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Biografía

Andrzej Munk

Andrzej Munk

40 años ()

Andrzej Munk

Nació el 16 de Octubre de 1920 en Cracovia, Polonia
Falleció el 20 de Septiembre de 1961 en Lowicz, Lódzkie, Polonia

Obra breve, pero intensa

22 Junio 2007

Andrzej Munk murió trágicamente de accidente de tráfico en 1961, a los cuarenta años. Una gran pérdida para el cine, pues en su inevitablemente breve filmografía apuntaba maneras de grandísimo director, con ideas y un mundo propio, que sabía atrapar en sus películas, superando las dificultades de tener que realizar su trabajo limitado por las paredes de un régimen autoritario de corte comunista.

Andrzej Munk nació en Cracovia en 1921. Viviría sus primeros años en el contexto de la Polonia libre de entreguerras, período breve de una larga historia de un país continuamente sometido a la presión y ocupación de sus países vecinos. Circunstancias cuyo amargo sabor probaría en la juventud, con la ocupación nazi y soviética de la Segunda Guerra Mundial -Munk intervino en el famoso levantamiento de Varsovia-, y posterior caída en la órbita comunista tras el final del conflicto bélico. Pronto quedaría claro, a los que deseaban dedicarse al cine, la dificultad de hacerlo libremente dentro de los estrechos parámetros del realismo socialista. Pero, afortunados polacos, surgió la llamada Escuela Polaca, un grupo de inquietos y variopintos cineastas, muchos de ellos estudiantes de cine en Lodz.

Los primeros trabajos de Munk fueron de corte documental, más o menos al servicio del régimen, en la Polska Kronika Filmowa, pero ya entonces destacaba su personalidad, que se desarrollaría plenamente con sus brillantes trabajos de ficción. Entre los rasgos sobresalientes del cine del director polaco llama la atención el hecho de que prima en sus historias las tribulaciones del individuo, frente al peso del colectivo, tan presente en ese momento por la ideología comunista, pero también por el pasado del nacionalismo romántico polaco. En tal sentido es audaz Un hombre en la vía, donde entrega una historia compleja sobre un maquinista de tren del viejo régimen, y su relación con diversas gentes del partido comunista.

Como integrante de la Escuela Polaca, Munk aborda en su breve filmografía el trauma de la guerra, con un sentido del humor muy particular, bastante tragicómico, en Heroica y Mala suerte, filmes que cuestionan la noción de heroísmo, que al entender de Munk debería ser revisada. Mientras que La pasajera, trabajo inacabado del cineasta, habla de los horrores de Auschwitz, y de la libertad y responsabilidad que siempre conservan las personas, ya sean prisioneras o carceleras, y que se manifiesta en el sentido de culpa que acompaña a las acciones atroces, aunque sólo las conozca el que las ha cometido.

Filmografía
La pasajera

1963 | Pasazerka

Liza regresa a Europa en barco. Durante el trayecto, esta mujer alemana reconoce un rostro que no ha podido olvidar. Justo después de la Segunda Guerra Mundial, ella escapó de Europa, tras pasar un tiempo como vigilante en el tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz. Sus recuerdos tienen que ver con esa época. El cineasta polaco Andrzej Munk murió en un accidente mientras rodaba este sólido drama en 1961, que rememora la barbarie nazi. Ésa es la explicación de su breve duración. El film fue terminado parcialmente un tiempo después bajo la supervisión de Witold Lesiewicz y estrenado en 1963. La trama juega con la idea del barco como una especie de isla, lugar intemporal, donde ante su complicidad con el genocidio, Liza juega a mantener dos posturas: ante su marido, al que conoció lejos de su país, confiesa parte de su pasado, pero se justifica e incluso viene a decir que ayudó a una mujer judía, Martha, en todo lo que pudo; pero ante ella misma revolotean los fantasmas del pasado, la soberbia, cierta sensación de vértigo ante un poder que podía salvar una vida o condenarla. Rodada en blanco y negro, hay muchas escenas escalofriantes, como la del carrito de niño que podría contener dentro un bebé que habría escapado, ¿por cuánto tiempo?, al destino de ser gaseado e incinerado.

