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Biografía

Blanca Jara

Blanca Jara

Blanca Jara

Filmografía
Un verano en Ibiza

2019 | Ibiza

El podólogo Philippe se ha enamorado de Carole, divorciada con dos hijos, Manon y Julien. Para ganarse al segundo, le promete que si aprueba el bachillerato llevará a todo el clan de vacaciones a cualquier destino que elija. Tras aprobar, el chico se decanta por Ibiza, pues meses atrás se trasladó allí la chica por la que se siente atraído, así que confía en encontrarla. Christian Clavier ha demostrado su talento para la comedia, sobre todo en la divertida Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, realmente hilarante. Esta vez contaba a su favor con que le da la réplica Mathilde Seigner, una excelente actriz, más versátil que él, pues fue La chica de París, o la principal actriz de Harry, un amigo que os quiere, aunque también tiene en su filmografía disparatados subproductos concebidos para la risa como Camping y su secuela. El dúo se esfuerza a la hora de levantar un guión que tras el planteamiento inicial se centra en tópicos sobre la isla balear, y sus excesivas fiestas, donde se consumen todo tipo de drogas. Retrata el contraste generacional entre los veteranos y los jóvenes, lo que da lugar a escenas que hacen esbozar una sonrisa. Dirige con un estilo academicista Arnaud Lemort, cuyos dos trabajos anteriores, L'amour, c'est mieux à deux y Dépression et des potes, no habían tenido demasiada repercusión. Por desgracia, la mayor parte del metraje se limita a presentar a secundarios que no aportan demasiado. En ocasiones recurre al humor grosero o escatológico o a chistecitos fáciles, pero se trata de un film sin demasiadas pretensiones.

4/10
Francisco. El padre Jorge

2015 | Francisco. El padre Jorge

Pocos géneros cinematográficos son más difíciles y menos agradecidos que el biopic. Resumir la trayectoria de un personaje, más si es de las que pueden describirse como “bigger than life”, en menos de dos horas de metraje, suele ser tarea harto complicada. Se puede optar por colocar el foco en algún episodio concreto de su vida, con lo que parte del conjunto se pierde, o bien picotear aquí y allá, con el riesgo de ofrecer una sensación de dispersión. Si encima el personaje sujeto de tratamiento fílmico está vivo y presenta la fulgurante popularidad mundial alcanzada por el Papa Francisco, la cosa se complica. A lo que se suma en este caso el lógico deseo de agradar a los creyentes católicos, sin dejar fuera al resto del público, que podría temer algo próximo a un sermón poco inspirado. Así las cosas, gran parte del mérito de esta película hispanoargentina, escrita y dirigida por el cineasta galledo Beda Docampo, y protagonizada por Darío Grandinetti, radica en la aceptación del desafío sin complejos, una seguridad –¿o habría que decir, en este contexto, fe?– gracias a la cual el resultado es notable, dentro de que el tratamiento es muy clásico, no se inventa la pólvora. La narración está estructurada a través del personaje ficticio de la periodista Ana, que prepara un libro sobre el Pontífice. Su investigación sirve para introducir distintos flash-backs sobre el pasado de Jorge Bergoglio –el esquema recuerda a Encontrarás dragones–, desde que siendo joven entra en el seminario, hasta su dedicación sacerdotal como jesuita a los más pobres en la diócesis de Buenos Aires, donde es nombrado obispo. Ana conoció a Bergoglio con ocasión del cónclave que eligió a Benedicto XVI, y a partir de ahí se forjó una sólida amistad que incluye consejos sólidos en momentos difíciles en la vida de ella. Aunque narrativamente el film recurre con frecuencia a continuas idas y venidas temporales que rompen algo el ritmo, Docampo sabe atrapar la rica personalidad espiritual y humana de Francisco, como en la realidad, muestra a una persona que frisa los ochenta años, pero que atrae a personas de todas las edades, y particularmente a la juventud que busca respuestas a los grandes interrogantes de la vida. Éste está extraordinariamente encarnado por Grandinetti, quien logra superar el escollo de no parecerse demasiado físicamente al personaje. Rasgos como la sencillez, el espíritu de acogida, la simpatía y el buen humor, junto a la piedad, se encuentra bien recogidos, nunca parecen artificiosos. La reconstrucción de época en los flash-backs y la dirección artística son vistosas –resultan completamente creíbles los planos de los dos cónclaves, que transcurren en la Capilla Sixtina del Vaticana– y se evitan planteamientos simplificadores, dentro de lo que admite la limitación temporal del formato fílmico, al mostrar su predilección por las personas más necesitadas de las periferias, su defensa de la vida o las intrigas de los poderosos de este mundo.

