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Biografía

Alex Etel

Alex Etel

Alex Etel

Filmografía
Vivir para siempre

2010 | Ways to Live Forever

Segundo largometraje de Gustavo Ron, el autor de Mía Sarah, pero este dato es completamente irrelevante. Es cierto que con aquella comedia apuntaba maneras, y lograba hacer reír a ratos, a pesar del desigual reparto, y algunos errores de principiante. Cualquier espectador que tenga esa película en la cabeza, se encontrará ahora con un sentido drama, rodado en inglés, con localizaciones en Newcastle, y que además está dirigido por un Gustavo Ron que ha pasado directamente de tercera regional a la primera división. “Lista número uno: Cinco hechos sobre mí. Uno, me llamo Sam; dos, tengo once años; tres, recopilo historias y hechos fantásticos; cuatro, tengo leucemia; cinco, cuando veáis esto probablemente ya estaré muerto”. Así empieza el relato de las andanzas del protagonista, un chico enfermo al que no le queda mucho tiempo de vida, que aconsejado por su abuela, sigue el camino de aquellos autores que han querido perpetuarse a través de sus obras. Así, empieza el rodaje de una película y un libro, en el que cuenta la relación con su familia, su amistad con el rebelde pero en el fondo entrañable Felix, un chico de su edad, y los deseos que le hubiera gustado ver cumplidos. El propio Gustavo Ron se ha encargado del guión, que adapta la novela titulada en español “Esto no es justo”, debut de la escritora Sally Nicholls. Publicado en enero de 2008, tiene puntos en común con la película de Isabel Coixet Mi vida sin mí, de 2003, también centrada en una familia, y con un protagonista –en este caso un niño– que ha hecho la lista de las cosas que tiene que hacer antes de morir. Quizás por eso, Ron ha escogido un estilo que recuerda muchísimo al de los directores independientes americanos, como el cine de la propia Coixet, con detalles muy en esa línea como unos rótulos que con unas flechas señalan al espectador quiénes son los personajes principales. Se le puede achacar –y de hecho le atacarán por ahí– que el film tiende demasiado hacia el sentimentalismo, con algún “te quiero” demasiado evidente, y un epílogo cantado que sobra. Sin embargo, es ‘pecata minuta’ ante los grandes hallazgos del film. Resultan todo un logro las secuencias en las que el protagonista va resolviendo los deseos imposibles de su lista, como batir un récord Guinness, o (posiblemente la mejor) ver las estrellas desde una nave espacial. Gustavo Ron repite con el montador de Mia Sarah, Juan Sánchez, y el mismo músico, César Benito, mientras que el director de fotografía, Miguel P. Gilaberte, también trabajó en el equipo técnico en esa cinta. Todos parecen bastante inspirados hasta el punto de que la factura de la película es de primera. También está a un nivel increíble el reparto, en el que brilla con luz propia el joven británico Robbie Kay (Álex), tan conmovedor que seguramente hará carrera como actor. Ben Chaplin –quizás el más conocido del elenco– está sobresaliente, especialmente en el segmento del  film que aborda las relaciones paternofiliales. También Greta Scacchi y Phyllida Law están a la altura y los demás niños del reparto. Acumula momentos de altura, como el cuento de fantasmas de la abuela, y otros que no conviene desvelar. Se centra en las relaciones familiares en situaciones difíciles, la amistad, el descubrimiento del amor, aunque desde el título, Vivir para siempre, queda claro que tiene como tema central el que más se ha repetido a lo largo de la historia de la literatura y el arte: la muerte. Es un niño, el personaje central, el que se pregunta sobre el sentido del dolor, la existencia de Dios, o cómo es posible que mueran los niños. A estas cuestiones de calado el chico no puede lógicamente responder, ni el espectador tampoco, pero se quedará pensativo cuando termine la proyección.

