Il Ferroviere
- Duración: 01h 58 min
- Género: Drama
- Público apropiado: Jóvenes-adultos
- Valoraciones: decine21 (6) | usuarios (6.4)
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- Título original: Il Ferroviere
- Año: 1956
- País: Italia
- Dirección: Pietro Germi
- Intérpretes: Pietro Germi, Luisa Della Noce, Sylva Koscina, Saro Urzì, Carlo Giuffrè, Renato Speziali
- Guión: Luciano Vincenzoni, Pietro Germi, Alfredo Giannetti, Carlo Musso, Ennio De Concini
- Música: Carlo Rustichelli
- Fotografía: Leonida Barboni
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Reparto
Sinopsis oficial
Andrea Marcocci (Pietro Germi) es un orgulloso maquinista de tren en la Italia de los años 50 al que le gusta echar unos tragos de vino con sus amigos. Está casado con Sara (Luisa Della Noce) y tienen dos hijos, Marcello (Renato Speziali) y Sandro (Edoardo Nevola), y una hija llamada Giulia (Sylva Koscina). Cuando una serie de dificultades en el seno familiar se unen a sus problemas en el trabajo, la vida de Andrea comienza a desmoronarse.
Crítica El ferroviario (1956)
Vías de esperanza
Andrea es un maquinista de ferrocarril que lleva treinta años en las vías. Está casado con Sara y sufre el desempleo de su hijo Marcello, la incorregible timidez de su otro hijo, Sandro, y las dudas de su hija embarazada Giulia, que no sabe si casarse con su novio Renato. Un incidente relacionado con el ferrocarril afectará a la vida de Andrea, justo en el mismo momento en que la unión con su familia parece desmoronarse.
El incidente ferroviario que altera su vida funciona como detonante de una crisis que va mucho más allá del ámbito profesional. Andrea descubre que la experiencia acumulada durante décadas no lo protege de los cambios sociales ni de las consecuencias de sus propios actos. El hombre que se enorgullecía de su responsabilidad empieza a sentirse cuestionado, tanto en el trabajo como en casa, y responde refugiándose en el orgullo y en una cierta dureza que dificulta la comunicación con los suyos.
Uno de los mejores trabajos de Pietro Germi, que construy el retrato de un padre que quiere proteger a su familia, pero que confunde a menudo la protección con el control. Su tragedia no reside únicamente en las desgracias que le suceden, sino también en su incapacidad para reconocer que el mundo ya no funciona conforme a las reglas que le han permitido salir adelante. La película conserva numerosos rasgos del neorrealismo italiano, especialmente en su atención a las condiciones de vida de la gente corriente, los problemas laborales y las tensiones económicas que condicionan las relaciones familiares. Sin embargo, Pietro Germi no se limita a presentar una sucesión de dificultades sociales. Le interesa, sobre todo, observar cómo esas circunstancias afectan a la intimidad de las personas, cómo el desempleo erosiona la autoestima, cómo las diferencias generacionales alimentan los conflictos y cómo las buenas intenciones pueden acabar provocando sufrimiento. El hogar aparece como un espacio de afecto y solidaridad, pero también como un territorio donde se acumulan reproches, silencios y decepciones.
Uno de los mayores aciertos del director consiste en evitar que Andrea se convierta en un héroe ejemplar o en una víctima sin responsabilidad alguna. Es un hombre trabajador y capaz de sacrificarse por los suyos, pero también orgulloso, irascible y poco dispuesto a aceptar que puede equivocarse. Pietro Germi interpreta al personaje con una mezcla de aspereza y vulnerabilidad que permite comprender sus reacciones sin justificar todas sus decisiones. Bajo su apariencia de hombre recio se esconde alguien que teme perder el respeto de los demás y que no sabe muy bien quién es cuando deja de sentirse necesario. Su identidad está tan ligada al oficio y a la autoridad familiar que cualquier amenaza contra ambos adquiere dimensiones de catástrofe personal.
También resulta significativa la atención que reciben los hijos, cada uno atrapado en sus propias dificultades. Sus problemas no son simples ramificaciones del drama paterno, sino manifestaciones de una sociedad en transformación, en la que las expectativas tradicionales chocan con una realidad económica y moral mucho menos estable. Andrea quisiera transmitirles sus principios, pero le cuesta aceptar que no puede resolver sus problemas aplicando las mismas fórmulas que le han servido a él. En este sentido, El ferroviario habla tanto de la solidaridad entre generaciones como de las limitaciones de una educación basada en la obediencia y el respeto a la autoridad.
Pietro Germi combina el realismo social con una sensibilidad melodramática que nunca llega a ocultar la dureza de lo que cuenta. El relato tiene momentos de considerable amargura, pero también encuentra espacio para el humor cotidiano, la camaradería y los gestos de ternura que impiden que sus personajes queden reducidos a sus desgracias. Esa combinación de aspereza y calidez constituye una de las señas de identidad del cineasta, capaz de contemplar las debilidades humanas sin caer ni en el sentimentalismo fácil ni en el desprecio hacia sus criaturas.
Con una puesta en escena sobria y una interpretación central de gran fuerza, termina componiendo una reflexión sobre la dignidad del trabajo, la fragilidad de los vínculos familiares y el precio que puede pagarse por vivir demasiado pendiente del orgullo. Su pesimismo no es absoluto: bajo la acumulación de conflictos permanece la idea de que los afectos y la solidaridad pueden ofrecer una salida, aunque no borren los errores ni devuelvan las cosas exactamente a su estado anterior. Más que una simple historia sobre las desventuras de un trabajador, es el retrato de un hombre que debe aprender, quizá demasiado tarde, que mantener unida a una familia exige algo más que trabajar duro y pretender tener siempre razón.
El propio Pietro Germi asumió el papel protagonista. Ofrece una interpretación magnífica, contenida y llena de matices, dando vida a Andrea con una mezcla de autoridad, brusquedad y vulnerabilidad que evita convertirlo en un simple padre de familia gruñón. Su rostro curtido y sus maneras ásperas transmiten la fatiga de quien lleva toda una vida trabajando y ha depositado su orgullo en el cumplimiento del deber.
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