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Biografía

Alex Macqueen

Alex Macqueen

Alex Macqueen

Filmografía
Las reglas de Slaughterhouse

2018 | Slaughterhouse Rulez

Don Wallace ingresa como nuevo interno en la prestigiosa institución escolar Matadero, situada en medio del campo británico, en una zona cercana a un bosque. Allí pronto se dará cuenta de que va a tener una vida difícil. El director es muy rarito, su compañero de cuarto, Willoughby, es igual de extraño y la disciplina es férrea en el lugar debido a un veterano muy violento. Lo único bueno en el horizonte es la presencia de Clemsie, una estudiante por la que Don se siente atraído. Pero todo esas cosas quedarán en segundo plano cuando unas excavaciones prohibidas en el bosque cerca de la escuela provoquen el caos y la muerte entre los alumnos. Los comediantes ingleses Simon Pegg y Nick Frost se hicieron un nombre en el cine gracias a sus delirantes comedias de terror, al estilo Zombies Party. Aquí recuperan el aliento de antaño y ejercen como productores y también como actores de esta película gamberra y sanguinolenta que hará las delicias de frikis poco exigentes. Terror, sangre y humor se unen en un argumento poco trabajado, donde los efectos especiales importan poco y parece que lo más relevante es pasarlo bien en el rodaje. El resultado es inferior al de otras películas del mismo estilo. Cuenta, eso sí, con la aparición de otros actores de renombre, como Michael Sheen o la australiana Margot Robbie.

4/10
La juventud

2015 | La giovinezza

El compositor y director de orquesta británico Fred Ballinger, ya retirado, pasa sus vacaciones en un hotel-balneario de lujo en los Alpes suizos. Le acompaña su amigo del alma y coetáneo Mick Boyle, director de cine, que junto a un pequeño equipo están inmersos en la preproducción de su nueva película. La hija del anciano Fred, Lena, que ejerce de asistente, se hunde en la miseria cuando su esposo le anuncia que la deja porque está encandilado por una joven cantante pop. Se diría que es un capricho de divo, pero Fred rehúsa atender el requerimiento de un enviado de la mismísima reina de Inglaterra para que dirija un concierto. Entretanto pasa el tiempo lánguidamente, con huéspedes del lugar variopintos, desde un grueso futbolista que se parece mucho a Diego Armando Maradona, a una despampanante e inteligente Miss Mundo, pasando por un actor que está preparando un personaje, una adolescente que le reconoce, un niño que toca el violín, un matrimonio mayor que nunca hablan entre sí... El italiano Paolo Sorrentino rueda en inglés, lo que no significa un cambio en lo referente a las claves estilísticas y temáticas de su anterior film La gran belleza. De nuevo estamos ante un subyugante ejercicio esteticista, un canto a la sensualidad y a la búsqueda del cumplimiento de los deseos, de ritmo perfecto, y hermosas fotografía y música. De algún modo se diría que sigue el modelo de “La montaña mágica” de Thomas Mann para pintar una suerte de lugar en que el tiempo parece haberse detenido, y que invita a la indolencia y al hedonismo, limitarse a estar, dejar que la vida pase disfrutando de los placeres que brinda, y acotando posibles males, la próstata o lo que sea; y aunque lleguen noticias del exterior capaces de agitar a los personajes, la tentación de seguir en la burbuja, aunque sólo sea durante las vacaciones, resulta demasiado poderosa para no caer en ella. Juventud, vejez, ¿cuáles son sus rasgos distintivos? ¿Existen principios irrenunciables en la vida? ¿Hay que estar dispuestos a hacer cualquier cosa en la propia profesión artística, ya se llame música, interpretación, cine? ¿Dónde acaban la sinceridad y franqueza, y empiezan el despecho y la desconsideración? Son algunas de las preguntas que plantea el film de Sorrentino, cuya antropología tal vez sea limitada, pero sin duda que resulta plenamente sugerente, e invita con inteligencia a la reflexión. El director cautiva. Las limitaciones humanas de sus personajes –grandes Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano, Rachel Weisz, Jane Fonda, pero también los secundarios– no impiden la concepción de escenas grandiosas, creíbles paradójicamente en la atmósfera irreal y mágica de la montaña donde hasta podría levitar un monje tibetano. Imposible e innecesario hacer una enumeración exhaustiva de tales momentos, pero citemos la bajada de la montaña, Venecia, y el precioso clímax que cierra el film.

