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Biografía

José Luis Cuerda

José Luis Cuerda

72 años ()

José Luis Cuerda

Nació el 18 de Febrero de 1947 en Albacete, España
Falleció el 04 de Febrero de 2020 en Madrid, España

Premios: 1 Goya

“Surruralista”, que no es poco

22 Junio 2006

Tiene en su haber la que muchos espectadores consideran –quizás exageradamente– la mejor película española de todos los tiempos, “Amanece que no es poco”, y descubrió a Alejandro Amenábar. Sólo por eso merece un lugar destacado entre nuestros cineastas, pero José Luis Cuerda acumula algunos logros más. El director ha fallecido en el madrileño Hospital de la Princesa a dos semanas para cumplir los 73 años.

Nacido en Albacete, el 18 de febrero de 1947, José Luis Cuerda Martínez recuerda que sus primeros años rurales fueron duros. “Mi abuelo paterno era comerciante y el materno, tratante de caballerías. Hacíamos la vida en la calle y era una existencia faunística. Éramos bichejos”, ha explicado. En una partida de póquer, su padre ganó un estupendo piso en pleno centro de Madrid y la familia se mudó a la capital.

Pocos saben que iba para sacerdote, pero después de tres años abandonó el seminario para estudiar Derecho, ocupación que tampoco le convenció. Acabó convirtiéndose en técnico de radiodifusión, para colaborar en informativos y posteriormente dirigir programas culturales en TVE.

El ente público le financió dos telefilmes, que supusieron sus primeros trabajos como realizador, El túnel, correcta adaptación de la célebre novela de Ernesto Sábato, y Mala racha, con Sancho Gracia como boxeador. Tras abandonar la casa, inaugura su carrera como realizador de largometrajes de cine con Pares y Nones, “una comedia sanamente miserable”, según sus propias palabras, con Antonio Resines –actor omnipresente en las cintas de la época–. En opinión de los críticos se adscribía al género de la comedia madrileña, junto a los trabajos de Fernando Trueba y Fernando Colomo, pero a él no le convencía dicha clasificación. “Nunca me sentí muy madrileño”, declaró.

Despunta con El bosque animado, arriesgada adaptación de la novela de Wenceslao Fernández Flórez, compleja de llevar a la pantalla, pues requeriría de animación para dar vida a los animales. Pero él se centra en las peripecias entrecruzadas de los habitantes humanos de la fraga de Cecebre, al amparo del bosque, con un tono tragicómico. Acierta en el reparto, pues demuestra su brillantez sobre todo Alfredo Landa, genial como el campesino Xan de Malvís, labrador que harto de morirse de hambre se echa al monte para convertirse en el bandido Fendetestas, pero también bordan sus papeles Fernando Rey, Miguel Rellán y otros.

Mantiene el carácter coral en Amanece, que no es poco, pero eleva el tono surrealista, aunque José Luis Cuerda prefiere hablar de “surruralismo”, refiriéndose al entorno rural en el que transcurre la acción, en la Sierra de Albacete. Comienza con la llegada de un ingeniero (otra vez Resines) que trabaja en Oklahoma, pero que regresa a España para disfrutar de un año sabático con su padre, en un remoto pueblo de la montaña, pero en realidad, este arranque sólo sirve para dar pie a numerosos gags absurdos. En su momento supuso un rotundo fracaso, tanto de crítica como de público, pero con los años se ha convertido en un film de culto, con fenómenos como las Quedadas Amanecistas, que reúnen a los aficionados en los pueblos donde se rodó la cinta, para recordar frases de la cinta, como aquel “alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”.

En una encuesta realizada en 2013 por la Seminci, los críticos eligieron como la mejor película española de las últimas seis décadas El verdugo, de Luis García Berlanga. Pero el público de a pie se decantó por Amanece, que no es poco. Unos años más tarde rodó un film en la misma línea, Así en el cielo como en la Tierra, completamente fallido.

Tampoco tienen mucho interés La viuda del capitán Estrada, en torno a una viuda (Anna Galiena) que durante el franquismo vive un apasionado romance con un amigo de su difunto marido, La marrana, comedia rural ambientada en el siglo XV, que recupera a Landa y a Resines, o la caótica comedia con inquietudes sociales Tocando fondo, sobre un joven que entra a trabajar para su tío (Resines, ¿quién si no?).

Al rodaje de esta última invitó al joven Alejandro Amenábar, porque le habían deslumbrado sus cortos Himenóptero y Luna, y a su guionista, Mateo Gil. Cuentan que en una ocasión en la que tuvo que ausentarse del rodaje, Amenábar había ocupado a su silla. “Esta es mi silla, ya será tuya algún día”, le dijo al chico, que muchos años más tarde le hablaría del guión de Tesis, con el que efectivamente quería ser por fin realizador. José Luis Cuerda decidió que tenía mucho interés, así que debutó como productor con el film, que se convirtió en todo un fenómeno. Repitió en Abre los ojos.

