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Biografía

Danny McBride

Danny McBride

43 años

Danny McBride

Nació el 29 de Diciembre de 1976 en Statesboro, Georgia, EE.UU.
Filmografía
Zeroville

2019 | Zeroville

Entre amor al cine, cinefilia, afición al cine y mitomanía, existe un amplio rango de mayor o menor vinculación con el Séptimo Arte. Algunos espectadores buscan pasar el rato con las películas, otros incluso piensan que son una invitación a la reflexión, pero los que hay que las convierte en algo tan necesario para vivir como el aire que respiramos. A esta categoría pertenece Vikar, el protagonista de Zeroville, la nueva película de James Franco. El extremismo fílmico de Vikar se presenta ya desde los primeros compases de Zeroville, el personaje, con el pelo cortado al cero, tiene grabado en la nuca un tatuaje de sus admirados Montgomery Clift y Elizabeth Taylor, su película favorita es Un lugar en el sol, y él mismo en efecto también busca su sitio a la luz del astro que nos ilumina, y piensa que tal lugar sólo puede encontrarse en Hollywood. Arquitecto frustrado, le acompaña en su habitación de un hotel –una que antaño ocupó Monty– la maqueta de una iglesia por él diseñada tiempo atrás. Tal vez esa fe le decepcionó, no se nos aclara este punto, pero ahora vive para el cine, es capaz de citar con soltura nombres de directores y películas, aunque no había visto cine hasta tiempos muy recientes, y se abriendo paso en lo profesional, hasta el punto de ser requerido para montar una película de corte erótico, donde actúa la mujer a la que ha sublimado, Soledad, que le hace evocar a la Taylor. Franco ambienta la película a finales de los 60, la misma época en que Tarantino sitúa Érase una vez en... Hollywood, hasta se menciona el asesinato de Sharon Tate, aunque el tono es muy diferente. Resulta difícil hablar en este caso de nostalgia romántica, a pesar de los numerosos guiños cinéfilos, y predomina en cambio un tono entre alucinado y disparatado, en que se anticipa la llegada del nuevo Hollywood, con presencias juveniles de Martin Scorsese, Francis Ford Coppola y Steven Spielberg. Se pinta con cariño a algunos mentores de Vikar, y se fustiga a la figura del productor que no tiene en verdadera consideración a las personas ni a las películas que hacen. Estamos decididamente ante una propuesta bizarra, que seguramente tiene el tono que el director pretende, pero que resulta bastante banal y vacía, ya sea en la subtrama romántica, en la cuestión de Soledad y su hija, en la idea de que la única eternidad a la que podemos aspirar reside en los fotogramas de las películas.

4/10
The Legacy of a Whitetail Deer Hunter

2018 | The Legacy of a Whitetail Deer Hunter

Alien: Covenant

2017 | Alien: Covenant

Ridley Scott entrega un nuevo film del universo Alien, el número 25 como director, cuando está a punto de cumplir los 80 años. Tal hecho coincide casi con el estreno de Blade Runner 2049, en la que figura como productor ejecutivo. Los originales son títulos emblemáticos del cine de ciencia ficción, y curiosamente la mirada a los alienígenas que tanto miedo nos dieron en 1979 se ha vuelto más reflexiva, al darse más peso a los androides; lo que conecta más íntimamente la alienígena saga espectáculo con las consideraciones acerca de la naturaleza humana propias del mundo replicante de Blade Runner. A tal efecto ya resulta muy ilustrativa la escena de arranque, una conversación entre el androide Walter y su creador y fundador de la corporación Weiland, anticipo de las tensiones que pueden surgir luego entre el creador y sus criaturas, donde éstas tienden a considerarse más perfectas que aquél. La nave espacial Covenant viaja hacia Origae-6, un remoto planeta de condiciones parecidas a la Tierra. La tripulación compuesta por 15 personas, dos millares de colonos y un buen puñado de embriones se encuentran en estado de hibernación, el solitario Walter con el ordenador de a bordo Madre se encargan de que la navegación discurra por cauces de normalidad. Pero un grave incidente obliga a despertar a la tripulación, a lo que se suma la captación de una señal de origen humano procedente de un planeta cercano que no tenían localizado, y que resulta tener condiciones de habitabilidad. La tentación de acudir ahí y ahorrarse siete años de viaje es demasiado grande, y es lo que ordena el nuevo capitán Oram, a pesar de las protestas de Daniels, quien considera que no deberían desviarse del plan previsto. Como puede imaginarse, les aguardan desagradables sorpresas. Scott retoma su colaboración con John Logan, que fue el autor del libreto de Gladiator, y últimamente abonado a las películas de la saga 007, quien firma el guión con el desconocido Dante Harper. También están acreditados, en el argumento original, Jack Paglen, que escribió el guión de la cinta de ciencia ficción Transcendence, y Michael Green, guionista de la cinta Marvel Logan, y también acreditado en Blade Runner 2049. Sirvan estos datos para atestiguar el deseo del equipo creativo para conformar una trama que encaje bien en el universo Alien, no se desea de ningún modo decepcionar al público primigenio, los fans que aman los filmes anteriores. Y en efecto, el film se sitúa bien entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero, se salpica la narración con piezas que encajan en el puzzle. También desde el punto de vista estético, huevos, cámaras de hibernación, aliens, e incluso el corte de pelo de Katherine Waterston, que retrotrae a una jovencita Sigourney Weaver, del mismo modo que Winona Ryder hacía lo propio en la cuarta película. Quizá el mayor reproche que se puede a hacer a lo que resulta una película muy entretenida, y que sabe introducir sin resultar cargante algunas gotitas de filosofía, es que no aporta nada tremendamente original. Alguno dirá que hay sorpresas, y ciertamente algunos elementos pretenden ser sorpresivos, pero aparte de que más o menos se ven venir, lo que está claro es que sopesados a posteriori no resultan tremendamente novedosos. En cualquier caso el ritmo trepidante es impecable, la dirección artística fantástica, y de nuevo sufrimos con las paulatinas pérdidas humanas de un equipo que se hace querer, aunque de algunos de sus componentes apenas lleguemos a saber casi nada. En el reparto sobresale la creación de Michael Fassbender como el androide, el actor sabe darle el requerido aire sintético, pero también esa suerte de aire angelical que también podría ser demoníaco, y que le confiere una enorme personalidad.

