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Biografía

Rosemary Harris

Rosemary Harris

93 años

Rosemary Harris

Nació el 19 de Septiembre de 1927 en Ashby, Suffolk, Inglaterra, Reino Unido
Filmografía
La familia Von Trapp

2015 | The von Trapp Family: A Life of Music

La historia de la familia Von Trapp, célebre por haber inspirado uno de los musicales más inolvidables de todos los tiempos, Sonrisas y lágrimas. Esta película de producción norteamericana se centra en las vicisitudes de la mayor de la familia, Agathe, que tuvo que pasar por muchas dificultades antes de poder marchar a Estados Unidos para dedicarse a la música. El film, está basado en las memorias de la propia Agathe Von Trapp. La producción está cuidada, aspecto que se incrementa gracias a las idílicas localizaciones de las montañas austriacas. Cuenta con el protagonismo de una correcta Eliza Bennett (Corazón de tinta) y además pueden verse entre los secundarios a intérpretes interesantes, como Matthew Macfadyen (Orgullo y prejuicio) o Rosemary Harris, que da vida a la protagonista en su edad madura.

6/10
Esto es la guerra

2012 | This Means War

Joseph McGinty, conocido como McG, se supone que era la gran esperanza blanca de Hollywood -o una de ellas- cuando cambió los videoclips por el cine con Los ángeles de Charlie, que a pesar de su ligereza recaudó una millonada. Pero luego McG se ha ido desinflando, pues la secuela no tuvo tanto éxito, mientras que Terminator Salvation no estuvo a la altura de lo que se esperaba. Mientras produce numerosas series, ahora se ha decantado en cine por una comedia romántica de presupuesto ínfimo en comparación con su entrega de la saga de los cyborgs asesinos. En Esto es la guerra, Lauren Scott, una soltera que trabaja en una revista de defensa de los consumidores, ha triunfado como profesional, pero se siente sola. Su amiga Trish le inscribe en una web de búsqueda de parejas, gracias a cual conoce a Tuck, un joven aparentemente ideal. Poco después, en un videoclub, entabla una conversación con un hombre atractivo que se llama Franklin Delano Roosevelt, aunque todos le conocen como FDR. Lauren se siente incapaz de decidirse, aunque ignora que ambos son muy amigos y que trabajan juntos como intrépidos agentes de la CIA. No resulta fácil mezclar acción y comedia romántica en la línea de Sr. y Sra. Smith, que no acababa de funcionar en ninguno de los dos géneros. En Esto es la guerra ocurre lo mismo, además de que todo parece irreal. Además, el guión es una sucesión de lugares comunes que aporta poco. Por suerte, se apoya en el trabajo de Reese Witherspoon, Chris Pine y Tom Hardy, que aunque no se esfuercen mucho, sí que logran darle cierta simpatía a sus personajes. Además, carece de pretensiones, y algún momento tiene su gracia.

4/10
¿Hay alguien ahí?

2008 | Is Anybody There?

Inglaterra, años ochenta. Los padres de Edwad, un niño de diez años, han convertido la casa familiar en una residencia para el cuidado de ancianos. Mientras la madre se encarga del negocio, el padre se enfrenta a una crisis de la mediana edad. El chico se siente fascinado por Clarence, un mago ya retirado. Aunque el desarrollo resulta previsible, la excelente interpretación de Michael Caine eleva la calidad de este drama de tono amable.

