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Biografía

Arly Jover

Arly Jover

Arly Jover

Filmografía
Las aventuras del capitán Alatriste

2015 | Las aventuras del capitán Alatriste | Serie TV

Adaptación de las novelas de Arturo Pérez-Reverte, que ya habían conocido un primer acercamiento cinematográfico de la mano de Agustín Díaz Yanes. Si éste no lograba un resultado demasiado brillante, las comparaciones acaban haciéndolo bueno, pues la serie televisiva resulta bastante limitada, a pesar de haber contado con el lustre de directores como Enrique Urbizu, quien no es ajeno al universo Reverte pues antes versionó un relato corto del autor en Cachito. Con tramas folletinescas deudoras de Alejandro Dumas, la idea es pintar intrigas de espadiches y palaciegas con el telón de fondo histórico de la corte del rey español Felipe IV. El huérfano Íñigo de Balboa ha sido enviado por su madre a Madrid para servir al capitán Alatriste, un mercenario que ofrece su espada a quien le pague bien, aunque guiado por unos principios básicos de servir a la patria y al rey. La posible boda de la hermana del rey con el príncipe de Gales, de incógnito por España, desata movimentos conspiratorios del inquisidor Bocanegra. Quizá el papel aguante ciertos argumentos descabellados, pero la serie, en sus primeros pasos, avanza muy torpemente, se diría que lo del formato televisivo no acaba de encajar con Urbizu. Y el problema no es sólo el presupuesto limitado, los personajes resultan muy acartanados y próximos al estereotipo, y el recurso a villanos de opereta y escenas de alcoba no acaba de arreglar las cosas. Por decir algo positivo, señalemos que Aitor Luna compone con cierta dignidad al protagonista.

4/10
Los ojos abiertos

2015 | Les yeux ouverts

En solitario

2013 | En solitaire

Debut como director de Christophe Offenstein, director de fotografía de numerosos títulos, entre ellos algunos tan interesantes como la ingeniosa ¿Y ahora adónde vamos?, de Nadine Labaki, el sorprendente thriller No se lo digas a nadie y el excelente drama Pequeñas mentiras sin importancia, estas dos de Guillaume Canet. Le avala como protagonista François Cluzet, presente en estas dos últimas, mientras que Canet interviene brevemente. En solitario tiene como personaje central a Yann Kermadec, regatista viudo que deja a su hija y a su nueva pareja para participar por vez primera en la Vendée Globe, la vuelta al mundo a vela en solitario. Al iniciar una etapa desde Canarias, descubre que no está cumpliendo con las reglas, pues no está solo, se le ha colado a bordo de la embarcación un niño de Mauritania que sueña con emigrar a Francia... Esta vez François Cluzet ha escogido un personaje sencillo, sobre todo en comparación con el nivel interpretativo exhibido en Intocable, su mayor éxito, pero sin esfuerzo aparente el actor consigue hacer cercano a un cincuentón, algo cascarrabias, pero buenazo en el fondo. Además, en En solitario forma una pareja fílmica con el joven Samy Seghir, con cierta experiencia a pesar de su juventud. Aunque se trata de una producción francesa, entre los secundarios aparece muy brevemente José Coronado, mientras que dos de los productores ejecutivos, Manuel Monzón y Adolfo Blanco, son también españoles. En solitario logra enorme interés en su retrato de las competiciones de vela. En un tiempo en el que las acusaciones de dopaje y juego sucio están a la orden del día, aboga por la sana competitividad, que por supuesto pasa a un segundo plano si alguien tiene graves problemas, y que cobra una importancia relativa, en comparación con la necesidad de los vínculos afectivos y familiares.

6/10
La cocinera del presidente

2012 | Les saveurs du Palais

Comedia ligera a la medida de Catherine Frot, actriz de títulos como Odette, una comedia sobre la felicidad o La cena de los idiotas, que tiene un gran prestigio en el teatro francés. El guión de La cocinera del presidente se inspira libremente en la historia real de Danièle Delpeuch, que fue durante un tiempo cocinera privada de François Mitterrand. En La cocinera del presidente, Catherine Frot interpreta a Hortense Laborie, que organiza las comidas de una base científica en la Antártida. Años antes, entró a trabajar en el Palacio del Elíseo, como cocinera personal del presidente y de sus invitados más íntimos en cenas privadas. Laborie, que no tenía formación culinaria pero había aprendido desde pequeña observando a su abuela y a su madre, se esforzaba por preparar recetas relativamente sencillas rememorando los platos que más gustaban a su familia, a pesar de que apenas podía adivinar si estaba cumpliendo bien su trabajo, ya que su contacto con el mandatario era mínimo. Su abnegada dedicación desató algún caso de celos. Su reivindicación de la cocina tradicional recuerda lejanamente a Ratatouille, el film animado de Pixar. Por lo demás, La cocinera del presidente entretiene y tiene un tono amable. Como era de esperar, Catherine Frot le saca mucha tajada a la protagonista, expresando un mundo de sentimientos a pesar de que no pasa por grandes conflictos dramáticos. Su personaje está sobre todo sugerido, pero se sabe algo de él, lo que no se puede decir del resto de los que están a su alrededor. Por lo demás, el veterano realizador Christian Vincent (La discreta) cumple su cometido, pero quizás le falta intentar volar un poco más alto.

