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Biografía

Amanda Drew

Amanda Drew

Amanda Drew

Filmografía
La corresponsal

2018 | A Private War

Debut en la dirección de largometrajes de ficción del documentalista Matthew Heineman, responsable de trabajos como City of Ghosts. Cuenta la trayectoria profesional de la corresponsal de guerra para el Sunday Times británico Marie Colvin, utilizando la datación de Ohms, 2012, conflicto de Siria, para datar sus reportajes previos desde 2001, cuando en Sri Lanka perdió un ojo mientras cubría el conflicto de las autoridades gubernamentales con los tamiles. A partir de aquí la seguimos en Irak en 2003, donde se asocia con el fotógrafo Paul Conroy, arriesgando su vida en cada destino-punto caliente, por contar lo que ocurre, centrando la atención sobre todo en las personas concretas, sus duras penalidades, más que en las estrategias polícias e intereses de los bandos en conflicto. De ahí el título original, "A Private War", que incide en en ese acento en lo privado, lo que muchos corresponsales de guerra no llegan a contar, casi siempre porque no llegan hasta las víctimas, la gran mayoría civiles que sólo quieren vivir en paz. Aunque resulta fuera de toda duda el interés humano de la historia de la premiada periodista Colvin, y lo que refleja en sus artículos, el film por desgracia no cuenta con un guión a la altura. Arash Amel, que escribió el libreto de Grace de Mónaco, y Heineman, que lo plasma en imágenes, entregan un film algo plúmbeo, en que se hace difícil la conexión emocional con la protagonista, a pesar del esfuerzo interpretativo de Rosamund Pike, que en algunos momentos tiene un aire a las actrices clásicas de fuerte carácter tipo Katharine Hepburn o Bette Davis. Se quiere pintar el inevitable desequilibrio psicológico de Colvin –carga sobre sus hombros con una especie de sentido de misión, y ha acumulado a lo largo de los años persistentes imágenes de muerte y destrucción en su cerebro–, y el modo de llevar eso, que le empuja a beber mucho y a fumar más –no exagero si digo que a lo largo del metraje se enciende cerca de un centenar de pitillos, una imagen reiterativa–, y a buscar ocasionales compañeros de alcoba, o a encontrar a alguno más estable, como el encarnado por Stanley Tucci, pero del que no se nos ofrece mucha información, por lo que tal romance no involucra al espectador. Destaca el verismo de las escenas bélicas y de la ruina de las ciudades, el plano final de Ohms impacta, y es que nos acostumbramos demasiado al horror de las guerras que asolan el planeta. Pero en los intercambios entre personajes falta un hervor, se cae en lo plomizo, o bien en el cliché reiterativo, ya sea la periodista más novata, o el director del periódico insistiendo una y otra vez en que ya no debería volver al frente... o que sí debería. Aunque sea al precio, que Colvin está dispuesta a pagar, se ser la polilla que se acerca demasiado al fuego.

5/10
Southcliffe

2013 | Southcliffe

Un año después de los terribles asesinatos en Southcliffe, David Whithead, el periodista que cubrió la noticia, recibe un mensaje aparentemente del asesino, diciéndole que la espiral de violencia está a punto de volver a empezar.

Crónica de un engaño

2008 | The Other Man

Grande, grandísimo chasco. Crónica de un engaño está dirigida por Richard Eyre, responsable entre otra de Iris (2001) y Diario de un escándalo, esta última su mejor película hasta la fecha. Aquí adapta un relato de Bernhard Schlink, autor alemán que ha sido adaptado también en 2008 en The Reader (El lector), con mejor fortuna. El film pretende ser una especie de disección del matrimonio, una mirada a las grietas que pueden existir en una relación de pareja, a través de un triángulo amoroso bastante vulgar. Usando de una estructura que juega al despiste, con abundantes flash-backs, vemos al protagonista, Peter (Liam Neeson), roto, porque su mujer, Lisa (Laura Linney), le ha dejado. Y descubre, en su ordenador personal, correos electrónicos y fotografías de un tipo, Ralph (Antonio Banderas), con el que ella ha tenido una larga aventura. Consciente de que Ralph está intentando reunirse con su esposa, acude a Milán, donde traba conocimiento, aunque sin desvelar su identidad de marido de Lisa; y escucha, de modo obsesivo, el relato que le hace el otro, un perdedor, de su relación con Lisa. Entretanto, la hija de Peter y Lisa, preocupada por su progenitor, le pide que olvide el tema, ha de dejar ir a su madre.Eyre ofrece una película lenta y reiterativa, tal vez con la intención de subrayar las obsesiones del protagonista, lo que no le impide ser cansino, en parte por la pobre visión de la vida familiar y conyugal. Su "sorpresa", que da un vuelco algo dramático al relato, suena a falsete. Y los actores no parecen creerse del todo a sus personajes, especialmente Neeson y Banderas, cuya "amistad" por así decir surge demasiado deprisa, resulta difícil de aceptar. Y hay recursos narrativos demasiado artificiales (las partidas de ajedrez, el ordenador, el móvil), cuando no de una gratuidad que roza el absurdo (la tortuguita, los zapatos).

4/10

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