6/10
Mala suerte

1960 | Zezowate szczescie

Jan Piszczyk está en la cárcel a punto de ser puesto en libertad. Pero ante un individuo al que vemos siempre de espaldas comienza a hacer un recuento de lo que ha sido su vida hasta la fecha, una sucesión de acontecimientos presididos por la mala suerte y que siempre le han dejado insatisfecho, dando una muy particular versión “existencialista” de esa vida suya como “pasión inútil”. El relato se inicia en la niñez, mostrada como un slapstick mudo, donde vemos al pequeño Jan torturado por el perpetuo ruido de las tijeras de su padre sastre, por las burlas de su compañeros de colegio, y por su peculiar nariz, de la que muchos deducen, erróneamente, sus raíces judías. De aquí pasamos a su etapa de estudiante universitario, donde sus lances amorosos no acaban de ser culminados. Y cuando decide vestir el uniforme militar, estalla la Segunda Guerra Mundial, lo que dará pie a varios equívocos que le identifican como soldado valeroso y miembro de la resistencia, pero también como colaboracionista con los alemanes. Más tarde encontrará acomodo en el nuevo régimen comunista. Pero siempre, en cada caso, cuando parece haberse posicionado al fin en la vida, o conocido a la mujer de sus sueños, al externo e incontrolable viene a desbaratar sus planes. Segunda colaboración de Andrzej Munk y Jerzy Stefan Stawinski tras Heroica. Nuevamente prevalece el tono de farsa, más depurado, que podría interpretarse como sátira del eterno romanticismo de la patria polaca, algo que satisfaría a las autoridades comunistas que gobernaban entonces, pero que también puede verse como un “rizar el rizo” a la hora de poner en solfa las situaciones casi kafkianas que provocaba el nuevo régimen. Munk logra una película muy sólida y moderna, perfectamente trabada, que concilia tonos y estilos muy diversos, desde la fotografía de estilo casi documental, a momentos muy físicos y divertidos como Jan en la fábrica o en el campo de coles, otros de inexperiencia amorosa, o los de presunción y desenmascaramiento. Bogumil Kobiela soporta bien el peso de la película con su patético protagonista, logrando que el espectador empatice con él, e incluso le compadezca.

7/10
Heroica

1958 | Eroica

Curioso díptico de ribetes tragicómicos y traspasado de suave ironía, sobre la condición heroica. Está ambientado en la Polonia de la Segunda Guerra Mundial, con guión de Jerzy Stefan Stawinski y dirección de Andrzej Munk. El primer tramo se inclina más a la farsa, mientras que el segundo adquiere tintes más dramáticos. Inicialmente asistimos al heroismo casi casual del pícaro Dzidzius, que tras encontrar a su "alegre" esposa húngara Zosia con un oficial compatriota, sirve de enlace en la época del levantamiento de Varsovia para encauzar ayuda de ese país a la resistencia contra los nazis; la segunda parte del film transcurre en un campo de prisioneros polacos, donde se ha convertido en mito la heroica fuga de Zawistowski, al tiempo que otro preso va a demostrar un valor rayano en lo temerario por una apuesta. El conjunto viene a constatar lo tenue que es la frontera que separa lo sublime de lo ridículo, lo heroico de lo cotidiano, frente a consideraciones que esperan ver, en los primeros casos, circunstancias y actuaciones extraordinarias.

6/10
Un hombre en la vía

1957 | Czlowiek na torze

Un tren marcha a toda velocidad rompiendo el silencio de la noche. Es la Polonia comunista, y los trabajadores se esfuerzan por cumplir el horario, aunque se trabaje con carbón de poca calidad. De pronto, algo hay en la vía, el tren intenta detenerse, pero ha sido arrollado Orzechowski un veterano maquinista. Una serie de flash-backs, deudores en su forma narrativa de títulos como Ciudadano Kane y Rashomon, muestran distintas versiones de cómo han ocurrido los hechos. Notable film del polaco Andrzej Munk, que sabe retratar tipos humanos y cuestionar con inteligencia los puntos flacos del sistema socialista. En efecto, se supone que Orzechowski representa el antiguo régimen, superado por jóvenes comunistas ¿suficientemente preparados? Pero el caso es que, pese a su innegable orgullo, tiene razón en muchas cuestiones técnicas del trabajo, frente a la inexperiencia y las consignas de los que vienen a sustituirle. Resulta especialmente impactante el pasaje en que al maquinista bregado en mil batallas se le cae la gorra, y sus compañeros no le ayudan a recogerla porque lo consideran un gesto burgúes superado, en vez de algo que corresponde a la más elemental educación.

