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Las muertas
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Sinopsis oficial

Las asesinas hermanas Baladro, cuyos crímenes se inspiraron en las asesinas en serie mexicanas conocidas como Las Poquianchis.

6 /10 decine21

Crítica Las muertas (2025)

Las muertas foto crítica.

Crónica del México negro

Miniserie que abre con olor a pólvora y pan quemado. Tres hombres y una mujer buscan a Simón el panadero para ajustar cuentas. Lo encuentran, lo cosen a balazos y, como guarnición, le prenden fuego al horno. Pero la víctima no se tuesta del todo, sobrevive, y reconoce a su exnovia Serafina Baladro, así que le cuenta a la policía cómo la conoció, y también la historia de los burdeles que ésta fundó con Arcángela, su hermana. Pronto queda claro que el menú de las hermanas Baladro incluía algo más que tequila y canciones de despecho: explotación, abusos y una racha de asesinatos que las convirtieron en leyenda negra del México profundo.

Adaptación de la novela “Las muertas” (1977), de Jorge Ibargüengoitia, inspirada en la historia real de Las Poquianchis, hermanas criminales. Consta de seis episodios que casi parecen largometrajes de entre 61 y 79 minutos. Detrás está el mexicano Luis Estrada, el mismo de los largometrajes La ley de Herodes, El infierno, La dictadura perfecta y ¡Que viva México!. Ahora se pasa a la televisión, pero no abandona su receta favorita: ironía con chile y humor negro al carbón.

Supone la apuesta más ambiciosa del autor: un banquete de tragedia, sátira y costumbrismo. Con toda probabilidad, supondrá un hito en la narrativa televisiva mexicana por su ambición estética y su crítica mordaz a la corrupción, la impunidad y la violencia de género en la sociedad mexicana de mediados del siglo XX. Retrata un México donde la ley no protege, sino que cobra “mordidas”, es decir, sobornos disfrazados de justicia, una situación que, en mayor o menor medida, puede extrapolarse a otros países.

La producción destaca por su dirección de arte meticulosa, recreando con detalle la época y el ambiente del México rural y urbano de los años 50 y 60, y por su banda sonora, que mezcla música tradicional mexicana con temas contemporáneos para reforzar la tensión narrativa. Los flashbacks condimentan la narración, dejando claro que las hermanas Baladro descienden por la escalera de la moral sin ningún pasamanos. No es una serie para ver como digestivo tras la cena ni para quienes se espanten con facilidad: combina humor negro, escenas sórdidas y un uso deliberadamente generoso de secuencias sexuales.

En el reparto, Arcelia Ramírez encarna con corrección a Arcángela Baladro, la “CEO” del burdel: comienza mandando como generala y termina tosiendo como viejita de novela. Paulina Gaitán interpreta a Serafina Baladro, sensual y con carácter. Joaquín Cosío da vida al Capitán Bedoya, un militar de esos que dicen “orden y progreso” mientras cuentan sus ingresos. Alfonso Herrera es Simón Corona, panadero con chispa.

