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Biografía

Kirk Jones

Kirk Jones

55 años

Kirk Jones

Nació el 31 de Octubre de 1964 en Bristol, Reino Unido
Filmografía
Mi gran boda griega 2

2016 | My Big Fat Greek Wedding 2

En 2002, la entonces desconocida Nia Vardalos tuvo un éxito extraordinario cuando protagonizó Mi gran boda griega, comedia romántica interpretada y escrita por ella, que sacaba jugoso partido al modo de vida y a la mentalidad de una familia griega inmigrante en Estados Unidos. Tanto predicamento tuvo que fue nominada al Oscar al mejor guión. Catorce años después Vardalos intenta repetir éxito recuperando a la misma familia y entregando un film cortado por el mismo patrón. Toula Portokalos es ahora madre de una guapa jovencita de diecisiete años, Paris, (buen trabajo de Elena Kampouris), que está a punto de entrar en la universidad. Y fiel al modo de comportarse familiar atosiga a su hija, que sueña con estudiar lejos de casa y de unos familiares que confunden la compañía con la asfixia. Así, el abuelo Gus –que mantiene que es descendiente directo de Alejandro Magno– está empeñado en que la jovencita encuentre a un griego con quien casarse. Pero, cosas de la vida, quien va a pensar en matrimonio va a ser él cuando salga a la luz que no llegó a casarse con su adorada Maria. De modo, que si quiere recuperar su vida conyugal deberá pedir la mano de “su mujer” y llevarla hasta el altar. Ni que decir tiene que todos sus familiares estarán encantados con la propuesta. Ha pasado el tiempo pero no ha cambiado gran cosa en el tono disparatado y las rarezas de la peculiarísima familia Portokalos. Los gags de Mi gran boda griega 2 siguen teniendo mucho que ver con las obsesiones “helénicas”, las tradiciones y la estrechez entre los miembros de la familia. Los personajes son de lo más variopintos, con algunos especialmente extremos como el padre (Michael Constantine), machista empedernido pero calzonazos de corazón; la tía Voula (Andrea Martin), un terremoto siempre organizando la vida de los demás y tendente a dar su toque picantillo a la vida; los hermanos Nick (Louis Mandylor) y Angelo (Joey Fatone), simplones caraduras… Y por supuesto Toula (Nia Vardalos), una mujer que no puede escapar de su idiosincrasia griega aunque alucina continuamente del comportamiento de su propia familia. Además, ha dedicado tanto tiempo a ser madre que se ha olvidado de que es la esposa de Ian (John Corbett)... Todos ellos se hacen cercanos, entrañables, y los momentos divertidos son numerosos, mientras que el director Kirk Jones (La niñera mágica) logra imprimir el ritmo adecuado para que la cosa no se agoste. Sin embargo, es inevitable que el conjunto ya no suene a original y la frescura que generaba la historia de antaño funciona únicamente en ocasiones contadas. El resultado queda así como una comedia menor, aunque se vea con agrado.

