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Lista de cine

Las 100 mejores películas para ver en familia

Actualizada el 07/07/2020

En la lista de las mejores películas para ver en familia entran casi todos los géneros, porque también hay muchos tipos de familia, incluidas aquellas que sienten debilidad por las peliculas de miedo o de angustia.. De todas formas hemos preferido dejar al margen las que tienen argumentos más truculentos, con mucha acción o las del género de terror.

De cualquier forma, si todas las listas siempre son opinables, ésta lo es especialmente pues las sensibilidades son tan distintas como las personas: una película familiar de buenos sentimientos y final edulcorado puede resultar demasiado ñoña para algunas personas, mientras que un final más realista y temas de mayor calado quizá para algunos padres no resulten tan apropiadas para disfrutarlas todos juntos en el calor del hogar o en la maravillosa oscuridad de la sala de cine, palomitas incluidas. El caso es que además de las películas propuestas, entre las mejores películas para ver en familia pueden tener cabida otras muchas películas distintas a las elegidas, según los gustos de los espectadores.

Por otro lado, es inevitable que muchas películas de la lista sean del género de animación, aunque siempre hemos intentado que esas películas de dibujos animados puedan ser también disfrutadas al máximo por el público adulto, tal es el caso por ejemplo de títulos como Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio, Shrek o películas de la factoría Pixar, como Monstruos S.A. o la modélica película familiar Los increíbles. Entre los géneros que más se prestan a las películas familiares destaca sin duda el de aventuras, con filmes como En busca del arca perdida, el clásico 20.000 leguas de viaje submarino o El secreto de la pirámide y también cuadran perfectamente con este tipo de público comedias como Solo en casa o Mary Poppins, o películas fantásticas al estilo Jumanji o Charlie y la fábrica de chocolate. Por supuesto, como es habitual, las películas de la lista no están colocadas por orden, sino que éste es puramente aleatorio.

Las 100 mejores películas para ver en familia
(2016) | 93 min. | Animación Tráiler
Gris, lobo de buen corazón pero un poco imprudente, se presenta para suceder al líder de su manada, Magra, que ha anunciado su retirada. Para lograr su objetivo debe vencer en combate al otro candidato, Ratear, tan poderoso como malvado. Su novia, Bianca, le deja plantado, no le convence su carácter un tanto ‘payasete’ y piensa que la relación no avanza. Recurre a la ayuda de Mami, hechicera de un campamento de conejos gitanos, que le ofrece una poción que en teoría solucionara sus problemas. Pero al bebérsela se transforma en carnero, por lo que se refugia junto al rebaño ovino que vivía despreocupadamente en las cercanías, pero que ahora anda atemorizado porque sus enemigos naturales se han establecido allí… Tras The Snow Queen, y The Snow Queen 2, basadas en “La reina de las nieves”, de Hans Christian Andersen, la compañía especializada en animación rusa Wizart estrena su primer film con guión original. De la versión internacional en inglés del mismo se ha ocupado el estadounidense Neil Landau, que ha hecho carrera en España, pues ha colaborado en Atrapa la bandera y Las aventuras de Tadeo Jones. Los gráficos digitales no revolucionarán el sector, pero cumplen su función, mientras que sus lobos, ovejas y conejos antropomorfos están diseñados con cierta frescura. También están bien resueltas las secuencias de acción, numerosas en el tramo final. Dirigida hacia el público familiar, encierra una moraleja, expuesta quizás con demasiado didactismo, pues por si algún niño poco avispado no la ha entendido, los conejos del film la reiteran al final. Por suerte, este mensaje sobre la importancia de esforzarse para madurar y asumir las responsabilidades de la edad adulta, está enfocado de forma positiva, y se complementa con pequeñas reflexiones sobre la tolerancia y el respeto a quienes son diferentes.
6/10
(2015) | 111 min. | Aventuras | Drama Tráiler
Adaptación del clásico literario de Johanna Spyri, que ha conocido numerosas versiones tanto para el cine como para la pequeña pantalla, las más célebres la serie japonesa de 1974 y quizá la película dirigida por Paul Marcus en 2005, con Sarah Bolger de protagonista. Como se sabe, narra las peripecias de la pequeña Heidi, una chavalilla de ocho años la mar de salada, cuyo optimismo insaciable es puesto a prueba. Huérfana y desamparada, primero tendrá que ir a vivir a las montañas alpinas con su huraño abuelo, al que acabará derritiendo el corazón, pero más tarde será enviada lejos de sus queridos Alpes, a Frankfurt, en donde conocerá a Clara, una niña impedida en silla de ruedas. La película se ve con gusto pero lógicamente no sorprenderá a gran parte del público. Los niños sin embargo gozarán especialmente de la dulce Heidi, una tierna chiquilla capaz de animarle la vida a cualquiera. Quizá ése es el aspecto más sobresaliente del film, que capta perfectamente la esencia de la historia: mirar la vida con ojos de niño, saber gozar de la maravilla de la naturaleza y ser capaces de poner amor donde no hay amor para sacar amor. Lo cierto es que es un cuento precioso. De producción germano-suiza, el film está dirigido con gusto por el helvético Alain Gsponer, interesado en historias infantiles como ya mostró en Las aventuras del pequeño fantasma. Aunque con los simplismos correspondientes, sabe entregar bellas e idílicas imágenes alpinas para después contrastarlas con la vida urbana, más triste y opaca, en donde la planificación y el acabado fotográfico de Matthias Fleischer están muy cuidados. El conjunto gana enteros con las interpretaciones: la expresiva niña Anuk Steffen compone una Heidi muy simpática, llena de vitalidad y dulzura, mientras que el genial Bruno Ganz logra dotar de mucha intensidad a su personaje del abuelo, hombre rudo con corazón de oro. También resulta entrañable Hannelore Hoger, en su papel de abuela de Clara.