Últimos comentarios de los lectores

Juana Liberman - Hace 7 meses

Las Muertas es una serie limitada mexicana (seis episodios) dirigida por Luis Estrada. Está basada en la novela homónima de Jorge Ibargüengoitia, a su vez inspirada en el caso real de Las Poquianchis. Cuenta la historia de las hermanas Baladro —Arcángela y Serafina—, quienes construyen un imperio de burdeles en el México de los años sesenta y terminan enredadas en una red de corrupción, codicia, asesinatos y venganza. ⸻ Por qué puede considerarse una obra maestra Estos son los aspectos que elevan Las Muertas por encima de los dramas criminales o series de época convencionales: 1. Compleja ambigüedad moral y profundidad de personajes Las hermanas no son villanas unidimensionales. Sus motivaciones —poder, supervivencia, trauma personal— se entrelazan con las condiciones sociales de la época (pobreza, patriarcado, explotación). La serie no las justifica, pero obliga a comprenderlas. Esa complejidad es rara y le da peso a la narrativa. Las críticas destacan cómo Serafina y Arcángela “roban la escena”: son brutales pero fascinantemente cautivadoras. 2. Comentario histórico y social Al basarse en una organización criminal real, la serie carga con un peso de verdad. No se trata solo de crimen como entretenimiento, sino de corrupción —política, judicial, moral— y de cómo los sistemas permiten o ignoran el horror. Reflexiona sobre el fracaso institucional. Estrada usa la sátira y el humor negro para exhibir no solo a los villanos individuales, sino la podredumbre social. 3. Equilibrio tonal: brutalidad + sátira + tragedia Es difícil combinar violencia, horror real y peso emocional con humor e ironía sin caer en el cinismo o el melodrama. Las Muertas logra ese equilibrio: las escenas pueden ser crudas, trágicas, pero también absurdas o irónicas. El humor no neutraliza el dolor: lo afila. Esa destreza tonal es poco común y ha sido señalada como una fortaleza. 4. Artesanía cinematográfica Visualmente, la serie captura con precisión el México de los sesenta: vestuario, ambientación, luz, atmósfera, todo contribuye a la inmersión. El ritmo, aunque a veces pausado, es deliberado: permite que la tensión y la culpa se acumulen, dando tiempo al espectador para sentir el peso de las decisiones, las consecuencias y la lenta descomposición moral. 5. Ambición y fidelidad Como serie limitada, tiene más espacio que una película para explorar personajes secundarios, contexto político y consecuencias. Dada la reputación de Luis Estrada y que es su primer proyecto episódico, la ambición de adaptar una novela tan compleja —con capas políticas, sociales y morales— es notable. Para muchos, resulta más fiel al espíritu de Las Muertas de Ibargüengoitia que otras adaptaciones posibles. 6. Impacto emocional y honestidad sin concesiones El horror que sufren las mujeres, las traiciones, la corrupción, la sensación de encierro… nada es bonito. No hay redención fácil. Eso puede resultar incómodo, pero es parte de su fuerza. Obliga a mirar, no a apartar la vista. Duele. Para muchos espectadores, ese riesgo emocional es raro y valioso. ⸻ Dónde falla / Críticas Ninguna obra es perfecta. Para argumentar su condición de “obra maestra”, hay que reconocer los puntos débiles que algunos señalan: • Algunas de las mujeres bajo el control de las hermanas (las víctimas) están poco desarrolladas; su sufrimiento se muestra, pero no siempre tienen arcos propios que les otorguen plena subjetividad. A veces funcionan más como símbolos que como personas completas. • El ritmo es irregular: hay episodios o escenas donde la historia se estanca o la tensión se diluye sin una recompensa narrativa clara. Para algunos, eso afecta la inmersión o hace que la serie parezca demasiado larga. • Algunos momentos emocionales pueden parecer repetitivos: la traición, el horror y la corrupción se intensifican, pero las variaciones en las tramas secundarias no siempre son igual de fuertes. El eje de las hermanas domina, mientras otros arcos resultan menos sólidos. ⸻ Veredicto final: ¿Merece el título de “obra maestra”? Sí, Las Muertas puede considerarse una obra maestra, especialmente dentro del género del drama criminal histórico y en el contexto de la televisión mexicana. • Trasciende las expectativas del género: no se limita a la violencia o el morbo, sino que es una tragedia profundamente humana y socialmente consciente. • Obliga a confrontar temas que muchos preferirían evitar: misoginia, corrupción, abuso de poder. No ofrece respuestas fáciles. • Combina actuaciones de primer nivel, dirección sólida, narración atmosférica y un peso moral innegable. • Permanece en la mente. Aun después de terminarla, uno sigue cargando con sus temas: el costo del silencio, la complicidad, el poder destructivo de la codicia y la desesperación. Sus imperfecciones no disminuyen su fuerza; la hacen más real. Una serie perfecta correría el riesgo de estar higienizada. Las Muertas no lo está: es desordenada, brutal, bellamente realizada y moralmente urgente.

2025-10-07 20:24:50

lacalaca - Hace 8 meses

Las Muertas es una serie limitada mexicana (seis episodios) dirigida por Luis Estrada. Está basada en la novela homónima de Jorge Ibargüengoitia, a su vez inspirada en el caso real de Las Poquianchis.

Cuenta la historia de las hermanas Baladro —Arcángela y Serafina—, quienes construyen un imperio de burdeles en el México de los años sesenta y terminan enredadas en una red de corrupción, codicia, asesinatos y venganza.



