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Biografía

Walter Hill

15/01/2013
(Long Beach, California, EE.UU., 10/01/1942)
El gran despilfarro
Walter Hill

En los 70 todo indicaba que Walter Hill se convertiría con el tiempo en uno de los grandes. Arriesgado, se especializó en películas de personajes al límite, casi siempre marginales, forajidos o pandilleros. Pero el fracaso económico le relegó prácticamente al olvido.

Nacido el 10 de enero de 1942, en Long Beach (California), Walter Hill fue un niño asmático que perdió varios años de clase. Por su naturaleza enfermiza pasaba mucho tiempo en soledad, lo que le llevó a aficionarse a los comics y a los seriales radiofónicos. Durante su juventud, trabajó como peón en un pozo petrolífero y en la construcción, antes de graduarse en Historia, en la Universidad del Estado de Michigan.

Seleccionado como becario del Sindicato de Directores, ejerce como segundo asistente del director en dos películas protagonizadas por Steve McQueen, El caso de Thomas Crown, de Norman Jewison, y Bullitt, de Peter Yates. Cuando el famoso actor compró los derechos de La huida, novela de Jim Thompson, contrató a Hill para encargarse del guión adaptado junto con Peter Bogdanovich. Pero este último fue finalmente despedido por McQueen, por lo que Hill tuvo que escribir solo (Sam Peckinpah se encargó de la dirección).

A principios de los 70, Walter Hill se ocupó de otros libretos destacados para filmes como Con el agua al cuello y El hombre de Mackintosh, protagonizados por Paul Newman. En ambos casos tuvo encontronazos con directores y productores, con los que no lograba ponerse de acuerdo. Quedó un tanto desencantado de su trabajo como guionista, por lo que se concentró en reconvertirse en realizador.

Tras conocer al productor Lawrence Gordon, con el que de forma imprevista (y poco usual en su carrera) conseguía entenderse a la perfección, éste le propone escribir y dirigir El luchador (1976), su ópera prima, con Charles Bronson como boxeador de peleas ilegales. Acusaba la influencia de A quemarropa, de John Boorman, que impactó a Walter Hill, por sus caóticos saltos en el tiempo. "Me pareció una estructura muy libre, que me recordaba a un haiku japonés". ha explicado el cineasta, que también imitó este estilo en su revisión del guión de Alien, el octavo pasajero, finalmente desechado, aunque Hill aparece acreditado en el film de Ridley Scott como productor, al igual que en las secuelas, y aportó ideas para Aliens, el regreso y Alien 3. El montaje acronológico también es una de las señas de identidad de Driver, su segunda obra como director, que escribió con Steve McQueen en mente. Pero éste desechó rodar otro film de persecuciones de coches, por lo que le sustituyó Ryan O'Neal, que interpreta a un especialista en conducir para atracadores de bancos.

Como realizador, Walter Hill parecía haber recogido el testigo del citado Sam Peckinpah, por su violencia cruda, realista y parca, pero también acusaba la influencia de realizadores europeos como Jean-Pierre Melville y Sergio Leone. Con The Warriors (Los amos de la noche), sobre bandas callejeras, hubo cierta polémica, pues provocó altercados incluso dentro de los cines, mientras que a las autoridades no les gustó que pusiera de manifiesto las carencias policiales. Como se ve en la película, en Nueva York las pandillas campaban a sus anchas e imponían su propia ley, e incluso se ofrece un dato totalmente real en boca de un personaje: "los pandilleros superan cinco a uno a los policías". Aunque por el escándalo se retiró enseguida de los cines, se convirtió en un film de culto que inspiró numerosas imitaciones de medio pelo.

Walter Hill incursionó por primera vez en el western con Forajidos de leyenda, su trabajo más similar al cine de Peckinpah, con tres familias de hermanos actores (los Carradine, los Keach y los Quaid) encarnando a otros tantos clanes de criminales (los Younger, los Miller y los James). En esencia, era un film bastante clásico. "La decadencia del western vino cuando los directores quisieron usarlo para explicar teorías psicoanalíticas", explicó posteriormente Hill en una entrevista. "Sin embargo funcionan mejor cuando trabajan con material moral y cuando responden a los esquemas de la tragedia griega". No obtuvo la repercusión esperada, pero Walter Hill arrasó en las taquillas con Límite: 48 horas, pensada para Clint Eastwood y Richard Pryor, finalmente sustituidos por Nick Nolte y Eddie Murphy, como un policía y el convicto al que dan permiso temporal para ayudarle a resolver el caso. Mezcla entre comedia y acción, también muestra a los delincuentes como dueños de la ciudad en determinados contextos. En aquel momento, el realizador estaba considerado una de las grandes promesas de los 70, con perspectivas de convertirse en uno de los grandes, como Michael Cimino, Peter Bogdanovich y William Friedkin, que por diversos motivos han quedado olvidados.

