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Biografía

Jay Baruchel

Jay Baruchel

38 años

Jay Baruchel

Nació el 09 de Abril de 1982 en Ottawa, Ontario, Canadá
Filmografía
La amabilidad de los extraños

2019 | The Kindness of Strangers

Película que entrecruza los periplos de variopintos personajes. Clara se ve obligada a huir de su marido, un policía que la maltrata, con sus dos hijos, en su coche, pero no ha tenido tiempo de trazar un plan ni de recoger nada para llevar consigo. Acaban en Nueva York, que está viviendo uno de los inviernos más crudos que se recuerdan, donde robará comida de un restaurante regentado por Timofey, un falso ruso, y por su encargado Marc, un ex presidiario. Este último acude cada semana con su abogado, John Peter, a un grupo de terapia conducido por Alice, enfermera que ayuda a organizar un comedor social en el que acabará Clara con sus chavales.  La realizadora danesa Lone Scherfig elaboró ella misma el guión de los dos excelentes largometrajes que la colocaron en el mapa internacional, Italiano para principiantes (2000), donde se adscribía a las rígidas reglas del movimiento Dogma 95, y Wilbur se quiere suicidar (2002). Pero después, tras su salto a Hollywood con An Education, ha partido casi siempre de libretos ajenos, y sólo colaboró en el de Como en casa, de 2007. Tres años después de Su mejor historia, vuelve a escribir un film que recuerda mucho al primero de los citados, por su variopintos personajes, algunos muy similares a los de aquél.  Acogido con críticas tibias cuando inauguró la edición del Festival de Berlín de 2019, lo que ha perjudicado su carrera comercial, el film está muy alejado de lo mejor de Scherfig. Sin embargo, no carece de interés, y todo parece indicar que ha sido desdeñada sobre todo por alejarse del cinismo predominante en ciertos ambientes intelectuales. Es cierto que a ratos sus numerosas tramas parecen deshilvanadas, y se nota que la cineasta no vive en Manhattan, por lo que lo describe con poca implicación, además de que algunos segmentos recurren a recursos fáciles del melodrama. Pero resulta interesante su tratamiento de la bondad humana, que a veces puede parecer complicada de encontrar, y que hable de la violencia doméstica, la soledad forzada y de lo relativamente fácil que resulta caer en la pobreza. Scherfig ha contado con un privilegiado reparto que eleva la calidad de la cinta, sobre todo Zoe Kazan, cuyo personaje, Alice, tiene más presencia que el resto. Pero aunque sale poco, siempre se convierte en la guinda del pastel Bill Nighy, presente en el anterior trabajo de la realizadora, brillante con su fingido acento ruso. También tienen sus momentos de gloria Andrea Riseborough (Birdman), como la abnegada Alice, y Jay Baruchel (inolvidable boxeador inútil Danger Barch, de Million Dollar Baby) que borda al melancólico letrado Peter.

6/10
Aloha

2015 | Aloha

Cameron Crowe prometía mucho tras entregar Jerry Maguire y Casi famosos. Y aunque su filmografía posterior es pasablemente entretenida, no está a la altura de estos títulos. Es lo que le pasa con Aloha, que a priori cuenta con todos los ingredientes que le gustan, dramedia romántico y nostálgico, pero que no acaba de funcionar. El film sigue a Brian, ingeniero aereoespacial desencantado, que llega a Hawai con un supuesto trabajo, aunque en realidad tiene un encargo de una empresa contratista del ejército americano, ligado a un satélite militar. El tipo, algo cínico, se reencuentra con Tracy, una novia que ahora está casada pero que despierta en él antiguos sentimientos. Al tiempo, le guía una piloto de cazas americana, Allison, con sangre hawaiana. Con los citados elementos, Crowe, que escribe el guión y dirige, entrega un batiburrillo que no logra el necesario equilibrio, a pesar del esfuerzo de los actores por hacer medianamente creíbles a sus personajes. Concedamos que Emma Stone trata de componer una mujer de carácter al hacer de militar, pero su "mística" hawaiana y los comentarios telefónicos con mamá "rajando" de su jefe quedan raros, y el conjunto no resulta creíble. También lo tiene difícil Rachel McAdams, encarnando a la ex novia con un marido con el que no se acaba de llevar bien y con una maraña de sentimientos que no acaba de controlar, tal vez porque resultan poco creíbles, el dolor que le quedó cuando se fue Brian, junto a una ilusión poco clara por su retorno. Tampoco entendemos las motivaciones del protagonista encarnado por Bradley Cooper, mientras que John Krasinski como el marido poco tiene que hacer, su personaje resulta bastante plano como alguien que ejerce, por así decir, de propietario de linda esposa que teme perder. A esta tipología humana confusa se suma la relamida espiritualidad hawaiana y el intento de criticar la presencia de empresas privadas en la defensa nacional de un país, con ideas algo increíbles, que encarna Bill Murray, quien a espaldas del ejército pretende colocar en el satélite armas no autorizadas.

