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Biografía

Chris Cooper

Chris Cooper

68 años

Chris Cooper

Nació el 09 de Julio de 1951 en Kansas City, Missouri, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

Un secundario con mucha experiencia

19 Agosto 2015

Su rostro, repleto de arrugas, marcado por el paso del tiempo, nos hace pensar que este hombre ha vivido mucho. Y así, en efecto, son los personajes que le han hecho famoso: hombres experimentados y atormentados, marcados a fuego por su pasado. El detective de “Lone Star”, el coronel homófobo de “American Beauty” o el biólogo marino de “Adaptation (El ladrón de orquídeas)”.

Nació y se crió en Kansas, hijo de una ama de casa y de un ganadero. Estudió actuación en la Universidad de Missouri y de ahí dio el salto al teatro de Broadway. Su debut en el cine le llegó tarde, con 36 años, como protagonista de la película Matewan (1987). ) El director de la cinta era John Sayles, un hombre de talento con el que Chris volvería a trabajar en numerosas ocasiones.

Después de su prometedor inicio, Chris tuvo que buscarse la vida en televisión para sobrevivir. Trabajó como actor secundario en un buen puñado de tv-movies –Lonesome Dove. La gran aventura, A Little Piece of Sunshine o Darrow entre otras– en las que tuvo la oportunidad de conocer a grandes acores como Robert Duvall, Tommy Lee Jones, Anjelica Huston o Kevin Spacey. Cuando volvió a la gran pantalla, otra vez de la mano de John Sayles en Ciudad de esperanza, Chris ya era un actor con experiencia. En la década de los 90 alternó algunos papeles principales como el de Lone Star con apariciones secundarias en buenas películas: Vida de este chico, Grandes esperanzas, El hombre que susurraba a los caballos, American Beauty.

Sería la senda del secundario, la de los pequeños papeles en buenas películas, la que lo llevaría al éxito. La década de los 2000 la inició con dos buenas actuaciones en Yo, yo mismo e Irene y El patriota. Pero sería dos años más tarde cuando alcanzaría la cima con Adaptation (El ladrón de orquídeas) de Spike Jonze. Su personaje, un hombre medio loco obsesionado con los peces, le valió el Oscar a mejor actor de reparto. Desde entonces, Chris Cooper ha trabajado principalmente como secundario en blockbusters como El caso Bourne o The Amazing Spiderman 2 y en dramas de calidad como Syriana o Agosto.

Chris Cooper es ya un actor consolidado en Hollywood, una de esas caras que se ha hecho famosa a base de trabajo y más trabajo. Ha hecho innumerables personajes, pero aquellos que más han calado en el público han sido los hombres atormentados y extraños, que tan bien retrata él con su rostro y sus gestos. Es una pena que John Sayles sea el único cineasta que ha confiado plenamente en él actor como protagonista, porque talento tiene. Y mucho.

Oscar
2003

Ganador de 1 premio

Filmografía
Irresistible

2020 | Irresistible

Homecoming (2ª temporada)

2020 | Homecoming | Serie TV

Una mujer se despierta en un barco a la deriva en un lago, sin acordarse de cómo llegó allí ni de quién es. La búsqueda de su identidad le llevará al corazón del Geist Group, una compañía de bienestar poco convencional que está detrás del proyecto Homecoming. Mientras Walter Cruz intenta construir una nueva vida tras sus traumas de guerra y del proyecto Homecoming, cuando se da cuenta de que hay una versión del programa más inquietante en camino, si es que llega a acordarse. Y Audrey Temple, una simple asistente en Geist, se ve catapultada hasta posiciones insospechadas en la cúspide de cadena de poder corporativo.

Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
Un amigo extraordinario

2019 | A Beautiful Day in the Neighborhood

Lloyd Vogel, casado y con un bebé, es un periodista prestigioso pero tremendamente amargado. Cree que Jerry, su padre, se portó muy mal con él en el pasado, y no sólo es incapaz de perdonarle, sino que parece que el resto del mundo debe pagar también esos “platos rotos”. Cuando la editora de la revista Esquire le encarga escribir un perfil para una serie de “Héroes contemporáneos” se revuelve, porque le asignan escribir sobre Fred Rogers. Se trata del popular presentador del programa infantil de la televisión pública “El Vecindario de Mister Rogers”, donde al estilo de “Barrio Sésamo” o “Los Lunnis” se explican a los niños conceptos como el amor, la muerte, la guerra o la ayuda al prójimo. La pareja de guionistas compuesta por Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue, también autores del libreto de Maléfica: Maestra del mal, se han inspirado en un artículo del periodista Tom Junod para ofrecer una mágica y optimista fábula a lo Frank Capra. Y la lleva a la pantalla Marielle Heller, quien vuelve a interesarse por el tema del perdón tras dirigir la también interesante ¿Podrás perdonarme algún día? Y consiguen una película inspiradora, muy humana y nada empalagosa, acerca de la condición humana falible, nadie es perfecto, y de lo fácilmente que nos enredamos ante las dificultades, en vez de superarlas por elevación. Algo a lo que ayuda, de modo extraordinario, algo corriente pero muy valioso, la amistad verdadera. La narración pivota sobre Lloyd y el viaje transformador que le toca realizar, donde la piedra de toque es el auténtico personaje de Fred Rogers, alguien que le desconcierta absolutamente. Porque aparece tan buena persona, brindándole además su amistad, que, piensa cínicamente, no puede ser real, en la televisión debe estar interpretando, y no mostrando de verdad quien es. Algo a lo que Rogers, como buen amigo que se esfuerza en ser, acaba dándole la vuelta, es precisamente Lloyd el que se ha construido una armadura para ocultar a los demás su fragilidad, la relación tóxica con su padre, que contamina todo lo que toca. La relación de Lloyd y Fred está muy bien perfilada, con buenas interpretaciones de Matthew Rhys, que logra humanizar a su personaje para no hacerse totalmente antipático, y de Tom Hanks, que es perfecto para dar vida a una buena persona, que con humildad admite que hace cosas mal, que también se harta y necesita desahogarse, que es de carne y hueso en suma; lo que no impide que se esfuerce en ser mejor cada día, y que se apoye en Dios y en su familia para conseguirlo. En la medida en que comparten cosas, ambos se van haciendo más amigos. La estructura del relato está conseguida, con los encuentros de Lloyd con Fred, y la interactuación entre ellos y los programas que rueda en el plató, donde hay mucho subtexto, como en el caso de la tienda de campaña que Fred no lograr armar solo, una enseñanza muy gráfica de que todos necesitamos ayuda. Resulta inteligente el uso de distintos formatos visuales –el grano y tamaño cuadrado de pantalla para lo que es programa televisivo–, las miniaturas del programa que invitan a ver las cosas con perspectiva, y alguna escena onírica en que Lloyd viene a ser un niño que necesita aprender las lecciones que imparte Rogers. Mientras que las relaciones familiares de Lloyd –con su esposa Andrea y el bebé, y con su padre Jerry– están bien engarzadas en el conjunto, configurando lo que está estropeado y habría que recomponer, y lo que es perfecto pero corre el riesgo de terminar yéndose al garete. Aquí Susan Kelechi Watson y Chris Cooper entregan dos valiosos personajes secundarios, fundamentales en la evolución de Lloyd.

8/10
Vivir de noche

2017 | Live by Night

Adaptación de una novela de Dennis Lehane ambientada en los años de la Ley Seca, sigue las evoluciones en el mundo del crimen de Joe Coughlin, tras regresar de combatir en las trincheras europeas de la Primera Guerra Mundial. De origen irlandés, católico desencantado, hijo de un capitán de la policía de Boston, Joe comete atracos con la complicidad de Emma, la amante de Albert White, un gángster, y de él en secreto. Y aunque querría mantener cierta independencia en su carrera delictiva, se acaba enredando, primero con White, y luego con su rival italiano Maso Pescatore, lo que le acaba llevando a Tampa, en Florida, lugar donde se encarga de hacer funcionar a pleno rendimiento la red de producción y contrabando de alcohol en la zona, mientras piensa en el futuro, con la idea de sacar adelante un casino. A pesar de marcarse ciertos límites éticos en su inmoral actividad, le tocará descubrir que quien juega con fuego se quema irremediablemente. Ben Affleck escribe, dirige, produce y protagoniza este violento film, cuyo título alude a lo que supone vivir en la noche u oscuridad de una existencia donde sólo parece importar el "juego", lograr una cuota de poder que te permita ser el amo del cotarro, de tu cotarro al menos, pagando un precio. Lo que ocurre es que somos responsables de nuestras acciones y decisiones, que no dejan de tener consecuencias; y trazar límites a lo que está mal resulta cuando menos ingenuo. Esta es seguramente la idea de fondo de la trama, que afecta a Joe Coughlin, con un amplio telón de fondo, el del contrabando de alcohol, primero en Boston, y luego en la más exitosa Tampa, donde la producción de tabaco y la cercanía de Cuba tienen su importancia, además del racismo, el Ku Kux Klan. La película, en cuya producción destaca el nombre de Leonardo DiCaprio, se sigue con interés, pero también adolece de cierta frialdad, y ello a pesar de las subtramas románticas, cuesta empatizar con un Ben Affleck que parece perpetuamente reconcomido, a disgusto porque las circunstancias le obliguen siempre a dar un paso más allá de donde quisiera. El reparto es fantástico, con algunos secundarios sobresalientes, como Sienna Miller o Chris Messina, por citar a dos especialmente destacados. Hay acción dinámica y brutal, con momentos "padrinescos", por así decir, y el excelento diseño del sonido ayuda al impacto de las escenas, con algunos planos visualmente muy atractivos. Y la dirección artística de la reconstrucción de época es notable, en algún elegante garito, y en Tampa.

