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Biografía

Luiso Berdejo

Luiso Berdejo

Luiso Berdejo

Premios: 0 Goya (más 1 premios y 1 nominaciones)

Goya
2020

Nominado a 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Ofrenda a la tormenta

2020 | Ofrenda a la tormenta

Ha pasado ya un tiempo desde que la inspectora Amaia Salazar (Marta Etura) se enfrentó a su madre. Pero a pesar de que tanto la Guardia Civil como el juez Markina (Leonardo Sbaraglia) dan por cerrado el caso, Amaia siente que no está libre de peligro. La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa y los análisis forenses del doctor San Martín (Paco Tous) llevan a Amaia a investigar otras muertes de origen similar que conducirán a la inspectora a la resolución final de los sucesos que han asolado el valle de Baztán.

La trinchera infinita

2019 | La trinchera infinita

Película dirigida por el terceto compuesto por Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, se trata de una película difícil a priori, de esas que por la trama de personajes encerrados no apetece mucho ir a verlas. Los directores han crecido desde Handia, que también era una película-río, la que nos ocupa llega a abarcar más de tres décadas. El punto de partida de La trinchera infinita lo tenemos en la realidad de un buen grupo de personas que permanecieron ocultas durante años, los de la guerra civil y los posteriores, para evitar represalias, primero del bando nacional, y luego del régimen franquista. Arregi, Garaño y Goenaga centran su atención en un matrimonio, Higinio y Rosa, casados hace poco y residentes en un pueblo de Andalucía. A las tropelías primero del bando republicano siguen las de los sublevados, e Higinio, que nunca estuvo muy metido en política, pero que es de los “sospechosos”, no tiene más remedio que ocultarse. Y el lugar más seguro resulta una oquedad en su propia casa, obligado encierro que esperan sea temporal, pero pasarán los días, los meses, los años... El metraje del film se acerca a las dos horas y media, tal vez excesivo, aunque pueda servir la coartada de que el espectador debe experimentar el mismo cansancio vital que los protagonistas. En cualquier caso gran mérito de los realizadores es que no decaiga el interés de su puesta en escena claustrófobica, lo que incluye una difícil fotografía en claroscuro de Javier Agirre, con planos que muchas veces son el punto de vista del encerrado Higinio. Se logra atrapar el drama que afrontan los cónyuges –gran trabajo de Antonio de la Torre y Belén Cuesta–, el amor que los sostiene, pero también un desquiciamiento compuesto de nervios destrozados y miedo, que hace que sus encuentros amorosos, mostrados muy carnalmente, tengan el sabor de la desesperación, de que quizá no puedan volver a tener otro. Y se van engarzando bien algunas peripecias –el hijo que engendran en la cautividad, el militar que quiere abusar de ella, el vecino receloso–, aunque otras están forzadas, como la de la pareja homosexual que aprovecha una ausencia de Rosa para convertir el lugar en su particular “picadero”. Tienen fuerza las escenas de persecución, y el clímax es muy emotivo, modélico en la asignatura de saber resolver una película.