4/10
RoboCop

2014 | RoboCop

José Padilha, brasileño que se prodiga en el documental, se ha labrado un sólido prestigio internacional con sus dos únicos filmes de ficción, Tropa de elite, y su secuela, estrenada directamente en DVD en España, a pesar de las buenas críticas cosechadas. Hollywood se ha fijado en él, contratándole para ocuparse del remake de RoboCop, el exitoso film de ciencia ficción de Paul Verhoeven. El argumento de RoboCop parte del mismo esquema que su predecesor. 2028. Estados Unidos provee a todos los países de robots capaces de reemplazar a soldados y policías. Pero éstos están prohibidos en el interior del país. La corporación que los diseña, presidida por Raymond Sellars, tratará de influir en el Senado mediante el último trabajo del doctor Norton, que ha construído un híbrido de máquina y humano, para devolverle la vida a Alex Murphy, policía y padre de familia gravemente herido en un atentado. Padilha ha sido una elección acertada, pues imprime a las secuencias de acción un aire cercano al documental que las dota de enorme realismo. Su integración naturalista de los logrados e impactantes efectos especiales recuerda a District 9 y Elysium, del sudafricano Neill Blomkamp. Imprime además un ritmo ágil, sólo roto por alguna caída de ritmo, y logra la necesaria espectacularidad, A diferencia de otros directores que pretenden exhibir demasiado la sofisticada técnica de que disponen, el cineasta la pone al servicio de la narración, y logra resultados impactantes, especialmente en la secuencia –posiblemente la mejor del film– en la que el protagonista se enfrenta a lo que queda de humano en él, después de que le retiren la parte robótica. El guionista Josh Zetumer, debutante aunque ha colaborado sin aparecer en los créditos en Quantum of Solace y La hora más oscura, introduce numerosas diferencias menores con el original (se desplaza en moto, tiene un compañero masculino, etc.), y algunas significativas como una mayor presencia de la esposa y el hijo del protagonista, lo que contribuye a humanizarle. Pero el mayor acierto del libreto de este RoboCop consiste en actualizar la trama, aportando elementos para la reflexión de temas candentes, por ejemplo con los paralelismos de la trama con el uso militar de drones y máquinas. También reabre el debate de la renuncia a la libertad en beneficio de la seguridad, habla de la esencia del ser humano, y reivindica la necesidad de que sean las personas las que tomen las decisiones. Además, mantiene cuestiones ya presentes en el original, como la corrupción, y la avaricia que puede llevar por el mal camino a las grandes corporaciones. El sueco Joel Kinnaman, conocido por The Killing, realiza un notable trabajo en el rol principal. No es el único acierto total del reparto, que cuenta como inventor de RoboCop con un eficaz Gary Oldman que en los últimos tiempos se ha propuesto demostrar que también puede interpretar a personajes honestos, el siempre inquietante Jackie Earle Haley en el papel de uno de los villanos, una Abbie Cornish estupenda como desconsolada esposa, y unos exagerados pero bien elegidos Samuel L. Jackson –un locutor televisivo– y Michael Keaton –el CEO de la megacorporación–.

