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Biografía

Nia Vardalos

Nia Vardalos

57 años

Nia Vardalos

Nació el 24 de Septiembre de 1962 en Winnipeg, Manitoba, Canadá

Qué será, será...

01 Mayo 2003

Su boda fílmica ha sido todo un acontecimiento social. Con sólo una película, la paran por la calle e individuos anónimos le aseguran que para ellos forma parte de su familia. “La gente me dice eso todo el rato, y me hacen muy feliz”, asegura. Aunque su filmografía hasta hace poco se limitaba a un corto, una serie, y dos largos como secundaria, Nia Vardalos se ha convertido en un pequeño fenómeno en muy poco tiempo. Todavía es pronto para saber si será capaz de sacar adelante otros papeles, porque la fuerza de Mi gran boda griega residía en que la actriz se interpretaba a sí misma. Aportó al guión muchos elementos autobiográficos, lo que le daba una gran frescura, pero esta circunstancia encerraba una pequeña trampa. ¿Será capaz la actriz de resultar creíble en otros papeles? Sólo el tiempo nos dará la respuesta.

Nacida en Winnipeg, un pueblo de Canadá, el 24 de septiembre de 1962, Antonia Eugenia Vardalos proviene, efectivamente, de una familia griega muy parecida a la de la película. Tan importantes eran los parientes para ellos que la bautizaron con sus dos nombres en honor a sus dos abuelas.

Su padre era un pequeño empresario, que entre otros negocios, regentó un restaurante. De pequeña tenía cierto complejo porque las compañeras de clase se reían de ella por ser una niña gordita. Nunca se planteó dedicarse a la interpretación, pero cuando tenía veinticuatro años acabó trabajando como taquillera en el teatro Second City, de Toronto. Un día, una de las actrices principales se puso enferma, y la función iba a ser suspendida. Como los espontáneos de los toros, ella se presentó ante los productores de la obra, pidiéndoles una oportunidad y les aseguró que se sabía el texto al dedillo. Decidieron dejar que demostrase su valía y, como salió airosa de la prueba, le ofrecieron un puesto fijo en la compañía, primero en Toronto, y poco después en Chicago.

Allí se enamoró de otro de los actores, Ian Gómez, neoyorquino, de origen portorriqueño, conocido en España por su papel de Javier en la serie Felicity, y que en Mi gran boda griega interpreta el papel del mejor amigo del novio. Como no era griego, inicialmente la familia de Nia era reticente a la relación. “Es curioso, porque se pasan toda tu vida animándote a que te cases, y cuando te enamoras de alguien que no es griego, encima tienes que soportar la furia de la familia y te advierten que ni se te ocurra casarte con él”, explica la actriz. Los familiares superaron sus reticencias iniciales cuando el novio aceptó bautizarse por el rito ortodoxo, requisito imprescindible en esta confesión para poder contraer matrimonio. Aunque Nia Vardalos guarda un recuerdo entrañable de su primer año de casada, lo cierto es que el matrimonio pasó una mala racha. Ambos cónyuges decidieron dejar su compañía teatral, para probar fortuna en el cine en Los Angeles, aunque les costó mucho abrirse camino. “No parábamos de discutir, y encima la situación se agravó porque cometimos la idiotez de dejar de fumar a la vez y estábamos todo el día nerviosos”, recuerda. Acudió a multitud de castings, pero no le daban trabajo por su falta de experiencia, hasta que encontró un papel en un corto titulado precisamente No Experience Needed, que apenas tuvo repercusión, pero al menos le proporcionó un material que llevar a las pruebas y mostrar cómo quedaba en pantalla.

Gracias a eso consiguió trabajar como secundaria en Men Seeking Women, una comedia sobre tres frívolos amigos treintañeros que apuestan que son capaces de mantener una relación durante tres meses. Los pocos que la vieron la definen como decepcionante, y en España ni siquiera se llegó a estrenar. Todavía peor es su siguiente trabajo, El equipo fantástico, continuación televisiva de El coche fantástico que fracasó por completo. Años después de que Michael Knight, el protagonista original, luchase contra el crimen, la organización que le contrató, conocida como la Fundación, le sustituye por cinco nuevos conductores de otros tantos coches equipados con máxima tecnología. Pues bien, Nia Vardalos era la voz de uno de los vehículos. Después intervino brevemente en Meet Prince Charming, una comedia romántica protagonizada por Tia Carrere, por lo visto de mayor calidad y con cierta frescura, pero que tampoco atrajo la atención de demasiados espectadores.

