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Biografía

Thomas Haden Church

Thomas Haden Church

60 años

Thomas Haden Church

Nació el 17 de Junio de 1960 en Yolo, California, EE.UU.
Filmografía
Hellboy

2019 | Hellboy

Nueva adaptación de las andanzas del diabólico personaje de cómic de Dark Horse creado por Mike Mignola. Si ya la versión con dos películas de Guillermo del Toro resultaba algo cansina, la nueva revisitación a cargo del poco conocido Neil Marshall consigue ganarle en tono plomizo. En muchos momentos de visionado del film viene a la cabeza esa frase manida de "esto parece un tebeo", lo que alguien podría considerar virtud, pero que es expresión muy utilizada cuando una narración acumula situaciones sin ton ni son, muestra personajes que se mueven de un lado a otro como si existiera el tiempo cero, y abusa de frases humorísticas en situaciones dramáticas. Nos remontamos a los tiempos del rey Arturo, en que éste logró vencer a Nimué, la Reina de Sangre, y tras trocear su cuerpo, selló los pedazos en herméticos cofres. Luego, ya en la actualidad, Hellboy es una criatura infernal que aún ignora sus orígenes, está muy unido a su "papá" y trabaja para una agencia secreta del gobierno de actividades paranormales. El caso es que Nimué va a volver a la vida dispuesta a desatar el apocalipsis, y le gustaría que Hellboy fuera su aliado. Lo anterior es la descripción sencilla de la trama del film. Porque a lo largo del metraje hay espacio para la lucha libre a la mexicana, los nazis, los duendes ladrones de bebés, las hermandades secretas, las videntes, los transformistas y los frailes que han hecho voto de silencio. Nada que objetar a tal mezcolanza, si sirviera al propósito de dar consistencia a una historia sólida, capaz de emocionar en algún momento. Pero el guión de Andrew Cosby renuncia a crear verdaderos conflictos y emociones, y los personajes no parecen alterarse por nada, véase cuando a Hellboy le explican quién es su mamá. La idea de un demonio, Hellboy, que pasaría de ser ángel caído a ángel elevado, por así decir, investido de una "sagrada misión", ni siquiera se roza, y francamente, importa un bledo. Al no superconocido David Harbour le toca dar vida al musculoso personaje colorado de poderosa musculatura y recubierto de maquillaje, y en fin, se limita a estar, igual que el resto del reparto. Así que lo que queda es la acción y el enorme esfuerzo de producción, con borrachera de efectos visuales y diseño de criaturas que parecen recién salidas de Mordor, donde destaca la pelea con los gigantes. Al que le guste eso, tal vez disfrute del film.

4/10
La familia que tú eliges

2019 | The Peanut Butter Falcon

Una deliciosa y fresca cinta de aventuras contemporáneas, claramente deudora de la narrativa de Mark Twain, es como si estuviéramos viviendo nuevas andanzas de Huckleberry Finn o Tom Sawyer, ya que los protagonistas viajan, navegan y se meten en líos perseguidos por delincuentes, mientras forjan su singular camaradería. Describe la amistad improbable entre Zak, inocente y bondadoso joven con síndrome de Down fugado de la residencia de ancianos estatal que le acogía, y Tyler, tipo asocial con problemas desde la muerte de su hermano. Contra pronóstico, éste ayudará al otro en su peculiar sueño de conocer a un luchador de wrestling al que admira, y que podría introducirle en tan singular disciplina. Aunque les pisan los talones una cuidadora del centro, la dulce Eleanor, y dos matones que quieren saldar cuentas con Tyler. Los debutantes Tyler Nilson y Michael Schwartz escriben y dirigen su film con buen pulso, con un desarrollo de la relación de los personajes protagonistas en línea con la oscarizada Rain Man. La idea, también con Eleanor, es subrayar la fuerza de los lazos que llevan a constituir una familia. Arriesgan y logran nota alta en el clímax de la pelea, arriesgadísimo, pues la línea entre lo sublime y lo ridículo, ya se sabe, puede ser muy tenue, y el caso es que funciona a la perfección. Zack Gottsagen, que es realmente Down, demuestra una enorme naturalidad, al estilo de Jesús Vidal en la celebrada Campeones. Y está muy bien arropado por todo el reparto, donde Shia LaBeouf y Dakota Johnson saben mostrar su lado más encantador.