6/10
Juerga hasta el fin

2013 | This Is the End

Jay Baruchel viene a pasar una temporada a Los Ángeles y se aloja en casa de Seth Rogen. Como éste ve al otro un poco bajo de tono le anima a acudir a una fiesta que da en su recién inaugurada lujosa mansión James Franco. Por ahí pululan Craig Robinson, Michael Cera y Emma Watson, entre otros actores famosetes. Ninguno sospecha que lo que arranca como un tremendo terremoto es nada menos que el apocalipsis. Comedia gamberra perpetrada por Seth Rogen y Evan Goldberg. Se supone que la gracia de Juerga hasta el fin se fundamenta en dos extremos: 1) Los actores hacen de sí mismos, y no tienen ningún reparo en dibujarse como tipos vanidosos e impresentables, obsesionados por el sexo, el alcohol y las drogas, que van a su bola 2) Hacer parodia de las películas catastrofistas, apocalípticas, de demonios y posesiones, e incluso de comedias celestiales, al estilo Aterriza como puedas pasado por el filtro de la modernidad tipo Judd Apatow (el hombre no figura en los créditos, pero no habría sorprendido ver ahí su nombre) El film sólo gustará a los varones incondicionales con complejo de Peter Pan. En realidad este humor frívolo y supuestamente transgresor suena a rancio, y resulta sintomático del estado de decadencia en que se encuentra la comedia americana, a pesar del talento de algunos actores, que son indudablemente graciosos. Pero ser gracioso no basta, de ahí la paradoja de que quien mejore está en el film es Emma Watson, la más seria de la función.

2/10
El arte de robar

2013 | The Art of the Steal

Cosmópolis

2012 | Cosmopolis

Nueva York, época convulsa. El capitalismo no vive sus mejores momentos, y la vida de los que se han enriquecido con el sistema corre serio peligro. Es el caso del preboste Eric Packer, joven que se mueve en la cúspide del poder, y que decide recorrer la ciudad de punta a punta en su larga limusina blanca, con intención de procurarse un corte de pelo. En el lento trayecto -una visita presidencial, un entierro y otros múltiples eventos- departe con unos y otros, y hace diversos altos en el camino. Adaptación de la novela homónima de Tom DeLillo, el propio David Cronenberg ha escrito en solitario el guión de Cosmópolis, además de dirigir. Aunque hay ideas que visualmente dan juego -la limusina como una especie de burbuja insonorizada, donde el protagonista se aísla de lo que ocurre afuera, en el mundo-, lo cierto es que Cronenberg se equivoca manteniendo los largos y afectados intercambios verbales entre los personajes, prácticamente calcados de la obra de DeLillo, que agotan a pesar de su aparente brillantez, la sensación de que son pronunciados como si se estuvieran definiendo grandes verdades universales sobre las que se sostiene el mundo acaba resultando ridícula. Parece claro que la elección de un correctito Robert Pattinson en el papel principal tiene subtexto, Cronenberg nos estaría describiendo en Cosmópolis a un arrogante "vampiro" capitalista que chupa la sangre al mundo, que está entregado a las pompas del poder y el dinero, y se mueve por pulsiones sexuales recurriendo a una violencia fría y brutal cuando lo estima necesario. El resto de personajes son absolutamente episódicos, da pena ver a Juliette Binoche en un papelito sin interés, por citar un ejemplo. El cineasta canadiense imprime a Cosmópolis una atmósfera malsana y una frialdad gélida tan típicas en su filmografía, aunque aquí la limusina no llega a jugar el papel perverso de los autómoviles de Crash (1996). A la hora de describir a un Packer banal y decadente, Cronenberg no puede evitar incluir alguna de esas escenas repulsivas que tanto le gustan, como el momento en que le da por dispararse en la propia mano.

4/10
Ni en sueños

2010 | She's Out of My League

Kirk es el típico pringadillo que conoce por casualidad a la despampanante Molly en el control del aeropuerto donde trabaja. Como asegura el título original, 'ella no juega en su liga', pero para su estupor, ella propicia las sucesivas citas. La cosa parece que va marchando, ante la incredulidad de los amiguetes y familia de Kirk, a los que parece inimaginable que puede estar con una chica diez, y no sólo físicamente, pues Molly es divertida, pertenece a una familia adinerada, y tiene un negocio de organización de eventos que no le nada mal. Típica comedieta de veinteañeros norteamericanos, que bascula entre lo tradicional y las bromas zafias tipo hermanos Farrelly o American Pie, con la inevitable moralina final. La película, producción de DreamWorks, tiene ciertamente sus momentos divertidos aunque a veces hasta el propio espectador se preguntará qué diablos ha visto Molly en Kirk. Protagonizan la cita actores desconocidos que cumplen.