6/10
El clavo de oro

2014 | El clavo de oro

En un pueblo español hace más de veinte años que no se representa "El clavo de oro", una tradición de Semana Santa que ha sido prohibida por el arzobispado. Ahora, va a volver a representarse, con la condición de que no haya apedreamiento de Judas. Un director de ceremonias y su ayudante, procedentes de Barcelona, se presentan para preparar el evento. Pronto empezarán a morir algunos de los participantes. Discreto telefilm español que aúna comedia y thriller con poco acierto, en medio de una peregrina historia costumbrista de la España rural. Tanto el guión –tópica en su aspecto religioso y criminal– como lo esperpéntico de algunas secuencias dejan mucho que desear y restan interés al conjunto, aunque algunos gags tengan cierta gracia. Llaman la atención las deficientes interpretaciones, exageradas, aunque se salvan Juanjo Artero y Emilio Gutiérrez Caba.

3/10
Ni pies ni cabeza

2012 | Ni pies ni cabeza

Ni pies ni cabeza: Dos torpes guardias civiles, Kiko y Castro, encuentran durante una patrulla rutinaria en el monte un cuerpo sin vida al que han cortado los pies y la cabeza. Después de varias pesquisas descubren que se trata de un destacado miembro del sindicato, mal visto por los altos mandos. Para resolver el caso escogen a Elías, un agente con poca experiencia que con la ayuda de Conda, la médico forense, y de los patosos agentes que descubrieron el cadáver, investigarán el caso. ¿Conseguirán resolverlo?

La conjura de El Escorial

2008 | La conjura de El Escorial

El especialista en comedias ligeras Antonio Del Real (Los hombres nunca mienten) cambia por completo de registro. En esta ocasión reconstruye un episodio de la historia de España, con muchísimas posibilidades cinematográficas: el asesinato de Juan de Escobedo, secretario personal de don Juan de Austria, gobernador de los Países Bajos durante el reinado de su hermanastro Felipe II. Escobedo reunió pruebas de que el poderoso hombre de confianza del rey Antonio Pérez apoyaba a los rebeldes flamencos junto con su amante, la princesa de Éboli. Éstos decidieron ordenar su muerte, antes de que les denunciase al rey. El guión ha sido coescrito por el propio Del Real, al frente de un equipo que incluye a la novelista Marta Rivera de la Cruz. Y lo cierto es que se han esforzado por ser fieles a los hechos históricos, engarzando la trama a través de las peripecias de Damiana, una morisca sin recursos, que entra a servir en casa de Escobedo por recomendación del sacerdote Mateo Vázquez y del noble vienés Tiépolo, a los que ha despertado cierta simpatía a pesar de que les ha intentado robar. Ésta es ajusticiada después de que la acusen de intento de asesinato, por servir una sopa envenenada a Escobedo. Su novio, el alguacil Espinosa, con ayuda del sacerdote Vázquez, trata de esclarecer el asunto, porque intuye que Damiana es inocente, y que los verdaderos culpables son personajes poderosos. Del Real dispone del presupuesto suficiente para una reconstrucción de la época más o menos convincente. También se ha podido permitir un reparto internacional con algún nombre que suena. Es un cineasta con oficio, que consigue que el relato se sostenga, lo que dadas las dificultades del género histórico es digno de elogio. Por otro lado sus personajes reales son un poco esquemáticos, pero al menos se alejan de ciertas caricaturas lamentables que hemos podido ver en la pantalla. Sin embargo, los defectos son muchos, lo que da al traste con el enésimo intento del cine español de aprovechar la rica historia del país para ofrecer un espectáculo memorable, tras casos sobradamente conocidos, como Los Borgia, Alatriste o Tirante, el blanco, de calidad desigual. Y es que la sensación general es de estar asistiendo a un film mediocre. La mayoría de los diálogos son forzados o grandilocuentes: “Y esto es de lo que es capaz el Duque de Alba por su rey”, dice el noble personaje tras matar a un perro enfurecido, que amenaza súbitamente al monarca. Otras veces llegan a ser ridículos: “¿Quién es la chica más guapa del mundo?”, dice la morisca al reunirse con su amado. La cámara se mueve con torpeza y la puesta en escena es demasiado sencilla, como queda de manifiesto en secuencias como aquella en que Escobedo atraviesa despreocupadamente una puerta abierta y se topa con Antonio Pérez y la princesa de Éboli en la cama, por lo que se entera de que están liados, un momento propio de culebrón televisivo de tercera. El film incluye desnudos y secuencias de sexo gratuitas, y también escenas de acción, pero estas últimas son tan poco convincentes que deberían haberlas reducido al mínimo en el montaje. El reparto es bastante desigual. Se salva algún actor solvente, como Jürgen Prochnow (protagonista de El submarino), que encarna al alguacil Espinosa, y al que poco se le puede reprochar, pues se ha tomado bastante en serio su trabajo. Tampoco decepcionan los siempre solventes Julia Ormond (la princesa de Éboli), Joaquim de Almeida (Escobedo), Rosana Pastor (la esposa de Antonio Pérez) e incluso Juanjo Puigcorbé (Felipe II). Pero otros son tan notablemente ineficientes que bajan el nivel, sobre todo Blanca Jara (Damiana) y Jordi Mollà (el sacerdote), últimamente muy exagerado, aunque está mejor que en Elizabeth: La edad de oro, de temática similar, donde era un Felipe II lamentable.

