Todos los grandes directores de cine mayores de 70 años que siguen en activo
Se suele decir que la veteranía es un grado. Pero también que con la edad se pierde la chispa y el ímpetu juvenil de los primeros trabajos. ¿Es esto cierto? Pues lo que parece claro es que no se pueden hacer afirmaciones categóricas, y es que hay directores de cine de avanzada edad que siguen demostrando ser grandes artistas, y que se resisten como gato panza arriba a la jubilación.
Para demostrarlo hemos elaborado esta lista a fecha 05/05/2023 con destacadísimos cineastas ancianos que siguen empeñados en rodar, a pesar de ser su edad. Hemos considerado directores que, o bien están rodando en estos momentos, o bien han estrenado alguna película en los últimos 3 años. Y a la hora de poner un límite de años por abajo, hemos incluido directores mayores de 70 años, todos muy bien acompañados...
Clint Eastwood
Priman en Hollywood hoy día los movimientos continuos de cámara y los montajes frenéticos, pero él fija el plano para que se luzcan los actores. En el cine comercial se llevan las historias de consumo rápido, ultraligeras y dirigidas a un público adolescente, pero él apuesta y gana con relatos adultos llenos de sentimientos. No cabe duda. Clint Eastwood es el último heredero de John Ford y William Wyler. El último clásico. Representa una forma de hacer cine que casi se ha perdido. Y es que se trata de un cineasta contracorriente que parece hacer suya una frase de John Wilson, su personaje en Cazador blanco, corazón negro: “No dejaré que ocho millones de comedores de palomitas me digan lo que tengo que hacer”.
Martin Scorsese
El cine actual no se entendería sin la huella de grandes cineastas contemporáneos, que marcaron tendencias con sus mejores obras, sobre todo en los 70. En un lugar destacado, junto a Francis Ford Coppola y Steven Spielberg, nadie duda de que Martin Scorsese merece contarse entre los más avezados directores del cine moderno. Marty ha creado un reconocible universo personal, basado en sus propias experiencias de la infancia, por donde pululan mafiosos capaces de sonreír a un niño y al minuto siguiente perpetrar una carnicería. Autor de grandes películas, regresa una y otra vez a sus obsesiones autorales: la religión, los remordimientos, las costumbres italoamericanas y, sobre todo, la violencia.
Woody Allen
Sus gafas son un icono del Séptimo Arte, tan famosas como el bastón de Charles Chaplin. Sus películas siempre parecen sumamente originales, y sin embargo no para de repetir elementos una y otra vez. Sus historias parecen frescas y actuales y sin embargo, rinden pleitesía a clásicos del cine mudo, como Buster Keaton, a los ingeniosos diálogos improvisados de Groucho Marx y a los directores de la ‘screwball comedy’. Sus historias parecen neoyorquinas y localistas, y sin embargo, se declara discípulo de directores europeos como Bergman y Fellini. ¿Hace falta alguna pista más? Bueno, ahí va una de sus mejores frases: "El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia". Estamos hablando del hombrecillo que no puede escuchar a Wagner durante mucho tiempo seguido, porque le entran ganas de invadir Polonia. Estamos hablando de Woody Allen. Las siguientes líneas intentan responder a todo lo que siempre quiso saber sobre Woody, pero nunca se atrevió a preguntar
Roman Polanski
Roman Polanski es de esos cineastas que parecen marcados por el destino. Pérdida de su madre en los campos de concentración, asesinato de su mujer Sharon Tate, acusación de violación y exilio. Su vida ha marcado, consciente e inconscientemente, su obra.
Marco Bellocchio
Marco Bellocchio es considerado, junto a Pier Paolo Pasolini y Bernardo Bertolucci, como uno de los máximos representantes del cine político de su país. Desde su formación marxista, su obra consiste en una disección constante de la familia, la Iglesia, el Estado y el Ejército, instituciones asfixiantes donde difícilmente puede respirar el individuo.
Wim Wenders
Wim Wenders ha llegado a estar considerado como un realizador marginal alemán, lo que no le impide ser un cineasta poético que fascina a los intelectuales, aunque no siempre le comprendan.
Werner Herzog
Su nombre figura escrito en letras de oro como ilustre representante del nuevo cine alemán, junto a los de Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders, Margarethe von Trotta o Volker Schlöndorf. Pero su romántica mirada extrema a la naturaleza y al hombre conceden a su cine rasgos personalísimos.
Margarethe von Trotta
La única directora de cine alemana tan conocida como Margarethe von Trotta es sin duda la cineasta oficial del nazismo Leni Riefenstahl, con la diferencia esencial de que ésta pintó el delirio colectivo al que ella misma se sumó, mientras que la otra, con un telón de fondo indudablemente social, no olvida nunca a la persona concreta, casi siempre mujer, sin ser, para nada, una radical feminista.
