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Biografía

Massimo Popolizio

Massimo Popolizio

Massimo Popolizio

Filmografía
Bentornato presidente

2019 | Bentornato presidente

El campeón

2019 | Il campione

Christian Ferro es el jugador de fútbol estrella de la Roma, lo que no impide que la fama y la abundancia de dinero, más la muerte de su madre y la poca atención que le presta su madre, le conviertan en un jovencito inmaduro e irresponsable. Tras realizar con sus amigotes a plena luz del día un robo en una tienda de ropa en un centro comercial, sólo para echar unas risas, y ser pillado “in fraganti”, resulta obligado enmendarse, pues podría ser denunciado criminalmente por la dueña. Finalmente se evita este mal trago, pero a cambio de que acepte tener un profesor que le dé clases particulares para aprobar el bachillerato. Tras un riguroso proceso de selección resulta escogido Valerio Fioretti, que además de ser un buen docente tiene la virtud de no tener ni idea de fútbol, por lo que no le impresiona dar clases al famoso jugador. Debut en el largometraje de Leonardo D'Agostini, también coguionista, que ofrece una historia aleccionadora previsible, de jovenzuelo que va madurando y encuentra en el profesor una figura paterna, y de confrontación por parte del otro a sus personales fantasmas, él también tiene terrenos en los que actúa como un “peter pan”, no ha sabido afrontar una desgracia familiar. La subtrama romántica reitera la idea de persona que no se deja impresionar por el futbolista “celebrity”, y la idea de directivos y parásitos que se dedican a aprovecharse de Christian, sin prestar atención a su mejoramiento como persona, se apunta algo cansinamente. Las interpretaciones son correctas, pero a todo el conjunto le falta un hervor.

5/10
Il giovane favoloso

2014 | Il giovane favoloso

Giacomo Leopardi nació en Recanati en 1798. Fue un niño prodigio que creció bajo la mirada implacable de su padre, un hombre que poseía una biblioteca que era la envidia de los grandes cortes de Europa.

La gran belleza

2013 | La grande bellezza

El intelectual Jef Gambardella acaba de cumplir 65 años y lleva a la ciudad en que vive, Roma, en sus venas. Ante los demás adopta con frecuencia una pose cínica, desgarradoramente sincera a la hora de decir lo que piensa, y da rienda suelta a su ingenio y afilada lengua tanto en sus artículos para revistas como en las reuniones con sus amigos. Le gusta recorrer las calles de Roma, fijarse en la gente que tiene a su alrededor. Ha conocido a muchas mujeres, tiene prestigio profesional, y disfruta con los destellos de belleza que le proporciona la vida... Pero al tiempo está insatisfecho, a su edad está de vuelta de todo, ríe por no llorar, y laten en el fondo de su alma las inevitables inquietudes existenciales, también espirituales, ante la certeza de la muerte. Cuando dice que le gustaría escribir un libro sobre la nada, está siendo muy claro acerca de la encrucijada vital en la que se halla. Las películas de Paolo Sorrentino nunca son banales, arriesga con historias de personajes sorprendentes pero muy humanos, en los que pugna por asomarse el amor, como motor vital, ya estemos ante un gángster -Las consecuencias del amor-, un presidente del gobierno -Il divo- o un rockero que se viste de mujer -Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place)-. En La gran belleza repite con su actor favorito Toni Servillo, otra vez maravilloso, aunque en esta ocasión le rodea de numerosos personajes maduros como él, que conforman un pequeño microcosmos romano de personajes cansados, gente de Roma presentados al modo en que también lo han hecho otros compatriotas de Sorrentino, como Federico Fellini y Ettore Scola. De modo que junto al protagonista desencantado vemos a la artista de performances dándose de cabezazos, desnuda, contra una columna, al amigo que declara que cuando ya no se tiene fe, sólo queda la nostalgia, la mujer que se engaña al tratar de autoconvencerse de que se ha realizado en la vida, profesionalmente y con su familia, al vecino apartado del mundo tras una puerta de seguridad, al cardenal hablando de platos exquisitos, e, impactante, a la santa, esa suerte de madre Teresa que le recuerda al protagonista la importancia de las raíces. Con un esteticismo preciosista, música con coros e imágenes impactantes, belleza y tosca sensualidad, con un aire surrealista que debe mucho a Luis Buñuel y al citado Fellini, Sorrentino nos invita a un paseo embriagador; y en él, tras la capa de la "dolce vita" y el "dolce far niente", y suscitados por personajes patéticos, llueven los interrogantes de una búsqueda necesaria para todas las personas. Su canto de amor a Roma, más que a orillar las grandes cuestiones, invita a mirarlas de frente.