6/10
Spider-Man 3

2007 | Spider-Man 3

Tercera entrega de las aventuras del hombre araña, que mantiene el alto nivel de los filmes anteriores, basados en el superhéroe del cómic de Marvel de Stan Lee y Steve Ditko. La clave del éxito, una vez más, es un guión elaborado, lo que no significa planteamientos sesudos –no es eso lo que reclama la saga Spider-Man–, sino un buen puñado de ideas capaces de vertebrar la trama, y que suponen conflictos de entidad para los protagonistas. El director Sam Raimi repite en la escritura del libreto, y a él se suman su hermano mayor Ivan Raimi, y Alvin Sargent, que ya participó en la segunda película, y que demuestra solvencia –como hizo en los filmes Luna de papel y Gente corriente– para pintar personajes normales en situaciones extraordinarias. El nuevo film arranca en una aparente situación idílica para Peter Parker y Mary Jane Watson. El primero al fin ha conseguido el favor popular de los neoyorquinos, que sencillamente le adoran; su noviazgo con Mary Jane se ha afianzado y parece que las campanas de boda pueden sonar en cualquier momento. Mientras, ella ha sido seleccionada para cantar en un multipremiado musical de Broadway. Pero la felicidad perfecta en este mundo no existe, y pronto van a surgir obstáculos a esta felicidad: Mary Jane es expulsada del musical, y se siente anulada ante la popularidad de Spider-Man; y Harry Osborn sigue culpando a Peter de la muerte de su padre. Las cosas se complican más con la aparición de nuevos supervillanos: allí están el Hombre de Arena, un delincuente común con mala fortuna en la vida, que a resultas de un experimento radioactivo ha mutado su estructura genética; y un parásito llegado del espacio exterior en un meteorito, del que nacerá Venom, que primero va a tentar a Peter Parker, que así va a descubrir su lado más oscuro, y luego a un nuevo fotógrafo del Daily Bugle. Nadie es perfecto. No estamos marcados por el destino, cada uno se lo construye con sus propias decisiones. Hay que saber reconocer los propios errores y pedir perdón. El bien existe, y el mal también, y optar por el primero sirve para labrarse una felicidad duradera. Son ideas que todos reconocemos como auténticas, porque las tenemos grabadas muy adentro. El éxito de las aventuras de este superhéroe, frente a otros quizá muy apreciados, pero no tanto, tienen que ver, y mucho, con estas nociones. A partir de ellas tenemos un guión sólido y muy dinámico, donde el encontrarnos en una tercera entrega permite un mejor desarrollo de los personajes. En la referente a las escenas de acción, si bien hay algunas más convencionales –hemos visto ya tantas secuencias de efectos visuales…–, el Hombre de Arena es todo un hallazgo, y la escena de la grúa descontrolada es de una espectacularidad increíble. La trama combina bien esos momentos trepidantes con la exploración de los rincones más oscuros del superhéroe, la tentación de la venganza, el encerrarse en uno mismo y la capacidad de redención. Hay muchos y buenos momentos para el humor –el director del Daily Bugle siempre es una buena baza, pero también están propiciados por las escenas en que Parker “se desmelena”–, pero sin que esto lleve a dejar a un lado la idea del talento, que puede ser malgastado, o no. Ya puede ser uno un gran superhéroe, que eso no le convierte en necesariamente bueno, es más, tiene bastantes posibilidades por equivocarse y optar por lo contrario. La idea de libertad es muy importante en este film, y desde luego la salvación de Harry no puede venir de ninguna manera a través de un golpe de fortuna, su inesperado estado de amnesia.

