cual un joven catalán logró la primera derrota del ejército napoleónico gracias a la bravura con que tocó el tambor en una zona escarpada de las montañas, de modo que el eco y la conmoción provocaron el desconcierto, la derrota y la postrer huida del invasor francés a manos de los lugareños. 1808. Juan es un joven de apenas veinte años, listo y despierto, que ayuda a su padre trabajando de carbonero en las montañas catalanas. Acostumbrado a la vida al aire libre y experto cazador, Juan encuentra la celebridad cuando provoca la derrota francesa en la llamada Batalla del Bruc. Pero el hecho resulta tan vergonzoso para Napoleón que encarga personalmente a su amigo Maraval que le traiga la cabeza del famoso rebelde. Ayudado por sus fieles secuaces –Attab, Baraton, De la Mata y Noailles–, Maraval no cejará en su empeño por reclamar el siniestro trofeo aunque para ello tenga que matar a todo el que se interponga en su camino. Por fin alguien demuestra que no todo en el cine español tiene por qué ser siempre frivolidad y Guerra Civil. Y, ¡albricias!, por fin dejamos a un lado la autoflagelación a la que siempre recurren los cineastas –no vaya a ser que se les tache de engreídos o no sé qué– y alguien se atreve a desenterrar un glorioso episodio de nuestra historia y a proclamar con orgullo que en España ha habido héroes que han combatido por la libertad y por altos ideales. Bruc es una película de género con todas las de la ley, un film de aventuras de corte clásico, con héroes y villanos, dolor y amor, y ofrece un espectáculo muy entretenido, a la altura de los mejores filmes extranjeros de gran presupuesto. Quizá la clave del triunfo estriba en que el guión de Patxi Amézcua y Jordi Gasull no intenta abarcar demasiado y, consciente del terreno que pisa, se ciñe con resolución y realismo al curso de la trama (algo que olvidó Alatriste, por ejemplo), de modo que el espectador siempre está en vilo junto al protagonista. Tampoco se olvida de perfilar sutilmente a los personajes: todos ellos reciben su pequeña atención y botón de muestra es la fantástica presentación de Maraval. Es claro que la narración está en deuda con otras películas de cacería humana, en particular con Acorralado, y sobre todo con Apocalypto hacia el tramo final, pero también hay un serio esfuerzo por no rizar el rizo y, salvando un par de detalles (¿cómo puede un montaraz catalán hablar con acento de Parla?), el conjunto es del todo verosímil. Benmayor narra con gran pulso y realismo, apoyado en una planificación trabajada y sencilla, que huye de estridencias, una límpida fotografía de Juan Miguel Azpiroz y un vívido montaje que no olvida la épica en una serie de preciosas tomas aéreas. Se echa en falta, eso sí, una banda sonora de mayor hondura y belleza, acorde con las imágenes. Todo el reparto está estupendo, desde el protagonista Juan José Ballesta, hasta su enamorada Astrid Berges-Frisbey, pasando por un sorprendente Santi Millán en su desagradable papel. Aunque quizá se lleve la palma el francés Vincent Pérez, que realiza un trabajo colosal.