7/10
Legado en los huesos

2019 | Legado en los huesos

Cuando vuelve a incorporarse a su puesto después de haber dado a luz a su hijo, la inspectora de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar se entera de que Jasón Navarro, al que detuvo por asesinato, se ha suicidado en su celda, dejando escrita una palabra en la pared de la misma, Tarttalo, que remite a un monstruo de la mitología de un solo ojo. La investigación desvela que a lo largo de los años se han producido otras muertes de mujeres a manos de sus parejas, que también acabaron con sus vidas, dejando idénticos mensajes. Al mismo tiempo, se produce una inquietante profanación en una iglesia, cuyos autores se identifican con los agotes, minoría navarra acusada de herejía, y de rechazar la autoridad de la Iglesia. Éstos han dejado en el altar huesos del brazo de un bebé, que según las pruebas de ADN está relacionado con la inspectora. Fernando González Molina ha arrasado con sus adaptaciones literarias protagonizadas por Mario Casas, 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti, basadas en novelas de Federico Moccia, y Palmeras en la nieve, a partir del libro de Luz Gabás. No le fue tan bien sin este actor con El guardián invisible, translación de otro best-seller, en esta ocasión de Dolores Redondo, que inicia la llamada “Trilogía de Baztán”. Pese a todo, reincide con la segunda entrega de la misma, Legado en los huesos, a la que seguirá Ofrenda a la tormenta, pues se han encadenado los rodajes de ambas. Buen profesional, Molina imprime ritmo al relato, y aprovecha las privilegiadas localizaciones navarras, con pueblos encantadores, y bosques envueltos en bruma, y los elementos que distinguen el libro de Redondo, mezcla de thriller a la escandinava con personajes del folclore del norte de España. Repite como guionista Luiso Berdejo, que cambia levemente algunos acontecimientos del original para darle más fluidez, pero mantiene la esencia de la trama, muy bien enlazada con su predecesora, pues todo lo ya visto tiene su porqué, no se trata de una continuación forzada. Afloran toques siniestros y morbosos, y se deslizan torpedos contra la Iglesia, representada por Sarasola, sacerdote del Opus Dei, a quien se pinta como un tipo que tiene razón en su cruzada contra el mal ancestral, pero siniestro y prepotente. Al estar trazado con trazos gruesos, no logra insuflarle humanidad Imanol Arias. Lo mismo ocurre con la gran mayoría de secundarios, que corresponden a arquetipos, como Colin McFarlane, que no parece un padre moderno, involucrado en la crianza de su bebé, sino un pelele, o el que le ha correspondido a Leonardo Sbaraglia, mucho actor para un juez sin apenas relevancia en el desarrollo, enamorado de Amaia un poco ingenuamente, ya que no se sabe bien si es consciente de que ésta mantiene una sólida relación con su marido, y que acaba de ser madre. Lo mismo ocurre con los ayudantes de Salazar, las hermanas, etc. Resultan llamativamente planos sobre todo los villanos, unos majaderos que cometen un error absolutamente disparatado. Al menos, se salva Marta Etura, cuya Amaia Salazar es la única que tiene entidad.

5/10
El guardián invisible

2017 | El guardián invisible

Adaptación de la primera de las tres novelas de la llamada “Trilogía del Baztán”, que han dado justa fama en el género del thiller policíaco a Dolores Redondo, luego flamante ganadora del Premio Planeta. Sigue los pasos de Amaia Salazar, inspectora de la policía foral de Navarra, a la que encargan la investigación del asesinato de una adolescente, cuyo cuerpo desnudo ha sido hallado en el bosque, a orillas del río Baztán. Para la joven, que vive con su novio americano, artista, y que se ha formado en las más sofisticadas técnicas de la investigación forense con el FBI americano, supone el regreso a Elizondo, el pueblo que la vio nacer. Lo que, junto al reencuentro entrañable con su tía, que la aloja, supone también volver a ver a sus hermanas y reavivar capítulos del pasado que tenía muy enterrados en su psique, ligados a sus padres y al negocio familiar, una fábrica de dulces. Lograr el equilibro entre la investigación para dar con un asesino en serie, y su vivencia personal, supondrá un verdadero reto. Fernando González Molina es un director curtido en la televisión, profesional competente, capaz de sacar adelante exitosamente los trabajos que se le proponen de índole comercial, y además con gran acogida de público, como prueban los filmes Fuga de cerebros, 3 metros sobre el cielo o Palmeras en la nieve, los dos últimos basados en best-sellers, uno del género romántico juvenil, el otro del folletinesco exótico. Sin embargo, es ahora, con este “noir” nórdico, pero del norte de España, no de los países escandinavos, donde da la medida de lo que puede hacer con una trama medianamente interesante, convertida en buen guión por Luiso Berdejo. La puesta en escena no es perfecta, quizá algún flash-back de la infancia de Amaia chirría, pero el conjunto ofrece un saldo muy positivo. Porque el film combina sabiamente lo universal y lo particular. Por un lado tenemos una intriga policíaca de creciente presencia en la cultura contemporánea, que sirve para hablar con pesimismo de un mundo en decadencia, donde se han perdido los referentes morales, y los jóvenes no cuentan con la orientación de los adultos, temas vistos en cintas como Seven y El silencio de los corderos, o en sagas literarias, televisivas y fílmicas, las andanzas de Kurt Vallander, Lisbeth Salander y compañía, a la que ahora se suma Amaia Salazar, bien compuesta por Marta Etura. Circunstancias que propician que policías e investigadores también se enfrenten a sus propios fantasmas, nadie es perfecto. Y, elemento novedoso, bien plasmado en la pantalla, atrapa el exotismo que supone que la trama transcurra en una Navarra boscosa, envuelta en niebla y lluviosa, con parajes de belleza incomparable, y con un folclore propio que se inserta en lo que se cuenta de un modo contenido y misterioso, con la presencia justa para picar la curiosidad del espectador. El modo en que atrapa la luz la fotografía de Flavio Martínez Labiano y la música de Fernando Velázquez intensifican la experiencia, que cuenta además con una mezcla de sonido, con elementos naturales, muy trabajada.