7/10
Antes que el diablo sepa que has muerto

2007 | Before the Devil Knows You're Dead

Andy y Hank son dos hermanos con problemas. El primero, casado y sin hijos, es un ejecutivo de buena posición, pero que ha venido costeando últimamente su adicción a las drogas tomando prestado, temporalmente y sin decirlo, dinero de su empresa. El otro es un pobre diablo sin ocupación estable, divorciado, aunque amante de su hijita; sus apuros económicos le hacen retrasar el pago mensual de la correspondiente pensión. En tal tesitura, Andy proponer a su hermano un plan: robar la joyería de sus padres. Éstos no saldrán perjudicados, pues el seguro cubrirá todo; y ellos, que conocen bien el establecimiento, podrán tapar sus agujeros financieros. Lógicamente, pretenden que todo transcurra sin violencia. Pero Hank, encargado de ejecutar materialmente el atraco, no se atreve a hacerlo personalmente, y recurre a un tercero, que acude a la joyería armado. Se producirá un enfrentamiento entre el atracador y la madre, a resultas del cual muere el primero, mientras ella queda en coma. El título original del film alude a una frase hecha, que completa dice "A half hour in the paradise... before the devil knows you are dead", o sea, "media hora en el paraíso... antes de que el diablo sepa que estás muerto". Y precisamente se recoge ese espacio de tiempo infernal, en que el paraíso de los problemas superados y la felicidad no se da en absoluto, mientras los personajes deambulan como cadáveres ambulantes, antes de que, en efecto, el diablo se los cobre como piezas. El guión que dirige el veterano Sidney Lumet -83 años, 50 haciendo películas, éste hace su título número 44-, escrito por el novato Kelly Masterson, presenta una perspectiva completamente desesperanzada y fatalista, de personajes encerrados en una ratonera, y que se diría se empeñan en agravar las heridas producidas por la trampa en que se han metido. La estructura narrativa deconstruida, con los puntos de vista de distintos personajes -los dos hermanos y el padre- se revela eficaz, también por la vigorosa realización de Lumet, de hechuras muy clásicas y muy sólidas. Resulta impactante la escena del atraco, así como el resto de escenas de la parte que podríamos denominar criminal. Pero además hay personajes sólidos, con sus dramas bien atrapados, las miserias y mezquindades, las consecuencias no previstas, las decepciones y el afán de venganza. En tal sentido la película es muy cruda, porque los personajes carecen de cualquier tipo de asidero al que agarrarse: los hermanos han ido soltando amarras de las cosas que importan -sus respectivas familias-, para encadenarse a adicciones o incluso a una relación adúltera y secreta con la mujer del hermano; y el padre, una vez su esposa se encuentra en coma, sólo vive para dar con los cómplices del asesino. La película es plenamente coherente con la filmografía lumetiana, por ejemplo con Tarde de perros en su dibujo de una pareja de perdedores sin salida, que tratan de superar sus problemas con una acción criminal. Y coincide con una especie de 'revival' del cine de los años 70, que tiene actualmente representantes en títulos como Michael Clayton o American Gangster; de este período se hereda, además de ciertas temáticas y el escenario urbano (la amada Nueva York de Lumet), la violencia seca, el intenso dramatismo de las situaciones y ciertas concesiones gruesas y gratuitas al sexo (la escena de arranque y otras), que parecían superadas en el cine reciente. Están muy bien los actores: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, y Albert Finney, pues dominan los hombres sobre las mujeres, aunque Marisa Tomei y Rosemary Harris tenga un par de escenas de lucimiento, la confesión y el atraco respectivamente.

7/10
Belonging

2004 | Belonging

Jacob y Jess llevan una vida matrimonial perfecta y duradera. Viven en una casa idílica al lado de un río, y se ocupan de algunos parientes mayores de Jacob. pero las cosas cambian de la noche a la mañana, cuando un día Jacob se larga del hogar con una mujer más joven. Jess queda desolada, pero no le cabrá más remedio que ocuparse de sus obligaciones en su nueva vida. Drama televisivo, discreto y sobrio, basado en la novela de Stevie Davies. Destaca el buen hacer de la pareja femenina protagonista, compuesta por Brenda Blethyn (Secretos y mentiras) y Rosemary Harris (Conociendo a Julia).

4/10
Conociendo a Julia

2004 | Being Julia

Adaptación de una novela del británico Somerset Maughan, el film sigue a una actriz en la cumbre de su carrera. Bella y con talento, radiante en su madurez, Julia tiene un pacto no escrito con su esposo, empresario de teatro: en plan muy ‘british’, displicente y tolerante, cada uno hace lo que le viene en gana a la hora de mantener relaciones íntimas con otras personas. Pero la llegada de Tom, un joven admirador americano, va a alterar este orden de cosas. Julia, halagada por su cortejo, empieza a dar mucho qué hablar en los círculos de sociedad. Y un viejo amigo, que la aprecia, trata de hacerle ver, con delicadeza, que está siendo protagonista de una farsa, donde la vieja que tiene relaciones con el joven sólo puede ser objeto de las risas del público. Y en efecto, cuando entra en liza Sybil, una jovencita aspirante a actriz que querría actuar junto a Julia, Tom inicia con ella una aventura. Exploración del mundo del teatro, al estilo del clásico Eva al desnudo, donde un punto clave de sabiduría es ‘saber envejecer’. El film juega entre el paralelismo evidente entre lo que se representa en el escenario teatral y lo que es ‘el gran teatro del mundo’, la vida misma, en que cada persona interpreta un papel; y ahí, tantas veces, conviven una aparente sinceridad, a veces histérica, con el deseo de guardar las formas. El film, que dirige el húngaro István Szabó, cuenta con brillantes interpretaciones, sobre todo la de Annette Benning. Tiene buen ritmo, y si bien el derrotero de los dos primeros tercios del film resulta previsible, e insiste demasiado en las citas de alcoba, el quiebro que se produce hacia el final es de tal envergadura, que la historia se eleva a alturas insospechas. Nueva y magnífica mirada al mundo de la farándula, donde el humor no oculta las pequeñeces del corazón humano, cuando sigue la aguja del capricho momentáneo.