Injustamente, Hill se dio el mayor batacazo de su carrera con Calles de fuego, film de aventuras roqueras para el público juvenil, tipo cómic, donde un heroico individuo intenta salvar a la cantante de un grupo secuestrada por moteros. La introducción del principio de esta "fábula de rock and roll" (tal y como la definía Hill), supone toda una declaración de principios. "He intentado hacer lo que yo hubiera considerado una película perfecta en mi adolescencia. He puesto todos esos excepcionales ingredientes por los que sigo teniendo simpatía: coches lujosos, besos bajo la lluvia, trenes en medio de la noche, persecuciones a gran velocidad, peleas entre pandillas, músicos de rock, motocicletas, bromas en medio de situaciones críticas y cuestiones de honor".

Casado en 1986 con la productora Hildy Gottlieb, el matrimonio tiene dos hijas, Miranda y Joanna. No le fue tan bién en el terreno profesional a finales de la década, obligado a veces a dirigir subproductos como El gran despilfarro, comedieta sin gracia al servicio del cargante Richard Pryor, cuyo personaje se ve obligado a gastar un millón de dólares en menos de un día. Tras el irregular drama Cruce de caminos –con Ralph Maccio como aspirante a reconocido músico de blues que debe derrotar en un duelo musical a uno de los mejores guitarristas del mundo–, vuelve a unirse a Nick Nolte en la poco interesante Traición sin límite y en 48 horas más, desmejorada y tardía secuela de su film más conocido. Hill únicamente volvió a saborear cierto éxito con Danko: Calor rojo, donde Arnold Schwarzenegger interpretaba a un policía soviético, obligado a formar tándem con un americano (James Belushi). Si bien la combinación de humor y acción dejaba en cierta forma patente quién estaba tras las cámaras, lo cierto es que tenía el sello de superproducción comercial, en la línea de los grandes éxitos de la época del musculoso austriaco.

Mereció un mayor reconocimiento Johnny el guapo, con Mickey Rourke como gángster deforme que planea un importante golpe. Pero tuvo muy poca repercusión, al igual que los westerns Gerónimo, una leyenda y Wild Bill. Tampoco vio casi nadie la amena El último hombre, curioso 'remake de remakes', pues versiona Yojimbo, del japonés Akira Kurosawa, que a su vez se inspiraba casi por completo en el texto "Cosecha roja", del estadounidense Dashiel Hammett, y que también había dado lugar a Por un puñado de dólares, del italiano Sergio Leone.

Pero el mayor fiasco de la carrera de Walter Hill fue la cinta de ciencia ficción Supernova, de presupuesto más o menos desahogado (60 millones de euros no eran moco de pavo en el año 2000). Durante el rodaje el realizador tuvo encarnizados enfrentamientos con los productores por el rumbo que debía seguir el film, y porque incomprensiblemente necesitaba más dinero, lo que le obligó a reducir al mínimo los planos de astronaves o que requirieran efectos especiales. Una vez terminada, no gustó nada a los productores, que despidieron a Hill. Contrataron para remontarla a Jack Sholder (Lo oculto), y como seguían sin estar conformes finalmente llamaron al mismísimo Francis Ford Coppola, por lo que el metraje pasó de 140 minutos a 90. Aún así supuso un batacazo en taquilla de proporciones épicas.

Desde el thriller carcelario-pugilístico Invicto, de 2002, Walter Hill llevaba una década sin dirigir para el cine, si bien se ha ocupado en este tiempo de episodios de la serie Deadwood y la miniserie Broken Trail –ambas del oeste– y sigue figurando como productor de todo lo que se ha rodado últimamente relacionado con la saga de Alien (las poco estimulantes Alien vs. Predator, Alien vs. Predator 2 y la comparativamente al menos superior Prometheus). Pero finalmente, Walter Hill vuelve con Una bala en la cabeza, adaptación de la novela gráfica "Du plomb dans la tête", de Alexis Nolent. Tiene como protagonista absoluto a Sylvester Stallone, que en los últimos años ha logrado resucitar por completo su carrera de la nada. ¿Logrará Hill a sus 72 años contagiarse en cierta medida de la segunda juventud de "Sly"?

Trabajos destacados

Filmografía

Director

Director (24 títulos)
2016 | The Assignment
estrella
3
2012 | Bullet to the Head
estrella
5
2006 | Broken Trail
estrella
6
2004 | Deadwood | Serie TV
estrella
5
2002 | Undisputed
estrella
5
2000 | Supernova
estrella
3
1996 | Last Man Standing
estrella
4
1995 | Wild Bill
estrella
3
1993 | Geronimo: An American Legend
estrella
6
1992 | Trespass
estrella
6
1990 | Another 48 hrs.
estrella
4
1989 | Tales from the Crypt | Serie TV
estrella
6
1989 | Johnny Handsome
estrella
5
1988 | Red Heat
estrella
5
1987 | Extreme Prejudice
estrella
4
1986 | Crossroads
estrella
5
1985 | Brewster's Millions
estrella
3
1984 | Streets of Fire
estrella
5
1982 | 48 hrs.
estrella
4
1981 | Southern Comfort
estrella
5
1980 | The Long Riders
estrella
5
1979 | The Warriors
estrella
6
23
Driver
1978 | The Driver
estrella
6
1975 | Hard Times
estrella
7

Guionista

Guionista (18 títulos)

Argumento

Argumento (3 títulos)

CALENDARIO ESTRENOS DE CINE