6/10
22.11.63

2016 | 11.22.63 | Serie TV

El prolífico J.J. Abrams, creador de Perdidos, avala esta adaptación en formato de miniserie de la novela homónima de Stephen King, una de las mejor consideradas de su última etapa. Jake Epping, profesor de secundaria de Lisbon, pequeña localidad de Maine, se lleva la sorpresa de su vida cuando Al Templeton, propietario de un restaurante, le muestra que si entra en la despensa se ve trasladado como por arte de magia a principios de los años 60. Templeton convencerá al anonadado docente para usar esta circunstancia y evitar el traumático asesinato de John F. Kennedy, por lo que se lanza a investigar a Lee Oswald, autor del magnicidio. De estética impecable, está rodada por buenos profesionales, pues por ejemplo el episodio piloto está dirigido por Kevin Macdonald, responsable de El último rey de Escocia. Además, cuenta con buenos trabajos del expresivo James Franco, y el veterano Chris Cooper, como su mentor. Esta producción de ocho capítulos engancha por la trama de investigación, que se apunta a las típicas teorías conspiranoicas sobre la verdad en torno a lo acontecido, pero también porque los personajes están bien construidos. Aunque quizás su principal baza resida en la nostalgia, con una reconstrucción idealizada pero atractiva de la época. La banda sonora explota grandes éxitos de la época.

6/10
Coming Through the Rye

2016 | Coming Through the Rye

Demolición

2015 | Demolition

Davis es corredor de bolsa en Wall Street, trabaja en la empresa de su suegro Phil, está casado con Julia, una bella mujer con conciencia social. Debería ser feliz. Pero la muerte de ella mientras conducía, en un accidente del que él sale ileso, le permite descubrir que tal vez él era quien realmente estaba muerto hasta ese momento, con una vida desamorada y anodina. Necesitado de expresar sus sentimientos a alguien, adopta una fórmula insólita y disparatada, de puro desahogo, convencido de que nadie le atenderá: en una carta de reclamación por el mal funcionamiento de una máquina expendedora de chocolatinas, en el hospital donde llevaron a Julia, junto a su queja descarga los sentimientos de su confuso corazón. Para su sorpresa, recibe una llamada de Karen, una mujer del departamento de atención al cliente, conmovida por sus misivas. El canadiense Jean-Marc Vallée, aunque va cambiando de guionistas y orígenes de las tramas de sus películas –Café de fiore, Dallas Buyers Club, Alma salvaje–, mantiene una línea coherente al presentar personajes que se encuentran en una encrucijada existencial, en la cual tratan de encontrar algo de sentido en sus desnortadas vidas. Todo para señalar que hay que buscar respuestas, que tal vez no se encuentren todas, pero que el simple hecho de emprender el camino para dar con ellas merece la pena. En Demolición, que tiene un guión del desconocido Bryan Sipe, el planteamiento es radical, con la metáfora bastante evidente de desmontar aparatos, tirar tabiques, romper cosas, echar abajo edificios, para tratar de entender que es lo que no funciona en ellos, o lo que esconde una fachada de confort que es pura apariencia. Bien desarrollada la narración, Vallée logra que nos creamos las sorprendentes reacciones del protagonista, muy bien encarnado por Jake Gyllenhaal, el papel le viene al pelo. Y nos intriga con la misteriosa Karen y sus llamadas, lo que convive con situaciones tipo "la vida sigue", lo que incluye el regreso al trabajo y la idea de los suegros para honrar la memoria de Julia. Todo, bastante bien ensamblado, sirve para hablar del desconcierto, de cómo el dolor puede nublar el juicio, hasta el punto de llevar a olvidar casi que una vez se amó. También de cómo a veces se halla un bálsamo para las situaciones difíciles por caminos completamente inesperados. Aquí el encuentro con Karen, la siempre eficaz Naomi Watts, introduce una subtrama interesante, también por la relación con el hijo adolescente: la escena sobre el uso de los tacos es modélica, aunque introducir sus dudas sobre la orientación sexual parece algo metido con calzador; en cualquier caso, la idea de usarla para señalar eso del dicho "consejos tengo, pero para mí no tengo" resulta inteligente.

6/10
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro

2014 | The Amazing Spider-Man 2

Sony no está dispuesta a soltar al director de la 'indie' (500) días juntos. Puesto que el 'reboot' de la saga arácnida compensó con creces el ligero pinchazo de la tercera entrega de la trilogía dirigida por Sam Raimi, la compañía le ha encargado de nuevo a Marc Webb el siguiente episodio, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, al tiempo que, para aprovechar los derechos antes de que reviertan a Disney, se preparan diversos spin-offs, con villanos de la franquicia. En The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, Peter Parker se gradúa en el instituto, pero se siente incómodo con su novia, Gwen Stacy, pues le prometió a su padre moribundo que se mantendría alejado de ella. Tras la ruptura de la pareja, irrumpe en la ciudad Electro, convertido en supervillano por un accidente eléctrico. Mientras, Harry Osborn intenta conseguir sangre de Spider-Man para inyectársela, como posible antídoto para la enfermedad que ha heredado de su padre, el magnate Harry Osborn, que fue el Duende Verde. Debido a la saturación del género superheróico, el nivel anda muy alto. Algunos títulos lo consiguen, como Capitán América: El soldado de invierno, pero The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, estrenada pocas semanas después, no puede evitar caer en arquetipos (el tipo que se convierte en supervillano por accidente, la lucha por mantener la identidad secreta, los experimentos de una megacorporación, etc.). Al frente del equipo de guionistas se hayan Alex Kurtzman y Roberto Orci, casi siempre eficaces, a pesar de su trabajo a destajo (en los últimos tiempos combinan episodios de Sleepy Hollow y Hawai 5.0 con producciones cinematográficas como Star Trek: En la oscuridad). Pero esta vez no pueden evitar una caída de ritmo a mitad del metraje, cuando los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista pierden interés. Este bache lastra el dramatismo que se pretende con la traca final, cuando The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro remonta más o menos. Sin embargo, en esencia contentará al respetable, pues ofrece lo esperado: efectos especiales chispeantes, secuencias de accion electrizantes e interpretaciones nada corrientes, de los siempre sorprendentes Andrew Garfield y Emma Stone, y de un exageradísimo pero solvente Jaime Foxx. The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro se centra no sólo en el "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", tema habitual de la franquicia, sino que sobre todo reflexiona sobre la influencia del legado familiar y de las raíces en el individuo.

5/10
Agosto

2013 | August: Osage County

Cuando Beverly Weston muere, los miembros de su familia se darán cita para darle el último adiós en el funeral. En la gran casa situada en las llanuras de Oklahoma se reunirán las tres hijas mayores –Barbara, meticulosa, seria, con problemas matrimoniales; Ivy, solícita, servicial, harta de su vida sin alicientes; y Karen, alocada y superficial–, junto a sus acompañantes, tíos y primos. El centro de la reunión será la madre de familia, Violet, una mujer enferma, enganchada a las pastillas y que sufre un completo desequilibrio emocional, con una crueldad verborreica difícil de controlar. Con el amparo de George Clooney como productor, el actor, guionista y dramaturgo Tracy Letts adapta para el cine su propia obra de teatro, en donde se pone detrás de las cámaras John Wells, que dirigió con buen tino The Company Men y cuenta con amplia experiencia televisiva. El resultado es un drama familiar de alto voltaje, con puntos tragicómicos, en donde saldrá a la luz un maremágnum de secretos, mentiras y sorprendentes verdades del que ninguno –madre, hermanas, cónyuges, primos– saldrá ileso. Muy turbia es la visión de Letts sobre el matrimonio y la familia, un estado de convivencia imposible, donde la paz brilla por su ausencia y donde reina un imperial cinismo respecto al amor y la comprensión hacia los demás. Los lazos familiares no son nada, dice Letts, “unas células al azar” sin significado, y no merecen el esfuerzo por conservarlos. Agosto bebe indudablemente de la tradición dramatúrgica del sur norteamericano. Hay momentos en que la sombra de Tennessee Williams es alargada, como en esa comida de funeral, en donde la disputa dialógica será exasperante y se producirá una desenfrenada catarsis que afectará especialmente a la madre de familia, pero que acusarán cada uno de los convidados. Tras la explosión ya nada será lo mismo, sólo restará que cada uno vaya asumiendo en su propia carne el fracaso familiar y vital, hasta llegar a la más ciega amargura, al completo desafecto. Porque aquí, paradójicamente, sólo se apoyan quienes no comparten la sangre. La mayor parte de la película sucede en un solo día, en una enorme casa, aislada en el inmenso y desértico páramo de Oklahoma (la familia, ése mundo infernal que te separa del mundo). Fiel a su origen teatral, se trata, pues, de un film de personajes, de diálogos, de enfrentamientos cara a cara. Hay por tanto un enorme espacio para el brillo interpretativo, y vaya si lo hay. Resulta cansino citar el talento de Meryl Streep, pero aquí vuelve a generar un personaje único, neurótico, cruel, desconcertante, que bien podría valer un Oscar. Pero todo el elenco acompañante está magnífico, comenzando por una muy convincente Julia Roberts hasta llegar a la ya no tan joven Abigail Breslin y pasando por Juliette Lewis, Ewan McGregor, Chris Cooper, Dermot Mulroney, o por la menos conocida aunque igualmente estupenda Julianne Nicholson.