6/10
Spider-Man 2

2004 | Spider-Man 2

Esta vez su seguro servidor, el hombre araña, se subirá literalmente por las paredes con la aparición de un peligroso supervillano: el doctor Octopus. Ésta es la identidad que toma Otto Octavius, profesor y amigo de Peter Parker, el hombre araña. Un experimento fallido de Octavius con antimateria provoca la muerte de su esposa, y que unos sofisticados brazos mecánicos inventados por él se queden adheridos a su espalda. Estos hechos conmocionan tanto al científico, que pierde la razón y se convierte en un monstruoso delincuente. Para desgracia de Spider-Man, que está intentando dejar de ser un superhéroe, porque su doble vida apenas le deja tiempo para los estudios que acaba de iniciar en la universidad, su trabajo como fotógrafo del Daily Bugle, y el tener que ejercer incluso de repartidor de pizzas para poder llegar a fin de mes. El que dijo aquello de “segundas partes nunca fueron buenas” cambió de opinión cuando fue a ver el segundo Spider-Man. A estas alturas del siglo XXI se da por supuesto que en una gran superproducción los efectos especiales serán sorprendentes, que los actores resultarán creíbles y que la película estará muy bien rodada. Aún así la película  muchas veces fracasa por culpa de un buen guión. Aquí se intenta algo más. Los productores, conscientes de que se trata del personaje estrella de Marvel, y que la franquicia puede seguir produciendo dinero durante muchos años (Sony quiere rodar seis entregas), han decidido cuidar al milímetro el guión, que básicamente gira en torno a la pesada carga que supone ser Spider-Man. Pero Peter Parker no puede dejar de serlo a la ligera, porque es consciente de la responsabilidad que supone tener la fuerza proporcional de una araña, y generar fluido arácnido, entre otras habilidades sobrehumanas. Sam Raimi, director de las dos entregas, ha sabido captar sobre todo la humanidad del personaje central, el secreto que ha hecho de Spider-Man un cómic que continúa teniendo éxito cuatro décadas después de su creación. Pero también están llenos de la misma humanidad los secundarios. Harry Osborn, hijo del Duende verde de la primera parte, ofuscado por el odio hacia Spider-Man. Jonah J. Jameson, más conocido como J.J.J., malhumorado pero en el fondo entrañable director del periódico. La tía May, hiperprotectora de su sobrino pese a que éste es un superhéroe. Y sobre todo, Mary Jane, a quien por su importancia le dedicamos su propio recuadro más abajo. Y, por supuesto, el doctor Octopus.