5/10
El ejercicio del poder

2011 | L'exercice de l'État

Bertrand Saint-Jean, ministro de transportes del gobierno francés, ha de cumplir diariamente con sus obligaciones, muchas de ellas tan ingratas como acudir de madrugada al lugar de un accidente donde han muerto varios jóvenes que viajaban en autobús. En su labor cotidiana le ayuda su gabinete, encabezado por Gilles y por su directora de prensa. Su vida es su trabajo. Reuniones, teléfono, discusiones. Entre los temás más complicados que tiene entre manos está la de la posible privatización de las estaciones ferroviarias, ya que el Estado ya no puede hacerse cargo de las deudas. Pero es una medida impopular y Saint-Jean se opone a ella y a las fuertes presiones que ejerce el ministro de economía y el resto de los integrantes del gobierno. El día a día de la práctica política. El director Pierre Schoeller realiza un retrato realista y áspero del oficio político y desde luego pone toda la carne en el asador para alejar de él cualquier tentación de idealizar de algún modo ese modo de vida. En este sentido El ejercicio del poder aporta bien poca cosa, ya que en su afán por pisar terreno real el desarrollo de la trama tiene una atmósfera muy poco sugestiva y es siempre distante emocionalmente, poco más que un interminable conjunto de escenas de despacho, intereses y luchas entre colegas de partido, diálogos de gabinete, conversaciones telefónicas y viajes en coche. Es lógico que pueda provocar algo de aburrimiento, aunque Schoeller humaniza el conjunto con la subtrama del chófer y también es verdad que, pese al monolítico material, logra hacer llegar al espectador, sutil pero eficazmente, la existencia insatisfecha del protagonista, un hombre entregado en alma y cuerpo a un trabajo que le exige un modo de vida implacable, severo, triste. Porque, en el fondo, está claro que El ejercicio del poder rezuma una enorme tristeza, la que embadurna con su pragmática perspectiva al mismo oficio de la política, un mundo de palabras y oportunismos que aliena las propias ideas y cualquier otra dimensión de la existencia ­­–familiar, social, incluso profesional- y que hace de los políticos verdaderos esclavos del sistema. Sobre que esto sea o tenga que ser así en la realidad, cada uno opinará. Pese a lo irregular del conjunto, hay que reconocer la gran labor actoral del belga Olivier Gourmet (Rosetta), habitual actor secundario de los hermanos Dardenne y que aquí interpreta a la perfección al ministro Saint-Jean, protagonista absoluto (aunque eso no lo haga especialmente empático). Por lo demás, resulta totalmente gratuita la obscena y gráfica escena de apertura, así como la excesiva demora a la hora de cerrar una película cuyo desenlace, al fin y al cabo, no tiene la menor importancia.

5/10
Sin límites (2008)

