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Biografía

Anna Foerster

Anna Foerster

Anna Foerster

Filmografía
Carnival Row

2019 | Carnival Row | Serie TV

Peculiar serie de corte fantástico con brutales asesinatos y mucho sexo, que parece querer convertirse en la heredera de Juego de tronos. Curiosamente no se basa en ningún libro, sino en el guion para una película nunca llevado a la pantalla, que se titulaba “A Killing on Carnival Row”. La trama transcurre en un mundo imaginario, en el que los hombres han trastocado el lugar donde vivían míticas criaturas como hadas, minotauros, gnomos y centauros, abocándolos a una cruenta guerra. Los que pueden buscan refugio en la ciudad de Burge, una suerte de Londres de corte victoriano. Pero la vida no les trata bien, y no es infrecuente que las hadas deban aceptar oficios modestos, e incluso cayendo en la prostitución. Vignette Stonemoss, una hada, ha tomado este camino del exilio, aún dolida por la muerte de su amado Rycroft Philostrate. Pero descubre con estupor que éste vive en Burge, y ejerce de policía detective que trata de averiguar qué terrible mal está detrás de la muerte de varias hadas, salvajemente asesinadas. Se trata de una lujosa serie, apuesta fuerte de Amazon Prime Video, que seguramente quiere demostrar su capacidad de recrear mundos fantásticos cara a su esperada serie sobre “El Señor de los Anillos”. Sea como fuere, y reconocidos los efectivos efectos visuales y el lujoso diseño de producción, hay que decir que la trama resulta bastante anodina, y no logran emocionar las cuitas amorosos de la pareja protagonista, interpretada por Orlando Bloom y Cara Delevingne. Hay momentos gore bastante gratuitos, un afán morboso de epatar, mientras que la actitud racista de la mujer que contrata a Vignette como criada resulta bastante ridícula. Los crímenes, por supuesto, son un remedo de los de Jack el Destripador, eso que ahora se suele llamar "homenaje".

5/10
Underworld: Guerras de sangre

2016 | Underworld: Blood Wars

Aunque lleva un tiempo enfrentada a los suyos, Selene vuelve a integrarse en una comunidad de vampiros, por mediación de Thomas, padre de su aliado, David. El clan necesita que les entrene, pues la guerra contra los licántropos se ha recrudecido tras la llegada de Marius, un nuevo líder, que busca a la hija de Eve, la hija de Selene, híbrido de ambas razas monstruosas, por el poder de su sangre. Quinta entrega de la saga licántropo-vampírica, que se estrena cuatro años después de la anterior, Underworld: el despertar. Por eso se inicia con un resumen de toda la saga que sorprende porque a pesar de su brevedad condensa de sobra todo lo ocurrido hasta ahora, lo que da que pensar que una vez establecidas las bases en la amena entrega inicial, apenas ha ocurrido nada que justifique que la saga se haya alargado tanto. Por desgracia, esta nueva tampoco añade gran cosa, pues consiste en una sucesión de secuencias de acción que tienen una cosa en común: ninguna de ellas resulta novedosa, ya se han visto otras muchas similares en esta franquicia, y otras del mismo corte. Kate Beckinsale se limita a lucir palmito enfundada en su traje de cuero, y esta vez parece menos motivada, quizás afectada por la ruptura sentimental –acontecida durante el rodaje– con Len Wiseman, director de las dos primeras entregas, que desde entonces se limita a ejercer como productor ejecutivo. Éste cede en esta ocasión la silla del realizador a Anna Foerster, hasta ahora dedicada a capítulos de series, también directora de fotografía en títulos como Asalto al poder. Pero se limita a imitar el estilo de los filmes precedentes, con bastante torpeza. También pretende recordar el tono épico de las batallas de Juego de tronos, quizás por eso se ha reclutado a Charles Dance, habitual de la serie de HBO, para uno de los villanos. Fracasa sobre todo en la batalla final, muy poco realista. Y teniendo en cuenta que el relato empezaba con una historia de amor entre la protagonista y un humano, resulta un error que se haya olvidado por completo a los ciudadanos corrientes, pues se hace difícil identificarse con ningún personaje.

4/10
Outlander

2014 | Outlander | Serie TV

Claire Randall es una enfermera que cree que ya ha visto de todo al atender a heridos con el cuerpo destrozado durante la Segunda Guerra Mundial. Acabada la contienda viaja con su marido Frank por las bellas tierras de Escocia, en lo que debería ser una especie de luna de miel que tenían pendiente. Pero tras ser testigo de una reunión de modernas brujas en un círculo de piedras megalíticas, de modo mágico ella es transportada en el tiempo al mismo lugar, pero a mediados del siglo XVIII, en pleno enfrentamiento de ingleses y escoceses. Ahí se topa con un antepasado de su marido, inglés, pero va a estrechar lazos con los escoceses, sobre todo con el apuesto Jamie, y comenzará a prestar sus servicios sanitarios ante el el estupor de un entorno social no tan avanzado médicamente ni en la presencia social de la mujer. Prometía más esta serie de Ronald D. Moore, a la que le pesa el tono demasiado serio con que mira la entrada mágica en el viaje del tiempo, lo que hace difícil al espectador su suspensión de la incredulidad. Si se hace restricción mental de esto, la idea es jugar con el deseo de la protagonista por volver a su época original, y los deseos de experimentar la recién descubierta, donde su corazón ha encontrado a otro hombre distinto a su marido; un toque feminista contemporáneo, más propio del momento en que se ha rodado la serie que del de la postguerra de la Segunda Guerra Mundial. Guerra brutal y sentimientos exacerbados en un Reino no tan Unido, configuran la propuesta de la serie.

