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Biografía

Billie Lourd

Billie Lourd

28 años

Billie Lourd

Nació el 17 de Julio de 1992 en Los Angeles, California, EE.UU.
Filmografía
Star Wars: El ascenso de Skywalker

2019 | Star Wars: The Rise of Skywalker

La película que cierra la tercera trilogía de la saga Star Wars, La guerra de las galaxias. Georges Lucas triunfó en 1977 con el título con que arrancó todo, y tras su éxito aseguró que aquello estaba concebido como tres trilogías, luego se desdijo diciendo que eran dos, ocupándose de hacer tres películas precuelas de la original, y al final, ya cansado y jubilado, y dueño Walt Disney de los derechos galácticos, J.J. Abrams dirigió El despertar de la fuerza, comienzo de la tercera trilogía que él mismo se ha ocupado de rematar con El ascenso de Skywalker. La dificultad de la empresa era grande, pues se trataba de culminar una saga muy amada por los fans, y donde las expectativas se encontraban particularmente altas. Y aunque el nuevo film consigue ser muy entretenido y no deja un minuto de respiro, la acción es trepidante, y el cambio de escenarios, apabullante, también se tiene la sensación de que no se desea dar tregua al espectador al estilo de las películas de Indiana Jones con el objetivo inconfeso de que no se ponga a pensar un poco y descubra que le ofrecen mucho ruido y pocas nueces. Figuran acreditados en el guion y argumento original de la película cuatro nombres, de los cuales tres –Chris Terrio, Derek Connolly y Colin Trevorrow, están recién llegados a Star Wars, sólo Abrams tenía experiencia en la saga, y con un libreto donde contó nada menos que con Lawrence Kasdan –que estuvo en la trilogía original– y Michael Arndt. O sea, se ha optado por inyectar savia nueva para imaginar algo novedoso, aun con el riesgo de que las ideas propuestas no acabaran de encajar del todo con lo que resulta familiar y se da por sentado. Espero que el lector impaciente perdone todo el preámbulo anterior, pero lo considero necesario para poner las bases de mi juicio acerca de un resultado que no resulta del todo satisfactorio, tal vez porque con frecuencia se producen en la trama situaciones y avances de la narración un tanto arbitrarios y hasta desconcertantes, con supuestas revelaciones sorprendentes y amagos para no dar, e incluso apariciones de personajes varios que no aportan mucho a la trama, pero que se supone que quedan “cool”, concesiones a la galería. Y encima, te encuentras con que Disney, te ruega, te pide, te implora, que no desveles las sorpresas, por favor, nada de “spoilers” –quién se inventaría la maldita palabreja–, algo bastante difícil de cumplir para el cronista, cuando ya en las tradicionales letras flotando en el espacio con que se inicia el film, se nos plantea una sorprendente e inesperada premisa, un tanto gratuita, conejo en la chistera algo traído por los pelos. De modo que sin destripar la trama demasiado, digamos que la galaxia podría correr más peligro que nunca, y que si nadie lo remedia la Primera Orden restaurará el Imperio, más poderoso y malvado que nunca, pues invocaría a los muertos recurriendo al ocultismo. Por lo que Rey, impaciente, interrumpirá su aprendizaje de jedi, y con sus fieles amigos Finn y Poe, intentará dar respuesta a una misteriosa grabación que apunta a una amenaza muy seria, el resurgir de los sith. En el camino se topa con los esfuerzos de Kylo Ren por atraerla al lado oscuro de la fuerza, mientras se acerca cada vez más a resolver el misterio de sus orígenes. Y es que en efecto, todo se estructura en torno a este triple interrogante. ¿Quién es Rey? ¿Es recuperable el hijo de Han Solo y la princesa-generala Leia? ¿Se salvará la galaxia del amenazante opresivo dominio del lado oscuro de la fuerza? Y alrededor tenemos todo lo demás, a la carrera, vistosos fuegos de artificio, algunos golpes de humor (los mejores alrededor de C3PO), e invitaciones a pensar que a partir de determinados personajes se podrían armar más historias del universo Star Wars. El visionado se hace largo, sin lograrse toda la implicación emocional que sería de desear, también por la paradoja de querer aplaudir la importancia en la lucha galáctica de la unión del pueblo, la visión buenista del esfuerzo colectivo, cuando en realidad, todo acaba dependiendo de las acciones de una o dos personas, no más... El film vuelve a jugar con los sentimientos nostálgicos del espectador talludito, con muchos guiños a las películas precedentes, incluida la partitura de John Williams, que cuando mejor suena es con los acordes de antaño, aunque hay algún tema nuevo en torno a Rey y a la oscura oscuridad. Al mismo tiempo introduce nuevas criaturitas digitales sorprendentes y hasta un droide bastante artesanal. E igual nos paseamos por una pintoresca feria interplanetaria, que nos hacen navegar un rato por un proceloso y agitado océano, o se nos ofrecen imágenes propias de una cinta de brujas y magos en el enfrentamiento decisivo con el Villano con mayúscula, casi como si estuviéramos en el Monte del Destino de El Señor de los Anillos, la idea consiste en ofrecer algunas imágenes nunca vistas en este lado de la galaxia; y aquí se lleva la palma el modo en que Rey se enfrenta por primera vez con un Kylo que viene volando en su nave espacial. Con la confirmación de que Daisy Ridley aguanta los primeros planos como nadie, transmitiendo su sufrimiento interior, y que Adam Driver igual hace de sufrido marido en Historia de un matrimonio que de torturado hijo de sus padres en la saga galáctica, mientras que John Boyega sigue siendo el pánfilo ex soldado imperial buenazo, enamorado de Rey, pero al que se le apunta un posible nuevo interés romántico, mientras que el piloto y pronto general carismático de Oscar Isaac apunta en la dirección de un nuevo Han Solo.