6/10
Kalebegiak

2016 | Kalebegiak

Las películas colectivas que reúnen cortos de diversos directores son irregulares casi por definición. Kalebegiak, o sea, "Caleidoscopio", un proyecto impulsado con ocasión de la capitalidad cultural de San Sebastián, no es la excepción. Una docena larga de cineastas de la tierra, algunos veteranos, otros supuestas jóvenes promesas, hacen propuestas muy diferentes: algunas tienen su gracia, otras son una tontadita, y el resto son completamente prescindibles. Si hay que destacar alguna historia, nos quedamos con "La ballena real" de Julio Medem, con Marta Etura como la reina María Cristina dispuesta a avistar una ballena, y que acabará en el agua; el corto-gag de Borja Cobeaga, acción trepidante de una ambulancia con broma inesperada; y "Los Angeles Observer", del bastante desconocido Luiso Berdejo, la inesperada amistad que surge en Los Ángeles entre un ladrón y un anciano por la conexión San Sebastián. Es reconocible en "Txintxorro" a Gracia Querejeta, que involucra a tres niños que hacen una embarcación para navegar. Daniel Calparsoro se pone con el testimonio de una víctima del terrorismo en el aula de un colegio, e Imanol Uribe hablando de los indigentes. Del resto, el "Septiembre" del arranque es impactante, pero unisituacional, juega demasiado con el pescador y su inminente ahogamiento, sin lugar para que el relato avance. Mientras que el narcisismo de "Narciso" llama la atención por su simple narcisista existencia, delirante, no por el interés o la habilidad narrativa; y su alto voltaje sexual hacen que una película que deberia aspirar a llegar a todos los públicos, no sea recomendable para los más jóvenes.