6/10
(2011) | 107 min. | Cómic | Aventuras | Animación
Paseando por el mercado viejo en compañía de su fiel perro Milú, el joven periodista Tintín descubre y adquiere una magnífica maqueta de un viejo barco, el Unicornio. Casi a renglón seguido dos personajes le ofrecen importantes cantidades de dinero por el preciado objeto, pero él declina ambas ofertas. De modo que más tarde, en su casa, le roban la maqueta. Y es que oculto en el mástil hay un viejo pergamino con la clave para dar con el magnífico tesoro que transportaba en su nave, tiempo atrás, el caballero de Hadoque. Para resolver el misterio de su paradero será clave la contribución del capitán Haddock, único descendiente del caballero, e incorregible borrachín. Traslación a la pantalla de las aventuras de Tintín, el genial personaje de cómic creado por el artista belga Hergé, seguramente la obra maestra indiscutible del llamado Noveno Arte. No faltan a la cita personajes como Hernández y Fernández, el mayordomo Néstor o el capitán Allan. La base argumental la proporciona el álbum “El secreto del Unicornio”, aunque el guión pergeñado por el trío compuesto por Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish toma algún elemento prestado de otras historietas –hay menciones apresuradas de un buen número de ellas–, e inventa o recrea muy libremente alguna situación, sobre todo en relación a la presencia de la Castafiore, la soprano conocida como “El ruiseñor de Milán”. Steven Spielberg y su equipo –donde se encuentra también Peter Jackson, el neozelandés que se atrevió a adaptar al “intocable” J.R.R. Tolkien con su trilogía de El Señor de los Anillos– tienen el buen tino de no pretender igualar al cómic, tarea de todo punto imposible. De hecho, la escena inicial de Hergé pintando un retrato de Tintín, constituye no sólo un homenaje a su figura, sino que es también una declaración de principios: lo que pinta Hergé sería su personalísima creación, y Spielberg se basa en las ideas que dan pie a la obra del belga para ofrecer su propia versión de lo que no deja de ser una trepidante aventura. Parece ser que cuando Spielberg estrenó En busca del arca perdida algunos críticos europeos compararon el film con Tintín, y de aquí nació el primer encuentro del cineasta con el personaje de las viñetas, y su deseo de llevarlo a la pantalla. Ciertamente esta película, que llega veintimuchos años después de tal encuentro, versiona el espíritu aventurero de Tintín con ritmo trepidante a lo Indiana Jones. No es el Tintín de Hergé, lo repetimos de intento, y hasta alguna licencia puede llevar a que algún purista se tire de los pelos, pero el film en líneas generales sí es una digna mirada a sus aventuras, servido con el alarde tecnológico que permite el avance de las técnicas de captura de movimiento de actores y su recreación animada mediante ordenador, aquí Spielberg sigue la estela del otrora tutelado suyo Robert Zemeckis con filmes como Cuento de Navidad y Polar Express. Spielberg se estrena en esta especie de híbrido entre el cine de actores y el de animación, y se permite espectaculares escenas como la de un larguísimo plano secuencia de persecución, que habría sido imposible rodado de modo convencional. También son brillantes y originales algunas transiciones entre escenas. No obstante cansa con alguna escena de acción –los juegos de perro y gato, las peleas en el barco a lo Piratas del Caribe–, y no acaba de provocar emociones genuinas, los personajes se antojan demasiado distantes.
6/10
(2016) | 108 min. | Acción | Aventuras | Animación Tráiler
Nada mejor que juntar a Byron Howard, uno de los responsables de la 'clásica' Enredados, con Rich Moore, uno de los artífices de la 'rompedora' ¡Rompe Ralph!, para el regreso de Walt Disney a los filmes de animales antropomórficos, pero con una factura moderna y actual. Zootrópolis, la gran ciudad donde viven en armonía todos los animales, tanto los que fueron depredadores animales, como sus antiguas presas. Judy Hopps, primera coneja del cuerpo de policía local, con ayuda de Nick Wilde, zorro de mala vida, cuenta con tan sólo 48 horas para resolver la desaparición de una nutria, hecho relacionado con otros casos similares. En pleno debate sobre la integración de las minorías étnicas en Hollywood, y de la igualdad de salarios para las mujeres, Walt Disney se apunta un tanto al estrenar esta comedia animada que con inteligencia y frescura viene a recordar que con esfuerzo se puede superar cualquier tipo de barrera y alcanzar las metas que uno se propone. Con sano sentido del humor y un tono positivo y amable, incluso se llega a poner en solfa a los políticos que cubren cuotas, lo que a la larga no sirve de mucho, salvo para captar votos en determinados segmentos de la población. Todo ello sin olvidar que se trata de un producto familiar que divertirá de sobra a los peques. De animación tan cuidada como es habitual en todos los productos de la compañía desde que ejerce como director creativo el creador de Toy Story, John Lasseter (aquí productor ejecutivo), Zootrópolis tiene hallazgos brillantes, como la persecución en la mini-ciudad, o el funcionario que atiende la Dirección Animal de Tráfico. Se apoya en un robusto guión de jóvenes valores de la casa, que viene a ser un refrito de Límite: 48 horas, con numerosas referencias a filmes muy conocidos, entre las que destacan las hilarantes evocaciones a la saga de El padrino. Como los mejores productos de la empresa, su principal tirón reside en el atractivo de la pareja protagonista, heredera de la tradición de las 'buddy movies' de parejas de policías contrapuestos, que pocas veces lo han sido tanto como la coneja y el zorro de Zootrópolis. Pero también tienen encanto el recepcionista apasionado de los donuts Clawhauser, la oveja asistenta del alcalde, el mafioso Mr. Big y su hija, el jefe Bogo (un búfalo al frente del cuerpo de policía), la estrella del pop Gazelle, a la que presta su voz Shakira en la versión original, y el perezoso más hilarante visto en una pantalla.