7/10
La venganza se sirve fría

2016 | Crash Pad

Divorce

2016 | Divorce | Serie TV

Padres por desigual

2015 | Daddy's Home

Brad tiene una familia estupenda y un buen trabajo en una importante radio. Es feliz con su mujer Sara y con sus hijos Dylan y Megan, a los que adora. El problema es que Brad no es su verdadero padre y por eso su mayor ilusión es que los pequeños dejen de llamarle Brad y empiecen a decir “papá”. Pero, cuando parece que su sueño puede hacerse realidad, la familia recibe la visita del padre real, Dusty, un tipo malote y aventurero que amenaza el status de Brad debido a la gran influencia que tiene sobre sus hijos. Es entonces cuando el papá y el padre adoptivo emprenden una batalla campal por ganarse el corazón de los pequeños. Tiene su gracia el sencillo planteamiento del director y guionista Sean Anders, curtido en comedias alocadas y superficiales que han tenido cierto tirón ante el público, como Jacuzzi al pasado, Somos los Miller o Cómo acabar sin tu jefe 2. En el film que nos ocupa ofrece una comedia típica estadounidense, de esas de usar y tirar, que no es más que una mera sucesión de situaciones ridículas y esperpénticas, con gags de todo tipo centrados en la rivalidad de los dos “papás”. Aunque no falten algunos chistes groseros, se agradece el tono generalmente familiar por el que se decanta Anders, y justo es reconocer que hay numerosos momentos graciosos. De fondo, sin embargo, se quiere restar importancia a una situación que es verdaderamente penosa, la de tantos matrimonios fracasados cuyas consecuencias sufren los hijos, que descubren en su más tierna infancia que tienen dos padres. Porque aquí no hay arreglo posible, tan sólo “otro” tipo de familia más… Todo el peso cómico de Padres por desigual está apoyado en los gags provocados por las payasadas de Will Ferrell (en ese típico papel de patoso de buen corazón) y del cachas Mark Wahlberg, con rol de chulito cool y enrollado que le gusta hacer de vez en cuando. Junto a ellos acompañan dos secundarios con gracia: el aprovechado gorrón Hannibal Buress y sobre todo Thomas Haden Church, en el papel del jefe de Ferrell. Varias escenas suyas son ciertamente despiporrantes.

4/10
Max

2015 | Max

Un perro, pastor belga malinois, que ha servido junto a los marines en la Guerra de Afganistán, regresa a Estados Unidos y se queda a vivir en la familia de quien fuera fuera su adiestrador, el cual ha sufrido una experiencia sumamente traumática. Sentido drama familiar, con su punto de aventuras, servido por el más que competente director Boaz Yakin (Fresh, Titanes. Hicieron historia). Cuenta una historia entrañable, que contiene elementos violentos y que muestra que el amor de los animales puede ser un bálsamo adecuado para las heridas del alma humana.

6/10
El cielo es real

2014 | Heaven Is for Real

Una película basada en una historia real. Todd Burpo, pastor en una iglesia metodista, pequeño empresario, padre de familia, con dos niños, vivió la terrible experiencia de ver como su pequeño hijo Colton, de cuatro años, estuvo al borde la muerte. Tras pedir oraciones a amigos y fieles de su congregación, el chaval se salvó. La sorpresa de Todd fue grande cuando poco después, con gran seguridad y sin hacer alarde de ello, el pequeño Colton empezó a dar datos sueltos, de que había estado en el cielo, además de que había sido testigo de cómo habían reaccionado sus padres en aquellos momentos de angustia. Él y su esposa Reilly empiezan a verse sobrepasados por algo que no entendían, mientras les tocaba enfrentarse a las dificultades económicas cotidianas, y al interés mediático y de los fieles de la iglesia. El film coescrito y dirigido por Randall Wallace -el guionista de la oscarizada Braveheart- tiene el mérito de plantear, tomándosela muy en serio, la premisa del título: el cielo, un lugar de felicidad eterna con Dios, después de esta vida, sería algo real, auténtico, no una fantasía que se utiliza a modo de consuelo en momentos de dolor, sin más valor. Para ello toma el best-seller escrito por el propio Todd Burpo, y afronta el desafío de convertirlo en película. Tarea complicada, pues el libro original tiene la frescura del testimonio escrito en primera persona, y ahí sobresalía la viveza con que se contaban las dudas en el momento en que Colton está a punto de morir, y la inocencia infantil de niño que va desvelando poco a poco su experiencia, nunca intentando hacerse el importante o el interesante. En cine Wallace resuelve de modo desigual, porque no quiere cargar la mano en los momentos de angustia, quizá pensando que a los espectadores no les gusta ir al cine a sufrir. Y porque se empeña en buscar y crear conflictos argumentalmente interesantes, lo que le hace perderse en cuestiones colaterales, como el incendio al que acude Todd, bombero voluntario. También tiene dificultades en las escenas celestiales, el riesgo de lo empalagoso y cursi está ahí, y le toca moverse en el filo de la navaja, no siempre exitosamente. En cualquier caso, El cielo es real sabe incidir, además de en la cuestión sobrenatural y en el sentido del dolor, la cruz, en la idea de presentar una familia normal, a la que le cuesta llegar a final de mes, con padres e hijos que se quieren, con buenos amigos. Y que son buenas personas, pero no siempre actúan del mejor modo posible. El niño, Connor Corum, demuestra naturalidad ante la cámara, aunque quien sobresale especialmente es Greg Kinnear, sobre todo en las escenas en que trata de sonsacar a su hijo con cierta habilidad, para que el pequeño no se sienta coaccionado o impelido a inventar "cosas bonitas". En cambio Kelly Reilly, que da vida a la esposa, pese a su agradable presencia física, resulta más bien "sosita".