6/10
Rock the Kasbah

2015 | Rock the Kasbah

Richie Lanz es un representante de cantantes totalmente en decadencia, tipo desastrado que acaba aceptando un trabajo en Afganistán, para colaborar con las actuaciones que se hacen ahí para las tropas que se encuentran desplazadas. Tal caos es Richie que acaba en Kabul sin dinero y sin pasaporte, y aceptando dudosas tareas. Hasta que una noche tiene una "revelación", en el desierto escucha cantar a una voz prodigiosa, se trata de una mujer. Y decide llevarla a un programa televisivo tipo "Operación Triunfo" o "American Idol" para descubrir talentos locales, todo un desafío, pues nunca hasta la fecha ha cantado una fémina. El personaje protagonista parece cortado por el patrón "Bill Murray" –hay muchos puntos de conexión con la muy superior St. Vincent–, así que es totalmente lógico que éste sea el actor escogido para la función, que prometía ser divertida. No lo es, el actor se mueve con desgana, y la prostituta que le ayuda, encarnada por Kate Hudson, está muy desdibujada, aunque peor es lo de Bruce Willis, que parece enfadado todo el rato, como si aún no le hubieran pagado su anhelado cheque. Por desgracia el veterano Barry Levinson maneja un torpe guión de Mitch Glazer. En la función falta el colmillo de sátira política que sí reconocíamos en Cortina de humo, y no se logran las deseadas risas. Tampoco funciona como reivindicación de los derechos de la mujer en el mundo islámico, idea tímidamente apuntada, seguramente para no airar a algunos socios de la producción como Dune Films, compañía marroquí.

3/10
Aloha

2015 | Aloha

Cameron Crowe prometía mucho tras entregar Jerry Maguire y Casi famosos. Y aunque su filmografía posterior es pasablemente entretenida, no está a la altura de estos títulos. Es lo que le pasa con Aloha, que a priori cuenta con todos los ingredientes que le gustan, dramedia romántico y nostálgico, pero que no acaba de funcionar. El film sigue a Brian, ingeniero aereoespacial desencantado, que llega a Hawai con un supuesto trabajo, aunque en realidad tiene un encargo de una empresa contratista del ejército americano, ligado a un satélite militar. El tipo, algo cínico, se reencuentra con Tracy, una novia que ahora está casada pero que despierta en él antiguos sentimientos. Al tiempo, le guía una piloto de cazas americana, Allison, con sangre hawaiana. Con los citados elementos, Crowe, que escribe el guión y dirige, entrega un batiburrillo que no logra el necesario equilibrio, a pesar del esfuerzo de los actores por hacer medianamente creíbles a sus personajes. Concedamos que Emma Stone trata de componer una mujer de carácter al hacer de militar, pero su "mística" hawaiana y los comentarios telefónicos con mamá "rajando" de su jefe quedan raros, y el conjunto no resulta creíble. También lo tiene difícil Rachel McAdams, encarnando a la ex novia con un marido con el que no se acaba de llevar bien y con una maraña de sentimientos que no acaba de controlar, tal vez porque resultan poco creíbles, el dolor que le quedó cuando se fue Brian, junto a una ilusión poco clara por su retorno. Tampoco entendemos las motivaciones del protagonista encarnado por Bradley Cooper, mientras que John Krasinski como el marido poco tiene que hacer, su personaje resulta bastante plano como alguien que ejerce, por así decir, de propietario de linda esposa que teme perder. A esta tipología humana confusa se suma la relamida espiritualidad hawaiana y el intento de criticar la presencia de empresas privadas en la defensa nacional de un país, con ideas algo increíbles, que encarna Bill Murray, quien a espaldas del ejército pretende colocar en el satélite armas no autorizadas.