6/10
Los Muppets

2012 | The Muppets

El gran Jim Henson (Cristal oscuro) creó en 1964 a Los Muppets, personajes anteriormente conocidos en España como Los Teleñecos. Walt Disney adquirió en 2004 los derechos de todos los personajes de Henson, y la compañía anunció que Miss Piggy, la Rana Gustavo y compañía protagonizarían una película de primer nivel. Aunque se ha hecho de rogar, finalmente ha llegado a las pantallas. Un magnate malvado planea derribar el teatro donde los Teleñecos grababan su popular show televisivo, porque en el subsuelo espera encontrar petróleo. Con ayuda de Walter, un apasionado fan del programa, su hermano y la novia de éste, la Rana Gustavo tratará de reunir a sus antiguos compañeros, ahora dispersos en ocupaciones variopintas, con la idea de poner en marcha un telemaratón para recaudar el dinero necesario para salvar su antiguo local. Jason Segel, conocido por la serie Cómo conocí a vuestra madre, ha sido el gran impulsor del film, en el que ejerce como coguionista, productor ejecutivo, y además es el protagonista junto con Amy Adams. Se nota que estamos ante un programa televisivo de media hora del que han sacado un largometraje, lo que no resulta fácil. Sin embargo se acierta a la hora de apelar a la nostalgia de quienes fueron niños cuando los personajes se hicieron populares, pues por ejemplo aparece la sintonía del programa y el célebre tema musical "Maná, maná". Además, los personajes protagonizan gags graciosos, algunos metacinematográficos, y están arropados por divertidos cameos de famosos como Jack Black, Selena Gomez, Whoopi Goldberg, Alan Arkin, Zach Galifianakis, Neil Patrick Harris, John Krasinski y hasta –brevemente– el veterano Mickey Rooney. En cines se estrena con el atractivo acompañamiento del genial corto de Pixar titulado Pequeño Gran Buzz.

5/10
Pacto de silencio

2012 | The Company You Keep

Una activista de los años 60, que participó en un atraco donde murió un vigilante de seguridad, se entrega al FBI después de permanecer 30 años huida de la justicia. Esto permite que un periodista descubra que un respetado abogado, viudo y padre de una adolescente, es en realidad Nick Sloan, también activista perseguido por el mismo suceso. Lo que le obliga, tras entregar la custodia de su hija a su hermano, a una extraña huida, que se diría errática, donde intenta establecer contacto con los camaradas antisistema de antaño. Adaptación de una novela de Neil Gordon a cargo de Lem Dobbs, dirige Pacto de silencio Robert Redford, consigo mismo como protagonista, lo que sólo había hecho en otras dos ocasiones, en El hombre que susurraba a los caballos, y en Leones por corderos. Se trata sin duda de una historia muy de la generación de Redford, aunque no falten algunos roles para actores jóvenes, Brit Osborne, Anna Hendrick y, sobre todo, Shia LaBoeuf. Éste da vida al periodista, y de alguna forma encarna la situación actual con los desafíos heredados de esos idealistas de los años 60, que en desacuerdo con acciones del gobierno de su país, que suponían numerosas muertes violentas, tomaron un camino donde, a pesar de las buenas intenciones, no faltaron, tampoco, las equivocaciones. Para representar a esos luchadores ya envejecidos, que deben preguntarse si las decisiones que fueron tomando valían la pena, Redford a escogido a una pléyade de estupendos actores, donde reconocemos a Susan Sarandon, Nick Nolte, Julie Christie, Brian Gleeson, Chris Cooper, Richard Jenkins, Sam Elliott... La película de Redford no es perfecta, a ratos resulta reiterativa y se estanca; el esfuerzo consciente por no tratar de imponerse al espectador es encomiable, pero como consecuencia a veces le falta un hervor. Pero se agradece su puesta de escena clásica, la cuidada definición de personajes interpretados por actores muy bien dirigidos, y el esfuerzo por tratar temas de entidad, pensando en los desafíos a que se enfrenta la juventud actual, un enfoque que ya vertebraba Leones por corderos. De modo que se recuerda que ciertas cuestiones que conforman la sociedad civil son responsabilidad de todos, y que la lucha por defender las propias ideas –en la arena política o en los medios de comunicación– no debería realizarse a cualquier precio, sobre todo si ese precio consiste en pisotear los derechos individuales de las personas, empezando por el de su propia vida.

6/10
Amigo

2010 | Amigo

La veteranía es un grado, y el guionista y director John Sayles tiene un buen puñado de películas a sus espaldas que prueban de sobras su solvencia. Amigo, pese a ciertos destellos de su habilidad como cineasta, no tiene la fuerza esperable, está lejos de Hombres armados, el título con que más fácilmente puede asociarse. El film se sitúa en la época revolucionaria de Filipinas, el declive español es evidente y las tropas de ocupación norteamericanas no hacen más que enredar y complicar las cosas. Rafael Dacanay, un hombre justo y cabal, es el carismático líder del pueblo selvático de San Isidro, situado en la zona donde chocan estadounidenses y guerrilleros. Su hermano Isidro y su hijo Joaquinito están en la selva, con los revolucionarios. Él en cambio es un hombre pacífico y pragmático, que sobre todo quiere lo mejor para la gente del pueblo, en vez de enfangarse en luchas y enfrentamientos que sólo generan odio y destrucción. Así que trata de convivir con las tropas del teniente Compton, un tipo más o menos sensato. Tal postura le hace ser malinterpretado por unos y otros. Parecen claras las intenciones de Sayles de presentar su historia como metáfora de otros "asentamientos" más recientes de sus compatriotas, Vietnam o las cercanísimas Irak y Afganistán vienen enseguida a la mente. Algunos trazos funcionan, pero otros son menos sutiles. De modo especial chirría esa especie de general Custer al que da vida Chris Cooper, caricatura del militar descerebrado, o la muy evidente utopía de la convivencia pacífica entre americanos y nativos, rota enseguida por la realidad impura y dura. También suenan a cliché la atracción entre yanqui y filipina y la visión de un fraile poco cristiano como soldado de Dios. Da la impresión de que el director ha acudido a su biblioteca mental de "recursos para que la cosa funcione", véanse los montajes paralelos de dos enterramientos muy diferentes, con los discursos de los bandos enfrentados, o el clímax con los hilos del telégrafo, que prueban su habilidad artesanal, el resultado es apañado, pero que suenan a conocido, a recurso fácil para criticar a los "metepatas" habituales, los yanquis. La costumbre de autoflagelarse típica de los americanos empieza a traspasar en exceso los sanos límites de la autocrítica para ubicarse en territorio masoquista.

5/10
Recuérdame

2010 | Remember Me

Consagrado como estrella juvenil, llega el momento de que Robert Pattinson explote su tirón en producciones que vayan a apasionar especialmente a sus numerosas seguidoras. Es el caso de esta historia de amor adolescente, con la que el “vampiro” de Crepúsculo demuestra que sabe escoger muy bien los proyectos en los que se involucra. Tiene como director a Allen Coulter, uno de los directores habituales de la serie Los Soprano, que sorprendió con Hollywoodland. Además, le acompañan secundarios de lujo. Coulter sabe dar bastante interés a un argumento trilladísimo en el subgénero adolescente. Tyler, joven rebelde neoyorquino, acepta el reto que le propone su compañero de piso, ligarse a una atractiva, joven, Ally, que es la hija del policía con el que tuvieron un encontronazo. El plan es conseguir que ella se enamore de él, para después abandonarla como venganza hacia su progenitor. Como es de suponer, el chico descubre que conecta muchísimo con ella, sobre todo porque tienen en común que ambos arrastran el trauma de la pérdida de un ser querido. El realizador Allen Coulter logra transmitir bastante bien el dolor que han sufrido en el pasado los protagonistas, y además, le saca tajada a la parte más interesante del guión, en torno a la necesidad de afecto, y las relaciones familiares como apoyo para superar el sufrimiento. Pattinson demuestra que no es sólo una cara bonita, sino que es un actor convincente, y está bien secundado por Emilie de Ravin (Claire de Perdidos), y un elenco de buenos actores. Destaca el todoterreno Chris Cooper, que resuelve el papel más difícil, el padre violento de Ally. Lena Olin está tan bien como de costumbre, aunque su papel tiene esta vez poco peso, y Pierce Brosnan sorprende muchísimo, en un registro difícil, como padre más preocupado por sus negocios que por sus hijos. Todas estas virtudes permiten pasar por alto que el guión es bastante rutinario, y que el giro final resulta demasiado efectista e innecesario. 

5/10
The Company Men

2010 | The Company Men

Aunque su nombre no es demasiado conocido, John Wells es un peso pesado de la televisión. Ha sido productor ejecutivo y guionista de series de altura, como El ala oeste de la casa blanca y Urgencias, cocreador de la serie Turno de guardia, e incluso ha llegado a ser presidente del Sindicato de Guionistas de la Costa Oeste. En esta ocasión, Wells debuta como director de largometraje con un film también escrito por él que explora las consecuencias de la crisis económica internacional. Casualmente, la trama es una especie de versión americana de Los lunes al sol, pues sigue los pasos de varios trabajadores de los astilleros que se quedan en el paro. La diferencia con el film de Fernando León de Aranoa es que los protagonistas son ejecutivos de sólida posición. La cinta dedica más tiempo a Bobby Walker (Ben Affleck), acostumbrado a jugar al golf, y a presumir de Porsche, que tras encontrarse repentinamente en la calle tiene que acostumbrarse a reducir gastos, se da cuenta de que no se lo rifan las otras empresas como imaginaba en un primer momento, y hasta tiene que reconvertirse ocasionalmente en obrero de la construcción al aceptar un trabajo con su cuñado (Kevin Costner). La cinta también sigue el periplo de uno de sus compañeros, Phil Woodward (Chris Cooper), que aunque dura un poco más en la empresa también acaba despedido, y de Gene McClary (Tommy Lee Jones), su jefe, que también acaba fuera. Se nota la procedencia televisiva del cineasta, pues la realización es más propia de un telefilm de sobremesa. Todo resulta excesivamente convencional y previsible. Los personajes son planos, aunque les insuflan bastante vida los actores, ya que Wells ha contado con un reparto de excepción en el que sobresalen, como era de suponer, Chris Cooper y Tommy Lee Jones, aunque sus personajes están desdibujados. En cualquier caso, la cinta cumple sus objetivos, y avisa de las consecuencias de obsesionarse con las apariencias y el dinero. Además, acaba resultando muy positiva en su reivindicación de la unidad familiar en tiempos duros, y en su reflexión sobre la necesidad de ingeniárselas para seguir adelante como sea.