7/10
25 Kilates

2009 | 25 Kilates

Kay es una joven timadora que sobrevive robando coches con una amiga. Durante uno de sus golpes está a punto de ser detenida por un guardia civil, pero escapa gracias a la intervención de Abel, un tipo que pasaba por allí, y que resulta ser un cobrador profesional de deudas, que usa métodos violentos para ello. Kay se enamora de Abel, con el que inicia un idilio, al tiempo que ayuda a su padre a robar unos diamantes a unos policías corruptos que le han pedido que los venda. Esforzado pero fallido thriller que supone el debut como director de Patxi Amezcua, coguionista de El viaje de Arián, de Eduard Bosch. De tono violento, el director parece haber encontrado su inspiración en el Tarantino de Reservoir Dogs. En un panorama de cine español marcado por la mediocridad y la recurrencia a temas como la guerra civil, se agradece que el tal Amezcua intente hacer una película de género, pero las buenas intenciones no son suficientes. Es indudable que tiene cierto talento visual, que podría dar lugar a películas de interés. También se agradece que intente aportar algo de fondo a la narración, porque sus personajes solitarios, marginales y amorales intentan buscar apoyo en las relaciones familiares, lo que podría haber dado mucho más de sí. Kay siente necesidad de estar con su padre, aunque éste es un pobre diablo que se empeña en tirar su vida a la basura, mientras que Abel fue abandonado por su mujer, e intenta poder sacar adelante a su hijo, cuidado por los abuelos... Pero Amezcua es incapaz de sacar interpretaciones creíbles a sus actores, algunos de ellos con posibilidades, como los protagonistas, Francesc Garrido y Aida Folch. En general, el reparto intenta que parezcan espontáneas sus frases, pero suenan impostadas. Además, a pesar de que el presupuesto es mínimo, se empeña en componer un par de secuencias de acción que no funcionan, y habrían quedado mucho mejor ‘en off’.

4/10
Trastorno

2006 | Trastorno

Natalia está en el séptimo mes de embarazo y vive feliz junto a su marido. Un fin de semana reciben la visita de la hermana pequeña de Natalia, Elena, y de su novio Mario. Pero Elena no está bien; hace años perdió al hijo que esperaba y ahora tiene una obsesión enfermiza por tener un hijo. Fernando Cámara (Memorias del ángel caído) rueda con oficio un film de terror con suspense creciente pero de desarrollo poco original. La sensación opresiva aumenta debido al rodaje entre las paredes del gran chalet, enorme, solitario. Ingrid Rubio y Najwa Nimri cumplen eficazmente con sus papeles.

4/10
El viaje de Arián

2000 | El viaje de Arián

Arián es una joven vasca que tiene una visión idealizada de la lucha callejera perpetrada por grupos radicales. Llevada de su romanticismo entra en contacto con Vivaldi, un terrorista de ETA obsesionado con la música clásica. Allí empieza a colaborar con la banda, primero con tareas informativas, y luego colaborando en un secuestro. ¿Es el suyo un viaje sin retorno? Intento del catalán Eduard Bosch de mostrar cómo una persona puede acabar asesinando en nombre de unos supuestos ideales. Ingrid Rubio, que da vida a Arián, dice que su personaje se ve sumergida en el mundo terrorista “por el amor que siente por un miembro de un comando”.

3/10
Best Seller. El premio

1996 | Best Seller. El premio

Al despertar de una borrachera, Sergio recibe una extraña llamada en la que un desconocido anuncia haber cumplido con su parte de un trato hecho la noche anterior: el asesinato de su esposa. Ahora reclama los diez millones de pesetas acordados por su "trabajo". Aturdido por algo que no recuerda, Sergio rememora la descomposición de su matrimonio. El film de Carlos Pérez Ferré, discreto como thriller, tampoco funciona como retrato de una pareja cuya relación hace agua por todas partes. Todo, hasta el título del film, parece haberlo pensado en función de un desenlace sorprendente que no lo es tanto. Las peleas entre marido y mujer se encuentran desbocadas, son increíbles: parecen una versión hispana del tono de La guerra de los Rose de Danny DeVito, que casa poco con la historia. También queda en evidencia un erotismo poco justificable.

