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Biografía

Gabriel Velázquez

Gabriel Velázquez

Gabriel Velázquez

Filmografía
Zaniki

2018 | Zaniki

Eusebio Mayalde es un hombre de lo más variopinto, de un tipo de los que ya no existen. Vive en la provincia de Salamanca, en un pueblo llamado Aldeatejada. Allí Eusebio es toda una institución, pues domina una serie de tradiciones folclóricas que durante siglos han formado parte de las gentes de aquellos parajes. Pero se trata de costumbres, usos y ritos ancestrales inevitablemente destinados a desaparecer. Casi todos tienen que ver con el sonido, con el ritmo, con la música, donde los instrumentos son los utensilios más cotidianos: unas cucharas, unas vasijas, sartenes, piedras, etc., sin olvidar, claro está, las propias manos. Eusebio es un maestro de esa tradición de la vida sencilla, rural que él aprendió de sus mayores, y teme que cuando él se vaya se pierda el testigo –“¿quién escucha hoy a las encinas?”, se queja–, así que intenta por todos los medios inculcar esa sabiduría tradicional a su nieto de ocho años, Zaniki. El guionista y director salmantino Gabriel Velázquez (Iceberg), autor de películas pequeñas pero llenas de autenticidad, conoció a Eusebio Mayalde y a su familia y quedó prendado de las habilidades y del desparpajo de este hombre maduro, que parece tener un vínculo atávico con su tierra. Decidió entonces rodar un singular documental sobre él y sobre las tradiciones que acumula cual chamán del lugar. Asistimos así en Zaniki a una colección de escenas que acercan al espectador un mundo cultural casi extinto, en donde vemos a Eusebio explicar a su nieto y a otros niños cómo se llevan a cabo diversos quehaceres manuales, desde la capacidad de hacer música con sartenes, hasta imitar el sonido de los caballos con las propias manos o usar una cerrumba para espantar a los lobos. No se trata de un documental típico, ya que Velázquez ha pergeñado una breve trama inventada como pretexto para transmitir el legado. Como bien explica sobre el film el propio Eusebio: “Zaniki es una gran mentira contada en honor a la verdad”. Sorprende en el original conjunto la atmósfera decididamente telúrica de la narración, con claras reminiscencias paganas. La factura visual del film es notable y Velázquez saca un gran partido al paisaje castellano, páramos inmensos y solitarios que invitan a la contemplación y que hacen pensar inevitablemente en el pasado que se fue, en lo que nos queda de tanta historia, de tantas vidas, de tantos siglos de seres humanos habitando en las inmensas y desnudas tierras de la alta estepa de Castilla.

5/10
Análisis de sangre azul

2015 | Análisis de sangre azul

Curioso documental de ficción que inventa una historia ambientada en los años 30 en España, en el remoto valle pirenaico de Valldellomar. El Dr. Martínez, médico jefe de Casa Tardón, una institución mental situada en esa inhóspita zona, acoge a un misterioso hombre que ha sido encontrado en las inmediaciones del Monte Perdido. El paciente no recuerda quién es ni de dónde procede, no parece tener recuerdos de ningún tipo. Se trata de hombre joven, alto, de complexión delgada y ojos azules, por lo que las conjeturas del médico son que se trata de une extranjero que por su manera de comportarse parece aristocrático. Será apodado “el inglés” y el Dr. Martínez estudiará sistemáticamente su caso y capturará su estancia en el sanatorio con una cámara. Análisis de sangre azul es un producto eminentemente minoritario, una pieza artística entre la nostalgia y el experimento, cuyo interés comercial es prácticamente nulo. Se trata de una obra de poco más de una hora de duración dirigida por Gabriel Velázquez y Blanca Torres, que ya habían colaborado en películas como Amateurs o Iceberg, entre otras, obras siempre muy personales, de meritoria calidad, que pasaron de puntillas en las salas. En este caso han ido un paso más allá pues a lo anecdótico y singular del relato propiamente dicho –que se envuelve en una leve trama científico-médica-sociológica– han sumado un aspecto formal límite, de acuerdo con la coherencia técnica con que supuestamente se rodaron las imágenes. El resultado es sobre todo anómalo, un puñado de fotogramas cuyo formato quiere prestar un homenaje al cine mudo de los inicios: pantalla cuadrada, blanco y negro, fotografía deficiente, rótulos, música de fondo, imagen acelerada, cambio de rollos…, como si las escenas procedieran realmente de un tomavistas casero, en donde se recogen las andanzas de “el inglés”, pasajes campestres de rara belleza, flores, insectos, manantiales, montañas, así como pacientes y mujeres de la zona en su vida cotidiana.