6/10
John Carter

2012 | John Carter

Un veterano de la guerra de secesión americana llamado John Carter se ve transportado misteriosamente a Marte, donde también se libra una contienda civil entre distintas facciones. Allí es recogido por unos larguiruchos nativos y la distinta gravedad le permite dar saltos espectaculares. Y aunque está desengañado en lo referente a tomar partido por alguien, su encuentro con la bella princesa Dejah Thoris, de aspecto humano, le hará recapacitar. Pues el rey Tardos, el padre de Dejah, ha convenido un matrimonio con el agresor de su pueblo para preservar la paz. John Carter es una adaptación de la primera entrega de la "Serie de Barsoom" de Edgar Rice Burroughs, autor más conocido por sus novelas de Tarzán. Son aventuras a la vieja usanza -una línea que Disney parece haber decidido explotar a fondo, tras el éxito de la saga Piratas del Caribe, y títulos como Prince of Persia: las arenas del tiempo-, y que sin duda inspiraron a George Lucas en su saga La guerra de las galaxias, visto este film se diría que hay un intercambio de influencias entre el mentado cineasta y el legado Burroughs, y ahora la adaptación se tomaría su revancha, pues muchas criaturas y el look desértico de Marte recuerdan a las galácticas películas. El resultado es simplemente correcto, un entretenimiento bastante naif, con escaso sentido del humor y que deja frío. Decepciona un tanto Andrew Stanton, director de joyas pixarianas como Buscando a Nemo o WALL·E, puestos a comparar, ha salido mejor librado Brad Bird de su salto de la animación a una historia con actores de carne y hueso con Misión imposible: Protocolo fantasma. Para empezar, le cuesta situar enseguida al espectador en esta demasiado larga película, con sus saltos desconcertantes de Marte a Nueva York, de aquí al lejano Oeste, y luego otra vez a Marte; que tal planteamiento esté justificado por el desenlace, cerrar el círculo, no parece razón suficiente, pues sencillamente descoloca. Luego existe un problema con el reparto, con desconocidos muy sosos y poco carismáticos en los principales papeles. La idea parece haber sido la de hacer el gasto en secundarios con salarios razonables y, sobre todo, en los espectaculares efectos especiales, donde hay que admitir que las muchedumbres de marcianos o las maquetas de las naves están bastante conseguidas.

5/10
Un lugar para soñar

2011 | We Bought a Zoo

Hollywood es a veces bastante injusto. A pesar de ser el responsable de éxitos como Casi famosos o Jerry Maguire, el valioso realizador Cameron Crowe se vio relegado a pasar seis años en dique seco tras el fracaso de Elizabethtown, de 2005. En 2011 ha vuelto al tajo con un par de trabajos en el terreno del documental y Un lugar para soñar, adaptación del libro de Benjamin Mee, que cuenta su experiencia real. A Matt Damon le corresponde interpretar en la pantalla al tal Mee, padre de un hijo adolescente y una niña pequeña, desconsolado tras el prematuro fallecimiento de su esposa. Tras dejar su empleo como reportero, se dispone a buscar una casa nueva para cambiar de aires y superar la tragedia. Encuentra en las afueras de la ciudad una que se ajusta exactamente a lo que esperaba, pero ésta resulta ser parte de un viejo zoológico a cargo de la joven Kelly Foster y su equipo, que llevan un tiempo trabajando sin cobrar. El lugar sólo se vende a aquel que esté dispuesto a hacerse cargo de los animales, pero Mee, pese a las reservas de su hermano y a su inexperiencia en el sector, decide lanzarse a la aventura y tratar de reabrir el lugar al público. Por primera vez, Crowe rueda un film digerible por el público de prácticamente cualquier edad, con un tono casi de película familiar. Él mismo se ha encargado de coescribir el guión adaptado con Aline Brosh McKenna, autora de títulos como El diablo viste de Prada. La trama resulta premeditadamente predecible, y además, el film está rodado con un academicismo ejemplar. A pesar de todo, el realizador, más habituado a contar sus propias experiencias en películas medio autobiográficas, que a encargos como Vanilla Sky y esta cinta, parece hacer suyo el periplo vital de Mee, y aspectos como la relación de éste con sus hijos parecen auténticos, quizás porque Crowe ha incorporado elementos de experiencias propias con sus vástagos. Además, es un film muy positivo sobre la necesidad de recuperar la alegría aún habiendo sufrido un duro golpe, y el valor de la perseverancia y del trabajo bien hecho. Es también un elogio de las personas capaces de asumir un riesgo tremendo en la vida lanzándose a la aventura de tomar las riendas de una empresa de éxito incierto. Una de las señas de identidad del cineasta desde Solteros –el título que le consagró– es su somera descripción de los numerosos personajes que suelen aparecer en sus películas, apoyándose en un buen reparto. En un papel más cercano que Bourne y sus personajes habituales, Matt Damon parece encontrarse muy cómodo, sobre todo en sus secuencias con la adorable niña Maggie Elizabeth Jones, que a pesar de su corta edad ya tiene en su haber títulos como Footloose (2011). Scarlett Johansson cumple como jefa de un equipo tan variopinto como entrañable, formado por tipos como el excéntrico Peter MacReady, utópico diseñador del recinto del zoo, al que sabe dar lustre el veterano Angus Macfadyen (Braveheart). Son también dignos de mención los jóvenes Colin Ford y Elle Fanning, el antagonista de la función, un duro inspector interpretado por John Michael Higgins (Arrested Development), y sobre todo el mordaz pero cálido hermano del protagonista, al que da vida el gran Thomas Haden Church. No falta, como en todo el cine de Crowe, una buena recopilación de apropiados temas musicales para subrayar los momentos decisivos.

