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Biografía

Gil Birmingham

Gil Birmingham

67 años

Gil Birmingham

Nació el 13 de Julio de 1953 en San Antonio, Texas, EE.UU.
Filmografía
Wind River

2017 | Wind River

Montañas de Wyoming. En las cercanías de la reserva india Wind River, vive el cazador Cory Lambert, empleado por el estado para hacer labores de caza y pesca. En una de sus salidas con la motonieve encontrará el cadáver de una joven, que ha recorrido varios kilómetros descalza sobre la nieve antes de morir. El shock para Lambert es grande porque conocía muy bien a la chica: era la mejor amiga de su hija, fallecida también tiempo atrás. Para investigar el caso llegará una joven agente del FBI poco familiarizada con el entorno, por lo que pedirá a ayuda a Lambert. Potente película criminal, de desarrollo sencillo pero de hondura dramática importante, dirigida con buen pulso por el actor Taylor Sheridan (12 valientes), en su segunda incursión como realizador. Ambientada en tierras inhóspitas de Wyoming, nevadas y sin apenas población, la atmósfera nos traslada a la dura vida en la naturaleza, en donde el hombre es capaz de perder su humanidad y emparentar sus actos con el de las fieras salvajes. Por su referencia a los indios que subsisten en tierras remotas, olvidados en sus reservas, Wind River entronca con filmes como Frozen River y por la agresividad de ese tipo de vida, implacable y violenta, tiene reminiscencias con Winter's Bone. Para esa ambientación es magnífica la música de Nick Cave y Warren Ellis. Aunque la trama propiamente policial es bastante simple, la fuerza de la narración se centra en los personajes, en especial en la pareja compuesta por Cory Lambert (espléndido Jeremy Renner), el cazador lugareño, experto en la supervivencia física y emocional, pues arrostra una tragedia familiar de grandes proporciones, y por la recién llegada Jane Banner (convincente Elizabeth Olsen), joven agente del FBI, algo inexperta.

7/10
Mi nombre es Te Ata

2017 | Te Ata

La historia auténtica de Mary Thompson Fisher (1899-1999), más conocida por su nombre artístico nativoamericano, Te Ata, “Luz del Alba”. Perteneciente a la Nación Chickasaw, afincada en tierras de Oklahoma, las concedidas por acuerdos con el hombre blanco, desde niña es una mujer decidida y con inquietudes artísticas. Sobrina del Gobernador de la la Nación Chickasaw, hija de indio y alemana, se convertirá en la primera mujer india en estudiar en la Universidad para Mujeres de Oklahoma. Allí desarrolla su talento natural de actriz, y tratará de abrirse paso profesionalmente en Broadway, Nueva York. Aunque descubrirá que quizá su destino es dar voz a su pueblo, contando sus orígenes y tradiciones en el escenario. En su nueva vida social conocerá a Eleanor, la esposa del futuro presidente Roosevelt, y al que podría ser su marido, el erudito y científico Clyde Fisher. Q'orianka Kilcher dio vida a Pocahontas en El nuevo mundo, la película que dedicó al personaje Terrence Malick, donde brillaba con luz propia. Luego, aunque no ha dejado de trabajar, no ha tenido un carrera todo lo destacable que sería de desear. En el film que nos ocupa le toca asumir un rol que le va como anillo al dedo, y que sabe desarrollar con talento, en un arco de quince años, desde que es una jovencita, hasta que alcanza una posición relevante como representante público de los Chickasaw, y por extensión de los nativos americanos. La película se ve con enorme gusto, por la humanidad que presentan todos los personajes, y por una mirada que evita revanchismos y amarguras, lo que no significa ignorar las injusticias sufridas por los indios, o mostrar actitudes racistas o llenas de prejuicios. Tienen mucho encanto la relación de Te Ata con sus padres, muy tierna, la delicada historia de amor con Fisher, las amistades que surgen, la tutela de su mentora, miss Davis… Y se concede un enorme valor a los contadores de historias, la importancia de conservar las leyendas y tradiciones, ricas en contenido antropológico, y transmitirlas a las nuevas generaciones, un legado cultural que pertenece no sólo a los indios, sino a todos los Estados Unidos, y al mundo entero. El desconocido director canadiense Nathan Frankowski hace un buen trabajo de puesta en escena, hay un notable esfuerzo de producción. El guión es de dos primerizas, Jeannie Barbour y Esther Luttrell: ambas logran atrapar la delicadeza del alma femenina, y de las relaciones de filiación, pero quizá se abusa un poco del recurso a la voz en off de la protagonista.

