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Biografía

Inés Efron

Inés Efron

36 años

Inés Efron

Nació el 09 de Mayo de 1984 en México, México
Filmografía
Días de vinilo

2012 | Días de vinilo

Comedia romántica atravesada de nostalgia, ingenio y elegancia. Sigue a cuatro amigos de la infancia que comparten la pasión por la música y los discos de vinilo, junto a una inmadurez congénita, cuando uno de ellos, Facundo, se dispone al fin a casarse tras diez años de convivencia con Karina. Compositor musical, Facundo se ha visto obligado a trabajar en marketing en un cementerio privado. Damián es director de cine, al que dejó su novia, y tras un film ligero quiere entregar una película seria. Luciano es locutor de radio, demasiado atado a Lila, cantante escultural que no está a su alcance y que juega con él, como con todos los hombres. Y Marcelo es un fanático de los Beatles, que no ha pasado de integrar una banda de imitadores, los Hitles, donde él emula a Elton John. Con ocasión del cercano enlace matrimonial, las vidas de los cuatro amigos se enredan hasta extremos insospechados. Este film, debut en el largo como director y guionista del argentino Gabriel Nesci, constituye una auténtica sorpresa. Porque el entramado argumental está muy bien armado, es de hierro puro, de modo que el entrelazamiento de las trayectorias de los cuatro protagonistas y sus relaciones amorosas se sirve con enorme frescura y coherencia. Y así Nesci sortea las soluciones más obvias y trilladas, rompiendo el saque a las expectativas que podría tener el público en más de un pasaje, con abundantes golpes humorísticos y un clímax alrededor de un vídeo francamente ingenioso. Ello para invitar, sin grandes moralinas pero de modo convincente, a saber alcanzar la madurez. En el reparto los rostros más conocidos son los de Gastón Pauls (Nueve reinas) e Inés Efrón (actriz habitual de Lucía Puenzo), además del de Leonardo Sbaraglia en una colaboración especial en la que muestra saber reírse de sí mismo y el oficio de actor.

7/10
Medianeras

2011 | Medianeras

Martín, diseñador web, y Mariana, arquitecta que trabaja de decoradora de escaparates, viven en la misma calle de Buenos Aires. Aunque no se conocen son almas gemelas. Ambos sufren de soledad y buscan la felicidad desesperadamente, mientras luchan contra los males modernos del mundo tecnológico: depresión, neurosis, ansiedad, fobias... Son personas buenas, pero emocionalmente inestables, tristes y tiernas, que sobreviven sin compañía en sus cuchitriles de una de las ciudades más grandes y caóticas del mundo. Notable debut en el largometraje del argentino Gustavo Taretto (1965), quien también es autor del guión. Hasta el momento, Taretto había realizado seis cortometrajes de estimable calidad y, de hecho, este film proviene de uno de ellos del mismo título, producido en 2005. Con un guión llamativamente discursivo, con enormes parrafadas en off sobre el mundo de las personas del siglo XXI, de la gran ciudad, de las paradojas de la incomunicación, de los problemas y vicisitudes de los treintañeros desconcertados ante su presente y su futuro, Taretto ofrece una comedia dramática, con pequeñas dosis de humor, más grisáceo que negro, en un tono que le acerca por momentos a la tragicomedia genuinamente argentina, con inteligentes chistes narrativos, y también visuales, jugando acertadamente con la música y el montaje paralelo. El film es por otra parte un homenaje muy confeso al cine de Woody Allen y especialmente a su película Manhattan, de la cual rescata incluso la escena final de la despedida entre Woody y Mariel Hemingway. Pero en realidad todo el film es muy 'alleniano', con esas referencias continuas a los males psíquicos derivados de la soledad de las grandes urbes, la inseguridad personal y la búsqueda de sentido. Sólo el comienzo de la película es un claro calco del que realizó el genio neoyorquino en su obra maestra de 1979, sólo que aquí las imágenes de Nueva York cambian por las de Buenos Aires. El reparto, prácticamente formado sólo por los dos protagonistas, es un enorme acierto. Tanto Javier Drolas en su papel de informático friki, como la española Pilar López de Ayala como decoradora de maniquíes, hacen espléndidos trabajos y logran que el film gane enteros y el público no pierda nunca el interés por sus personajes.