Yoji Yamada
Poco conocido en occidente, este director y guionista japonés ha alcanzado gran notoriedad gracias a su "Trilogía del samurái", de un humanismo que recuerda a los grandes cineastas clásicos, desde John Ford hasta su compatriota Akira Kurosawa.
Hayao Miyazaki
Akira Kurosawa lo calificó de “gran autor”. John Lasseter asegura que cuando se atascan en Pixar, buscan inspiración en su cine. El presidente de Disney, Michael Eisner, confiesa que su película de animación favorita no es de su compañía. Se trata de Mi vecino Totoro, de Hayao Miyazaki.
James Ivory
Durante mucho tiempo, James Ivory ha sido sinónimo de cine de calidad, que se asociaba a adaptaciones literarias, diseño de producción con empaque, y todo con un aire muy “british”, aunque él fuera estadounidense. Era la marca de fábrica de su productora Merchant Ivory Productions, sin ninguna duda, que dio pie a muy buenas películas, que ahondaban en las pequeñas y grandes tragedias que afrontan los seres humanos.
Paul Schrader
Fatalista, obsesionado con el sexo, la violencia, la redención y sobre todo con la culpa, Paul Schrader será recordado siempre como el guionista de "Taxi Driver". Como director, dio rienda suelta a sus neurosis personales, y obtuvo incluso algún éxito comercial, en el caso de "American Gigolo", si bien su estrella parece apagarse en el tramo final de su carrera.
Zhang Yimou
Las estilizadas, delicadas e impactantes imágenes de su cine son el sello más característico de Zhang Yimou, el más ilustre representante de la llamada Quinta Generación de directores chinos. Es también el que tiene un estilo más cercano a la sensibilidad occidental, lo que explica que sea desde hace muchos años el mayor embajador del cine de su país. Hasta que derivó en espectaculares cintas de acción, como "Hero", su especialidad era el drama histórico o contemporáneo de contenido social, casi siempre con protagonistas femeninas. Acapara más premios que nadie en festivales de prestigio, y sus estanterías deben parecer un zoológico, porque están llenas de Osos (de Berlín) y Leones (de Venecia).
Steven Spielberg
Mago del celuloide. Midas de Hollywood. Todo lo que toca lo convierte en cine de oro, artística y crematísticamente hablando. Steven Spielberg es leyenda viva del Séptimo Arte.
Francis Ford Coppola
El ambiente de una familia muy unida, de raíces italianas. El gusto por la cultura. Francis Ford Coppola, nacido en Detroit en 1939, pero trasladado pronto a Queens, Nueva York, creció en un entorno que le ayudó a cultivar sus cualidades. El gusto por la literatura le inclinó a estudiar primero teatro y luego cine. La visión de un trabajo de Sergei Eisenstein, Octubre, inclinó la balanza hacia el Séptimo Arte. Haría películas.
Stephen Frears
Stephen Frears ha desarrollado una carrera fílmica muy coherente, moviéndose en el mundo real, con historias que bucean en la impostura con la que tantas personas tratan de disimular sus miserias y contradicciones, en la búsqueda de una felicidad que a menudo resulta elusiva.
Walter Hill
En los 70 todo indicaba que Walter Hill se convertiría con el tiempo en uno de los grandes. Arriesgado, se especializó en películas de personajes al límite, casi siempre marginales, forajidos o pandilleros. Pero el fracaso económico le relegó prácticamente al olvido.
Ridley Scott
El productor David Puttnam fue quien le ofreció dirigir su primera película: Los duelistas. “Era evidente —dice Puttnam— que tenía un inmenso talento. Mi suerte fue que nadie antes de mí había pensado en él. Esperaba que un primer productor le diera su oportunidad”.
Ken Loach
Es el cineasta social por antonomasia. Hombre de izquierdas, formado en el teatro y el género documental, Ken Loach sabe combinar en sus creaciones con sobriedad el realismo puro y duro con un hondo sentido dramático. Ello para abordar situaciones de injusticia, que denuncia enfáticamente y sin pelos en la lengua.
Jacques Audiard
Se atreve a explorar los límites del cine, a transformar las historias en manifiestos de identidad y redención, y no teme enfrentarse a los prejuicios, ni siquiera si eso implica provocar debates acalorados y grandes polémicas. Lo suyo no es contar historias predecibles, sino retorcerlas, darles la vuelta. La obra de Jacques Audiard, llena de pasiones, contradicciones y un inconfundible sello personal, sigue siendo una fuente inagotable de inspiración.
Víctor Erice
Sólo le han hecho falta tres películas para convertirse en el director de mayor prestigio del cine español. Se podría comparar con la tortuga de la fábula que va lenta pero cuenta con la seguridad de quien sabe que ganará la carrera. Su ritmo “trepidante” es de un largometraje por década, y el de los 2000-2010 se fue al traste, así que ni eso. La espera suele merecer la pena.
Jean Becker
Con menos de una veintena de películas en su filmografía, el veterano Jean Becker es uno de los directores franceses más reconocidos.