8/10
(2015) | 95 min. | Animación Tráiler
Casi dos años han pasado desde que Pixar entregara Monstruos University. El largo tiempo transcurrido y la incursión en las secuelas hizo pensar a algunos que los tiempos de la desbordante creatividad del estudio animado habían pasado, no se podía acertar eternamente y entregar con tanta frecuencia obras maestras. Del revés viene a desmentir tal apreciación, pues se trata de una cinta enormemente imaginativa y arriesgada, que logra dar en el blanco con un guión de hierro, que aborda grandes verdades de la naturaleza humana, emociona ver cómo se aborda justamente el mundo de las emociones. De nuevo la historia, maravillosamente armada, es pilar fundamental, pero hay que aplaudir también todos los diseños, sobre todo los personajes no humanos, y el modo de representar lo onírico, el mundo de la mente, los sueños y los recuerdos, rebosante de ocurrencias bien plasmadas visualmente, incluso acudiendo a representaciones propias del arte pictórico moderno, Disney se sentiría orgulloso de ciertas ocurrencias a lo Dalí y de las menciones a Picasso. La película parte de la idea de que las acciones de las personas las guía en su interior un centro de mando, ahí operan como un equipo las emociones personificadas en Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Ocurre con la niña Riley, que con sus padres se muda desde Minnesota a San Francisco. Un cambio que no lleva demasiado bien –echa de menos su entorno anterior, sus padres andan agobiados porque sus enseres no llegan y por la inseguridad laboral, en clase se siente extraña y no congenia con sus compañeros...–, y la gestión de sus emociones encontradas se desequilibra por el excesivo protagonismo que suele asumir Alegría, que siempre relega a Tristeza a segundona. Lo que eran islas seguras y firmes de la personalidad de Riley –su talento para el hockey, el sentido del humor, la amistad, la honestidad...– empiezan a tambalearse, y comienza a sufrir en soledad. Pete Docter (Up, Monstruos S.A.), director y guionista secundado por compañeros como Ronaldo Del Carmen, se mueven más que nunca en el filo de la navaja, pues dar vida a lo que hay dentro de una persona, todo lo que configura su forma de ser, inteligencia y voluntad, y que le lleva a actuar, a soñar, a reír, a llorar, a consolar, parece, esta sí, de verdad, si se nos permite parafrasear a una serie y saga de películas, misión imposible. Y sin embargo, ese manojo de personajes que operan dentro de Riley –y sus semejantes, mostrados a escala menor, en otros seres humanos, como los padres–, no resultan ridículos o increíbles, sino tremendamente entrañables, y el espectador reconoce que por emociones como ésas se mueve en tantas ocasiones. Emocionar representando emociones es rizar el rizo, y aquí se logra de modo sobresaliente, conjugando la risa y el llanto, sonrisas y lágrimas, para así hablar de las cosas que importan, la familia, la amistad, los grandes ideales, el desarrollo de los talentos, que permiten superar los inevitables bajones que acompañan a la existencia humana.  
10/10
(2014) | 95 min. | Bélico | Drama Tráiler
Un pueblecito holandés, en los años de la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación nazi. Tuur y Lambert son dos chavales, íntimos amigos, que se divierten juntos todo el tiempo. Pero las circunstancias influirán en su relación. Por un lado, llega al pueblo una niña nueva, Maartje, a vivir con unos parientes; y aunque al principio es Lambert la que le presta atención, poco a poco va ganando confianza, ¿tal vez el primer amor?, con Tuur. Además, la familia de Lambert colabora con los alemanes, mientras que la de Tuur, clandestinamente, está ligada a la resistencia. Una película familiar y de corte pedagógico de Dennis Bots, que adapta una novela de Jacques Vriens. Sirve para introducir a los más jóvenes en cuestiones como la persecución de los judíos a cargo de los nazis, o las divisiones que puede producir la guerra. Quizá el planteamiento es algo blando, seguramente para hacer la propuesta adecuada para los más jóvenes. Pero resulta tremendamente sugestivo el tratamiento de la entrada de los niños en el mundo de los adultos, señalando además cómo les afecta la falta de confianza, la ocultación de lo que los mayores consideran que debe permanecer secreto, ignorando que tal silencio puede hacer más daño que otra cosa. La idea de la amistad puesta a prueba, y de las heridas que uno sufre al crecer, recuerdan a una grandísima película de niños durante la guerra, la obra maestra Adiós muchachos.
6/10
(2005) | 85 min. | Aventuras | Animación Tráiler
Primer largometraje de Wallace y Gromit, expresivos muñecos de plastilina creados por la productora británica Aarmand, responsable de Evasión en la granja. Como a estas alturas es sobradamente conocido, Wallace es un inventor apasionado del queso, siempre acompañado por Gromit, un perro emprendedor e imaginativo. En esta ocasión, los dos amigos han formado un equipo llamado Anti-pesto, encargado de combatir a los conejos que se comen las verduras de los lugareños. Wallace ha inventado una especie de aspirador gigante que captura a todos los conejos de los alrededores sin hacerles daño. Wallace y Gromit tienen en su casa docenas de estos animales enjaulados. Estos días, la pareja está bastante solicitada, porque se acerca el Concurso Anual de Verduras Gigantes, que ganará el que haya cultivado la verdura de mayor tamaño. La organizadora del concurso, Lady Tottington, es una atractiva mujer que tiene encandilado a Wallace. Pocos días antes del certamen, hace su aparición una misteriosa criatura mutante, que por la noche destroza los huertos a su paso. Wallace y Gromit tratan de capturarla, antes de que la encuentre Victor Quatermaine, engreído pretendiente de Lady Tottington que pretende impresionarla. En una época en la que Disney ha abandonado las películas de animación tradicional, y triunfan las producciones de animación digital, supone un riesgo enorme apostar por una técnica tan artesanal como es la animación de muñecos de plastilina. Pero Aarmand ha demostrado que se puede triunfar con unos muñecos en que se nota la marca de los dedos que los han modelado. Si los tres cortos anteriores de Wallace y Gromit suponían varios años de trabajo, esta ‘puesta de largo’ es toda una proeza. “Ha sido como construir la Gran Muralla China”, ha comentado Steve Box, codirector del film junto con Nick Park, creador de los personajes. Ambos eran conscientes de que el principal reto de pasar sus aventuras al largometraje estaba en el argumento. Los cineastas, también coautores del guión, aseguran que pasaron mucho tiempo con los otros dos guionistas hasta que dieron con una idea que tenía posibilidades. Se trataba de homenajear a las viejas películas de terror de Universal, sustituyendo al hombre lobo tradicional por un conejo lobo. A partir de esa idea, el cuarteto elaboró un guión ingenioso, a la altura de los alardes de imaginación a los que nos tienen acostumbrado Pixar y el japonés Hayao Miyazaki. Como en ambos casos, apasionará por igual a niños y mayores.