8/10
Benvenuto Presidente!

2013 | Benvenuto Presidente!

Gli sfiorati

2011 | Gli sfiorati

En el corazón de esta historia hay una bomba de relojería llamada Belinda, la hermana de Méte que vuelve a Roma para la boda de sus padres. Los dos chicos, muy distintos entre ellos y, sin embargo, hijos del mismo padre, apenas se conocen y tienen que compartir durante unos días la casa de la chica, en el centro de la ciudad. Belinda, diecisiete años, fugaz y solar, nunca  sale y vive sin tener preocupaciones aparentes. Méte, profundo y responsable, ha perdido su madre hace seis meses, y tiene una relación bastante complicada con su padre Sergio, comentarista deportivo de una televisión local, porque no acepta su estilo de vida y sobre todo su decisión de volverse a casar con la madre de Belinda, Virna. Belinda, Méte y luego Damiano, Bruno, Sofia y Beatrice Plana  son los jóvenes héroes de una generación que intenta vivirlo todo, agarrar todo lo que la rodea: el despilfarro, el caos en su estado más fluido,  las vicisitudes metropolitanas, el televisor siempre encendido que deja sus reflejos azules en habitaciones llenas de humo. La historia pone en escena los extraviados hermanos menores de los años dos mil, fijando su carácter líquido y acelerando su destino. Ellos son los “Sfiorati” (“Rozados”) en el escenario de una Roma que nunca ha sido tan eterna.

Mi hermano es hijo único

2007 | Mio fratello è figlio unico

1962. Accio Benassi es el pequeño de una familia obrera que malvive con insuficientes medios materiales en un pueblucho de Latina, en Italia. Tras fracasar en su paso fugaz por el seminario, y en su intento de estudiar una carrera de letras tras la negativa familiar, Accio regresa a su paupérrima casa para ser perito técnico. Su rebeldía propia de la adolescencia se desata aún más debido a las tendencias políticas de su hermano mayor Manrico, que se está erigiendo poco a poco en líder comunista del lugar. Así, Accio empieza a tontear con el fascismo, influido por un vecino que le trata como a un hijo. Los años pasan y las cosas siguen igual. Un día llega a casa Francesca, la guapa novia de Manrico, que enseguida congenia con Accio. Film costumbrista que recrea con mucha pericia la atmósfera de la Italia rural de los años 60 y 70. Los guionistas Sandro Petraglia y Stefano Rulli repiten de este modo la receta que ya ofrecieron en La mejor juventud, y de hecho esa clara referencia es también el mayor lastre de Mi hermano es hijo único. Porque lo cierto es que esta película es una repetición incompleta de los mismos elementos, sólo que con un poco menos de sorpresa, emoción, grandeza y definición de caracteres. Ahí están los dos hermanos muy distintos, casi opuestos, pero que en el fondo desean y luchan por lo mismo; ahí está la fuerza inquebrantable de la familia, cuyo amor de los padres es su mayor seguro; ahí está la lectura política de unos años convulsos de la historia europea, en donde las ideologías parecían la mágica solución a todos los problemas; ahí están las primeras experiencias amorosas, las dudas y las tristezas; ahí está el tono lírico y aventurero a la hora de narrar los hechos históricos, teñidos de nostalgia; ahí están los sufrimientos, las muertes, los hijos… El director Daniele Luchetti logra en conjunto una película estimable, rodada con sobriedad y puesta en escena realista, pero inevitablemente mucho menos sabrosa que el extraordinario film de Marco Tullio Giordana. Y es destacable el gran trabajo del joven Elio Germano, quien a veces parece un divertido e imberbe Robert De Niro, de ademanes dubitativos, parlantes y gestuales al más puro estilo “italianini”.

6/10
Las afinidades electivas

1996 | Le affinità elettive

Durante las guerras napoleónicas, un arquitecto se traslada a Toscana a pasar una temporada con un viejo amigo, que acaba de contraer matrimonio felizmente y al que le va a restaurar la finca donde reside. Todo va muy bien hasta que Eduardo se enamora de la hija adoptiva de la mujer de su amigo.  Cuidada adaptación de la clásica obra homónima de Goethe, dirigida por dos de los realizadores más interesantes de Italia, los hermanos Taviani. El reparto, encabezado por Isabelle Huppert, es soberbio.

5/10

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