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Biografía

Tómas Lemarquis

Tómas Lemarquis

43 años

Tómas Lemarquis

Nació el 03 de Agosto de 1977 en Reikiavik, Islandia
Filmografía
Touch Me Not (No me toques)

2018 | Touch Me Not

Provocativa ópera prima de la rumana Adina Pintilie, que no tiene absolutamente nada que ver con la Nueva Ola de realizadores de su país, como Cristi Puiu (La muerte del señor Lazarescu) o Cristian Mungiu (Cuatro meses, tres semanas y dos días), con su estilo austero y minimalista, sino que más bien sigue los patrones de la videocreación y el cine experimental. Mezcla de realidad y ficción –al menos aparentemente–, sigue a Laura, una mujer británica de mediana edad sobre la que la propia Adina Pintilie está rodando un documental, y que se comunica con ella por videoconferencia. Tras haber sufrido un trauma del que se desconocen las circunstancias, ha desarrollado una extraña fobia hacia el contacto físico. Imposibilitada de mantener relaciones sexuales por este motivo, se ha obsesionado con mirar, por ejemplo a un joven al que paga por masturbarse, o a mujeres y transexuales a los que observa en la cama; acaba entrando en contacto con un grupo de discapacitados, como Christian, que padece una severa atrofia muscular y Tomás, alopécico sin pelos ni cejas. Pese a tratarse de un ejercicio de estilo, el jurado presidido por el realizador alemán Tom Tykwer, donde estaba Chema Prado, ex director de la Filmoteca Española, le otorgó el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, pese a que había conseguido críticas tibias; al parecer muchos de los cronistas abandonaron la sala de proyección. No resulta extraño, porque abunda en secuencias que buscan el escándalo, orgías y desnudos a mansalva. Con un tono pretencioso “new age”, y mucha palabrería barata, se entiende que se divaga sobre la importancia de la sexualidad a la hora de construir la identidad de la persona, y ofrece una especie de muestrario sobre diferentes terapias para trastornos en este campo. La figura del progenitor de la protagonista, un enfermo terminal, da pie a una especie de crítica a las generaciones precedentes que limitaron la sexualidad a tener a sus hijos. A Pintille se le deben reconocer buenas dotes para dirigir a los actores, totalmente creíbles en personajes grotescos, y una enorme capacidad para crear imágenes potentes. Pero por otro lado se extiende demasiado, a veces parece que ella misma no tiene claro hacia dónde quiere ir, y de hecho no existe una trama convencional que capte al espectador. Como consecuencia, Touch Me Not acaba siendo bastante premiosa, lo que no impedirá que sea defendida por los críticos más progres y “cools”, como un ataque al heteropatriarcado de una directora femenina y bla, bla, bla…