8/10
(2005) | 114 min. | Deportivo | Drama Tráiler
Santiago Munez es un niño mexicano que cruza la frontera ilegalmente con su familia, en busca de una vida mejor en Estados Unidos. Consigo lleva un balón y una foto del mundial de fútbol. Pasa el tiempo, y Santiago ha crecido en Los Ángeles. Aunque sueña con convertirse en estrella del fútbol algún día, su padre piensa que no tiene ninguna oportunidad y prefiere que se centre en los humildes trabajos que debe desempeñar para salir adelante. Mientras juega con un equipo local, se fija en él Glen Foy, futbolista retirado británico del Newcastle, que le augura un prometedor futuro como profesional. Y promete conseguirle una prueba con su antiguo club. Sin que su padre se entere, la abuela de Santiago le compra un billete para ir a Newcastle El cine estadounidense ha conseguido emocionarnos en múltiples ocasiones con deportes que sonaban muy lejanos, como el béisbol y el fútbol americano. Por eso, no resulta extraño la capacidad para emocionar de esta película, con un terreno de juego más familiar, al igual que los clubes, y los problemas asociados a este deporte (estrellas ávidas de juerga que se echan a perder, las ocasiones en que el negocio predomina sobre lo deportivo, etc.). También es una película muy positiva, que invita a mantener la fe y luchar por superarse a sí mismo, y que recoge el valor de la amistad y la unidad familiar. Todo eso permite pasar por alto que resulte previsible, que la realización de Danny Cannon (Juez Dredd) sea algo convencional, que los actores cumplan pero no den recitales interpretativos, y que se noten demasiado los balones creados por ordenador en algunas escenas.
6/10
(1939) | 119 min. | Aventuras | Musical
Warner relanza en DVD, en edición supersuperespecial, uno de los grandes clásicos de todos los tiempos. 4 horas de contenido extra y una copia de calidad impoluta son razón más que suficiente para revisitar este inolvidable musical, que nos recuerda que no hay lugar mejor que el propio hogar, Kansas en el caso de la pequeña Dorothy ‘Judy Garland’. Adaptación de la novela infantil, también clásica, de L. Frank Baum, escrita en 1899, el film describe las andanzas de Dorothy, una niña que vive en una granja en un triste mundo en blanco y negro, donde el único que parece entenderle es su perro Totó. Un increíble tornado (ingeniosamente recreado con efectos especiales sencillos pero eficaces) la lleva a Oz, un mundo de relucientes colores, ‘más allá del arco iris’, pero que, pronto tendrá ocasión Dorothy de comprobarlo, de ningún modo puede reemplazar a su casa. En su estancia en Oz, Dorothy hace buenos amigos, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde, y gracias a la amistad con la pequeña cada uno obtendrá lo que le falta para ser mejor persona. No faltan los villanos –la malvada bruja del oeste– o el descubrimiento de que las apariciencias, con demasiada frecuencia, engañan –el mago de Oz no es quien aparenta ser–. En el film trabajó un batallón de guionistas –además de los tres acreditados, Noel Langley, Florence Ryerson y E.A. Woolf, echaron una mano Arthur Freed, Herman Mankiewicz, Sid Silvers, y Ogden Nash– y fue Langley quien sugirió que los personajes de Oz tuvieran una contrapartida en el mundo real, lo que hacía más plausible que la aventura hubiera sido un sueño. También en el capítulo de la dirección hubo varios nombres implicados. Victor Fleming fue el director oficial, pero también rodaron varias escenas Richard Thorpe, George Cukor y King Vidor. El delicioso technicolor, la ingenuidad en la que colabora decisivamente una inspiradísima Judy Garland, y las inolvidables canciones ("Over the Rainbow", "Follow the Yellow Brick Road", "Youre Off to See the Wizard"… con música de Harold Arlen, letras de E.Y. Harburg y la gran voz de Garland) convierten el film en una gozosa fantasía, que resiste impertérrita el paso del tiempo, y nos invita a recorrer el camino fantástico de ladrillos amarillos.
8/10
(2005) | 115 min. | Comedia
Hay historias que parecen existir para ser llevadas a la gran pantalla por Tim Burton, y eso ocurre con las aventuras de Charlie Bucket, un chaval cuya vida gris se convierte de un día para otro en algo muy, muy dulce… Y es que la familia de Charlie es tan pobre que ni siquiera tiene algo para comer. Viven en una casucha que se cae materialmente a trozos (la habitación de Charlie no tiene techo), aunque eso no quita que todos los miembros de la familia –el abuelo Joe y la abuela Josephine, el abuelo George y la abuela Giorgina, y el señor y la señora Bucket– estén muy unidos y vivan una existencia feliz. Pero todos sufren por el pequeño Charlie, y es que un chico de su edad necesita un lugar de recreo, amigos con quienes pasarlo bien y sobre todo comida abundante. Se entiende, por tanto, que la gran atracción de Charlie sea la enorme fábrica de chocolate que domina la ciudad. Para él ese lugar es como el cielo, todo lleno de caramelo, azúcar glass, chocolate con miles de sabores... Y quizá el sueño de visitar la fábrica –cerrada al público desde hace mucho tiempo– se haga realidad si le toca una de las cinco invitaciones que el extraño dueño de la fábrica, Willy Wonka, ha escondido en forma de billetes dorados entre las chocolatinas repartidas por todo el mundo. La historia de Charlie tiene el aire de cuento fantástico y algo siniestro que le gusta a Tim Burton, y eso por no hablar de Willy Wonka, uno de los personajes más genuinamente burtonianos que ha dado el cine. La fidelidad al texto hace que el film sea un alarde de imaginación, pleno de colorido y con brillantes efectos especiales en la reproducción de las estancias de la fábrica, los ríos de chocolate y los diferentes destinos de los compañeros de Charlie. Burton ha contado con dos de sus actores fetiche: Johnny Depp es el solitario y travieso Willy Wonka, y Helena Bonham Carter la Señora Bucket. Aunque quien se lleva la palma es el chico Freddie Highmore, cuya natural expresividad ya nos dejo pasmados en Descubriendo Nunca Jamás.