6/10
Súper empollonas

2019 | Booksmart

Comedia gamberra de instituto con mirada femenina, cuenta principalmente con dos protagonistas, Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein, mueve la cámara la actriz debutante en la dirección de largometrajes Olivia Wilde, y firman el guión cuatro mujeres, Emily Halpern, Sarah Haskins, Susanna Fogel y Katie Silberman. Va en la línea de títulos como Supersalidos o Superfumados, de planteamientos y gracia bastante limitados, pero sopla a favor el viento del #MeToo, por lo que ha sido recibida con desmesurados aplausos, como si hubiera logrado atrapar la quintaesencia del humor y el enredo. Sigue a dos amigas inseparables, Amy y Molly, muy listas pero no demasiado populares. A punto de graduarse en el instituto con magníficas notas, han sacrificado el tiempo de “pasarlo bien” con juergas y francachelas, en aras de poder escoger universidad de postín. Pero tienen la sensación de haber perdido el tiempo, pues descubren que sus descerebrados compañeros de clase, sin haber estudiado tanto, tienen ante sí también un futuro prometedor, en universidades de élite, equipos de deporte o empresas tecnológicas. Así que deciden recuperar el tiempo perdido desmelenándose en la fiesta de graduación, en que Amy, lesbiana, intentará ligar con la que chica que le gusta, y Molly también tirará los tejos a un chico molón. Pero va a ser una noche larga, llena de disparatados contratiempos. El film tiene la inteligencia de estar construido sobre la amistad puesta a prueba de las protagonistas, lo que resulta ser una roca bastante sólida. Por lo demás, sigue el esquema de noche loca en que se acumulan situaciones surrealistas, al estilo de El guateque, pero sin la inspiración del film de Blake Edwards. Aquí las gracias giran en torno al sexo y las drogas con frecuencia, transitando el terreno de la zafiedad. Y el discurso de empoderamiento de la mujer y de construcción personalísima de la propia identidad sexual, que va un poco en la línea de Lena Dunham en su serie Girls, empieza ya a resultar cansino, aunque esta suerte de adoctrinamiento se suaviza en parte con la atmósfera alocada y delirante.