5/10
El aprendiz de brujo

2010 | The Sorcerer's Apprentice

Balthazar es un mago que lleva siglos protegiendo a la humanidad de las fuerzas del mal, aunque sabe que él nunca vencerá a la malvada bruja Morgana. Según el libro de magia, un joven elegido será quien consiga tal proeza y Balthazar tiene que encontrarlo. Dave resulta ser ese chico, aunque a simple vista su torpeza no lo hace parecer el candidato ideal para convertirse en un heroico mago. Clásica historia de alumno y maestro que tan bien se ha desarrollado en películas como Karate Kid, pero que en esta ocasión tiene un resultado fallido. El típico y duro entrenamiento que debería seguir el chico está simplemente esbozado. Esto hace que entre los dos protagonistas no exista la “magia” de dúos como el de Daniel y el señor Miyagi. Tampoco da la talla de la secuencia de Fantasía protagonizada por Mickey que ha inspirado este título, por mucho que tenga cierta simpatía la versión siglo XXI del baile de las fregonas. Nicolas Cage se ha aficionado a lucir peinados horribles en sus películas (El motorista fantasma) y aquí no ha hecho una excepción. Últimamente sus trabajos son inferiores y en El aprendiz de brujo está lejos de mostrar al héroe que interpretó en La búsqueda, también a las órdenes de John Turteltaub. Su compañero, el joven Jay Baruchel, no es una elección brillante. El chaval está correcto interpretando al típico personaje “freaky-nerd” que triunfa en la actualidad tanto en la pequeña como en la gran pantalla. Lo más llamativo de la película son los efectos especiales. Hay que reconocer que hay escenas muy espectaculares como la persecución de coches, el ataque del dragón en Chinatown, el renacimiento de Alfred Molina a partir de asquerosos bichos y la gárgola voladora. Mucho artificio que no consigue ocultar que El aprendiz de brujo es una película muy previsible, con un libreto pobre.

4/10
The Trotsky

2009 | The Trotsky

Leon Bronstein se cree la viva reencarnación del líder marxista Leon Trotsky y no está dispuesto a que su propio padre explote a los trabajadores de su pequeño negocio familiar. Tras intentar liderar una risible y fracasada huelga de hambre, Leon será despedido y castigado a trasladarse del exclusivo colegio privado en el que estudia a un instituto público. Pero el joven no se amedrenta y, convencido de que su nuevo instituto se rige por un régimen fascista liderado por inflexibles y autoritarios profesores, intenta reproducir en la escuela la revolución comunista, pues solo exponiendo a sus oprimidos compañeros la verdad sobre su situación le será posible abrir el camino a la Revolución.

Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!