7/10
Comanchería

2016 | Hell or High Water

Los hermanos Tanner y Toby Howard emprenden el plan de atracar sucursales del Texas Midlands Bank a lo largo del estado de Texas. Sólo se llevan discretas cantidades en billetes pequeños. El astuto y veterano agente de policía Marcus Hamilton, que está a punto de jubilarse, va tras su pista acompañado de su colega Alberto. El título Comanchería hace referencia al pretérito territorio de los comanches antes de 1860, que comprendía el oeste de Texas y parte de los estados de Nuevo México, Kansas y Oklahoma. Un siglo y medio después el mundo ha cambiado tanto que las cosas se han vuelto del revés en esas tierras. Los indios son ahora policías y el hombre blanco es el que está fuera de la ley. Lejos quedaron los tiempos legendarios en que las llanuras del oeste eran pasto de los ganados, senderos para cabalgar a caballo. Ahora apenas hay animales, nadie galopa al viento y en las extensas praderas se ven en su lugar grandes máquinas extractoras de petróleo. Las empresas y la economía mandan en el campo como en las ciudades y los pobres se vuelven más pobres por el abuso de los bancos, que estrangulan a sus clientes, engañados con promesas de futuro. La película de David Mackenzie habla de todo esto, del mundo moderno, de la injusticia y del crimen que provoca, a través de una historia clásica de policías y ladrones. El prestigioso guionista Taylor Sheridan (Sicario, Hijos de la anarquía) se muestra muy lacónico en el entramado narrativo, tan parco en explicaciones como escaso de elementos es el territorio del que habla. Gentes duras, almas en pena, como las de los dos hermanos, de los que con cuentagotas nos enteramos de sus problemas, de qué les ha llevado a la situación que viven. Al igual ocurre con la relación entre los dos policías, el veterano con olfato y el fiel cumplidor del deber. Cuatro vidas que se persiguen y se enfrentan en el oeste, que juegan a la vida salvaje del pasado. A tal efecto, quizá el film apuntaba al principio a algo más, a una suerte de hondura existencial, que finalmente apenas se ofrece. El resultado es bueno pero queda el sabor de que podría haber sido extraordinario. Ante el sencillo planteamiento, en Comanchería resulta sobresaliente la atmósfera y la ambientación nostálgica de una época legendaria de bandidos, de buenos y malos que se enfrentaban cara a cara, en un duelo personal. De gran lirismo son los largos planos de las desérticas llanuras texanas y notables para tal fin son también las evocadoras notas de la reconocible banda sonora de Warren Ellis y Nick Cave, muy similar en su instrumentación a la que sirvieron en La propuesta o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. Los actores –Jeff Bridges, Chris Pine, Gil Birmingham– brillan en sus duros personajes, mientras que el eficaz rol tarambana de Ben Foster resulta más convencional, típico de su filmografía.