Con tan poco éxito, su situación económica era bastante precaria, lo que despertó su capacidad de iniciativa. Decidió montar un show en un pequeño local, un monólogo en el que contaba su propia historia, su relación con su peculiar familia, y lo que les costó aceptar que se casara con un “xeno” (extranjero). El público sintonizó con su sentido del humor, y se corrió el “boca a oreja” de que era un espectáculo hilarante. Esta circunstancia llamó la atención de otra actriz de origen griego, Rita Wilson, que se rió a carcajadas al identificarse al cien por cien con la historia, porque su marido, Tom Hanks, tampoco es griego. Poco después, el mismísimo protagonista de Forrest Gump acudió a ver la función con su hija. “Yo creía que quería conocerme, pero al término de la representación no estaba. Poco después, recibí una carta en la que me pedía perdón porque se tuvo que ir pronto, ya que su hija tenía colegio al día siguiente”.

Animada por el matrimonio Hanks-Wilson, Nia Vardalos transformó la obra en un guión cinematográfico, que según ella misma ha confesado creía que era demasiado cutre por su falta de experiencia en el campo de la escritura. Aún así, a Rita Wilson le gustó tanto que decidió comprárselo y producir Mi gran boda griega, que contra todo pronóstico se convirtió en número uno en el “box office”. Según algunos analistas, la proporción entre su bajo presupuesto y sus ingresos la convierten en la película más rentable de la historia, por encima incluso de El proyecto de la bruja de Blair.

En la actualidad es consciente de que le costará superar que la asocien con el personaje de esta película. Aunque varias productoras le ofrecieron financiar una secuela, ella optó por continuar la historia en una telecomedia de episodios de treinta minutos para la CBS. Sin embargo, Mi gran vida griega no ha tenido demasiada aceptación, según algunos cronistas porque incluía demasiados personajes, lo que hacía difícil seguir la trama. Próximamente, espera seguir triunfando en el cine, y el pasado 11 de diciembre firmó un contrato con Universal, que producirá su siguiente película, Connie and Carla, también escrita y protagonizada por ella. Por el momento, sólo se sabe que el reparto contará con Toni Collette (La boda de Muriel, El sexto sentido).

Filmografía
Mi gran boda griega 2

2016 | My Big Fat Greek Wedding 2

En 2002, la entonces desconocida Nia Vardalos tuvo un éxito extraordinario cuando protagonizó Mi gran boda griega, comedia romántica interpretada y escrita por ella, que sacaba jugoso partido al modo de vida y a la mentalidad de una familia griega inmigrante en Estados Unidos. Tanto predicamento tuvo que fue nominada al Oscar al mejor guión. Catorce años después Vardalos intenta repetir éxito recuperando a la misma familia y entregando un film cortado por el mismo patrón. Toula Portokalos es ahora madre de una guapa jovencita de diecisiete años, Paris, (buen trabajo de Elena Kampouris), que está a punto de entrar en la universidad. Y fiel al modo de comportarse familiar atosiga a su hija, que sueña con estudiar lejos de casa y de unos familiares que confunden la compañía con la asfixia. Así, el abuelo Gus –que mantiene que es descendiente directo de Alejandro Magno– está empeñado en que la jovencita encuentre a un griego con quien casarse. Pero, cosas de la vida, quien va a pensar en matrimonio va a ser él cuando salga a la luz que no llegó a casarse con su adorada Maria. De modo, que si quiere recuperar su vida conyugal deberá pedir la mano de “su mujer” y llevarla hasta el altar. Ni que decir tiene que todos sus familiares estarán encantados con la propuesta. Ha pasado el tiempo pero no ha cambiado gran cosa en el tono disparatado y las rarezas de la peculiarísima familia Portokalos. Los gags de Mi gran boda griega 2 siguen teniendo mucho que ver con las obsesiones “helénicas”, las tradiciones y la estrechez entre los miembros de la familia. Los personajes son de lo más variopintos, con algunos especialmente extremos como el padre (Michael Constantine), machista empedernido pero calzonazos de corazón; la tía Voula (Andrea Martin), un terremoto siempre organizando la vida de los demás y tendente a dar su toque picantillo a la vida; los hermanos Nick (Louis Mandylor) y Angelo (Joey Fatone), simplones caraduras… Y por supuesto Toula (Nia Vardalos), una mujer que no puede escapar de su idiosincrasia griega aunque alucina continuamente del comportamiento de su propia familia. Además, ha dedicado tanto tiempo a ser madre que se ha olvidado de que es la esposa de Ian (John Corbett)... Todos ellos se hacen cercanos, entrañables, y los momentos divertidos son numerosos, mientras que el director Kirk Jones (La niñera mágica) logra imprimir el ritmo adecuado para que la cosa no se agoste. Sin embargo, es inevitable que el conjunto ya no suene a original y la frescura que generaba la historia de antaño funciona únicamente en ocasiones contadas. El resultado queda así como una comedia menor, aunque se vea con agrado.