6/10
Killer Joe

2011 | Killer Joe

Padre e hijo, contando con la segunda esposa del primero, contratan a un asesino a sueldo para matar a la madre de la familia, y poder cobrar el seguro y solventar así ciertas deudas. Como carecen de liquidez, aceptan la condición del asesino de un anticipo en forma de pagos sexuales que debe conceder la hija del clan, algo que ella de entrada ignora. Es la segunda vez que William Friedkin adapta una obra de teatro de Tracy Letts, tras Bug, de 2006. Mucho después de El exorcista, de 1974, cabe decir que este film tiene algo de diabólico en lo referente al deleznable pacto tramado a espaldas de una joven ingenua que ha crecido con una familia desestructurada. Según Friedkin, ella sería una Cenicienta y el asesino su inesperado príncipe encantador. Como se ve, se trata de humor salvaje y retorcido, servido aquí con descarnadísima brutalidad, lo que incluye pasajes de sexo y violencia paródicos que retrotraen al cine de Quentin Tarantino. En sus primeros pasos el film recuerda a la película que cerró la filmografía de Sidney Lumet, también con referencias al demonio, Antes que el diablo sepa que has muerto. Como en ese film, Friedkin destaca en la impecable puesta en escena y pinta a una familia, por así llamarla, en estado de putrefacción, donde cualquier cosa que pueda llamarse amor brilla por su ausencia. Emile Hirsch da vida al hijo que debe dinero por un asunto de drogas, Thomas Haden Church es el padre colgado, Juno Temple la hija que parece que vive en otro planeta, Gina Gershon la segunda esposa. Para el papel de asesino impasible y pervertido se ha contado con Matthew McConaughey, que como en Lone Star interpreta a un policía texano, en este caso de rasgos muy especiales. El adecuado reparto y el ritmo ágil, junto al buen mal rollito que suelen generar las películas tarantinescas puede agradar a cierto público entregado a este tipo de propuestas deshumanizadoras, pero no al resto. Friedkin parece dar otra vuelta de tuerca al humor negro con un final de gran guiñol, exagerado y absurdo, como tratando de clavar en el cerebro del espectador la idea de que estamos tocando fondo. Si alguien pillará esa idea, ése es otro cantar.

6/10
Rumores y mentiras

2010 | Easy A

Hay que ver lo dan de sí los institutos en Estados Unidos. Es el gran reclamo para los adolescentes y el caldo de cultivo para guionistas poco exigentes. Sea como fuere es una pena que salvo felices sorpresas –como Brick, Elephant, Precious, Juno o rarezas tipo Ghost World– el tono general de este tipo de filmes es el de la comedia guarra o la soberana tontuna frívola. En este caso, el director de Guerra de Cheerleaders vuelve a entregar otra comedia ligera, ligera, en torno a las relaciones sexuales precoces entre estudiantes. El recurso literario a "La letra escarlata" de Nathaniel Hawthorne sencillamente no cuela. La película se inicia con Olive, una joven estudiante, que se dirige al espectador para contar cómo empezó todo... En realidad Olive está grabando un vídeo en internet para explicar a la gente de su instituto la verdad sobre su vida sexual. Suena un poco raro, pero no lo es tanto. Porque pronto nos enteramos del malentendido: para evitar que su entrometida amiga Rhiannon la atosigue continuamente Olive le miente diciendo que ha perdido la virginidad con un chico. Esa revelación la hace en el baño de chicas, y, claro, tiene la mala suerte de que allí se encuentra Marianne, líder de un grupo religioso de estudiantes que parecen salidos de un manicomio. Los rumores sobre su promiscuidad llegarán al último estudiante, hasta que su fama de golfa sea clamorosa. Formalmente el guión quiere esforzarse en contar las cosas de modo original, idea a la que se suma el director Will Gluck, que se lo pasa en grande con la cámara, con aceleraciones, ralentizaciones, música atropellada, etc. Pero todo ese envoltorio se da de bruces con la cuestión principal: el planteamiento. Todo es absolutamente irrelevante en esta comedia verdusca, que abusa de la procacidad y de los personajes trillados: el zorrón verbenero, el chico gay, el profesor chuli, la psicóloga histérica que se acuesta con el estudiante, el chico ideal, la inteligente protagonista... Y para llegar al culmen del tópico ridículo se pinta a los cristianos como si fueran retrasados mentales. Muy agudo. Es cierto que no todo es malo. La actriz Emma Stone tiene un futuro prometedor como ya demostró en Bienvenidos a Zombieland. Posee verdadera chispa, es guapa y tiene una despectiva arrogancia llena de encanto que sabe insuflar con eficacia al personaje de Olive. De todas maneras, los mejores momentos son los que regalan sus padres en la película, interpretados por Patricia Clarkson y Stanley Tucci. ¡Qué buen rollo! Se lo pasan pipa los dos, y ofrecen gags muy logrados que arrancarán seguro las sonrisas que en otros momentos brillan por su ausencia.