4/10
Ärtico

2014 | Ärtico

Tras codigirir el largometraje alabado por la crítica Sud Express, con Santiago Lorenzo, el salmantino Gabriel Velázquez echó a volar en solitario con Amateurs –su mejor trabajo– e Iceberg. Las dos últimas forman parte de una trilogía sobre la familia que se completa con Ärtico, que llegó a verse en el Festival de Berlín, en la sección Generation, de películas dirigidas a la juventud. Ärtico tiene como protagonistas a dos amigos veinteañeros, los marginales Simón y Jota, capaces de cualquier cosa para lograr algo de dinero. Simón vive en casa de sus padres con su esposa, con la que tiene un hijo de corta edad, y de la que no está enamorado. Mientras, Jota no tiene familia, pero inicia un idilio con Debi, una brasileña a la que inesperadamente deja embarazada. Velázquez insiste en su particular forma de rodar, muy cercana al documental, con secuencias que parecen robadas ocultando la cámara, muchas de ellas sin diálogos, por lo que el film prácticamente podría ser mudo. También reincide en su temática habitual, la necesidad de relacionarse, y de remediar la soledad con el apoyo de la familia, a pesar de los problemas que puedan producirse en el seno de la misma. Logra espontáneas pero convincentes interpretaciones de sus actores, no profesionales. Además, Ärtico tiene un aire que recuerda a las películas sobre delincuentes juveniles que se rodaban en España tres décadas atrás, entre las que destacaría Deprisa, deprisa, de Carlos Saura. Pero a pesar de que logra cierta fuerza con sus imágenes, Velázquez en esta ocasión no consigue que el público empatice con sus personajes, un tanto artificiosos, con pocos rasgos de humanidad. Además, Ärtico se excede en giros dramáticos y fatalistas para conmover al espectador, pero éstos resultan excesivamente evidentes.  

5/10
Iceberg

2011 | Iceberg

Mauri ha sobrevivido a su padre en un accidente de tráfico. Rebeca se encuentra en un internado de chicas y se escapa de vez en cuando. Jota y Simón malviven en una caseta junto al río, fuman, beben, roban peces en una piscifactoría y alquilan una barquichuela para ir tirando. Sorprendente película española, más que interesante por su áspero y sobrio planteamiento. El director salmantino Gabriel Velázquez (Amateurs) demuestra en Iceberg que sabe contar y sugerir mares de fondo a través de muy pocos elementos. Estamos prácticamente ante una película muda, que cuenta con imágenes –a veces muy bellas y siempre muy reales– los vaivenes sencillos de los cuatro solitarios protagonistas, siempre en torno al río Tormes. El mundo adolescente se convierte en Iceberg en un agujero negro de dolor y angustia, un estado que debería vivirse si acaso en la edad adulta... Velázquez ofrece así una visión demoledora de la soledad adolescente cuando los adultos han desaparecido y toca sobrevivir. Iceberg es un film difícil de calificar. Su minimalismo es arrollador, para bien o para mal. Objetivamente son muchos los riesgos que asume Velázquez, sobre todo el de contar únicamente lo que se ve externamente (ese “iceberg” de cada vida). En esta película nada es impostado, vemos la realidad tal cual y eso puede ser excesivamente audaz, porque a muchos ojos puede no ocurrir absolutamente nada. Es el propio espectador el que tiene que ir uniendo los pequeños puntos para entrever, imaginar y con-sentir los enormes universos interiores de los jóvenes, y, no obstante, todo el argumento no daría ni para dos páginas... Este 'handicap' resta seguramente solidez al resultado final, aunque también es causa de que estemos ante una película diferente, atrevida y a ratos conmovedora, optimista sin duda pese a la tremenda tristeza que emana. Hay puro cine en muchas escenas, incluso poesía, y gran maestría en la elipsis (esos columpios moviéndose...). Y hay que añadir a todo esto un reparto de cuatro actores noveles que están sencillamente perfectos.