5/10
Tres-60

2013 | Tres-60

Debut en la gran pantalla de Alejandro Ezcurdia, que tiene como padrino a Santiago Segura, en su primer film como productor que no es una comedia. El título, Tres-60, hace referencia a una compleja maniobra de surf, que consiste en dar un giro completo de 360 grados sobre la ola, por lo que lógicamente se vuelve a la misma posición. En Tres-60, Guillermo, joven estudiante universitario apasionado del surf, encuentra casualmente un viejo carrete fotográfico en las obras de reforma de la casa de sus padres. Al revelarlo, descubre fotos que sugieren que Iván, su amigo de la infancia desaparecido en misteriosas circunstancias, fue secuestrado por una red de tráfico de órganos. Investigará lo que le ocurrió con ayuda de Ángela (una estudiante de Bellas Artes que le tiene enamorado), Ruso (su mejor amigo) y Mario, su jovencísimo hermano especialmente brillante para las nuevas tecnologías. Lo mejor es el trabajo de Roque Baños, que ha compuesto una evocadora partitura muy superior al nivel del film. Por lo demás, también se agradece que Ezcurdia trate de componer un thriller sin pretensiones destinado al público juvenil, que quiere seguir la senda del cine comercial de calidad de Alejandro Amenábar o José Antonio Bayona. Desafortunadamente, Ezcurdia no llega por ahora ni de lejos al nivel de los realizadores citados, pues su factura no pasa de correcta, e incluso por momentos parece propia de cualquier serie española del montón. El principal problema de Tres-60 reside en un guión mediocre, firmado por Luiso Berdejo, que obtuvo un prestigio increíble por el guión de [Rec], cuando en realidad éste era el único punto débil del exitoso film de terror. En esta ocasión todo resulta forzado desde el principio (ridículo que los malos se hayan dejado un carrete con fotos de los órganos con los que trafican, en una bolsa que casualmente tiene escritas las iniciales del desaparecido). Lo que peor funciona es la casualidad final, que intenta dar que pensar sobre la responsabilidad de la sociedad en la génesis de la delincuencia (como cuando Amenábar mostraba el morbo de los telespectadores en el desenlace de Tesis), pero resulta bastante grotesco. Tampoco acaba de resultar convincente el reparto, encabezado por el jovencísimo Raúl Mérida, famoso por la serie Los protegidos. Le arropan veteranos como Geraldine Chaplin, Manuel Morón y Joaquim de Almeida, que no parecen demasiado convencidos con el proyecto.

3/10
Insensibles

2012 | Insensibles

Ópera prima de Juan Carlos Medina, hasta ahora cortometrajista. Él mismo se ha encargado de escribir el guión junto con Luiso Berdejo, uno de los autores de [Rec]. En Insensibles, los médicos diagnostican a David un cáncer. Prestigioso neurocirujano que sufrió un accidente de automóvil, David necesita ahora urgentemente un trasplante de médula, de un familiar directo, para reducir el riesgo de rechazo. Sólo podrían ofrecérselo sus padres, pero resulta que fue adoptado en circunstancias extrañas. En la búsqueda de su madre biológica, David descubrirá que su origen está relacionado con un grupo de niños encerrados en un asilo de los Pirineos, en los años 30, que sufrían un extraño mal que les hacía insensibles al dolor. Medina se revela como un realizador con fuerza que dará que hablar, sobre todo con el potente arranque de Insensibles, en el que una niña descubre a una amiguita con el brazo ardiendo sin sentir nada. Los primeros minutos prometen una reflexión metafórica sobre el sentido del dolor físico y emocional, para avisar al individuo de que algo va mal, aunque finalmente la cinta parece centrarse más en los efectos de la mentira y las relaciones paternofiliales. Destaca la sugerente fotografía de Alejandro Martínez (Hierro). Pero aunque el film logra crear la suficiente intriga como para que se siga con cierto interés, el guión acaba siendo exagerado e inverosímil. No parece que el objetivo principal de Insensibles sea apuntarse al carro de las películas guerracivilistas de 'recuperación de la memoria histórica' y similares, pero alcanza cotas surrealistas en sus secuencias de represalias del bando franquista. Además, algunos pasajes reiterativos desvelan la condición de primerizo del realizador. Insensibles cuenta con un reparto irregular. Los niños realizan un gran trabajo, sobre todo Ilias Stothart y Liah O'Prey (los segmentos de cuento gótico infantil estilo El laberinto del fauno son lo mejor). También se lucen Tómas Lemarquis, caracterizado con abundante maquillaje. Pero el grandioso Juan Diego no acaba de estar a su altura habitual, mientras que el protagonista, Álex Brendemühl, no acaba de encontrar el tono de su personaje, y aunque sus diálogos en catalán resultan creíbles, en castellano parece estar recitando.