7/10
Los hombres de la cruz azul

1955 | Blekitny krzyz

Años de la Segunda Guerra Mundial. Miembros de la resistencia eslovaca contra los nazis tratan de pasar a territorio polaco, por la frontera que linda con los montañas Tatras. Soldados polacos del cuerpo de montaña tratarán de ayudarles, ya que su país ya ha sido liberado por los soviéticos. Buena muestra de cine bélico patriótico a cargo del polaco Andrzej Munk. El título alude al distintivo de los soldados de montaña polacos. Hermosa fotografía de los parajes montañosos. Aunque tenga una trama de ficción, el conjunto tiene un aspecto documental, terreno en el que Munk se había bregado sobradamente.

6/10
La pasajera

1963 | Pasazerka

Liza regresa a Europa en barco. Durante el trayecto, esta mujer alemana reconoce un rostro que no ha podido olvidar. Justo después de la Segunda Guerra Mundial, ella escapó de Europa, tras pasar un tiempo como vigilante en el tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz. Sus recuerdos tienen que ver con esa época. El cineasta polaco Andrzej Munk murió en un accidente mientras rodaba este sólido drama en 1961, que rememora la barbarie nazi. Ésa es la explicación de su breve duración. El film fue terminado parcialmente un tiempo después bajo la supervisión de Witold Lesiewicz y estrenado en 1963. La trama juega con la idea del barco como una especie de isla, lugar intemporal, donde ante su complicidad con el genocidio, Liza juega a mantener dos posturas: ante su marido, al que conoció lejos de su país, confiesa parte de su pasado, pero se justifica e incluso viene a decir que ayudó a una mujer judía, Martha, en todo lo que pudo; pero ante ella misma revolotean los fantasmas del pasado, la soberbia, cierta sensación de vértigo ante un poder que podía salvar una vida o condenarla. Rodada en blanco y negro, hay muchas escenas escalofriantes, como la del carrito de niño que podría contener dentro un bebé que habría escapado, ¿por cuánto tiempo?, al destino de ser gaseado e incinerado.

6/10
Un hombre en la vía

1957 | Czlowiek na torze

Un tren marcha a toda velocidad rompiendo el silencio de la noche. Es la Polonia comunista, y los trabajadores se esfuerzan por cumplir el horario, aunque se trabaje con carbón de poca calidad. De pronto, algo hay en la vía, el tren intenta detenerse, pero ha sido arrollado Orzechowski un veterano maquinista. Una serie de flash-backs, deudores en su forma narrativa de títulos como Ciudadano Kane y Rashomon, muestran distintas versiones de cómo han ocurrido los hechos. Notable film del polaco Andrzej Munk, que sabe retratar tipos humanos y cuestionar con inteligencia los puntos flacos del sistema socialista. En efecto, se supone que Orzechowski representa el antiguo régimen, superado por jóvenes comunistas ¿suficientemente preparados? Pero el caso es que, pese a su innegable orgullo, tiene razón en muchas cuestiones técnicas del trabajo, frente a la inexperiencia y las consignas de los que vienen a sustituirle. Resulta especialmente impactante el pasaje en que al maquinista bregado en mil batallas se le cae la gorra, y sus compañeros no le ayudan a recogerla porque lo consideran un gesto burgúes superado, en vez de algo que corresponde a la más elemental educación.

7/10
Los hombres de la cruz azul

1955 | Blekitny krzyz

Años de la Segunda Guerra Mundial. Miembros de la resistencia eslovaca contra los nazis tratan de pasar a territorio polaco, por la frontera que linda con los montañas Tatras. Soldados polacos del cuerpo de montaña tratarán de ayudarles, ya que su país ya ha sido liberado por los soviéticos. Buena muestra de cine bélico patriótico a cargo del polaco Andrzej Munk. El título alude al distintivo de los soldados de montaña polacos. Hermosa fotografía de los parajes montañosos. Aunque tenga una trama de ficción, el conjunto tiene un aspecto documental, terreno en el que Munk se había bregado sobradamente.

6/10

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