6/10
Amateurs

2008 | Amateurs

Blanca es una adolescente francesa. Vive en Marsella con su madre, y le encanta el atletismo, siempre está corriendo de aquí para allá. Pero la desgracia se ceba con la chica: su madre muere, y le toca vivir en un centro de acogida. Una vieja carta le permitirá emprender la búsqueda de Manolo García, su padre, en España. Pero con quien se va a encontrar en el madrileño barrio de Vallecas es con Nieves, un anciano capataz de obras, hombre cabal pero todo un carácter. Como siempre sintió no haber tenido hijos, la llegada de Blanca se le antoja un auténtico regalo del cielo. Gabriel Velázquez, formado en el mundo del cortometraje, codirigió su primer largo, Sud Express, con Chema de la Peña. El título, de aires documentales, fue muy alabado por su mirada humanista y solidaria. Ahora, ya en solitario, y con las funciones de guionista, director y productor, insiste en fijar la atención en las personas y sus problemas cotidianos, subrayando con su verismo marca de fábrica la necesidad de amar y ser amados que todos llevamos a cuestas; de hecho el título del film es un juego de palabras, que alude a que en eso de amar todos somos unos aficionados, hay que entrenar todos los días. La historia puede definirse como minimalista, pero la construcción dramática es impecable. Velázquez saca todo el partido a sus actores, no profesionales excepto en el caso de Emilie de Preissac, con experiencia televisiva. La impresión es que algunas de las discusiones que mantienen los personajes son improvisadas, lo que contribuye a que parezcan algo reiterativas, pero sin duda que tienen la frescura de lo auténtico; cabe destacar más los silencios, por ejemplo en el matadero, y la inteligente opción de prescindir de una banda sonora musical; y el verismo de los pasajes en una obra. La especial conexión que se produce entre Blanca y Nieves tiene encanto, está bien perfilada con pequeños detalles, como las diferencias idiomáticas, la inscripción conjunta en la San Silvestre vallecana. Y es bonito el paralelismo que se produce entre esta suerte de inesperada paternidad, y la que va a empezar a vivir Guti, el jefe de Nieves. Hay algún pasaje brusco –esos celos que parece sentir Nieves, y que preparan el camino al desenlace–, pero el balance del conjunto es altamente positivo, con un desenlace emocionante y coherente.

6/10
Zaniki

2018 | Zaniki

Eusebio Mayalde es un hombre de lo más variopinto, de un tipo de los que ya no existen. Vive en la provincia de Salamanca, en un pueblo llamado Aldeatejada. Allí Eusebio es toda una institución, pues domina una serie de tradiciones folclóricas que durante siglos han formado parte de las gentes de aquellos parajes. Pero se trata de costumbres, usos y ritos ancestrales inevitablemente destinados a desaparecer. Casi todos tienen que ver con el sonido, con el ritmo, con la música, donde los instrumentos son los utensilios más cotidianos: unas cucharas, unas vasijas, sartenes, piedras, etc., sin olvidar, claro está, las propias manos. Eusebio es un maestro de esa tradición de la vida sencilla, rural que él aprendió de sus mayores, y teme que cuando él se vaya se pierda el testigo –“¿quién escucha hoy a las encinas?”, se queja–, así que intenta por todos los medios inculcar esa sabiduría tradicional a su nieto de ocho años, Zaniki. El guionista y director salmantino Gabriel Velázquez (Iceberg), autor de películas pequeñas pero llenas de autenticidad, conoció a Eusebio Mayalde y a su familia y quedó prendado de las habilidades y del desparpajo de este hombre maduro, que parece tener un vínculo atávico con su tierra. Decidió entonces rodar un singular documental sobre él y sobre las tradiciones que acumula cual chamán del lugar. Asistimos así en Zaniki a una colección de escenas que acercan al espectador un mundo cultural casi extinto, en donde vemos a Eusebio explicar a su nieto y a otros niños cómo se llevan a cabo diversos quehaceres manuales, desde la capacidad de hacer música con sartenes, hasta imitar el sonido de los caballos con las propias manos o usar una cerrumba para espantar a los lobos. No se trata de un documental típico, ya que Velázquez ha pergeñado una breve trama inventada como pretexto para transmitir el legado. Como bien explica sobre el film el propio Eusebio: “Zaniki es una gran mentira contada en honor a la verdad”. Sorprende en el original conjunto la atmósfera decididamente telúrica de la narración, con claras reminiscencias paganas. La factura visual del film es notable y Velázquez saca un gran partido al paisaje castellano, páramos inmensos y solitarios que invitan a la contemplación y que hacen pensar inevitablemente en el pasado que se fue, en lo que nos queda de tanta historia, de tantas vidas, de tantos siglos de seres humanos habitando en las inmensas y desnudas tierras de la alta estepa de Castilla.