6/10
(2004) | 100 min. | Animación | Aventuras
Un niño se encuentra en la cama, despierto, escuchando los sonidos que llegan del exterior. Faltan cinco minutos para la medianoche. Eso no tendría nada de extraño si no se tratara de la noche más esperada del año: Nochebuena. Sin embargo, el chico está triste y desencantado porque piensa que la Navidad no es lo que parece. Ha perdido la fe que tenía antes… Entonces un terrible estruendo le saca de su sopor y un enorme tren negro se detiene a la puerta de su casa. Cuando sale a echar un vistazo, el revisor le invita, junto con los demás pasajeros –un grupo de niños muy variado–, a marchar al Polo Norte, donde vive Santa Claus. Los artífices de Forrest Gump y Náufrago –Robert Zemeckis y Tom Hanks– vuelven a aliarse para rendir este sentido homenaje a todas las historias clásicas sobre la Navidad. A través del viaje al Polo Norte, que está plagado de increíbles aventuras, misterios, canciones, agradables sorpresas y algún que otro susto, el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido y también más importante, el de su propio corazón. Porque el chico ha caído en el peor peligro que puede acontecer en el paso de la infancia a la adolescencia, el del escepticismo y la pérdida de la fe en todo aquello que convierte la vida en algo alegre y maravilloso. Y ahora el viaje en el Polar Express le puede devolver esa inocencia…
6/10
(2005) | 140 min. | Aventuras Tráiler
La saga de Las crónicas de Narnia es todo un clásico de la literatura infantil en el mundo anglosajón. Los siete libros que componen la serie se habían publicado hace tiempo en España, y aunque la acogida fue aceptable, el auténtico ‘boom narniano’ ha comenzado con la excelente adaptación del primer libro que escribió C.S. Lewis (aunque no sea la primera, cronológicamente hablando), El león, la bruja y el armario. El film arranca en plena Segunda Guerra Mundial. Los aviones alemanes castigan duramente a Londres con sus bombas, hasta el punto de que la señora Pevensie decide enviar a sus cuatro retoños a una tranquila casa de campo, habitada por un viejo profesor. Peter es el mayor, y como su padre está en el frente, se siente de algún modo cabeza de familia, y responsable de sus hermanos. La segunda, Susan, tiene desarrollado vivamente su instinto maternal. Edmund, celoso de su hermano mayor, siempre anda enfurruñado. Y Lucy, la más pequeña y dulce, posee una imaginación desbordante. Por eso, cuando Lucy se esconde dentro de un armario, jugando al escondite en el enorme caserón, la gran experiencia que vive en su interior, y que cuenta luego a sus hermanos, es recibida con incredulidad. En efecto, la pequeñaja asegura que ha estado en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo, y donde ha hecho buenas migas con un fauno, el señor Tumnus. Cuando los cuatro hermanos examinan el mueble, sólo descubren un armario y nada más. Pero habrá más viajes a Narnia y un montón de aventuras, como la de salvar a Narnia del poder maligno de la Bruja Blanca. Y por supuesto, conocerán al majestuoso Aslan, un león muy especial. Andrew Adamson, codirector de las dos entregas de Shrek y admirador confeso de la saga Narnia desde que era niño ha logrado un milagro. Su film no sólo es radicalmente fiel a la obra de Lewis, sino que, sin abandonar su condición de entretenimiento pensado para un público infantil, asume en más de un momento rasgos de relato épico, lo que ha ayudado al disfrute de un espectro de espectadores amplísimo. De ahí su inesperado éxito de taquilla, que ha logrado empatar y casi superar al todopoderoso Harry Potter. La trama tiene un toque de inocencia, al que ayuda mucho la pequeña Georgie Henley, la actriz que da vida a Lucy. Nos habla de la fragilidad humana a través de Edmund (estupendo, el chaval Skandar Keynes), que al sentirse desplazado por sus hermanos, busca consuelo en el lugar equivocado, o sea, al lado de la Bruja Blanca (una magnífica Tilda Swinton, que compone una auténtica ‘dama de hielo’), que le ofrece dulces que terminarán siendo muy amargos. Mientras que los dos hermanos mayores hablan de responsabilidad y madurez, un mensaje muy interesante para cierta juventud convocada a no se sabe qué absurdo macrobotellón, al que acude en tropel porque no tiene otra cosa que hacer.