5/10
El cártel de los sapos

2011 | El cártel de los sapos

 

Imago mortis

2009 | Imago mortis

Bruno estudia en una escuela de cine donde descubre un peculiar aparato llamado tanatógrafo. Su utilidad es la de captar la imagen que se produce en el ojo humano justo cuando muere una persona. Inicialmente Bruno no tiene ni idea de la virulencia que encierra el objeto que ha descubierto, aunque poco a poco se verá envuelto en una macabra práctica que ponen en marcha quienes intentan recuperarlo ya estén vivos o muertos. Lo mejor de la película sin duda alguna es la ambientación. El gigantesco caserón que hace las veces de escuela de cine a lo Hogwarts –pero con un gran aire tétrico–, es un escenario perfecto para rodar una película de terror. Y la iluminación se complementa perfectamente con este escenario lúgubre y tenebroso. Dicho esto, toca hacer mención al sinsentido argumental de la historia. Hacer una película de terror sin pretensiones no implica pasar absolutamente de la historia que se quiere contar. Desgraciadamente, esto sucede a veces e Imago Mortis está dentro de esta categoría. Todo ocurre porque sí, por mucho que se intenten meter con calzador unas explicaciones a todas luces insuficientes y arbitrarias. Se dice que las películas no tienen porqué ser realistas, pero sí creíbles. La credibilidad es lo que hace que el espectador se meta en una historia. Y aquí está fuera, por lo que es imposible sentir miedo. Todo lo que acontece suena a tomadura de pelo, como, por ejemplo, el irrisorio e incomprensible discurso final de Astolfi que supuestamente es la guinda de un pastel totalmente edulcorado. Y es que por mucho que Imago Mortis sigua algunas recetas actuales como los giros de guión finales a modo “¡ta chán!”, y cuente con un plantel de bellos y modernos jóvenes actores –desentona Alberto Amarilla, que está todo el metraje al borde del ataque de una manera exageradísima–, al espectador hay que darle algo más que una sucesión de imágenes inconexas y caprichosas.

3/10
[Rec]

2007 | [Rec]

En un año particularmente nefasto para el cine español, en el que no han funcionado demasiado bien en taquilla algunas cintas interesantes como Mataharis, ha salvado la temporada El orfanato, una clásica cinta de terror. Mucho antes se había estrenado 28 semanas después, coproducción hispano-británica dirigida por un español. El film que nos ocupa confirma definitivamente que ese género es el único que vive un buen momento en España. Jaume Balagueró (Los sin nombre) y Paco Plaza (Romasanta) rodaron conjuntamente hace años el documental OT: La película. Ahora, codirigen juntos un film de terror, que al fin y al cabo es su especialidad, y que ha ganado el premio al mejor director y a la mejor actriz en el Festival de Sitges. Ángela, una ambiciosa reportera televisiva, acude con un cámara a una estación de bomberos de Barcelona, para hacer un reportaje sobre sus actividades. Aunque no lo confiesa abiertamente, espera que suceda una catástrofe, pues el reportaje tendría más tirón. Tras unas horas aburridas de espera, los bomberos reciben la llamada de unos vecinos que han escuchado unos gritos desgarradores, que salen de la casa de una anciana que se ha quedado encerrada. Aunque parece una operación rutinaria, la mujer se lanza sobre uno de los bomberos, mordiéndole salvajemente... El sencillo argumento remite a El proyecto de la bruja de Blair y 28 días después. Pero los cineastas han filmado la película en forma de falso documental, pues los espectadores siguen la historia como si la vieran a través de la cámara que sigue a la protagonista. Esta sencilla pero efectiva artimaña ofrece la sensación de que estamos asistiendo a acontecimientos reales, a veces filmados en circunstancias extremas, porque los policías no permiten grabar, lo que permite que no se muestre del todo lo que está pasando, sino que más bien se sugiere. También van en esta línea realista las espontáneas interpretaciones de un reparto encabezado por Manuela Velasco, una actriz que sobre todo es presentadora televisiva, como su personaje. Se abusa quizás del histerismo de los personajes, pero el nivel es el adecuado. Balagueró y Plaza critican en cierta medida el afán de morbo de los medios de comunicación. Asímismo, estudian tangencialmente el comportamiento de los reporteros, en situaciones extremas, intentando saltarse por su propio interés. el control de la información, impuesto por una autoridad desbordada. Recogen también la labor de servidores públicos volcados con su trabajo, y capaces de llevar a cabo grandes sacrificios. Queda un tanto coja su levísima sugerencia de que el Vaticano ha intentado solucionar el asunto, utilizando la acción directa, algo que lógicamente no acaba de resultar creíble. En cualquier caso, todo esto queda más bien apuntado y los autores se concentran en su objetivo principal: poner los pelos como escarpias al respetable. Y lo consiguen. Con creces. Los sustos proporcionan la sensación de que el espectador está en una montaña rusa o en el túnel del terror. El film no hace gala de un gran presupuesto ni de sofisticados efectos especiales, sino de un conocimiento profundo de los mecanismos del miedo. Mención aparte merece la promoción, realizada mediante imágenes que mostraban al público asustado durante una proyección y que llamaron la atención, sin una gran inversión en publicidad.