6/10
House of Cards (2ª temporada)

2014 | House of Cards

La ambición de quien fuera congresista por Carolina del Sur, Francis Underwood, y de su esposa Claire, no parece conocer límites. Después de haber forzado la renuncia del vicepresidente para que se presente a gobernador, y ocupar así su puesto, el camino para llegar a la cúspide del poder parece bastante claro. Se trata de manejar a los que también se muestran ávidos de puestos de mando, pero que pueden ser manejados, como Jackie Sharp, que va a ocupar su puesto de líder de la mayoría del congreso, y emplear para los trabajos sucios a secuaces eficaces y leales como el ex alcohólico Doug Stamper. No faltan, por supuesto, los obstáculos, como los chicos de la prensa, o lobbies poderosos como el liderado por Raymond Tusk, amigo personal del presidente y que tiene negocios muy lucrativos con los chinos. Revelaciones como el recurso al aborto de Claire y agresiones sexuales en la cúpula del ejército van a complicar la vicepresidencia de Underwood, aunque aún más complicado lo va a tener el presidente Garrett Walker, que atraviesa una crisis matrimonial, y que se ve enredado en una complicada partida de ajedrez donde su segundo no parece ser precisamente su aliado. La segunda temporada de House of Cards, que adapta a la realidad estadounidense el libro de Michael Dobbs y la miniserie de Andrew Davies, sigue los parámetros maquiavélicos con que arrancó, su protagonista sigue siendo un perfecto cínico, que expresa sus planes sin remordimientos hablando de vez en cuando a la cámara, o sea, al espectador. Por supuesto a Underwood no le basta su vicepresidencia, y sólo en ocasiones contadas muestra una cierta correspondencia a las personas que le caen bien, como Freddie, que le sirve esas costillas que tanto le gustan en su viejo local. La trama política es sólida y despierta el interés, y hay lugar para las sorpresas, a medida que en el ambicioso camino de Underwood se acumulan los cadáveres, metafóricos o reales. La serie televisiva de Netflix es ágil, e incorpora bien elementos tecnológicos y de la actualidad. Los personajes están bien perfilados, pero pesa demasiado la carga inmoral, con planteamientos muy retorcidos –el ménage à trois del matrimonio Underwood con su guardaespaladas es de traca–, no existe alguien medianamente ejemplar e íntegro, parece que en Washington y en el mundo en general no existe la gente honrada, los políticos que simplemente quieren servir a sus ciudadanos. Una vez más el reparto es sobresaliente, con unos Kevin Spacey y Robin Wright que han tomado perfectamente la medida a Francis y Claire.