7/10
(2004) | 131 min. | Aventuras Tráiler
Que uno de los temas de mayor predicamento en el cine es la búsqueda de tesoros es cosa bien conocida, pero también es cierto que pocas películas en los últimos años han abordado este argumento de modo tan directo y entretenido como La búsqueda. Cuenta con todos los resortes que uno demanda en este tipo de aventuras: el intrépido buscador, el amigo estrafalario y lumbreras, la chica guapa en apuros, el malo malísimo que intenta llegar antes que nadie, las pistas que se van despejando una a una, un poco de comedia y mucho, mucho de acción. Estamos ante una feliz mezcla de producción de altos vuelos –con la factoría de Jerry Bruckheirmer a la cabeza– y de cine familiar de calidad, gracias a la sabia mano de Jon Turteltaub, un verdadero especialista en estas lides, como ya demostró en sus comedias Elegidos para el triunfo, Mientras dormías o The Kid. La familia Gates ha vivido obsesionada durante varias generaciones con un antiguo tesoro que se remonta a la época de los caballeros templarios. Uno de sus antepasados recibió la primera pista de su existencia, y, ahora, el último eslabón de la familia es Ben, quien obsesionado con la historia que le contó su abuelo dedica su vida a la búsqueda del famoso botín. Tras años de investigaciones ha encontrado una pista fiable. Sin embargo, le resulta imposible dar el siguiente paso, ya que le lleva directamente al documento mejor custodiado de Estados Unidos: la Declaración de Independencia. Ahí hubiera acabado la aventura de Ben, si no llega a enterarse de que su peor enemigo, el traidor Ian Howe, pretende robar el famoso documento redactado por los Padres de América. Ahora, la única posibilidad de recuperar el mayor tesoro nacional de Estados Unidos es que Ben se adelante a su enemigo. Si por algo destaca esta película es por ser un entretenimiento puro. Su argumento y su desarrollo bebe mucho de la reina del género, En busca del arca perdida, pero esta vez la novedad recae en ambientar la historia en plena urbe moderna. Turteltaub logra con eficacia convertir la selva y el desierto en las calles de Washington, Filadelfia y Nueva York, cuyos edificios, iglesias, y subterráneos adquieren una nueva y misteriosa identidad, y acaban por convertirse en mundos inexplorados, cuya magia se oculta bajo el tráfago ordinario de la vida metropolitana. A esto se une una eficaz dirección de actores, todos ellos con caracteres muy definidos, aunque hay que destacar al escéptico padre de Ben (estupendo Jon Voight) y al manitas Riley (Justin Bartha), un verdadero acierto. Destaca también la impecable fotografía de Caleb Deschanel, el aspecto casi esotérico de la investigación (secretos templarios, símbolos masones, cementerios y tumbas), tan de moda hoy en día, y el trepidante ritmo de algunas escenas, como la persecución por tejados, calles y parques de la ciudad.
7/10
(2004) | 121 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Mr. Increíble es un superhéroe que goza en el ejercicio de su trabajo, combatiendo el crimen y poniendo entre rejas a los villanos de turno. Además, su profesión le permite hacer amistades, también dotadas de superpoderes, como es el caso de Frozono, e incluso conocer a la que será su media naranja, Elastigirl, con quien se casa y tiene tres simpáticos retoños, la adolescente Violeta, el hiperactivo Dash, y Jack-Jack, un bebé. Pero vivimos tiempos mediocres, que diría Elijah, el personaje con aires de profeta de El protegido, un film que también reivindicaba a los superhéroes. El pleito que sigue al salvamento de un suicida gracias a la actuación de Mr. Increíble pone en la picota, ante la opinión pública, a los superhéroes. Nadie quiere personas que destaquen por encima de los demás, conviene medir a todos por el mismo rasero de la mediocridad. De modo que Mr. Increíble y el resto de los superhéroes son obligados a acogerse a un programa del gobierno para su reubicación en profesiones “normales”, donde no pueden desarrollar sus talentos natos. Así que Mr. Increíble pasa a convertirse en Bob Sparr, empleado de una compañía de seguros, donde sus superiores le someten a una burocracia absurda, donde no faltan prácticas poco éticas, como la de engañar a los clientes, que nuestro protagonista burla como buenamente puede. Por otro lado, los hijos son obligados a reprimir sus superpoderes, lo que no les facilita en absoluta la vida cotidiana en la escuela. Mientras el traje de Mr. Increíble empieza a apolillarse, Bob recibe una misteriosa oferta para ejercer de superhéroe en una exótica isla. Pero no puede decir nada a nadie, ni siquiera a su mujer. De nuevo, reclutado el talento de Brad Bird (El gigante de hierro), Pixar demuestra que en un film animado (en realidad, en cualquier film), lo más importante es la historia. Y a este respecto, el derroche de imaginación es sencillamente apabullante. Desde la premisa argumental, pasando por la descripción detallada de los personajes. Aparte de la citada genial familia, destacan Edna Mole, diseñadora de los trajes de superhéroes, que detesta las capas en ellos, y que homenajea a Mr. Magoo; y Síndrome, un divertido villano que sirve además para hacer una afilada crítica a los clubs de admiradores que más que fans parecen fan... áticos. Bajo la capa (con perdón, Edna) de una historia divertida, y con una acción tan trepidante que nada tiene que envidiar a las historias de James Bond (sobre todo en la parte que se desarrolla en la isla), subyacen ideas que contribuyen a un guión férreo, que fue candidato al Oscar (el film ganó dos estatuillas, como película de animación, y por el montaje sonoro). Además de esa necesidad de cultivar los propios dones, sin permitir que nadie de fuera nos los eche a perder, la película habla de la familia unida como un planteamiento necesario a la hora de enfrentarse a los grandes problemas. Y se nos muestra cómo el desempeño de los trabajos ordinarios (ser ama de casa, asesorar con su seguro a una ancianita) requiere a veces tanto o más esfuerzo que el necesario para repartir estopa a un gigantesco robot. El humor nos regala situaciones impagables, ya sea al mostrar los estropicios que puede organizar Mr. Increíble por no poder controlar siempre su fuerza, en las misiones clandestinas de Mr. Increíble y Frozono, o cuando una alucinada Elastigirl descubre que su esposo ha encargado a Edna, a sus espaldas, unos trajes de superhéroe que son realmente el último grito. En el apartado que podríamos denominar “homenajes”, lo hay, por supuesto, a todos los cómics de superhéroes, con mención especial para Los 4 Fantásticos (incluido el personaje de Frozono, y la lucha final), y a Watchmen, una creación de Alan Moore. También a Bond (en la presentación de los gadgets de vestuario, o en la seductora villana), e incluso a El retorno del jedi, en la persecución por un paisaje selvático. Por supuesto, el capítulo puramente técnico de la animación es un nuevo do de pecho de Pixar. Se trata del primer film de la compañía protagonizado por humanos, lo que obligaba a mejorar los resultados en este capítulo, que en sus anteriores filmes tenían una presencia secundaria, y estaban más descuidados. De modo que se ha trabajado a fondo el modo de reproducir los rasgos, la piel y el pelo. Pero como explica John Lasseter “cuanto más real intentes hacer algo, más posibilidades tienes de fracasar. El secreto de Brad ha sido producir algo que los espectadores ‘saben’ que no existe, algo tan estilizado que lo creerán si todo tiene coherencia.” De modo que “cuando ves actuar a los personajes y te fijas en sus ojos, sientes lo que está pasando en su alma”.