4/10
The Catch

2016 | The Catch | Serie TV

Serie televisiva de la ABC, amadrinada por Shonda Rhimes, la creadora de Anatomía de Grey y Scandal. Responde al esquema de películas de robos sofisticados, al seguir a la investigadora privada Alice Vaughan, que se lleva el sorpresón del siglo cuando, en vísperas de su boda con un tipo muy atractivo, éste desaparece no sin antes "limpiarle" su cuenta corriente y robarle la lista de sus clientes con intenciones poco claras. En ese momento Alice advierte que en realidad no sabía nada de su prometido –por supuesto, el nombre que le dio era falso–, y deberá poner todo su empeño –con la ayuda de sus sofisticados ayudantes– en limitar los daños a la reputación de su agencia y a su orgullo personal y profesional. Quizá el punto que da más juego en esta serie es que, pese a sus engaños y rivalidad, la pareja protagonista se sigue queriendo, con lo que se desata una particular relación amor-odio en la tradición de la guerra de sexos. Pero la puesta en escena "marchosilla", con división de la pantalla en viñetas al estilo de la película Hulk de Ang Lee resulta artificial, y los personajes secundarios caen en el estereotipo, apenas están definidos. Destaca la protagonista Mireille Enos, vista en otra serie superior, The Killing.

5/10
Para pasar un buen rato, llama...

2012 | For a Good Time, Call...

Ari Graynor (Nick y Nora, una noche de música y amor), Lauren Anne Miller (Supersalidos), Justin Long (Cuestión de Pelotas) y Nia Vardalos (Mi gran boda griega) protagonizan esta comedia tan sexy como divertida. La sobresaliente Lauren (Miller), tras ser abandonada por su novio, se siente muy sola en su apartamento. Katie (Graynor), todo un espíritu libre, va a quedarse sin un apartamento de ensueño a menos que encuentre una compañera de piso. De mala gana, deciden vivir juntas conscientes de que no tienen nada en común, hasta que Lauren descubre que Katie trabaja como operadora de una línea erótica y está convencida de que ahí existe una buena oportunidad de negocio. Su asociación comienza a dar buenos resultados económicos, pero su incipiente amistad se enfrenta a desafíos inesperados que bien podría dejar a las dos muy “colgadas”…