4/10
Imagine

2009 | Imagine That

Evan Danielson es un brillante asesor financiero que comienza a perder fuelle en el trabajo por culpa de un insoportable compañero, que está decidido a pasar por encima de él para conseguir un aumento de sueldo. Su situación profesional es difícil y encima su ex mujer le recuerda que, durante toda una semana, tiene que hacerse cargo de su hija Olivia. Al principio se niega en rotundo, aunque la situación cambia inesperadamente cuando descubre que la mantita de la niña es mágica. Efectivamente, Olivia siempre va acompañada de esta manta –como Bis en Snoopy–, que se convierte en la mejor consejera para su padre. La niña y la manta son la puerta a un mundo donde viven unas princesas que aconsejan a Evan qué hacer para derrotar a su rival. Divertida y entrañable película que supone el mejor título de Eddie Murphy en los últimos tiempos después de Dreamgirls. A pesar de que se trata de una comedia, Murphy no resulta tan histriónico como en otras múltiples ocasiones, y además sabe dar a su personaje un toque dramático que ayuda muchísimo a dar entidad a la cinta. Le da la réplica una jovencísima pero brillante Yara Shahidi. Quien también compone a un buen malvado es Thomas Haden Church, que cambia radicalmente de registro desde su Hombre de arena de Spider-Man 2. Pero si es cierto que realiza un buen cometido, su personaje acaba resultando algo cargante. La película resulta perfecta para los más pequeños de la casa. Los mayores también podrán disfrutar de la historia, que cuenta con un mensaje pensado exclusivamente para ellos: nunca se debe olvidar al niño que tenemos dentro. Y es que la temática resulta ser de rigurosa actualidad en un mundo marcado por las interminables jornadas laborales y la presión vivida en los centros de trabajo. Eso hace que muchos –a pesar de que tengan buen corazón, como es el caso de Evan– acaben olvidando cosas tan importantes de su vida como su familia.

5/10
Loca obsesión

2009 | All About Steve

Mary no tiene mucho éxito en el amor. Por eso cuando conoce a Steve se siente la mujer más feliz del mundo porque está convencida de que ha surgido algo entre ellos. Decidida a no perder al que según ella es el amor de su vida, comienza a perseguirlo por todo Estados Unidos. Él es cámara de televisión y tiene que estar allí donde la noticia acontezca, algo que no supone un problema para Mary. La cuestión es que mientras ella tiene claro que lo que ha surgido entre ambos es amor puro y duro, él piensa que su enamorada está como una “cafetera”. Sandra Bullock interpreta a la alocada Mary, que resulta bastante “freak” aunque entrañable. En esta cinta la actriz da rienda suelta a su vis más cómica para ofrecer un personaje algo histriónico, al que no le importa en absoluto el qué dirán. A pesar de la simpatía de Bullock ha sido nominada al Razzie. Curiosamente, esta nominación ha llegado el mismo año en que también ha sido propuesta para el Oscar por su trabajo en The Blind Side. La estupenda Sandra ha dicho que ambas nominaciones tienen que ser tomadas con cierto humor ya que son las dos caras del negocio del espectáculo.

4/10
Smart People (Gente inteligente)

2008 | Smart People

Lawrence (Dennis Quaid) es viudo, profesor de literatura en la universidad. Inteligente, desastrado, pedante y ególatra, no ha superado la muerte de su esposa. Tiene una hija, Vanessa (Ellen Page), perfeccionista e insegura, que le imita y le apoya en todo, mientras se prepara para ir a la universidad; y también un hijo, James (Ashton Holmes), que vive en las dependencias universitarias. Debido a un accidente de poca monta, Lawrence conocerá a la doctora Janet (Sarah Jessica Parker) y se establecerá una conexión entre ellos. De vuelta a casa, se unirá a la familia Chuck, hermano adoptivo de Lawrence... Simpática y amable película, que viene a decir que la inteligencia no tiene demasiado que ver con el coeficiente intelectual. El guión presenta a una familia de frikis, con un protagonista incapaz de comunicarse con los demás, que ha marcado la vida de su hija por el mismo camino. Se trata de personas con ausencia absoluta de la llamada inteligencia emocional, la que permite ser felices y vivir en armonía con el prójimo. De lo mejor es el personaje del hermanastro (estupendo Thomas Haden Church), quien pese a sus defectos es quien pone algo de cordura en la familia y es capaz de cambiar el universo mental de los que tiene alrededor. Aunque la trama se estanque y repita por momentos, y el ritmo en ciertos puntos se ralentice demasiado, el debutante Noam Murro consigue un resultado final satisfactorio, también debido al trabajo del espléndido reparto.