El albaceteño también dirigió la serie televisiva Makinavaja, adaptación de las peripecias del personaje de las viñetas, que tampoco quedará para el recuerdo. No acaba de dar con el tono, porque quiere darle un aire de cuento sin conseguirlo, pero logra más interés con La educación de las hadas, con un fabricante de juguetes enamorado de una viuda. Pese a su final un tanto deprimente, quizás sea su mejor trabajo La lengua de las mariposas, adaptación de relatos de Manuel Rivas, que desarrolla la relación entre un profesor republicano en los años previos a la Guerra Civil y uno de sus pequeños alumnos. Volvió al universo de Rivas con Todo es silencio, sobre jóvenes contrabandistas, pero no llega al mismo nivel.

Tras varios años tratando de sacar adelante el proyecto, rueda Tiempo después, que forma una trilogía con las citadas Amanece, que no es poco y Así en el cielo como en la Tierra. Pero la chispa le ha abandonado, por lo que produce pocas risas. Activo aún habiendo llegado a los 70, resume el Séptimo Arte con una frase estupenda: “El cine es sustancialmente un haz de luz en la oscuridad”.

Goya
2009

Ganador de 1 premio

Filmografía
Tiempo después

2018 | Tiempo después

Año 9177, mil años hacia arriba o hacia abajo. Mientras que los parados y marginados se agolpan en una humilde colonia de chabolas, la clase alta habita en un rascacielos, donde las leyes señalan que sólo pueden existir tres establecimientos de cada sector, por ejemplo tres bares o tres barberías. Un día, un pobre intenta entrar en la zona elitista con el objetivo de vender limonada, lo que el alcalde y el resto de poderosos tratarán de impedir. La Semana Internacional de Valladolid (Seminci) llevó a cabo en 2013 una encuesta para determinar la mejor película española de las últimas seis décadas. Por un lado, la crítica eligió El verdugo, de Luis García Berlanga, pero el público de a pie se decantó por la surrealista Amanece, que no es poco, de 1989, quizás un tanto sobrevalorada, pues pese a valiosos hallazgos (“Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”), su acumulación caótica de gags acaba agotando. Su artífice, José Luis Cuerda, rodó en 1995 la funesta comedia en la misma línea Así en el cielo como en la tierra, y en 2018 logra estrenar la tercera entrega de la trilogía, Tiempo después, cuyo guión, tras un intento infructuoso de buscar financiación, había publicado en forma de novela la editorial Pepitas de Calabaza, en 2015. Incrementa su carga de crítica social y política, arremetiendo contra todos los objetivos posibles, pues retrata a la monarquía como una institución caprichosa, a la Guardia Civil la representan un general y un escocés que combina el uniforme con la falda típica de su país, mientras que a la Iglesia la tilda de negocio, comparable por ejemplo a las peluquerías, y que está burdamente simbolizada por un cura malvado de armas tomar interpretado por Antonio de la Torre, y por un monje enamorado de una religiosa; todos ellos serían los malos de la película en la visión tópica del autor. Por otro lado, no tiene reparos en cargar también contra la juventud, que según se argumenta a veces se manifiesta por causas arbitrarias, aunque la mayor parte del tiempo se rige por el pasotismo. Ni siquiera se libraría de sus ataques la izquierda, pues aquí los supuestos revolucionarios son unos egoístas que se olvidan de sus ideas en cuanto consiguen una vida tranquila. Se echan mucho de menos a los ilustres secundarios del original, pues la mayoría han fallecido; imposible lograr la gracia natural de Manuel Alexandre, Rafael Alonso, Cassen, María Isbert o Chus Lampreave. Pese a todo, repiten Miguel Rellán y Gabino Diego, y si dejamos aparte las comparaciones, dan la talla los recién llegados, como Joaquín Reyes, Berto Romero, Carlos Areces, Eva Hache o Secun de la Rosa, no tanto el siempre magistral De la Torre, pues su personaje inquieta más que hace reír. Algunos golpes de humor funcionan, sobre todo cuando recupera del original la fórmula de que personajes propios de la España cañí hablen de escritores de primera categoría o se expresen con frases propias de un doctor en Filosofía y Letras. En este sentido tiene su gracia el barbero poeta (el citado Romero) que recita a sus clientes versos de Federico García Lorca, mientras éstos estallan en carcajadas, o la discusión de los muchachos sobre Hegel y otros autores, en pleno botellón. Pero la mayor parte de secuencias no logran hacer reír, por lo que el metraje se vuelve insufrible.