5/10
The Town, ciudad de ladrones

2010 | The Town

Charlestown, Boston. Una barriada, criadero innegable de criminalidad. De ahí ha salido la banda que lidera Doug, especializada en el asalto de bancos y furgones blindados pertrechados con máscaras. Jem, recién salido de la cárcel y miembro del grupo, es como un hermano para Doug, pero su confinamiento ha desatado su vena más violenta y asocial. Lo que aflora sin tapujos en su último golpe, donde hiere gravemente al subdirector del banco y toma como rehén a Claire, directora de la entidad. Tras liberarla se dan cuenta del error cometido, pues esta mujer vive en su barrio y podría tal vez identificarles. Doug asumirá la tarea de comprobar que Claire no puede aportar ninguna pista al FBI sobre la banda, pero no cuenta con que se va a enamorar de ella. Lo que le empuja aún más en serio en la idea que le ronda de abandonar su carrera delictiva. Adaptación de una novela de Chuck Hogan, cuyo nombre puede sonar porque firmó junto a Guillermo del Toro la novela de terror Nocturna. Se trata de una agilísima película perteneciente al subgénero de robos y atracos, cuyo oscuro guión sabe conjugar la ejecución de los distintos golpes con la perfecta definición de los personajes, una auténtica golosina para los actores. Ben Affleck no sólo dirige y coescribe el guión –tareas que aunó en la valiosa Adiós pequeña adiós–, sino que asume el papel protagonista de tipo cansado de la vida delictiva, que trata de salir de la charca inmunda donde se encuentra enfangado, en busca de redención y algo parecido a la normalidad. Se trata de un personaje rico en matices, también en lo referente a la ausencia materna en su vida, que marcó la distancia con el padre; y su reflexión final, servida con voz en off, tiene muchísima enjundia. Pero hay más roles de interés. Sobresalen los del brutal Jem, encarnado por Jeremy Renner (En tierra hostil), que da miedo, pero que es humano, sobre todo en su sentido de la lealtad; el de Rebecca Hall, muy bien como mujer con el canguelo en el cuerpo, y que cree descubrir el amor; y el de Jon Hamm (que debe su popularidad a la serie televisiva Mad Men), como antagonista sabueso del FBI. Hasta las brevísimas pero intensas composiciones de Chris Cooper y Pete Postlethwaite son de las que dejan huella. Estamos ante una película muy violenta, pero en la que es preciso reconocer su sólida dirección de las escenas de acción, con persecuciones automovilísticas brillantes y atracos impactantes. Se trata desde luego de una historia de género, con personajes arquetípicos, pero donde junto a la idea de que el entorno te puede empujar a no hacer lo correcto, aletea también la de que la libertad puede llevarte a sacar cabeza y cuerpo del fango; aunque, claro está, hay que pagar un precio.

6/10
La tempestad

2010 | The Tempest

New York, I Love You

2009 | New York, I Love You

Película homenaje a la ciudad de Nueva York, concebida por el mismo artífice de Paris, je t'aime, el productor Emmanuel Benbihy. Consta de once segmentos, dirigidos por diez directores distintos, y el gran logro con respecto al precedente –pues se conserva la idea de una buena 'plantilla' de actores y directores– es una maravillosa unidad, podría llegar uno a creer que la película completa ha contado con una sola persona dirigiendo, en la línea de películas corales como Magnolia. Puede cambiar el momento del día -mañana, noche-, el marco geográfico, los personajes, pero hay un algo, el alma podríamos decir, que da prodigiosas vida y cohesión al conjunto. Lo que no quita para que haya pasajes sencillamente memorables, frente a otros más ligeros, a veces pequeñas bromas, pero siempre insertadas con inteligencia.   Entre las pequeñas historias sobresalen tres: la de Shekhar Kapur, de aire mágico, sobre una anciana cantante de ópera dispuesta a suicidarse en el hotel que se alojó antaño, con maravillosas interpretaciones de Shia LaBeouf, Julie Christie y John Hurt; la de Fatih Akin sobre un pintor, Ugur Yücel, fascinado con una joven oriental, Shi Qi; y la de Joshua Marston, con soberbios trabajos de Eli Wallach y Cloris Lechman, que dan vida a un matrimonio cascarrabias pero profundamente enamorados tras más de 60 años casados. Pero tienen también interés por supuesto las de Jiang Wen –un juego entre ladrones, Andy García y Hayden Christensen–, Mira Nair –la relación entre una judía a punto de casarse, Natalie Portman, y el hindú propietario de una tienda compuesto por Irffan Khan–, Shunji Iwai –la singular relación telefónica entre un compositor de bandas sonoras de anime, Orlando Bloom, y su productora, Christina Ricci–, Yvan Attal –que tiene dos historias, la de dos curiosos intentos de ligue, Ethan Hawke con Maggie Q, y Chris Cooper con Robin Wright Penn–, Brett Ratner –el baile de graduación de una chica en silla de ruedas, que involucra a James Caan, Anton Yelchin y Olivia Thirlby–, Allen Hugues –dos amantes ocasionales, Drea de Mateo y Bradley Cooper, van a reencontrarse– y Natalie Portman –un tipo, Carlos Acosta, pasea por Central Park con una niña–. El motivo amoroso está presente en las tramas, hay sorpresas y giros ingeniosos, y llama la atención como se inserta el tema de la sexualidad omnipresente en la sociedad actual, pues en muchas, aunque haya algún apunte grosero, hay una cierta crítica indirecta a este hecho. Resulta muy inteligente además el uso de un personaje con una cámara de vídeo, cuya presencia cobra sentido al final del film de un modo muy original y bello, broche perfecto a una gran película.

7/10
El espía

2007 | Breach

En 2001 un caso de espionaje conmocionó a Estados Unidos. El fiscal general John Ashcroft hizo público que el agente del FBI Robert Hanssen había traicionado a su país, vendiendo material comprometido a la antigua Unión Soviética de modo reiteradodurante años , lo que incluso se había cobrado vidas humanas. Lo más llamativo del caso es que Hanssen era en apariencia un hombre de familia, amante de su esposa e hijo, buen patriota, y católico comprometido. El film de Billy Ray se inspira en este hecho real (el director es aficionado a partir en sus películas de casos auténticos, recuérdese El precio de la verdad), y cuenta la historia desde el punto de vista de otro agente, Eric O'Neill, que debe vigilar los pasos de Hanssen. El film arranca en el momento en que al joven O'Neill, que aspira a llevar casos de envergadura, recibe el desagradable encargo de espiar a su nuevo jefe, Hanssen. Su supervisora le indica que hay indicios de que Hanssen es un pervertido sexual, y que utiliza sus conocimientos de informática para molestar vía internet a compañeras agentes. Tal información choca enseguida con lo que O'Neill ve con sus propios ojos: un hombre brusco en sus formas, pero de fe católica sincera (e incluso pasada de rosca), y dedicado a su familia. Ante tal panorama se encara con sus superiores, que al fin le mostrarán las pruebas -no válidas ante un tribunal- de sus verdaderas sospechas. De modo que deberá emplearse a fondo para pillar a su jefe en un renuncio. Hay que reconocer a Billy Ray su esfuerzo por tratar con rigor y respeto una historia complicada, que requiere muchos matices. Con cierta humildad, no pretende dar una respuesta definitiva a la pregunta obligada, ¿por qué una traición de tal calibre? Más bien procura pintar a un hombre complejo, y contradictorio, y el modo en que le ve otra persona, católica de educación como él, aunque más laxo en lo que se refiere al día a día. En el dibujo del catolicismo de Hanssen hay elementos un poquito grotescos, da la impresión de que por puro desconocimiento: podría interpretarse que la rigidez y las rarezas de un espía poco natural en sus creencias (refunfuña porque una mujer lleva pantalones en vez de falda, las misas tienen que ser necesariamente en latín, hay que "convertir" a la esposa de su subordinado...) son señales de su incoherencia, de su falta de unidad de vida, que tendría evidencias aún más concretas en sus inesperadas aficiones sexuales, y, por supuesto en el espionaje... si no fuera porque el personaje de su esposa, apenas esbozado, también exhibe una fe católica muy superficial, apenas preocupada a la hora de hablar con la esposa de O'Neill, por lo importante que sería que tuviera hijos enseguida. Chris Cooper se esfuerza en su composición, pero estos elementos del guión pesan en su personaje, un poquito increíble. Lo que supone un acierto es el antagonismo creado con O'Neill, bien interpretado por Ryan Phillippe, que atrapa bien el estupor y las dudas de su personaje, y el modo en que afecta a su vida personal el asombroso caso al que le toca enfrentarse, algo que le obliga a tomar decisiones dolorosas en pro de su salud mental y del porvenir de su propio matrimonio. También Laura Linney, en un papel secundario, está estupenda, como suele. En cambio se echa de menos el tratamiento del drama de la familia de Hanssen, que el guión decide no abordar. Ray sabe crear una atmósfera inquietante, aun sabiéndose de antemano cómo va a terminar el film. Hay genuino suspense, bien resuelto, en algunas escenas, en que hay que distraer a Hanssen, para recabar pruebas; y la tensión se masca en la escena nocturna del parque nevado, un verdadero 'tour de force' entre Cooper y Phillippe.