8/10
(1995) | 104 min. | Aventuras | Fantástico
Hay una extraña leyenda sobre un juego de mesa. Alan Parrish es un niño normal y corriente, que vive con sus padres en una bonita casa. Un día encuentra un tablero que se despliega para convertirse en un antiguo juego de mesa. De repente, Alan desaparece tras lanzar los dados que ponen en funcionamiento a Jumanji. Sus padres dedican todos sus esfuerzos en la búsqueda de su hijo, pero es inútil. Ha pasado casi un cuarto de siglo, y dos niños acaban de instalarse con su familia en la misma casa que habitó Alan. Curioseando en el desván, encuentran el juego y deciden probarlo. Nada más tirar los dados, comienza de nuevo la aventura. Alan ha pasado todo ese tiempo dentro del juego, luchando por volver a su vida anterior. Pero los peligros que acechan en el mágico y salvaje mundo de Jumanji son numerosos. Una película de aventuras con una acción constante. Tiene un ritmo frenético que cautiva al espectador desde el principio. Los efectos especiales son espectaculares. Parece que los monos y los elefantes que salen del juego están invadiendo la pantalla. La composición musical original es del prestigioso James Horner. Cualquier niño disfrutará de lo lindo con esta película, producida por Steven Spielberg, y basada en un cuento de Chris Van Allsburg.
7/10
(2003) | 141 min. | Deportivo | Drama
Es verdad que las películas de género deportivo suelen tener demasiadas veces un factor en contra: su previsibilidad. Pero también es cierto que se prestan, quizá también más que ninguna otra, a reflejar la vida humana en su faceta más romántica: la de lograr que los sueños se hagan realidad. Películas como Seabiscuit son capaces de arrancar en el espectador una emoción verdadera, el ansia de no rendirse jamás ante las dificultades, la convicción de que aunque seamos pequeñas personas siempre seremos capaces de hacer cosas grandes. Y eso es importante para mantenerse vivo. Seabiscuit es la historia de un pequeño caballo que se convirtió en una leyenda allá por los años treinta, en el Estados Unidos hundido por la depresión. Pero es también la aventura de superación de tres personas cuyo mundo se había derrumbado por completo. Johnny “Red” Pollard es un joven jockey que malvive con trabajos de poca monta y cuya vida solitaria tras el abandono de sus padres se ha convertido en una pesadilla. El millonario Charles Howard es un hombre hecho a sí mismo, pero que ha perdido lo que más quería, en la vida, su mujer y su hijo. Tom Smith es un vaquero de los de antes, los que aman la naturaleza y la vida más que el dinero (“no se tira una vida por la borda sólo porque esté un poco magullada”, dice), lo cual no le ha permitido prosperar y ha acabado por ser un hombre sin futuro. Pero el destino quiere que estas tres personas se encuentren y entablen relación en torno a un pequeño caballo de carreras que les devolverá las ganas de vivir. Gary Ross adapta el libro de Laura Hillenbrand, basado en hechos reales, y él mismo se encarga de dirigirlo. Su cámara se mueve con soltura al filmar las carreras –magnífica fotografía de John Schwartzman–, con primorosos primeros planos llenos de fuerza y belleza. Pero su guión no olvida esos temas de los que hemos hablado antes, concediendo un dramatismo notable al mundo interior de los personajes, plagados de tristezas, dudas, contradicciones, pero también de esperanza: corazones magullados, pero todavía vivos. Logra de este modo una película brillante y humana, también gracias al excelente reparto, entre los que destaca Jeff Bridges. Su grito final emociona de verdad.
7/10
(2003) | 101 min. | Animación Tráiler
El pez payaso Marlin pierde a su esposa y a sus futuros hijos por el ataque de un enorme pez. Poco después, eclosiona el único huevo que ha podido salvar, dando lugar al nacimiento de Nemo. Temeroso de que la tragedia se repita, Marlin prácticamente no deja que su vástago se aleje del arrecife que sirve de hogar familiar, y no es capaz de dejarle solo ni siquiera en su primer día de clase. Para probar su libertad, en un tonto ataque de rabia, Nemo le desobedece y se aventura mar adentro, con tan mala suerte que es capturado por un submarinista. Aunque el barco en el que viaja es más rápido que él, Marlin sigue su estela hasta que desaparece, y luego trata de recuperar unas gafas de buceo que se le han caído, con su dirección. Aunque Marlin lo ignora, se trata de la consulta de un dentista en Sidney, a cuya pecera va a parar Nemo junto con un grupo de peces desquiciados. Si no consigue escapar, acabará siendo un regalo para la nerviosa sobrina de su nuevo dueño. Mientras tanto, Marlin emprende una desesperada búsqueda de su hijo. En su camino le ayuda Dory, una simpática pez que a pesar de sus buenas intenciones sufre síndrome de Korsakov, lo que le provoca que olvide con rapidez los sucesos recientes. Juntos encontrarán inesperados aliados, pero también grandes peligros. El último trabajo de Pixar, pioneros de la animación por ordenador, y creadores de cintas tan memorables como Toy Story y Monstruos, S.A., se ha convertido con toda justicia en la cinta de animación más taquillera de la historia, desbancando a El rey león. Y esto se explica, como es habitual en la compañía, por un guión redondo que combina un tono humorístico a base de diálogos que parecen sacados de la alta comedia clásica, con un trasfondo muy serio que exalta la paternidad. De hecho, el tema central, la sobreprotección de los hijos, proviene del miedo a ser un mal padre del propio director, Andrew Stanton, impulsor del proyecto, y hasta ahora colaborador habitual del máximo responsable de Pixar, John Lasseter, que esta vez ejerce como productor ejecutivo. A mediados de los 90, Stanton pasaba la mayor parte del día en la oficina, dedicando poco tiempo a su hijo, lo que produjo cierto sentimiento de culpa. “Cuando íbamos al parque me pasaba todo el tiempo diciendo: ¡No toques eso! ¡No te metas ahí!”, explica. “Así que al final me di cuenta de que iba a echar todo a perder, y que el miedo puede hacer que la gente se convierta en malos padres”. El guión, dirigido también a los más pequeños, intenta justificar este tipo de comportamientos de los padres, haciéndoles entender que si alguna vez se exceden, es por su propio bien. La parte de la evasión de la pecera se basa en la realidad, exactamente en las visitas infantiles al dentista de Stanton. Cuando el director veía los peces de la consulta, imaginaba que al final idearían un método para salir de allí. Un día le propuso hacer una película sobre esto a John Lasseter, pensando que no le haría demasiado caso. Pero éste le respondió: “Tranquilo, desde que pronunciaste la palabra peces he dado luz verde al proyecto”. Otro de los puntos fuertes de cualquier trabajo de Pixar es la calidad de la animación, de estilo realista. La compañía vuelve a demostrar que es insuperable en su tratamiento de texturas casi reales, aunque quizás les quede por mejorar en las figuras humanas. Además, esta cinta supone un gran avance en cuanto a recreación de líquidos, que por lo visto hasta ahora era la asignatura pendiente de la animación digital, pues no conseguían ser lo suficientemente convincentes.