4/10
Qué esperar cuando estás esperando

2012 | What to Expect When You're Expecting

En su necesidad desesperada de ideas, Hollywood recurre a los libros de autoayuda. Mientras se prepara la adaptación al cine del célebre libro sobre relaciones sentimentales "Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus", se estrena Qué esperar cuando estás esperando, basada en la obra homónima de Heidi Murkoff, que viene a ser un manual para futuros padres. Publicado en 1985, se sigue reeditando con enorme éxito. Puesto que el best-seller no tenía argumento, sino que consistía en una sucesión de consejos para el embarazo, las guionistas Shauna Cross (Roller Girls), y Heather Hach (Ponte en mi lugar) han inventado diversas historias de bebés en camino que se entrecruzan. Por ejemplo, Jules y Evan, estrellas televisivas, se dan cuenta de que su vida actual va a cambiar por completo cuando ella dé a luz, Wendy, una autora de libros sobre bebés descubre que la práctica no tiene nada que ver con sus teorías, mientras que Gary, su marido, mantiene una especie de competición con su padre, que va a tener gemelos con una mujer mucho más joven que él... Dirige Qué esperar cuando estás esperando el británico Kirk Jones (Despertando a Ned, La niñera mágica), que tiene a sus órdenes a un reparto repleto de estrellas, donde destacan los nombres de Cameron Díaz, Jennifer López, Elizabeth Banks, Chris Rock, Brooklyn Decker y Dennis Quaid, todos ellos en registros exagerados, pero más o menos eficaces. El realizador consigue darle dinamismo al film y pasar de unos personajes a otros sin que nadie se pierda. Subyace un mensaje en torno a las bondades de la maternidad, no muy novedoso pero al menos positivo. Por desgracia, todo es previsible en Qué esperar cuando estás esperando. Recurre en todo momento al humor facilón, a veces un tanto escatológico, pero a niveles moderados. Carece de secuencias realmente memorables, y sus personajes, si bien pueden ser representativos de la sociedad moderna, no tienen demasiada tridimensionalidad, sino que más bien se quedan en arquetipos.

5/10
Todos están bien

2009 | Everybody's Fine

Remake de la película homónima de Giuseppe Tornatore de 1990, cuenta con el mismo andamiaje argumental de aquélla, aunque con traslación espaciotemporal a los Estados Unidos de 2010, lo que supone paisaje y costumbres diferentes. Frank es un tipo jubilado, viudo desde hace unos meses, que contaba con reunir a sus cuatro hijos en casa durante el fin de semana. Pero cada uno ha excusado su asistencia, otra vez será. De ninguna manera, piensa Frank, que a pesar de una dolencia cardíaca, decide visitarlos en sus distintos lugares de residencia, saltando de ciudad en ciudad, con su maleta a cuestas. El planteamiento es que los hijos no han respondido a las expectativas de su progenitor, pero al ser éste muy exigente los cuatro han orquestado una telaraña de 'mentiras piadosas' acerca de su estatus, que al final acaban saliendo a la luz. Sólo la madre les ha conocido de verdad. Y Frank tendrá que aprender a aceptar, en algún caso con dolor, que sus retoños ya no son unos 'niños', y que han hecho cosas bien y cosas mal. El problema es que el film no va más allá de apuntar la importancia de la familia, de la que hay que aceptar sus imperfecciones, y no aporta nada en la dirección de que lo que marcha mal, hay que procurar arreglarlo. Por ello, las emociones brillan por su ausencia en muchos pasajes. Kirk Jones (Despertando a Ned, La niñera mágica) mantiene ideas como las de Frank asociando la visión de sus hijos con la de su 'versión infantil'. Pero el tono nostálgico se rebaja, y desaparecen ciertos pasajes 'fellinianos' de Tornatore. A cambio se introduce un metáfora algo forzada: Frank trabajó en el revestimiento de cables telefónicos, alusión al problema de comunicación padre-hijos (y esposa, si nos apuran), pero la verdad, en plena era de la telefonía móvil, tal símbolo carece de fuerza. O se varían las situaciones familiares-sentimentales-profesionales de los hijos, con novedades tan 'originales' como las dudas de una hija sobre su identidad sexual. Robert De Niro se enfrentaba a la sombra de un gigante, la de Marcello Mastroianni, y se puede decir que soporta la comparación, aunque en los últimos tiempos al actor se le ve algo desganado, como si no supiera qué dirección dar a su carrera como intérprete; y aquí asume un papel que hace prácticamente sin despeinarse. El resto de actores -los hijos interpretados por Kate Beckinsale, Drew Barrymore y Sam Rockwell, más la camionera Melissa Leo- se limitan a estar, ninguna de sus composiciones es memorable.