6/10
El juego del matrimonio

2007 | Married Life

Tercer largometraje del director Ira Sachs cuyo film Forty Shades of Blue logró en 1995 el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance. Aquí escribe y dirige una historia peculiar, entre el drama y el thriller –aunque en ocasiones todo parezca una comedia–, sobre las vicisitudes de un matrimonio de clase media en la Norteamérica de finales de los 40… Aunque el relato no es áspero ni desagradable, sí es insulso, pues se trata de una película carente de humor, nada romántica, con una visión cínica y poco atractiva de la vida matrimonial, donde sólo parece haber egoísmo edulcorado. El director parece decir algo así como que el matrimonio no da la felicidad, pero “esto es lo que hay”. Y, claro, quien dice vicisitudes, dice adulterio. Porque la cosa va de eso. Tras muchos años de matrimonio, Harry quiere a su esposa Pat, pero no está enamorada de ella (¡Oh Dios mío, qué espanto!). Total, que se enamora de la jovencita Kay y planea una vida idílica con ella. Harry le confiesa muy seriamente su adulterio a su mejor amigo, Richard, un vividor incapaz de asentar la cabeza... hasta ahora, es decir hasta que Harry le presenta a Kay. Y mientras que Harry y Kay prosiguen su relación, Richard comienza también a hacerle visitas a la amiguita de Harry. En fin, las cosas comienzan luego a ponerse oscuras, pues ya se sabe que la pasión ciega el intelecto... De lo mejor del film es la cuidadosa ambientación de los años 40 del siglo pasado. Los personajes tienen el misterioso aire del cine negro de aquellos años, con las gabardinas, los sombreros, las lluvias nocturnas, los secretos, la mujer fatal de rubios cabellos, los exteriores urbanos grises, los interiores hogareños de color pastel, etc. Sin embargo, pese al atractivo envoltorio la historia carece de interés real y todo suena a creación artificial y un poco episódica, quizá debido a la pobre definición de los personajes y sus relaciones, y a la torpeza de un guión sin garra. Y eso que el reparto es realmente bueno: Chris Cooper, un actor capaz de bordar reversos malévolos; el galán Pierce Brosnan; la esposa abnegada Patricia Clarkson; y la joven bombón Rachel McAdams. Una lástima.

4/10
La sombra del reino

2007 | The Kingdom

Un escenario político post 11-S. Un terrible atentado terrorista sacude a la colonia occidental de una empresa petrolífera en Riad, Arabia Saudí, con más de cien muertos. Entre las víctimas se encuentran dos agentes del FBI. De modo que, aunque la política oficial de Estados Unidos es la de no interferir en la investigación que llevan a cabo las autoridades saudíes, el agente especial Fleury, amigo de uno de los muertos, mueve los hilos necesarios para que finalmente pueda acudir un equipo de tres hombres y una mujer a cooperar con las autoridades locales. Investigarán buscando evidencias en el escenario del crimen, tratando de superar las inevitables susceptibilidades que surgen por ambas partes. En muy poco tiempo Matthew Michael Carnahan ha logrado colocar dos guiones donde se tocan temas como Oriente Medio, el entendimiento de culturas y el terrorismo: el de este film, y el de Leones por corderos. En ambos casos demuestra sensibilidad e inteligencia al proponer temas de calado dentro de tramas capaces de interesar a un público amplio. Aquí, con la mirada más superficial, tenemos la clásica historia de investigación policial, donde uno de los motivos que impulsa a los agentes de la ley es el deseo de venganza ante una flagrante y horrorosa injusticia; pero tal historia, que por cierto pega un ingenioso quiebro bien avanzado el metraje, sirve también para pintar el choque de culturas, representado por dos hombres honrados con "backgrounds" diferentes: Fleury, el agente negro, y Ghazi, el militar que al principio hace de "niñera" de los americanos; cuando aprenden a conocerse, y ver en el otro al hombre íntegro y amante de su familia y su país, su colaboración se estrecha, también porque ha surgido algo muy parecido a la amistad. Por supuesto también hay espacio para criticar la discriminación de la mujer en el mundo árabe, o métodos como la tortura en los interrogatorios; pero también hay una contrapartida al hablar de la burocracia en el lado estadounidense, y la perpetua mirada al "qué dirán" los medios de comunicación si hacemos esto o aquello, en vez de intentar hacer, simplemente, lo correcto. Peter Berg (Friday Night Lights) sabe dotar al film de un ritmo muy ágil, maneja bien una nerviosa cámara en mano, y se luce en la emboscada de la autopista, o en el asalto a una casa nido de terroristas. El reparto se revela muy acertado, desde Jamie Foxx a una Jennifer Garner que sabe poner cara de sufridora como nadie, pasando por el siempre eficaz Chris Cooper, o los palestinos Ashraf Barhom y Ali Suliman, fichados tras su gran trabajo en Paradise Now. Respalda la producción Michael Mann, e impacta ese final en que las palabras pronunciadas en los dos bandos en contextos diferentes hablan de ese impulso primario y que ciega, de la venganza aniquiladora, que cree resolver las cosas aunque, en realidad, no resuelva nada.

6/10
Syriana

2005 | Syriana

Complejo thriller político donde los intereses económicos y políticos en torno al petróleo se enredan hasta configurar una densa trama, lo que exige al espectador que sus cinco sentidos trabajen al cien por cien. El film muestra un imaginario país de Oriente Medio, rico en 'oro negro', cuya explotación podría recaer en China. Lo que no hace gracia a las multinacionales estadounidenses del sector. Para cambiar las cosas, y dado que el jeque árabe que gobierna el país es de edad avanzada, el que le suceda uno u otro de sus hijos –uno es más fácilmente corruptible, el otro desea implantar la democracia en su nación– puede decantar la concesión petrolífera en una u otra dirección. La descripción de la actividad de la CIA, del trabajo de un analista de inversiones, padre de familia al que sacude una desgracia, y de gente 'de a pie' del país árabe, son otros elementos que completan el cuadro. El oscarizado guionista de Traffic, Stephen Gaghan, tiene afición a las tramas de contenido político y social, como demuestra su contribución a las series televisivas El abogado y Policías de Nueva York, su tratamiento del mundo del narcotráfico en la citada Traffic, del acoso a una embajada americana en Yemen en Reglas de compromiso, o la heroica resistencia tejana en El Álamo. En cambio, su debut en la dirección, La desaparición de Embry, era un curioso thriller que pasó casi inadvertido. Ahora, en su segundo largo, se apunta a lo que parece una costumbre estadounidense algo masoquista: la de la autoflagelación con ocasión o sin ella, a la hora de apuntar a la implicación de su gobierno en la consolidación de regímenes políticos injustos y autoritarios. En cualquier caso logra un título político de altura, en la tradición de filmes como Todos los hombres del presidente, que hurgan en los entresijos del poder. El reparto, muy coral, es perfecto, ninguno de los actores trata de robar la función, lo que es muy de agradecer.

7/10
Truman Capote

2005 | Capote

¿Qué comparten Truman Capote y Brokeback Mountain? Ambos filmes incluyen homosexuales. ¿En qué se diferencian? Truman Capote no enarbola la `bandera rosa´. Hay un serio esfuerzo por ahondar en la figura de un gran escritor, a partir de la decisiva influencia en su vida del brutal asesinato de la familia Clutter, en la América rural de finales de los 50. Lo que nació reportaje periodístico, creció hasta convertirse no sólo en A sangre fría, la mejor obra de Capote, paradigma de la novela de no ficción, sino en confrontación consigo mismo. El director casi debutante Bennett Miller, y su guionista Dan Futterman, miran a Capote sobriamente, sin complacencias. Las entrevistas para documentar su libro, permiten el despliegue de elementos biográficos: infancia desgraciada, éxito social, prejuicios por su amaneramiento, devaneos con Hollywood… Y perfilan su marcado narcisismo: el asesino Perry Smith le interesa por el reconocimiento de un pasado común, que le hace preguntarse por qué sus vidas son tan distintas. Ese enamoramiento de sí –el amor más importante del escritor, más que el de sus amantes, o la amistad con Harper Lee– dicta sus acciones, le lleva a aprovechar casi automáticamente su sensibilidad e ingenio, una personalidad manipuladora que cautiva y detecta enseguida los puntos débiles del otro; por ello, al enfrentarse al final del libro, la ejecución de los asesinos, debe hacer un esfuerzo supremo, salir del caparazón. Philip Seymour Hoffman hace una soberbia interpretación; evita los excesos a que se presta el personaje, lo dota de mil y un matices. El resto del reparto sabe que la película es suya, pero tanto los rostros familiares como los desconocidos (los dos asesinos, elección que sigue las pautas de Richard Brooks en su versión fílmica de A sangre fría) ayudan, y mucho, a la función.

8/10
Silver City

2004 | Silver City

Mientras rueda un spot publicitario, el candidato a gobernador de Colorado pesca un cadáver en un lago. Tratando de evitar a toda costa el escándalo (que el candidato quede como ‘el tipo que pescó un cadáver’), encargan a una agencia de detectives que averigüen quién es el muerto, y si algún enemigo político lo ha dejado adrede para dañar las posibilidades de ganar las elecciones. A medida que avanza en sus indagaciones, el investigador Danny O'Brien descubrirá que ‘el enemigo está en casa’. Hábil sátira política, revestida de trama detectivesca, y con el romanticismo al fondo de un antiguo amor, y de la fidelidad a los propios principios. Aunque en el candidato hay paralelismos con el presidente George W. Bush, John Sayles es lo bastante capaz para no caer en la burda caricatura. Así, muestra con mordacidad a un demagogo puro, no demasiado inteligente, hombre de paja manejado por otros que esperan sacar tajada de su triunfo electoral. Y dirige su diatriba a ese clan de explotadores, que hace fortuna manipulando a los votantes con la apelación a su patriotismo, a los valores familiares, Dios, etc. De este modo se fustiga más la hipocresía que las ideas, lo que se constata en el caso de la hermana del candidato, feliz de haber tenido al hijo que pensó abortar. Pero no sólo los políticos salen mal parados: los medios de comunicación son acusados de apostar siempre al caballo ganador, de evitar las cuestiones incómodas que suponen un riesgo. Además hay una interesante subtrama, en que se pinta la miseria de los inmigrantes y los espaldas mojadas, que sin papeles son mercancía de la que se puede prescindir.