7/10
Slow West

2015 | Slow West

1870. Hasta tierras del oeste norteamericano llega el joven escocés Jay Cavendish, empujado por el amor que siente por Rose Ross. Ésta es una joven que hubo de huir de Escocia acompañada por su padre, debido a la muerte de un hombre. En su camino Jay encontrará la singular ayuda del violento Silas Selleck, un bandido que le salva la vida de unos malhechores y que se presta a acompañarle en su periplo en busca de Rose. Notable debut en el largometraje del escocés John Maclean, quien ofrece un western contundente, de producción británica y neocelandesa, y que bebe sin duda de las tradiciones meridionales de tierras de Oceanía. De hecho, son notorias las conexiones narrativas con autores como Andrew Dominik y su film El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o con John Hillcoat y su obra La propuesta. Quiere mostrar Maclean al dureza de la vida en el oeste, despojándola casi por completo de su aura legendaria, romántica, y dotándola de una inusitada violencia. En este sentido, hay un cierto fatalismo costumbrista en el panorama pintado en Slow West. La inmoralidad, el salvajismo, el asesinato vienen a mostrarse como un paso inevitable en el proceso de gestación de la nación, un modo de vida que hay que aceptar con cierto escepticismo, pues “en poco tiempo esto habrá sucedido hace mucho tiempo”, como dice un personaje. En ese lugar implacable sitúa Maclean a un alma cándida, bondadosa, la del joven Jay Cavendish, que guiado por el amor no es capaz de asimilar el ambiente de brutalidad, traición y crimen que existe a su alrededor. Una y otra vez se irá dando golpes con la dura realidad, la de un mundo sin ley, donde sólo los más fuertes y malvados están quizá llamados a sobrevivir. La presunta inevitabilidad de esa situación la irá comprobando gracias a la compañía del bandido Silas que intentará sin éxito endurecer el inocente corazón del protagonista, hasta que, digamos, el que acabe sucumbiendo sea él. Hay mucha belleza en la agreste historia que narra Maclean, un viaje que cambiará las vidas de los personajes. Apoyado en una fotografía soberbia de Robbie Ryan, ofrece planos de gran belleza, perfectamente acompañados por los acordes de las guitarras y los violines de la banda sonora de Jed Kurzel, evocadores a lo Warren Ellis. El ya crecido y larguirucho actor Kodi Smit-McPhee, conocido sobre todo por su papel en La carretera, compone aquí de modo muy convincente al jovenzuelo enamorado, mientras que la poderosa presencia de Michael Fassbender es toda una garantía para completar con eficacia el equilibrio de los dos viajeros.

6/10
Les doy un año

2013 | I Give It a Year

Nat y Josh se conocieron en una fiesta y acabaron liados. Poco tiempo después se casan, pero sus diferencias son tan abismales que hasta sus más allegados no les dan más que un año de matrimonio. Efectivamente, muy pronto ambos van a descubrir que son como el día y la noche, y otras dos personas se van a encargar de confirmarlo: Guy, un empresario norteamericano que contrata a Nat para llevar la imagen corporativa de su empresa; y Chloe, la mejor amiga de Josh. Qué difícil es guardar el equilibrio. Esta película es una prueba de su dificultad y de lo fácil que es caer en el exceso, tanto en la forma como en meollo del film. Les doy un año lleva la etiqueta de estar producida por el mismo equipo de Love Actually, Notting Hill o El diario de Bridget Jones. Pero, claro, el guionista y director Dan Mazer no es Richard Curtis, artífice de todos esos éxitos citados previamente. El toque Curtis es precisamente el de mantener el equilibrio entre lo serio y la comedia tronchante, entre lo romántico y lo sexualmente grosero. Es de los pocos que lo ha logrado e incluso a él se le va a veces de las manos. En el caso que nos ocupa, Dan Mazer (productor de Borat, Brüno y otras lindezas) se pasa dos pueblos en los chistes, generalmente muy groseros, y tampoco logra conmover o emocionar con el sesgo romántico, porque apenas lo hay. En realidad el planteamiento es tan superficial como delirante y las situaciones creadas no son verosímiles (si es que pretendían serlo), hasta llegar al paroxismo del ridículo en la escena final. No todo es negativo gracias a una notable labor actoral y a algunos gags eficaces. Las chicas son las que mejor están, comenzando por una convincente Rose Byrne, pasando por una muy taimadita Anna Faris y terminando con una secundaria de lujo, Minnie Driver, que regala dos de las mejores escenas, una divertidísima (en el juego de las películas) y otra muy romántica. No tan logrados resultan los actores masculinos. Rafe Spall hace demasiadas payasadas y no acierta a hacer su personaje cercano, mientras que Simon Baker se aleja de su humorístico Patrick Jane de El mentalista y al final su personaje resulta demasiado soso.

4/10
Un talento increíble

2013 | One Chance

Recreación de la historia real de Paul Potts, que trabajaba en una tienda de día y por la tarde hacía sus pinitos como cantante de ópera. Hasta que participó en 2007 en el concurso televisivo Britain's Got Talent y dejó deslumbrado al público y al jurado con su impresionante voz. A pesar del eficaz reparto, habitual de películas musicales –a James Corden lo hemos visto en Begin Again y a Julie Walters en Billy Elliot–, y del indudable interés humano al tratarse de una inspiradora historia verídica, se trata de un film demasiado convencional, con pocas sorpresas.

5/10

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