2008 | Tropic Thunder

Aunque Ben Stiller se prodiga más como actor, y es sobre todo conocido por protagonizar comedias como Algo pasa con Mary, lo cierto es que ya tiene cuatro películas como director. Empezó con la comedia dramática Reality Bites (Bocados de realidad), un intento serio de describir a la juventud del momento. Pero después dio un giro hacia la comedia alocada, que es el género donde realmente se siente a gusto, con Un loco a domicilio –el mayor fracaso de Jim Carrey–, y Zoolander, corrosiva crítica al mundillo de los modelos. Continúa esta línea ácida en esta cinta metacinematográfica, que sitúa en su punto de mira al Hollywood actual. Damien Cockburn –director británico en alza– se enfrenta a la complicada tarea de dirigir una costosa producción bélica que se rueda en una selva del sudeste asiático. La cinta reúne a cuatro grandes estrellas: Tugg Speedman –especialista en cine de acción, de capa caída–, Jeff Pornoy –protagonista de comedias simplonas y soeces muy populares, en las que interpreta todos los papeles, al estilo de Eddie Murphy–, Alpa Chino –un cantante de hip-hop– y el camaleónico actor teatral multipremiado Kirk Lazarus, que en su afán por preparar meticulosamente todos los papeles que interpreta, no dudará en someterse a una operación para cambiar el color de su piel, porque tiene que interpretar a un negro. El rodaje está a punto de irse al traste, porque el director se muestra incapaz de controlar a los protagonistas, que con sus poses de ‘divos’ se han vuelto insoportables. El productor de la cinta amenaza con cancelar el rodaje. Ante esta situación extrema, el veterano militar Four Leaf Tayback, asesor de la cinta porque se basa en sus experiencias en combate, recomienda al director que lo mejor que puede hacer es abandonar a los actores en una zona inhóspita de la jungla, para que se preocupen únicamente por sobrevivir, y grabarles, para luego montar la película a partir de vivencias reales. Hay algún que otro momento divertido, la idea inicial tiene su gracia, y el film cuenta con buenos actores, de enorme potencial cómico. Se luce especialmente Robert Downey Jr., en un personaje que parodia a grandes actores como Daniel Day-Lewis o Robert De Niro, capaces de grandes sacrificios por convertirse en los personajes que interpretan. Especialmente chocante resulta el papel de Tom Cruise, como productor calvo y obeso, estilo Torrente, radicalmente opuesto a su imagen habitual. También tiene su interés, algún apunte sobre la auténtica naturaleza de los actores, llenos de miedos, y necesitados constantemente de aprobación. Sin embargo, la idea inicial pierde fuelle enseguida. En cuanto los actores están en mitad de la jungla y se enfrentan con unos peligrosos narcotraficantes, la acción apenas avanza. No se sabe muy bien si les están grabando o no, se supone que con cámaras ocultas (¿ocultas por todos los rincones de la selva?). Sus supuestas críticas a Hollywood son de corto alcance, y quedan bastante diluidas por su constante recurso al humor soez –a veces macabro–, que se supone se denuncia. Ben Stiller apenas se molesta en disimular su interés por acaparar los momentos graciosos, y por contra desaprovecha a Jack Black, que como cómico no tiene precio, y que aquí ofrece constantemente la sensación de que daba para mucho más. Tampoco se le saca jugo a los numerosos rostros conocidos que se han prestado a hacer cameos muy poco graciosos. Ciertamente, la aparición de Tobey Maguire, haciendo de sí mismo tiene su gracia, pero resultan bastante ‘sosas’ las apariciones estelares de Mickey Rooney, Alicia Silverstone, Jennifer Love Hewitt, Jon Voight o Jason Bateman. Los planos de Matthew McConaughey se podrían suprimir y no ocurriría nada.

4/10
Lío embarazoso

2006 | Knocked Up

Alison, que vive con su hermana casada Debbie, madre de dos hijos, es una joven con una prometedora carrera en el mundo de la televisión. Recién promocionada con un ascenso, sale a celebrarlo con Debbie a una discoteca. El alcohol corre, y Ben, el típico gandul simpatiquillo, se muestra amable con ella, le consigue una cerveza, y hay "buen rollito" y tal... Hasta el punto de que se acuestan. Al día siguiente, Alison sobre todo, ven las cosas de modo muy distinto. La joven se da cuenta de que ha mantenido relaciones sexuales con un "pringadillo" sin ocupación fija, y bastante tosco a la hora de expresarse, por decirlo finamente. Su idea es no volver a verlo nunca más. Pero pasan unas semanas y descubre que está embarazada. El aborto no es una opción que contemple, de modo que Alison llama a Ben, y ambos deciden ocuparse del bebé por venir, y mientras tratarán de conocerse mejor, para ver si el matrimonio es una opción posible. Esta comedia escrita, dirigida y producida por Judd Apatow tiene más enjundia de la que podría extraerse de una mirada superficial. Y resulta bastante sintomática de los tiempos actuales en que es moneda corriente el sexo sin compromiso. La película tiene la honradez de señalar que las relaciones de pareja tienen consecuencias, como la posible llegada un hijo, y que no pueden ser abordadas con frivolidad. También retrata a esa especie de comuna, a la que pertenece Ben, un grupo de veinteañeros con complejo de Peter Pan vicioso, que viven en la misma casa, y que han tenido la "gran idea" de hacer una página web que señale los pasajes guarros de las películas, para que los viciosos como ellos puedan solazarse con las imágenes procaces; piensan que puede ser un buen negocio, aunque ni siquiera en tan dudosa tarea se esmeran demasiado. Por otro lado tenemos el matrimonio de Debbie, donde lo que une son sobre todo los hijos, pues esposa y marido han perdido en confianza y cariño, cada uno tiene sus particulares refugios. No viene mal recordar que Apatow es el director de Virgen a los 40, lo que da alguna pista acerca de que tampoco cabe esperar del film ideas nítidas sobre los temas señalados en el párrafo anterior. La escapadita a Las Vegas, o los comentarios de Debbie a Alison sobre los hábitos sexuales de su marido en solitario, son sintomáticos de la dispersión y ligereza del cineasta. Pero al menos plantea cuestiones de interés, lo que ya es algo. No faltan algunos pasajes innecesarios de sexo, o bromas zafias a lo Farrelly, aunque justo es señalar que también hay gags de buena ley. El conjunto, pues, es un batiburrillo, en el que resulta difícil separar el "oro" de la "ganga".