6/10
Verdades verdaderas. La vida de Estela

2011 | Verdades verdaderas. La vida de Estela

En 1976, un Golpe de Estado de las Fuerzas Armadas desalojó al Gobierno constitucional argentino, y una política de terror y avasallamiento de los derechos humanos se instaló en el poder. En pocos años, esta política desembocó en una espiral de violencia oculta y silenciosa que asesinó a 30.000 ciudadanos de toda edad y condición social. Se los mal llamó desaparecidos, y había entre ellos pequeños de corta edad y criaturas en proceso de gestación que vieron la luz en las cárceles de la dictadura militar y que fueron robados por sus mismos secuestradores que los anotaron como hijos propios

Cerro Bayo

2010 | Cerro Bayo

Tragicomedia de calculado patetismo -a veces hay que reír, por no llorar- que dirige Victoria Galardi. En la Patagonia, en Cerro Bayo, está a punto de inaugurarse la temporada invernal, con sus deportes típicos, el esquí y el snowboard. Pero la nieve se hace esperar. En tal tesitura la anciana Juana sacude la rutina familiar con su intentona suicida que la deja en estado de coma. Su hija Marta la cuida, las lágrimas contenidas que al fin surgen denotan cierto sentido de culpa. Mientras que la otra hija, Mercedes, recién llegada de Buenos Aires, sólo piensa en "la plata" que tal vez ganó Juana jugando en el casino, y la que se podría obtener por la venta de una propiedad, y que podría ayudarle a pagar ciertas deudas. Mientras, los nietos también van a lo suyo. El chico averigua donde ocultaba la abuela el dinero, y piensa que es la ocasión de irse de casa y viajar a Europa. Y la chica no tiene otra cosa en la cabeza que ser reina de las fiestas del pueblo, y cree que la necesaria belleza radiante para ganar sólo podrá exhibirla si antes ha experimentado un orgasmo. Galardi controla. Sabe lo que quiere contar, sus personajes están bien perfilados, maneja bien los mecanismos narrativos. Eso sí, lo que muestra resulta triste, aunque a veces haga gracia. Unos y otros piensan egoístamente en sus metas personales, no hay una mirada generosa hacia los demás. El interrogante sobre los motivos que llevaron a Juana a procurar el suicidio no parece interesar más allá de la curiosidad, del no estar en la inopia. A los nietos no les conmueve en absoluto. Algo más de sentimiento hay en las hijas, Mercedes en la despedida, y más claramente en Marta. Pero sorprende la ausencia del amor generoso en la vida de estas personas, parecen muñecos accionados por mezquinos intereses inmediatos. Brillan sobre todo los personajes femeninos -se trata sin duda de una película de mujeres, ellos son secundarios-, destacando sobre todo las interpretaciones de Verónica Llinás y Adriana Barraza, las hermanas.