5/10
Asalto al poder

2013 | White House Down

John Cale desea fervientemente servir en la seguridad de la Casa Blanca, protegiendo al presidente. Veterano de Afganistán, separado y con una hijita, Emily, con estudios justitos, el chico se esfuerza, pero su solicitud va a ser rechazada, porque le entrevista una antigua novia. Lejos de deprimirse, trata de mantener el ánimo alto y aprovechar la ocasión para ver con Emily la Casa Blanca en la clásica visita turística. Con tan mala pata que la cosa coincide con el más terrible ataque terrorista que imaginarse pueda, donde el objetivo primero es el presidente, pieza de algo que podría suponer el principio del apocalipsis. Así que puede que no sea tan mala pata, pues Cale podría marcar la diferencia y dar una vuelta a la situación... con ayuda de su niña y del comandante en jefe, claro está. Después de su aventura shakespereana Anonymous, el director alemán más estadounidense, Roland Emmerich, vuelve adonde solía, hasta el punto de que bien podríamos subtitular este film “Independence Day 2”. En Asalto al poder ofrece un tebeo de grandes proporciones adrenalíticas, con abundantes explosiones, dosis de patriotismo, alabanzas a los presidentes pacifistas, y críticas a la industria armamentística, ellos serían los más interesados en alimentar las guerras para forrarse a su costa. A condición de no tomarse la cosa demasiado en serio, el espectador tiene en Asalto al poder una cinta entretenida, con el chico humilde que logra realizar su sueño (no creemos que sea un “spoiler” señalar que el mundo estará a salvo gracias al cachas Channing Tatum) y gana tantos ante una cría que había decidido no llamarle “papá” nunca más (no, no pensamos desvelar si cambia de idea, eso desde luego sería un “spoiler”). Emmerich maneja un guión de James Vanderbilt que, asumidos los pasajes más o menos sonrojantes, resulta medianamente coherente a la hora de introducir escenas asombrosas, como la persecución de limusinas presidenciales en los jardines de la Casa Blanca. El reparto de Asalto al poder es solvente, sobre todo James Woods, aunque el suyo y el resto de los personajes resultan bastante estereotipados, por ejemplo, con Jamie Foxx jugando a ser un clon de Obama, con gafas de pasta, para disimular un poco, o Maggie Gyllenhaal dando instrucciones con sus auriculares.

4/10
Anonymous

2011 | Anonymous

El conde de Oxford está triste. En primer lugar, porque siendo un escritor de talento, no puede hacer público su don, pues se supone que componer poemas y obras de teatro es oficio propio de plebeyos. Motivo por el cual se busca un hombre de paja para que firme sus obras, que debía ser Ben Jonson, pero que acaba siendo el tosco actor, que no sabe escribir la “o” con un canuto, William Shakespeare. Por si éste fuera poco pesar, Oxford se encuentra atrapado en un matrimonio sin amor con una mujer que le emparenta con la todopoderosa familia Cecil, consejeros de la reina Isabel I, de quien realmente nuestro caballero está enamorado. Roland Emmerich sorprende a propios y extraños alejándose del género catastrofista al que debe la fama ( Independence Day, El día de mañana) para hacer una inmersión en el drama isabelino, en algo que bien podríamos denominar “historia ficción”, subgénero que ha dado joyas cinematográficas como Amadeus, referencia obvia del film: casualmente ambos títulos empiezan por “A” y acaban por “us”, pero sólo en este detalle y en el tipo de historia coinciden, pues la película de Milos Forman está a años luz de lo logrado por un Emmerich con ínfulas de iconoclasta. Resulta curioso que el guión del film se deba a John Orloff, que firmó el libreto de Un corazón invencible, que se basaba en una historia real. Aquí se parte de las dudas de los académicos acerca de la autoría de la obra de Shakespeare para orquestar una trama que no acaba de funcionar. Seguramente el principal problema, que Emmerich no sabe solventar, es que en realidad está contando dos historias que no tienen mucho que ver entre sí, son como el aceite y el agua: por un lado está el talento literario oculto del conde de Oxford, atribuido a un patán, con los celos entre unos y otros autores; y por otro las intrigas palaciegas y el drama familiar y afectivo del protagonista. Aunque se intenta relacionarlas –el subtexto de las obras de teatro aludiría a la situación política, los problemas de Oxford conformarían una gran tragedia que supera con creces la ficción...–, lo cierto es que cada una va un poco por su lado, torpemente. Si en Amadeus Mozart tenía rasgos que lo hacían insoportable, aquí se cargan más las tintas: Shakespeare es un tipo mediocre, a lo que suma su condición de ambicioso, mujeriego, asesino y traidor, y su nula capacidad de escribir; por si fuera poco, a la reina Isabel, al menos en los pasajes en que presenta una edad avanzada, se la pinta como una ridícula vieja chocha con algún escaso momento de lucidez, con alguna escena gratuita como aquella en la que un noble irrumpe en sus estancias sorprendiéndola con sus doncellas en paños menores. Tal acumulación de trazos grotescos no hacen ningún favor al film, que está exigiendo al espectador una suspensión de la incredulidad, una complicidad a la que resulta difícil responder afirmativamente. De modo que todo se queda en un intento fallido de Emmerich por desencasillarse, donde un competente reparto no tiene mucho que hacer por los trazos demasiado simplones de sus personajes. Pero en fin, siempre queda el empaque de la época, algunos fragmentos de la obra de Shakespeare, y sobre todo los impactantes prólogo y epílogo pronunciados por un contemporáneo Derek Jacobi, todo un guiño a la idéntica función que ejercía el actor en el Enrique V (1989) de Kenneth Branagh.

4/10

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