7/10
El llanero solitario

2013 | The Lone Ranger

1869. El joven fiscal John Reid llega a un pueblo de Oeste, en Texas, lugar inhóspito, con la amenaza constante de los indios –ahora en paz inestable con el hombre blanco–, en auge gracias a la construcción del ferrocarril gracias al poderoso Sr. Cole. En el mismo tren viajan arrestados el asesino Butch Cavendish y el comanche Tonto, que van a ser juzgados. Pero antes Cavendish va a escapar, mientras que Reid y Tonto van a formar por casualidad un tándem que salvará la vida de milagro tras el accidente del tren. Una vez en el pueblo Reid contactará con su hermano Dan, hombre de acción que trabaja como Ranger para desgracia de su joven esposa Rebecca. John marchará con su hermano en busca del asesino fugado y de su banda, pero caerán en una sangrienta emboscada... A los pocos minutos de película, y sin ver los títulos de crédito, cualquier espectador será capaz de adivinar que detrás de esta superproducción están los mismos responsables de la saga iniciada por Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, comenzando por el productor Jerry Bruckheimer, pasando por el director Gore Verbinski y siguiendo con el equipo de guionistas formado por Ted Elliott y Terry Rossio, al que aquí se suma Justin Haythe (Revolutionary Road). En realidad El llanero solitario sigue esquema tan idéntico de la trilogía sparrowiana que es como si Verbinski sólo hubiera cambiado las aguas del mar por las arenas del Oeste. En cuanto a tipologías humanas, ahí están el hombre blanco, justiciero a su pesar, y el salvaje comanche, unidos únicamente por su objetivo común; la diversificación de enemigos; la damisela en apuros entre ambos bandos; y, por supuesto, el botín (sólo que aquí el oro es cambiado por la plata). Al margen de cualquier obra anterior sobre los personajes creados para la radio en 1933 por George W. Trendle y posteriormente desarrollados para la televisión por Fran Striker, aquí los guionistas se las apañan para elaborar un guión sobre el inicio de la asociación entre el enmascarado justiciero y el comanche Tonto, un relato eficaz, aunque quizá algo enrevesado si se tiene que, a la postre, el argumento es simple. Hacia la mitad del film hay claramente un bajón de ritmo, como era de esperar dada su larga duración y la enorme dosis de acción del inicio de la película y a la absolutamente loca secuencia final, en donde asistimos a una ópera de efectos especiales, ritmo frenético, tiroteos y velocidad que no ofrece respiro. Es indudable que estamos ante un perfecto vehículo de entretenimiento, diseñado inteligentemente para la taquilla. Sin embargo, también lo es que se notan sus defectos. Tanto el prólogo como el epílogo resultan superfluos, y canta demasiado su sentido artificioso: servir de anzuelo para el público infantil. Pero, sobre todo, no funcionan bien y empiezan a ser cansinos los enormes contrastes tan típicos en las películas del equipo de Bruckheimer: por un lado, el vaivén continuo entre el humor infantil, tontorrón (al estilo Sparrow), y la seriedad, con algunas escenas violentas que llaman especialmente la atención; por otro lado, hay dosis de realismo cuando se requiere y luego fantasías de cuento de hadas poco digeribles; por último, los efectos especiales resultan demasiado anacrónicos en una ambientación tan clásica como el lejano Oeste, como ya se pudo comprobar en productos fallidos al estilo Wild Wild West. En este sentido, Verbinski homenajea puntual pero claramente a John Ford, con esas preciosísimas tomas de Monument Valley o con el grupo religioso cantando en el tren la legendaria “Shall We Gather At The River”, para luego olvidarse por completo de ese “mood” clasicista. Son remembranzas del "Far West" que terminan pronto para dar paso a enfoques más modernos, sin importar el territorio. En cuanto a los actores, contra pronóstico el que mejor está es probablemente William Fichtner (Black Hawk derribado), que encarna a un psicópata asesino con un rostro poco reconocible. Johnny Depp vuelve a ser Jack Sparrow –sólo que esta vez en lugar de pirata es indio– y genera serias dudas sobre si es capaz de hacer algo diferente. Por su parte, Armie Hammer (La red social) esta correcto, simpático, aunque le falta un poquito de empatía con la historia, con su personaje, con el tono... La chica, una guapa y poco conocida Ruth Wilson (Luther) está poco aprovechada. Se echa en falta además una banda sonora a la altura, aunque se recuperan ciertos ritmos clásicos de Oeste que cuadran la mar de bien.

5/10
Orgullo en juego

2012 | Crooked Arrows

Amanecer (Parte 1)

2011 | Breaking Dawn - Part 1

Bella y Edward se van a casar. Jacob acepta el hecho a duras penas. Bella está muy emocionada por la boda, pero también tiene el susto metido en el cuerpo. Mientras que Edward siente temor por las consecuencias de ese amor prohibido que siente por una humana. Las respectivas familias reciben el hecho con gran alegría... Pero lo más delicado llegará durante la luna de miel, ya que un embarazo de Bella podría tener consecuencias muy peligrosas y totalmente irreparables. Primera parte del colofón final de la saga comenzada con Crepúsculo, y continuada con Luna nueva y Eclipse. En este caso la adaptación del cuarto y último libro de la serie literaria creada por Stephenie Meyer ha sido desdoblado en dos películas –artimaña que ya ocurrió con la serie de Harry Potter–, sin duda para sacarle un mayor partido comercial. Toma el mando tras la cámara el prestigioso director Bill Condon (Dioses y monstruos), pero que a decir verdad tampoco aporta su identidad personal al resultado, ni a la puesta en escena ni al tono de la historia. Si acaso se nota su mano en la insistencia de los encuentros sexuales entre Edward y Bella (aunque manteniendo el aire de los demás filmes, Condon se esfuerza en no mostrar desnudeces explícitas). De todas formas, no lo ha debido tener fácil el director ya que toda la trama de la guionista habitual, Melissa Rosenberg, es en este caso absolutamente lineal, también con diálogos poco inspirados. Apenas hay espacio para nada que no sea el amor y las dudas entre Edward y Bella, y para las miradas que ambos entrecruzan con Jacob. Es la historia más plana de las que se han rodado hasta ahora, pues prácticamente todo sucede entre cuatro paredes y, salvo unas pocas imágenes, apenas hay secuencias de acción dignas de ese nombre. En general, poca, muy poca evolución aporta el film tras haber presenciado los primeros minutos y tras haber dejado claro cuál es la clave que vertebra la historia: las consecuencias de un embarazo vampírico en Bella. A este respecto, y siguiendo con el singular enfoque de la serie, se podría traer a colación el planteamiento ético del respeto absoluto por la vida engendrada por las madres, cuando todo les empuja a deshacerse de sus bebés (en el film se desecha explícitamente el término de “feto”, mucho más ambiguo), ya sea por la presión social, la oposición de los seres queridos o el riesgo de perder la propia vida. Por otra parte, es posible que los amantes del libro queden decepcionados, debido al leve peso de muchos personajes secundarios. Tan sólo hay uno que toma cierta relevancia con respecto a otros filmes, el de Rosalie (Nikki Reed), pero todos los demás se diluyen dentro del meollo principal y apenas si tienen una frase de diálogo.

