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Reportajes

Una película irrepetible, con actores legendarios

21 claves para apreciar mejor "El irlandés", la nueva obra maestra de Martin Scorsese

Hay casi unanimidad. Martin Scorsese lo ha clavado en su nueva incursión gangsteril de “El irlandés”, y su película se ha convertido en una de las favoritas para los Oscar, en Netflix ya se frotan las manos esperando lograr al fin el premio gordo, el de mejor película.

De todos modos, algo ha cambiado en el modo de hacer del italoamericano. Aquí van 21 claves y lecciones que nos enseña este gran maestro del cine en El irlandés.

1) Al asegurar que el cine de superhéroes no le parece cine, Martin Scorsese se ha convertido en el superhéroe de los cineastas que creen en las emociones creadas por personajes de entidad, de carne y hueso, reconocibles. Paradójicamente, la cinta de este universo que ha triunfa últimamente es Joker, que toma prestados elementos de sus filmes Taxi Driver y El rey de la comedia, y que además de no parecer de superhéroes es un proyecto al que estuvo vinculado brevemente en sus primeros estadios.

2) La veteranía es un grado. Martin Scorsese acaba de cumplir 77 años, y al igual que otros maestros de edad respetable y todavía en activo, como Woody Allen, Clint Eastwood o Roman Polanski, demuestra que los años no sólo no pesan tanto, sino que permiten mirar al mundo con más sabiduría y conocimiento de la naturaleza humana. De hecho el nuevo film sobresale por una mayor nitidez moral y una indagación sobre el sentido de la existencia, que ya apuntó en Silencio. Dice Scorsese que la pregunta que aletea es “¿cómo puedes llevar una buena vida?”.

3) Quizá esa experiencia se nota también en un uso más comedido de la voz en off, los planos secuencia y la banda sonora con canciones seleccionadas por el melómano director. Sí, acude a estos recursos, tan eficaces, pero lo hace sin llamar tanto la atención como en otros de sus filmes.

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4) Al igual que ocurría en Uno de los nuestros, el protagonista cuenta la historia al espectador. Pero la perspectiva cambia de modo notable. En Uno de los nuestros Henry Hill (Ray Liotta) es un cínico, y su cambio de bando no responde a motivos morales, sino a intentar salvar su propio pellejo. En cambio Frank Sheeran en El irlandés no tiene la conciencia tranquila por la trayectoria que ha llevado.

5) Se puede confiar en los efectos visuales sin entregarse en brazos del puro fuego de artificio, la traca por la traca. Martin Scorsese arriesga usando el software que permite rejuvenecer a sus actores, Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino, y que tal vez aún no es perfecto, pero no lo hace para llamar la atención, sino buscando el efecto dramático, con el deseo de poder usar al mismo actor cuando es joven y cuando es anciano.

6) Martin Scorsese ama el cine clásico, y rueda a la manera clásica. Y le encanta contemplar el cine proyectado en una sala. Pero… su nueva película, tras arrugarse Paramount, se la ha producido Netflix, y aunque con un estreno en cines dos semanas antes de su lanzamiento en streaming, la realidad pura y dura es que la mayoría de los espectadores no verán El irlandés en una gran pantalla en una sala oscura, con más público, sino en su sala de estar, probablemente “por entregas”, debido a su larga duración, tres horas y media. Mucho me temo, oh, ironía, que las películas que se verán en gran pantalla son… las que no son cine según Scorsese, o sea, las de superhéroes.

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7) Hay relaciones que marcan. Martin Scorsese vuelve a trabajar con Robert De Niro y Joe Pesci, con los que no trabajaba desde 1995 en Casino. Con el primero había hecho antes 7 películas y con el otro, que ya estaba semiretirado, dos. También vuelve a colaborar con Harvey Keitel, con quien no había vuelto a trabajar desde su Judas en La última tentación de Cristo en 1988, y sus películas setenteras.

8) Al fin ha podido cumplir su deseo de rodar con Al Pacino, y de juntarle con Robert De Niro, ambos comparten por fin escenas memorables en una película, pues en El padrino II no tenían plano juntos, y en Heat los que hay, pocos, saben a… poco.

9) No es necesario ser explícito en la violencia para impactar al espectador. El irlandés contienen momentos duros, algunas ejecuciones terribles, y aquella escena en que el protagonista Frank Sheerer propina una paliza a un tendero ante los ojos de su hijita, pero rueda desde la distancia y sin el regodeo repulsivo de otros de sus filmes.

10) El ser humano está abierto a la trascendencia, busca el perdón divino, y el background católico está muy presente en Martin Scorsese. Al igual que sugirió en Silencio, aquí, en las conversaciones del protagonista con un sacerdote, se apunta el tema de buscar la paz interior, y acallar a una conciencia culpable, aunque al mismo tiempo se sienta un tremendo vacío, que parece incapaz de arrepentimiento. “Que Dios le perdone, ya que él no puede perdonarse a sí mismo”, ha declarado el cineasta en una entrevista.