8/10
Spider-Man

2002 | Spider-Man

Nueva York. Peter Parker es un chaval normal y corriente que vive con sus tíos en el barrio de Queens. Es aficionado a la fotografía y colabora en el periódico de su instituto. Además está secretamente enamorado de Mary Jane, una compañera de clase a la que él ve inaccesible, pese a que también es su vecina y la conoce desde hace tiempo. Su vida, por tanto, no se diferencia en nada de la de cualquier joven de su edad: clases, estudio, algún trabajo esporádico y vida familiar… Pero su rutina va a cambiar cuando accidentalmente reciba el picotazo de una araña modificada genéticamente. Peter adquirirá poderes arácnidos fabulosos: facilidad para trepar por paredes y techos, agudeza sensorial extraordinaria, rapidez de movimientos, fortaleza física y, cómo no, capacidad para tejer su propia tela de araña. Al principio verá en esas características un medio formidable de hacer dinero, pero un triste suceso le convencerá de que debe utilizar sus nuevos poderes para combatir el mal. En el otro platillo de la balanza hará contrapeso un megalómano de los negocios llamado Norman Osborn, que además es el padre de Harry, el mejor amigo de Peter en el instituto. Osborn realiza experimentos científicos para el gobierno, pero tras la negativa para poner en marcha su último proyecto decidirá experimentarlo consigo mismo. Como resultado, verá aumentada su inteligencia y su fortaleza, pero también se convertirá en un demente que pondrá en jaque a la ciudad de Nueva York. Nace así el Duende Verde, el mayor enemigo de Spider-Man. A la hora de hacer una película seguramente todos los directores se pregunten qué escondida clave han de tocar para lograr el éxito. Muchos aspectos tienen de funcionar para que la imagen de la pantalla impregne nuestras retinas durante años: historia atractiva, guión trabajado y coherente, personajes sólidos, actores eficaces… Y, sin embargo, quizá todo eso no baste para situar la película en el particular Olimpo de los espectadores. Hace falta algo más. Y si llamamos la atención sobre este aspecto es porque en los últimos tiempos hay dos ejemplos que cabe estudiar: Spider-Man y El señor de los anillos. ¿Por qué esa fascinación en los espectadores? Resulta esclarecedor que ambas películas se basen en historias previas que durante muchos años han gozado del favor de los lectores. Pero hay que añadir –y aquí está la clave misteriosa–, que es entre esos lectores fanáticos (en el buen sentido) donde hemos de buscar a los responsables de ambos proyectos cinematográficos. Antes de rodar Spider-Man, Sam Raimi era ya acérrimo seguidor del cómic de Marvel –a los 12 años sus padres le regalaron un cuadro de Spider-Man que todavía se encuentra sobre la cabecera de su cama en la casa donde creció– y por eso el proyecto le ilusionó como a un niño que estrena balón de fútbol, puso su alma en él y comunicó su entusiasmo a todo el equipo. Y eso se nota en la película. Es verdad que Spider-Man sobresale por su impresionantes efectos visuales, pero también es cierto que lo hace aún más por su historia. Y es que paradójicamente las piruetas técnicas se encumbran cuando se ponen al servicio de una trama dramática que interesa. Raimi (Darkman, Un plan sencillo), apoyado magníficamente en el cómic y en el guión de David Koepp (Parque jurásico, Misión imposible), ofrece un entretenimiento soberbio, con personajes sólidos, verosímiles, que dan lugar a relaciones psicológicas muy intrincadas. Se permite además aderezar la mezcla con gags tan divertidos como el entrenamiento del protagonista, todo un logro de naturalidad narrativa. Si a todo ello sumamos el magnífico trabajo del reparto, el éxito del que hablábamos al comienzo es cosa hecha. Tobey Maguire es sencillamente la encarnación del héroe solitario a su pesar, ese tipo normal cuyas responsabilidades son a veces un plato duro de tragar (¡pobre Mary Jane!). Y a Willem Dafoe (Platoon, Arde Mississippi) habría que apuntarlo como uno de los malvados más sobresalientes de los últimos tiempos. No todos los actores hubieran pasado el corte en la esquizofrénica escena del espejo. Él no sólo aprueba holgadamente sino que además se da el gustazo de ponerte los pelos como escarpias.

7/10
Éxito por los pelos

2001 | Blow Dry

Un año más el pueblo de Keighley celebra el campeonato del mundo de peluquería. Phil, el mejor peluquero de la localidad no participa en el concurso desde que le dejó su mujer hace 10 años. Pero cuando ésta le proponga volver a ganarlo, ¿estará Phil dispuesto a desbancar al vigente campeón? Alan Rickman, Natasha Richardson y Josh Hartnett se encargan de moldear con estilo esta simpática y a ratos divertidía comedia.