4/10
Don Verdean

2015 | Don Verdean

Clear History

2013 | Clear History

Larry David es Nathan. Harto de su jefe (Jon Hamm) y tras una discusión, decide abandonar y vender las acciones de la compañía de automóviles eléctricos en la que trabaja. El problema es que, justo después, la empresa se convierte en un negocio multimillonario. Nathan, humillado por ser el único que no se ha beneficiado del éxito de la compañía, decide cambiar de identidad y mudarse a una isla. Diez años después, y con la vida rehecha, su antiguo jefe vuelve a aparecer en su vida mudándose a la isla. Es entonces cuando Nathan planea su venganza...

30 minutos o menos

2011 | 30 Minutes or Less

  Segundo trabajo para la gran pantalla de Ruben Fleischer, que debutó con Bienvenidos a Zombieland, un inspirado film de muertos vivientes con muchos elementos de comedia. Continúa en el terreno del humor con esta nueva cinta, que ahora parodia el cine de atracos y que cuenta de nuevo como protagonista con Jesse Eisenberg. Nick ha dejado sus estudios universitarios y trabaja como repartidor de pizzas. Debe llevar los pedidos a toda velocidad, pues en caso de no llegar antes de 30 minutos, el cliente tiene derecho a no pagar, como se anuncia en televisión. En plena faena, le secuestran dos tipos que le colocan un chaleco repleto de explosivos del que sólo se puede librar con una clave. No se la facilitarán si no accede a atracar un banco. En esta ocasión, el realizador cede demasiado a las supuestas exigencias del público juvenil al que va dirigida la cinta, y abusa del humor cuartelero, y del lenguaje soez. No es de extrañar que cosechara malas críticas, algunas muy sarcásticas, como la de Kirk Honeycutt en The Hollywood Reporter, que asegura que "aunque hubiera durado 30 minutos o menos sería excesivamente larga". Es una auténtica lástima, pues a pesar de todo, a Fleischer se le da bien el género, y logra alguna que otra sonrisa, y el ritmo dinámico que la historia pide. Además, le saca tajada a Jesse Eisenberg, un buen actor en un registro muy diferente al de La red social, film al que debe mucho, aunque se permite una broma sobre él, ya que su personaje dice que no usa Facebook, porque es una porquería.  

5/10
Salidos de cuentas

2010 | Due Date

Tras el bombazo de Resacón en Las Vegas, convertida en 'blockbuster' en todo el mundo, y a la espera de la ansiada segunda parte, el mismo equipo de producción vuelve a colaborar con otra comedia disparatada con la idea de volver a 'emborracharse' de éxito. La idea tiene su gancho y para apuntalar las expectativas el nuevo film repite con el mismo director, Todd Phillips, y con la presencia de uno de los actores que más ayudaron al éxito de la gran melopea de la ciudad de los casinos. Se trata del cómico Zach Galifianakis, el marciano tipejo de la barba. Peter es un arquitecto que ha de viajar con urgencia desde Atlanta hasta Los Ángeles. El motivo es que su mujer se encuentra allí y la llegada de su primer hijo es inminente. Pero la mala fortuna va a acompañar a Peter desde el mismo momento en que se cruza en el aeropuerto con un tipo estrafalario, con una gran barba y pinta de haragán, y que viaja con un asqueroso perrito. Por una serie de vicisitudes provocadas por ese extraño viajero, el pobre de Peter será arrestado y se le negará el permiso para volar en avión. En tierra, sin alternativas posibles y con la necesidad de viajar cuanto antes, terminará por aceptar acompañar en su coche al disparatado barbudo, Ethan Trembley, que también se dirige a Los Ángeles porque quiere triunfar como actor. La película está concebida como una esperpéntica "road movie" en la que dos personajes totalmente opuestos tendrán que pasar mil y una aventuras y situaciones surrealistas. En general, funciona la idea del ejecutivo que ha de viajar con un estrambótico compañero, pesado, soez y totalmente pazguato, al que no aguanta. Pero tras el prometedor comienzo, lo cierto es que las secuencias cómicas son un poquito rebuscadas y en ocasiones escasamente imaginativas, véase el accidente de tráfico, el disparo o la pelea en la oficina postal. Otros momentos pasan mejor el corte, como la actuación de Galifianakis emulando a Corleone en El Padrino, el rescate en la frontera y alguna que otra escena más. Sin embargo, en conjunto las risas se antojan escasas para una película que no aspiraba a otra cosa. Lo mejor –es inevitable– es la presencia de Galifianakis, con un personaje que es un auténtico memo de buen corazón, que estropea todo lo que toca. Se ve que el actor está en su salsa. Sin embargo a Robert Downey Jr. se le da mucho mejor el rol de travieso al estilo de Iron Man que el de tipo serio que adopta en esta película. El resultado es que por momentos la situación se estanca, pierde toque, gracia, como si la química entre los actores fuera tan parca como la de los personajes que interpretan. También se echan en falta más minutos para la actriz Michelle Monaghan (La conspiración del pánico), que parece desaprovechada con su papel de esposa.