6/10
Million Dollar Baby

2004 | Million Dollar Baby

Con 74 años, Clint Eastwood sigue en plena forma creativa. Sin dormirse siquiera un momento en los laureles de su anterior film, el aplaudido Mystic River, vuelve a entregar otro que ha acaparado siete nominaciones a los Oscar, de los que ha materializado cuatro, película, director, actriz principal y actor de reparto. Y no sólo dirige con mano firme y ritmo sobresaliente su mejor título desde Sin perdón, sino que entrega una magnífica interpretación. El guión de Paul Haggis toma elementos de los relatos de boxeo de F.X. Toole, reunidos en el libro Rope Burns. Stories from the Corner. Principalmente del que da título a la película, pero también de otro llamado Agua helada (allí aparece Scrap, el personaje del narrador, y el enclenque pero voluntarioso boxeador llamado Peligro). Y aunque ambientada en ambientes pugilísticos, estamos sobre todo ante la historia de un tipo, Frankie Dunn, un entrenador de boxeo que por razones innombradas ha perdido el amor de su hija. La llegada a su gimnasio de Maggie Fitzgerald, una joven terca y decidida, que sueña con triunfar en el ring, le ofrece la oportunidad de poner en marcha una suerte de amor paterno. Cuando este amor reencontrado se halla en peligro, Frankie se ve en una disyuntiva moral que le puede hundir en el más profundo de los abismos. La película fluye con enorme naturalidad. La voz en off del personaje de Morgan Freeman, un completo acierto, se justifica del todo en el desenlace, con una función semejante a la que tenía en Cadena perpetua. La armonía es total entre las imágenes de entrenamientos y combates, y los diálogos y silencios necesarios para ahondar en los puntos fuertes y en las heridas profundas de los personajes. Uno de ellos, el torpe púgil Peligro, ofrece el necesario y casi único contrapunto cómico de esta amarga película, aunque tenga también un deje de patetismo. La soledad de Maggie (estupenda Hilary Swank) queda de manifiesto cuando conocemos a su familia, lo que refrenda la percepción de que en Frankie ha encontrado un padre. Eterno fatalista, Eastwood insiste en la idea de que, con harta frecuencia, los mejores planes acaban torciéndose. Pero hay que reconocerle que no hace trampas con el espectador. Cuando uno de los personajes expresa su deseo de morir, el director juega con todas las cartas sobre la mesa. No estamos, ni mucho menos, ante un eco de Mar adentro, tampoco en el ponderado retrato de un sacerdote católico que tiene calado a su feligrés, y que sabe que su gran ‘tema’ es su hija y no ciertas disquisiciones teológicas de las que le gusta charlar. El final de la película de Eastwood atrapa casi a la letra, pero con imágenes, las últimas palabras del relato de Toole: “Con sus zapatos en la mano, pero sin su alma, [Frankie bajó en silencio la escalera de atrás y se marchó, con los ojos tan secos como una hoja agostada.”

8/10

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