2008 | Little Ashes

A comienzos de los años 20 coincidieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid tres jóvenes españoles que llegarían a convertirse en referencias indiscutibles del arte del siglo XX, tanto en España como en el mundo entero. Los artistas en cuestión eran el pintor catalán Salvador Dalí, el poeta granadino Federico García Lorca y el cineasta aragonés Luis Buñuel. Esta película retrata el comienzo de sus andanzas y primeras escaramuzas artísticas, tomando como punto de partida la llegada a la residencia del tímido y excéntrico Dalí, el comienzo de sus amistades en la capital, la temprana ojeriza de Buñuel, los aires de idealismo y de rebeldía artística y social de aquellos jóvenes, y, por último, creando un tenue hilo argumental, la íntima y atormentada relación homosexual mantenida entre el pintor y Federico García Lorca. Con un tema de tales características, la de una coincidencia estudiantil tan cacareada desde tiempos inmemoriales, la película corría el serio peligro de caer en la simplificación y de aburrir solemnemente. Quizá haya influido en el resultado que la dirección y el guión hayan estado en manos de cineastas no españoles, obligados a trazar sólo retratos con brocha gorda de los protagonistas, con miras al público internacional; pero, sea como fuere, y lamentablemente, la película de Paul Morrison es en su mayor parte una colección de tópicos vulgares y cansinos del costumbrismo de la España de la época y de las supuestas vidas de aquellos tres artistas. Las situaciones que viven, los diálogos que pronuncian, incluso el arte que crean, emergen en la película como material impostado, si no claramente ficticio, además de muy poco elaborado e incluso inverosímil. Y la ambientación de un Madrid de cartón piedra, irreconocible del todo, causa verdadera lástima. En general, la puesta en escena es mohosa, nada viva, nada artística, de un triste anquilosamiento. Y todavía podían salvarse las interpretaciones. Pero no. El problema es que el retrato que se hace de estos tres genios españoles es demasiado patético, muy infantiloide y desde luego carente de cualquier atractivo. Con lo que es posible que ni los mismos actores se creyeran los personajes que interpretaban (con escenas como la del baño en el mar a la luz de la luna, no es de extrañar). Quizá haya que mencionar únicamente a un esforzado Javier Beltrán al encarnar al poeta granadino, el único personaje medianamente trabajado. Por salvar algo.

2/10
El imperio de los lobos

2005 | L'Empire Des Loups

Anna Heynes, esposa de un alto cargo del ministerio del interior francés, sufre amnesia. La cosa es tan grave que Anna no reconoce a su propio marido, cree que oculta algo, y sufre terroríficas alucinaciones. Mientras tanto, Paul Nertheaux, obstinado capitán de policía, recibe el encargo de investigar el asesinato de tres mujeres turcas. Todas trabajaban en talleres clandestinos y sus cuerpos han sido hallados horriblemente mutilados. Nertheaux pedirá ayuda a Jean-Louis Schiffer, veterano policía conocido por sus métodos sucios, y experto en la cultura turca. El cineasta francés Chris Nahon dirigió hace unos años El beso del dragón, cinta europea que seguía los cánones del cine de artes marciales oriental y estaba protagonizada por Jet Li. Aquí toma como modelo el cine de acción estadounidense, rodando con abundantes medios, que se notan en la ambientación y la fotografía, deudoras de Seven, y suficientemente evocadoras. Nahon logra crear intriga a través de dos tramas, aparentemente independientes, que como es fácil de suponer acaban confluyendo en una sola. Pero se luce sobre todo en las secuencias de acción, casi todas deslumbrantes. Jean Reno repite el papel de cínico policía maduro de vuelta de todo, pero su ‘cara de perro’ resulta de nuevo infalible.

4/10
Vampiros: los muertos

2002 | Vampires: Los muertos

Un implacable cazador de vampiros recibe el encargo de perseguir a una banda de chupasangres en México. El cantante Bon Jovi protagoniza esta continuación de Vampiros, de Carpenter.

3/10
Blade

1998 | Blade

Acción desde el minuto uno. Ritmo trepidante, música marchosa, mucha luz, mucho ruido. Así es Blade, la película que sigue la pista a este peculiar cazavampiros negro, que trata de librar al mundo de la maldición de los vampiros. Sobre todo de Deacon Frost, causante de la muerte de su madre y de que comparta algunas de las características de estos seres de las tinieblas. El cómic de Marvel ha sido adaptado a la pantalla por David S. Goyer, autor de uno de los films del género fantástico más interesante de los últimos tiempos: Dark City. El británico Stephen Norrington, procedente del mundo del videoclip, dirige la cinta. Y ha apostado por dar a Blade un "look" de semivampiro elegante, con clase: gafas oscuras, ropas negras y grises, gabardina flotante en las escenas de acción. En cambio Frost (encarnado por Stephen Dorff) es un vampiro macarra y mal afeitado, con una pinta permanente de colgado; no en vano es muy aficionado a organizar orgías vampíricas. Mucha sangre y efectos especiales salpican a este violento título, que trata de ser fiel a los dictados del cómic en que se basa. Wesley Snipes, el popular actor de color (Sol Naciente, Demolition Man, Pasajero 57) da vida con fortuna al torturado Blade. Aunque no estamos ante un film que exija grandes esfuerzos interpretativos, el actor se muestra inspirado cuando, casi al final, descubre un terrible secreto en torno a su madre. Snipes demuestra además que sus aptitudes como karateka no han perdido fuerza con los años.

6/10

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