Larry Crowne, nunca es tarde

2011 | Larry Crowne

Larry Crowne es un tipo afable y servicial con los clientes, siempre gasta bromas a sus compañeros de trabajo en una gran superficie, pero... no tiene un título universitario, motivo por el que es despedido sin contemplaciones. Pende además sobre su cabeza la espada de una hipoteca a ejecutar sobre su casa. Total, que el tipo –que estuvo 20 años en la marina de cocinero– se matricula en la universidad, en un curso de oratoria y otro de economía. Para ahorrar en gasolina se compra una vespa y se hace un montón de amiguetes que tienen vespa. Además tiene de profe a una “seño” con la cara de Julia Roberts, que al principio es un poquito-bastante borde con los alumnos, pues está frustrada por un matrimonio sin amor y la poca asistencia de estudiantes a sus clases. Pero Larry, o sea, Tom Hanks, le hará cambiar. Comedieta romántica que supone el segundo largometraje de Tom Hanks tras The Wonders, y una nueva colaboración con Nia Vardalos, coguionista, a quien le produjo Mi gran boda griega. La idea es revalidar este mentado logro de película amable que te hace salir a gusto del cine. Para ello Hanks y Vardalos ha pergeñado una trama que quisiera ser una fábula capriana, de protagonista a lo Forrest Gump, que con su sencillez y bondad desarmantes logra que la gente a su alrededor mejore. Aunque en realidad se podía decir en castizo aquello de “To er mundo e güeno”, porque la mayoría de los personajes, a no ser el marido impresentable, son bastante buena gente, sin ir más lejos una chiquita llamada Talia se convierte en poco menos que la asesora de imagen y estilista de Larry, le cambia el nombre, el peinado, el vestuario, el diseño interior de su casa... El principal problema de este film en su inconsistencia, la arquitectura interna brilla por su ausencia. Una vez planteado el paro forzoso de Larry y su ingreso en la universidad, todo son divagaciones hacia no se sabe dónde. Hay algún elemento aislado que funciona, probablemente el mejor es el ejercicio final de oratoria de Larry, que alguno puede tachar de cursi, pero que más o menos funciona, y se entiende que para un actor es una perita en dulce. Resulta difícil hablar de química entre Hanks y Roberts porque su historia de amor, que uno podría prever de entrada –¿por qué otro motivo pagaría alguien la entrada de esta película?–, llega sin justificación bien avanzado el metraje, cuando la película ya no tiene mucho remedio.

4/10
Mi vida en ruinas

2009 | My Life in Ruins

Siete años antes de está película, la actriz de origen griego Nia Vardalos dio la campanada con la pequeña comedia Mi gran boda griega, que estuvo respaldada por el matrimonio Tom Hanks-Rita Wilson en la producción. Aquello prometía una carrera en el género para Vardalos, pero la serie televisiva que nació del film se estrelló en audiencia. El intento aquí de repetir la fórmula en el cine, de nuevo con la ayuda de los Hanks, no resulta muy afortunado. Donald Petrie (Miss agente especial, Dos viejos gruñones) fracasa en su esfuerzo por atrapar el espíritu mágico que hacía de Mi gran boda griega una película muy grata. Pero Mi vida en ruinas parece justamente eso, las ruinas de lo que podía haber sido una comedia con gracia.Georgia es una profesora de arte e historia griegos, que ha tenido que conformarse con trabajar de guía turística en la patria de Aristóteles y compañía. No le gusta nada su trabajo, sobre todo porque los turistas, más que deseos de cultura, lo que pretenden es diversión, playa, compras, recuerdos y demás zarandajas. Encima hay otro guía, Nico, que le hace la vida imposible para forzar su despido. El caso es que debe llevar al grupo B de una expedición, y aunque de entrada forman una amalgama insoportable -dos hispanas divorciadas y pechugonas, unos australianos que no hay quien los entienda, el típico 'gracioso', los americanos ignorantes, una adolescente enfurrañada con sus padres, y un conductor de autobús con pinta de troglodita...-, al final Georgia encontrará su “feji”, que parece que es como se dice en griego “mojo”, “chispa”, “luz interior”, o lo que sea.El planteamiento podía haber dado pie a gags simpáticos -cualquiera puede reconocer ciertas situaciones 'padecidas' cuando se hace un tour turístico-, e historias humanas, quizá sensibleras pero razonables. Pero una vez presentado el terreno en el que nos movemos, con las notas exóticas de rigor, el conjunto consiste en una serie de tópicos donde rivalizan la frivolidad con lo zafio, empañando lo que pretende ser una historia 'amable', de buenas vibraciones. Sin ir más lejos: ¿Quién se puede conmover con el personaje viudo de Richard Dreyfuss, que añora a su esposa muerta, si “se lo hace” simultáneamente con las dos turistas españolas, a pesar de ser un anciano? Y lo que parece una crítica a cierto turismo incapaz de apreciar la belleza y la historia queda completamente rebajada, porque en el fondo se acepta tal planteamiento, se supone que hay que aderezar las explicaciones con anécdotas picantes, en caso contrario aquello es un 'latazo', sin ningún interés.

