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La ley de Lidia Poët
5 /10 decine21
La ley de Lidia Poët

La legge di Lidia Poët

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Sinopsis oficial

Italia, finales del siglo XIX. Una sentencia del Tribunal de Apelaciones de Turín declara antirreglamentaria la admisión de Lidia Poët en el Colegio de Abogados, lo que le impide ejercer como letrada por el mero hecho de ser mujer. Sin perder el orgullo pese a su precaria situación económica, la joven consigue un empleo en el bufete de su hermano Enrico mientras prepara el recurso de apelación de la sentencia. Lidia demuestra ser una profesional adelantada a su tiempo, que recurre a un enfoque pionero para ayudar a los sospechosos: investigar la verdad y dejar a un lado las apariencias y los prejuicios. Jacopo, cuñado de Lidia y misterioso periodista, le pasa información y le abre camino por los mundos ocultos que acechan bajo el oropel y la ostentación de Turín. La serie es un drama ligero sobre procedimientos procesales que reinterpreta la historia real de Lidia Poët, la primera mujer abogada de Italia.

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Crítica La ley de Lidia Poët (2023)

Abogada intrépida e indomable

Abogada intrépida e indomable

Turín, 1883. Lidia Poët es una joven licenciada en derecho que desea trabajar como abogada, pese a que las leyes de su tiempo sólo contemplan que ese oficio sea ejercido por hombres. Le llegará así el caso de la defensa de un joven acusado de asesinar a una bailarina, cuyo cadáver ha aparecido dentro de un baúl en el teatro. Como no tiene recursos económicos, Lidia acude a cobijarse a casa de su hermano, el abogado Enrico Poët, que vive con su mujer y su hija y en compañía también del periodista Jacopo Barberis, su concuñado. Lidia se saltará todos los impedimentos –sociales, laborales, familiares– que le obstaculizan su labor de defensa del acusado, mientras que a regañadientes su hermano hará de pantalla frente a fiscales y jueces.

Serie italiana inspirada en la vida de Lidia Poët (1855-1949), la primera mujer en ejercer la abogacía en Italia. Por supuesto, aquí sólo se toma su nombre y se recrea una invención de sus aventuras, al más puro estilo detectivesco. Los creadores Guido Iuculano y Davide Orsini ofrecen un producto sin duda entretenido, donde cada uno de los seis episodios responde a la resolución de un caso por parte de Lidia y gracias a su tono cómico logran transmitir sin pesadez ideas muy del momento, sobre todo las reivindiaciones de la audaz protagonista respecto a los derechos de las mujeres, en el plano laboral, social y familiar, abanderando el uso de la libertad en todos aspectos de la vida, en igualdad con los hombres. El modo en que lucha por ello en una época en que los roles femeninos estaban tan marcados resulta muchas veces divertida y estimulante. Tiene mucha gracia la escena de la bicicleta, por ejemplo, pero también su lucha por implantar cambios a la hora de enfrentarse a la investigación de los casos –huellas dactilares, uso del guante volumétrico, etc.– habla de una persona empeñada en implantar avances técnicos que permitan un cambio en una sociedad que ella considera atrasada.

En cuanto al contenido y densidad en las investigaciones, La ley de Lidia Poët se decanta por una llevadera ligereza, pues unos cuantos detalles e intuiciones de la protagonista acaban desembocando casi precipitadamente en la solución, siempre un tanto simple y efectista. Por lo demás, hablamos de una serie para adultos, bastante frívola en cuanto al tratamiento del sexo, con varias escenas de cama y comportamientos libertinos, siempre con un aire desenfadado y falsamente liberal que parece más propio del siglo XXI que del XIX, cosa que también se aprecia en el uso de giros verbales e interjecciones malsonantes (joder, mierda, etc.), que resultan cuando menos algo chocantes. Porque hay que decir que la atmósfera de época está muy trabajada, con una puesta en escena elegante y un cuidadísimo uso del vestuario y de la ambientación de espacios decimonónicos, exteriores e interiores, magníficamente ayudados por la fotografía de Francesco Scazzosi y Vladan Radovic, muy centrada en la tratamiento de la luz.

De todas formas, la concepción del personaje protagonista es el gran logro de la La ley de Lidia Poët. La chica resulta verdaderamente encantadora, atractiva, aguda, sarcástica, vulnerable, divertida, astuta... Se trata de un personaje muy bien escrito, que sobrelleva con tristeza un trauma paterno que le apartó en el pasado de su familia y que le hace sufrir tremendamente. Por eso también funciona muy bien su tirante relación con el soseras del hermano, ambos siempre graciosamente a la gresca pero cuyo cariño mutuo evoluciona ejemplarmente. Y además de la simpática complicidad con la sobrina, tiene su punto pícaro y aventurero el acercamiento amoroso con Jacopo, el cuñado desinhibido y caradura por el que irá sintiendo cada vez más atracción. Las interpretaciones son notables, pero brillan especialmente Matilda De Angelis como Lidia y Eduardo Scarpetta como Jacopo Barberis.

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