1/10
Todo es silencio

2011 | Todo es silencio

El veterano José Luis Cuerda vuelve a adaptar una novela de Manuel Rivas, 13 años después de La lengua de las mariposas. El escritor y periodista coruñés se ha encargado personalmente del guión adaptado. Todo es silencio transcurre en dos tiempos. Comienza en 1969, cuando Fins y Brinco, dos niños de Noitía, un pueblo costero, rivalizan por atraer la atención de Leda. Los tres preadolescentes ayudan ocasionalmente a algunos de sus vecinos a descargar la carga de Mariscal, cabecilla de una red de contrabandistas y cacique local, que tiene comprada hasta a la pareja de la Guardia Civil que vigila la zona. El segundo segmento transcurre 20 años después, cuando Fins regresa al lugar convertido en agente de narcóticos, y se encuentra que Brinco ha tenido un hijo con Leda y se ha convertido en uno de los más destacados componentes de la cuadrilla de Mariscal. Un personaje cinéfilo de Todo es silencio, que a ratos intenta recuperar el tono de los westerns clásicos, comenta en un momento dado que sólo hace falta John Wayne y un caballo para rodar una película. Se podría decir metafóricamente que José Luis Cuerda cuenta con su John Wayne –un reparto plagado de eficaces actores como Juan Diego, Chete Lera y Miguel Ángel Silvestre– y hasta dispone de caballo, tal y como se conoce popularmente a la heroina, droga que le proporciona al realizador una temática –el narcotráfico en Galicia– de enorme interés. Y sin embargo, con estos elementos, Cuerda no hilvana una película, o al menos no una demasiado redonda. Uno de los principales problemas son los diálogos que le proporciona Manuel Rivas, con frecuencia larguísimos, más literarios que cinematográficos. Por regla general los actores no parecen conversar entre sí, sino que cada uno suelta una especie de monólogo que le hace parecer desconectado del resto del elenco. Mientras que algunos de los actores salen al paso, como los anteriormente citados, a otros como Quim Gutiérrez o Celia Freijeiro se les atragantan sus textos. Aunque en Todo es silencio José Luis Cuerda describe lugares y ambientes con encanto que despiertan la nostalgia, como la escuela abandonada de los indianos o la cantina local, fracasa por completo con los estallidos repentinos de violencia que tratan de imitar lejanamente la fórmula de El padrino. ¿Por qué se ha metido en camisa de once varas el responsable de El bosque animado al pretender narrar una historia que incluye un tiroteo y por momentos debería tener tono de thriller? El salto temporal no está conseguido, porque se supone que apenas ha cambiado nada en el escenario de la acción, pero es que efectivamente, no parece que hayan transcurrido dos décadas, sobre todo porque la ambientación viene a ser más o menos la misma, y varios personajes siguen estando exactamente igual. Además, algunos fragmentos son tan tópicos que rompen el dramatismo, como los hippies descubiertos por los niños bañándose desnudos y dando rienda suelta a sus pasiones en la playa, o el sacerdote que en sus contadas apariciones sólo parece preocuparse por aquellos que le donan dinero, aunque éste proceda de la delincuencia. Pero el principal escollo de Todo es silencio viene a ser su falta de intensidad dramática. Pese a que se toma mucho tiempo para describir que Fins, Brinco y Leda han estado unidos desde su infancia, no parece que les afecte demasiado lo que les ocurre de adultos.

4/10
Los girasoles ciegos

2008 | Los girasoles ciegos

  Una trama muy novedosa en el cine español. Ambientación en la época inmediatamente posterior a la guerra civil, represión implacable de los vencedores, policías sádicos con las familias de los vencidos, curas libidinosos, curas manipuladores... El “Cara al sol” por partida doble... En fin, por si alguien no lo ha pillado, lo del párrafo anterior pretendía ser una ironía, pues estamos ante la enésima incursión de la cinematografía patria en la triste guerra fraticida, y como es habitual, desde una óptica de los vencidos muy poco sutil. Ignoramos si la trama original de la novela de Alberto Méndez se aguantaba sobre el papel, pero podemos constatar que no lo hace sobre el celuloide. El film describe la tragedia que le toca vivir en Orense a una familia, los padres Ricardo y Elena, los hijos Elenita y Lorenzo, tras el final de la guerra. El padre es un hombre significado de izquierdas, se oculta en un escondite secreto de la casa familiar. La hija huye con su novio fuera de España (o eso pretende), así que Elena vive la ficción de ser una viuda con un niño. Mientras Salvador, diácono que tiene intención de ordenarse sacerdote, vive una cierta crisis después de los horrores que ha visto en el campo de batalla. Sus dudas vocacionales conviven y se alimentan con su obsesión lasciva por Elena desde el primer momento en que la ve. Firman el guión del film el fallecido Rafael Azcona y José Luis Cuerda, quien también dirige. Una vez planteada la situación, con la metáfora de "los girasoles ciegos", que alude al desconcierto de los personajes, el conjunto resulta tremendamente reiterativo, y muy poco creíble. Que nadie detecte los deseos lujuriosos de Salvador hacia Elena resulta complementa inverosímil, y que éste la siga por la calle como un tímido colegial, que cuenta “trolas” al superior del “cole” donde da clases, producirá sonrojo en cualquier espectador inteligente. Y ver a Ricardo blasfemando a grito pelado por la ventana, en un momento en que se viene abajo, resulta sencillamente patético. Muchos episodios se añaden al metraje sin que contribuyan a la progresión –los avatares de hija y novio, el registro nocturno…– y el gran drama que debiera ser el obligado encierro, en ningún momento parece tal. Con tal panorama, lo mejor del film es Maribel Verdú, que aguanta el tipo en un film que hace aguas por todas partes.  