4/10
Eclipse

2010 | Eclipse

Adaptación de la novela homónima de Stephenie Meyer, tercera entrega de la saga vampírico-romántico iniciada con Crepúsculo, convertida por los adolescentes en uno de los mayores fenómenos de masas del siglo XXI. Summit Entertainment, productora de las películas, parece seguir la premisa de reclutar directores de prestigio para cada entrega, por lo que la primera la dirigió Catherine Hardwicke (Thirteen), la segunda Chris Weitz (Un niño grande) y en espera de que cierre la serie Bill Condon (Dreamgirls), en esta ocasión han recurrido a David Slade, responsable de la impactante Hard Candy, también protagonizada por una adolescente. En esta ocasión, Edward detecta gracias a su olfato que un vampiro desconocido ha estado en casa de Bella. Detrás de todo adivina a la vampiresa Victoria, cuyo amado murió a manos de Edward, y que ha organizado para vengarse a un ejército de neófitos, vampiros recién convertidos y por ello más salvajes que el resto. Jacob y el resto de lobos se ofrecen para aliarse con sus enemigos vampiros, con tal de proteger a Bella y frenar a Victoria y sus aliados, a punto de llegar. El principal problema de Eclipse es que no aporta nada a sus predecesoras. Los personajes no evolucionan lo más mínimo, ni ocurre nada decisivo, por lo que un espectador que pasara del film anterior al próximo no notaría nada. Slade aporta un poco de violencia –marca de la casa–, pues aunque está todo controlado, hay descabezamientos que sorprenden teniendo en cuenta que las predecesoras eran más comedidas. Y ha desaparecido la sutilidad con la que se transmitía el mensaje proautocontrol en las relaciones amorosas, a través de una lograda metáfora del vampirismo como representación de la sexualidad. En esta ocasión se explica claramente, por si alguien no lo había entendido. Fichar a actrices con posibilidades como Bryce Dallas Howard y Dakota Fanning resulta bastante absurdo, pues apenas aparecen en pantalla. Por lo demás, resulta un tanto repetitivo que Bella siga debatiéndose entre el vampiro y el hombre lobo, y que Taylor Lautner continúe descamisándose. Hasta parece que este tema se lo toman a broma, pues Edward Cullen llega a decir: “¿Este tío no tiene camisa?”. A veces se excede en diálogos edulcorados, y algún momento roza peligrosamente el ridículo, como la irrupción del hombre lobo en la tienda de campaña de Bella y Edward para ofrecerse a abrazarla a ella y darle calor en el lecho en esa gélida noche, ya que el vampiro está frío. Pero adapta con la suficiente fidelidad el libro, por lo que gustará a los fans, y además repite como director de fotografía el español Javier Aguirresarobe, que logra imágenes sugerentes, sobre todo de los bosques. Lo fundamental es que su reivindicación del romanticismo a la antigua aporta algo de fondo, y no viene mal que se transmita a la joven audiencia, dados los tiempos que corren. Aboga por el compromiso y el matrimonio con tanta frescura, que dará que pensar a la audiencia ‘teen’.