4/10
Caballeros, princesas y otras bestias

2010 | Your Highness

Tadeo y Fabio son dos príncipes del medievo, hijos del gran rey, que se aprecian mutuamente, pero cuya personalidad no puede ser más diferente. El primero es grosero y pícaro, más bien cobardica, sólo piensa en sí mismo. Mientras que el otro, heredero al trono, es un guaperas valiente y triunfador, capaz de realizar hazañas casi sin pestañear. Recién llegado de brillar en una gesta en que ha vencido a un cíclope, Fabio presenta en sociedad a su prometida Belladona, rescatada de tan temible enemigo. Pero pronto es secuestrada por el malvado Leezar, que pretende engendrar de ella un dragón, la noche en que confluyan en el cielo dos lunas. Los dos hermanos acudirán al rescate, uno de mejor buen grado que el otro. Parodia de las películas de aventuras medievales, no tiene la gracia de los Monty Python de Los caballeros de la mesa cuadrada, ni siquiera la de la saga animada Shrek. Juega con las frases grandilocuentes que se asocian a las tramas de caballería -en alguna ocasión aislada graciosas-, entremezclándolas con una sarta de zafiedades que no cesa, y que agota a cualquiera, también porque son expresiones anacrónicas. Entre medias está la trama del rescate, con algunos elementos que recuerdan a La guerra de las galaxias -el sabio pervertido, una especie de Yoda, o el pájaro mecánico, una suerte de R2D2- y la aparición estelar de Natalie Portman, que hasta en un engendro como éste demuestra ser buena actriz, lo que no impide que nos preguntemos, ¿qué hace una chica tú en una peli como ésta?

3/10
El mundo de los perdidos

2009 | Land of the Lost

Es ésta una de esas películas que parecen pedir a gritos que rueden cabezas entre los ejecutivos que dieron luz verde a su producción. Imposible decir a ciencia cierta a quien va dirigido el film, craso error como sabe cualquier estudiante de marketing. Basado en una serie televisiva creada por Sid Krofft y Marty Krofft en los 90, sigue los pasos del Dr. Rick Marshall, un paleontólogo al que nadie toma en serio por su teorías de viajes en el tiempo para estudiar a los dinosaurios y otras bonitas criaturas. ¿Nadie? Bueno, está Holly, una universitaria de Cambridge, verdadera fan de las teorías del científico. Y ambos deciden probar en una zona adecuada su invento del amplificador de taquiones, que les permitirá abrir una puerta espacio temporal y trasladarse a la época de los dinosaurios. Esa zona adecuada está en una montaña donde Stanton regenta una atracción de feria tipo 'el túnel del terror'. El trío viajará hasta un lugar sorprendente, con hombre-mono, hombres-lagarto de una extraña civilización, y por supuesto, bichos prehistóricos de todos los tamaños.De entrada, uno podría creer que está ante un homenaje a historias como la de El mundo perdido (1925) imaginada por Arthur Conan Doyle, o por títulos de serie B como King Kong (1933). Pero no. La cosa es una mezcla imposible entre trama de aventuras, con un irritante tono de comedia que no despega en casi ningún momento, casi siempre sembrado de bromas zafias, que de seguro alejarán al público familiar al que parece destinada la cinta. Por supuesto que a un film como éste no se le pide credibilidad, pero sí resulta exigible una lógica interna de la que carece. No, no es posible soportar todo el metraje sobre un antihéroe, que tiene gracia un par de veces cuando sus teorías de científico sabiondo fallan una tras otra, pero que agota, aunque le ponga cara un profesional como Will Ferrell. Si encima tiene como apoyo a dos desconocidos actores sin carisma -Anna Friel y Danny McBride- más un troglodita peludo, pues vamos, la cosa no da más de sí. Querer que riamos las gracias de unos personajes vestidos chapuceramente de hombres-lagarto, en homenaje a Ed Wood y demás pioneros del cine cutre, es pedir demasiado, sobre todo cuando la realidad es que ha habido un presupuesto holgado en efectos especiales, que no lucen demasiado.

2/10
Up in the Air

2009 | Up in the Air

La breve pero interesantísima carrera de Jason Reitman ha ido en línea ascendente hasta el punto de que rozó el cielo con la inolvidable Juno. Ahora demuestra que se va a quedar ahí, que no le ha “sonado la flauta” por casualidad, y que no todos los méritos de su anterior película son de la divinizada guionista Diablo Cody. Mientras los trabajos siguientes de Cody (Los Estados Unidos de Tara y Jennifer's Body) no han llegado a la altura, Reitman por su parte se consagra como un interesante cineasta que tiene mucho que aportar. Y deja bastante claro que tiene un estilo único de hacer tragicomedia para indagar en temas que importan. El punto de partida recuerda en cierta manera a Gracias por fumar, la prometedora opera prima del director. Aquí también tenemos a un protagonista carismático, que encara con entusiasmo un trabajo de lo más desagradable. Y es que Ryan Bingham (George Clooney) trabaja en una empresa especializada en recortes financieros y se dedica a despedir empleados. Bingham tiene respuesta para todas las reacciones posibles del individuo despedido, y es capaz de hacerle intuir un camino a seguir, de hacerle ver aspectos positivos. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones para recorrer la totalidad del territorio estadounidense, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie, propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. El propio Reitman es coguionista de esta adaptación de una desconocida novela de Walter Kirn. Los diálogos son brillantes, y acumula secuencias de altura –nunca mejor dicho–, como la conversación sobre tarjetas de crédito en el momento en que el protagonista conoce al personaje de Vera Farmiga, algunos de los despidos, la ayuda que presta Bingham en la boda de una de una de sus hermanas, etc. Aparte de todo eso, Reitman es especialista en sacar jugo a buenos actores colocados en papeles que les van al pelo, como a George Clooney, que con su gracia habitual logra que caiga bien su personaje, a pesar de sus miserias y elementos negativos. El actor de Urgencias se luce bastante mostrando su evolución interior. Le secundan una estupenda Vera Farmiga –el alma gemela que encuentra el personaje de Clooney en su periplo– y la desconocida Anna Kendrick (Crepúsculo) –la joven Natalie– que compone un personaje bastante sólido y no quedará relegada al olvido. También cuenta el director con secundarios de peso, como Jason Bateman –de nuevo a sus órdenes tras Juno–, y el últimamente de moda Zach Galifianakis, en un breve papel. Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica –no exenta de cierta acidez– de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil.