6/10
Seabiscuit

2003 | Seabiscuit

Es verdad que las películas de género deportivo suelen tener demasiadas veces un factor en contra: su previsibilidad. Pero también es cierto que se prestan, quizá también más que ninguna otra, a reflejar la vida humana en su faceta más romántica: la de lograr que los sueños se hagan realidad. Películas como Seabiscuit son capaces de arrancar en el espectador una emoción verdadera, el ansia de no rendirse jamás ante las dificultades, la convicción de que aunque seamos pequeñas personas siempre seremos capaces de hacer cosas grandes. Y eso es importante para mantenerse vivo. Seabiscuit es la historia de un pequeño caballo que se convirtió en una leyenda allá por los años treinta, en el Estados Unidos hundido por la depresión. Pero es también la aventura de superación de tres personas cuyo mundo se había derrumbado por completo. Johnny “Red” Pollard es un joven jockey que malvive con trabajos de poca monta y cuya vida solitaria tras el abandono de sus padres se ha convertido en una pesadilla. El millonario Charles Howard es un hombre hecho a sí mismo, pero que ha perdido lo que más quería, en la vida, su mujer y su hijo. Tom Smith es un vaquero de los de antes, los que aman la naturaleza y la vida más que el dinero (“no se tira una vida por la borda sólo porque esté un poco magullada”, dice), lo cual no le ha permitido prosperar y ha acabado por ser un hombre sin futuro. Pero el destino quiere que estas tres personas se encuentren y entablen relación en torno a un pequeño caballo de carreras que les devolverá las ganas de vivir. Gary Ross adapta el libro de Laura Hillenbrand, basado en hechos reales, y él mismo se encarga de dirigirlo. Su cámara se mueve con soltura al filmar las carreras –magnífica fotografía de John Schwartzman–, con primorosos primeros planos llenos de fuerza y belleza. Pero su guión no olvida esos temas de los que hemos hablado antes, concediendo un dramatismo notable al mundo interior de los personajes, plagados de tristezas, dudas, contradicciones, pero también de esperanza: corazones magullados, pero todavía vivos. Logra de este modo una película brillante y humana, también gracias al excelente reparto, entre los que destaca Jeff Bridges. Su grito final emociona de verdad.

7/10
Mi casa en Umbría

2003 | My House in Umbria

Tras un ataque terrorista a un tren, cinco supervivientes encuentran refugio en la casa de Umbría de uno de ellos, Emily una novelista inglesa. Durante este tiempo reflexionarán sobre sus vidas hasta que el equilibrio se rompa. A veces, conocer a personas en momentos difíciles convierte a estas en un punto de equilibrio que se puede ver roto cuando una de ellas cambia, este tema es el que trata esta película en forma de thriller mezclando las intrigas que se van creando con los distintos cambios de los personajes.

5/10
Interstate 60

2002 | Interstate 60: Episodes of the Road

Cuando se plantea qué camino seguir en la vida, Neal recibe de un misterioso personaje la oportunidad de recorrer una autopista con diversos destinos. En cada uno de ellos podrá ver cómo sería su vida, según hubiera tomado tal o cual decisión. Bob Gale, guionista habitual de Robert Zemeckis, con quien escribió la trilogía de Regreso al futuro, y cuyos dos actores principales interpretan aquí pequeños papeles, está tras la cámara.

6/10
El caso Bourne

2002 | The Bourne Identity

En alta mar, un barco pesquero rescata a un joven que va en un bote a la deriva: no recuerda nada de su pasado y ha sido herido de bala; y en la muñeca lleva tatuada una cifra que podría ser de una cuenta bancaria. Confundido, comienza a investigar quién puede ser, y el número le lleva a una caja de seguridad en Zurich, que contiene un arma, varios pasaportes, mucho dinero y una dirección en París. Su nombre parece ser Jason Bourne, pero eso no le dice nada. De repente, es atacado por unos individuos especialmente entrenados para el combate, y espontáneamente descubre que él también es experto en artes marciales. En su huida se mete en el coche de una chica alemana, con la que llega a un acuerdo económico para que le lleve a París. Adaptación de la obra del novelista Robert Ludlum. A diferencia de otras películas de espías, más centradas en la acción, el cineasta Doug Liman tenía muy claro que para él lo más importante era la descripción de personajes. Hijo de un alto funcionario del gobierno que trabajaba en asuntos de Irán y Nicaragua, Liman había conocido muchos espías durante su infancia y pensaba que no se parecían a los de las películas, por lo que quería retratarlos de forma realista. Por esta razón funcionan tan bien las persecuciones y peleas, porque el espectador se implica más en lo que les sucede a los protagonistas. De hecho, son tan complejas que el director necesitaba un protagonista que además de saber interpretar estuviera en buena forma: así que pensó desde el primer momento en Matt Damon.

7/10
Adaptation. El ladrón de orquídeas

2002 | Adaptation

Un buen día el guionista Charlie Kaufman recibió el encargo de escribir un guión para el cine basado en "El ladrón de orquídeas", libro de Susan Orlean surgido de un artículo que ella misma escribió para The New Yorker. Narraba allí la pintoresca vida de John Laroche, que se aprovechaba de los derechos de los indios seminolas para recoger orquídeas protegidas en los pantanos. En vez de acometer una adaptación al uso, Kaufman escribió un libreto sobre sus dificultades al acometer dicho guión. El resultado es un juego de “muñecas rusas”, donde se entrelazan realidad y ficción. Kaufman, asociado de nuevo con el director Spike Jonze, entrega un film original e inclasificable, como lo era Cómo ser John Malkovich. Aunque mantiene el tono de comedia oscura, hay un alejamiento de la veta surrealista, y mayor anclaje en la realidad. Para describir el bloqueo creativo y la angustia vital, Charlie inventa a un hermano gemelo, que como él, también desea escribir para el cine. Donald es como su antítesis: seguro de sí mismo, con éxito entre las mujeres, sin ínfulas de artista. El guión comercial de Donald sobre un "serial killer", lejos en intenciones de Adaptation, tiene la ventaja de estar escrito sin aires de superioridad, con entusiasmo no exento de ingenuidad. De la historia se escapa un aire de insatisfacción, muy presente en la hornada fílmica más reciente (Las horas, Lejos del cielo, A propósito de Schmidt, Chicago (2002)…). Los personajes, descontentos con sus vidas, no saben salir del atolladero (cuando lo hacen, es una salida limitada, cuando no errónea): se refugian en sus fantasías sexuales, o buscan el estímulo de la droga. Además, Kaufman entrega un juego de espejos interesante: si el angustiado Charlie encuentra en Donald la persona que da sentido a su vida (magníficos la conversación en el pantano, “lo importante no es quién te quiere, sino a quién quieres”, y los matices que Nicolas Cage da a ambos hermanos), la aburrida Susan hace lo propio con el excéntrico John (estupendos trabajos, también, de Meryl Streep y Chris Cooper).

7/10
Yo, yo mismo e Irene

2000 | Me, Myself & Irene

Charlie Baileygates es policía en Rhode Island. Todo bondad y espíritu de servicio, los que le rodean se aprovechan de él hasta extremos insospechados. Su ex novia le encasqueta los tres hijos que tuvo con un hombre de color, los “pacíficos” ciudadanos se niegan a pagar sus multas... Tal acumulación de abusos le provoca un trastorno de doble personalidad, de modo que en los momentos más inesperados asoma su lado más agresivo y obsceno. Sus superiores le recomiendan descanso, y le encomiendan una sencilla misión. Llevar a la guapa Irene a cierto destino. Los dos Charlies se enamorarán de Irene, pero cada uno demuestra el amor a su manera. Nuevo disparate de los hermanos Peter y Bobby Farrelly, con dos protagonistas de excepción: el hombre de las mil caras Jim Carrey, y la cada vez más en alza Renée Zellweger. El esquema del film es semejante al de Dos tontos muy tontos y Algo pasa con Mary: situaciones absurdas y humor zafio y políticamente incorrecto, que salpican el relato. Como Bobby Farrelly explica, “sólo intentamos que la gente se ría. Es difícil hacerlo hoy en día, especialmente sin romper barreras. Tienes que pasarte de la raya o hacer algo que el público no se espere.” Pero para que nadie se asuste, Peter matiza: “Algunas personas pueden sentirse ofendidas. Nuestra norma es que si ofende a más personas de las que no ofende, lo quitamos de la película.”

4/10
El patriota

2000 | The Patriot

Carolina del Sur. 1776. Benjamin Martin es un viudo, padre de una numerosa prole, y dueño de una plantación. Antaño intervino en varias guerras, pero ahora lo más importante para él es su familia. Por eso, cuando en la Asamblea de Charleston se habla de luchar contra Inglaterra para lograr la ansiada independencia, Benjamin rehúsa apoyar la causa. Lo que contraría sobremanera a Gabriel, el hijo mayor, que decide ir a la guerra por su cuenta. Los hechos, que son tozudos, obligarán al propio Benjamin a replantearse su postura en la guerra de independencia. Magnífica película que, curiosamente para el tema patriótico que aborda, viene firmada por un alemán: Roland Emmerich (Independence Day, Godzilla). El director cambia completamente de género al filmar una historia de aventuras, donde al final queda claro que, para defender la propia familia, hay que luchar también por el país o la sociedad donde esa familia convive con otras muchas familias. Sin posturas patrioteras sonrojantes, Emmerich logra, gracias al medido guión de Robert Rodat (autor también del libreto de Salvar al soldado Ryan), una película emocionante, donde se conjuga el drama de los personajes (sobre todo el enfrentamiento padre-hijo, y contra el enemigo inglés), con magníficas escenas bélicas. Mel Gibson demuestra una vez más que su carisma no es casual, mientras que el el joven Heath Ledger sostiene el personaje del hijo con aplomo.