Por qué puede considerarse una obra maestra

Estos son los aspectos que elevan Las Muertas por encima de los dramas criminales o series de época convencionales:

1. Compleja ambigüedad moral y profundidad de personajes

Las hermanas no son villanas unidimensionales. Sus motivaciones —poder, supervivencia, trauma personal— se entrelazan con las condiciones sociales de la época (pobreza, patriarcado, explotación). La serie no las justifica, pero obliga a comprenderlas. Esa complejidad es rara y le da peso a la narrativa. Las críticas destacan cómo Serafina y Arcángela “roban la escena”: son brutales pero fascinantemente cautivadoras.

2. Comentario histórico y social

Al basarse en una organización criminal real, la serie carga con un peso de verdad. No se trata solo de crimen como entretenimiento, sino de corrupción —política, judicial, moral— y de cómo los sistemas permiten o ignoran el horror. Reflexiona sobre el fracaso institucional. Estrada usa la sátira y el humor negro para exhibir no solo a los villanos individuales, sino la podredumbre social.

3. Equilibrio tonal: brutalidad + sátira + tragedia

Es difícil combinar violencia, horror real y peso emocional con humor e ironía sin caer en el cinismo o el melodrama. Las Muertas logra ese equilibrio: las escenas pueden ser crudas, trágicas, pero también absurdas o irónicas. El humor no neutraliza el dolor: lo afila. Esa destreza tonal es poco común y ha sido señalada como una fortaleza.

4. Artesanía cinematográfica

Visualmente, la serie captura con precisión el México de los sesenta: vestuario, ambientación, luz, atmósfera, todo contribuye a la inmersión. El ritmo, aunque a veces pausado, es deliberado: permite que la tensión y la culpa se acumulen, dando tiempo al espectador para sentir el peso de las decisiones, las consecuencias y la lenta descomposición moral.

5. Ambición y fidelidad

Como serie limitada, tiene más espacio que una película para explorar personajes secundarios, contexto político y consecuencias. Dada la reputación de Luis Estrada y que es su primer proyecto episódico, la ambición de adaptar una novela tan compleja —con capas políticas, sociales y morales— es notable. Para muchos, resulta más fiel al espíritu de Las Muertas de Ibargüengoitia que otras adaptaciones posibles.

6. Impacto emocional y honestidad sin concesiones

El horror que sufren las mujeres, las traiciones, la corrupción, la sensación de encierro… nada es bonito. No hay redención fácil. Eso puede resultar incómodo, pero es parte de su fuerza. Obliga a mirar, no a apartar la vista. Duele. Para muchos espectadores, ese riesgo emocional es raro y valioso.



Dónde falla / Críticas

Ninguna obra es perfecta. Para argumentar su condición de “obra maestra”, hay que reconocer los puntos débiles que algunos señalan:
• Algunas de las mujeres bajo el control de las hermanas (las víctimas) están poco desarrolladas; su sufrimiento se muestra, pero no siempre tienen arcos propios que les otorguen plena subjetividad. A veces funcionan más como símbolos que como personas completas.
• El ritmo es irregular: hay episodios o escenas donde la historia se estanca o la tensión se diluye sin una recompensa narrativa clara. Para algunos, eso afecta la inmersión o hace que la serie parezca demasiado larga.
• Algunos momentos emocionales pueden parecer repetitivos: la traición, el horror y la corrupción se intensifican, pero las variaciones en las tramas secundarias no siempre son igual de fuertes. El eje de las hermanas domina, mientras otros arcos resultan menos sólidos.



Veredicto final: ¿Merece el título de “obra maestra”?

Sí, Las Muertas puede considerarse una obra maestra, especialmente dentro del género del drama criminal histórico y en el contexto de la televisión mexicana.
• Trasciende las expectativas del género: no se limita a la violencia o el morbo, sino que es una tragedia profundamente humana y socialmente consciente.
• Obliga a confrontar temas que muchos preferirían evitar: misoginia, corrupción, abuso de poder. No ofrece respuestas fáciles.
• Combina actuaciones de primer nivel, dirección sólida, narración atmosférica y un peso moral innegable.
• Permanece en la mente. Aun después de terminarla, uno sigue cargando con sus temas: el costo del silencio, la complicidad, el poder destructivo de la codicia y la desesperación.

Sus imperfecciones no disminuyen su fuerza; la hacen más real. Una serie perfecta correría el riesgo de estar higienizada. Las Muertas no lo está: es desordenada, brutal, bellamente realizada y moralmente urgente.

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