Terence Davies
77 años ()Premios: Festival de San Sebastián (1) Ver más
Cineasta de la nostalgia
Evocó con un tono poético la infancia, la convivencia en familias modestas con una enorme habilidad para provocar una profunda sensación de melancolía. Terence Davies murió el 7 de octubre de 2023, a los 77 años en Mistley, una ciudad de Essex. "Me entristece profundamente anunciar la muerte de Terence Davies, que ha fallecido pacíficamente en su casa mientras dormía, después de una breve enfermedad", afirmó su agente, John Taylor, en un comunicado remitido a la agencia de noticias británica PA.
Nacido el 10 de noviembre de 1945 en Liverpool, Inglaterra, Terence Davies procedía de una familia católica. Fue el más joven de diez hermanos. Desarrolló su amor por el cine desde joven, a pesar de que su familia no tenía los recursos para llevarle a las salas con regularidad. "Mi niñez fue caldo de cultivo para mi obra, recuerdo siempre sobre todo a mi madre, que sufrió mucho, pero nunca perdió la alegría", explicaba en las entrevistas. Asistió a la universidad en Coventry, donde estudió literatura y teatro. Luego, trabajó en el mundo de la biblioteconomía y la educación, lo que le permitió tener acceso a una amplia gama de obras literarias y películas. Esta experiencia influyó en su desarrollo como cineasta y escritor.
Terence Davies comenzó a hacer cortometrajes en la década de los 70, y rápidamente llamó la atención con su estilo distintivo y su habilidad para explorar temas personales y sociales en su trabajo. Su debut en el corto, Children (1976), exploraba su infancia y la relación con su familia. El largometraje que le catapultó a la atención internacional fue Voces distantes (1988), una obra semiautobiográfica que examina la vida en una familia obrera en Liverpool. Ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes y solidificó la reputación de Davies como un cineasta de renombre.
Además, Terence Davies dirigió películas aclamadas como El largo día se acaba (1992), La biblia de neón (1995) –adaptación de la novela de John Kennedy Toole–, La casa de la alegría (2000) –que versionaba a Edith Wharton–, The Deep Blue Sea (2011) y Sunset Song (2015). Abiertamente homosexual, no compuso una filmografía muy amplia, pues al no realizar muchas concesiones a la comercialidad, topaba con todo tipo de dificultades para encontrar financiación. Sus películas a menudo exploraban temas como la nostalgia, y la identidad y se caracterizaban por unos trabajados diálogos que él mismo escribía, pues se ocupaba de los guiones de sus filmes.
No parecía interesarle el presente, pues Terence Davis no rodaba historias que transcurrieran en el siglo XXI. "Estos tiempos actuales no entienden de reposo, sino de mordiscos, de devorar la vida del hombre. En lo tecnológico solo tengo un móvil, y se me olvida tantas veces que cuando suena me da un gran susto. Soy un tecnófobo. No entiendo el mundo en que vivimos. No existe nada más deprimente que ir en un tren y ver a los pasajeros con sus aparatitos. ¡Pero, por dios, ¿es que nadie disfruta ya del viaje?! Soy un extraño en el siglo XXI".
En Benediction, su último trabajo, reconstruía el periplo del poeta homosexual convertido al catolicismo Siegfried Sassoon, que se atrevió a desafiar a los políticos de su país y a los altos mandatarios militares publicando una carta en la que les responsabilizaba de los millones de muertos de la Primera Guerra Mundial. "La guerra nos muestra lo peor a lo que es capaz de llegar el ser humano, y el arte sería justamente lo contrario, cómo el hombre es capaz de crear cosas hermosas", explicaba Terence Davies. "Pero ¿cómo le das confort a una madre que acaba de enterrar a su hijo porque han sido bombardeados? El horror cotidiano que se vive en un conflicto bélico no se arregla con poemas".