6/10
Cielo de octubre

1999 | October Sky

Estados Unidos, años 50. Homer Hickman es un joven fascinado por la hazaña soviética de poner en órbita el satélite Sputnik. Estimulado por el evento, convence a un grupo de amigos del instituto para que se le unan en una meta: construir cohetes y lanzarlos siguiendo estrictos principios científicos. Lo que parece un juego de críos, se convierte en algo muy serio. Así lo advierte John, el algo desilusionado padre de Homer, capataz de mineros en la pequeña localidad donde reside con su familia, que esperaba que su hijo siguiera sus pasos en la mina de carbón. Joe Johnston (Jumanji, Rocketeer, Cariño, he encogido a los niños) logra su película más redonda al seguir la pista a los hechos auténticos protagonizados por un grupo de adolescentes apodados “los coheteros”. Uno de ellos, ingeniero de la NASA en la actualidad, los ha contado en un libro autobiográfico. A diferencia de tantos films recientes que retratan a adolescentes descerebrados, que sólo piensan en acostarse con el chico/chica de al lado o en acudir a fiestas topeguay, aquí hay unos chavales con personalidad, ilusiones, caídas de ánimo, secretos inconfesables, preocupación por el otro… Es la traslación a la pantalla de cómo se convierte en realidad el sueño americano, que en realidad no sólo es americano sino universal. Voluntad, coraje, espíritu de sacrificio y amor pueden y de hecho, cambian las cosas. Ello se muestra con una atmósfera que combina perfectamente nostalgia y magia, sin ñoñerías. Los cuatro actores que dan vida a los amigos son desconocidos, pero hacen su papel a las mil maravillas. Desde el líder con carisma, al empollón que vive instalado en su genialidad, pasando por el que tiene problemas con su padre alcohólico, vemos seres de carne y hueso, que interesan. Y entendemos la ilusión de una profesora (una recuperada Laura Dern) por sus alumnos, o el miedo de un padre (estupendo Chris Cooper) que conoce demasiado bien lo dura que es la vida, para creer que su hijo pueda dedicarse a algo distinto que a picar piedra. Un film estimulante, con una magnífica dirección artística y fotografía, y una banda sonora épica y vibrante, que incluye temas de los 50 tan pegadizos como Ain’t that a Same de Fats Domino.

7/10
American Beauty

1999 | American Beauty

Estamos ante una de las películas más cáusticas de la última temporada. Se ha llevado 5 Oscar, en los apartados de mejor película, director, guión, actor y fotografía. Casi nada. La historia la narra un muerto, que explica cómo ha llegado a esa situación. El tipo está casado y tiene una hija. Lleva una vida mediocre y rutinaria. Ha perdido todo interés por su esposa, no existe comunicación con su hija, su trabajo no le satisface. Cuando cae en la cuenta de su vacío existencial, empieza a cambiar de estilo de vida, haciendo todo lo que se le antoja: fumar hierba, dejar su trabajo y empezar nuevo curro en una hamburguesería, hacer musculitos... La situación que le puede llevar a tocar fondo tiene la forma de la mejor amiga de su hija: una auténtica “lolita”, que le está haciendo perder la cabeza a pesar de ser poco menos que una cría. Sam Mendes es un director desconocido, que hasta ahora se dedicaba al teatro. Sin embargo demuestra maneras en esta película, que trata de ser una advertencia sobre el reverso tenebroso del sueño americano. Aunque hay algún exceso caricaturesco, la película pone el dedo en ciertas dolorosas llagas de la sociedad actual. El director explica que “en un país como Estados Unidos, enfermo de incomunicación, donde la gente no se comunica más que por internet, me apetecía contar a través del personaje del joven que hay alternativa, dos opciones: comportarse violentamente o encontrar algo que te fascine y desarrolle tu espiritualidad.” La película ha supuesto el segundo Oscar de Kevin Spacey; antes lo ganó con Sospechosos habituales.

7/10
El hombre que susurraba a los caballos

1998 | The Horse Whisperer

Dos adolescentes sufren un accidente mientras montan a caballo. Una muere. Grace, la otra, pierde una pierna y queda muy traumatizada. Sus padres, que no se llevan muy bien, no saben qué hacer para que la chica recupere la alegría. Hasta que Annie, la madre, toma una drástica decisión: deja temporalmente su trabajo en una revista, y se lleva a su hija y al caballo (éste se encuentra en estado semisalvaje desde el accidente) a Montana. Allí vive Tom Booker, un célebre cuidador de caballos. Estupendo film, inspirado en la novela de Nicholas Evans (hay cambios importantes, sobre todo en el final), tiene algunos puntos en común con Los puentes de Madison. Robert Redford escoge un tema perfecto para subrayar los contrastes entre la paz de la naturaleza y el ajetreo de la gran ciudad. El personaje de Tom, que Robert Redford se reserva (es la primera vez que Redford dirige y actúa en un film), es un verdadero bombón, y le va como anillo al dedo. Film contemplativo, con una fotografía de los paisajes de Montana alucinante, y que gustará un montón a los amantes de los caballos, ofrece además una historia sólida. El film refleja las tensiones en una familia (como el amor entre marido y mujer ha perdido fuelle, las dudas entre un nuevo romance o la fidelidad, el acercamiento a una hija que está lejos, muy lejos) con intensidad; y atrapa de lleno al espectador.

6/10
Grandes esperanzas (1998)

1998 | Great Expectations

Adaptación libre de la novela de Charles Dickens, que ya conoció una excelente versión de David Lean,con el título de Cadenas rotas. Presenta la historia de Finn, un niño pobre que se cría con su tío. Cuando consigue trabajo para una excéntrica ricachona se enamora perdidamente de Estella, su sobrina. El mexicano Alfonso Cuarón (La princesita) apuesta por un tratamiento muy sensual de la historia de amor. Y cuida con mimo el diseño artístico. Atentos a la partitura musical de Patrick Doyle: hermosísima.

4/10
Tiempo de matar

1996 | A Time To Kill

El escritor John Grisham es un filón. Sus novelas de ambiente judicial han encandilado a tantos lectores que su paso al cine, asegurado un mínimo de calidad, tiene asegurada la rentabilidad. En Hollywood, lo saben; véanse, si no, El informe Pelícano, La tapadera, El cliente, etc. Grisham, consciente de su creciente poder en la industria fílmica, se reservó el visto bueno a director, guionista y reparto de Tiempo de matar, adaptación de su primera novela, muy querida por él, con recuerdos del Sur donde se crió y de los años en que ejerció la abogacía. Una niña negra es brutalmente violada y maltratada por dos blancos cargados de alcohol. Cuando van a juicio, Carl Lee, el padre de la pequeña, dispara a bocajarro sobre ellos ante numerosos testigos. Aunque todo apunta a que le ha movido la venganza –la hija ha quedado estéril, los culpables podrían recibir un castigo benigno–, Jake Brigance, un joven abogado blanco, tratará de probar enajenación mental. El caso despierta enseguida los conflictos raciales: organización de un grupo del Ku Kux Klan, entrada en liza de la NAACP –asociación pro derechos de los afroamericanos–, selección de un jurado integrado sólo por blancos. Joel Schumacher y Akiva Goldsman adaptan de nuevo novela de Grisham tras El cliente. Ambos presentan un caso donde sitúan, frente a frente, las fallas de un sistema legal y el deseo de tomarse uno la justicia por su mano; y se coloca al espectador en situación de juzgarlo, haciendo notar el posible peso del color de la piel del acusado, a la hora de tomar postura. Aunque no se justifica la venganza, sí que se disculpa; y se obvia la posibilidad de perdonar. Una visión que se puede tachar de simplista –la vida es más compleja de lo que allí aparece–, pero que produce resultados vistosos, en la mejor tradición del thriller de letrados. Hay momentos vibrantes y el interés por la narración se mantiene siempre. El reparto es envidiable, de esos que ponen los dientes largos: Sandra Bullock, Donald y Kiefer Sutherland, Samuel L. Jackson, Kevin Spacey, Brenda Fricker, Oliver Platt, Patrick McGoohan... Muchos son pequeños papeles, pero de fuerte presencia. Destaca sin duda el entonces desconocido Matthew McConaughey, que logra una magnífica composición en su primer papel principal para el cine. La fotografía de Peter Menzies está muy cuidada. Los tonos dorados, con imágenes casi quemadas, ayudan a recrear el calor asfixiante del verano sureño en que transcurre la acción. La opción de rodar gran parte del film con steadycam, arriesgada, ayuda a hacer presente aún más el ambiente tenso y crispado que rodea al juicio. Bien resuelta está la secuencia inicial de la violación de la niña. Sin caer en el morbo de mostrarla, se sugiere de modo impactante con planos de las cuerdas que atan a la chiquilla y una cámara subjetiva, a ras de suelo, que “ve” a los dos hombres, bestias salvajes, que la atacan.