11) Se suele considerar a Martin Scorsese como un director viril con universo predominantemente masculino. Además de que muchos olvidan que hizo títulos como Alicia ya no vive aquí –Oscar para Ellen Burstyn– o La edad de la inocencia, o de que Cate Blanchett ganó la estatuilla dorada con El aviador, en El irlandés demuestra su habilidad con el detalle, no sólo con las esposas de los gángsteres, sino sobre todo con la hija de Frank Sheerer, Peggy, interpretada cuando es mayor por Anna Paquin, personaje esencial al devenir en voz silenciosa de la conciencia de su padre.

12) No es la primera vez que la vida del sindicalista Jimmy Hoffa y su misteriosa desaparición han sido llevadas a la pantalla. Antes lo hizo Danny DeVito en Hoffa: Pulso al poder, donde Jack Nicholson hacía el papel que aquí corresponde a Al Pacino. Además, es un biopic inconfeso de Hoffa F.I.S.T., símbolo de fuerza, donde Sylvester Stallone daba vida al líder del sindicato de transportes. Aquí se incorpora la novedosa información aportada por Frank Shearer, que arroja luz acerca de lo que le pudo pasar a Hoffa.

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13) Más de 50 años dura la relación profesional de Martin Scorsese con la montadora Thelma Schoonmaker, desde la primera colaboración de ¿Quién llama a mi puerta? en 1967, luego retomada en 1980 con Toro salvaje, y así casi sin solución de continuidad hasta El irlandés, donde su labor es de filigrana para ajustar el ya largo metraje al máximo.

14) En sus anteriores películas de gángsteres, Malas calles, Uno de los nuestros y Casino, Martin Scorsese se involucró en el guion de la película, y en el caso de las dos últimas, colaboró con el autor de los libros en que se basaba, Nicholas Pileggi. En cambio en El irlandés, el autor de “I Heard You Paint Houses”, Charles Brandt, no ha intervenido en el guion, algo que tampoco ha hecho Scorsese, el crédito en solitario corresponde a Steven Zaillian, con el que el director hizo otro título gangsteril que no coescribió, Gangs of New York.

15) A pesar de ser un cineasta legendario, Martin Scorsese no lo tiene tan fácil para hacer las películas que desea, cada una le cuesta sangre, sudor y lágrimas. No hay más que ver la lista de productores de El irlandés para observar que le toca sumar aquí y allá para lograr el respaldo necesario, también, por supuesto financiero. Aquí le han apoyado Robert De Niro y Jane Rosenthal con Tribeca, además de Irwin Winkler –que ya le produjo Silencio, y más afín a él, Toro salvaje–, el mexicano Gastón Pavlovich –también productor de Silencio–, Emma Tillinger Koskoff – también en Silencio, además de El lobo de Wall Street y la responsable de la “conexión Joker”– y Randall Emmett, otro “silencioso”.

16) La última película de Martin Scorsese que bajó de las dos horas de duración, y por muy poco, fue El color del dinero, de 1986, cuyo metraje oficial es de 119 minutos. Suele superar sobradamente las dos horas, cuando no se acerca a las tres, aunque ha batido todos los records con El irlandés, de tres horas y media. Por si alguien no lo tenía claro, el italoamericano necesita tiempo para contar sus historias.

17) El irlandés es una película a la vieja usanza en muchos aspectos, de las que solía hacer Hollywood antaño, sobre todo en la renovación padrinesca de los 70, y que ahora parecen imposibles. De hechos, muchos ven el film como el último hurra de cinco grandes, Martin Scorsese, Al Pacino, Robert De Niro, Joe Pesci, Harvey Keitel, todos por encima de los 75 años, que muy probablemente jamás volverán a coincidir en una película, ni aun en la hipotética y milagrosa situación de que los grandes estudios volvieran a las costumbres de su edad dorada.

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18) Martin Scorsese descartó desde el principio recurrir en El irlandés a otros actores más jóvenes para interpretar las versiones juveniles de los personajes de Robert De Niro, Joe Pesci y Al Pacino. Entre otras cosas, le parecía que esos actores no tendrían la conexión emocional con los barrios donde transcurren la acción que sí poseían sus viejos amigos De Niro y Pesci.

19) En El irlandés, Martin Scorsese afronta a través de Frank Sheeran envejecido, su propia mortalidad. Todos hemos de morir, parece decirnos el director, como también lo hacía en el final de Silencio, y nos guste o no, y aun cuando podamos tener a un ser querido cerca, todos morimos solos.

20) A Martin Scorsese le gusta mirar a la realidad. El irlandés se basa en personajes auténticos, que han existido, pero incluso en cintas más de aventuras y con formato de cuento, como La invención de Hugo, aparecen personajes reales, como el cineasta Georges Méliès. Por supuesto, parte de hechos que han ocurrido de verdad en El lobo de Wall Street, Uno de los nuestros, Casino, El aviador y Toro salvaje.

21) Robert De Niro fue el que habló a Martin Scorsese del libro de Charles Brandt, que a su vez lo conoció por Eric Roth, el guonista de El buen pastor. Curiosamente, en la búsqueda de un proyecto para trabajar juntos, consideraron también la posibilidad de adaptar la novela de Don Winslow “The Winter Of Frankie Machine”, que también tiene como protagonista a un asesino retirado.

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