6/10
Cuento de Navidad (2005)

2005 | Cuento de Navidad

Navidad del año 1985. Cinco niños de entre diez y doce años aprovechan las vacaciones escolares para jugar por el bosque cercano al pueblecito en el que viven. Casualmente, encuentran a una ladrona, atrapada en un agujero. Los niños deciden extorsionar a la mujer, amenazándola con dejarla morir en el hoyo si no les entrega el botín que ha perdido. El especialista en terror Paco Plaza, responsable de Romasanta y El segundo nombre, rememora en tono nostálgico la década de los 80, con detalles que traerán recuerdos a quienes vivieron aquella época, como los cromos de Orzowei, o los comentarios sobre el futbolista Mario Alberto Kempes.

3/10
Kalebegiak

2016 | Kalebegiak

Las películas colectivas que reúnen cortos de diversos directores son irregulares casi por definición. Kalebegiak, o sea, "Caleidoscopio", un proyecto impulsado con ocasión de la capitalidad cultural de San Sebastián, no es la excepción. Una docena larga de cineastas de la tierra, algunos veteranos, otros supuestas jóvenes promesas, hacen propuestas muy diferentes: algunas tienen su gracia, otras son una tontadita, y el resto son completamente prescindibles. Si hay que destacar alguna historia, nos quedamos con "La ballena real" de Julio Medem, con Marta Etura como la reina María Cristina dispuesta a avistar una ballena, y que acabará en el agua; el corto-gag de Borja Cobeaga, acción trepidante de una ambulancia con broma inesperada; y "Los Angeles Observer", del bastante desconocido Luiso Berdejo, la inesperada amistad que surge en Los Ángeles entre un ladrón y un anciano por la conexión San Sebastián. Es reconocible en "Txintxorro" a Gracia Querejeta, que involucra a tres niños que hacen una embarcación para navegar. Daniel Calparsoro se pone con el testimonio de una víctima del terrorismo en el aula de un colegio, e Imanol Uribe hablando de los indigentes. Del resto, el "Septiembre" del arranque es impactante, pero unisituacional, juega demasiado con el pescador y su inminente ahogamiento, sin lugar para que el relato avance. Mientras que el narcisismo de "Narciso" llama la atención por su simple narcisista existencia, delirante, no por el interés o la habilidad narrativa; y su alto voltaje sexual hacen que una película que deberia aspirar a llegar a todos los públicos, no sea recomendable para los más jóvenes.

5/10
Cuarentena terminal

2011 | Quarantine 2: Terminal

Una noche, se propaga una extraña enfermedad en una residencia deteriodada de Los Ángeles y nadie sale con vida. Sin embargo, algo si escapa. Y ahora, a bordo del vuelo 318, aparecen los primeros síntomas. A medida que la infección va progresando, los inocentes pasajeros se transforman en terroríficos asesinos sanguinarios. Obligados a aterrizar en una terminal aislada y rodeados por agentes del gobierno, la tripulación y los pasajeros están cada vez más desesperados. La cuestión es hasta donde están dispuestos a llegar para sobrevivir.

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