4/10
La niñera mágica

2006 | Nanny McPhee

A la muerte de su esposa, el señor Brown, gestor de una funeraria, debe encargarse de la educación de sus siete hijos. Éstos son un hatajo de diablillos, que han colmado la paciencia de todas las niñeras que han tenido hasta la fecha. La última huyó despavorida, después de que los pequeños salvajes consiguieran hacerle creer que se habían comido al más pequeño de todos. Para colmo de males, la tía del señor Brown, una anciana gruñona que pasa una pensión, le amenaza con echarle de su casa si no encuentra una nueva esposa en el plazo de un mes. De pronto aparece en la puerta de los Brown, como por arte de magia, Nanny McPhee, una mujer de aspecto desagradable. Aceptará el poco apetecible puesto de niñera, a condición de librar los domingos por la tarde; y enseñará a los chicos, con métodos inesperados, cinco lecciones: ir a la cama cuando se les manda, levantarse de forma responsable, vestirse a su hora, escuchar y obedecer órdenes. Emma Thompson ganó un Oscar como guionista, por su adaptación de Sentido y sensibilidad, que también protagonizaba. Ahora, repite esa doble función en esta versión de 'Nurse Matilda', serie de cuentos infantiles escritos en los 60 por Christianna Brand, novelista británica especializada en misterio. La propia Emma Thompson ha comentado que su labor ha sido algo complicada, porque el argumento no se basa en un libro concreto, sino que incorpora elementos de las tres obras sobre el personaje. Incluso tuvo que cambiarle el nombre, para evitar confusiones con Matilda, otro film para niños basado en un libro de Roald Dahl. El cineasta Kirk Jones, desaparecido desde que triunfó con Despertando a Ned, ha logrado mantener la esencia de las clásicas fábulas para niños, componiendo una especie de versión severa de Mary Poppins. El cineasta ha contado con secundarios bastante ilustres, como Derek Jacobi, Imelda Staunton y Angela Lansbury, cuya presencia no parece casual en una cinta que conecta con La bruja novata, uno de sus mayores éxitos. Combina elementos sacados de las comedias sofisticadas de los años 30, con partes que parodian los cuentos infantiles. Presenta una interesantísima visión de la educación infantil, centrada en estimular la propia responsabilidad de los chavales. En realidad, la niñera no les dice lo que deben hacer, sino que deja que lo aprendan ellos mismos colocándolos en situaciones extremas.

7/10
Despertando a Ned

1998 | Waking Ned Devine

Nada mejor que arrancar bien una película. Al primer intento. Sin que el motor narrativo se cale. Kirk Jones, debutante en el largo, pone en marcha su historia de modo muy acertado. La escena inicial del film –uno de los protagonistas sigue por televisión el sorteo de la bonoloto– ofrece un gag genial. El primero de la larga cadena en que consiste el film: los personajes de un pueblecito irlandés, alterados por la noticia de que uno de ellos –que guarda el anonimato– posee el único boleto ganador de la lotería esa semana. Parte del encanto de la película es la sorpresa, que no vamos a desvelar. Dominan el relato dos actores veteranos –estupendos Ian Bannen y David Kelly–, poco conocidos del gran público, que componen unos personajes entrañables. Acostumbrados a un Hollywood siempre a la búsqueda de rostros jóvenes y guapos, sorprende la audacia de Jones al escoger a dos tipos maduros como protagonistas. La química entre los dos amigos funciona: su compenetración al planear el cobro del premio provoca situaciones hilarantes (como Kelly atendiendo al encargado de entregar el ansiado cheque) o de genuino suspense (emocionante el funeral en que Bannen traza el panegírico de un amigo fallecido). No olvidemos destacar los paisajes de Aran, hermosamente fotografiados, o la sugerente partitura musical de aires celtas. Ambos apartados ayudan a componer una sólida comedia, en la línea de los filmes de la Ealing.