3/10
Con el amor no hay quien pueda

2009 | I Hate Valentine's Day

A Genevieve no le gusta comprometerse en temas de amor, porque en el pasado su corazón sufrió demasiado. Ahora regenta una tienda de flores en Brooklyn y sus relaciones con hombres no duran nada, porque ella se las apaña para desaparecer cuando las cosas se ponen serias. Más difícil lo va a tener con Greg, un abogado de Atlanta que ha decidido dejarlo todo atrás y montar un restaurante en Nueva York. Fallido intento de Nia Vardalos de recuperar el éxito que tuvo con Mi gran boda griega –por la que consiguió la nominación al Oscar al mejor guión–, que también versaba sobre los amores entre ella misma y John Corbett. Pero, aunque es amable, aquí todo suena demasiado tópico, una historia enlatada que no ofrece gran cosa.

3/10
Connie y Carla

2004 | Connie and Carla

Dos aspirantes a bailarinas que nunca han alcanzado el éxito sobreviven sirviendo copas, hasta que un día son testigos accidentales de un asesinato. En la huida acabarán en un café teatro, haciéndose pasar por travestis. Segundo trabajo como guionista de Nia Vardalos, que como en la película que la hizo popular, Mi gran boda griega, ejerce también de actriz principal. Pero esta vez la inspiración es clara: el guión de Con faldas a lo loco, con sólo una ligera vuelta de tuerca. Hay eficaces gags y acompañan a la protagonista actores tan solventes como Toni Collette, la madre del niño de El sexto sentido, o David Duchovny, popular por Expediente X.

5/10
Mi gran boda griega

2002 | My Big Fat Greek Wedding

Toula Portokalos es una chica más bien feúcha, perteneciente a una numerosa y variopinta familia de origen griego, que reside en Estados Unidos. Cumplida la treintena de años, trabaja en el restaurante Dancing Zorba’s, que regentan sus padres. Sus horizontes vitales parecen estrechos, y el destino adjudicado por el patriarca del clan –casarla cuanto antes con un buen muchacho griego– no resulta mucho más atractivo. Y es que, desde pequeñita, a Toula le han inculcado que «las griegas decentes sólo pueden hacer tres cosas en la vida: casarse con hombres griegos, traer al mundo hijos griegos y hacer comida para todos hasta el día de su muerte». Deprimida de modo casi habitual, las cosas cambian cuando un apuesto desconocido entra en el restaurante. La ilusión de “pescar” un día un marido con esa pinta le lleva a esforzarse y a tomar decisiones propias, como la de estudiar informática. La familia, inicialmente, no está muy de acuerdo, pero al fin aceptan los hechos. Es la primera de una serie de decisiones que van a revolucionar a los Portokalos, y que culmina con la de prometerse en matrimonio con alguien que… ¡no es griego! Variaciones sobre el cuento del patito feo, que se transforma en cisne. Pues Toula es inteligente y decidida, y arreglándose un poco, resulta una mujer atractiva, capaz de enamorar a los hombres. Nia Vardalos es la creadora de este sencilla y divertida comedia romántica, y ella asume el papel protagonista de la trama. El resultado no ha podido ser más redondo, pues le ha valido sendas nominaciones a los Globos de Oro, como actriz y guionista, además de una nominación al Oscar al mejor guión original. ¿Y qué tiene de especial Mi gran boda griega? Pues no tiene nada, y lo tiene todo. Cautiva por su modestia, incluido el reparto de absolutos desconocidos. Presenta una amable historia romántica, donde lo definitivo no es el aspecto físico del ser amado. Habla de la familia, como asidero al que todos nos agarramos, y donde nos sentimos seguros, aunque a veces sintamos una cierta presión que nos asfixia. Recuerda el orgullo por la patria chica, el lugar de donde procedemos, sus logros y costumbres; y los excesos a que tal orgullo puede coincidir: sin estridencias, con ironía fina, que difícilmente podría ofender al nacionalista más recalcitrante, aunque tal vez quizá le haga reflexionar un poco. Porque todo lo que se cuenta está bañado con el bálsamo del humor, magnífico sentido del humor, que venimos echando en falta en las comedias más recientes. Momentos como el primer encuentro en la agencia de viajes, o el primer contacto de los padres americanos del prometido con los Portokalos producen, irremediablemente, la sonrisa, la risa, y hasta la carcajada.