6/10
El niño pez

2009 | El niño pez

Historia contada en dos tiempos, algo no evidente al inicio, lo que introduce un poquito de confusión al film que Lucía Puenzo concibe a partir de su propia novela. Lala, una adolescente, huye en autobús de Argentina rumbo a Paraguay, su destino es un pueblo a orillas del lago Ypoá, donde debe reunirse con la criada de su casa, la Guayi, una veinteañera. Esta narración se alterna con la vida burguesa de Lala en su casa familiar, donde el padre es un juez. Pronto sabemos que el juez ha sido asesinado y que la huida de Lala tiene que ver con eso. Lo que no están claras son las circunstancias de la muerte, aunque enseguida se conoce la relación lésbica que mantenían Lala y la Guayi. A Lucía Puenzo le gustan las historias truculentas, algo que ya probó en su anterior film XXY, acerca de un hermafrodita y las dudas sobre su identidad sexual. Si alguien pensó que la truculencia alcanzaba su grado máximo en aquel título, andaba muy equivocado, como se encarga de demostrar esta película. En efecto, El niño pez logra conjugar en poco menos de hora y media lesbianismo, incesto, pederestia y asesinato, con una adolescente como protagonista. La leyenda del niño pez, simbolizada en una figurita de lo que se diría un niño Jesús asexuado, se mete con calzador, para dar a la película una imposible atmósfera mágica, cuando lo que domina es un aire malsana irrespirable. Puenzo sabe dirigir, arma bien la trama, y disimula lo artificioso del conjunto. Asegura la cineasta que lo que le interesa es “el recorrido emocional”, y a eso se dedica, a entregar emociones fuertes de angustia y confusión, a jugar con secretos y revelaciones bien ocultos, y que es difícil que interesen al espectador corriente. Resulta muy discutible la tesis de fondo, donde parecen contraponerse la familia convencional como marco que ahoga y reprime sentimientos, frente a un amor de dudosa autenticidad.

4/10
La mujer rubia

2008 | La mujer sin cabeza

La argentina Lucrecia Martel (La ciénaga) no deja a nadie indiferente. Está considerada una de las mejores cineastas de su país, y ha sido seleccionada en dos ocasiones para Cannes, con La niña santa y con esta cinta, que recogió a partes iguales halagos y reproches de parte de la crítica. El argumento parece una vuelta de tuerca a Muerte de un ciclista. Vero, una odontóloga rubia que viaja por carretera, atropella algo en la carretera. Pero ella se aleja antes de saber si ha matado a una persona o a un simple animal. Asediada por los remordimientos, Vero sufre una tremenda depresión, llora en cualquier lugar, e incluso decide teñirse de morena. A pesar de que le gusta sugerir detalles sórdidos, es justo reconocer que Martel tiene un estilo propio, marcado por el cripticismo, las secuencias en las que suenan sonidos extraños, la acumulación de momentos en los que aparentemente no ocurre nada, etc. Tiene también constantes autorales, pues a Martel le gusta retratar a la burguesía de provincias de su país, y suele hablar sobre la soledad. Al parecer, el film es una alegoría sobre el sentimiento de culpa de la clase media argentina acerca de los desaparecidos durante la dictadura, si bien el espectador puede interpretar a su antojo una historia que la directora deja muy abierta.

4/10
El nido vacío

2008 | El nido vacío

  El argentino Daniel Burman reflexiona sobre el paso del tiempo, el amor que se agosta, y la creación artística. Lo hace a través de Leonardo, un escritor célebre, dramaturgo. Casado con Marta, tiene tres hijos. Ha llegado a una edad en que la vida en cierto modo le aburre. Hay rutinas que le cargan, se fija en otras mujeres más jóvenes que la suya, no aguanta a los amigos de su esposa que le hablan de su obra, o que le piden que lea algo que han escrito, para que les dé su opinión. Tras una cena en que todo esto resulta palmario, regresa a casa, donde recibe la noticia de que su joven hija va a pasar la noche fuera, la primera vez que esto ocurre, presuntamente con su novio. Leo se sienta en su sillón y anota en uno de sus cuadernos de escritor, ideas que le han venido a la cabeza para una posible nueva obra: "Un hombre y una mujer flotan en el mar. ¿Están muertos?" De sopetón, parece que ha pasado el tiempo y descubrimos que los hijos del matrimonio han dejado el nido y han partido lejos, se han independizado, para estudiar o casarse. Marta ha decidido matricularse en la universidad, para acabar los estudios que dejó a medias para dedicarse a su familia, desarrolla una intensa actividad, un modo de llenar su tiempo. Mientras, Leo teóricamente se dedica a escribir, pero está viviendo una auténtica crisis existencial de los 60 años o así, como una especie de segunda adolescencia. Fantasea con la joven dentista que le atiende, y al tiempo le dominan los celos, teme que su esposa le engañe con otros. Su rotunda seguridad de intelectual, que le lleva a no prestar atención para leer el original que le ha dejado su cuñado, no logra ocultar la inseguridad que le acomete como persona que está envejeciendo. El argentino Daniel Burman aborda un tema interesante, el de los matrimonios que corren el peligro de desmoronarse cuando los hijos se van de casa, pues la prole a veces puede ser la única razón de que se mantuviera la unión. Sorprende que sea un cineasta de 35 años quien explore tal temática. Lo hace con un artificio de guión que tiene cierta gracia, aunque en cierta manera se intuye, y una inteligente puesta en escena. Hay algo de tragicómico en la narración, pues junto al patetismo de quien no sabe aceptar su actual etapa vital, hay detalles de suave humor, y arriesgadas escenas en que se dispara la imaginación del protagonista, singularmente una casi de musical, que acontece en un centro comercial. Y se juega con un curioso personaje, el del doctor Sprivak, un neurólogo que da consejos al protagonista para afrontar su edad, y cuya dimensión real desconcierta con efectividad al espectador. No es una película redonda, pero su humanidad, bien soportada por el protagonista, Oscar Martínez, resulta todo un aliciente para su visionado. La película se llevó los premios de mejor actor y fotografía en el Festival de San Sebastián.  