8/10
No tan duro de pelar

2008 | Drillbit Taylor

Tres estudiantes de instituto -el regordete Ryan, el delgadísimo Wade y el diminuto Emmit- sufren el acoso continuo del gamberro Filkins. Hartos de pasarse el día corriendo o encajando golpes, deciden poner un anuncio en internet, en el que solicitan los servicios de un guardaespaldas. Entre los que contestan se decantan por Drillbit, el más barato de todos, y que según él es un especialista en operaciones especiales. Drillbit -que oculta que en realidad es un desertor y vive como un vagabundo- se infiltra en el instituto, se hace pasar por un profesor, y así está siempre cerca de sus protegidos, para evitar que sufren daños. Steven Brill tiene en su haber tres de las peores comedias de la década: Little Nicky, Mr. Deeds y De perdidos al río. Con semejante carta de presentación, no cabía esperar mucho de su nuevo trabajo. Pues bien, Brill confirma que no es un gran director, con una comedia absolutamente fallida, a pesar de que está producida por Judd Apatow, director de Virgen a los 40 y Lío embarazoso, que rompe las taquillas con cada proyecto en que se involucra. Los filmes donde está Apatow se distinguen porque son completamente disparatados y contienen dosis de sal gruesa, pero también existe cierto esfuerzo por incluir algo de fondo, como en esta cinta sobre la mentira y la violencia. Pero los guionistas (Seth Rogen y Kristofor Brown, colaboradores habituales de Apatow), no se han esforzado nada por hacer que funcione su alocada premisa inicial. Desde el momento en el que Drillbit asegura que es profesor y le ponen a dar clases, no se sabe por qué, el espectador sabe que no puede esperar ningún tipo de coherencia interna en el relato. Para colmo, las interpretaciones son histriónicas y exageradas.

1/10
Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!

2008 | Tropic Thunder

Aunque Ben Stiller se prodiga más como actor, y es sobre todo conocido por protagonizar comedias como Algo pasa con Mary, lo cierto es que ya tiene cuatro películas como director. Empezó con la comedia dramática Reality Bites (Bocados de realidad), un intento serio de describir a la juventud del momento. Pero después dio un giro hacia la comedia alocada, que es el género donde realmente se siente a gusto, con Un loco a domicilio –el mayor fracaso de Jim Carrey–, y Zoolander, corrosiva crítica al mundillo de los modelos. Continúa esta línea ácida en esta cinta metacinematográfica, que sitúa en su punto de mira al Hollywood actual. Damien Cockburn –director británico en alza– se enfrenta a la complicada tarea de dirigir una costosa producción bélica que se rueda en una selva del sudeste asiático. La cinta reúne a cuatro grandes estrellas: Tugg Speedman –especialista en cine de acción, de capa caída–, Jeff Pornoy –protagonista de comedias simplonas y soeces muy populares, en las que interpreta todos los papeles, al estilo de Eddie Murphy–, Alpa Chino –un cantante de hip-hop– y el camaleónico actor teatral multipremiado Kirk Lazarus, que en su afán por preparar meticulosamente todos los papeles que interpreta, no dudará en someterse a una operación para cambiar el color de su piel, porque tiene que interpretar a un negro. El rodaje está a punto de irse al traste, porque el director se muestra incapaz de controlar a los protagonistas, que con sus poses de ‘divos’ se han vuelto insoportables. El productor de la cinta amenaza con cancelar el rodaje. Ante esta situación extrema, el veterano militar Four Leaf Tayback, asesor de la cinta porque se basa en sus experiencias en combate, recomienda al director que lo mejor que puede hacer es abandonar a los actores en una zona inhóspita de la jungla, para que se preocupen únicamente por sobrevivir, y grabarles, para luego montar la película a partir de vivencias reales. Hay algún que otro momento divertido, la idea inicial tiene su gracia, y el film cuenta con buenos actores, de enorme potencial cómico. Se luce especialmente Robert Downey Jr., en un personaje que parodia a grandes actores como Daniel Day-Lewis o Robert De Niro, capaces de grandes sacrificios por convertirse en los personajes que interpretan. Especialmente chocante resulta el papel de Tom Cruise, como productor calvo y obeso, estilo Torrente, radicalmente opuesto a su imagen habitual. También tiene su interés, algún apunte sobre la auténtica naturaleza de los actores, llenos de miedos, y necesitados constantemente de aprobación. Sin embargo, la idea inicial pierde fuelle enseguida. En cuanto los actores están en mitad de la jungla y se enfrentan con unos peligrosos narcotraficantes, la acción apenas avanza. No se sabe muy bien si les están grabando o no, se supone que con cámaras ocultas (¿ocultas por todos los rincones de la selva?). Sus supuestas críticas a Hollywood son de corto alcance, y quedan bastante diluidas por su constante recurso al humor soez –a veces macabro–, que se supone se denuncia. Ben Stiller apenas se molesta en disimular su interés por acaparar los momentos graciosos, y por contra desaprovecha a Jack Black, que como cómico no tiene precio, y que aquí ofrece constantemente la sensación de que daba para mucho más. Tampoco se le saca jugo a los numerosos rostros conocidos que se han prestado a hacer cameos muy poco graciosos. Ciertamente, la aparición de Tobey Maguire, haciendo de sí mismo tiene su gracia, pero resultan bastante ‘sosas’ las apariciones estelares de Mickey Rooney, Alicia Silverstone, Jennifer Love Hewitt, Jon Voight o Jason Bateman. Los planos de Matthew McConaughey se podrían suprimir y no ocurriría nada.