6/10
El equipo fantástico

1997 | Team Knight Rider | Serie TV

El coche fantástico conoció tal éxito en los 80, que a continuación, en los 90, surgió esta serie, que era una especie de secuela. Aquí había un equipo compuestos por tres hombres y dos mujeres, una de ellas hija de Michael Knight, y conducían dos coches, una moto, un sidecar y un monovolumen, por supuesto superinteligentes, como K.I.T.T. Como la trama no era especialmente novedosa, sólo estuvo en antena una temporada. En el reparto estaba Nia Vardalos, luego famosa por Mi gran boda griega.

4/10
Yo y el mundo

1993 | Boy Meets World | Serie TV

Serie que sigue los pasos de Cory Matthews, el hijo mediano de la familia Matthews, desde que tiene 12 años. Su padre, Alan y su madre, Amy, no acaban de entenderle, su hermano mayor, Eric, no le presta demasiada atención, y su hermana Morgan es demasiado pequeña. Cory suele salir con Shawn Hunter, su mejor amigo, y se enamora de Topanga Lawrence, que se convertirá en su novia. Serie sobre adolescentes que gozó de una gran aceptación. Tiene muchos puntos en común con Aquellos maravillosos años y está protagonizada por Ben Savage, hermano de Fred Savage, el actor de aquella legendaria serie. Fred Savage participó en ésta como director.

6/10
Mi gran boda griega 2

2016 | My Big Fat Greek Wedding 2

En 2002, la entonces desconocida Nia Vardalos tuvo un éxito extraordinario cuando protagonizó Mi gran boda griega, comedia romántica interpretada y escrita por ella, que sacaba jugoso partido al modo de vida y a la mentalidad de una familia griega inmigrante en Estados Unidos. Tanto predicamento tuvo que fue nominada al Oscar al mejor guión. Catorce años después Vardalos intenta repetir éxito recuperando a la misma familia y entregando un film cortado por el mismo patrón. Toula Portokalos es ahora madre de una guapa jovencita de diecisiete años, Paris, (buen trabajo de Elena Kampouris), que está a punto de entrar en la universidad. Y fiel al modo de comportarse familiar atosiga a su hija, que sueña con estudiar lejos de casa y de unos familiares que confunden la compañía con la asfixia. Así, el abuelo Gus –que mantiene que es descendiente directo de Alejandro Magno– está empeñado en que la jovencita encuentre a un griego con quien casarse. Pero, cosas de la vida, quien va a pensar en matrimonio va a ser él cuando salga a la luz que no llegó a casarse con su adorada Maria. De modo, que si quiere recuperar su vida conyugal deberá pedir la mano de “su mujer” y llevarla hasta el altar. Ni que decir tiene que todos sus familiares estarán encantados con la propuesta. Ha pasado el tiempo pero no ha cambiado gran cosa en el tono disparatado y las rarezas de la peculiarísima familia Portokalos. Los gags de Mi gran boda griega 2 siguen teniendo mucho que ver con las obsesiones “helénicas”, las tradiciones y la estrechez entre los miembros de la familia. Los personajes son de lo más variopintos, con algunos especialmente extremos como el padre (Michael Constantine), machista empedernido pero calzonazos de corazón; la tía Voula (Andrea Martin), un terremoto siempre organizando la vida de los demás y tendente a dar su toque picantillo a la vida; los hermanos Nick (Louis Mandylor) y Angelo (Joey Fatone), simplones caraduras… Y por supuesto Toula (Nia Vardalos), una mujer que no puede escapar de su idiosincrasia griega aunque alucina continuamente del comportamiento de su propia familia. Además, ha dedicado tanto tiempo a ser madre que se ha olvidado de que es la esposa de Ian (John Corbett)... Todos ellos se hacen cercanos, entrañables, y los momentos divertidos son numerosos, mientras que el director Kirk Jones (La niñera mágica) logra imprimir el ritmo adecuado para que la cosa no se agoste. Sin embargo, es inevitable que el conjunto ya no suene a original y la frescura que generaba la historia de antaño funciona únicamente en ocasiones contadas. El resultado queda así como una comedia menor, aunque se vea con agrado.