Claude Lelouch
Se le recuerda por “Un hombre y una mujer”, con la que logró sus mayores satisfacciones profesionales. Pero Claude Lelouch ha buscado caminos narrativos variopintos a lo largo de cincuenta años, en las que ha compuesto una variada y larga filmografía, compuesta por otros tantos títulos.
Dario Argento
Supedita la verosimilitud de sus tramas a la sorpresa, la estética y los excesos sangrientos, pero Dario Argento ha sabido componer ambientaciones tan sugerentes como malsanas, y está reconocido como el más famoso director del cine giallo, subgénero italiano que mezcla thriller y horror.
Paolo Taviani
Ilustres representantes del cine italiano de finales del siglo XX, los hermanos Taviani han seguido en activo a una edad avanzada. En sus películas, casi siempre corales, los hermanos no se cansan de describir a los desfavorecidos y de ilustrar sobre los beneficios de la pasión artística y la educación.
Pedro Almodóvar
Provocador nato, inventor de un sello estético muy personal, y especializado en personajes extremos casi imposibles que es capaz de mostrar con una naturalidad envidiable, Pedro Almodóvar ha sido durante mucho tiempo el único realizador español rentable, cuyas películas no perdían dinero en un país donde las producciones se sostienen gracias a las subvenciones. Es también entre sus compatriotas el más internacional, desbancando a cineastas míticos como Luis Buñuel, y ha acabado siendo más apreciado en Francia y Estados Unidos que en su propio país. Las grandes estrellas declaran a los cuatro vientos que sueñan con trabajar con él, y el único manchego que le iguala en popularidad es Don Quijote.
Takeshi Kitano
Pasó de presentador de concursos televisivos a convertirse en el máximo embajador del cine de su país en todo el mundo. Sus películas son variopintas, pero siempre se caracterizan por la humanidad con la que describe a sus personajes, por su enorme sentido el humor y por sus planos exageradamente largos. Takeshi Kitano ha tomado el relevo de los directores clásicos nipones como Akira Kurosawa y Yasuhiro Ozu.
Andrei Konchalovsky
De cineasta crítico con la URSS pasó a triunfar en el terreno del cine de acción en Hollywood. Andrei Konchalovsky tiene una filmografía de lo más variado.
Volker Schlöndorff
Pionero del Joven Cine Alemán –el Junger Deutscher Film–, Volker Schlöndorff es uno de los más relevantes directores europeos contemporáneos.
Terrence Malick
Lento pero seguro. Ha rodado únicamente cinco películas en cuatro décadas, sin embargo, son todas tan complejas como excepcionales (quizás El nuevo mundo es la única que no es una obra maestra). A Terrence Malick le traen al fresco la taquilla, las modas, las imposiciones comerciales, el marketing de sus películas, la corrección política, y en suma todo aquello que no sea la poesía visual y los grandes temas de la existencia humana.
Oliver Stone
Aunque su discurso político a veces se le ha ido de las manos, sobre todo con el paso del tiempo, Oliver Stone ha sido un valiosísimo Pepito Grillo de la sociedad americana. Guionista prodigioso, y director de títulos de entidad, su cine sirve de gran ayuda de cara a entender la historia reciente de Estados Unidos.
Kathryn Bigelow
Ni todas las niñas juegan con muñecas, ni todas las películas de acción están dirigidas necesariamente por hombres. Kathryn Bigelow ha triunfado en territorio hostil, en un género que hasta ahora parecía reservado para directores varones. Y la tensión y espectacularidad de algunas de sus películas no tienen parangón.
Barry Levinson
Primero guionista, luego director, Barry Levinson tiene un especial talento para las historias nostálgicas y de familia. Supo brillar en los 80 cuando "el hombre de la lluvia" le dio el Oscar, y ha mantenido lazos estrechos con dos grandes actores, Dustin Hoffman y Robin Williams. En la frontera entre el artesano buen contador de historias y el artista puro y duro, alguna vez ha sabido cruzarla para dar grandísimas películas.
Michael Mann
Director, guionista, productor y operador de cámara... Michael Mann es un cineasta total que tiene una especialidad: mantener al público pegado a su asiento.
David Cronenberg
Ha explorado como nadie los miedos, las perversiones sexuales, los recovecos de la mente humana, y los riesgos de la tecnología en imágenes inquietantes y retorcidas. Casi siempre adscrito al género fantástico, David Cronenberg es uno de los cineastas más personales e innovadores de las últimas décadas, y siempre se ha mantenido muy fiel a sus obsesiones personales.
István Szabó
Tres nombres vienen a la cabeza si hablamos del cine procedente de Hungría: Béla Tarr, Miklós Jancsó y, sobre todo, István Szabó, que al fin al cabo es el único húngaro que tiene en su haber un Oscar. Su cine está marcado por su pertenencia a una generación muy especial, encajada entre la Segunda Guerra Mundial y el yugo soviético asfixiante de libertades.