4/10
Luna nueva

2009 | The Twilight Saga: New Moon

El fenómeno "Crepúsculo" es sólo ya equiparable al de las grandes sagas como las iniciadas por Harry Potter y la piedra filosofal, El señor de los anillos: La comunidad del anillo o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. El mundo creado por escritora Stephenie Meyer ha llegado hasta el último lugar del planeta y el amor de la humana Bella Swan por el vampiro Edward Cullen ha llegado muy hondo tanto a lectores como espectadores. Esta segunda entrega retoma la historia justo en donde la dejó Crepúsculo. Edward Cullen y Bella Swan están profundamente enamorados. Saben que su situación es muy difícil, pues pertencen a mundos distintos. Bella sigue queriendo convertirse en vampiro y pide una y otra vez que la conviertan en chupasangres; Edward no lo quiere y se resiste a cumplir esa voluntad de su amada. Sin embargo, hay también serios inconvenientes para conservarla ‘pura’, los cuales quedan al descubierto cuando un simple corte provoca que un vampiro amigo esté a punto de devorarla. Edward se da cuenta de que no puede proteger a Bella ni de su propia familia, y decide desaparecer, abandonar a su amada por su propio bien. La joven quedará entonces desolada, enterrada en vida, y tardará un tiempo en recobrarse mínimamante, todo gracias a la ayuda de su amigo de la infancia Jacob Black. Las cosas se complicarán cuando la relación entre ambos vaya tomando carices más profundos y Jacob muestre que no sólo hay vampiros ocultos entre los humanos. No se nota nada que esta segunda parte esté dirigida por Chris Weitz (Un niño grande, La brújula dorada) en lugar de Catherine Hardwicke (Thirteen, Los amos de Dogtown). Se diría que el director ha decidido emular completamente a su colega, pues tanto el trabajo de los actores, como la puesta en escena y la fotografía del español Javier Aguirresarobe son herederas de la película inicial, lo cual es seguramente un acierto. Hay quizá un mayor empeño en el tratamiento de la imagen, con muchas tomas ralentizadas bajo la notable y etérea partitura de Alexandre Desplat, de modo que el conjunto adquiere un cierto aire fantasmal. Otra diferencia es que en este film el terror y la acción tienen muy poca presencia: el romanticismo lo invade todo. Por otra parte, la historia juega con los mismos parámetros del amor juvenil y apasionado, y con ese singular enfoque de la autora de los libros, Stephenie Meyer, de salvaguardar la pureza de Bella de la mordedura vampírica, estableciendo un claro paralelismo vampirismo-sexualidad. Pero también hay en este film otros temas interesantes, como la referencia explícita a la inmortal tragedia ‘Romeo y Julieta’ de William Shakespeare. La trama coge elementos del bardo inglés que funcionan en pantalla y que hacen referencia a la imposibilidad de que uno de los enamorados viva sin el otro. De todas formas, la línea central del guión gira claramente alrededor de la rivalidad entre Edward y Jacob, pues ambos reclaman el corazón de Bella y se convierten en enemigos. Un tema, pues, tan viejo como el hombre. Los actores cumplen como corresponde, aunque destaca sin duda Kristen Stewart.