5/10
Star Wars: Los últimos jedi

2017 | Star Wars: The Last Jedi

La paz está lejos de poder darse por sentada en la galaxia, más bien ocurre todo lo contrario. La Primera Orden, sucesora del denostado imperio y encabezada por el Líder Supremo Snoke, pone en peligro los logros alcanzados por la República, se hace necesaria una Resistencia para no sucumbir a los embates de un poder donde domina el lado oscuro de la fuerza, que empieza a ser poderoso en Kylo Ren, el hijo de Han Solo y la general Leia. Con él nota una conexión especial Rey, chatarrera del planeta Jakku, que ha acudido a la isla donde se ha retirado el jedi Luke Skywalker, para pedirle su ayuda a los rebeldes, y que sea su maestro en el conocimiento de una fuerza que acaba de descubrir. Mientras, el antiguo soldado imperial Finn y el piloto Poe, intentan dar con el modo de despistar a los cruceros de la Primera Orden, anulando su sistema de rastreo. Después de que la fuerza despertara con nuevos bríos en el inicio de la tercera trilogía de Star Wars, ya sin George Lucas, gracias a la buena mano de J.J. Abrams, alguien menos obvio para apuntarse a la saga galáctica, Rian Johnson –ha dirigido dos cintas interesantes pero no de gran público, Brick y Looper–, toma doblemente las riendas como guionista y director. El resultado es notable, porque sigue nuevamente la senda marcada por su antecesor, o sea, se pliega en los aspectos conceptuales a la película de 1977 con que empezó todo y sus dos secuelas, con numerosos guiños, ecos y variaciones sobre lo que vimos entonces, y añade al mismo tiempo muchas sorpresas narrativas y elementos novedosos, susceptibles de atraer también a los espectadores más jóvenes. La combinación de adentramiento en terreno familiar capaz de satisfacer sentimientos nostálgicos, sin limitarse a dar más de lo mismo, junto a un ritmo vertiginoso en un hilos narrativos bien interconectados, asegura la diversión, a pesar de la larga duración de la película, más de dos horas y media de metraje. El niño que todos tenemos dentro, simbolizado en el chaval que vemos casi en el último plano con el anillo de la resistencia, y recordando al legendario Luke, queda más que satisfecho con este film. La esperanza. Las relaciones entre padres e hijos, maestros y discípulos, personas con mando y las que deben obedecer. El espíritu de iniciativa y la disposición a dejarse guiar. La capacidad de rectificar. El reconocimiento de las cualidades ajenas, y también de los defectos. El heroísmo hasta el sacrificio. Son mimbres con los que se componen las aventuras de los personajes y sus desafíos hábilmente, jugando con los ya conocidos, e incorporando otros nuevos, donde se vuelve a dar presencia a las mujeres, ahí tenemos aparte de a Rey y Leia -–a película está dedicada a la memoria de Carrie Fisher–, a Rose (Kelly Marie Tran), de rasgos orientales –más diversidad–, y atraída por Finn, y a la vicealmirante Oldo (Laura Dern), y a un original buscavidas, DJ (Benicio del Toro, que borda su breve papel). Los conflictos dramáticos tienen fuerza, sobre todo los que atañen a Luke, Ray y Kylo, los actores Mark Hamill, Daisy Ridley y Adam Driver ofrecen magníficas interpretaciones, saben atrapar sus luchas internas. A la vez, junto a los dilemas morales y las consideraciones sobre la fuerza y la sabiduría jedi, abundan los golpes humorísticos, breves y que percuten a toda velocidad. Hay mucha espectacularidad en las escenas bélicas de combate aéreo de las naves espaciales, y no llegan a cansar, porque visualmente se saben plantear de modo atractivo, con un lienzo amplísisimo y una gran sensación de fisicidad, también en el último tramo, con unas curiosas naves esquiadoras, los efectos visuales son muy realistas en líneas generales. No faltan además, como es de rigor, las peleas con sables láser, muy bien planteadas. Y se saben introducir nuevas criaturas, o jugar con escenarios curiosos, como esa especie de decadente Montecarlo ciudad del juego que retrotrae al saloon de La guerra de las galaxias, donde viven los cínicos que amasan fortunas vendiendo armas, a los buenos y a los malos, quizá la crítica más clara a un estado de cosas muy extendido en el mundo real.