5/10
Análisis de sangre azul

2015 | Análisis de sangre azul

Curioso documental de ficción que inventa una historia ambientada en los años 30 en España, en el remoto valle pirenaico de Valldellomar. El Dr. Martínez, médico jefe de Casa Tardón, una institución mental situada en esa inhóspita zona, acoge a un misterioso hombre que ha sido encontrado en las inmediaciones del Monte Perdido. El paciente no recuerda quién es ni de dónde procede, no parece tener recuerdos de ningún tipo. Se trata de hombre joven, alto, de complexión delgada y ojos azules, por lo que las conjeturas del médico son que se trata de une extranjero que por su manera de comportarse parece aristocrático. Será apodado “el inglés” y el Dr. Martínez estudiará sistemáticamente su caso y capturará su estancia en el sanatorio con una cámara. Análisis de sangre azul es un producto eminentemente minoritario, una pieza artística entre la nostalgia y el experimento, cuyo interés comercial es prácticamente nulo. Se trata de una obra de poco más de una hora de duración dirigida por Gabriel Velázquez y Blanca Torres, que ya habían colaborado en películas como Amateurs o Iceberg, entre otras, obras siempre muy personales, de meritoria calidad, que pasaron de puntillas en las salas. En este caso han ido un paso más allá pues a lo anecdótico y singular del relato propiamente dicho –que se envuelve en una leve trama científico-médica-sociológica– han sumado un aspecto formal límite, de acuerdo con la coherencia técnica con que supuestamente se rodaron las imágenes. El resultado es sobre todo anómalo, un puñado de fotogramas cuyo formato quiere prestar un homenaje al cine mudo de los inicios: pantalla cuadrada, blanco y negro, fotografía deficiente, rótulos, música de fondo, imagen acelerada, cambio de rollos…, como si las escenas procedieran realmente de un tomavistas casero, en donde se recogen las andanzas de “el inglés”, pasajes campestres de rara belleza, flores, insectos, manantiales, montañas, así como pacientes y mujeres de la zona en su vida cotidiana.

4/10
Ärtico

2014 | Ärtico

Tras codigirir el largometraje alabado por la crítica Sud Express, con Santiago Lorenzo, el salmantino Gabriel Velázquez echó a volar en solitario con Amateurs –su mejor trabajo– e Iceberg. Las dos últimas forman parte de una trilogía sobre la familia que se completa con Ärtico, que llegó a verse en el Festival de Berlín, en la sección Generation, de películas dirigidas a la juventud. Ärtico tiene como protagonistas a dos amigos veinteañeros, los marginales Simón y Jota, capaces de cualquier cosa para lograr algo de dinero. Simón vive en casa de sus padres con su esposa, con la que tiene un hijo de corta edad, y de la que no está enamorado. Mientras, Jota no tiene familia, pero inicia un idilio con Debi, una brasileña a la que inesperadamente deja embarazada. Velázquez insiste en su particular forma de rodar, muy cercana al documental, con secuencias que parecen robadas ocultando la cámara, muchas de ellas sin diálogos, por lo que el film prácticamente podría ser mudo. También reincide en su temática habitual, la necesidad de relacionarse, y de remediar la soledad con el apoyo de la familia, a pesar de los problemas que puedan producirse en el seno de la misma. Logra espontáneas pero convincentes interpretaciones de sus actores, no profesionales. Además, Ärtico tiene un aire que recuerda a las películas sobre delincuentes juveniles que se rodaban en España tres décadas atrás, entre las que destacaría Deprisa, deprisa, de Carlos Saura. Pero a pesar de que logra cierta fuerza con sus imágenes, Velázquez en esta ocasión no consigue que el público empatice con sus personajes, un tanto artificiosos, con pocos rasgos de humanidad. Además, Ärtico se excede en giros dramáticos y fatalistas para conmover al espectador, pero éstos resultan excesivamente evidentes.  