4/10
Blade Runner 2049

2017 | Blade Runner 2049

A pesar de que en su estreno allá por 1982 Blade Runner no obtuvo una gran acogida por parte del público, poco a poco fue haciéndose un hueco entre las mejores películas de ciencia ficción. Con el paso del tiempo pronto se convirtió en una obra de culto y su influencia en el cine posterior se hizo patente en numerosas películas. Décadas después son millones los aficionados que han disfrutado de la historia concebida originalmente por Philip K. Dick, en donde los humanos nacidos de una mujer compartían su vida en la megalópolis de Los Ángeles con otros hombres y mujeres creados artificialmente y denominados replicantes, considerados de segunda categoría. Tal escisión entre la población daba lugar a un enfrentamiento entre ambas partes en el curso de la cual los replicantes demostraban tener los mismos amores, anhelos y miedos que sus creadores. En Blade Runner 2049 han pasado ya treinta años de aquellos acontecimientos y la situación social no parece haber cambiado demasiado. Los Ángeles sigue siendo una megaurbe insalubre, casi siempre sumida en la bruma, la lluvia o la noche, en donde conviven todo tipo de dialectos y la vida hipermasificada se hace casi irrespirable. Tras un apagón generalizado tras el cual todos los archivos de la Tyrell Corporation se perdieron, ahora campea por la ciudad una actualizada versión de replicantes, los Nexus 8, creados por una nueva y sofisticada corporación biotecnológica heredera de la anterior, la Wallace Corporation, liderada por el enigmático Nandier Wallace. Uno de esos Nexus 8 es el Blade Runner KB36-3.7, llamado simplemente “K”, cuyo objetivo es “retirar” a replicantes fuera de control. Una misterioso hallazgo le pondrá sobre la pista de Rick Deckard, antiguo Blade Runner. Vaya por delante que no hacía ninguna falta resucitar el universo creado por Ridley Scott y compañía. Pero, en fin, una vez que la inevitable maquinaria empresarial de Hollywood se empeñó en traer de vuelta a los replicantes, los productores –entre ellos el propio Scott– han procurado no estropear la obra maestra original, de modo que vuelven a jugar con los mismos elementos que fascinaron en los años 80. Visto el resultado la decisión de contratar al prestigioso Denis Villeneuve (fan confeso del primer film) como máximo responsable es un gran acierto, pues alguien como él podía retomar con precaución el “mood” original y ofrecerlo en los tiempos actuales sin pisotear la identidad de la historia. Y eso es lo que ha hecho. Como ya dejó patente en películas como La llegada, Villeneuve da fe de una potencia expresiva pocas veces igualada en pantalla. Cuenta su historia con imágenes subyugantes (¡esa larga secuencia en la ciudad devastada por la radiación!), con un sonido ambiente atronador y envolvente que te deja pegado a la butaca y, por supuesto, con una puesta en escena de sabor añejo, que emocionará a los amantes del original de Ridley Scott. Ante la rotundidad formal de la película el espectador quedará como hipnotizado durante muchos, muchos minutos. Cada plano está sumamente estudiado, trabajado hasta la perfección, tanto los exteriores como las localizaciones que definen a los personajes (la casa de K, la Wallace Corporation, la vivienda en la ciudad fantasma), en donde una de las constantes del universo Blade Runner –la convivencia entre lo nuevo y lo viejo, lo actual y lo clásico– se sublima, con múltiples homenajes al film ambientado en 2019. Pero toda esa desbordante imaginería visual tiene también una contrapartida no tan deseada: una cierta falta de dinamismo. La solemnidad y preciosismo de las imágenes deja un poco de lado el ritmo y también el guión es confuso en algunos tramos. Si antaño algunos achacaron cierta pesadez al film original, hay que avisar de que en este caso las cosas pueden ponerse aún más difíciles para aquellos que esperen una película de acción, persecuciones y emociones al uso. Los fans, sin embargo, probablemente quedarán satisfechos, aun cuando serán inevitables desiguales comparaciones que no es cuestión de ponerse a enumerar aquí. Fiel a su procedencia, la identidad de Blade Runner 2049 tiene también su punto fuerte en las eternas preguntas que importan a todo ser humano. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Tengo alma?, implícitas o explícitas en el guión de Hampton Fancher y Michael Green, mientras que la búsqueda del amor y el anhelo por ser deseado genera aquí fuertes y extremas referencias a la realidad virtual y la inteligencia artificial, cuerpos y sexualidad digitales que quieren llenar el vacío emocional del replicante. Porque las emociones no son el punto fuerte del protagonista, compuesto por un sólido Ryan Gosling cuya carismática presencia en pantalla es ideal para componer a tipos lacónicos al estilo Drive, galanes que no mueven un músculo de la cara, pero a quien en este film se le echa en falta quizá un poco más de la expresiva humanidad que se le demanda en momentos clave. Aunque para eso ya está Harrison Ford.