2/10
Séptimo

2013 | Séptimo

Segunda cinta del español Patxi Amezcua, que pese a tratarse de una coproducción parece más argentina, pues se desarrolla en Buenos Aires, y otorga la mayor parte del protagonismo a Ricardo Darín. El realizador reincide en el cine de género, tras ofrecer buenas muestras de su talento en 25 kilates, su estimulante, aunque limitada, ópera prima. En Séptimo, el actor de El hijo de la novia interpreta a Sebastián, abogado hedonista, separado de Delia, que no le ha perdonado sus constantes mentiras. Cuando acude a recoger a sus hijos juega con ellos, como otros días, a organizar una pequeña carrera a ver si llegan antes al portal por la escalera, que él en el ascensor. Pero al llegar abajo resulta que han desaparecido sin dejar rastro. Séptimo parte de un arranque que impacta, por su descripción de la angustia ante la incertidumbre sobre el paradero de los seres queridos. Pero el guión del propio director con el apoyo de Alejo Flah (Taxi), pronto se desvía al peligroso terreno del 'whodunit', término usado por ejemplo por Alfred Hitchcock tal y como lo recogió François Truffaut en su libro de entrevistas. Como es sabido, se refería a los relatos centrados en la búsqueda del culpable, que tienen un grave riesgo, por la sensación de chasco del espectador en los casos en los que se adivine fácilmente quién es el malo. Por desgracia, en Séptimo, la primera tesis que asalta la mente del espectador acaba imponiéndose al final, y al ser la única que parece que no se plantean durante el metraje los personajes, cada vez va creciendo más el presentimiento de que se sabe cómo va a acabar. Además, aunque se hace gala de una enorme habilidad para plantear varias resoluciones posibles, apenas se saca tajada de ellas, pues la mayoría se resuelven de forma ‘facilona’. Esto se hace además abusando de dos recursos que se vuelven repetitivos: o Darín se cuela en la casa del sospechoso para comprobar que los niños no están ahí, o bien utiliza el clásico truco: “Está bien. Se acabó el juego. Sé que has sido tú. Habla”. A pesar de estos defectos, lo cierto es que Séptimo está rodada con solvencia y ritmo, y cuenta con excelentes interpretaciones, sobre todo de Darín (lo que al igual que el final del film, no sorprende demasiado) y Belén Rueda. Y si se disculpan los defectos de la trama policíaca, tiene gran interés por su descripción de personajes característicos de una sociedad sin valores, en la que encontrar a un funcionario que aparentemente sigue la ley, ofrece la sensación de que debe ser el único que lo hace. En este sentido, lo más inolvidable de este thriller dramático sería el terrible momento en el que un rival se mofa de la desgracia del protagonista porque le ha beneficiado profesionalmente.

5/10
25 Kilates

2009 | 25 Kilates

Kay es una joven timadora que sobrevive robando coches con una amiga. Durante uno de sus golpes está a punto de ser detenida por un guardia civil, pero escapa gracias a la intervención de Abel, un tipo que pasaba por allí, y que resulta ser un cobrador profesional de deudas, que usa métodos violentos para ello. Kay se enamora de Abel, con el que inicia un idilio, al tiempo que ayuda a su padre a robar unos diamantes a unos policías corruptos que le han pedido que los venda. Esforzado pero fallido thriller que supone el debut como director de Patxi Amezcua, coguionista de El viaje de Arián, de Eduard Bosch. De tono violento, el director parece haber encontrado su inspiración en el Tarantino de Reservoir Dogs. En un panorama de cine español marcado por la mediocridad y la recurrencia a temas como la guerra civil, se agradece que el tal Amezcua intente hacer una película de género, pero las buenas intenciones no son suficientes. Es indudable que tiene cierto talento visual, que podría dar lugar a películas de interés. También se agradece que intente aportar algo de fondo a la narración, porque sus personajes solitarios, marginales y amorales intentan buscar apoyo en las relaciones familiares, lo que podría haber dado mucho más de sí. Kay siente necesidad de estar con su padre, aunque éste es un pobre diablo que se empeña en tirar su vida a la basura, mientras que Abel fue abandonado por su mujer, e intenta poder sacar adelante a su hijo, cuidado por los abuelos... Pero Amezcua es incapaz de sacar interpretaciones creíbles a sus actores, algunos de ellos con posibilidades, como los protagonistas, Francesc Garrido y Aida Folch. En general, el reparto intenta que parezcan espontáneas sus frases, pero suenan impostadas. Además, a pesar de que el presupuesto es mínimo, se empeña en componer un par de secuencias de acción que no funcionan, y habrían quedado mucho mejor ‘en off’.

4/10

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