4/10
Larry Crowne, nunca es tarde

2011 | Larry Crowne

Larry Crowne es un tipo afable y servicial con los clientes, siempre gasta bromas a sus compañeros de trabajo en una gran superficie, pero... no tiene un título universitario, motivo por el que es despedido sin contemplaciones. Pende además sobre su cabeza la espada de una hipoteca a ejecutar sobre su casa. Total, que el tipo –que estuvo 20 años en la marina de cocinero– se matricula en la universidad, en un curso de oratoria y otro de economía. Para ahorrar en gasolina se compra una vespa y se hace un montón de amiguetes que tienen vespa. Además tiene de profe a una “seño” con la cara de Julia Roberts, que al principio es un poquito-bastante borde con los alumnos, pues está frustrada por un matrimonio sin amor y la poca asistencia de estudiantes a sus clases. Pero Larry, o sea, Tom Hanks, le hará cambiar. Comedieta romántica que supone el segundo largometraje de Tom Hanks tras The Wonders, y una nueva colaboración con Nia Vardalos, coguionista, a quien le produjo Mi gran boda griega. La idea es revalidar este mentado logro de película amable que te hace salir a gusto del cine. Para ello Hanks y Vardalos ha pergeñado una trama que quisiera ser una fábula capriana, de protagonista a lo Forrest Gump, que con su sencillez y bondad desarmantes logra que la gente a su alrededor mejore. Aunque en realidad se podía decir en castizo aquello de “To er mundo e güeno”, porque la mayoría de los personajes, a no ser el marido impresentable, son bastante buena gente, sin ir más lejos una chiquita llamada Talia se convierte en poco menos que la asesora de imagen y estilista de Larry, le cambia el nombre, el peinado, el vestuario, el diseño interior de su casa... El principal problema de este film en su inconsistencia, la arquitectura interna brilla por su ausencia. Una vez planteado el paro forzoso de Larry y su ingreso en la universidad, todo son divagaciones hacia no se sabe dónde. Hay algún elemento aislado que funciona, probablemente el mejor es el ejercicio final de oratoria de Larry, que alguno puede tachar de cursi, pero que más o menos funciona, y se entiende que para un actor es una perita en dulce. Resulta difícil hablar de química entre Hanks y Roberts porque su historia de amor, que uno podría prever de entrada –¿por qué otro motivo pagaría alguien la entrada de esta película?–, llega sin justificación bien avanzado el metraje, cuando la película ya no tiene mucho remedio.

4/10
Con el amor no hay quien pueda

2009 | I Hate Valentine's Day

A Genevieve no le gusta comprometerse en temas de amor, porque en el pasado su corazón sufrió demasiado. Ahora regenta una tienda de flores en Brooklyn y sus relaciones con hombres no duran nada, porque ella se las apaña para desaparecer cuando las cosas se ponen serias. Más difícil lo va a tener con Greg, un abogado de Atlanta que ha decidido dejarlo todo atrás y montar un restaurante en Nueva York. Fallido intento de Nia Vardalos de recuperar el éxito que tuvo con Mi gran boda griega –por la que consiguió la nominación al Oscar al mejor guión–, que también versaba sobre los amores entre ella misma y John Corbett. Pero, aunque es amable, aquí todo suena demasiado tópico, una historia enlatada que no ofrece gran cosa.

3/10
Connie y Carla

2004 | Connie and Carla

Dos aspirantes a bailarinas que nunca han alcanzado el éxito sobreviven sirviendo copas, hasta que un día son testigos accidentales de un asesinato. En la huida acabarán en un café teatro, haciéndose pasar por travestis. Segundo trabajo como guionista de Nia Vardalos, que como en la película que la hizo popular, Mi gran boda griega, ejerce también de actriz principal. Pero esta vez la inspiración es clara: el guión de Con faldas a lo loco, con sólo una ligera vuelta de tuerca. Hay eficaces gags y acompañan a la protagonista actores tan solventes como Toni Collette, la madre del niño de El sexto sentido, o David Duchovny, popular por Expediente X.