7/10
American Horror Story: Cult

2017 | American Horror Story: Cult | Serie TV

El club de los jóvenes multimillonarios

2016 | Billionaire Boys Club

En 1983 Joe Hunt, experto financiero con gran visión para los negocios, y Dean Karny, jugador de tenis profesional con muchos contactos entre la alta sociedad de Los Ángeles, convencen a sus excompañeros de Harvard para crear un fondo de inversiones llamado Billionaire Boys Club (El Club de los Jóvenes Multimillonarios). Basado en un esquema piramidal fraudulento, el Club es un éxito rotundo y el grupo de amigos se enriquece con rapidez disfrutando de una vida de lujo propia del sueño americano...

Star Wars: El despertar de la fuerza

2015 | Star Wars: Episode VII - The Force Awakens

Casi 40 años después de la película original, vuelve la saga de La guerra de las galaxias, en esta ocasión por primera vez sin el concurso de George Lucas, pero con un formidable sucesor: J.J. Abrams, curtido en televisión con Alias y Perdidos, y en cine con Misión imposible y Star Trek. El resultado complacerá sin duda a los fans galácticos recalcitrantes, y captará nuevos adeptos entre las nuevas generaciones. El despertar de la fuerza narra acontecimientos posteriores a El retorno del jedi, cuando la siniestra Primera Orden ha sustituido al Imperio en el lado oscuro de la Fuerza, con un ejército más poderoso que nunca, y una alianza rebelde que hace lo que puede para hacerle frente. Rey, una joven sin familia, y Finn, un antiguo soldado imperial, con ayuda del droide BB-8, deberán intentar dar con el paradero del mítico jedi Luke Skywalker para, una vez más, salvar a la galaxia. Aletea la fuerza, como parece lógico, en esta película, que parece urdida con la idea de tomar lo mejor del film con que empezó todo en 1977, lo que puede verse como un guiño a los nostálgicos –indudablemente lo es–, pero también como una jugada inteligente, consistente en reconocer lo que subyugó a los espectadores de antaño, para entregarlo de nuevo a modo de auténtica reinvención y convenientemente dosificado. Casi podría hablarse de remake, sin haber nada peyorativo en el uso de esta expresión, para ser justos y evitar malentendidos digamos que se trata de variaciones sobre la lucha que no cesa entre el bien y el mal, con ecos de situaciones ya vistas que son lo mismo sin ser lo mismo. Firma el guión Abrams junto a Lawrence Kasdan –que participó en los libretos de El imperio contraataca y El retorno del jedi, y Michael Arndt, que estuvo en la cinta animada de Pixar Toy Story 3–, que asume y reinventa todos los elementos posibles del primer film. Abunda la acción y la aventura punteadas con golpes de humor, servidas con buenos efectos visuales en los combates entre naves espaciales, la recreación de planetas y diseño de criaturas, evitando al mismo tiempo el empacho digital de Lucas, que malogró en parte su trilogía de precuelas. Y hay espacio para las sorpresas argumentales de contenido dramático, que por supuesto, no desvelaremos en estas líneas. Están bien los ingenuos e idealistas personajes de Daisy Ridley y John Boyega, una chica guerrera y un soldado imperial converso negro que empiezan a sentir una clara atracción, más el en alza Oscar Isaac, un piloto de la alianza rebelde, y el villano de la función, buen trabajo de Adam Driver como Kylo Ren; los actores aportan juventud más el toque de mayor peso femenino y de diversidad racial. El nuevo robot BB-8 tiene encanto. Produce, por supuesto un agradable cosquilleo constatar el retorno de Han Solo, Chew, Leia y Luke, más los inefables androides que han estado en todas las películas de la saga, R2-D2 y C-3PO. Siempre da gusto ver a Max von Sydow, pero por desgracia su presencia no tiene la relevancia que han tenido veteranos como Alec Guinness, Peter Cushing o Christopher Lee en otras entregas de la saga galáctica, que en su nueva andadura promete pingües beneficios para Disney.

8/10

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