2/10
La educación de las hadas

2006 | La educación de las hadas

Adaptación de una novela del francés Didier van Cauwelaert, en la que el veterano José Luis Cuerda no acaba de dar con el necesario equilibrio entre el drama por un desengaño amoroso, y el aire de cuento de hadas. Narra el flechazo instantáneo que experimenta Nicolás, fabricante de juguetes y cuentacuentos, al coincidir en un vuelo con Ingrid, viuda de un capitán del ejército italiano que murió en Irak, y su hijo de diez años Raúl. Y en efecto, formarán una familia aparentemente feliz. Hasta que, sin motivo aparente, Ingrid quiere dar la relación por terminada. Lo que provoca la desesperación de Nicolás, que está dispuesto a cualquier sacrificio para seguir con ella. Aunque puede que un ‘hada’, en forma de cajera de supermercado argelina, arregle las cosas con su ‘magia’. Tal vez Cuerda quiere decirnos que el mundo actual es un ‘mix’ de nacionalidades, pues aunque la trama transcurre en España, los personajes compatriotas brillan por su ausencia: el protagonista (Ricardo Darín) es argentino, su amada (Irène Jacob), francesa y viuda de un italiano, el hijo, pues eso, medio francés, medio italiano, y la cajera, magrebí. Pero tal afirmación nada tiene que ver con la historia. Y en cuanto las dudas de Nicolás por el amor de Ingrid, son las mismas del espectador, y la respuesta al enigma, más vieja que el mundo (o casi). El toque mágico no lo parece, el entero film sabe a decepción. Lástima.

4/10
¡Hay motivo!

2004 | ¡Hay motivo!

Famosos cineastas españoles se reunieron para esta recopilación de cortos políticos en contra del gobierno de José María Aznar, en víspera de las elecciones de 2004. Cada uno de los realizadores protesta por algún asunto que considere que ha estado mal gestionado por el gobierno. Así, se tratan cuestiones como el hundimiento del Prestige, el apoyo a la invasión de Irak en 2003, o la subida del precio de la vivienda. Antes de su exhibición comercial en cines, se programó en algunos locales y centros culturales, y se emitió en cadenas locales de televisión con fines electoralistas. Aunque algún corto aislado como el de Isabel Coixet (La insoportable levedad del carrito de la compra) en un inusual registro de comedia, tienen cierta gracia, y plantean asuntos de cierto interés entonces, la mayoría son bastante cutres y parecen rodadas rápidamente para salir del paso, como Catequesis, de Yolanda García Serrano, que ha filmado únicamente de forma rudimentaria a Pilar Bardem leyendo un cuento de fuerte carga anticlerical escrito por Juan José Millás.

2/10
La lengua de las mariposas

1999 | La lengua de las mariposas

Invierno de 1935. Un pueblecito gallego. Moncho, un niño de ocho años, se incorpora a la escuela regentada por don Gregorio, un maestro republicano que procura inculcar en sus alumnos el amor por la libertad y los valores cívicos. José Luis Cuerda, con guión de Rafael Azcona, adapta y entrelaza tres relatos de Manuel Rivas, incluidos en el libro "¿Qué me quieres, amor?". Resulta muy emotiva la relación profesor-alumno, y la historia de amor platónico entre el hermano de Moncho y una chica filipina. La ambientación, fotografía y música están cuidadísimas. Fernando Fernán Gómez está perfecto. Si algún reproche cabe a la realización del film, es por su excesivo parecido con Secretos del corazón, y por su final, algo deprimente, y que no cuadra con la personalidad del simpático Moncho. ¿Afán de revanchismo por épocas pasadas, quizá?