6/10
Spider-Man 3

2007 | Spider-Man 3

Tercera entrega de las aventuras del hombre araña, que mantiene el alto nivel de los filmes anteriores, basados en el superhéroe del cómic de Marvel de Stan Lee y Steve Ditko. La clave del éxito, una vez más, es un guión elaborado, lo que no significa planteamientos sesudos –no es eso lo que reclama la saga Spider-Man–, sino un buen puñado de ideas capaces de vertebrar la trama, y que suponen conflictos de entidad para los protagonistas. El director Sam Raimi repite en la escritura del libreto, y a él se suman su hermano mayor Ivan Raimi, y Alvin Sargent, que ya participó en la segunda película, y que demuestra solvencia –como hizo en los filmes Luna de papel y Gente corriente– para pintar personajes normales en situaciones extraordinarias. El nuevo film arranca en una aparente situación idílica para Peter Parker y Mary Jane Watson. El primero al fin ha conseguido el favor popular de los neoyorquinos, que sencillamente le adoran; su noviazgo con Mary Jane se ha afianzado y parece que las campanas de boda pueden sonar en cualquier momento. Mientras, ella ha sido seleccionada para cantar en un multipremiado musical de Broadway. Pero la felicidad perfecta en este mundo no existe, y pronto van a surgir obstáculos a esta felicidad: Mary Jane es expulsada del musical, y se siente anulada ante la popularidad de Spider-Man; y Harry Osborn sigue culpando a Peter de la muerte de su padre. Las cosas se complican más con la aparición de nuevos supervillanos: allí están el Hombre de Arena, un delincuente común con mala fortuna en la vida, que a resultas de un experimento radioactivo ha mutado su estructura genética; y un parásito llegado del espacio exterior en un meteorito, del que nacerá Venom, que primero va a tentar a Peter Parker, que así va a descubrir su lado más oscuro, y luego a un nuevo fotógrafo del Daily Bugle. Nadie es perfecto. No estamos marcados por el destino, cada uno se lo construye con sus propias decisiones. Hay que saber reconocer los propios errores y pedir perdón. El bien existe, y el mal también, y optar por el primero sirve para labrarse una felicidad duradera. Son ideas que todos reconocemos como auténticas, porque las tenemos grabadas muy adentro. El éxito de las aventuras de este superhéroe, frente a otros quizá muy apreciados, pero no tanto, tienen que ver, y mucho, con estas nociones. A partir de ellas tenemos un guión sólido y muy dinámico, donde el encontrarnos en una tercera entrega permite un mejor desarrollo de los personajes. En la referente a las escenas de acción, si bien hay algunas más convencionales –hemos visto ya tantas secuencias de efectos visuales…–, el Hombre de Arena es todo un hallazgo, y la escena de la grúa descontrolada es de una espectacularidad increíble. La trama combina bien esos momentos trepidantes con la exploración de los rincones más oscuros del superhéroe, la tentación de la venganza, el encerrarse en uno mismo y la capacidad de redención. Hay muchos y buenos momentos para el humor –el director del Daily Bugle siempre es una buena baza, pero también están propiciados por las escenas en que Parker “se desmelena”–, pero sin que esto lleve a dejar a un lado la idea del talento, que puede ser malgastado, o no. Ya puede ser uno un gran superhéroe, que eso no le convierte en necesariamente bueno, es más, tiene bastantes posibilidades por equivocarse y optar por lo contrario. La idea de libertad es muy importante en este film, y desde luego la salvación de Harry no puede venir de ninguna manera a través de un golpe de fortuna, su inesperado estado de amnesia.

7/10
Los protectores

2006 | Broken Trail

Dos cowboys del viejo Oeste, el viejo Print Ritter y su sobrino Tom Harte, deben entregar a un cliente una manada de caballos mustang. Pero en el camino se encuentran a cinco jóvenes chinas traídas a EE.UU. para prostituirlas y a su horrible ‘dueño’. Nobleza obliga, y Print y Tom deciden liberar a las mujeres y escoltarlas. No saben en el lío en que se han metido. Notable western de Walter Hill, un director enamorado del género, como prueban Forajidos de leyenda, o la serie televisiva Deadwood. Aquí introduce el elemento exótico de las mujeres chinas, pero todo desprende un agradable aroma de clasicismo, empezando por Robert Duvall (que abordó el género recientemente en Open Range), con frases como “No hablemos de dinero para medir la riqueza” que harían palidecer de envidia al mismísimo John Wayne. El veterano actor compone a la perfección a un vaquero crepuscular, ante cuya puerta podría llamar el amor de su vida, una contenida Greta Scacchi. Les acompaña en el film un excelente y sobrio Thomas Haden Church, que se dio a conocer en Entre copas.