6/10
Lone Star

1996 | Lone Star

El estado de Tejas es conocido como “Lone Star”: la estrella solitaria. Allí, en un terreno propiedad del ejército, se descubre otra estrella, polvorienta y herrumbosa; y junto a ella, el esqueleto del hombre a que perteneció: un sheriff corrupto al que, según la leyenda local, obligó a abandonar el estado su ayudante Buddy, que le sucedió en el puesto transformado en héroe. Ahora Sam, hijo de Buddy y actual sheriff, tiene en su mano datos más que pausibles para cuestionar la historia tal y como ha sido popularmente conocida. John Sayles, autor Passion Fish y El secreto de la isla de las focas, escribe, monta y dirige este film de un modo que roza –si no toca claramente– la perfección. Dota a su historia de un magnífico hilo conductor –la investigación policial– y alrededor de él trenza los avatares de un puñado de personajes de raíces anglosajonas, hispanas y africanas, plenos de humanidad. El resultado es un rico tapiz, como la imagen detenida de un momento de la historia tejana, donde se dibujan algunas de sus constantes que miran a pasado, presente y futuro: la leyenda omnipresente y su relación con la historia –recordemos que Tejas nace en El Álamo–, la mezcla de razas y su difícil convivencia, los inmigrantes ilegales del otro lado del río Grande, la, hasta hace poco habitual, “ley del más fuerte”. Todo ello se aborda no de modo pesadamente didáctico, sino con personas de carne y hueso, vulnerables, de cuyas relaciones –padres-hijos, hombre-mujer, patrón-empleado, amigos– emergen, con naturalidad, estas cuestiones. Sayles sabe guardar sus cartas para mostrarlas sólo en el momento preciso, aunque en una ocasión marca una de ambigua inmoralidad teñida de fatalismo. Si el guión es modélico, lo mismo cabe decir de la puesta en escena, que en ningún momento embarulla la narración. Las transiciones del presente al pasado, resueltas en el mismo plano, traslucen una elegancia pocas veces vista en el flash-back. Las idas y venidas a uno y otro personaje nunca pecan de artificiosas. El reparto, plagado de magníficos actores, poco conocidos la mayoría, ninguno “primer espada”, ayuda a dar a la historia un adecuado tono de normalidad que, asombrosamente, casa bien, con el extraordinario hallazgo que la desencadena. Chris Cooper está muy bien como el investigador impasible, y hasta Kris Kristofferson, como un sheriff bravucón que podía haber dado lugar a excesos, resulta ajustado.

8/10
Boys

1996 | Boys

John Baker, estudiante universitario, encuentra el cuerpo inconsciente de una mujer cerca de su dormitorio. Cuando lleva a la extraña y misteriosa joven a su cuarto, descubre que se llama Patty Vare, pero la chica rehúsa ir a un hospital y pronto queda claro que está ocultándose de algo. Pronto la relación entre Patty y John crece, hasta el punto de que él hará todo lo posible por protegerla de su enigmático pasado. Discreto film juvenil interpretado por los entonces jovencitos en alza Winona Ryder y Lukas Haas. El aura de misterio no oculta sin embargo a  unos personajes planos, con escaso carisma.

4/10
Asalto al tren del dinero

1995 | Money Train

Acción sin descanso en estado puro. Dos hermanastros, uno negro (Wesley Snipes) y otro blanco (Woody Harrelson), trabajan como policías de seguridad en el peligroso metro de Nueva York. Sin embargo, ambos están cansados de un trabajo demasiado rutinario y muy mal retribuido. Un buen día cambian su punto de mira y deciden realizar su sueño: asaltar uno de los objetivos que ellos mismos controlan. Pero no es un tren cualquiera, se trata ni más ni menos, que del tren del dinero, encargado de recoger cada noche millones de dólares de las estaciones del suburbano de la ciudad. Un fantástico reparto consigue que esta película sea un auténtico espectáculo para la vista. Snipes ("U.S. Marshals") demuestra un carisma inigualable en este tipo de cine y la dirección de Joseph Ruben es muy digna. Para los amantes de la acción.

4/10
El ejército del faraón (En defensa propia)

1995 | Pharaoh's Army

Durante la Guerra Civil Americana, el capitán John Hull Abston, del Ejército de la Unión, está llevando a sus hombres hacia una granja situada dentro del territorio del ejército confederado para arrebatar los víveres que allí se guardan y dárselos a sus hombres. La granja la regentan Sarah Anders y su hijo, que no entregarán los víveres tan fácilmente. Pero, con su marido en el frente luchando, Sarah no tardará mucho tiempo en darse cuenta de que tiene más en común con el capitán Abston de lo que parecía en un principio. Interesante western que indaga en las tensión y en las difíciles decisiones provocadas por la guerra. El reparto es espléndido.

6/10
One More Mountain

1994 | One More Mountain

1846. Margaret Reed es una mujer orgullosa de buena posición económica. Procedente de Chicago formará parte de una caravana de pioneros que se dirigen a California. Durante el trayecto empezarán a surgir dificultades varias, y la mayor de ellas tendrá que ver con una tormenta de invierno en Sierra Nevada. Quedarán atrapados sin suministros ni alimentos y la vida de Margaret y su familia correrá serio peligro. Producción de aventuras de Walt Disney sobre el mundo de los pioneros en Estados Unidos, cuando el oeste era sinónimo de tierra de oportunidades, aunque también de ignotos peligros. El resultado entretiene, aunque tampoco es nada del otro mundo. Además de la protagonista Meredith Baxter, cuenta con algunos intérpretes de renombre, como Chris Cooper. También destaca la aparición de la veterana Jean Simmons.

5/10
Regreso a Paloma Solitaria

1993 | Return to Lonesome Dove | Serie TV

El capitán Call acaba de enterrar a su amigo Gus en Lonesome Dove y hace planes para regresar a su rancho en Montana. Antes de iniciar su viaje de vuelta, descubre una manada de potros slavajes y decide llevarlos al norte con la ayuda de Isom Pickett y Gideon Walker. Miniserie estrenada en televisión el año 1993 que supone la segu cuenta con un reparto coral y una historia cargada de emociones. Se trata de un western dramático realizado con empeño pero sin llegar a ser notable. El reparto reúne unos cuentaos rostros conocidos, encabezados por Jon Voight y Barbara Hershey.  En 1989 se estrenó Paloma Solitaria, protagonizada por Tommy Lee Jones y Diane Lane, una miniserie de mucha más calidad y que cosechó un gran éxito en su momento. Regreso a Paloma Solitaria es la continuación de esta primera parte, aunque el reparto cambia completamente de una versión a otra. 

6/10
Vida de este chico

1993 | This Boy's Life

En 1989 el novelista norteamericano Tobias Wolff publicó “Vida de este chico”. El autor relataba sus recuerdos de infancia y adolescencia, allá por los años cincuenta, marcados por el divorcio de sus padres, la vida itinerante junto a su madre, y las relaciones con Dwight, su padrastro. Lo hacía en primera persona, en un tono entrañable, como si de un cruce entre Dickens y Twain se tratara. Aunque no faltaban los momentos duros en ese período vital de Wolff, el modo de contar, detallista y repleto de sentido del humor, limaba esas aristas. La labor de Michael Caton-Jones (Memphis Belle, Doc Hollywood), traspasar el espíritu de la novela de Wolff al celuloide, no se presentaba sencilla. Es cierto que él y Robert Getchell, el guionista, han vertebrado bien la película. No han inventado, aunque haya una explicitud en diálogos soeces o erotismo, no presente en el libro de Wolff. Han debido optar, eso sí, por unas cuantas de las anécdotas que conforman la novela, y omitir otras. E hilarlas de vez en cuando con la voz en off del protagonista. Pero a pesar de esto último, la película pierde esa mirada en primera persona, la ternura propia de la evocación. Y los hechos se muestran desnudos, el humor que les acompaña es demasiado irónico, casi negro. El tinte que adquiere la historia es, decididamente, desgarrado y poco atractivo. La película tiene aciertos parciales. Fija bien su atención en las insensateces que es capaz de cometer un adolescente, más si la atención que le prestan sus padres no es toda la debida. Está bien tratados los intentos de una madre desorientada por comunicar con su hijo; y la amistad entre éste y Arthur, el chaval ‘mariquita’, más auténtica que la tiene con su pandilla. También se subrayan los esfuerzos del protagonista por ingresar en un instituto. El esfuerzo de producción ha sido notable ‑por eso uno esperaba más‑, con mención especial a la fotografía de David Watkin. En el capítulo de interpretación destacan Ellen Barkin y Leonardo DiCaprio. En cambio, aparece claramente pasado de rosca Robert De Niro. El personaje de Dwight se prestaba a los excesos y el actor ha sido incapaz de contenerse un poco.

5/10
Caza de brujas

1991 | Guilty By Suspicion

Magnífica y cuidada narración sobre los hechos que conmovieron los estudios de Hollywood en los años 50. El Comité de Actividades Antiamericanas comenzó a perseguir en 1951 a todos aquéllos que profesaban ideas izquierdistas. El objetivo principal de sus ataques fue el mundo del cine. David Merrill (Robert de Niro) es un director de gran talento que cuenta con todos los parabienes de los presidentes de los más grandes estudios del mundo cinematográfico. Pero ahora él está a la cabeza de la lista negra y sólo podrá salvar su carrera de un modo: denunciar públicamente los nombres de amigos y conocidos que compartan las mismas ideas. Hollywood hace en esta película una valiente recreación de una de las épocas más controvertidas de su historia. La lleva a cabo con notable calidad, gracias sobre todo a la enorme versatilidad del gran Robert De Niro.

5/10
Ciudad de esperanza

1991 | City of Hope

Nick es el hijo de un constructor de éxito que vive en una pequeña localidad norteamericana. Su vida ha sido fácil hasta el momento y tiene todas las papeletas para triunfar en el futuro. Sin embargo, se rebela contra las ideas de su padre y, pronto, se ve envuelto en un robo para poder pagar sus deudas. Pronto estallará la violencia racial en el lugar. Una de las mejores películas escritas y dirigidas por John Sayles (Lone Star, Hombres armados), que como es habitual, se apoya en un guión redondo, debido a que su primera ocupación fue la de guionista. Y Sayles, que esta vez se reserva un papel, saca lo mejor del variado reparto.

6/10

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