8/10
(1994) | 89 min. | Animación Tráiler
Simba es el pequeño león hijo del rey Mufasa, y como tal heredero del trono. Vive despreocupado de su destino, jugando con su amiga Nala, y aprendiendo las lecciones de su padre sobre el ciclo de la vida. Pero el malvado Scar, hermano de Mufasa, conspira para derrocar al rey; y con ayuda de sus sicarios, las hienas, convence a Simba para marchar por un camino donde se produce una estampida de ñúes. Al intentar salvar a su hijo, Mufasa muere, y el pequeño, que se siente culpable, decide exiliarse lejos. Primer largo animado de Disney basado en un guión original, y en el que no aparece ningún ser humano. Batió en su momento los records de taquilla de una película animada. Además, ganó dos Oscar por la banda sonora y la canción "Can you Feel the Love Tonight", de Tim Rice y Elton John. El secreto reside en una historia sobre la ambición humana de reminiscencias shakespearianas, en una ambientación sugerente donde se nota que parte del equipo se trasladó a la sabana africana, y en los entrañables personajes, especialmente Timón y Pumba, divertidos secundarios. También destaca la cuidada mezcla de animación tradicional y por ordenador, gracias a la cual fueron posibles efectos realistas de humo, reflejos de agua, etcétera y secuencias muy espectaculares, especialmente la estampida. Contiene acertados mensajes sobre el equilibrio natural, la filosofía del Hakuna Matata (no hay problema), la responsabilidad y la amistad. Aunque la contribución más valiosa de esta cinta ha sido inculcar el amor a la naturaleza entre el público más joven, y no tan joven, pues, ¿cuántos de los espectadores sabían realmente qué forma tenía un suricato antes de conocer a Timón? La cinta se edita por primera vez en DVD e incorpora un novedoso sistema de sonido creado por Disney, el DEH Mix (Disney Enchanced Home Theather Mix). Especificaciones técnicas aparte, este sofisticado sistema amplifica el disfrute de escenas como la de la estampida.
7/10
(2002) | 96 min. | Animación Tráiler
Imaginativa revisitación de la obra clásica por antonomasia del género de aventuras, La isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson, adaptada al futuro. Esta vez, el joven Jack Hawkins es un aficionado al surf galáctico, que un día conoce a un viejo pirata que le entrega el mapa del legendario botín de los mil mundos. Para encontrarlo, la capitana Amelia contrata una tripulación, y se pone al mando de un galeón solar que parte hacia el planeta donde se encuentra el tesoro. A Hawkins le ponen como ayudante del cocinero, John Silver, que esconde un siniestro plan para organizar un motín. Quinta película Disney dirigida por el dúo formado por John Musker y Ron Clements, responsables del renacimiento de la compañía, con títulos magníficos como La sirenita y Aladdín. Mezcla de animación tradicional y digital, lo más original es la estética, porque todos los elementos parecen del siglo XVIII, aunque tratados con un toque futurista. En la versión española, los temas musicales están interpretados por el popular cantante Álex Ubago, mientras que el reparto de dobladores está encabezado por Josema Yuste, componente de Martes y Trece.
7/10
(2002) | 81 min. | Animación Tráiler
La Tierra vive un período de glaciación. Es la Edad del Hielo, y la tercera parte del planeta está cubierto por una superficie gélida. Todo bicho viviente debe emigrar a tierras más cálidas para sobrevivir. El hombre también. Lo que pasa es que un grupo, con las prisas, pierde a su bebé. Éste es recogido por Manfred, una mamut, y Sid, un oso perezoso, a los que se agrega más tarde Diego, un tigre de dientes de sable al que todos los elementos apuntan como villano aunque, quién sabe, quizás esconda en su interior un corazón de oro. Cuando puedan, devolverán al crío a su familia humana Así contado, el argumento presenta sin duda raíces absolutamente clásicas, que beben de El libro de la selva y El rey león. Las novedades provienen del disparatado y dinámico humor que salpica el metraje, en la mejor tradición del "cartoon". Y los gags en torno a la evolución y la extinción de especies también tienen un rato de gracia. El film es una nueva muestra de las altas cotas de perfección alcanzadas por la animación realizada mediante ordenador, de los que fueron maravillosas muestras Toy Story, Bichos, Monstruos, S.A. y Shrek. En esta ocasión, tenemos nueva compañía de animación al canto, dispuesta a hacer sombra a las ya asentadas Disney, Pixar y DreamWorks. Blue Sky, que debe su nombre al maravilloso cielo azul que se puede crear con el programa CGI Studio para imágenes de síntesis, fue creada en 1987 por Chris Wedge, casi al tiempo que John Lasseter fundaba Pixar.
7/10