7/10
Mi monstruo y yo

2007 | The Water Horse: Legend of the Deep

Una pareja de jóvenes turistas entra en la típica taberna escocesa, en las proximidades del lago Ness. Allí, cuando muestran su escepticismo acerca de una foto sobre el supuesto monstruo del lago, un anciano les cuenta una larga historia, que enseguida atrapa su interés. Los hechos se remontan a la Segunda Guerra Mundial. Angus es el hijo del ama de llaves de una casa señorial, y el chico vive allí con ella y su hermana; el padre desapareció en el frente, algo que no han acabado de asimilar; y la casa y las proximidades sirven de acuartelamiento de un retén de soldados. Un día Angus encuentra un huevo a orillas del lago. De ahí saldrá una simpática criaturita, de cuya especie no hablan los libros de biología de Angus. Todo el esfuerzo del chico es ocultar a Crusoe –ese nombre pone al animal–, de ojos no amistosos, aunque la hermana de Angus, y el encargado de mantenimiento, sabrán la verdad y contará con su complicidad para cuidar y esconder al monstruo. Porque a medida que crece –y lo hace muy rápidamente– un monstruo es justamente lo que parece. La productora Walden Media continúa con su envidiable ritmo de producción de títulos familiares de alta calidad y con personajes reales, campo en el que se ha convertido en líder indiscutible, ya por encima de Disney, gracias a títulos como Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario. Aquí se parte de una novela de Dick King-Smith que parte de la leyenda del monstruo del lago Ness, que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Y ofrece una trama amable, repleta de aventuras a la vieja usanza, cuya columna vertebral recuerda a E.T., el extraterrestre, donde el amigo que vino del espacio habría sido sustituido por un monstruo con cierta inteligencia, al que también habría que esconder de los adultos y otros peligros, aquí representados por un petulante oficial, unos soldados amenazadores, y un perro con cara de malas pulgas. El film habla de la dificultad de aceptar la muerte del progenitor y pasar página, de las relaciones familiares, maternofiliales y fraternales, y de la capacidad de hacer buenos amigos. Todo narrado con buena factura visual, efectos especiales fotorrealistas muy conseguidos de la criatura –sobre todo cuando es pequeño, momento en que parece una pequeña foca–, buenos sentimientos y muy correcto sentido del humor.

6/10
Cranford

2007 | Cranford | Serie TV

El mundo de la Inglaterra victoriana nacido de la mano de la escritora Elizabeth Gaskell, sirve para ofrecer un amplio retrato costumbrista, no exento de crítica social, de los habitantes, cultura y modos de vida de una pequeña localidad, justo en el periodo en que la revolución industrial está cambiando el mundo. Aparte de la cuidada producción y de las logradas localizaciones, lo mejor es sin duda la presencia de actores y actrices de talento excepcional, como Judi Dench, Michael Gambon o Imelda Staunton.

6/10
Millones

2004 | Millions

Singular cuento infantil, que también disfrutarán los adultos, dirigido por el británico Danny Boyle, a partir de un guión de Frank Cottrell Boyce. Cuenta la historia de Damian, un chaval de ocho años, que con su hermano Anthony de doce, y el padre viudo Ronnie, acaban de mudarse. Los tres añoran a la madre muerta, pero Damian es quien acusa más la ausencia; y para mejor sobrellevarla, mantiene animadas charlas con sus mejores amigos: los santos. Imaginación o realidad, poco importa, Damian conversa a todas horas con San Pedro, Santa Clara, los mártires de Uganda, pues anhela como ellos hacer el bien; y también porque no deja de rondarle la duda de si su propia madre habrá sido recibida en el cielo, como una santa más. En esta tesitura, una bolsa repleta de dinero, procedente de un robo, cae, literalmente, del cielo. Y Damian piensa que Dios se la manda para ayudar a los pobres. Con la dificultad de que se trata de millones de libras esterlinas, en vísperas de que Gran Bretaña adopte, al fin, el euro. O sea, que en pocos días serán papel mojado. Además, a los deseos altruistas de Damian, se opone la visión más terrenal de Anthony, quien demuestra además estar dotado de una insólita capacidad comercial. Con los mimbres de fábula moral con niño y audacias visuales poco habituales, el riesgo de caer en el ridículo es grande. De hecho, el final africano lo roza. Sin embargo Boyle logra un delicado equilibrio entre drama, magia, ternura y comedia. Incluso la opción de representación de los santos, entre lo kitsch y lo surrealista, aureolas sobres sus cabezas incluidas, funciona: no es irreverente y encaja con la inocencia de Damian, esa cualidad que nunca debería perder. Al fin y al cabo, ya se sabe, hay que hacerse niños para ingresar en la vida eterna. Los dos chavales, sobre todo el debutante Alexander Nathan Etel, están perfectos.

7/10

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