4/10
Superfumados

2008 | Pineapple Express

Superfumados es una producción de Judd Apatow, el actual rey Midas de la comedia norteamericana. Es responsable de títulos como Lío embarazoso o la reciente Hermanos por pelotas. El título que nos ocupa sigue la línea de sus trabajos anteriores, aunque hay que reconocer que es bastante más gracioso que sus predecesoras del tipo Supersalidos, al igual que es infinitamente más divertida que la saga de título similar Dos colgaos muy fumaos. Dale es un joven trabajador enganchado a la marihuana, que es testigo de un asesinato entre bandas de traficantes rivales. Presa del pánico, corre a buscar a su camello Saul. Como no saben muy bien qué hacer, optan por huir, pues enseguida comprenden que sus vidas están en grave peligro. Con esta premisa la historia se adereza con bastantes notas de acción y humor, así como con alguna escena un poco violenta de más. El “chico Apatow” Seth Rogen, y James Franco, componen una de esas parejas cinematográficas que congenian con el espectador. Obviamente, son unos adictos a la marihuana, pero la película hace hincapié en sus lados más humanos. Y es que los dos son buenos chicos, especialmente Franco, que compone a un camello muy tierno. Además, los momentos más divertidos de la película corren de su cuenta, como cuando atraviesa con la pierna el parabrisas, en plena persecución en coche. La película gana ritmo por momentos. De hecho, al principio, nada hace presagiar que se vaya a convertir en una cinta de acción –con escenas bastante cuidadas–, donde el ritmo trepidante está perfectamente integrado con los gags humorísticos. Lo que sí resulta esperable es el tipo de humor que se ve. Hay bromas escatológicas, irreverentes y sexuales, aunque en menor grado que en otras películas actuales de corte similar. Y es que la cinta no es tan “bestia” como se puede intuir por el título. Hasta se hace una pequeña reflexión, sin mayores compromisos, sobre los aspectos negativos de fumar porros, así como sobre la importancia de la amistad. Queda más que claro que entre Dale y Saul ha nacido una relación inquebrantable.

4/10
Matrimonio compulsivo

2007 | The Heartbreak Kid

Los hermanos Farrelly vuelven por donde solían, tratando de reeditar su principal éxito, Algo pasa con Mary. Lo que significa el 'más difícil todavía' en lo que a humor zafio se refiere: sirva como botón de muestra el 'piercing' en las peludas partes íntimas de una mujer, y su pretensión de combatir las picaduras de medusa con orina. Para ello esta vez optan por el remake de El rompecorazones, una comedia de 1972 con guión de Neil Simon, que modelan a su medida. Eddie es soltero y cuarentón, y no acaba de decidirse en lo que se refiere al matrimonio, aunque su mejor amigo y su padre le presionan en tal sentido. Un día ayuda a Lila en un robo callejero, y el flechazo es instantáneo. La chica parece la mujer de sus sueños, guapa, divertida... Así que, en efecto, se casan. Pero en su luna de miel en las idílicas playas mexicanas descubre que su mujer es más rara que "un perro verde" y una auténtica pelmaza. Por contra, conoce a la simpática Miranda, de vacaciones con su familia... Y empieza a pensar que se ha equivocado de chica, y que Miranda es la auténtica mujer de su vida. Los directores adoptan una pose gamberra y cínica en lo que se refiere al amor. Porque Eddie es un egoísta de tomo y lomo, y porque se las arreglan para manipular constantemente al espectador. Tan pronto imprimen a una escena el tono meloso y romántico que debe convencernos de que el protagonista ha encontrado el amor verdadero, como le dan la vuelta a la tortilla, y nos presentan a ese presunto amor como un auténtico demonio. El empeño por sembrar todo el metraje de bromas sexuales acaba agotando. El sátiro personaje del padre (Jerry Stiller, el padre de Ben Stiller también en la vida real) se repite, funcionan mucho mejor el amigo casado o el insoportable primo de Miranda. Y aunque de vez en cuando los Farrelly logran arrancar la carcajada (los mariachis), su humor tipo "caca-culo-pedo-pis-genitales" no es adecuado exactamente para los que asocian comedia con ingenio.