6/10
Todos están bien

2009 | Everybody's Fine

Remake de la película homónima de Giuseppe Tornatore de 1990, cuenta con el mismo andamiaje argumental de aquélla, aunque con traslación espaciotemporal a los Estados Unidos de 2010, lo que supone paisaje y costumbres diferentes. Frank es un tipo jubilado, viudo desde hace unos meses, que contaba con reunir a sus cuatro hijos en casa durante el fin de semana. Pero cada uno ha excusado su asistencia, otra vez será. De ninguna manera, piensa Frank, que a pesar de una dolencia cardíaca, decide visitarlos en sus distintos lugares de residencia, saltando de ciudad en ciudad, con su maleta a cuestas. El planteamiento es que los hijos no han respondido a las expectativas de su progenitor, pero al ser éste muy exigente los cuatro han orquestado una telaraña de 'mentiras piadosas' acerca de su estatus, que al final acaban saliendo a la luz. Sólo la madre les ha conocido de verdad. Y Frank tendrá que aprender a aceptar, en algún caso con dolor, que sus retoños ya no son unos 'niños', y que han hecho cosas bien y cosas mal. El problema es que el film no va más allá de apuntar la importancia de la familia, de la que hay que aceptar sus imperfecciones, y no aporta nada en la dirección de que lo que marcha mal, hay que procurar arreglarlo. Por ello, las emociones brillan por su ausencia en muchos pasajes. Kirk Jones (Despertando a Ned, La niñera mágica) mantiene ideas como las de Frank asociando la visión de sus hijos con la de su 'versión infantil'. Pero el tono nostálgico se rebaja, y desaparecen ciertos pasajes 'fellinianos' de Tornatore. A cambio se introduce un metáfora algo forzada: Frank trabajó en el revestimiento de cables telefónicos, alusión al problema de comunicación padre-hijos (y esposa, si nos apuran), pero la verdad, en plena era de la telefonía móvil, tal símbolo carece de fuerza. O se varían las situaciones familiares-sentimentales-profesionales de los hijos, con novedades tan 'originales' como las dudas de una hija sobre su identidad sexual. Robert De Niro se enfrentaba a la sombra de un gigante, la de Marcello Mastroianni, y se puede decir que soporta la comparación, aunque en los últimos tiempos al actor se le ve algo desganado, como si no supiera qué dirección dar a su carrera como intérprete; y aquí asume un papel que hace prácticamente sin despeinarse. El resto de actores -los hijos interpretados por Kate Beckinsale, Drew Barrymore y Sam Rockwell, más la camionera Melissa Leo- se limitan a estar, ninguna de sus composiciones es memorable.

4/10
Despertando a Ned

1998 | Waking Ned Devine

Nada mejor que arrancar bien una película. Al primer intento. Sin que el motor narrativo se cale. Kirk Jones, debutante en el largo, pone en marcha su historia de modo muy acertado. La escena inicial del film –uno de los protagonistas sigue por televisión el sorteo de la bonoloto– ofrece un gag genial. El primero de la larga cadena en que consiste el film: los personajes de un pueblecito irlandés, alterados por la noticia de que uno de ellos –que guarda el anonimato– posee el único boleto ganador de la lotería esa semana. Parte del encanto de la película es la sorpresa, que no vamos a desvelar. Dominan el relato dos actores veteranos –estupendos Ian Bannen y David Kelly–, poco conocidos del gran público, que componen unos personajes entrañables. Acostumbrados a un Hollywood siempre a la búsqueda de rostros jóvenes y guapos, sorprende la audacia de Jones al escoger a dos tipos maduros como protagonistas. La química entre los dos amigos funciona: su compenetración al planear el cobro del premio provoca situaciones hilarantes (como Kelly atendiendo al encargado de entregar el ansiado cheque) o de genuino suspense (emocionante el funeral en que Bannen traza el panegírico de un amigo fallecido). No olvidemos destacar los paisajes de Aran, hermosamente fotografiados, o la sugerente partitura musical de aires celtas. Ambos apartados ayudan a componer una sólida comedia, en la línea de los filmes de la Ealing.

6/10

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