7/10
Stefan Zweig: Adiós a Europa

2016 | Stefan Zweig: Farewell to Europe

Una mirada a los últimos años de la vida del escritor vienés Stefan Zweig (1881-1942), de origen judío, que vive fuera de su país, mayormente en Brasil, y al que descompone el ascenso de Adolf Hitler al poder, y el posterior éxodo de tantos amigos y conocidos que huyen del delirio que ha hecho acto de presencia en Europa. Las numerosísimas peticiones de ayuda le sobrepasan, no sabe cómo atenderlas, tantas son, y ello convive con su trabajo literario, las propuestas de conferencias y homenajes, y la atención a su familia, su antigua esposa y los hijos de ella, y su nueva compañera. La actriz Maria Schrader parece haberse propuesto dirigir una película por década, tras La jirafa (1998) y Liebesleben (2007) entrega una valiosa aproximación a un gran novelista, ensayista y biógrafo con discurso propio, proporcionándonos el "mood" melancólico que le llevó a la decisión de quitarse la vida, que a tantos de sus admiradores nos cuesta entender. Estamos ante una película "tranquila" en su desarrollo, donde la narración está muy bien puntuada por las estancias de Zweig en Brasil, Argentina y Estados Unidos, escenarios que sirven para pintar encuentros con otros exiliados y periodistas que querrían que hablara más alto y claro contra el fascismo, algo que no va con su carácter reflexivo o con la falta de eficacia que prevé en el pronunciamiento en determinados ambientes. Hay riesgo estético en momentos como el plano secuencia de arranque en una recepción, con la cámara clavada en el suelo, apuntes suavemente humorísticos para aliviar el drama interno del protagonista –maravilloso Josef Hader– como el homenaje en una recóndita aldea brasileña, gran dignidad a la hora de pintar el encuentro entre la esposa –la gran Barbara Sukowa– y la nueva compañera de Zweig en Nueva York, y un exquisito pudor en el final, mirada fina de Schrader, que se queda clavado hondo en el espectador.

7/10
3 días para matar

2014 | Three Days to Kill

El galo Luc Besson (acreditado como productor en un centenar de títulos desde que se iniciara el siglo XXI, ahí es nada) continúa apadrinando a buen ritmo los proyectos de su compañía EuropaCorp, tanto es así que 3 días para matar se estrena en las carteleras españolas dos semanas después de Brick Mansions (La fortaleza), su film anterior. De nuevo se trata de un thriller de acción pensado para el mercado internacional. 3 días para matar tiene como protagonista a Ethan Runner, uno de los mejores agentes de la CIA, capaz de salvar al mundo una y otra vez de las amenazas más inverosímiles sin despeinarse, que sin embargo es un desastre a la hora de conciliar esas tareas con su vida familiar. Después de que le diagnostiquen una enfermedad mortal, se traslada a París para reconectar con su esposa y su hija, pero allí se ve obligado a verse las caras con un peligroso terrorista. Besson, también coautor del guión, parece haberlo cortado por el mismo patrón que el de Malavita, que precisamente firmó como realizador mientras se preparaba 3 días para matar. También se repite aquí la mezcla de acción y comedia, los intentos por llevar una vida normal a pesar de los tiroteos, y la figura de americanos en Francia, lo que permite rodar con estrellas de Hollywood en casa. Esta vez, el galo ha reclutado como director a McG, más contenido a nivel visual que en las dos entregas de Los ángeles de Charlie, donde jugaban en su contra las ganas de llamar la atención con un montaje videoclipero. Aquí se limita a seguir con profesionalidad las indicaciones que le debe haber dado su jefe, lo que resulta mucho más efectivo. A pesar de algún apunte sobre la importancia de la familia, el film hace gala de la ligereza habitual de Besson, autor de la máxima "el cine no salva vidas, pero sirve como aspirina haciendo la vida más fácil durante dos horas". Quizás sus 117 minutos de metraje se hacen excesivos, pues abusa de la fórmula "protagonista se enfrenta a alguien muy peligroso, pero suena el teléfono y tiene que atender rápidamente a su hija". Pero en general 3 días para matar cumple su objetivo, e incluso se eleva mínimamente sobre el nivel de otras producciones 'bessonianas' gracias al reparto. Kevin Costner está bien elegido como un James Bond enfrentado a su vida privada, y hace una buena pareja con Hailee Steinfeld, joven revelación de Valor de ley (True Grit), en el rol de su hija. Se lucen también Amber Heard, como mata-hari explosiva, y la veterana Connie Nielsen, muy creíble como abnegada mujer que ya no se cree las buenas intenciones del protagonista.