6/10
Así en el cielo como en la tierra

1995 | Así en el cielo como en la tierra

Un tipo llamado Matacanes muere y va al cielo, que resulta ser similar a un pueblecito de la Tierra. José Luis Cuerda trató de recuperar el humor surrealista de Amanece que no es poco con esta irreverente comedia muy poco inspirada. A pesar de las aportaciones de grandes actores como Fernando Fernán Gómez (Dios padre) y Francisco Rabal (San Pedro), la cinta tiene poca gracia.

3/10
Tocando fondo

1993 | Tocando fondo

El pueblerino Fulgencio (Jorge Sanz) es un joven ambicioso que llega a Madrid para aprender el oficio de su tío, que se supone que es almacenista. Pero la profesión del tío, Andrés de Granada (Antonio Resines), no está ni mucho menos clara. En pleno 1993, Andrés Granada se trae entre manos algunos negocios turbios que no va a revelar a su sobrino a las primeras de cambio. Para ganarse su confianza, le propone resolver una especie de acertijo. Fulgencio deberá explicarle por qué ha alquilado a un grupo de quinquis un chalet que acaba de comprar. Pero a Fulgencio no le será fácil adaptarse a las primeras de cambio a los vientos de la capital, y antes tendrá que superar algunas aventurillas. Una disparatada comedia de José Luis Cuerda, que cuajó sus trabajos más interesantes con Amanece, que no es poco o El bosque animado. Una efectiva pareja de protagonistas, Resines y Sanz, que se entienden a la perfección, completan una película sin grandes pretensiones, con algunas escenas divertidas.

4/10
La marrana

1992 | La marrana

En busca del rico manjar de tierras extremeñas. Después de haber pasado una temporada cautivo en Túnez, Bartolomé se dirige a su pueblo de tierras de Extremadura, con el deseo de comer buena carne de cerdo. En el camino se encontrará con un tipo que tiene una marrana. Divertida comedia española, con ese toque entre mágico y surrealista propio del director José Luis Cuerda (Amanece que no es poco). Alfredo Landa y Antonio Resines están espléndidos.

3/10
La viuda del capitán Estrada

1991 | La viuda del capitán Estrada

Amanece, que no es poco

1989 | Amanece, que no es poco

Teodoro regresa al pueblo junto a su familia, y nada más llegar se entera de que su padre ha matado a su madre. Sin embargo, inician un viaje juntos y acaban parando en otro pueblo de la montaña, donde se quedan una temporada. Allí irán poco a poco descubriendo a sus gentes, muy peculiares, donde cada año realizan votaciones para escoger al que será no solo el alcalde, sino también el profesor, el cura, la prostituta del pueblo... y otros personajes. Satírica broma o comedia paródica, como se prefiera, sobre un pueblo surrealista. La trama es lo de menos en esta película en que no hay escenas sin gags ni chistes o situaciones hilarantes. Además, José Luis Cuerda (La lengua de las mariposas) reunió a un buen elenco de actores españoles, entre los que destacan Antonio Resines, Luis Ciges, Rafael Alonso o María Isbert.

5/10
El bosque animado

1987 | El bosque animado

Delicada, entrañable y divertida adaptación del clásico literario de Wenceslao Fernández Flórez, sobre los habitantes de la mágica Fraga de Cecebre. Destaca el trabajo coral del magnífico reparto.

6/10
Total

1983 | Total

En el año 2598 el mundo ha terminado. En el pueblecito de Londres, un lugar situado en tierras castellanas, un pastor de ovejas narra cuáles han ido siendo los signos que auguraban el fin del mundo. Cosas tan raras como que las vacas querían ir a la escuela... Una de las primeras películas de José Luis Cuerda y ante todo punto de partida de su marca de identidad: cine surrealista, lleno de comicidad y absurdo, con el único objeto de provocar la risa. Se diría que forma parte de una peculiar trilogía del mismo estilo, completada por Amanece, que no es poco y Así en el cielo como en la tierra. El elenco de este film está compuesto por innumerables rostros de la comedia española.

5/10
Pares y nones

1982 | Pares y nones

Problemas afectivos de diez personajes. Primer largometraje para cine del albaceteño José Luis Cuerda, que ya era un consagrado director televisivo. El autor de El bosque animado se apuntó al género más recurrido del cine español del momento: la comedia urbana. Cuerda llegó a escribir ocho veces un guión muy coral, y contó con actores en alza en aquel momento, como Antonio Resines, Miguel Rellán y Silvia Munt.