4/10
Flipado sobre ruedas

2007 | Hot Rod

Rod no soporta a Frank, su maleducado e inaguantable padrastro, pero el hombre está delicado del corazón y tiene que operarse. Para reunir el dinero necesario para la intervención Rod está dispuesto a una cosa: Saltar con su moto sobre quince autobuses en una competición. Con muchas ganas e ilusión por ganar, el muchacho se prepara para dar el salto de su vida. Comedia sin demasiadas pretensiones sobre el típico chaval descerebrado, muy del estilo de Dos chalados y muchas curvas. El desconocido Andy Samberg, interpreta al arriesgado muchacho. Sorprende la presencia de Sissy Spacek (Aflicción, Crímenes del corazón, Desaparecido, El arpa de hierba...), en un producto de este tipo. Conclusión: Chistes fáciles, situaciones absurdas y una dosis de acción.

3/10
La noche de Halloween

2018 | Halloween

John Carpenter rodó en 1978 La noche de Halloween, uno de los filmes más imitados del terror contemporáneo. Dio lugar a siete discretas secuelas, un infame remake y la secuela del mismo. Se diría que la saga estaba trilladísima, pero ahora se apuesta por un ‘reboot’ que recupera como protagonista a Jamie Lee Curtis, y que continúa la trama del original, como si las otras películas nunca hubieran tenido lugar. Aaron Korey y Dana Haines, pareja de periodistas británicos, investiga los asesinatos del terrorífico Michael Myers. Consiguen que les dejen encontrarse con él, en el psiquiátrico en el que permanece recluido, pero éste se niega a pronunciar palabra alguna. A cambio de una sustanciosa cantidad de dinero, también les recibe la única superviviente de la matanza, Laurie Strode, que vive atormentada por lo ocurrido, ha instalado un búnker en su casa y ha tenido una vida muy dura, sobre todo porque le retiraron la custodia de su hija, Karen, al estar obsesionada porque ésta aprendiera a sobrevivir, en previsión de un posible regreso del asesino. Ahora, ambas están distanciadas, y Laurie se entiende mejor con Allyson, su nieta, que con ella. La desgracia se desata cuando el furgón que traslada a Myers sufre un aparatoso accidente… Produce Blumhouse, que ha logrado aportar savia nueva en el “slasher” (películas de asesinos en serie), casi siempre con productos que mezclan el subgénero con la comedia, como Feliz día de tu muerte. A priori, no parecía que el director David Gordon Green fuera a revitalizar la franquicia, pues tiene títulos de interés en su filmografía, como Joe, algunos discretos, al estilo de Superfumados y auténticos fiascos, como Caballeros, Princesas y otras bestias. Sin embargo, inyecta una enorme vitalidad a la cinta, cabe suponer que ha recibido valiosos consejos del veterano Carpenter, que colabora como productor ejecutivo y responsable de la banda sonora con su hijo, para lograr la atmósfera apropiada y acertadas secuencias de suspense. Pero también porque el guión, en el que participa como coautor, acierta al desarrollar con convicción a los personajes, por lo que al espectador les importa su destino. Tiene un aire nostálgico desde el arranque, la clásica sintonía del original traerá buenos recuerdos a los espectadores veteranos, y al mismo tiempo no parece trillada, lo que no resulta nada fácil, debido a la cantidad de imitaciones que Michael Myers ha tenido en el cine. También juega a su favor que Green parece ser consciente de que no tiene la oportunidad de descubrir América, por lo que sólo ha tratado de rodar un producto honesto, sin grandes pretensiones. Ha sabido manejar muy bien a actores como Judy Greer (la escéptica hija), a Nick Castle, que fue el asesino original, y que pese a que da poco la cara, logra atemorizar (en las escenas de acción ha sido sustituido por el más joven James Jude), y al poco conocido Haluk Bilginer (Sueño de invierno), el nuevo psiquiatra, en sustitución del Dr. Loomis, que interpretaba el fallecido en 1995 Donald Pleasence. Pero sobre todo a la gran Jamie Lee Curtis, que a sus 59 años, con una modélica interpretación de su descontrolado personaje, recuerda a la platea que Hollywood pudo haberle sacado mucho más partido. Por cierto, la estructura de la cinta recuerda bastante a cierto clásico en el que la madre de la actriz, Janet Leigh, elegía un mal momento para ducharse.