5/10
Mi gran boda griega

2002 | My Big Fat Greek Wedding

Toula Portokalos es una chica más bien feúcha, perteneciente a una numerosa y variopinta familia de origen griego, que reside en Estados Unidos. Cumplida la treintena de años, trabaja en el restaurante Dancing Zorba’s, que regentan sus padres. Sus horizontes vitales parecen estrechos, y el destino adjudicado por el patriarca del clan –casarla cuanto antes con un buen muchacho griego– no resulta mucho más atractivo. Y es que, desde pequeñita, a Toula le han inculcado que «las griegas decentes sólo pueden hacer tres cosas en la vida: casarse con hombres griegos, traer al mundo hijos griegos y hacer comida para todos hasta el día de su muerte». Deprimida de modo casi habitual, las cosas cambian cuando un apuesto desconocido entra en el restaurante. La ilusión de “pescar” un día un marido con esa pinta le lleva a esforzarse y a tomar decisiones propias, como la de estudiar informática. La familia, inicialmente, no está muy de acuerdo, pero al fin aceptan los hechos. Es la primera de una serie de decisiones que van a revolucionar a los Portokalos, y que culmina con la de prometerse en matrimonio con alguien que… ¡no es griego! Variaciones sobre el cuento del patito feo, que se transforma en cisne. Pues Toula es inteligente y decidida, y arreglándose un poco, resulta una mujer atractiva, capaz de enamorar a los hombres. Nia Vardalos es la creadora de este sencilla y divertida comedia romántica, y ella asume el papel protagonista de la trama. El resultado no ha podido ser más redondo, pues le ha valido sendas nominaciones a los Globos de Oro, como actriz y guionista, además de una nominación al Oscar al mejor guión original. ¿Y qué tiene de especial Mi gran boda griega? Pues no tiene nada, y lo tiene todo. Cautiva por su modestia, incluido el reparto de absolutos desconocidos. Presenta una amable historia romántica, donde lo definitivo no es el aspecto físico del ser amado. Habla de la familia, como asidero al que todos nos agarramos, y donde nos sentimos seguros, aunque a veces sintamos una cierta presión que nos asfixia. Recuerda el orgullo por la patria chica, el lugar de donde procedemos, sus logros y costumbres; y los excesos a que tal orgullo puede coincidir: sin estridencias, con ironía fina, que difícilmente podría ofender al nacionalista más recalcitrante, aunque tal vez quizá le haga reflexionar un poco. Porque todo lo que se cuenta está bañado con el bálsamo del humor, magnífico sentido del humor, que venimos echando en falta en las comedias más recientes. Momentos como el primer encuentro en la agencia de viajes, o el primer contacto de los padres americanos del prometido con los Portokalos producen, irremediablemente, la sonrisa, la risa, y hasta la carcajada.

6/10
Con el amor no hay quien pueda

2009 | I Hate Valentine's Day

A Genevieve no le gusta comprometerse en temas de amor, porque en el pasado su corazón sufrió demasiado. Ahora regenta una tienda de flores en Brooklyn y sus relaciones con hombres no duran nada, porque ella se las apaña para desaparecer cuando las cosas se ponen serias. Más difícil lo va a tener con Greg, un abogado de Atlanta que ha decidido dejarlo todo atrás y montar un restaurante en Nueva York. Fallido intento de Nia Vardalos de recuperar el éxito que tuvo con Mi gran boda griega –por la que consiguió la nominación al Oscar al mejor guión–, que también versaba sobre los amores entre ella misma y John Corbett. Pero, aunque es amable, aquí todo suena demasiado tópico, una historia enlatada que no ofrece gran cosa.

3/10
Con el amor no hay quien pueda

2009 | I Hate Valentine's Day

A Genevieve no le gusta comprometerse en temas de amor, porque en el pasado su corazón sufrió demasiado. Ahora regenta una tienda de flores en Brooklyn y sus relaciones con hombres no duran nada, porque ella se las apaña para desaparecer cuando las cosas se ponen serias. Más difícil lo va a tener con Greg, un abogado de Atlanta que ha decidido dejarlo todo atrás y montar un restaurante en Nueva York. Fallido intento de Nia Vardalos de recuperar el éxito que tuvo con Mi gran boda griega –por la que consiguió la nominación al Oscar al mejor guión–, que también versaba sobre los amores entre ella misma y John Corbett. Pero, aunque es amable, aquí todo suena demasiado tópico, una historia enlatada que no ofrece gran cosa.

3/10

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