5/10
Tiempo después

2018 | Tiempo después

Año 9177, mil años hacia arriba o hacia abajo. Mientras que los parados y marginados se agolpan en una humilde colonia de chabolas, la clase alta habita en un rascacielos, donde las leyes señalan que sólo pueden existir tres establecimientos de cada sector, por ejemplo tres bares o tres barberías. Un día, un pobre intenta entrar en la zona elitista con el objetivo de vender limonada, lo que el alcalde y el resto de poderosos tratarán de impedir. La Semana Internacional de Valladolid (Seminci) llevó a cabo en 2013 una encuesta para determinar la mejor película española de las últimas seis décadas. Por un lado, la crítica eligió El verdugo, de Luis García Berlanga, pero el público de a pie se decantó por la surrealista Amanece, que no es poco, de 1989, quizás un tanto sobrevalorada, pues pese a valiosos hallazgos (“Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”), su acumulación caótica de gags acaba agotando. Su artífice, José Luis Cuerda, rodó en 1995 la funesta comedia en la misma línea Así en el cielo como en la tierra, y en 2018 logra estrenar la tercera entrega de la trilogía, Tiempo después, cuyo guión, tras un intento infructuoso de buscar financiación, había publicado en forma de novela la editorial Pepitas de Calabaza, en 2015. Incrementa su carga de crítica social y política, arremetiendo contra todos los objetivos posibles, pues retrata a la monarquía como una institución caprichosa, a la Guardia Civil la representan un general y un escocés que combina el uniforme con la falda típica de su país, mientras que a la Iglesia la tilda de negocio, comparable por ejemplo a las peluquerías, y que está burdamente simbolizada por un cura malvado de armas tomar interpretado por Antonio de la Torre, y por un monje enamorado de una religiosa; todos ellos serían los malos de la película en la visión tópica del autor. Por otro lado, no tiene reparos en cargar también contra la juventud, que según se argumenta a veces se manifiesta por causas arbitrarias, aunque la mayor parte del tiempo se rige por el pasotismo. Ni siquiera se libraría de sus ataques la izquierda, pues aquí los supuestos revolucionarios son unos egoístas que se olvidan de sus ideas en cuanto consiguen una vida tranquila. Se echan mucho de menos a los ilustres secundarios del original, pues la mayoría han fallecido; imposible lograr la gracia natural de Manuel Alexandre, Rafael Alonso, Cassen, María Isbert o Chus Lampreave. Pese a todo, repiten Miguel Rellán y Gabino Diego, y si dejamos aparte las comparaciones, dan la talla los recién llegados, como Joaquín Reyes, Berto Romero, Carlos Areces, Eva Hache o Secun de la Rosa, no tanto el siempre magistral De la Torre, pues su personaje inquieta más que hace reír. Algunos golpes de humor funcionan, sobre todo cuando recupera del original la fórmula de que personajes propios de la España cañí hablen de escritores de primera categoría o se expresen con frases propias de un doctor en Filosofía y Letras. En este sentido tiene su gracia el barbero poeta (el citado Romero) que recita a sus clientes versos de Federico García Lorca, mientras éstos estallan en carcajadas, o la discusión de los muchachos sobre Hegel y otros autores, en pleno botellón. Pero la mayor parte de secuencias no logran hacer reír, por lo que el metraje se vuelve insufrible.

1/10
Los girasoles ciegos

2008 | Los girasoles ciegos

  Una trama muy novedosa en el cine español. Ambientación en la época inmediatamente posterior a la guerra civil, represión implacable de los vencedores, policías sádicos con las familias de los vencidos, curas libidinosos, curas manipuladores... El “Cara al sol” por partida doble... En fin, por si alguien no lo ha pillado, lo del párrafo anterior pretendía ser una ironía, pues estamos ante la enésima incursión de la cinematografía patria en la triste guerra fraticida, y como es habitual, desde una óptica de los vencidos muy poco sutil. Ignoramos si la trama original de la novela de Alberto Méndez se aguantaba sobre el papel, pero podemos constatar que no lo hace sobre el celuloide. El film describe la tragedia que le toca vivir en Orense a una familia, los padres Ricardo y Elena, los hijos Elenita y Lorenzo, tras el final de la guerra. El padre es un hombre significado de izquierdas, se oculta en un escondite secreto de la casa familiar. La hija huye con su novio fuera de España (o eso pretende), así que Elena vive la ficción de ser una viuda con un niño. Mientras Salvador, diácono que tiene intención de ordenarse sacerdote, vive una cierta crisis después de los horrores que ha visto en el campo de batalla. Sus dudas vocacionales conviven y se alimentan con su obsesión lasciva por Elena desde el primer momento en que la ve. Firman el guión del film el fallecido Rafael Azcona y José Luis Cuerda, quien también dirige. Una vez planteada la situación, con la metáfora de "los girasoles ciegos", que alude al desconcierto de los personajes, el conjunto resulta tremendamente reiterativo, y muy poco creíble. Que nadie detecte los deseos lujuriosos de Salvador hacia Elena resulta complementa inverosímil, y que éste la siga por la calle como un tímido colegial, que cuenta “trolas” al superior del “cole” donde da clases, producirá sonrojo en cualquier espectador inteligente. Y ver a Ricardo blasfemando a grito pelado por la ventana, en un momento en que se viene abajo, resulta sencillamente patético. Muchos episodios se añaden al metraje sin que contribuyan a la progresión –los avatares de hija y novio, el registro nocturno…– y el gran drama que debiera ser el obligado encierro, en ningún momento parece tal. Con tal panorama, lo mejor del film es Maribel Verdú, que aguanta el tipo en un film que hace aguas por todas partes.  