5/10
Snowpiercer (Rompenieves)

2013 | Snowpiercer

El mundo camina hacia el desastre. Un intento por evitar el calentamiento global ha convertido la Tierra en un planeta congelado. 17 años han pasado desde entonces, y los únicos supervivientes ocupan un tren que nunca se detiene y recorre el mundo entero, una especie de apocalíptico "arca de Noé". Y en el interior impera un tiránico sistema clasista, donde la chusma ocupa el furgón de cola, comiendo verdadera porquería, mientras que los vagones de delante los ocupa la clase dirigente, y los niños que constituyen el futuro de la humanidad. El injusto estado de cosas podría romperse si Curtis decide asumir al fin el liderazgo de una revolución contra el tirano Wilson, el dueño del tren. Pero la hora de la rebelión se diría que nunca acaba de llegar. Primera película en inglés del coreano Bong Joon-ho, director y guionista, que se inscribe en la moda contemporánea del cine con tintes apocalípticos al que él mismo no es ajeno, como demostró en The Host, sobre una criatura nacida de la contaminación radioactiva. El cineasta de ojos rasgados entrega una película dinámica, atravesada del humor bizarro que es su personal marca de fábrica, que a veces puede chocar a la mentalidad occidental. Resulta divertida Tilda Swinton en su papel de excéntrica y cobarde ministra de Wilson, y también hace acto de presencia Song Kang-ho, uno de sus actores habituales, eficaz en su laconismo. El film peca de reiterativo, y los personajes resultan algo esquemáticos, pero al menos Joon-ho se las arregla para que muera quien le parezca, no se ata a las convenciones a la hora de "decidir" quien debe sobrevivir en el mundo congelado para conceder una nueva oportunidad a la humanidad. Las escenas de acción están bien rodadas, los espacios claustrofóbicos bien aprovechados, y los distintos "universos" del tren conceden algo de variedad. La escena final tiene su encanto y concede al espectador espacio para la esperanza.

5/10
Nuevos horizontes

2012 | Am Himmel der Tag

Lara (Aylin Tezel), una estudiante de arquitectura de 25 años cuyo destino dará un vuelco inesperado. Junto a su amiga Nora (Henrike von Kuick) mantiene un estilo de vida que no deja de ofrecerse como retrato de una generación atrapada entre un pretérito despreocupado y un futuro sin horizontes, que se resiste a madurar.

Insensibles

2012 | Insensibles

Ópera prima de Juan Carlos Medina, hasta ahora cortometrajista. Él mismo se ha encargado de escribir el guión junto con Luiso Berdejo, uno de los autores de [Rec]. En Insensibles, los médicos diagnostican a David un cáncer. Prestigioso neurocirujano que sufrió un accidente de automóvil, David necesita ahora urgentemente un trasplante de médula, de un familiar directo, para reducir el riesgo de rechazo. Sólo podrían ofrecérselo sus padres, pero resulta que fue adoptado en circunstancias extrañas. En la búsqueda de su madre biológica, David descubrirá que su origen está relacionado con un grupo de niños encerrados en un asilo de los Pirineos, en los años 30, que sufrían un extraño mal que les hacía insensibles al dolor. Medina se revela como un realizador con fuerza que dará que hablar, sobre todo con el potente arranque de Insensibles, en el que una niña descubre a una amiguita con el brazo ardiendo sin sentir nada. Los primeros minutos prometen una reflexión metafórica sobre el sentido del dolor físico y emocional, para avisar al individuo de que algo va mal, aunque finalmente la cinta parece centrarse más en los efectos de la mentira y las relaciones paternofiliales. Destaca la sugerente fotografía de Alejandro Martínez (Hierro). Pero aunque el film logra crear la suficiente intriga como para que se siga con cierto interés, el guión acaba siendo exagerado e inverosímil. No parece que el objetivo principal de Insensibles sea apuntarse al carro de las películas guerracivilistas de 'recuperación de la memoria histórica' y similares, pero alcanza cotas surrealistas en sus secuencias de represalias del bando franquista. Además, algunos pasajes reiterativos desvelan la condición de primerizo del realizador. Insensibles cuenta con un reparto irregular. Los niños realizan un gran trabajo, sobre todo Ilias Stothart y Liah O'Prey (los segmentos de cuento gótico infantil estilo El laberinto del fauno son lo mejor). También se lucen Tómas Lemarquis, caracterizado con abundante maquillaje. Pero el grandioso Juan Diego no acaba de estar a su altura habitual, mientras que el protagonista, Álex Brendemühl, no acaba de encontrar el tono de su personaje, y aunque sus diálogos en catalán resultan creíbles, en castellano parece estar recitando.

5/10

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