4/10
Premonición (2000)

2000 | The Gift

En un pequeño pueblo de Georgia, Annie Wilson (Cate Blanchett), viuda y madre de tres hijos, se gana la vida echando las cartas a sus vecinos para predecirles el futuro. A ella acuden, entre otros, Buddy, un joven desequilibrado en busca de esperanza, y Valerie, una joven que sufre tremendas palizas de un marido violento que no soporta que su esposa visite a la vidente. Aunque el trabajo de Annie no es demasiado bien visto por las autoridades locales, tras la desaparición de una joven, y debido a la falta de pruebas, la policía decide acudir a ella como única posibilidad de descubrir su paradero. En la línea de las últimas películas de suspense con tintes sobrenaturales, Premonición es un producto dignísimo gracias a las interpretaciones de un soberbio reparto, con mención especial para Cate Blanchett, Giovanni Ribisi (el joven médico de Salvar al soldado Ryan) y Keanu Reeves, este último en un papel muy distinto al que nos tiene acostumbrados. Sam Raimi recupera la sórdida habilidad que ya mostró en Un plan sencillo para plasmar con fidelidad el perfilado guión de Billy Bob Thornton, el cual se las arregla para que la historia atrape al espectador hasta el último fotograma. Algunas secuencias, como el primer encuentro de Blanchett con los prometidos Greg Kinnear y Katie Holmes, o la de sus siniestras visiones nocturnas en las ramas del árbol, están muy conseguidas y resultan verdaderamente inquietantes.

4/10
Sunshine (1999)

1999 | Sunshine

La Historia del siglo XX a través de tres generaciones de una familia húngara de origen judío. Odios y amores, risas y lágrimas, el deseo de lograr una posición en la sociedad y el precio que se puede (o se debe) pagar. El director húngaro István Szabó se enfrenta a una complicada película donde encajan a la perfección las intimidades de los personajes, con el marco histórico en el que transcurren sus vidas. Szabó pinta un cuadro de personajes vivos, creíbles, y conmueve, hace que nos interesen sus cuitas. Cuenta con un reparto estupendo donde Ralph Fiennes se muestra muy inspirado al dar vida a varios personajes distintos de la citada familia, sin que resulte forzado o ridículo. Como el actor, asegura, este film "analiza las más profundas emociones humanas". Una película a lo grande, al estilo de Doctor Zhivago o El barbero de Siberia.

7/10
Los secretos de la inocencia

1999 | My Life So Far

Dieciocho años después, Hugh Hudson y David Puttnam, director y productor respectivamente de la fantástica Carros de fuego, vuelven a formar dúo en este film para contar el paso del niño Fraser a la adolescencia en el entorno de una idílica finca. Los personajes pintorescos, como el padre, un inventor medio chiflado, la madre con los pies en el suelo, el tío y su novia francesa, le marcan de modo decisivo. El reparto es verdaderamente superestelar.

7/10
Hamlet (1996)

1996 | Hamlet

El cineasta y actor británico Kenneth Branagh (Enrique V, Mucho ruido y pocas nueces, Trabajos de amor perdidos filmó una de las mejores adaptaciones de la celebérrima obra de Shakespeare, sobre la venganza. El texto había sido llevado al cine anteriormente por directores como Laurence Olivier y Franco Zeffirelli. Branagh corrió el enorme riesgo de respetar casi al máximo el texto original, lo que se traduce en cuatro horas de metraje. La principal baza de Branagh es que siendo él mismo un actor excelente, es capaz de rodearse de los intérpretes más brillantes. Escoge significativos nombres del teatro inglés (Judi Dench, Derek Jacobi, John Gielgud), e incluso leyendas del cine americano (Charlton Heston, Jack Lemmon), a veces con interpretaciones breves, pero intensas. Él mismo borda el personaje que se ha reservado: el protagonista. Además, Branagh consigue darle dinamismo al texto teatral, mediante una utilización hábil de los recursos visuales. Destacan secuencias  como el encuentro de Hamlet con la figura fantasmagórica de su padre o el monólogo más célebre, el “ser o no ser”, que Branagh recita delante de un espejo.