5/10
Crepúsculo

2008 | Twilight

La directora Catherine Hardwicke continúa indagando en la vida y los sentimientos de la juventud, tras sus dos logradas películas Thirteen (1999) y Los amos de Dogtown (2001). Ahora lleva a la gran pantalla la novela "Crepúsculo", la primera de una saga literaria escrita por la americana Stephenie Meyer, que en poco tiempo se ha convertido en un fenómeno editorial tanto en Estados Unidos como en otros países. Podemos estar ante el nacimiento de un mundo cinematográfico no pequeño, del estilo de los iniciados con Harry Potter y la piedra filosofal o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. Pero si entonces eran magos y diferentes criaturas fantásticas las que poblaban la pantalla, ahora la cosa va de vampiros. Bella Swan es una joven de diecisiete años que se ve obligada a mudarse de la casa de su madre en la cálida y seca Arizona hasta la de su padre, en el húmedo y lluvioso estado de Washington. Los comienzos en el pueblo de Forks no son fáciles, apenas conoce a nadie y su padre, a la sazón jefe de policía de la pequeña localidad, no es que sea muy comunicativo. Pero pronto el mundo de Bella cambia. Entre los alumnos hay uno que se ha fijado en ella, y también la joven ha quedado atrapada por la misteriosa y reconcentrada personalidad del compañero. Se trata del pálido Edward Cullen, cuyo atractivo también es la parte visible de un secreto bien guardado. Edward es un vampiro y tanto él como su familia poseen diversas características y habilidades en mayor o menor medida: inmortalidad, fuerza, rapidez, visión futura, telepatía, etc. Entre Bella y Edward se abre un inmenso abismo. Sin embargo, el intenso amor nacido entre ellos ya es imparable. No pueden vivir el uno sin el otro y eso les deparará numerosos peligros. Como se ve, no estamos ante una película de vampiros al uso. La razón es que se trata principalmente de una historia de amor, y no sólo eso, sino de la narración de un enamoramiento ferviente, juvenil. No hay aquí escenas sangrientas, colmillos goteantes y doncellas asesinadas. Nada de eso. Es cierto que los elementos de terror o de acción están presentes en una subtrama que introduce a unos vampiros malvados, pero también lo es que a la postre son sólo escenas que completan el verdadero núcleo de la trama: el amor imposible surgido entre Bella y Edward. Y en este aspecto cabe hacer una lectura más antropológica, pues en cómo viven su propia relación estriba la idea esencial de la película: el autodominio por amor. La directora logra magistralmente dar forma a esa difícil cuestión al establecer un bello paralelismo entre vampirismo y sexualidad. Si ya desde siempre estos dos temas han sido amplia y morbosamente relacionados, ahora se trata de darle otra vuelta de tuerca: mantener intacto (sano-puro) al ser amado. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el film va dirigido a un público joven, y eso se nota. En algunos momentos, se excede demasiado en los planos románticos, las imágenes idílicas y en el juego de miradas, a veces con ralentizaciones chirriantes e incluso cursis. De ese modo el amor de los protagonistas corre el riesgo de devaluarse en simple flechazo. También se nota demasiada simpleza en la definición de los personajes secundarios (los amigos del instituto, la familia Cullen, etc.) y otros están algo desaprovechados, como el padre de Bella. Está lograda en cambio la atmósfera del film, con una hermosa y sombría fotografía de los boscosos parajes de Oregón, donde se rodó la película. También es muy elogiable la interpretación de Kristen Stewart, tan joven como grandísima actriz, que encarna con mucha intensidad a la protagonista. Le secunda con corrección el menos conocido Robert Pattinson, quien sin embargo asombra con su talento musical al interpretar al piano la pieza "Bella's Lullaby", evocador tema de amor de la película compuesto por el maestro Carter Burwell.

5/10
El jaguar

1996 | Le jaguar

Jean Reno y Patrick Bruel protagonizan esta entretenida comedia que narra las andanzas de Wanu, un indígena traído de la selva amazónica para hacer una gira humanitaria por Europa. Le acompaña en sus desplazamientos Campana, intérprete especializado en diferentes dialectos indígenas. Las cosas se complican cuando un día en el hotel Crillon de Paris conocen a Perrin, un seductor y timador profesional al que Wanu señalará como "el elegido", lo que llevará a todos a vivir una delirante aventura. Francis Veber dirige este film, mezcla de comedia y aventuras, en el que la trama no decae un minuto.

4/10

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