2/10
La educación de las hadas

2006 | La educación de las hadas

Adaptación de una novela del francés Didier van Cauwelaert, en la que el veterano José Luis Cuerda no acaba de dar con el necesario equilibrio entre el drama por un desengaño amoroso, y el aire de cuento de hadas. Narra el flechazo instantáneo que experimenta Nicolás, fabricante de juguetes y cuentacuentos, al coincidir en un vuelo con Ingrid, viuda de un capitán del ejército italiano que murió en Irak, y su hijo de diez años Raúl. Y en efecto, formarán una familia aparentemente feliz. Hasta que, sin motivo aparente, Ingrid quiere dar la relación por terminada. Lo que provoca la desesperación de Nicolás, que está dispuesto a cualquier sacrificio para seguir con ella. Aunque puede que un ‘hada’, en forma de cajera de supermercado argelina, arregle las cosas con su ‘magia’. Tal vez Cuerda quiere decirnos que el mundo actual es un ‘mix’ de nacionalidades, pues aunque la trama transcurre en España, los personajes compatriotas brillan por su ausencia: el protagonista (Ricardo Darín) es argentino, su amada (Irène Jacob), francesa y viuda de un italiano, el hijo, pues eso, medio francés, medio italiano, y la cajera, magrebí. Pero tal afirmación nada tiene que ver con la historia. Y en cuanto las dudas de Nicolás por el amor de Ingrid, son las mismas del espectador, y la respuesta al enigma, más vieja que el mundo (o casi). El toque mágico no lo parece, el entero film sabe a decepción. Lástima.

4/10
La lengua de las mariposas

1999 | La lengua de las mariposas

Invierno de 1935. Un pueblecito gallego. Moncho, un niño de ocho años, se incorpora a la escuela regentada por don Gregorio, un maestro republicano que procura inculcar en sus alumnos el amor por la libertad y los valores cívicos. José Luis Cuerda, con guión de Rafael Azcona, adapta y entrelaza tres relatos de Manuel Rivas, incluidos en el libro "¿Qué me quieres, amor?". Resulta muy emotiva la relación profesor-alumno, y la historia de amor platónico entre el hermano de Moncho y una chica filipina. La ambientación, fotografía y música están cuidadísimas. Fernando Fernán Gómez está perfecto. Si algún reproche cabe a la realización del film, es por su excesivo parecido con Secretos del corazón, y por su final, algo deprimente, y que no cuadra con la personalidad del simpático Moncho. ¿Afán de revanchismo por épocas pasadas, quizá?

6/10
Así en el cielo como en la tierra

1995 | Así en el cielo como en la tierra

Un tipo llamado Matacanes muere y va al cielo, que resulta ser similar a un pueblecito de la Tierra. José Luis Cuerda trató de recuperar el humor surrealista de Amanece que no es poco con esta irreverente comedia muy poco inspirada. A pesar de las aportaciones de grandes actores como Fernando Fernán Gómez (Dios padre) y Francisco Rabal (San Pedro), la cinta tiene poca gracia.

3/10
Amor propio

1994 | Amor propio

Juana, una mujer de clase media, es víctima de una estafa bancaria, a lo que se une la misteriosa desaparición de su marido. Herida en su amor propio, tramará una venganza con la ayuda de singulares personajes. Mario Camus orquesta un film con elementos tragicómicos e incluso de cine negro, con un estupendo reparto.

5/10
Tocando fondo

1993 | Tocando fondo

El pueblerino Fulgencio (Jorge Sanz) es un joven ambicioso que llega a Madrid para aprender el oficio de su tío, que se supone que es almacenista. Pero la profesión del tío, Andrés de Granada (Antonio Resines), no está ni mucho menos clara. En pleno 1993, Andrés Granada se trae entre manos algunos negocios turbios que no va a revelar a su sobrino a las primeras de cambio. Para ganarse su confianza, le propone resolver una especie de acertijo. Fulgencio deberá explicarle por qué ha alquilado a un grupo de quinquis un chalet que acaba de comprar. Pero a Fulgencio no le será fácil adaptarse a las primeras de cambio a los vientos de la capital, y antes tendrá que superar algunas aventurillas. Una disparatada comedia de José Luis Cuerda, que cuajó sus trabajos más interesantes con Amanece, que no es poco o El bosque animado. Una efectiva pareja de protagonistas, Resines y Sanz, que se entienden a la perfección, completan una película sin grandes pretensiones, con algunas escenas divertidas.