4/10
Ekipo Ja

2006 | Ekipo Ja

Juan Muñoz, componente junto con José Mota del dúo humorístico Cruz y Raya, debutó como cineasta con ¡Ja me maaten..!, donde interpretaba al protagonista, Juan de Dios, el típico gitano humilde, pero honrado. Ahora retoma al personaje en esta secuela, que continúa en la línea de acumulación de tópicos sobre la raza calé. Esta vez, Juan de Dios se muda con su prole a una mansión elegante de un barrio de categoría, cuya propiedad ha obtenido al llegar a un acuerdo con unos mafiosos rusos. Estos mafiosos intentan arrebatar a Juan de Dios un pequeño cofre que contiene un singular objeto mágico, también codiciado por una decadente marquesa. Como las últimas entregas de Torrente, el brazo tonto de la ley, el guión es una excusa para una sucesión de gags chabacanos y cameos supuestamente graciosos de famosos, entre ellos, cómo no, Santiago Segura (el único que provoca media sonrisa). Juan Muñoz es un humorista resultón en la pequeña pantalla, con sus imitaciones de personajes reconocibles de la sociedad española, en sketchs de corta duración. Pero ni el memorable Mr. Bean salió airoso de reconvertir su show en un largometraje de cine.

1/10
Vete de mí

2006 | Vete de mí

Vete de mí es una película hecha al alimón por Víctor García León –director y guionista– y Jonás Trueba –coguionista–, que ya habían hecho juntos una película que hacía honor a su título, Más pena que gloria. Los hijos, respectivamente, de J.L. García Sánchez y Fernando Trueba, entregan una comedieta ligera, con algún punto gracioso, en torno a una relación padre-hijo. Santiago es actor, divorciado, vive con una joven actriz desde hace dos años. Guillermo vive con ‘mamá’, y no se centra; miente más que habla, y tiene la cara tan dura como el pedernal. El caso es que el chico es puesto por su madre de patitas en la calle, y se presenta de improviso en la casa paterna, donde va a alterar el ordenado mundo que se ha fabricado. La trama juega a la inversión de roles, hasta su casi convergencia: el padre demuestra ser tan inmaduro como el hijo, en el hijo asoma algo que la gente poco exigente calificaría como ‘responsabilidad’. Juan Diego y Juan Diego Botto están graciosetes, pero la película, una vez planteada, se estanca.

4/10
Arroz y tartana

2003 | Arroz y tartana

Valencia. Principios del siglo XX. La elegante doña Manuela de Forá, obsesionada por guardar las apariencias, intenta casar bien a sus dos hijas. Cuidada versión televisiva de la novela homónima de Blasco Ibáñez protagonizada por Carmen Maura y José Sancho.

5/10
Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero

2000 | Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero

Adaptación de la exitosa novela de Martín Casariego, con guión de sus hermanos Antón y Nicolás. La dirección corre a cargo del desigual Antonio del Real (Cha-Cha-Cha). Con el inicio de un nuevo curso en el instituto llega el amor para Juan, quien rápidamente se enamora de Sara, una chica recién llegada. Lo malo es que su timidez le impide decírselo a nadie, sobre todo a la interesada. Pero los días pasan y hay que tomar una decisión.

4/10

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