6/10
XXY

2007 | XXY

Una película complicada. La trama, desde luego, lo es. Y el modo de plantearla, como entre nebulosas y medias palabras, usando calculadas ambigüedades, también. La cosa arranca en una zona costera remota de Uruguay. Kraken y Suli tienen una hija, Alex, en plena adolescencia. Un matrimonio amigo, Ramiro y Erika, vienen a visitarles desde Buenos Aires, con su hijo Álvaro, también adolescente. Sabemos que algo raro le ocurre a Alex. Su comportamiento es rarito, rarito, por ejemplo en su primer encuentro con Álvaro le saca los colores adivinando que acaba de masturbarse, y casi de seguido le hace proposiciones para acostarse juntos, aunque la cosa no va más allá... de momento. Finalmente, y el extraño título del film alude a ello, nos enteramos de que Alex es hermafrodita, nació con órganos sexuales masculinos y femeninos. Y aunque toma corticoides, para que sea su lado de mujer el que "gane", está confusa, tiene una profunda crisis de identidad. La venida de los amigos está ligada a la profesión de cirujano plástico de él... Como bien puede verse, se nos propone una situación trágica, con elementos escabrosos, de difícil manejo. Lucía Puenzo (La puta y la ballena) adapta un relato corto de Sergio Bizzio, y más que disipar dudas acerca de cuál sería el mejor modo de afrontar una situación como la descrita, lo que hace es alimentar una auténtica ceremonia de la confusión. Muestra a unos padres de Alex que sin duda quieren a su retoño, pero que están perplejos y como paralizados; no saben que hacer, sus movimientos son torpes, y resulta chocante el viaje de Kraken para conocer a un tipo que se operó, que no conduce a nada, y más aún el descontrol de la sexualidad de Alex, que conduce a una escena tan disparatada como la del padre siendo testigo de las relaciones sexuales entre la hija y Álvaro, donde, ¡salto con tirabuzón!, se han invertido los roles, ella es él, él es ella. Porque si hay confusión física para Alex, Puenzo riza el rizo con Álvaro, que resulta tener inclinaciones homosexuales sin que, por supuesto, sus padres, se enteren de nada. Al final todo parece construido para señalar que la identidad sexual es algo que cada uno debe construirse, hay que elegir según uno vea, lo que sigue de modo preocupante la llamada ideología de género, en plena expansión en la sociedad actual. Entendido todo lo anterior, que estamos ante una película de tesis, hay que subrayar una puesta en escena funcional, bastante tediosa, y desagradable en los pasajes escabrosos. Algunos trucos, como la presencia de Álvaro para rematar las ideas de la película, son demasiado evidentes. La capacidad de impactar del film tiene que ver más con el insólito material que se maneje que con las supuestas habilidades de Puenzo, o de su reparto, que simplemente cumple.

3/10

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