7/10
Tom y Viv

1994 | Tom & Viv

Thomas Stearns Eliot es un poeta norteamericano de éxito que se casa con Vivien Haigh-Wood, una mujer algo desequilibrada. Poco a poco la situación se vuelve insostenible en el matrimonio, y Eliot acaba ingresando a su esposa en un manicomio, donde vivirá el resto de sus días. Brian Gilbert (No sin mi hija) dirige esta biografía del célebre poeta y dramaturgo, autor de "Cuatro cuartetos" y premio Nobel en 1948, que es, a su vez, una adaptación de la biografía que escribió Michael Hastings. El director cuenta una historia de un modo libre pues hay aspectos de la vida del poeta que no ocurrieron tal y como muestra en el film. La película tiene buena ambientación de la época y destacan los decorados, así como la música. De todos modos, se echa de menos mayor fondo en el personaje de Thomas Stearns Eliot, interpretado por Willem Dafoe (La última tentación de Cristo), que raras veces decepciona. Sin embargo, sí resulta plausible el personaje y la actuación de Miranda Richardson (El imperio del sol) como la perturbada esposa.

5/10
Los niños del Brasil

1978 | Boys from Brazil

En Sudamérica, el doctor Mengele reúne a un grupo de jóvenes para un misterioso proyecto que devuelva el poder a los nazis. Un veterano investigador intenta detenerles. Impactante cinta de intriga del director de El planeta de los simios (1967). Laurence Olivier fue nominado a los Oscar al mejor actor.

6/10
Holocausto

1978 | Holocaust | Serie TV

Miniserie de dos capítulos que cuenta las desventuras de los Weiss, una familia polaca y judía que vive en pleno horror nazi, la marginalización y exterminio de su comunidad. Magnífico retrato de una parte de la historia, en concreto, la que aconteció al pueblo polaco en la Segunda Guerra Mundial. La producción hizo un gran trabajo en cuanto fotografía y documentación histórica, y por ello, la serie se llevó varios premios Emmy y Globos de Oro, y del reparto destaca los nombres de James Woods o Meryl Streep, quienes se encontraban también entre los galardonados.

6/10
La mosca tras la oreja

1968 | A Flea in Her Ear

Gabrielle sospecha que su marido tiene un lío con otra mujer, así que le acecha para pillarle en plena infidelidad. Adaptación de la obra de teatro de Georges Feydeau.

4/10
Uncle Vanya

1963 | Uncle Vanya

Cuidada adaptación de la obra de Anton Chekhov, con un reparto británico de campanillas. Se trata de un prodigio de introspección en la psicología humana, al describir la estancia en una casa de campo de una serie de personajes que muestran lo inane de sus vidas, la dificultad para imprimir en ellas un auténtico sentido. Quizá el mayor defecto es la excesiva teatralidad de la puesta en escena.

6/10
El ojo de cristal

1957 | The Glass Eye | Serie TV

Dos hermanos revisan las cosas dejadas por la difunta solterona Julia. Él le contará a ella la desdichada historia de amor que vivió la pobre Julia, simbolizada en un ojo de cristal. En efecto, la desdichada mujer llevaba una vida solitaria, cuyo único aliciente era llevar al hijo de una vecina al cine o a algún espectáculo. En una de estas ocasiones queda fascinada por Max Collodi, un ventrilocuo que tiene un divertido número con su inseparable muñeco George. Comenzará a escribirles encendidas cartas de amor, hasta que se produce la primera cita.Se trata de uno de los mejores episodios de "Alfred Hitchcock presenta". Aunque la voz en off del narrador agota un poquito, la historia toma un giro tan sorprendente y patético, que compensa ese ligero defectillo. Gran trabajo de Jessica Tandy como la protagonista.

7/10
El hermoso Brummell

1954 | Beau Brummell

A principios del siglo XIX, George Bryan Brummell (Stewart Granger), es un ilustre y presumido capitán, y hombre de confianza del príncipe de Gales (Peter Ustinov). El aristócrata, al que todos le llaman 'el bello Brummell', lleva una vida desahogada llena de sastres, zapateros, lujos y mujeres bellas, pero un día las cosas cambian, ya que se descubre una conspiración contra el rey Jorge III, donde Brummell está involucrado. Película basada en la vida real de este personaje, un snob exhibicionista, altivo y vanidoso que se convirtió en ministro de la moda y embajador del buen gusto, y que acabó sus días tristemente arruinado. El film derrochó en decorados, vestuario y maquillaje, pero no cuajó ante la crítica a pesar de contar con grandes actores como Peter Ustinov, el único que se salvó de la quema. Elizabeth Taylor que fue muy exigente y caprichosa durante el rodaje, pasó casi desapercibida.

5/10

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