6/10
Entre copas

2004 | Sideways

Miles no levanta cabeza desde su reciente divorcio. Deprimido por sus desgraciadas cuitas amorosas, no ayuda demasiado el hecho de que las editoriales le estén dando largas a la hora de colocar su última novela. Para colmo de males, se ha comprometido con su amigo del alma Jack, actor de medio pelo, en una excursión enológica de varios días, planteada como despedida de soltero. Lo cierto es que, a pesar de su amor por los vinos, no le apetece nada el plan, sobre todo cuando constata que Jack pretende echar una cana al aire, acostándose con toda mujer que se le ponga a tiro. Pero allá van, a la aventura. Miles conocerá a Maya, camarera y experta en caldos, que le hace tilín. Y Jack se lía y da esperanzas a la experta en vinos Stephanie, sin dar señales en ningún momento de que es un hombre comprometido. Alexander Payne es un cineasta que combina sus dotes para la comedia con su deprimente visión de la vida. Dio buena prueba de ello al narrar las andanzas del jubilado Jack Nicholson en A propósito de Schmidt, o las de la candidata a delegada Reese Whiterspoon en Election. Aquí toma una novela tragicómica de Rex Pickett como base del film, y la adaptación, hecha con Jim Taylor, le ha valido su primer Oscar. Payne dibuja con mimo a sus personajes, sabe transformar en conmovedor su innegable patetismo. El humor y cascabeleo sempiternos de Jack son huecos y lo sabemos. Reímos con sus gansadas, pero la risa se congela en parte, sabemos que va camino del fracaso si no reacciona pronto. En cuanto a Miles, uno podría creerle una persona más entera, pero rebosa fragilidad, es inseguro, le cuesta vivir con lo que hay, pasar página. Los dos actores protagonistas, Thomas Haden Church y sobre todo Paul Giamatti, están sublimes. Mientras que sus ‘compañeras de fatigas’, Sandra Oh, pero más aún Virginia Madsen, rayan en sus composiciones a gran altura.

7/10
George de la jungla 2

2003 | George of the Jungle 2

Tan alto puso el listón Brendan Fraser, que sólo había que tener paciencia para volver a disfrutar de las aventuras de George, el Tarzán más patoso de la historia. Pero esta vez –ante la ausencia de Fraser, dedicado ahora a exprimir su veta más dramática– es el actor Thomas Haden Church quien recupera su personaje de Lyle para llevarse el protagonismo. En esta segunda parte, la casquivana suegra de George no está dispuesta a que su querida hija Úrsula y su joven nieto vivan de por vida como salvajes en medio de la selva. Por eso decide, junto con el obsesionado ex novio de su hija, recuperarla como sea, y no se les ocurre otro plan que hipnotizarla para que abandone a George. Ni que decir tiene que no lo van a tener fácil. La diversión está asegurada para los más pequeños en esta delirante película de aventuras donde reina el caos, la acción y las situaciones más surrealistas que uno pueda imaginar. En fin, que incluso el mismísimo Johnny Weissmuller alucinaría.

4/10
Los reyes del crimen

2001 | 3000 Miles To Graceland

Cada año, en Las Vegas, se celebra una convención de imitadores de Elvis. Aprovechando la coyuntura, cinco atracadores deciden asaltar el casino Riviera. Pasarán desapercibidos entre la multitud vestidos como “el rey del rock”. Consiguen llevar a buen término el atraco, provocando muchos destrozos, y emprenden la huida a través del desierto, donde se encuentran con una madre soltera que no tiene dónde ir. Además, el líder de la banda, Thomas Murphy, no es trigo limpio y tiene planeado desembarazarse de todos sus socios para quedarse él solo con el dinero. Una de atracos, uno de los géneros que mejores resultados ha dado en el celuloide. El reputado autor de vídeos musicales Demian Lichtenstein, que ha trabajado con Sting, mezcla golpes de comedia con secuencias de acción a lo Tarantino, y aprovecha que tiene un reparto de primera. Aunque sus carreras profesionales no atraviesan su mejor momento, Kevin Costner y Christian Slater consiguen darle un divertido aire de chulería a sus macarras personajes, típicos perdedores que en el fondo esperan un golpe de suerte para rehabilitarse y formar una familia. Y el que más se luce es sin lugar a dudas Kurt Russell, otro de los delincuentes, que en el fondo tiene buen corazón.