4/10
La marrana

1992 | La marrana

En busca del rico manjar de tierras extremeñas. Después de haber pasado una temporada cautivo en Túnez, Bartolomé se dirige a su pueblo de tierras de Extremadura, con el deseo de comer buena carne de cerdo. En el camino se encontrará con un tipo que tiene una marrana. Divertida comedia española, con ese toque entre mágico y surrealista propio del director José Luis Cuerda (Amanece que no es poco). Alfredo Landa y Antonio Resines están espléndidos.

3/10
La viuda del capitán Estrada

1991 | La viuda del capitán Estrada

Amanece, que no es poco

1989 | Amanece, que no es poco

Teodoro regresa al pueblo junto a su familia, y nada más llegar se entera de que su padre ha matado a su madre. Sin embargo, inician un viaje juntos y acaban parando en otro pueblo de la montaña, donde se quedan una temporada. Allí irán poco a poco descubriendo a sus gentes, muy peculiares, donde cada año realizan votaciones para escoger al que será no solo el alcalde, sino también el profesor, el cura, la prostituta del pueblo... y otros personajes. Satírica broma o comedia paródica, como se prefiera, sobre un pueblo surrealista. La trama es lo de menos en esta película en que no hay escenas sin gags ni chistes o situaciones hilarantes. Además, José Luis Cuerda (La lengua de las mariposas) reunió a un buen elenco de actores españoles, entre los que destacan Antonio Resines, Luis Ciges, Rafael Alonso o María Isbert.

5/10
Total

1983 | Total

En el año 2598 el mundo ha terminado. En el pueblecito de Londres, un lugar situado en tierras castellanas, un pastor de ovejas narra cuáles han ido siendo los signos que auguraban el fin del mundo. Cosas tan raras como que las vacas querían ir a la escuela... Una de las primeras películas de José Luis Cuerda y ante todo punto de partida de su marca de identidad: cine surrealista, lleno de comicidad y absurdo, con el único objeto de provocar la risa. Se diría que forma parte de una peculiar trilogía del mismo estilo, completada por Amanece, que no es poco y Así en el cielo como en la tierra. El elenco de este film está compuesto por innumerables rostros de la comedia española.

5/10
Pares y nones

1982 | Pares y nones

Problemas afectivos de diez personajes. Primer largometraje para cine del albaceteño José Luis Cuerda, que ya era un consagrado director televisivo. El autor de El bosque animado se apuntó al género más recurrido del cine español del momento: la comedia urbana. Cuerda llegó a escribir ocho veces un guión muy coral, y contó con actores en alza en aquel momento, como Antonio Resines, Miguel Rellán y Silvia Munt.

5/10
La marrana

1992 | La marrana

En busca del rico manjar de tierras extremeñas. Después de haber pasado una temporada cautivo en Túnez, Bartolomé se dirige a su pueblo de tierras de Extremadura, con el deseo de comer buena carne de cerdo. En el camino se encontrará con un tipo que tiene una marrana. Divertida comedia española, con ese toque entre mágico y surrealista propio del director José Luis Cuerda (Amanece que no es poco). Alfredo Landa y Antonio Resines están espléndidos.

3/10
Demasiado para Gálvez

1981 | Demasiado para Gálvez

Un tipo llamado Gálvez, que investiga para una revista, va provocando todo tipo de situaciones criminales, asesinatos y persecuciones por toda españa, desde Málaga hasta Madrid. Curiosa película española que adapta una novela de Jorge Martínez Reverte. El reparto, sin actores de primera fila, es solvente.

4/10
El hombre de moda

1980 | El hombre de moda

Pedro Liners, profesor de literatura, intenta superar el trauma que le ha supuesto que su mujer le haya abandonado. En el instituto donde imparte clases se enamora de una de sus alumnas. Debut en el largometraje de Fernando Méndez Leite, que ya había rodado anteriormente para la televisión. Destaca el trabajo de algunos ilustres secundarios como Carmen Maura.

4/10
Así en el cielo como en la tierra

1995 | Así en el cielo como en la tierra

Un tipo llamado Matacanes muere y va al cielo, que resulta ser similar a un pueblecito de la Tierra. José Luis Cuerda trató de recuperar el humor surrealista de Amanece que no es poco con esta irreverente comedia muy poco inspirada. A pesar de las aportaciones de grandes actores como Fernando Fernán Gómez (Dios padre) y Francisco Rabal (San Pedro), la cinta tiene poca gracia.

3/10

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