5/10
The Legacy of a Whitetail Deer Hunter

2018 | The Legacy of a Whitetail Deer Hunter

De-mentes criminales

2015 | Masterminds

Rompiendo sus principios, David Ghantt roba una millonada de la empresa de furgones blindados para la que trabaja, persuadido por Kelly, atractiva ex compañera de la que está enamorado hasta las trancas. A su vez, ésta ha sido manipulada por su amigo el delincuente Steve Chambers, que ha planeado que el pobre infeliz huya a México, donde ‘ya le enviarán el dinero’ y la chica ‘se reunirá con él’. Jared Hess, responsable de Napoleon Dynamite y Super Nacho, reincide con otro film en la línea, para el que también ha coescrito el guión, junto a su esposa y habitual colaboradora, Jerusha. De nuevo colocan como protagonistas a personajes sencillos, con un punto extravagante. La novedad es que aunque parezca mentira, en este caso reconstruyen un caso real, sucedido en 1997, que a los espectadores españoles les traerá a la memoria el robo perpetrado por El Dioni, vigilante que salió corriendo con el dinero que él mismo custodiaba. Sus gags más surrealistas y momentos ridículos –marca de la casa– funcionan, sobre todo para los espectadores a los que ‘les vaya la marcha’, o sea que estén predispuestos a reírse, entrando en una historia disparatada. El realizador ha contado con estrellas más o menos conocidas, que realizan eficaces trabajos, en un registro exageradísimo, sobre todo Zach Galifianakis y Kristen Wiig, que consiguen darle cierta humanidad a sus personajes, a pesar de la simpleza con la que están descritos. Por desgracia, incluye demasiados gags escatológicos, en la línea de la moderna –e insufrible en términos generales desde hace décadas– comedia americana.

4/10
Caballeros, princesas y otras bestias

2010 | Your Highness

Tadeo y Fabio son dos príncipes del medievo, hijos del gran rey, que se aprecian mutuamente, pero cuya personalidad no puede ser más diferente. El primero es grosero y pícaro, más bien cobardica, sólo piensa en sí mismo. Mientras que el otro, heredero al trono, es un guaperas valiente y triunfador, capaz de realizar hazañas casi sin pestañear. Recién llegado de brillar en una gesta en que ha vencido a un cíclope, Fabio presenta en sociedad a su prometida Belladona, rescatada de tan temible enemigo. Pero pronto es secuestrada por el malvado Leezar, que pretende engendrar de ella un dragón, la noche en que confluyan en el cielo dos lunas. Los dos hermanos acudirán al rescate, uno de mejor buen grado que el otro. Parodia de las películas de aventuras medievales, no tiene la gracia de los Monty Python de Los caballeros de la mesa cuadrada, ni siquiera la de la saga animada Shrek. Juega con las frases grandilocuentes que se asocian a las tramas de caballería -en alguna ocasión aislada graciosas-, entremezclándolas con una sarta de zafiedades que no cesa, y que agota a cualquiera, también porque son expresiones anacrónicas. Entre medias está la trama del rescate, con algunos elementos que recuerdan a La guerra de las galaxias -el sabio pervertido, una especie de Yoda, o el pájaro mecánico, una suerte de R2D2- y la aparición estelar de Natalie Portman, que hasta en un engendro como éste demuestra ser buena actriz, lo que no impide que nos preguntemos, ¿qué hace una chica tú en una peli como ésta?

3/10
Underworld: Guerras de sangre

2016 | Underworld: Blood Wars

Aunque lleva un tiempo enfrentada a los suyos, Selene vuelve a integrarse en una comunidad de vampiros, por mediación de Thomas, padre de su aliado, David. El clan necesita que les entrene, pues la guerra contra los licántropos se ha recrudecido tras la llegada de Marius, un nuevo líder, que busca a la hija de Eve, la hija de Selene, híbrido de ambas razas monstruosas, por el poder de su sangre. Quinta entrega de la saga licántropo-vampírica, que se estrena cuatro años después de la anterior, Underworld: el despertar. Por eso se inicia con un resumen de toda la saga que sorprende porque a pesar de su brevedad condensa de sobra todo lo ocurrido hasta ahora, lo que da que pensar que una vez establecidas las bases en la amena entrega inicial, apenas ha ocurrido nada que justifique que la saga se haya alargado tanto. Por desgracia, esta nueva tampoco añade gran cosa, pues consiste en una sucesión de secuencias de acción que tienen una cosa en común: ninguna de ellas resulta novedosa, ya se han visto otras muchas similares en esta franquicia, y otras del mismo corte. Kate Beckinsale se limita a lucir palmito enfundada en su traje de cuero, y esta vez parece menos motivada, quizás afectada por la ruptura sentimental –acontecida durante el rodaje– con Len Wiseman, director de las dos primeras entregas, que desde entonces se limita a ejercer como productor ejecutivo. Éste cede en esta ocasión la silla del realizador a Anna Foerster, hasta ahora dedicada a capítulos de series, también directora de fotografía en títulos como Asalto al poder. Pero se limita a imitar el estilo de los filmes precedentes, con bastante torpeza. También pretende recordar el tono épico de las batallas de Juego de tronos, quizás por eso se ha reclutado a Charles Dance, habitual de la serie de HBO, para uno de los villanos. Fracasa sobre todo en la batalla final, muy poco realista. Y teniendo en cuenta que el relato empezaba con una historia de amor entre la protagonista y un humano, resulta un error que se haya olvidado por completo a los ciudadanos corrientes, pues se hace difícil identificarse con ningún personaje.

4/10

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