5/10
Iceberg

2011 | Iceberg

Mauri ha sobrevivido a su padre en un accidente de tráfico. Rebeca se encuentra en un internado de chicas y se escapa de vez en cuando. Jota y Simón malviven en una caseta junto al río, fuman, beben, roban peces en una piscifactoría y alquilan una barquichuela para ir tirando. Sorprendente película española, más que interesante por su áspero y sobrio planteamiento. El director salmantino Gabriel Velázquez (Amateurs) demuestra en Iceberg que sabe contar y sugerir mares de fondo a través de muy pocos elementos. Estamos prácticamente ante una película muda, que cuenta con imágenes –a veces muy bellas y siempre muy reales– los vaivenes sencillos de los cuatro solitarios protagonistas, siempre en torno al río Tormes. El mundo adolescente se convierte en Iceberg en un agujero negro de dolor y angustia, un estado que debería vivirse si acaso en la edad adulta... Velázquez ofrece así una visión demoledora de la soledad adolescente cuando los adultos han desaparecido y toca sobrevivir. Iceberg es un film difícil de calificar. Su minimalismo es arrollador, para bien o para mal. Objetivamente son muchos los riesgos que asume Velázquez, sobre todo el de contar únicamente lo que se ve externamente (ese “iceberg” de cada vida). En esta película nada es impostado, vemos la realidad tal cual y eso puede ser excesivamente audaz, porque a muchos ojos puede no ocurrir absolutamente nada. Es el propio espectador el que tiene que ir uniendo los pequeños puntos para entrever, imaginar y con-sentir los enormes universos interiores de los jóvenes, y, no obstante, todo el argumento no daría ni para dos páginas... Este 'handicap' resta seguramente solidez al resultado final, aunque también es causa de que estemos ante una película diferente, atrevida y a ratos conmovedora, optimista sin duda pese a la tremenda tristeza que emana. Hay puro cine en muchas escenas, incluso poesía, y gran maestría en la elipsis (esos columpios moviéndose...). Y hay que añadir a todo esto un reparto de cuatro actores noveles que están sencillamente perfectos.

6/10
Amateurs

2008 | Amateurs

Blanca es una adolescente francesa. Vive en Marsella con su madre, y le encanta el atletismo, siempre está corriendo de aquí para allá. Pero la desgracia se ceba con la chica: su madre muere, y le toca vivir en un centro de acogida. Una vieja carta le permitirá emprender la búsqueda de Manolo García, su padre, en España. Pero con quien se va a encontrar en el madrileño barrio de Vallecas es con Nieves, un anciano capataz de obras, hombre cabal pero todo un carácter. Como siempre sintió no haber tenido hijos, la llegada de Blanca se le antoja un auténtico regalo del cielo. Gabriel Velázquez, formado en el mundo del cortometraje, codirigió su primer largo, Sud Express, con Chema de la Peña. El título, de aires documentales, fue muy alabado por su mirada humanista y solidaria. Ahora, ya en solitario, y con las funciones de guionista, director y productor, insiste en fijar la atención en las personas y sus problemas cotidianos, subrayando con su verismo marca de fábrica la necesidad de amar y ser amados que todos llevamos a cuestas; de hecho el título del film es un juego de palabras, que alude a que en eso de amar todos somos unos aficionados, hay que entrenar todos los días. La historia puede definirse como minimalista, pero la construcción dramática es impecable. Velázquez saca todo el partido a sus actores, no profesionales excepto en el caso de Emilie de Preissac, con experiencia televisiva. La impresión es que algunas de las discusiones que mantienen los personajes son improvisadas, lo que contribuye a que parezcan algo reiterativas, pero sin duda que tienen la frescura de lo auténtico; cabe destacar más los silencios, por ejemplo en el matadero, y la inteligente opción de prescindir de una banda sonora musical; y el verismo de los pasajes en una obra. La especial conexión que se produce entre Blanca y Nieves tiene encanto, está bien perfilada con pequeños detalles, como las diferencias idiomáticas, la inscripción conjunta en la San Silvestre vallecana. Y es bonito el paralelismo que se produce entre esta suerte de inesperada paternidad, y la que va a empezar a vivir Guti, el jefe de Nieves. Hay algún pasaje brusco –esos celos que parece sentir Nieves, y que preparan el camino al desenlace–, pero el balance del conjunto es altamente positivo, con un desenlace emocionante y coherente.

6/10

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