6/10
Asalta como puedas

1998 | Free Money

Comedia negra bastante desafortunada que cuenta con una importante baza en el reparto como es el protagonismo de Marlon Brando en lo que sería su penúltima presencia en pantalla ya que después sólo rodaría The Score (Un golpe maestro) en 2001. El mítico actor es el desaprensivo alcalde de una prisión –apodado “El Sueco”– que intimida a los maridos de sus atolondradas hijas con una trama de atraco por medio. El filme fue un merecido fiasco en taquilla y ya sólo su tráiler daba auténtica pena. Acompañando a Brando en esta imposible película están Donald Sutherland y Martin Sheen, que ya habían coincidido con él en Una árida estación blanca y Apocalypse Now, respectivamente.

2/10
George de la jungla

1997 | George of the Jungle

George ha sido criado por los monos en la selva, y se desplaza de liana en liana golpeándose con todo lo que se encuentra en su camino. Cuando conoce a una mujer venida de la civilización, decide irse con ella a San Francisco, en compañía de su gorila Mono y de Shep, un elefante que aspira a ser un perro. Una de las más hilarantes producciones Disney de imagen real, lo que se debe en parte a la labor como actor de Brendan Fraser (Dioses y monstruos), idóneo para el papel. La trama es una parodia de los filmes de Tarzán con secuencias cómicas extraordinarias.

4/10
Después de una noche

1997 | One Night Stand

Mike Figgis (Leaving las Vegas) dirige este film, que nos narra una serie de relaciones que surgen a lo largo de una noche, y cómo la vida de las personas puede cambiar en cualquier momento y en cualquier lugar. El escenario de todas las historias es la ciudad de Nueva York. Un gran reparto encabeza esta historia y hace así el film atractivo. Destacan Wesley Snipes, Nastassja Kinski, Kyle MacLachlan y Robert Downey Jr. La banda sonora del film corre a cargo de Mike Figgis, haciendo un estupendo trabajo.

4/10
Caballero del diablo

1995 | Demon Knight

Primer largometraje basado en la serie de televisión "Tales from the Crypt", producida por varios de los nombres claves del cine de los 90: Richard Donner, Joel Silver, Robert Zemeckis y Walter Hill. Si la serie consistía en episodios de media hora que desarrollaban una historia independiente, presentada por el terrorífico Guardián de la Cripta, la película es un episodio largo de hora y media. Collector es un mensajero de las fuerzas del mal que pretende atrapar a Brayker y robarle un precioso talismán que éste custodia. Desde los tiempos de Jesucristo, el talismán ha ido pasando de mano en mano. Si cayese en poder del mal, esto significaría la destrucción de la humanidad.

5/10
Tombstone. La leyenda de Wyatt Earp

1993 | Tombstone

Títulos como Bailando con lobos y Sin perdón han despejado el camino a un buen puñado de producciones que revisitan el viejo Oeste. Tombstone lo hace a través de unos personajes ‑Wyatt Earp y Doc Holliday‑ que ya forman parte de la leyenda americana, y que han dado lugar a dos clásicos del cine: Pasión de los fuertes, de John Ford, y Duelo de titanes, de John Sturges. El film presenta a un Wyatt Earp (Kurt Russell) que deja su puesto de sheriff en Dodge City para establecerse con su mujer y sus hermanos Virgil y Morgan ‑también casados‑ en Tombstone, próspera ciudad de Arizona gracias a las minas de plata. Los Earp desean llevar una vida pacífica dedicada a los negocios. Pero sus planes se trastocan cuando deben enfrentarse al clan de los Clanton y los McClaury. Contarán con la ayuda de Doc Holliday (Val Kilmer), enfermo tísico e íntimo amigo de Wyatt. La narración bascula entre el tono épico y la pura acción; y esta mezcla, que ya emplearon el guionista Kevin Jarre y el director George P. Cosmatos en Rambo con buenos resultados de taquilla, funciona sólo a ratos. Jarre, que logró imprimir de heroismo la interesante Tiempos de gloria, no acaba de dar con la fórmula que haga a sus personajes legendarios, y a la vez salve la trepidación continua. Esto hace que algunos diálogos y evoluciones ‑por ejemplo las dudas amorosas de Wyatt‑ suenen un poco con voz de falsete. Y eso que los actores están muy bien en sus papeles. Pese a todo, es una película entretenida, en la que resaltan algunas ideas básicas. Estamos ante una historia de buenos y malos, y los primeros harán lo posible para que triunfe la justicia, renunciando al merecido descanso que deseaban disfrutar tras servir muchos años a la ley. No faltan algunas frases lapidarias, el canto a la amistad, el recurso a la venganza... temas típicos del western; en este caso se bañan con un cierto revisionismo a través de la filosofía del ‘carpe diem’. Transmitir un poco de desencanto es el papel que le corresponde a Doc Holliday, aunque en el fondo sea un romántico dispuesto a sacrificarse por su amigo Wyatt. George P. Cosmatos resuelve bien un buen puñado de secuencias. Pero además de fallar en otras, le falta habilidad para hilvanar ‑a veces incluye escenas de acción que no vienen muy a cuento‑, para dotarlas de una coherencia que podía haber hecho la película bastante mejor de lo que es.

5/10

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